Entre la espada y la pared *
Disclaimer
Rurouni Kenshin no me pertenecen si no al magnífico Nobuhiro Watsuki
Esta historia es un Kenshin / Kaoru, y datara en tiempos actuales, por lo cual los personajes tendrán una personalidad un tanto diferentes. La historia contendrá lemon, siendo no recomendable para personas menores de edad, o sensibles ha dicho contenido.
-Conversación-
"Pensamientos"
Cap.11- Enfrentando los problemas
A Misao y Aoshi, la noticia de que Kenshin y Kaoru comenzarían a vivir juntos, les cayo como bomba a diferencia de Megumi y Sanosuke que ya estaban enterados, pues ellos habían sido cómplices del pelirrojo.
-¿Pero... están seguros de lo que van hacer?- preguntaba Misao aún sin poder creerlo.
-Si, estamos completamente seguros- respondió Kaoru con rostro soñador, estaba realmente feliz por la decisión que había tomado.
-Felicidades y mucha suerte- Aoshi estaba preocupado, sus padres llegarían en cualquier día y lo que le esperaba a su hermano era sumamente duro; convencer a su madre de su nueva relación era un reto muy grande.
-Estoy segura que la suerte estará de parte de ustedes- argumento Megumi observando a la pareja. El único que no opinaba era Sanosuke, prefería mantenerse al margen, conocía a la madre de Kenshin, pero no en todas las facetas y esta era una de ellas, por lo que su intromisión estaba de más. Lo único que si hizo fue apoyar a sus amigos.
La tarde les transcurrió rápidamente a las tres parejas ejerciendo labor de mudanza. Una vez empacadas las cosas, comenzaron a subirlas a la camioneta de Kenshin.
-Te voy a extrañar mucho Kaoru- Misao se abrazaba de su prima, le dolía tanto separarse de ella.
-Yo también Misao, pero por favor no te pongas así, no me estoy muriendo solo me mudare- Kaoru intentaba retener las lagrimas, pues a ella también le era difícil separarse de ella.
-Misao esta es tu casa de ahora en adelante, bueno eso hasta que tú también decidas abandonarla como yo- decía entre risas, intentando charlar con un poco de humor, no quería soltarse como magdalena.
Misao soltó a carcajadas pidiéndole a Kami que eso sucediera pronto, la soledad no le gustaba. Aoshi se puso rojo, sin decir nada solo abrazo a Misao por la espalda.
-Mientras eso suceda, cuidare muy bien de ella- Misao se zafó del abrazo de Aoshi para abrazar a su prima. -Cuídate mucho Kaoru- la hora de partir había llegado.
-Tu también- la pelinegra respondió con voz quebrada. Kenshin también despidió, tomo de la mano a Kaoru y juntos caminaron a la camioneta, el pelirrojo abrió la puerta para que la chica abordara, después fue su turno en subir. Las dos parejas paradas en la banqueta, despedían a los futuros esposos.
-Aoshi...- le llamo la doctora a su hermano, aprovecharía la ausencia de Kenshin para poder desahogar el nudo que traía en la garganta.
-Que sucede Megumi?-
-Crees... Crees que Kenshin logre convencer a mamá de aceptar a Kaoru?- pregunto titubeando.
-No lo se, espero que si- respondió Aoshi.
Ante tales palabras, la expresión de Misao era de una persona que recién había visto un fantasma, volteo a encarar a su novio y a la hermana de este.
-¿A que se refieren con eso? ¿Que acaso la mamá de ustedes no esta al tanto de la relación de Kenshin y Kaoru?- pregunto sin rodeos.
-No, y eso es lo que tememos, mamá siempre ha sido muy apegada a Tomoe- respondió Megumi.
-Y como es de esperarse, para ella la única mujer que vale la pena para Kenshin es ella- asegundo Aoshi
-Si así es, el cariño que la señora Tokio le tiene a esa mujer es muy grande ya que la relación que tuvo Kenshin con ella fue de muchos años- Sanosuke por fin decidió hablar.
Misao le dirigió una mirada de asombro. -¿Y tú como sabes, tanto?- preguntó la oji verde intrigada, que ella supiera Sanosuke y Megumi tenían un mes mas de noviazgo, de los que tenían Kenshin y Kaoru.
-Kenshin y yo somos amigos desde la secundaria, desde ese tiempo conocí a la familia de mi Kitsune- decía mientras abrazaba posesivamente a Megumi. -Es por eso que conozco tanto de la familia- fue la respuesta final de Sanosuke.
-Ya veo- Misao soltó un suspiro pesado. -Ojala que todo salga bien a beneficio de Himura y de mi prima-
Kenshin estaba feliz, se sentía completo, veía como Kaoru acomodaba su ropa junto a la de él y ese simple echo le hacia sentir una sensación indescriptible. Su departamento a partir de ese día, se convertiría en un verdadero hogar. Lo único que empañaba su felicidad era la angustia de tener que enfrentar a su madre y a Tomoe que regresaría tarde o temprano por lo que él tendría que dar la cara. Inexplicablemente sintió una corazonada de que algo malo pasaría.
