CAPITULO 11: EL FIN
Ciudad de México, México
Pirámide de la Luna
11:00 p.m.
-¡No!- exclamó Kiki al ver que Coyolxauhqui los daba por vencidos y se acercaba cada vez más al altar.
Las sobras se aproximaron hacia ellos.
-Chicos, ustedes encárguense de las sombras- dijo Kiki- yo trataré de detenerla-
-Entendido- dijo Teseo- ya lo oyeron...¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS!-
Kiki se teletransportó hacia el otro lado de donde se encontraban las sombras y volvió a atacar a Coyolxauhqui. Esta vez, la diosa se sorprendió pero no se movió de su sitio.
-Bien, has elegido la forma más dolorosa de morir- dijo Coyolxauhqui. Encendió su cosmo y lanzó a Kiki contra la pared varias veces. El pelirrojo no pudo levantarse.
-Luego me ocupo de ti- dijo Coyolxauhqui, y se dirigió hacia Ana- hasta nunca...-
Pero los gemelos se teletransportaron frente a ella.
-¡STARLIGHT EXTINTION!- exclamaron ambos, y el poder de sus ataques hizo que la diosa cayera de espalda al suelo, pues no se esperaba la presencia de otros dos chicos.
-Rápido, Lucy Lu- dijo Luigi, desatando las cuerdas en los pies de Ana. Lucía hacía otro tanto con las que estaban a los lados del altar.
-¿Pues qué crees que estoy haciendo?- dijo Lucía- vamos Kiki, levántate-
Kiki se levantó con esfuerzo y se acercó a ayudarles. Una vez que la desataron, Kiki les indicó a los gemelos que fueran a ayudar a los otros con las sombras mientras él ayudaba a Ana a levantarse y la alejaba del altar. Coyolxauhqui se levantó.
-¡Maldición!- dijo la diosa- ¿cómo se atreven a golpear a una diosa¡Todos ustedes morirán aquí!- se volvió a Kiki- ahora, entrégame a esa chica o te prometo que tu muerte será lenta y muy dolorosa...-
-Ni lo sueñes- dijo Kiki- ¡STARLIGTH EXTINTION!-
Coyolxauhqui hizo a un lado el ataque con su mano y siguió avanzando hacia ellos.
-No...-murmuró Kiki- ¡CRISTAL WALL!-
Pero apenas la diosa lo tocó con los dedos, la pared de cristal se hizo pedazos. Kiki se mordió el labio inferior. Lo único que podía hacer era teletransportarse lejos con Ana, si no, los dos serían historia. La tomó de la mano y desapareció con ella hacia el otro lado de las cuatrocientas sombras, donde los otros chicos peleaban, y les indicó que salieran.
-¡No escaparán de mí!- exclamó Coyolxauhqui- ¡Centozonhuiznahua, atrápenlos¡Solo dejen con vida a la chica!-
-Rayos- dijo Josué mientras corría- detesto tener que huir de esta manera-
-Imagina que es tía Shaina excepcionalmente enojada la que viene tras nosotros- dijo Teseo- y dime si no correrías...-
-De acuerdo¡apúrense!- gritó Josué, corriendo cada vez más rápido. Los chicos llegaron a una enorme pared.
-Oh, no- dijo Luigi- callejón sin salida-
-Aquí hay una palanca- dijo Lucía, y sin pensarlo dos veces la accionó. Otra trampilla se abrió en el suelo y todos cayeron.
-Bien hecho, Lucy Lu- dijo Luigi- ahora sí estamos atrapados-
-No, no lo estamos- dijo Ana, hablando por primera vez delante de ellos- hay un gran salón más adelante, y después un pequeño pasillo que lleva a la puerta principal-
Los chicos se dirigieron hacia donde Ana les había indicado. Llegaron al gran salón.
-Parece vacío- dijo Kiki- sigamos-
Pero antes de que llegaran al pasillo, Coyolxauhqui y las cuatrocientas sombras les obstruyeron el paso.
