Holaaa! :)

Siento haber tardado tantoo (otra vez T_T) y no haber puesto ningun comentario en el anterior! :( (y no haber puesto la lineas, ni haber borrado eso en ingles... dios, que mal D:)

Pero hoy tampoco tengo tiempo, asi que lo hare lo mas rapido que pueda! lo siento si me dejo a alguien o me equivoco! ;)

Gracias a: chidorisagara (cuaanta razon xD), metitus (ya estamos igual :3), BeTtY saku-ruki chan (uni? :DDD), Ferthebest ia, Ghost iv (yo tambien me lo esperaba peor... xD), Yeckie (no importa, gracias por dejar este :D), miaka ichiruki (planeo hacerlo un tiempo despues de terminar este :3)
Arigatou gozaimasuuu! :)

disclaimer: bleach no es mío -si lo fuera... mucha gente se puede imaginar qué pasaría muahaha!- pertenece al gran Tite Kubo con todo su esplendor y gloria!

disclaimer2: esta historia no me pertenece, sólo la estoy traduciendo, el gran autor es... alero1990!

Let's read! ;D

Capítulo 11: Situaciones Peligrosas

Rukia se lavó los dientes para hacer desaparecer el gusto del vómito; odiaba vomitar. Rápidamente, se vistió y se peinó. Estaba un poco nerviosa por ir al instituto. Se sentía mejor hacia Renji y Grimmjow, ya que lo sabían, incluso aunque Grimmjow no intentara contactarla.

Rukia bajó las escaleras y vio a Renji esperándola en la puerta.

-¿Por qué estás aquí? Hisana aún no se ha levantado, no habrá desayuno.

-Lo sé, así que he traído comida para los dos. –dijo Renji, sujetando una bolsa de papel. Rukia sonrió.

-No te merezco como mejor amigo. –bromeó ella.

-Tienes razón.

Rukia y Renji fueron hacia su instituto.

-¿No es un poco pronto para ti? –preguntó Rukia. Renji siempre ha sido perezoso. Gasta toda su energía solamente en levantarse suficientemente temprano para desayunar con la familia Kuchiki.

-Lo es, pero quería asegurarme de que llegas al instituto a salvo.

-Ichigo y tú sois un par de sentimentalistas. –rió Rukia. Renji se preguntó qué había entre ellos.

-Rukia, ¿te estás enamorando de este chico?

-¿Quién?

-Ichigo. Quiero decir, estáis pasando mucho tiempo juntos.

-Sólo somos amigos. –dijo Rukia, a la defensiva. –Además, esoty embarazada de otro hombre; no está interesado en mí. –a Rukia le dolió decir eso, pero debía ser verdad.

Renji miró a su amiga. Sabía que le estaba mintiendo, pero no la presionaría. Finalmente llegaron al instituto y fueron hacia su clase. Dentro, Ichigo ya estaba limpiando la pizarra. Se sorprendió al ver a Rukia y Renji juntos.

-Buenos días, Ichigo. –dijo Rukia. –Renji nos ayudará con la limpieza hoy.

-Hey, yo no he dicho eso. –protestó él. Rukia le dio un codazo en el estómago.

-Sí, lo has hecho. –susurró ella, amenazante.

Ichigo les miró, divertido; Rukia parecía estas bien otra vez. Sabía que era duro para ella estar en esa situación, pero Rukia era fuerte.

-He oído que Tatsuki se pasó un poquito contigo ayer. –Renji le miró estupefacto.

-¿Cómo lo sabes?

-Tatsuki es una vieja amiga. Vino a mi casa anoche y me lo contó.

-Es bastante fuerte. –comentó Renji.

-¡Te ha cogido realmente fuerte! –dijo Rukia.

-Cállate. –dijo él sonrojándose. Ichigo y Rukia rieron. Ella quería continuar la conversación que tuvieron ella e Ichigo la otra noche, pero sabía que era algo sensible, y esperó.


La clase pasó rápido y la hora del almuerzo llegó pronto y todos se reunieron en la azotea. Izuru se sentó al lado de Momo y Rukia, Kiyone a su lado mientras que Nemu y Uryu estaban delante de ella. Tatsuki y Orihime se sentaron con Renji y Shuhei. Ichigo y Rukia se dieron cuenta de que habían acabado juntos.

