-¡Mierda! -gritó con toda su alma...
Jeremy experimentaba muchos sentimientos a la vez. Tristeza, rabia, impotencia... Ahora ya nada le importaba. No quería dormir, no quería comer... Nada. ¿Y cómo se lo iba decir a los padres de los Guerreros? Pero... Mejor no preocuparse por nada. Ahora ya nada importa... Mejor quedarse en la fábrica... Sin hacer nada... No entendía cómo un sector recientemente generado podría causar tal catástrofe... O lo había hecho XANA. Sí. Seguro que lo ha hecho ese maldito programa.
Tecleó algo... No, tiene que ir a Lyoko para acceder a los archivos del virus. Pero sí que se dió cuenta de que el nuevo sector desapareció y apareció en sólo un minuto, pero los Guerreros cayeron en el Mar Digital en apenas diez segundos. Y además... Había una especie de programa que cuando alguien cae ahí, en lugar de virtualizarse para siempre... los mataba.
Así que Jeremy activó la autovirtualización. Destino: Quinto sector.
Y entonces apareció... Con su nuevo aspecto en Lyoko. Su ropa recuerda a un elfo verde. Sin más dilatación, empezó a caminar... pero una fuerza invisible le atraía al suelo. Parecía gravedad. Se cayó. Sintió un dolor terrible en la cabeza. Gritó. Y de repente, el dolor y esa gravedad anormal desparecieron. Se levantó y no perdió más tiempo. ¿Qué había provocado es anomalía? Esprintó hacia la cúpula celestial, y accedió a los archivos de XANA mediante la terminal con la pantalla flotante.
No había indicios de que el virus hubiera provocado la eliminación temporal del Sector de las Estrellas. Puede que haya sido simplemente un error cuántico del superordenador. Jeremy quisiera acceder al núcleo, pero necesita un vehículo... Y no hay nadie ahí arriba que pudiera materializarlos.
-Jeremy. -Dijo una voz grave que resonó por todo el sector.
-¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
-Te puedo ayudar...
-Esa voz...
-Sé todo lo que ha pasado.
-Es usted... ¡Hopper! Usted es Franz Hopper! Necesito que me ayude, Ulrich, Yumi, Ae... ¡Un momento! ¿Usted no había fallecido cuando intentamos eliminar a XANA del superordenador?
-Sí, fallecí.
-Entonces... ¿Cómo me puede hablar?
-Verás, Jeremy... Cuando alguien padece una muerte digital queda en Lyoko una especie de huella... Una huella digital. Además, el superordenador recoge, sin darse cuenta, cada día que pasa, datos que puede parecer que no tengan sentido, si los analizas, pero cuando todos están en la memoria del superordenador... Se puede resucitar al fallecido, pero sólo tendrá memoria de los acontecimientos antes de la muerte digital. Yo resucité hace veinte minutos. En ese tiempo, revisé el historial de actividades del superordenador desde que fallecí, hace cuatro días. Yo tuve suerte, ya que no tenía una forma humana el superordenador sólo necesito recopilar un dos por ciento de los datos que tendremos que descubrir de Yumi, Ulrich, Odd y Samantha al mundo real. Podremos sacarlos, pero necesitaremos bastante tiempo.
-¿Cuánto?
-Más de un año. Aproximadamente cada 70 días, podremos sacar a una persona.
-¿Y Aelita?
-Aelita... Haber estado diez años en el superordenador apagado nos da bastente facilidad para sacarla en menos tiempo. Sólo que... Jamás podrá volver a virtualizarse en la mayoría de sectores. Sólo podrá entrar en el Sector de las Estrellas. Y te prometo que esto que ha pasado en el nuevo territorio, jamás se repetirá.
-Entonces, materializa a Aelita. Y a mí también.
-De acuerdo. Y por cierto...
-¿Sí, señor Hopper?
-Dile a Aelita que estoy vivo... Y que la quiero muchísimo.
-Por supuesto, Hopper.
-Gracias. La materialización empieza en tres, dos, uno.
