Hola :P

Aquí les dejo un nuevo capitulo de nuevo muchas gracias a todos

Por seguir leyendo esta loca historia

Gracias….

-¿Pronto llegara el final? – Tarrant

-Si – mary – ya falta muy poco

-¿Qué es lo que pasara? – Tarrant

-Bueno, tienes que esperar un poquito mas – mary

-¿Despues… te olvidaras de mi? – Tarrant

-No – mary sonrie – nadie se podrá olvidar de alguien tan mágico como tu –

-¿Escribiras mas sobre mi? – Tarrant

-si… de echo te tengo una sorpresa al terminar esta historia –mary

-¿En serio?... ¿Cuál es?... –Tarrant

-Bueno, no seria sorpresa si te lo digiera – mary

-¿Té? – Tarrant

-Por favor – mary sigue en la computadora.

Su amiga maryhamatogirl

Un detallito antes de seguir…XD Ikare… solo se me ocurre que la respuesta es el nombre de un escritor

¿sera?

XD


Tengo miedo de amar ahora… no puedo resistir esta clase de dolor

Mi desmoronado corazón.. De donde puede recibir consuelo…

Como todo hermoso momento vivido, poco a poco termina aquel beso tierno, Alicia se separa lentamente de el mirando el rostro de Tarrant que aun esta con los ojos cerrados, perdido aun en aquel beso que le devolvió un segundo de vida, un segundo de alma… un segundo de locura…

-Tarrant… - Alicia acaricia su rostro – abre los ojos estoy aquí… -

El sombrerero lentamente muy a su pesar comienza a llegar de nuevo a la realidad, una donde tenía y no tenía a su Alicia…

-Alicia – le sonríe de una manera que hace que ella sienta de nuevo que él era el mismo – me..Me besaste – toco sus labios.

-Si – le regala una sonrisa – lo debí haber hecho mucho antes… -

-Esto…es…muy muchoso – dice como si nada.

Alicia ríe con alegría ante ese simple y lleno comentario.

-Si Tarrant, fue muy muchoso –lo toma de las manos y las observa un tanto mas pálidas que antes y con vendajes en las palmas – regresemos juntos –

-¿Regresar? –

-Si – Alicia asiente – recuperemos el tiempo perdido –

-¿Tiempo perdido?... ¿tiempo sin ti? –

-Si Tarrant –

-¿Tiempo con la reina roja? – su rostro se desfiguro un poco.

-Shhh – Alicia pone un dedo en su boca – no digas nada ahora… olvida todo eso – no soportaba ver ese desconcierto en su rostro – tranquilo Tarrant – lo sostiene un poco mas al notar que estaba tambaleando un poco – será mejor irnos ahora –

-Regresar – dice frunciendo el ceño - ¿regresar? – Ladea un poco su rostro – no puedo… siento que no puedo –

-Tarrant –

En un momento Alicia tuvo que ocupar todas sus fuerzas para sostenerlo, algo pasaba en el… era como si toda la fuerza que había en él se hubiera escapado en un segundo, como si todo lo que venía arrastrando le pasara la cuenta de pronto.

-Estoy bien – dice con esa expresión que adoraba Alicia.

-Tranquilo – lo baja un poco permitiendo que se sentara aun sosteniendo su brazo - ¿Qué es lo que te han hecho todo este tiempo? – lo mira contrariada - ¿Qué te han hecho? –

-No es una linda historia – baja la mirada respirando cansado – los cuentos de hadas no existen –

-Existen… escribiremos nuestro propio cuento de hadas –

-Tengo un destino… que ya está escrito – la mira con agrado – eres como un bello Ángel… como los cuentos que adoraba… -

-¿Todo esto lo hiciste por mi? – Quita su sombrero y acaricia su pelo – no me perdonaría si hubiera tardado más en regresar –

-No debiste venir – la mira a los ojos – no es buen momento –

-No dejare que vuelvas con ellos – toma su rostro y observa lo cansado y agobiado que estaba – te prometo que no dejare que te vuelvan a llevar –

-No prometas cosas que no puedes ni debes cumplir – le sonríe con cansancio.

-No me digas eso por favor –

Tarrant la mira sonriendo, Alicia nota como poco a poco se le cerraban los ojos.

-¿Estas muy cansado? – acaricia su frente.

-Esta paz que ciento ahora – respira tranquilo y cansado – ya había olvidado cómo se sentía –

Un fuerte nudo en la garganta de Alicia se había formado, ahora que lo tenía tan cerca había notado sus manos demasiado lastimadas y algunos golpes ya casi no visibles.

