Después de varias horas de espera y momentos angustiantes para Candy, apareció el doctor.

-¡Familiares del paciente Neil Leagan!.-

-¡Yo soy su novia doctor!, dígame por favor…¿cómo está?.-

-La operación fue todo un éxito señorita, afortunadamente la bala no involucró ningún órgano vital, y los primeros auxilios que se le brindaron fueron determinantes para que salvara la vida, pudo haberse desangrado, con un desenlace fatal por supuesto.-

-Yo lo atendí en el lugar del accidente, soy enfermera doctor,- respondió la rubia.

- Bueno entonces el joven estaba en buenas manos, ¿qué más decir?, han sido necesarias dos transfusiones de sangre, ahora solo necesita permanecen en observación para descartar alguna infección, esperemos que no surja ninguna complicación y en tal caso en unos días será dado de alta.

-¿Puedo estar con él?, ¡por favor!.- Candy preguntó.
- Bueno, lo autorizaré, especialmente porque eres enfermera.-

- ¡Gracias, doctor!.- respondió dándole un fuerte apretón de manos, mientras Albert permaneció afuera mirando a la rubia como se alejaba y entraba al cuarto de Neil.

Ella apenas si pegó los ojos, estuvo junto a su cama al pendiente de él toda la madrugada, le tomaba la temperatura, checaba su respiración y cuidaba que el suero pasara debidamente.

El mirarlo así inconsciente conectado a esos frios aparatos, hacía que su corazón se estrujara de pena y dolor, acariciaba sus manos y su rostro y acomodaba su cabello con devoción, aún en ese estado, pálido y demacrado se veía tan atractivo…-¡Neil, quédate conmigo!.- le decía acercándose a él para susurrarle al oído.

La enfermera de guardia también estaba al pendiente del paciente y pasaba su reporte cada hora al doctor en turno.

Hasta la noche del siguiente día, el chico abrió los ojos, poco a poco enfocó la vista y lo primero que vio fue el dulce rostro de su amada niña que permanecía a su lado a pesar del cansancio.

-¡Bendito Dios que despiertas cariño!...¿Cómo te sientes?, - dijo la chica tomando suavemente su mano, feliz de verlo reaccionar.

- ¡Candy!.-respondió Neil con débil voz, quiso levantar su mano para tocar su mejilla, pero ésta no le respondió…-Ni siquiera puedo levantar el brazo, ¿acaso me estoy muriendo?...¡que fue lo que me sucedió!...solo recuerdo que estaba peleando con Albert y escuché un disparo, todo es muy confuso.- dijo sin aliento.

-No te esfuerces en recordar, estás en el hospital, fuiste herido de bala, ¡pero gracias a Dios has despertado!….tu debilidad es por la pérdida de sangre y por el hecho de que has sido operado recientemente. ¿Pensaste que empezarías a correr de inmediato?.- la rubia le sonreía tratando de infundirle animos,- pero te tengo buena noticias mi amor…vivirás muchos años más.-

-¿Me ayudarás a vivir feliz?...¿aceptarás casarte conmigo?.- le dijo Neil con mirada inocente.

-Por supuesto que sí.- Se sonrojó y bajó la mirada.

- ¿De verdad Candy?... espero que me aceptes porque me amas y no solo por lo que pasó entre nosotros.-

- ¡Claro que no!...estoy de acuerdo porque te amo.- la rubia levantó la vista y su mirada era radiante.

.
- Y yo te amo más que a mí vida, ¡tú lo sabes!.-

La chica tomó su mano y se acercó a besar sus labios con suavidad.

Neil hizo un pequeño esfuerzo para incorporarse y al instante sintió una fuerte punzada en el costado…¡Ah!, si no fuera por esta estúpida herida, te demostraría aquí mismo cuanto te amo y te deseo.-

-No seas impaciente Neil, no debes hacer ningún esfuerzo, una vez saliendo de aquí, tendremos miles de momentos juntos. -y volvió a besarlo tiernamente.

oOoOoOoO

Una vez en la delegación de policía, Albert identificó inmediatamente al hombre que le disparó, hacía unas semanas que le había quitado sus derechos de un zoológico privado, ya que se enteró que tenía a los animales en condiciones precarias, no los alimentaba y sufrían maltrato, así que no pudo permanecer indiferente y aparte de reportarlo a las autoridades, hizo que le fueran decomisados todos sus animales, la venganza del hombre contra el jefe del clan, que lo estuvo buscando, casi le cuesta la vida a Neil.