Kaoru volteo a verlo con una sonrisa que lo hizo salir de aquellos desagradables pensamientos. Mientras seguía ahí de pie guardando su ropa en el ropero, Kenshin camino a ella hasta quedar detrás de su espalda. Lentamente deslizo sus manos por la cintura de la chica comenzando a acariciar su vientre tiernamente.
-Kaoru...- le llamo en un susurro al oído causándole un cosquilleo por todo el cuerpo. -No se te antoja tener un Himurita?- le decía mientras con sus labios llenaba de besos el cuello femenino.
Esa pregunta la descoloco por completo, dejándola unos minutos sin poder hablar. El pelirrojo esperaba por aquella respuesta
-Emm Kenshin... Yo creo que... Todavía no es tiempo, tu sabes necesitamos estar seguros de querer estar juntos para toda la vida- le respondió una vez que las palabras regresaron a ella. No es que no quisiera tenerlo pero aún era muy pronto. No seria justo traer hijos al mundo a sufrir por causa de unos padres inconscientes, ellos tenían que compartir más tiempo juntos para ver si en realidad congeniaban como pareja.
-Yo estoy seguro de querer estar a tu lado toda la vida pero como tú lo prefieras, respeto tu decisión - respondió con tristeza, él tenia unas ganas enormes de ser papá, pero si Kaoru quería esperar un poco más, él esperaría junto con ella.
Kaoru noto el cambio en Kenshin y se sintió mal, solo esperaba que este tema no fuera un problema para su nueva relación.
-Solo esperaremos un poco más, si, no te desanimes- se giro quedando frente a el parándose de puntitas para alcanzar a besar sus labios. Kenshin respondió gustoso, ese era un buen premio de consolación.
-Amor solo ten en cuenta que tu método del calendario no es muy seguro, creo deberíamos ir con el ginecólogo, para que te recete pastillas anticonceptivas-
-No, pastillas no. Me pondré gorda, prefiero seguir con el método del calendario e implementar el condón- solucionó la pelinegra.
Kenshin asintió con resignación pues el era de los que pensaba que al natural era mejor, en las únicas ocasiones que los uso, fue cuando tenia sus deslices con algunas mujeres estando soltero y cuando comenzó su relación con Tomoe. Con Kaoru fue diferente, tanta era su necesidad de sentirla por completo sin barrera alguna, que la primera vez que estuvieron juntos no utilizo el plástico de protección.
Ella no había objetado por el simple echo de que al comenzar la relación inicio con un buen calculo de sus días fértiles e infértiles y para alivio de él los días en los que habían tenido intimidad, eran días no riesgosos para un embarazo, pero eso no lo exentaba de que lo tuvieran en vigilia por lapsos de tiempo algo considerables, a causa de su negativa por usar el preservativo.
En resumidas cuentas tendría que sacrificarse con tal de poder hacerle el amor diariamente.
Dio por zanjado el tema. -¿Te gustaría acompañarme mañana a la empresa? quiero que la conozcas-
-Pero mañana es lunes y tengo que trabajar-
-No te preocupes por ello, hoy le dije a Sanosuke que mañana no te presentarías a la sucursal. Prácticamente le obligue a que te diera el día libre- Kenshin reía sin recato, recordando la manera en la que le había sacado el permiso a Sanosuke.
-¡Kenshin Himura! ¿Qué fue lo que hiciste?- pregunto la pelinegra con ambas manos en la cintura fingiendo enojo.
-Nada, solo le recordé lo bien que se veía con aquel mandil rosita, y que si no me hacia el favor le enseñaría a su hermano yahiko, unas fotos que le tome. Tu sabes se aterro por el echo de pensar que ese jovencito las subiera a las redes sociales-
-¿Le tomaste fotos? Pero si no me di cuenta- Kaoru intentaba recordar en que momento pudo haber echo semejante cosa de fotografiar al pobre de Sanosuke.
-Eh ahí mi habilidad- le dijo robándole un beso.
-A si... Haber cuéntame sobre tu "habilidad"- ahora fue ella quien le robo un beso.
-La voz de convencimiento- dijo alzando su dedo índice
-Aaaa… ¿ósea cómo?- Kaoru tenia una cara de what que no podía con ella.
Kenshin se carcajeo. -Convenciéndole de que en realidad le había tomado fotos con aquel mandil-
-iMuy graciosito Kenshin!- Kaoru se abalanzo a él iniciando una pequeña guerra de almohadazos. Como disfrutaba cada momento con su sensei.