-Rukia, ¿cómo estás? –preguntó Orihime.

-Bien, gracias.

-Rukia, ¿por qué no nos llamaste? –preguntó Momo. –Estábamos muy preocupados. –comentó mientras Shuhei e Izuru asentían.

-Lo siento chicos, de verdad. –dijo ella, triste. Shuhei le sonrió-

-Está bien, pero no nos hagas eso.

Entonces, el teléfono de Rukia vibró. Se lo miró viendo, sorprendida, que su hermana la estaba llamando. Automáticamente se preocupó. Se levantó y se separó de sus amigos.

-¿Hola? ¿Hisana, qué pasa?

-Rukia, Byakuya y yo nos tenemos que ir de la ciudad un par de días. –dijo Hisana rápidamente.

-¿Qué ha pasado? ¿Está todo bien? –preguntó Rukia preocupada.

-Bueno, el hermano de Byakuya ha muerto en un accidente de coche, así que tiene que ir a Kyoto inmediatamente, y debo estar con él ahora, me necesita. Te he dejado dinero en la habitación. Coge algunas cosas y quédate con Momo mientras estamos fuera.

-Pero Hisana…

-Nos tenemos que ir, pero te llamaré cuando lleguemos a Kyoto. Te quiero, Rukia. –dijo antes de colgar. Rukia suspiró y volvió con sus amigos. Deseó haberles contado a Hisana y a Byakuya lo de su embarazo, pero ahora no era el mejor momento. No cuando la familia Kuchiki había sufrido una pérdida.

-Rukia, ¿está todo bien? –le susurró Renji cuando ella volvió a su sitio. Rukia fingió una sonrisa y asintió.

-Entonces, chicos, ¿vais a ir a la fiesta de bienvenida? –gritó Keigo.

-¿Bienvenida? –dijo Rukia para sí misma. –Lo olvidé completamente.

-¿Cómo has podido olvidarlo? –preguntó Kiyone. –¡Eres la presidenta del consejo estudiantil!

-Lo sé, pero he estado pensando en un montón de cosas últimamente.

-¿Es muy grande la fiesta en este instituto? –preguntó Uryu.

-Sí, es una ocasión especial, especialmente para los de segundo y tercer año, ya que es una fiesta exclusiva para nosotros. –replicó Shuhei.

-Chicos, tenéis que encontrar a la chica perfecta para llevarla al baile. –dijo Renji mirando rápidamente a Tatsuki.

-¿De verdad? –dijo Uryu. Se volvió hacia Nemu, que estaba sentada silenciosa a su lado. -¿Querrías acompañarme al baile de bienvenida? –le preguntó, sujetando suavemente su mano. Todo el mundo los miraba, sorprendidos de ver a Uryu actuar tan precipitadamente. Nemu se sonrojó y asintió, sonriendo.

-¡Uryu es el primero en conseguir una cita! –lloró gritando Keigo. –¡El mundo está llegando a su final!

-Me pregunto a quién se lo van a pedir los de último año. –dijo Kiyone.

-Bueno, todos lo saben. Nnoitra y Nel irán juntos y Ulquiorra probablemente se lo pedirá a Halibel. –dijo Shuhei. Orihime levantó la cabeza al oír su nombre. Le encontraba muy hermoso y misterioso.

-¿Son pareja?

-¿Quién? ¿Halibel y Ulquiorra? No, pero así van todos juntos.

-Grimmjow probablemente irá con nuestra pequeña princesa de aquí. –dijo Kiyone mirando a Rukia. Ésta forzó una pequeña sonrisa y siguió comiendo. Ichigo y Renji se miraron, ambos pensando lo mismo. Por encima de mi cadáver.

-Ichigo, ¿tu vas a ir? –preguntó Tatsuki.

-No lo sé. Sabes que no me gustan los bailes de instituto. –Rukia se rió de él.

-¿Qué eres? ¿Un anti-clichés?

-Lo que sea, enana. –Rukia le pegó detrás de la cabeza y siguió comiendo como si no hubiera pasado nada.

-Hubiera sido mejor empezar a buscar antes, ahora todas las diosas de la belleza tienen pareja. –dijo Keigo.

Rukia se rió, pero de repente sintió náuseas.

-Perdonadme. –dijo mientras se levantaba rápidamente. Momo vio el malestar de Rukia y la siguió. Orihime las vio y empezó a preocuparse.

