-Max.

-¿Sí?

-¿Tú crees que soy estúpido?

El rubio reflexionó un instante, aunque en momento la pregunta no lo mereciese, siendo posible responderla con un rotundo "Sí". Adrian se paró detrás de él y clavó su mirada en su nuca.

-¿Por qué lo preguntas?

-¿Por qué demonios pensaste que no me daría cuenta de que acabamos de entrar en los estudios de grabación?

-Ah, bueno, confiaba en que no te terminases la hamburguesa tan rápido. La comida suele mantenerte distraído un rato.

El moreno se metió distraídamente un dedo en la boca, y se limpió con una servilleta llena de migas de pan, manchándose más en el proceso.

-En serio, ¿qué hacemos aquí?

El rubio lo agarró por el hombro y lo metió en un ascensor, apretando el botón de subida antes de que tuviese tiempo de protestar.

-Digamos que necesitamos tu ayuda con un asunto.

-Pues me temo que no voy a aceptar -enarcó una ceja-. A menos que el sueldo sea francamente bueno.

-No, no lo es.

-Entonces yo me bajo, aunque sea por el hueco a lo película americana.

-No seas tan dramático. Sólo vas a ayudarnos con una cosilla, no te vamos a pedir que maquilles a Nick.

-Sabes que la respuesta sigue siendo no -aunque quizá un no menos rotundo que antes, debido al shock.

-Tarde -replicó alegremente mientras se abrían las puertas del ascensor. Antes de que pudiese driblarlo, lo agarró de nuevo y lo hizo avanzar a empujones, haciendo gala de una fuerza que Adrian ignoraba que su "amigo" tuviese.

Su llegada al estudio provocó cierta agitación. O eso le habría gustado poder decir, porque la realidad fue que sólo un par de cámaras se volvieron para mirarlo un momento antes de seguir bebiendo café mientras se quejaban del guión, de su sueldo y del agua marrón que bebían.

Alguien le puso la mano en el hombro, y varias semanas de reclusión frente a varias horas de serie yaoi le hicieron dar un doble mortal hacia atrás y un puñetazo bien dirigido a la nariz del pobre infeliz que había osado molestarlo...

O eso le habría gustado poder decir.

La realidad fue que emitió un grito poco masculino, resbaló y cayó al suelo, librándose por un momento del agarre de Max. Oyó risas dispersas por la habitación.

-Te veo bien -comentó alguien.

Alzó la vista para ver al actor que hacía de Hiro, mirándolo desde una altura impresionante... O quizá él fuese bajito y estuviese en el suelo. Quizá los zapatos de plataforma ochenteros que llevaba el otro tuviesen algo que ver. En fin.

-¿Es verdad que le hiciste el corte de manga al director?

-¿En serio ésas son las dos primeras preguntas que le haces a tu hermano desaparecido, Tom? ¿En serio?

-No eres mi hermano -frunció el ceño-. Antes me pegaría un tiro.

-Desde que eres amigo de Sasha eres insoportable.

Algo sospechosamente similar a una botella de agua lo golpeó en la cabeza, confirmándole que alguien lo había escuchado.

-Si estás aquí, ¿significa eso que vuelves a la serie?

-No.

-Sí -respondió Max, casi a la vez, mientras lo fulminaba con la mirada.

-Genial, ¿entonces Tyson sigue vivo? Eso significa que no tendré que fingir que me da pena tu muerte en esa escenucha del funeral. La verdad, al "abuelo" también lo tenía preocupado ése asunto.

-El abuelo necesita unas largas vacaciones en un hoyo -replicó con gesto hosco mientras se levantaba-. ¡Si no soy mala gente! ¡Soy budista, por amor de Dios! ¡Estoy zen!

-Tyson no ha resucitado -el rubio frunció el ceño, ignorando a su compañero-. ¿Tienes algún problema con el guión? -preguntó, intentando sonar amenazador.

-Lo cierto es que sí -respondió Tom, dándole una palmadita en la cabeza-. ¿Quieres que lo discutamos fuera?

-Sí... Claro... -murmuró Max-. Bueno, Adrian, mejor vamos a hablar con el director, ¿hm? Y así te hace la propuesta él en persona.

-Si veo al director creo que me olvidaré de estar zen -prosiguió Adrian-. El deseo de estrangularlo es demasiado fuerte... Lo cual me recuerda, ¿quién demonios está haciendo ahora de Tyson?

-Pues el primero que pasó -dijo Tom, señalando a un niño pelirrojo con el pelo de punta que batallaba, al fondo de la sala, con una peluca negra, mientras daba saltitos con la chaqueta a medio poner-. Lo cierto es que viéndole uno casi te echa de menos. Casi.

El moreno rio sin ganas y metió las manos en los bolsillos.

-Pero yo no tengo que grabar yaoi.

-No, y antes tampoco. Pero si mueres, ¿o ya se te ha olvidado?

-Ojalá.

-¡Adrian! -exclamó el rubio-. ¡Vamos! -hizo ademán de atraparlo por la oreja, pero el moreno fue más rápido y le sacó la lengua. Aprovechando el momento, Max le lanzó la mano, que la agarró. Sin importarle las babas, lo arrastró por el estudio, ante las miradas de todos.

Prácticamente uno podía escuchar cómo su reputación se rompía en mil pedazos y era arrojada a los abismos mientras el tejón le prendía fuego con sus rayos láser oculares.

-Vale, vale, pero recapitulemos, ¿de acuerdo? -dijo, masajeándose las sienes y cerrando los ojos para concentrarse. Hizo una pausa y cogió aire-. ¡¿Pero estamos tontos o fumamos revistas de cotilleos?! ¿¡Qué es esta encerrona de pacotilla!?

Sasha, que pasaba al lado de la puerta, se tambaleó un instante por la fuerza de las vibraciones del aire, y tuvo que contenerse para no darle otro botellazo al moreno, cosa que lamentaría más tarde. Probablemente.

-Adrian, necesitamos el dinero -dijo el guitarrista.

-Y dado que ni siquiera te pasas a ensayar, yo diría que tu opinión ya no vale mucho -asintió el bajo.

Miró a los miembros de su banda uno por uno, luego a Max y luego al director. Se hundió en su asiento.

-¿En serio pretendéis hacer la banda sonora de una serie yaoi? Hacemos rock, no música para Orgullo y Prejuicio.

-Hay batallas -el guitarrista frunció el ceño-. ¿Es que no te has leído el guión?

-He visto las tomas falsas. Y las de verdad -gruñó-, que son peores. Sinceramente -dijo mirando al director. Éste parpadeó, pero no dijo nada. Seguramente estuviese reprimiendo la vengativa erección de su dedo corazón.

-¿Tan mal andamos de dinero?

-Peor.

-Por amor de Buda... -se hundió todavía más en el asiento.

-Sólo tienes que tocar la batería...

-Si quieres, ni siquiera te pondremos en los créditos -añadió Max, divertido.

El moreno abrió mucho los ojos y fulminó al rubio con la mirada.

-Ah, no. Si lo hago, quiero mi nombre en letras de neón sobre el estudio y al final de cada capítulo. Y el pelirrojo ése no me inspira confianza. Echadlo, o mejor aun, matémoslo.

-¿Eso significa que lo vais a hacer?

-Si significa dinero y fama, entonces naturalmente... sí.

-Pues sólo nos queda firmar el contrato -dijo el director-. Seguro que Melody se alegrará mucho de volver a verte.

Adrian abrió los ojos desmesuradamente.

-Se me había olvidado ese pequeño e insignificante detalle.

-Sí. Creo que sí.