Una mujer lloraba amargamente, no podía creer que el mensajero de la muerte tocara la puerta atacando a su familia.
-Me siento fatal, necesito regresar a Japón para retomar mis planes y me ayude a despejar esta tristeza que siento- la mujer se abrazo al hombre de cabellos platinados.
-Creo que es lo mejor, aparte no puedo estar más tiempo separado de mi pequeña Kaoru.- el hombre respondía el abrazo cargando a su hermana de fortaleza.
-¿Enishi, tu crees que esto es un castigo de dios?- preguntaba como si el tuviera la respuesta del porque ese ser tan supremo del que tanto hablaba la gente, les había mandado tan cruel dolor; la muerte de su adorada madre.
-Dios no existe Tomoe-
-Tienes razón hermano, dios no existe-
Enishi acaricio el rostro de Tomoe limpiando las lágrimas que salían de sus obscuros ojos escurriéndose por sus mejillas.
-Prepárate porque hoy saldremos a Tokyo- Enishi quería llegar lo mas pronto posible necesitaba estar cerca de la única mujer dueña de su amor, necesitaba que lo reconfortara con su ternura; ansiaba verla nuevamente.
-Si necesito retomar mis planes y jugarme mi ultima carta, espero que Tokio la madre de Kenshin ya haya regresado de su largo viaje-
El teléfono no dejaba de sonar, Megumi corrió rápidamente a contestar ganándole la partida a Naoko.
-Yo gane- decía mientras sujetaba el teléfono haciendo alarde de su rapidez, la fiel mujer que llevaba mucho tiempo al servicio de la familia, sonrió maternalmente retirándose de la sala musitando algo sobre ´los jóvenes atrabancados de hoy´.
Megumi sonrió mientras se llevaba el teléfono al oído. -Si diga?-
-Megumi?-
-iMamá!- le daba gusto saber de ella, pero eso no impedía que sintiera tragar en seco, ya imaginaba lo que diría.
-Cariño que gusto oírte, ¿cómo están todos?-
-Bien, muy bien-
-Hija necesito hablar con Kenshin, podrías pasarle la línea-
Megumi sintió que algo se le atoro en la garganta, que se supone que debería de decir. Opto por mentir
-Esta dormido, mañana tiene un día muy pesado y decidió irse a la cama temprano- no había opción, ella no era quien para decirle las cosas que solo le concernían a su hermano, le hubiera gustado ayudar un poco, pero Kenshin le pidió que no se inmiscuyera, no quería que tuviera problemas por su causa.
-Oh que lastima quería decirle que mañana llegabamos por la tarde y que se preparara con Tomoe para que la invitara, le tengo que entregar unos regalos que le compre-
Megumi sintió un baldazo de agua fría. -yo le digo mañana temprano mama, por cierto… ¿a que hora llegaran exactamente?- pregunto fingiendo naturalidad.
-Si todo sale bien, tu padre y yo creemos que a las 5:00 aproximadamente-
-Está bien mamá yo le digo-
-Aoshi esta despierto?-
-No, salió con su novia-
-Ah que lastima, bueno mañana los veré, que descansen cariño-
-Si mama gracias e igualmente- Megumi colgó pesadamente, su madre no tomo en cuenta a la novia de Aoshi como tampoco a su novio Sanosuke al cual llevaba años conociéndolo. Esa maldita bruja de Tomoe la tenia encandilada con su hipocresía. "Mañana le avisare a Kenshin para que se vaya preparando, solo espero que todo salga bien" pensaba mientras subía a su habitación necesitaba dormir mañana seria un día muy largo y lleno de sorpresas que para nada pintaban ser buenas.
Kenshin fue el primero en despertar así que decidió contemplar el rostro dormido de Kaoru, era tan bella y destilaba tanta inocencia, la amaba tanto. Sin razón alguna otra punzada de angustia le martillo el corazón. Decidió ignorar ese desagradable sentimiento.
-Dormilona ya levántate- Kenshin intentaba despertarla con una lluvia de pequeños besos.
-Kenshin... tengo mucho sueño...- Kaoru se voltio de lado contrario a Kenshin tapándose hasta la cabeza.
Sus labios en marcaron una sonrisa maliciosa. Camino al frente de la cama, le quito la cobija que le cubría el cuerpo y comenzó a tirar de sus pequeños pies.
-iKenshin! Suéltame malvado, tengo sueño creí que iríamos más tarde a tu empresa, de que sirve que Sanosuke me haya dado el día si tu lo quieres arruinar-
Sin importarle nada, Kenshin siguió jalándola hacia el borde de la cama para después cargarla como un costal de papas.
-Bueno para compensar lo malvado que dices que soy, te retribuiré ayudándote a bañar- inquirió el pelirrojo mientras bajaba el cuerpo de la pelinegra, provecho para acariciar las pantorrillas y glúteos que resbalaba lentamente por sus manos. Los ojos de Kenshin tenían un brillo muy familiar para ella; ojos cargados de deseo.