-Debería ver si Momo y Rukia están bien. –dijo Orihime, sin referirse a nadie en particular. Todo el mundo las vio salir.

-¿Qué les pasa? –dijo Mizuiro.

-¡Están huyendo de mí! –lloró Keigo.

-Cállate, idiota. –dijo Tatsukim golpeándole en la espalda.

Renji e Ichigo empezaron a preocuparse por Rukia, pero no podían seguirla hasta el baño, así que tuvieron que conformarse con saber que estaba con Momo y Orihime.


Rukia corrió bajando las escaleras hacia el vestíbulo. El estómago le dabas vueltas y ella también estaba mareada. Se paró cuando sus piernas se volvieron débiles. Podía sentir cómo perdía el equilibrio y, cuando caía, unos brazos la sujetaron. Se giró y vio unos ojos esmeralda mirándola.

-¡RUKIA! –gritó Momo. Había visto a su amiga colapsar en los brazos de Ulquiorra. Rukia vio a su amiga preocupada.

-¿Estás bien? –preguntó Momo, ayudando a Rukia a levantarse. Ésta intentó zarandear la cabeza para aclararse la vista.

-Estoy bien. –mintió.

-Mentirosa. –susurró Momo. Se volvió hacia Ulquiorra. –Gracias por coger a Rukia. –le dijo Momo. Finalmente, Orihime los alcanzó y estuvo gratamente sorprendida de ver a Ulquiorra ahí. Pero su felicidad se esfumó cuando vio a Rukia tan débil.

-Rukia, ¿estás bien?

-Sí, gracias, Orihime.

-Deberías tener cuidado, Rukia- dijo Ulquiorra. –Una mujer joven en tu condición debería cuidar mejor su salud. –Rukia le miró sorprendida. ¿Lo sabía?

-¿Su condición? –preguntó Momo.

-Sí, ¿no lo sabías? La señorita Kuchiki está embarazada del bebé de Grimmjow. –dijo Ulquiorra con una pequeña sonrisa. La boca de Momo se abrió, sorprendida, mientras Orihime tosió cuando se atragantó. –Oh, lo siento. –dijo después de ver las sorprendidas reacciones de las dos chicas. –Pensé que ya lo sabíais.

-No puede ser verdad… -murmuró Momo.

-Bueno, no es algo sobre lo que Grimmjow mentiría. –Rukia podía sentir las lágrimas aflorar a los ojos, pero también vio que estaba a punto de vomitar. Se separó de las manos de Momo y corrió hacia el baño, que estaba detrás suya. Momo rápidamente la siguió, dejando atrás a una paralizada Orihime y un calmado Ulquiorra. Él le sonrió y se acercó a ella. Paró cuando su cuerpo estaba peligrosamente cerca del de ella.

-Me gustaría que fueras mi pareja en el baile de bienvenida. –dijo tranquilamente. Orihime, aún sin recuperarse de su primer shock, se volvió a sorprender ante su proposición.

-¿Yo? –preguntó Orihime nerviosamente.

-Lo siento, permíteme corregirme. Orihimw Inoue, ¿te gustaría ser mi pareja? –Orihime no sabía qué contestar. Por supuesto que quería saber más de él, pues no sabía lo suficiente para confiar en su cita. Ulquiorra, que se impacientó, dijo: -Supongo que te recogeré en tu casa a las 7 de esa tarde. Te veo más tarde, entonces. –se acercó a ella y la besó en la mejilla, suavemente. Ella quedó ahí, petrificada, mientras le veía marcharse, silbando alegremente.

Mientras tanto, en el baño, Rukia estaba vomitando su almuerzo mientras Momo le sujetaba el pelo lejos de la cara.

-No me puedo creer que no me lo dijeras. –Rukia se pasó la mano por la boca y la miró.

-Lo siento, Momo, pero eso no es precisamente de algo sobre lo que quería hablar.

-Rukia, soy tu amiga, siempre he estado ahí para ti. Me gustaría que supieras que puedes decirme lo que sea.

-Yo confío en ti, pero esto es algo de lo que ni siquiera quiero pensar, pero Ichigo insistió en que debería dec…-

-¿Se lo dijiste a Ichigo?

-Estaba conmigo cuando estaba hecho un lío hormonal. También se lo dije a Renji, ya que pensaba que tenía bulimia y también se lo dije a Grimmjow.