-¿Se van tan pronto?- dijo la diosa azteca, encendiendo su cosmo, rojo de furia- les demostraré que no pueden entrometerse en mis asuntos... le enseñaré a Atena a meterse en sus propios asuntos.
Las sombras los rodearon, impidiendo que escaparan, y Coyolxauhqui se acercó a ellos.
-Sé que no servirá de mucho- dijo Kiki, dirigiéndose a los gemelos- pero haremos tres muros de cristal cuando nos dispare¿entendido?-
Cuando Coyolxauhqui les disparó, destruyó los tres muros de cristal, pero a los chicos no los tocó.
-¿Qué sucedió?- dijo Teseo. La misma Coyolxauhqui estaba sorprendida. Los chicos, por su parte, sintieron dos cosmos conocidos, y en ese momento aparecieron Atena y Artemisa.
-Vaya, me has mencionado montones de veces esta noche- dijo Saori, algo molesta, sosteniendo su báculo de Niké. Artemisa, por su parte, llevaba en la mano su arco de oro.
-Coyolxauhqui, te has conducido equivocadamente en tu manera de manejar las cosas- dijo Artemisa- sabes bien que el mundo está bajo la protección de Atena y de otros dioses...-
-Ustedes dos no vendrán a sermonearme, diosas griegas- dijo Coyolxauhqui- en tierras americanas mando yo...-
-En eso te equivocas- dijo una voz masculina. Aparecieron dos hombres, acompañados de la abuela de Ana. Pero no parecían hombres. Como cuando vieron a Apolo, a Hades, a Poseidón y al mismo Zeus, los dos hombres despedían un cosmo poderosísimo. Uno de ellos era rubio, de barba del mismo color y ojos verdes. El otro era moreno, sin barba. Y ambos tenían un porte divino.
-Pero si son mis queridos hermanos- dijo Coyolxauhqui, fingiendo indiferencia, aunque su voz revelaba que estaba muy asustada- no sabía que tuvieran la osadía de entrar a mi pirámide-
-Hermana, tus crímenes han agotado la paciencia de mi hermano Huitzilopochtli y la mía- dijo el dios rubio- además de que tuviste la osadía de querer lastimar a mi hija-
-No te pongas así, Quetzalcoatl- dijo Coyolxauhqui- ustedes dos me desterraron al reino de la noche...merezco mi oportunidad de volver al día-
-No mereces nada- intervino Tonatzin- desde hace varios milenios has atacado a tus hermanos para dominar la tierra, tanto de día como de noche, tanto americana como aquella del otro lado del gran mar. Y has acabado con la paciencia de todos los dioses. Así que serás juzgada y condenada-
-¡No pueden!- dijo Coyolxauhqui- ¡no me pueden hacer eso!-
-Tú y los cuatrocientos Centozonhuiznahua quedarán atrapados dentro de esta pirámide para toda la eternidad- dijo Quetzalcoatl- dentro del altar de piedra donde quisiste sacrificar a mi hija-
-¡No!¡No pueden!- dijo Coyolxauhqui- si me encierran, la luna no volverá a salir en todo el continente-
-Ya hemos pensado en una solución para eso, hermana- dijo Quetzalcoatl- hemos hablado con Artemisa, y ella aceptó encargarse de tu trabajo mientras cumples con tu sentencia...-
-¡No!¡No lo permitiré!- gritó Coyolxauhqui, desesperada.
Atena tomó su báculo de Niké, mientras que Quetzalcoatl estiró su mano, y ambos encendieron sus cosmos. Coyolxauhqui y las sombras desaparecieron en una nube de humo, y quedaron encerradas en el altar de piedra del gran salón.
-Mision cumplida, chicos- dijo Saori, volviéndose hacia ellos y sonriéndoles- ahora sí, tenemos que volver a Grecia-
-Antes de eso- dijo amablemente Tonatzin- ¿les importaría volver conmigo a mi casa, en Puebla? Tengo algo que entregarles-
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Ciudad de Puebla, México
2:30 am
La abuela Tonatzin, o doña Cuca, como le gustaba llamarla a Luigi, les entregó unos brazaletes de varios colores, hechos de hilos trenzados. Según ella, habían pertenecido a Moctezuma Xocoyotzin, el antepenúltimo emperador azteca, a quien Quetzalcoatl se le apareció.