-Mmm que amable eres- una vez estando totalmente de pie, Kaoru se abrazo a su cuello, sus labios se unieron a los de su sensei dando paso a besos salvajes pero apasionados, Kenshin la estrujaba más contra de él, presionando deliciosamente las partes sensibles de ambos. Rápidamente caminaron hacia el cuarto de baño, la ducha prometía ser muy interesante.
-Y no es mejor que le llames por teléfono, para que le avises de una vez?- Aoshi desayunaba tranquilamente, sosteniendo la conversación con Megumi.
-No Aoshi, se lo diré en cuanto lo vea en la empresa- la doctora no pudo terminar su desayuno, el apetito la había abandonado, para lo único que le sirvió el alimento fue para jugar con el, con ayuda de los cubiertos.
-¿Que te sucede?- pregunto el joven mayor de los tres.
-Tengo un mal presentimiento- Aoshi asintió dándole la razón a su hermana el también presentía que esto acabaría mal de cierta manera. Megumi paro de su lugar tomando su bolso, era hora de irse a la empresa y darle la noticia a Kenshin,
Kaoru estaba maravillada, esa empresa era enorme. Kenshin la paseaba por todas las líneas de producción mostrándole como toda esa gente elaboraban las shinai, espadas de bamboo, equipos y trajes de Kendo y Iaido, entre otros artículos más de diferentes tipos de artes marciales. La pelinegra miraba como aquellas personas laboraban en perfecta armonía y total compañerismo.
La gente observa a la pareja que caminaban tomados de la mano, ya habían escuchado rumores de que su jefe tenia una nueva novia y que por cierto era muy hermosa, la buena vibra que desprendía la pelinegra a su paso era totalmente notorio por lo que la gente la recibía con una cálida sonrisa; no cabía duda que esta mujer era mil veces mejor que la antigua novia del pelirrojo que aparte de ser déspota era demasiado presumida.
-Esto es fantástico Kenshin- Kaoru estaba fascinada. Aquello era un trabajo muy laborioso, esa gente realmente eran digna de respeto y que decir de su sensei, lo admiraba tanto por ser muy bondadoso, por que gracias a el, mucha gente conservaba su trabajo, ya que se rehusaba en reemplazar manos artesanas por maquinas exactas.
-¿Te lo parece?- pregunto con una sonrisa en su rostro. Que más le podía pedir Kami? Nada... todo lo tenía; una mujer bella a la cual amaba con locura y que además tenían en común la pasión por el arte samurái y todo lo que esto conllevaba, se sentía plenamente feliz.
-Si- respondió si dejar de admirar el lugar.
-Pues déjame decirte que esto no es todo, ven que te mostrare algo más-
Los ojitos de color zafiro brillaron expectantes, si eso era fenomenal no podía imaginarse lo que seguiría.
Comenzaron a caminar hacia otro extremo de la planta de producción, entraron a una pequeña puerta y lo que seguía realmente dejo a Kaoru con la boca abierta; varios herreros forjando verdaderas katanas, hacia un calor endemoniado por los grandes hornos pero eso no le importo, eran más fuerte sus ganas de ver como forjaban aquellas maravillosas espadas que tanto le encantaban. Con una gran emoción se dirigió con el herrero mas cercano para observar mucho mejor.
-Kaoru ten cuidado, no te acerques tanto es peligroso, el hierro se trabaja en temperaturas altas- advirtió el pelirrojo, le preocupaba la cercanía de Kaoru a las mesas donde trabajaban el hierro para darle forma, lo menos que quería era que Kaoru se quemara por la imprudencia de su euforia.
-Si lo se, no te preocupes- le sonrió.
-Licenciado Himura que gusto verlo por aquí- saludo amablemente el hombre parando sus labores
-Hola Sasuke, como va todo-
-Muy bien licenciado, todo va viento en popa-
-iExcelente!- respondió Kenshin orgulloso.
-Preciosa dime... ¿Cuál de estos sables te gusta más?- pregunto al ver la manera en la que Kaoru contemplaba las katanas, retiro un mechón rebelde que caía sobre el rostro emocionado de su novia
-Este- respondió apuntando una Katana con la empuñadura forrada de piel de matarraya en color negro. -Por que es igualita que la tuya sensei- finalizo.
-Buen gusto senpai- parlo sin poder reprimir una risa, al ver que su novia no podía esconder ni un poquito su emoción.
Kenshin se inclino para tomar la Katana. -Tómala es tuya. Es mi regalo por ser una buena alumna y también por que hoy pasas al segundo nivel, en dos semanas más comenzaras con corte de tatami y bamboo- le dijo estirando la mano para que tomara posesión de ella. La pelinegra no lo creía, había soñado tanto con tener una y ahora se hacia realidad.