-¿Qué tienen tus manos? – Las toma y comienza a quitar los vendajes con cuidado - ¿Quién te lastimo tanto? – frunce el ceño.

-Nadie – hace cara de dolor.

A cada vuelta de esas telas que cubrían sus palmas conforme las iba retirando podía ver quemaduras en ellas, quemaduras graves.

-Tarrant – Alicia no podía concebir semejante daño en las manos de su querido sombrerero - ¿Por qué están así? – Levanta la mirada para encontrarse con los ojos de Tarrant - ¿fue la sota? – la mirada de ella era de rencor.

-Sostener la espada no es cosa fácil – sus ojos se entrecerraban.

-¿La espada? – Alicia mira al lado de Tarrant y observa que lleva la espada en su funda - ¿esa espada te hizo esas quemaduras? – el solo asiente cansado.

Alicia estira la mano tratando de tocarla pero una mano ágil la sostuvo antes de hacerlo.

-No – Tarrant la mira severo – no la toques… - la suelta y muestra su palma – te hará daño –

Alicia se muestra desconcertada.

-¿Y los golpes? – Observa parte de su rostro - ¿también la espada? –

-No – niega con la cabeza – hay que aprender a no soltarla cuando queme – desvía la mirada.

Alicia abre los ojos sorprendida por tanta crueldad hacia el ser más maravilloso de ese mundo, un ser que con solo su presencia daba el toque mágico a ese lugar, lo estaba entendiendo… la sota lo golpeaba si la soltaba.

-Esto es demasiado – en su interior Alicia sentía un profundo rencor contra la reina y la sota – perdóname por favor Tarrant – lo abraza con fuerza – sufriste demasiado y todo por mi culpa –

-No – la separa un poco – Alicia está bien… yo lo estoy igual –

-Eso no es verdad – se pone de pie y trata de levantarlo – vallamos al castillo quiero curarte esas heridas - toca su espalda tratando de levantarlo pero solo logra arrancar de el un gesto de dolor - ¿Qué pasa? –

-Duele un poco –

Alicia comprende que esta lastimado por los abusos de la malvada reina roja.

-¿Puedes caminar? –

-No ahora – Tarrant lucia cada vez más cansado - ¿podríamos quedarnos aquí? – Levanta la mirada con una sonrisa – al menos un momento mas –

Alicia asiente sentándose al lado de el, con una mano lo guía para que se recueste un poco descansando la cabeza sobre las piernas de ella.

-¿Sabes? – Alicia acaricia su rostro – eres muy lindo Tarrant – peina un poco su cabello – no sé cómo no pude darme cuenta antes –

-¿Darte cuenta? –

-De lo vacía que es la vida sin ti –

Tarrant sonríe un poco sombrío.

-Eso lo descubrí cuando te fuiste –

Alicia no hace más que contemplar el cansado rostro de su Tarrant, deseando borrar cada mal recuerdo de su mente.

-¿Has sufrido demasiado? –

-Estoy cansado Alicia – hacia un esfuerzo por no cerrar los ojos – pero… tengo miedo dormir –

-¿Por qué? – lo mira seria.

-No se puede bajar la guardia – su voz sonaba pausada – no es bueno cerrar los ojos -

-Tarrant – Alicia pone una mano sobre sus ojos – duerme… yo cuidare tu sueño –

-No… ellos vendrán… ellos… -

-Yo estaré aquí…duerme por favor… - Alicia lo miraba tan frágil y a la vez tan fuerte para haber aguantado todo ese calvario – nada ni nadie vendrá… -

-¿Te quedaras? –

-Siempre –

Con esta última palabra de Alicia, Tarrant quedo profundamente dormido… con la cabeza apoyada en las piernas de Alicia y aspirando su aroma, fue como su cansado cuerpo quedo descansando, Alicia solo repasaba cada rasgo de su rostro, no dejaba de lamentarse el haberse dado cuenta tan tarde que él era todo para ella.

-Descansa mi querido Tarrant… al despertar te llevare a mi lado y no nos separaremos jamás… -

En el castillo de la reina blanca…

-Ya ha tardado demasiado majestad – Bayard caminaba de un lado a otro - ¿si le ha pasado algo? –

-No digas eso – la reina se mostro preocupada – deben de estar hablando… démosle tiempo –

-El sombrerero no es el mismo – Mallymkun baja la mirada – me apena verlo de esa manera –

-Lo se pequeña – la reina la mira con tristeza – pero él se sacrifico por Alicia… -

-Y ahora por eso el tendrá que… - desvía la mirada la pequeña lirón – el oráculo nunca miente –

Mirana cerró los ojos con pesar.