Mientras se despedían, sobre todo Saori y doña Cuca, Kiki y Ana estaban sentados en las escaleras del porche de la casa.
-Lamento haberte mentido sobre mi propósito en México- dijo Kiki- pero tenía que obedecer a tu abuela, y además, hubieras creído que estoy loco...-
-Pues tal vez- sonrió ella- pero ahora sé que están locos, todos ustedes. Pero alguien tiene que hacer ese trabajo, supongo-
Kiki solo sonrió.
-Muchas gracias por haberme salvado...bueno, de mi pesadilla- dijo Ana- en ese momento... creí que iba a morir-
-No podíamos permitirlo- dijo Kiki.
-Kiki, ya vámonos- se escuchó la voz de Luigi desde dentro.
-Ya voy- dijo Kiki, se levantó y se volvió a Ana- debo irme...-
-Hasta pronto- dijo Ana levantándose también. Se acercó a Kiki y le dio un rápido beso en los labios- gracias-
Kiki se reunió con los otros, con el rostro casi tan rojo como sus cabellos. Los teletransportó de regreso al Santuario. Al verlos desaparecer, Ana suspiró y volvió a entrar.
-¿Abuelita?- dijo Ana.
-¿Sí?- respondió la abuela.
-Ya estoy a salvo¿no es así?- dijo ella. La abuela asintió- lástima, los voy a extrañar-
-Buenos chicos, muy buenos chicos- dijo doña Cuca- lástima, el pelirrojo me gustaba para ti-
Ana se echó a reír.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Santuario de Atena, Atenas, Grecia
Terrenos del Santuario
4:00 p.m.
Había pasado ya una semana desde aquel incidente en México. Todo había vuelto a la normalidad. Shaina seguía tan cruel como siempre en sus entrenamientos. Luigi casi se desmaya cuando le llegó la noticia, por medio de Josué, de que Teseo y su gemela estaban saliendo.
-¡Primero se enteró su hermano que yo!- le reclamó Luigi a su hermana- ¡tú y yo hemos compartido toda la vida, y primero...!-
-Ya cálmate, Luigi- dijo Lucía- tú estabas muy ocupado saliendo con Elisa en vez de...-
-Shh... no tan fuerte- dijo Luigi. En ese momento iba pasando Milo por ahí. Los gemelos le sonrieron solamente, y el caballero de Escorpión se pasó de largo- ¿sabes que me pasará si tío Milo se entera de ya sabes que...?-
-Terminarás más agujerado que un queso- dijo Lucía- menos mal que papá no es celoso-
-Tienes suerte, Lucy Lu- dijo Luigi. Lucía no volvió a reclamarle por llamarla así.
-Oye¿has notado raro a Kiki?- preguntó Lucía.
-Sí, ha estado muy triste- dijo Luigi- ¿crees que esa chica que conocimos en México tenga algo que ver?-
-Estoy casi segura de que sí- dijo Lucía.
-Bueno¿qué podemos hacer al respecto?- dijo Luigi.
-¿Y ustedes dos que traman?- dijo una voz femenina.
-Vete a molestar a alguien más, Kari- dijo Luigi, fastidiado- molesta mejor a tía Shaina, ya ves que tiene muy buen sentido del humor-
-Ni que estuviera loca- dijo Kari, frunciendo el entrecejo.
-Nosotros estamos ocupados en una charla de hermanos- dijo Luigi-¿te importa?-
Kari se fue, molesta.
-¿Algún día se le endulzará el carácter?- preguntó Lucía.
-Tal vez, cuando encuentre a su chico ideal- dijo Luigi- ya ves como es tía Shaina, pero dice Seiya que antes de conocer a tío Adam era peor...-
-¿Peor?- dijo Lucía- como si eso fuera posible...-
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Templo de Aries
10:00 p.m.