-iGracias Kenshin!- Kaoru se abalanzo a abrazarlo antes de tomar la Katana. Kenshin le rodeo la cintura acercándose a su oído. -Te amo- le susurro apretándola más a su cuerpo.
Megumi y Aoshi caminaban desesperados por los pasillos buscando a Kenshin tenían que informarle que sus padres llegarían pronto, entraron a la oficina de él, pero no se encontraba ahí. Salieron de la oficina para dirigirse al escritorio de la asistente de Kenshin, de seguro ella si sabría donde estaba.
-Sakura, sabes donde esta el licenciado Himura- pregunto Megumi a la chica de grande gafas que trabajaba ordenando algunas carpetas.
-Si esta en la planta, llego muy temprano con una señorita- respondió la mujer mientras terminaba de ordenar las carpetas.
-¿Con una señorita?- pregunto Aoshi, pensando que tal vez seria algún proveedor nuevo.
-Si, creo haber escuchado que menciono que era su novia-
Ambos hermanos giraron a verse a los ojos. -iKaoru!- dijeron los dos al unísono. Como se suponía que hablarían con el estando ella aquí. Mientras ellos ingeniaban como hacer para abordar a su hermano sin que Kaoru tuviera que escuchar, vieron que los aludidos se acercaban entre risas y arrumacos.
-Kenshin- le llamo Megumi, el pelirrojo saludo con mano. Una vez estando frente a ellos, Kaoru saludo de Mano a Aoshi y a Megumi con un beso en la mejilla.
-Que sucede- pregunto mirando con extrañez a sus hermanos ambos tenían gesto de angustia.
-Acompáñame al consultorio hay algo que tengo que consultarte- le dirigió una mirada a Kaoru. -Te importaría si te lo robo por unos minutos-
-No para nada, aquí los espero estoy algo cansada, esta empresa es demasiado grande- respondió sonriendo.
Kenshin abrió su oficina e inquirió a Kaoru que pasara. Y que se pusiera cómoda en lo que el regresaba, la chica asintió. Megumi, Kenshin y Aoshi caminaron rumbo al consultorio.
La pelinegra se quedo pasmada, la oficina de Kenshin era muy hermosa, se dejo caer en los sillones negros de piel, después observo con detenimiento los adornos de varios estilos de Katanas que tenía en su estantería donde descansaban infinidad de libros, no cabía duda que era un hombre muy inteligente y culto.
"Lo amo tanto, que así apareciera alguien para quitármelo jamás se lo dejaría, el es mío. Lo siento por Tomoe pero ella no lo supo apreciar" pensaba mientras recordaba lo que Megumi le había contado sobre las escenas desagradables que la mujer le hacia. Todo esto para que ella no cometiera los mismos errores, pero claro estaba que era por demás, ya que ella no era igual que Tomoe. Esa mujer era una celosa compulsiva y tonta por haber perdido a semejante hombre. Que a decir verdad, muy en el fondo se lo agradecía, porque de no haber sido por ella, ellos no estarían juntos.
-Creo que la hora de afrontar las cosas ha llegado Kenshin- argumento Aoshi.
El pelirrojo sujetaba su cabeza demostrando desesperación. -Lo se, ¿a que hora llegaran?-
-A las 5:00 de la tarde- respondió Megumi observando la actitud desbastada de su Hermano.
-Pero eso no es todo- Megumi retomo nuevamente la palabra.
El pelirrojo giro pesadamente a ver a su hermana. -Aún hay más?- intentaba prepararse para escuchar lo peor.
-Quiere que invites a Tomoe a casa, como vez no le dije nada respecto a tu situación por instrucciones tuyas-
-Gracias Megumi, como te lo dije una vez esto es algo que solo yo debo arreglar, aparte de que no quiero ocasionarles problemas- Kenshin se puso de pie, tenia que ir con Kaoru para inventarle una escusa, tendría que llevarla con Misao necesitaba estar libre varias horas para hablar con su madre.
-Espera- le detuvo Aoshi, Kenshin se detuvo. -¿Le dirás a Kaoru?-
Kenshin sonrió con amargura. -No, por lo menos hoy no, primero necesito hablar con mamá quiero saber la reacción de ella antes de tener que decirle algo a Kaoru, no quiero aterrarla antes de tiempo-
-Kenshin, y si... mamá no lo acepta, que harás?- ahora fue el turno de Megumi.
El chico suspiro nostálgicamente. -Con que la acepte yo basta y sobra- respondió decidido, él no permitiría que su mamá volviera a manejar su vida. El adoraba a su madre y sabía que era una buena mujer pero muy estricta, aparte de que Tomoe la había engatusado con el cuento de ser una novia modelo. Tratándose de su madre se ponía la careta de niña buena, y su postura de ser un verdadero caballero le prohibía hablar mal de una mujer y es por ello que nunca le había contado a su madre los comportamientos desagradables de ella hacia él cuando estaban a solas, es por eso que su mamá vivía engañada.
