Un hombre solitario y cansado iba caminando por una vereda de un pequeño pueblo llamado Resembool, no paro hasta llegar a la tumba de su primer y único amor. Sus piernas perdieron toda su fuerza y lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, lloro día y noche lamentandose de su más grave error y pidiéndole perdón a su amada.

-Trishia...- susurraba entre sollozos, levantó la vista al cielo.- ¿Porque me abandonaste? habíamos prometido que ibamos a morir cuando fueramos viejos después de ver crecer a nuestras hijas y conocer a nuestros nietos...

Obligó a sus cansadas piernas a ponerse de pie y a caminar. La luna comenzaba a despedirse para darle paso al sol cuando llegó hasta donde había sido su casa, que ahora estaba hecha cenizas. Suspiro al recordar aquella casita en lo alto de esa loma, donde sus pequeñas hijas lo esperaban con los brazos abiertos gritando "¡Papi, Papi!" y su amorosa esposa lo esperaba con una sonrisa... Todos esos felices momentos se quedaron atrás, ahora ella había muerto y no sabía nada de esas niñas. Siguió su andar hasta una casa de dos pisos amarilla con un letrero que decía: "Auto-mail's Rockbell". Llamo a la puerta y una joven voz femenina respondio desde el otro lado.

-¡Ya voy!

Quedó congelado al reconocer esa voz. La puerta se abrió, una chica de baja estatura se asomó, era idéntica a él: de tez blanca, con su cabello dorado atado en una cola de caballo con mechones flanqueando su rostro de finos rasgos, sus dorados ojos brillaban con curiosidad aunque al ver a la persona que estaba de pie frente a ella su expresión cambio.

-Edythe...- fue lo único que pudo susurrar y levantó su mano para acariciar la mejilla de su hija que no había visto desde hace más o menos 10 años.

La puerta se cerró de golpe.

-¿Quien era?.- otra voz de una chica se escucho del otro lado.

-¡Era un muerto!

-¿Un muerto? Edy no bromees y di quien era.

-¡¡UN MUERTO, ESO ES LO QUE ERA!!

Escucho como unos pasos se alejaron corriendo. Nuevamente abrieron la puerta, en esta ocasión era una enorme armadura color plata.

-¿P-papá?

Reconocio enseguida la voz de su hija menor, Alice.

-¿Aly?

-¡¡Papá!!

La gran armadura le dio un fuerte abrazo, tan fuerte que sintió que le quebraria la espalda.

-¡Vamos pasa! No te quedes ahí.- la armadura lo invito a pasar.- bienvenido, papá.

Todo en aquella casa estaba tal y como lo recordaba, herramientas apiladas en un lado, algunas prótesis a medio hacer y un delicioso aroma a comida se podía oler desde la puerta.

Una anciana salió de la cocina al escuchar el alboroto.

-¡Hohenheim!.- le saludo su amiga de bebida; Pinako Rockbell.

-¡Pinako!¿Cuánto tiempo?.- la abrazo.

-¡Lo mismo digo idiota! ¿Porque no has llamado? ¡Aunque sea una carta podías haber mandado!

-Lo siento mucho.

Un muchacho que parecía de la edad de su hija mayor, bajo por las escaleras. Parecia que no había dormido en días. Se sorprendió al ver al visitante.

Con razón Edy entró corriendo a su habitación...- pensó el joven al verlo. Le miro con un poco de desconfianza y le saludo cordialmente.

-¡Vaya! Pero si es el pequeño Matthew, ¿Como has estado?

-Bien, gracias.- le dijo cortante.

-¡Matthew! no seas tan descortes.

-Si, si.- se dirigió de nuevo escaleras arriba. Alice vio su gesto y se fue con él.

-Matt, siempre estuvo cuidando de ellas, es lógico que se ponga así al verte.

-Lo se. Cometí un grave error al dejarlas, pero era necesario, no quería que quedarán involucradas en todo esto.

-Aun así, al parecer las han encontrado.

Hohenheim abrió los ojos como platos, sabía muy bien a lo que se refería, las personas de las que ha estado escapado e intentado burlar para alejarlos de su familia.

-Ademas, Edythe se ha enlistado al ejército, para aprender más sobre alquimia y recuperar sus cuerpos...