-¿Si el sombrerero le ha hecho algo a Alicia? – Bayard toma cualquier posibilidad.

-No te atrevas a decir eso – Mallymkun suena ofendida – nadie quiere más a Alicia que el mismo sombrerero –

Todos guardaron silencio cada uno atrapados en sus suposiciones y pensamientos.

Tiempo después en el bosque…

-Dormido se ve más tranquilo – sonriente aparece en una rama de un árbol justo donde estaban Alicia y Tarrant.

-Si – Alicia asiente con pena – pero no se cómo borrar todo lo que le ha pasado – dice sin dejar de mirarlo.

-El marco ese destino Alicia –

-Lo sé, pero lo hizo por mi – voltea a ver al sonriente – en estos momentos yo estaría en su lugar… y lo hubiera preferido al verlo asi –

-¿Tanto lo amas Alicia? – el gato desaparece y aparece frente a ella.

-Si…tarde me di cuenta que lo amo tanto… -

-Alicia es correspondida – el gato mira a un Tarrant profundamente dormido – testigo soy de que es así –

-Lo sé – sonríe un poco – me lo dijo… dijo que me ama –

-¡Pero qué tierno! – una voz grave salió de la nada, Alicia y el gato miraban a todas direcciones - ¡y que ridículo! –

Stayne salió de entre los arboles con pose autoritaria y confiada.

-Es una verdadera pena interrumpir tan empalagoso momento –

Alicia se sobresalto un poco y se aferro un poco al sombrerero.

-¿Qué haces aquí? – lo mira con molestia.

-¿Qué hago aquí?... ¿qué haces aquí? – la mira enarcando una ceja – justamente con el –

-Aléjate del sombrerero –

-Eso es algo sumamente imposible – camina a su alrededor sin dejar de mirarlos – veras, ahora el nos pertenece – se detiene frente a Alicia y la mira fijamente – y eso no lo podrás cambiar –

Algo que tomo inesperadamente a Alicia fue que Stayne con una brutal fuerza la avienta con una mano separándola de Tarrant que este a su vez se golpea en el piso.

-El viene conmigo querida Alicia – se agacha y toma al sombrerero del saco agitándolo con fuerza - ¡despierta demente! –

-¡Suéltalo! – Alicia se pone de pie y se lanza contra la sota jalando su brazo para que soltara a Tarrant.

-¡Tonta! – la vuelve a lanzar – nada puedes hacer por el…¡nada! –

Tarrant despierta con un gesto de dolor y sorpresa y lo primero que ven sus ojos es a Stayne.

-Tu – susurra con resentimiento - ¡Alicia! – Grita al recordar que ella estaba a su lado - ¿Dónde está Alicia? –

-¡Eso no es de tu importancia! – lo lanza al suelo con fuerza - ¡levántate y vámonos! –

-¡No! – Alicia grita al ver caer con esa furia a Tarrant - ¡lo lastimas! –

-¿Lastimar? – Stayne la mira con sorna – créeme querida esto no es nada – voltea y mira como trata de levantarse Tarrant y lo empuja con el pie haciendo que cayera de nuevo – y todo esto es tu culpa – la mira con una sonrisa malvada – tu culpa –

-No… Tarrant – Alicia lo ve aun haciendo esfuerzos por levantarse.

-Pero… ¿sabes que sería gracioso? – Camina hacia ella – seria acabar tu existencia y luego la de el – enarca una ceja – supongo que eso sería piadoso –

Stayne se aproxima a ella sacando su espada y levantándola en alto.

-No sabes cómo voy a disfrutar esto – en sus ojos se vio un pequeño destello de muerte - ¡muere! –

Alicia solo cerró los ojos poniendo una mano al frente, quizás esta vez si sería su fin.

-¡¡Noo!! –

Un gran choque de espadas destello en medio de ambos, Stayne con sorpresa observa frente a el al sombrerero que había detenido el golpe mortal con su espada…la espada roja.

-¡Aléjate! – Con una fuerza asombrosamente recuperada lo lanza tan lejos como puede – no te atrevas a tocarla –

Stayne sorprendido aun se pone de pie mirando los ojos de un Tarrant totalmente distinto al que dormía hace unos momentos.

-Es mi destino acabar con ella – se aproxima y le apunta la garganta con el filo de la espada – no te entrometas – dice entre dientes.

-¿Qué? – Alicia desconcertada escucho aquello que dijo Tarrant - ¿Tarrant? –

El sombrerero se gira a verla rápidamente con furia en los ojos, de las manos salía pequeñas nubecitas de humo, sus manos se estaban quemando por el toque de esa maldita espada.