-Suerte Hermano y cuentas con nosotros- expuso Megumi tiernamente, Aoshi solo asintió reiterando las palabras de su hermana.
-Gracias- dicho esto salió para encontrarse con su mujer; su Kaoru.
Kenshin fue a su oficina. Le explico a Kaoru que tenia trabajo que le requería totalmente y que no podría atenderla, le sugirió llevarla de visita con Misao argumentando que se aburría mucho, la pelinegra no se opuso al contrario, le alegraba mucho pasar la tarde con su querida prima. Sin más preámbulos salieron de la empresa.
Tokio y Seijuro por fin llegaron a su mansión. La mujer lo primero que hizo fue llamar a lo que ella aún creía su nuera. Tomoe contesto la llamada alegrándose. La hora de la verdad había llegado.
-Tokio que gusto saber de ti ¿que tal tu viaje?-
-Espléndido, te traje algunos regalos, ya que llegue Kenshin le pediré que vaya por ti para dártelos personalmente-
-Creo que eso no será posible-
-Pero, ¿por qué querida?-
-Tu hijo término conmigo hace poco más de tres meses-
-Pero… ¿qué dices?- la mujer se exalto, dejando. Confundido a seijuro por su cambio de actitud.
-Eso, que Kenshin me dejo y no se porque causa, ni siquiera tuvo la decencia de decírmelo, y a eso le sumo la muerte de mi mamá. Oh Tokio estoy tan triste - intento que su voz sonara devastadora.
-Oh, pero por dios, Tomoe no lo puedo creer, lo siento tanto- Tokio ahora se arrepentía de haber decidido estar incomunicada durante su viaje.
-Tokio por favor ayúdame, yo amo a tu hijo y no puedo estar sin él, lo necesito tanto en estos momentos- Tomoe se estaba jugando su ultima carta.
-Cuenta con ello querida por lo pronto te espero aquí, de ser posible ahorita mismo-
-Si, dame media hora, voy llegando a Tokyo-
-Aquí te espero- la madre de Kenshin término la llamada, sentía una inmensa furia, pero su hijo la iba a escuchar muy seriamente.
Tomoe sonrió triunfante. -Ya esta hermanito- le dijo a Enishi quien se encontraba manejando.
- ¿Y si no funciona y Himura no regresa contigo?- le expreso una opción de lo que podría suceder.
-Entonces tendrás que conseguirme un somnífero lo suficientemente fuerte, por que el secuestro esta vez no fallara- sus labios se curvearon en una sonrisa macabra.
-Si, te aprovechas de mi profesión como botánico- bromeo. -Pero cuenta con ello- ambos reían retorcidamente
Kenshin llego a la casa de sus padres decidido a acabar con todo este embrollo. Al entrar se encontró con su padre se acerco a el dándole la bienvenida con un fuerte abrazo. Después se dirigió hacia donde se encontraba su madre, que de igual manera su intención fue abrazarla pero la elegante y hermosa mujer le detuvo impidiendo tal muestra de cariño. Kenshin quedo confundido por aquella acción. Seijuro le propino a su mujer una mirada reprobatoria.
-¿Me puedes explicar como es eso de que terminaste con Tomoe?- soltó muy enojada.
-Si hijo cómo estas, Bien gracias por preguntar madre- respondió el pelirrojo con sarcasmo ante la actitud hostil de su madre hacia con el.
-No estoy para bromas y respóndeme lo que te e preguntado- recrimino la mujer.
-¿!Quién te lo dijo!?- la pregunta no estaba de más, ya que él confiaba plenamente en que sus hermanos no habían dicho absolutamente nada
-Acabo de hablar con Tomoe, ella me lo dijo-
-Debí imaginarlo-
-No has respondido a mi pregunta-
-Simplemente porque no funciono la relación- contesto ante la exigencia de su madre.
-Pues te obligas para que funcione, ella te necesita más que nunca, acaba de sufrir la perdida de su mamá-
Aquella revelación conmociono a Kenshin, lo sentía mucho, y si ella necesitaba de él la ayudaría pero jamás regresaría con ella en primera; porque no seria justo que lo hiciera por lastima y la segunda y mas importante; por que ya había encontrado al amor de su vida; Kaoru.
-No puedo y no quiero- fue la tajante respuesta del pelirrojo.
-Dame un buen motivo- cuestiono aún más molesta.
-¡Porque ya no la amo! y a eso agrégale que tengo una relación de tres meses con alguien más- elevo la voz más de lo que tenía planeado, no quería hacerlo, pero su madre lo estaba llevando aún punto de exaltación.