Kiki estaba sentado en los escalones en la entrada del primer templo. Miró la luna y suspiró. No sabía porque, pero le daba tristeza que su misión hubiera terminado tan pronto. Esa tarde en Angelópolis había sido una de las más bellas que había pasado.
-¿Qué te pasa, hermanote?- dijo Luigi, sentándose junto a él. Lucía también salió y se sentó del lado opuesto.
-Nada, estoy cansado, eso es todo- dijo Kiki.
-Sí, claro, y yo soy la reina de Inglaterra- dijo Lucía- es por esa chica Ana¿no?-
-Tal vez- dijo Kiki.
-Pues ve por ella- dijo Luigi- quedarte sentado, lamentándote, no servirá de nada. Ve y pregúntale a su abuela si puede venir a Grecia-
-¿Venir a Grecia?- dijo Kiki- ¿a qué?-
-Pues a menos de que las historias que me han contado papá y los tíos sean mentira- dijo Lucía- no creo que haya ningún problema con que la traigas¿no?-
-Así se conocieron papá y mamá¿no?- dijo Luigi- tú estuviste ese día-
Kiki sonrió.
-Esta bien- dijo Kiki- pero ni una palabra de esto a nadie- y desapareció. Los gemelos se miraron entre sí.
-¿Tú le dices a Teseo?- dijo Luigi.
-Y tú a Elisa- dijo Lucía- corre-
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Ciudad de Puebla, México
5:00 p.m.
Ana suspiró. Al día siguiente tendría que volver a clases, y eso no le daba ánimos para nada. Además, había estado muy triste y callada esos días, y ni siquiera su mejor amiga, Rebeca, podía alegrarla. Esa tarde Ana estaba sentada en el porche de su casa, y poco faltó para que su amiga se parara de manos en su intento por hacerla sentir mejor.
-Vamos, Ana¿qué tienes?- dijo Rebeca- ¿no quieres ir a Angelópolis conmigo hoy?-
-No, gracias, no tengo muchas ganas- dijo ella- mejor ve tú con tu novio-
-Ana...- comenzó, y de repente se quedó paralizada, con la boca abierta. Un chico pelirrojo había aparecido frente a ella de la nada.
-¿Qué tienes, Rebe?- preguntó Ana, y se volvió. Tuvo que contenerse para no gritar de alegría.
-Buenas tardes, señoritas- dijo Kiki- o buenas noches, de donde vengo yo-
-¡Kiki, eres tú!- sonrió Ana, levantándose de un salto y corriendo a abrazarlo- te extrañé mucho estos días-
-Y yo a ti- dijo Kiki- ¿crees que tu abuela tenga algún inconveniente si te llevo a Grecia conmigo?-
Ana iba a responder, cuando se escuchó la voz de su abuela resonar de dentro de la casa.
-¡Por supuesto que no! Llévatela y cuídala bien- dijo la abuela. Ana y Kiki se echaron a reír, y Rebeca se les quedó viendo, muy asustada.
-Bueno, vamos- dijo Ana, y se volvió a Rebeca- nos vemos luego, Rebe-
Y los dos desaparecieron. Rebeca se quedó mirándolos con la boca abierta, sin entender que rayos había ocurrido.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
5 AÑOS DESPUÉS...
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Santuario de Atena, Atenas, Grecia
Templo de Aries
10:00 p.m.
-Y colorín colorado, esta historia se ha acabado- dijo Lucía.
Todos los niños aplaudieron.
-Pero no es justo, Lucía- dijo Nori en tono triste- casi no contaste nada de mi papá...-
-Ni del mío- dijo Beatriz.
-Ni del nuestro- dijeron a coro Gina y Yahir, aún saltando sobre el sillón.
-Bueno, no podía hacer la historia tan larga- dijo Lucía- en fin, fue nuestra historia¿no?-
-¿Ven?- dijo Kiki- les dije que yo era el héroe de esta historia-
-Sí, como no- dijo Christopher- ¿y dónde está Ana?-
-En la cocina- dijo Kiki- ¿quién quiere galletas?-
-¡Yo!- exclamaron todos los niños. Ana entró a la sala con una bandeja con galletas de chocolate, y todos los niños las tomaron.