Hohenheim se sentó de golpe y comenzó a llorar.

-Es mi culpa. Sabía que no tenía que dejarlas... Ahora mi Edy no me quiere ver. Dice que estoy muerto.

Pinako se acercó y le dio unas palmaditas en la espalda.

-Es lógico que ella tuviera esa reacción, su forma de ser es muy muy difícil. Puedes intentar hablarle pero será casi imposible que te escuche. Alice es un poco más comprensiva, así que primero habla con ella para intentar pedirle consejos sobre cómo acercarte a Edy.

En su habitación, Edythe respiraba con pesadez, mientras veía por la ventana. Matthew estaba a su lado y su hermana la veía desde el otro lado de la cama.

-Pense que papá estaba muerto.- susurro Aly.

-Lo mismo pensé, ni siquiera se digno a pasar por aquí para el entierro de mamá.- dijo sin voltear a verla.

-¿No quieres ir a comer?.- dijo Matt en un intento de animarla.

-No tengo hambre.- era la primera vez que escuchaba esas palabras salir de los labios de Edythe.

En el comedor, después de un té y de mucho pláticar; Pinako lo puso al día.

-Asi que... Mis hijas rompieron un tabú de la alquimia...

-Si, les afecto mucho que las hayas abandonado y después que fuera asesinada su madre frente a ellas unos años más tarde.- Soltó un suspiro.

Hohenheim puso su cabeza entre sus manos. Estaba muy arrepentido.

-Lo hize por su bien. Si no me hubiera ido en ese entonces, ellas ya estarían muertas.

-Ellas ya han estado en algo cercano a la muerte. ¿Sabes cómo consideran a tu hija? El arma humana más peligrosa que tiene este país. ¿Crees que eso ha sido una buena vida?

-Lo se y me odio por causarles tanto dolor cuando no han hecho nada malo.- se puso de pie.- iré a hablar con ellas.

-Dales un poco de tiempo, están muy confundidas.

-No las he visto en 10 años y quiero hablar lo más que pueda con ellas. Son el único recuerdo que tengo de su madre.

Entró a la habitación donde estaban los jóvenes, Edythe miro con desprecio a su padre, se puso de pie de un brinco, tomo su abrigo rojo y salió sin decir alguna palabra.

-¡Edy!.- la llamo Matt y salió detrás de ella.

Hohenheim respiro, su hija era igual a él y sabía que jamás lo iba a perdonar. Alice estaba indecisa si ir con ellos o quedarse, su padre vio su gesto y le dijo con una sonrisa:

-Adelante, ve.

-... No, quiero escuchar el porque te fuiste sin decirnos nada.

-Esta bien mi pequeña, tengo tanto que hablar contigo. Vamos al comedor.

Edythe no paro de correr hasta llegar a la tumba de su madre, se detuvo y comenzó a llorar.

-Mamá...

-¿No crees que estás muy grande para llorar?

-Vamos no tienes que poner esa cara.

-¿Que quieres?.- dijo secandose las lágrimas.

-Te quiero acompañar.- dijo con una sonrisa amable.- además no voy a permitir que rompas esa pequeña prótesis en lo que arreglo el tuyo.- dijo señalando el auto-mail de aspecto rústico que tenía en la pierna y en el brazo.

-Siempre eres así...

Se quedaron en silencio contemplando aquella tumba, pasó un tiempo cuando el estómago de Edythe comenzó a crugir.

-¿Vamos a comer? Yo te invito.

-Esta bien.

En el camino se encontraron a muchos de sus compañeros de juegos. Un grupo de chicas iban pasando a su lado cuando reconocieron a Edythe.

-¡Edy-chan!

-¡Melissa-chan!¡Ana-chan!¡Lena-chan! Cuánto tiempo sin verlas. ¿Como han estado?.- a pesar de que tenían la misma edad, eran muy diferentes en su manera de vestirse y de arreglarse.- No cabe duda que nos estamos perdiendo de muchas cosas mientras estamos de viaje... Después de todo no tenemos tiempo para eso.- pensó Edythe.

-Umm, supongo que ahora que regreso el amor eterno de Matthew será aun más difícil conquistarlo.

-¿Eh?.- dijo Edythe ladeando la cabeza confundida.