-¿Y qué dijo? –preguntó Momo. Rukia la miró tristemente.

-No hemos hablado desde que se lo dije.

-¡Rukia! Tienes que hablar con él otra vez.

-Momo, no soy estúpida, lo haré. Pero él necesita tiempo, y yo también. –Momo suspiró y decidió dejarlo. Ayudó a Rukia a levantarse.

-Venga, vamos a limpiarte.


-¿Rukia está qué? –preguntó Rangiku. Ella, Nel y Halibel estaban sentadas debajo de uno de los árboles del exterior.

-Está embarazada de Grimmjow. –dijo Nel. Rangiku no sabía qué decir, pero Helibel la interrumpió antes de que lo intentara.

-Le debe haber engañado para que la dejara embarazada. –sugirió ella.

-Yo también lo he pensado. –asintió Nel. Rangiku no podía creer lo que estaban diciendo sus amigas.

-Dudo que Rukia quisiera esto.

-De verdad, Ran, crees que Rukia es una persona inocente, pero no lo es.

-Debes estar bromeando; Rukia no se quedaría embarazada a propósito. –dijo Matsumoto firmemente.

-Por supuesto que lo haría. Grimmjow es un jugador de fútbol; probablemente será profesional y quiere asegurarse de que la cuidará. –dijo Nel.

-¡Su hermano es Byakuya Kuchiki! ¡¿Por qué necesitaría el dinero de Grimmjow? –gritó Rangiku. -¡Nada de esto os concierne!

-¡Si lo hace! –le respondió violentamente Halibel. Rangiku levantó la ceja, cuestionándola. Se preguntó si le habría dicho a Nel que se había estado acostando con Grimmjow.

Nel y Halibel le habían dicho lo de sus aventuras con Grimmjow, y las dos le habían pedido que no se lo dijera a la otra. Rangiku pensaba que era gracioso que ambas chicas se lo montaran con el novio de Rukia y no lo sabían. Además, las dos habían dicho que no querían que la otra lo supiera porque estaría celosa.

-¿Y por qué os incumbe, si puede saberse? –dijo ella, jugando, para ver si alguna de las dos lo confesaba.

-Somos sus amigas. –dijo Halibel. Rangiku la miró y se levantó.

-¿Ran, dónde vas? Tenemos que averiguar un modo de ayudar a Grimmjow.

-Hacedlo vosotras solas. –dijo, alejándose de sus llamadas amigas.


-Primer punto. –dijo Rukia con voz potente. Era después de clases y Rukia tenía su reunión de comité. –Me gustaría anunciar mi renuncia.

-¿QUÉ? –gritó el comité.

-Pero, Rukia, no puedes. –dijo el vicepresidente Yumichika.

-Lo tengo que hacer, tengo un montón de quehaceres personales y no puedo ejercer mi cargo de presidenta lo suficientemente bien. –dijo Rukia tristemente. –Así, le cedo mi posición a Yumichika.

-¿Estás segura? –le preguntó éste. Rukia sonrió, triste, y asintió.

-Serás un gran presidente. –le aseguró. Él le sonrió y se lo agreadeció.

-Daré lo mejor de mí, Rukia. –dijo, levantándose, orgulloso. Rukia le sonrió y salió de la clase, con gente susurrando y haciendo preguntas.

Rukia sabía que no podía seguir siendo presidenta si estaba embarazada. Una presidenta embarazada no era un muy buen ejemplo a seguir. Además, había olvidado el baile de bienvenida. Algo que debería ser su prioridad, sustituida por su bebé y su salud.

Rukia cogió sus cosas de la taquilla y suspiró. Sabía que iba a ser peor, pero debía afrontarlo.

-¡Rukia! –la chica oyó una voz femenina que la llamaba. Se volvió y vio a Rangiku yendo hacia ella.

-Hola Rangiku, ¿cómo estás? –dijo Rukia contenta de verla.

-Bien; ¿no tienes reunión del comité?

-Si, pero acabo de renunciar. –le informó tristemente. Rangiku entendió por qué y podía ver que Rukia estaba triste por eso.

-¿Y tú? ¿No se supone que tienes entrenamiento de animadoras?

-No, Nel y Halibel cancelaron la práctica. –dijo Rangiku indiferentemente. -¿Qué vas a hacer ahora?