A la semana siguiente el heredero de los Leagan fue dado de alta bajo la responsabilidad de Candy, ya que sus padres seguían sin enterarse de lo que le había sucedido. Fueron a la casa de Neil, era pequeña pero muy agradable y a la rubia le encantó.

Era de noche y ya se encontraban en la cama, Candy le dio a Neil una noticia que había escuchado de Archie el día anterior:

-Cariño…Eliza llega mañana…me enteré que estaba en Inglaterra.-

-Sí, se fue después de romper su compromiso.-

-¡Cómo!, ¿pero porqué hizo algo así?.- dijo extrañada.
- Todo el asunto fue por el novio, mis padres lo eligieron y resulta que tenía casi la misma edad de nuestro padre, por supuesto, ella lo rechazó, lo que causó la desaprobación y la ira de toda la familia, así que para no entrar en más conflictos, decidió poner tierra de por medio, esperando así que las cosas se enfriaran,.

-Ya veo…bueno seguramente empezarán los problemas...- dijo resignada

- No te preocupes, en caso de que quiera intervenir en lo nuestro, yo le pondré un alto, ¡no voy a permitir que te moleste de nuevo!.-
-Pero yo no le tengo miedo.-
- Eso me parece muy bien, pues no debes temer nada... – el moreno le dijo en un susurro, - Candy… ven aquí. -

-¿Qué pasa?.-

- Bueno…¡ven!.-

Tan pronto como la chica se inclinó hacia él, Neil la agarró de la mano y la atrajo hacia sí, atrapando sus labios en un apasionado beso.

-¡Qué estás haciendo loco!.- le dijo respirando agitada después del beso,-Tienes que guardar reposo y…-

Pero no terminó de decir nada porque Neil comenzó a besarla de nuevo, y su mano se deslizó bajo su bata.

-¡No!...- la chica se levantó de la cama y se alejó unos pasos para que él no pudiera alcanzarla.

Neil puso los ojos en blanco…-Candy…estuve muchos días separado de ti en contra de mi voluntad, días solitarios sin tus besos y tus caricias, después pasó lo del accidente…¡ya no puedo esperar más para tenerte en mis brazos!…así que me vas a obligar a levantarme y a correr tras de ti…será tu culpa si me abre la herida…¡AH!...voy a morir.-dijo en tono dramático y se sentó en la cama dispuesto a ir por ella.

-¡No te atrevas!...bueno aquí tenemos a un chantajista…¡eres incorregible Neil!.-

- ¡Sí, lo soy!...así que quítate esa ridícula bata y acércate.- se recargó de lado sobre la cama y le dedicó su clásica sonrisa, al verlo así medio desnudo en esa pose tan sensual, y la forma lujuriosa en que la miraba provocó que las mariposillas revolotearan en su estómago.

Candy se lo pensó mejor y decidió seguirle su juego erótico, le sonrió seductoramente y mientras se acercaba a la cama, iba desnudándose lentamente, le excitaba la expectativa de su toque, que una vez llegando junto a él sintió sobre su piel desnuda, haciendo que gimiera de placer al momento que lo abrazaba y se sentaba a horcajadas sobre él.

Neil todavía no podía creer que todos sus sueños se hayan hecho realidad, que la chica más hermosa del mundo, aceptara ser su esposa y lo más importante: ¡lo ama!.
Sus labios se fusionaron de nuevo en un apasionado beso y todo desapareció a su alrededor, únicamente existían ellos y su pasión.

Una semana después, Candy y Neil prepararon una cena e invitaron a Archie y Annie para comunicarles su compromiso, Patty y Tom no pudieron asistir, ya que unos días antes la Sra. Stevens había dado a luz a su heredero y aún no se había recuperado del parto.

Al día siguiente, una indignada Sra. Legan irrumpió por la mañana en su casa, Candy le abrió la puerta, al verla, se excusó y se retiró apresuradamente dejando a la mujer sola con su hijo.

.¿Es verdad de lo que me he enterado? - le preguntó fríamente al chico, -¿Cómo pudiste hacerme esto Neil?, he tolerado todo, ¡el hecho de que dejaras a la familia y de que prácticamente no nos visitaras y no te comunicaras conmigo en todo este tiempo!... ¡Pero esto de tu compromiso con esa! …-

-¡Mamá!.- pero como es que te has enterado.- dijo un asombrado Neil.