Las mejillas de Matthew se pusieron rojas como un tomate.

-B-b-buueno ¡Edy! ¡Vamos a comer! Seguro que te mueres de hambre.

-¿Porque? Yo quería seguir platicando.- él comenzó a empujarla por la espalda.

-¡Vamos! Nos vemos luego chicas.- se despidió de ellas con un gesto de la mano.

Fueron a comer a un pequeño restaurante familiar, después de platicar con el dueño y hacer algunos arreglos con ayuda de la alquimia, no se dieron cuenta que ya se les había pasado todo el día.

-Ya es hora de ir a casa, abuelita debe de estar preocupada.

-No quieres verlo ¿verdad?

-Tu crees que quiero verlo y abrazarlo diciéndole: ¡Hola Papi te extrañe! No me hagas reír.

-Pense que estabas preocupada por él.

-Para mi está muerto.

Justo en ese momento pasaron por el río que corría atraves de Resembool, ella camino hacia la orilla y se sentó cerca de un árbol.

-Cuando éramos niños te encantaba venir aquí cuando mi tía te regañaba. Recuerdo que hacías mucho berrinche.- se sentó a su lado.

Edythe sonrió ante aquellos recuerdos tan felices. Era una época tan cálida y bella que le gustaría que regresarán.

-Siempre venías para hacerme compañía.

-Era él único que podía detener tu ira.

-Jaja tienes razón.- dijo mientras se recargaba en su hombro.- quiero quedarme así.

-Esta bien.

Vieron el atardecer y cuando el se dio cuenta, ella ya se había quedado dormida. Decidió cargarla, sabía que una vez que se dormia era difícil despertarla.

Llegaron a casa y después de un poco de esfuerzo, Matthew había logrado entrar con Edythe en brazos, Hohenheim se ofreció a llevarla a su cuarto.

-No se preocupe yo me encargo de ello.- lo rechazo y siguió subiendo las escaleras.

-¡Matthew! eso fue muy grosero. Ven acá y disculpate.

-No está bien. Yo hubiera hecho lo mismo...

-Iré con ellos.- se levantó Aly de la sala y subió a ver a su hermana. Ella iba a intentar hacerla entrar en razón ahora que había escuchado el porque su padre se había ido.

Mientras la recostaba en su cama, observó su suave rostro dormido.

No puedo creer que ella sea considerada el arma más peligrosa que tiene el país.

-¡Maldición! mis tranquilas vacaciones se me fueron cuidando a esa niña.- se quejo Roy mientras se rascaba la cabeza.

Una joven se asomó por la puerta de la oficina, detrás de sus lentes tenía unos tiernos y asustadizos ojos verdes y su cabello corto era color café claro, era su secretaria Sheska.

-Disculpe tiene una llamada del Teniente Maes Hughes.

-Comuniqueme.

Cerro la puerta y a los pocos segundos sonó el teléfono.

-Bueno.

-¡Hola!¿Que tal tus vacaciones?

-Dejame resumirlas. Tener que cuidar a esas pequeñas y escurridizas niñas es algo muy cansado.

-¿Enserio? No me digas que te cansaste.

-Si...- soltó un suspiro.- pero descubrí varias facetas de ella que jamás, pense que tuviera.

-Ves, después de todo no fue tan terrible.

-Pues no, tienes razón.

La puerta se abrió con un gran estruendo y entró Sheska alarmada.

-Coronel Mustang, se ha enviado una orden desde Central.

-¿Que sucede?

-Se solicita reunir a todos los alquimistas nacionales de su jurisdicción. Incluso a la alquimista de acero Edythe Elric.

*¡Hola! Aquí Misaka Mikoto-chan.

¡Espero que me acompañen en esta y en mis otras locuras!*¡Futuros fanfics!-Un Rayo De Esperanza (Mahoutsukai No Yume).-Descendiente (Akatsuki No Yona).-Polos Opuestos (Fullmetal Alchemist/Brotherhood).-My Ángel (To Aru Majutsu No Index (Last Order x Accelerator)).-Muñeca De Trapo (Vampire Knight).Fanfics En Publicación:-The Alchemist (Fullmetal Alchemist/Brotherhood).¡Gracias!Nos vemos en el próximo capítulo.