Esas palabras retumbaron en los oídos de Tokio, volteo de golpe a ver a su hijo directamente a los ojos, estaba llena de indignación.
-¿QUE TÚ QUÉ?- grito con verdadera furia.
-Que ya tengo una relación y no solo eso, ya estoy viviendo con ella y estamos en planes de boda. Por favor no me pongas entre la espada y la pared, no quiero tener que elegir porque de sobra sabes mi respuesta.- dijo con decisión intentando relajarse.
La mujer sintió caerse de espaldas, eso era lo último que le faltaba, enterarse de que sus hijos le había ocultado cosas durante todo estos meses, porque claro estaba que Megumi y Aoshi sabían sobre esto y a pesar de todo tuvieron la desfachatez de no informarle, también para ellos guardaría una reprimenda.
-Así que… fue por eso que me dejaste- Tomoe hizo su aparición repentinamente, alcanzando a escuchar la revelación de Kenshin. Su entrada a la mansión fue sin ningún problema ya que las chicas de servicio estaban regando las plantas de los jardines y tenían el portón abierto.
Su expresión era de terror, otra mujer le quería quitar lo que era suyo. Pero aun así con todo el coraje del mundo ella debía controlarse tendría que ser cautelosa e inteligente.
Kenshin volteo rápidamente hacia la puerta ahora le tocaba encararla a ella
-Si Tomoe, pero no solo fue eso... tú sabes bien que lo nuestro se había acabado desde hace mucho-
Ahora fue el turno de Tokio. -iPues yo no aceptare en mi familia a otra mujer que no sea Tomoe, me oyes!- fue muy tajante y clara en su decisión.
Esa declaración por parte de su madre lo lastimo en lo más profundo, le dolía tanto que ella se rehusara a lo que verdaderamente era su felicidad.
-Espera Tokio creo que Kenshin tiene razón- todos los presentes se giraron a ver a Tomoe con desconcierto, no podían creer que ella aceptara con sumisión la situación, con excepción de seijuro quien había salió de la casa al inicio de la discusión. El era un hombre muy cabal al que no le gustaba hacer un espectáculo. Había decidido hablar a solas con su mujer y su hijo, por lo que ese momento no era el indicado.
-¿Pero que dices Tomoe?- pregunto la madre de Kenshin sin poder digerir lo que segundos atrás dijera la chica.
-Si Kenshin piensa que lo nuestro no funciono tal vez, es porque así fue- dijo mientras en su mente lucubraba un plan. -Pero...dime Kenshin ¿quién es la persona por la que me has cambiado, creo que al menos merezco esa consideración de tu parte no crees?- fingía comprensión y madures.
-La conoces, es Kaoru Kamilla- dijo revelando el nombre de la mujer que amaba, no tenia caso ocultarlo tarde o temprano se daría cuenta de ello.
La expresión de Tomoe era de desconcierto y furia. Pero aun así se controlo. Cambio de planes, ahora le seria más fácil de lo que había imaginado.
-Pues ya te dije que yo me opongo rotundamente- Tokio se rehusaba.
-Lo siento madre, me duele que no lo quieras aceptar, con o sin tu consentimiento estaré con ella-
-Tokio tranquila, Kenshin tiene derecho a ser feliz. Kenshin por favor me concederías una ultima platica, podríamos vernos mañana por la tarde?-
Tokio no entendía por que Tomoe había dicho semejante cosa, quiso replicar pero la ex novia del pelirrojo se le adelanto.
-Es lo mejor Tokio, todo estará bien, confía en mí-
La madre de Kenshin asintió no muy convencida. A que se debía ese cambio tan drástico. Pronto lo entendería.
Después de pensarlo detenidamente el pelirrojo, termino accediendo, solo seria una charla que podría pasar? Solo le haría entender que en sus vidas había rumbos distintos y con un poco de suerte ahora si terminarían como buenos amigos, el hecho de no soportarla como pareja no quería decir que quisiera aborrecerla.
-Esta bien, mañana nos vemos, pero solo aclararemos las cosas, a la primera que intentes interceder para que regrese contigo me iré como lo hice las veces anteriores. De acuerdo?- advirtió seriamente.
-Como tu digas, te veo a las 5:00- finalizo la chica.
Kenshin asintió y comenzó a caminar a la salida.
-A donde crees que vas- le grito su madre.
-A casa con mi mujer- dijo el pelirrojo sin voltear, abrió la puerta y salió. Al subir a su carro, tomo su celular que con las prisas olvido bajarlo de la camioneta y vio mas de 20 llamadas perdidas de Kaoru, observo la hora y con horror se dio cuenta que era mas de media noche, el tiempo se le había pasado sin darse cuenta. Intento llamarla pero no le contesto, una angustia se apodero de el. Rápidamente arranco hacia la casa que antes era de Kaoru.