-Y Lucía le dio un beso a Teseo- dijo Edmundo, aún con la boca llena.
-"Se quieren y no son novios"- empezaron a cantar todos.
-De hecho, sí son novios- dijo Luigi, y todos rieron.
-Y más vale que se porten bien si no quieren ver besos aquí- dijo Lucía.
Todos los niños hicieron una exclamación de disgusto. En ese momento llegaron los padres de todos.
-Gracias por cuidarlos, chicos- dijo Aioros- ¿se portaron bien?-
-Casi todos- dijo Lucía, mirando de reojo a los hermanitos horror, que seguían saltando en el sillón.
-Bueno, parece que este fue el final de la historia- dijo Teseo.
-No- dijo Lucía- es el principio de una nueva historia. Pero pasará mucho tiempo antes de que alguien la cuente...-
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
FIN
Holas! Bueno, primero que nada, muchas gracias por haber leído esta serie de fics hasta el fin. Muchas gracias por todo su apoyo, espero que les haya gustado.
Segundo, un aviso que por petición de uno de los reviewers, habrá un par de capítulos más con cachitos extra de algunos de los fics. Espero que sean de su agrado. Aquí agrego el primero.
Muchas gracias por todo!
Abby L. / Nona
EXTRA 1: SAGA Y CLARASituación: Saga y Clara acaban de volver de su luna de miel.
Entre: Lección de Vida y Mi Bella Dama.
-Menos mal que Saga ya volvió- dijo Milo.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Selene.
-Porque Kanon ya me estaba desquiciando- dijo Milo- se creía la gran cosa por estar solo por fin en el templo de Géminis...-
-Bueno, menos mal que Tethis no lo dejó hacer de las suyas- sonrió Selene.
-No, y gracias a los dioses se irán al templo de Poseidón por un tiempo los dos- dijo Milo- el problema es que no hay caballero para reemplazarme cuando... ya sabes...-
Selene solo sonrió, sonrojándose ligeramente. Se casaría con Milo en unas semanas, y Saori les había dado permiso de un mes de ausencia para su luna de miel. Pero aún no conseguían un reemplazo para Milo, y Kanon ya no era opción. Shion pensó que no habría problema en dejar el templo de Escorpión solo por un tiempo, claro, mientras que Dohko y Aioros le echaran un vistazo de vez en cuando.
La bienvenida de Saga y Clara del día anterior fue muy bella, sobre todo para Kanon, pues había tenido que cuidar de Zalika. No que él hiciera todo el trabajo, pues Aldebarán y Mu la cuidaron la mayor parte del tiempo, pero era responsabilidad directa del gemelo menor.
-Por fin volvieron sus padres- dijo Kanon con un gesto de alivio, una vez que la pareja recién casada se instaló de nuevo en el templo de Géminis- y yo tendré unas merecidas vacaciones de ella...-
-Yo creo que vas a extrañar a Zalika, Kanon- dijo Kiki, viendo como el menor de los gemelos empacaba para irse al templo de Poseidón.
-Oh, no, yo no lo creo- dijo Kanon.
-Vamos, Kanon- le dijo Mu en tono de broma- te gusta la mala vida, la vas a extrañar...-
Kanon iba a responder que no, cuando se escuchó una vocecita que interrumpió la conversación.
-¿Tío Kanon?- dijo Zalika, sosteniendo una hoja de papel en sus manos- ¿ya te vas?-
-Sí- dijo Kanon- te dije que me iría cuando volvieran tus papás...-
-Quería darte algo antes de que te fueras- dijo Zalika, alargándole la hoja que tenía en la mano. Kanon la tomó y la miró.
Era un dibujo, hecho sin duda por Zalika. Consistía en su propia versión del templo de Poseidón, muy bonito y muy imaginativo. La niña había dibujado sirenas, peces y muchas otras cosas. También había hecho un dibujo de Kanon y Tethis, bastante bueno para una niña tan pequeña.
-Vaya- dijo Kanon- está...muy... bonito-
Zalika sonrió orgullosa.