-Eso no importa, no hay nada oculto bajo el sol, recuerda eso.-

-¡Tú tampoco fuiste a visitarme al hospital!, porque estoy seguro que te enteraste que resulté herido en la pelea con Albert.- igualmente le reclamó.

-¿Cómo podría haber ido, si estaba a tu lado…esa mujer?, pero una vez que me enteré de lo sucedido me mantuve en contacto con el doctor que te atendió, varias veces al día me comuniqué con él y me aseguró que tu vida no corría peligro,…¡Como puedes estar de nuevo con esa!…¡después de que te rechazó!, otra vez vuelves a caer, no lo puedo creer…¿acaso no tienes dignidad?.-

-¡Me encanta Candy mamá!, la amo y eso es lo único que me importa.-
-¡Oh!...¿aún la amas? ¿y acaso me has preguntado si estoy de acuerdo con tu elección?...no quiero ver a esa mujer como tu esposa.- le decía una furiosa Sarah.

-¡Escucha madre!...su nombre es Candice, basta de llamarla "esa mujer"…si, la amo y ella también me ama, es solamente mía, ¿y sabes? No la abandonaré por ningún tesoro del mundo, ¡jamás!...-

Miró a Neil a los ojos y entonces, de repente, bajó la guardia, se le doblaron las rodillas y se dejó caer en el sofá.

-Hijo, siempre te he amado, te amo y te amaré y te deseo sólo la felicidad...- dijo en voz tan baja que Neil tuvo que sentarse a su lado para escucharla mejor. De repente sintió lástima por su madre, estaba tan indefensa y la vio tan desolada.

- Lo sé mamá, pero solo seré feliz con ella, ¿lo entiendes?, - dijo el moreno abrazándola con cariño, -yo también te amo, y quiero que te alegres por mí, ya que soy muy feliz.-

-Hijo, dime, ¿estás completamente seguro de que ella te corresponde?.-

- ¡Por supuesto, estoy seguro! .-y sonreía al decirle eso.

-De acuerdo, tu ganas, eres adulto y me veo obligada a aceptar a Candy…llámala entonces….-

¡Gracias mamá!, sabía que comprenderías.- Neil estaba encantado y fue corriendo por su amada.

Candy estaba muy preocupada cuando Neil la llevó del brazo a la sala de estar. Siempre la intimidó la señora Legan y ahora aún más. Todas las frases que había preparado, desaparecieron de inmediato de su cabeza y la rubia estaba en total confusión.

-¡Hola señora Legan!.- le dijo mirando a los ojos a la venerable dama.

-¡Hola, Candy!,- mi hijo ya me contó todo, así que…estoy dispuesta a aceptar su decisión, ¿para cuándo están planeando la boda?.-

- Queremos casarnos dentro de dos semanas.- dijo Neil volteando a ver a Candy que asintió sonriente.

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- ¡Excelente!, ¿Pero que les parece esperar un mes?, ¡así tendré tiempo para preparar una ceremonia digna de nuestra familia! .-

-Pero nosotros queremos una boda modesta con un mínimo de invitados, ya hemos estado de acuerdo en eso ...-dijo Candy apresuradamente.

- ¡Bueno…si quieren mi bendición!, no transigiré, solo eso les pido, espero que puedas darme gusto Neil. –dijo dirigiéndose al moreno.

Candy miró impotente al chico, el simplemente se encogió de hombros y extendió sus manos a los lados.

-Pero…- la chica intentó protestar.

- ¡Nada de peros!... la boda del heredero de mi familia, debe ser la más lujosa y no toleraré otra cosa.-

Candy suspiró y se rindió:
-Está bien señora Legan… que así sea.-

-¡Bueno!, me alegro que hayan aceptado, no se arrepentirán…¡será el evento del año!.- y sonrió emocionada.

Mientras tanto, Neil se acercó a su madre abrazándola y al mismo tiempo atrayendo a Candy, alentandola a abrazar a su futura nuera, su madre comprendió y los abrazó a los dos.

Candy estaba feliz, sentía que la orgullosa y poderosa Sarah Leagan finalmente la había aceptado como parte de su familia.

Continuará…