La pelinegra estaba muy molesta por la falta de atención de Kenshin. Ya había perdido la cuenta de las veces que le había llamado, llamadas que no fueron contestadas. Si su intención era solo dejarla y no ir por ella de menos se lo pudo haber dicho no? Para que al menos tomara sus precauciones. Y ahora con todo y pena tuvo que pedirle a Misao le prestara el automóvil que ella misma le había cedido por influencia de Kenshin; que alegaba que no lo necesitaba, que el se bastaba para llevarla y recogerla adonde fuera que ella quisiera, inclusive le dio la opción de que se quedara con una de sus camionetas, ya fuera la ram o la Cheyenne, opción a la que ella se negó; no quería que pensara, que era una interesada. Y que era lo que hacia ahora, dejarla votada y si tener el tacto de llamarle para decirle que se fuera y que lo esperara en casa porque no podría ir por ella. Su celular sonó por primera vez lo agarró y vio que era Kenshin decidió regresársela, no le contestaría.
Estacionó su automóvil y entro al apartamento de Kenshin, justo cuando se estaba preparando para dormir volvió a sonar su celular, esta vez decidió contestar.
-Que sucede?- pregunto con indiferencia.
-Amor perdón acabo de ver tus llamadas, el asunto de la empresa fue muy largo pero ya voy por ti-
-Ni te molestes ya estoy en TU casa- respondió molesta.
-Kaoru por favor a que viene eso?- ese énfasis no le hizo gracia.
-A que ya no estoy en MI casa, en vista de que ni siquiera me avisaste que no irías por mi decidí venirme a TU casa para ahorrarte la molestia- la culpa era un buen aliado.
Kenshin suspiro pesadamente, lo menos que quería era discutir con ella. -Esta bien acepto que se me fueron las horas y estuvo mal que...- la llamada fue cortada, sin permitirle excusarse y a la vez reprenderle por lo que le había enfatizado con eso de "MI casa y TU casa", era totalmente absurdo.
Kenshin le marco nuevamente pero Kaoru ya no le contesto, agarro el celular y lo aventó contra el asiento. No le gustaba que Kaoru se disgustara con él, no soportaba el que le haya colgado el teléfono, no soportaría que le privara de su candidez. Los meses que llevaban juntos jamás habían tenido ningún problema, por que demonios tuvieron que experimentar uno ahora que tenían tan solo un día y medio de vivir juntos.
Después de estacionarse entro rápidamente a su departamento con toda la intención de hablar con ella, pero para su mala suerte ya estaba acostada y probablemente dormida. Sintió impotencia, no quería dormir sabiendo que ella estaba cabreada con él pero, tal parecía que tendría que aguantarse y hablar hasta mañana. La noche seria desastrosa para él.
Entro a darse una ducha. Al salir se coloco unos bóxer, eso seria su ropa de dormir, por ese día, lo único que quería era acostarse a su lado, abrazarla y sentir su piel. Retiro las sabanas, para después acostarse a lado de Kaoru. Con una punzada en el pecho, observo como se daba la vuelta dándole la espalda al lugar donde su cuerpo descansaba. "Definitivamente esta molesta conmigo" pensó con evidente tristeza. Hasta dormida se lo demostraba.
Lentamente se acerco a ella con toda la intención de abrazarla pero el sonido particular de su móvil se lo impidió de momento. Con mala gana agarro el celular, contestando sin ni siquiera observar el número de la persona inoportuna que había interrumpido el momento.
-Diga- inquirió el pelirrojo de manera no tan amable.
-Kenshin soy yo Tomoe-
-Mmm… ¿qué sucede?- su molestia aumento mas.
-Llame solo para recordarte nuestra sita de mañana-
-Yo no lo llamaría así precisamente- la contradijo rotundamente. Estaba completamente equivocada si pensaba que seria una "sita"
-En eso te equivocas por supuesto que es una sita aunque no amorosa, sino, amistosa-
Kenshin intentaba por todo los medios no alzar la voz, lo que menos quería es que Kaoru despertara y escuchara su platica anormal. -Si esa es tu forma de ver las cosas, no intentare contradecirte. Ahora si me disculpas tengo que colgar mañana nos vemos-
Coloco el celular nuevamente en el buro, retomo su labor de acercarse a Kaoru, una vez a su lado, rodeó su cintura para aproximarla a su cuerpo.
Continuara…..
Notas de autora.
Tarde un poco más de lo normal en subir este capitulo una disculpa, pero mi inspiración no ha andado muy bien que digamos, espero que les haya gustado y me dejen sus comentarios. Les comento también que este cap salió algo largo y decidí cortarlo, lo demás no lo subí por que quedo muy corto, así que seguiré complementándolo para subirlo lo más rápido posible.
Me despido agradeciendo los reviews de las personitas que siguen esta historia.