-Me alegra que te gustara- dijo Zalika, y se dio media vuelta para retirarse, cuando la voz de Kanon la detuvo.
-Oye, espera- dijo Kanon.
-¿Qué pasa, tío?- dijo la pequeña.
-¿No le vas a dar un beso de despedida a tu tío?- dijo Kanon. Zalika sonrió y corrió hacia Kanon, le echó los brazos al cuello y le dio un sonoro beso en la mejilla.
-Pórtate bien con Tethis, tío Kanon- dijo Zalika- te voy a extrañar mucho...-
-Yo también- dijo Kanon.
Mu y Kiki se quedaron viendo con una sonrisa.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Un par de días después de haber vuelto de su luna de miel, Saga estaba preocupado. Clara llevaba ya dos días sin levantarse de su cama, y si lo hacía, era solo para vomitar. Y por más que el caballero de Géminis insistía, Clara se negaba a ver a un doctor.
-Estoy bien, amor, tal vez fue algo que comí- dijo Clara, tratando de tranquilizarlo.
-Eso no parece- dijo Saga- parece que te has enfermado seriamente...-
-Ya te dije que no te preocuparas- le dijo Clara, pero Saga no le hizo caso. Como buen Géminis, insistió.
-No es normal que vomites tanto- dijo Saga- ¿no crees que deberías...?- pero se interrumpió. Alguien más estaba escuchando su conversación. Era Lily.
-Disculpa la interrupción- dijo ella- Mu me dijo que no te estabas sintiendo bien, y te traje un té...-
-De veras lo aprecio- dijo Clara, haciendo una mueca- pero sabes que detesto el te, no importa de que hierva sea... es solo un placebo que...-
Lily la ignoró y puso el té que acababa de preparar en la mesita de noche. Miró la foto que estaba justo al lado de donde puso el té. Era la foto de la boda de Saga y Clara. Lily sonrió y se volvió a Clara, quien seguía diciendo lo mucho que detestaba el té.
-Bueno- dijo Lily- ¿y qué tienes, de todos modos? Mu dijo que estabas mal del estómago-
-Sí, así es- dijo Clara- no me he levantado de aquí más que para vomitar...-
-Oh, si es así, entonces mi té es buenísimo para...- dijo Lily, pero se interrumpió- ¿dijiste vomitar?-
-Sí, así es- dijo Clara- y no lo menciones mucho porque se me antoja ir de nuevo...-
-¡Oh, por los dioses!- dijo Lily- ¿sabes que significa eso?-
-¿Qué comí algo que me hizo daño?- dijo Clara- no sabía que la comida brasileña que prepara Alde fuera tan...-
-¡No!- exclamó Lily- ¿sabes que significa eso?-
-Lily, por favor habla claro- dijo Clara- me duele la cabeza, y no tengo idea de que te refieres...-
Una gruesa gota de sudor resbaló por la cabeza de Lily. Bien dicen que los médicos son los peores pacientes, y le parecía raro que ese síntoma tan característico no hiciera que Clara reflexionara un poco.
-Clara¿cuánto tiempo tienen de casados?- preguntó Lily.
-Un par de meses- dijo Clara- pero no fue por el banquete de bodas, ya pasó mucho tiempo, y...-
-¡No!- exclamó Lily-¡Clara, tú y Saga tienen que ir al hospital!-
-¿Porqué?- dijo Saga, alarmándose un poco- ¿está todo bien?-
-¡Claro que está bien!- exclamó Lily- ¡Clara, tal vez estás esperando un nene!-
Saga y Clara se miraron entre sí, como si aún no hubieran razonado lo que Lily les acababa de decir. Clara fue la primera en abrir los ojos desmesuradamente.
-¿Quieres decir que...?- comenzó, mientras Lily asentía con energía.
-¿Qué estás embarazada?- terminó Saga. Clara asintió.
No pasó ni medio minuto cuando Lily había sido empujada fuera de la habitación mientras los esposos se cambiaban para ir al hospital a confirmar la sospecha.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
CONTINUARÁ...