-Casi logras engañarme – pone una mirada seria - ¡acaso tratas de volverme loco! – Grita furioso -¡márchate! –

-No me iré, te prometí que no te dejaría –

-¡Mientes! – Grita - ¡te marcharas de nuevo! – Se aproxima a ella con enojo mientras Alicia retrocedía por inercia - ¡mientes! –

Sonriente que era testigo de todo lo acontecido, entendía las cosas mejor que Alicia en ese momento.

-Alicia vete – aparece al lado de ella – el ahora no razona –

-No me marchare –

-Alicia comprende, el toco la espada de nuevo –

El sombrerero los miraba de una manera que jamás imagino Alicia presenciar.

-Ya escuchaste – dice en susurro con ira – márchate y no vuelvas a acercarte a mi –

-Sombrerero… - Los ojos de Alicia se tornaron cristalinos.

-Alicia – sonriente sonaba impaciente – vete –

-Pero… -

-Te explicare después, ahora solo vete –

Tarrant ladeaba un poco la cabeza acompañado de una respiración agitada.

-Ya nos veremos las caras – por un leve segundo creyó ver en el que su rostro se veía sereno – por favor…vete – susurra casi audible – por favor…pequeña –

-Tarrant… -

-¡Que te vayas! – la empuja -¡márchate ahora! – grita con fuerza.

-¡Alicia! – eleva la voz sonriente.

-Te amo Tarrant…. – lo mira fijamente con lagrimas en los ojos – y te salvare de esto… lo juro… escribiremos nuestro propio cuento de hadas… – le da la espalda y sale corriendo.

Tarrant la mira alejarse sintiendo que su alma se iba con ella.

-Yo…también te amo… - susurra – solo haz que valga la pena…que valga la pena… -

Alicia se detiene escondida tras los arboles, se detuvo y siguió mirando y observo como Tarrant soltaba la espada mientras miraba sus manos con dolor por aquellas quemaduras.

-Eres un estúpido – Stayne camina hacia el – levanta esa espada –

-Espera – Tarrant casi susurra sin fuerzas – un momento –

-¡No! – lo toma de la nuca y lo obliga a agacharse para tomar la espada -¡levántala! –

Tarrant, no hace intento alguno por tomarla, haciendo que la furia de la sota fuera más intensa.

-¡Levántala! – Grito con mas furia pegando el rostro del sombrerero al suelo - ¡obedece! –

Alicia observaba con profundo dolor, no soporto mas y decidido a costa de lo que fuera ayudarlo, trato de correr pero una finas manos la detuvieron a tiempo.

-Es difícil ver – la reina Mirana la abrazo – tienes que ser valiente Alicia – había llegado en el momento justo de que ella interviniera – y paciente –

-¿Paciencia? – Alicia lloraba – no puedo ver que lo traten de esa manera – señala donde Stayne y Tarrant - ¡está sufriendo! – deja salir sollozos – y yo también… -

Mirana la observa con profunda tristeza y la atrae hacia ella, Alicia esconde su rostro en el cuello de la reina, mientras ella observaba el cruel castigo del cual era objeto el sombrero.

-¡Hazlo! – Tarrant con dolor toma la espada y se incorpora a un sostenido por la sota – así esta mejor –

El sombrerero pone en su funda aquella mortal arma.

-Al parecer te gusta ser castigado – la sota levanta el sombrero y se lo pone de mala manera haciéndolo cerrar los ojos con humillación – esto lo sabrá la reina –

Tarrant observa hacia su espalda, como si supiese o sintiera la presencia de Alicia…

Habrá otro momento como hoy… si consigo ese momento… trataría de vivirlo realmente bien…

Comienza a caminar con paso tambaleante alejándose del lugar que le había devuelto la vida un momento… su calvario aun no terminaba ni terminaría hasta el día de la batalla… donde solo el sabría como seria el desenlace…

Alicia se aleja un momento de la reina y ve marcharse a Tarrant… llevándose con el su alma y su pensar…

Lo siento en lo más profundo de mi corazón… solo quiero estar contigo en este mundo…

-Te prometo… que te salvare de esto, cada uno de tus sufrimientos… hare desaparecer y escribiremos nuestra propia historia – pone las manos en su pecho – y te hare creer de nuevo en los cuentos…y escribiremos nuestro propio final… -

Estoy dispuesta a ser el Ángel que amas en esos cuentos de hadas…

Abriré los brazos de par en par y te sostendré en mis alas para protegerte…

Debes creer que seremos como un cuento de hadas y viviremos felices por siempre…

Escribamos nuestro propio final feliz…