-Bueno, probablemente iré a ver a Shuhei y Renji en su práctica.

-Hm, me encanta ver hombres sudando, pero ¿qué te parece hacer algo mejor?

-¿Como qué?

-¡VÁMONOS DE COMPRAS! –dijo Rangiku alegremente.

-No sé… -dijo Rukia insegura.

-Por favor, incluso aunque no tengamos que ir, han abierto una pequeña y preciosa tienda no muy lejos de aquí. Podemos ir a comprar el vestido para el baile. –dijo Rangiku con ojos de cachorrito.

-Vale, vale. –dijo Rukia, rindiéndose. Rangiku agarró su brazo alegremente.


Ichigo estaba sentado en el parque de Karakura, en uno de los bancos. Estaba ahí, sentado y nervioso. Finalmente estaba afrontando sus emociones. Por fin iba a hacerle frente a sus sentimientos y a ella.

-¿Ichigo? –le llamó una voz familiar.

Ichigo se volvió y vio a la mujer que le había robado el corazón y lo había roto en pedazos.

-Hola, Yuki.

Eso fue todo lo que dijo.

No sabía cómo reaccionar. Ella estaba asustada de verle, después de su último encuentro.

-Me sorprendí al oír noticias tuyas. –dijo Yuki. Ichigo le había enviado un e-mai durante la hora de tecnología, y ella contestó casi inmediatamente.

-Yo estoy sorprendido de que me contestaras. –Yuki fue hacia él y se sentó a su lado. Ella suspiró y decidió hablar.

-Primero, Ichigo, tienes todo el derecho a llamarme perra o lo que quieras. Te herí de una manera que no puedo imaginar. –su voz estaba temblando, pero intentó con todas sus fuerzas no llorar. –Te amé, Ichigo, y no quiero que dudes de eso. Lo que hice es imperdonable, pero estoy aquí, suplicándote que lo hagas.

-¿Por qué me engañaste? ¿Por qué no pudiste simplemente haber cortado conmigo?

-Porque fui egoísta. –dijo Yuki tristemente, mirándole. –Te amaba a ti, y le amaba a él. No podía elegir, así que hice algo egoísta.

-Obviamente, no me amabas lo suficiente como para evitarme el dolor.

-Te quería, pero le amaba más a él. Creo que siempre lo hice. –confesó Yuki. Ichigo la miró. Ésta era la mujer que había amado con todo su corazón, era la mujer que había odiado con mucha pasión, pero era la misma chica que, primero, era su amiga.

-No te odio. –dijo Ichigo. Yuki sonrió tristemente. –Te perdono. –finalmente, Yuki permitió que las lágrimas afloraran a sus ojos.

-Muchísimas gracias… -dijo, llorando alegremente. –Has cambiado mucho.

-Eso es porque he conocido a alguien que me ha cambiado. –dijo Ichigo sonriendo. Yuki le miró interrogante.

-Se llama Rukia. –dijo él sonriendo, pensando en la enana.


Rukia sintió que su estómago revoloteaba por una desconocida razón. Extraño. Lo atribuyó a los dolores del embarazo.

-Este vestido es muy bonito. –dijo Rangiku, sujetando un vestido rosa para enseñárselo a Rukia. Ésta le dio una mirada de desaprobación.

-El lavanda o el negro son más mi color para vestidos. –Rangiku gruñó y volvió a colocar el vestido en su sitio. Rukia y ella siguieron mirando vestidos en la pequeña tienda.

-Entonces, ¿con quién vas a ir al baile? –preguntó Rangiku mientras miraba vestidos.

-No estoy segura de si voy a ir. –dijo Rukia intentando ocultar su tristeza.

-¿Por qué no? Pensé que irías con Grimmjow. –dijo Rangiku, pronunciando su nombre con disgusto. Rukia se rió.

-¿No te gusta Grimmjow?

-Rukia, eres una chica guapa e inteligente, ¿por qué sales con un cerdo como Grimmjow?

-Me sorprendes, pensé que todas las animadoras amaban a Grimmjow. –dijo Rukia, levantando una ceja.

-Sólo Nel y Halibel. –la corrigió Rangiku. –No me siento como parte de ellas, pero ellas fueron las primeras en hablarme cuando vine a Karakura en segundo año.

Rukia siempre supo que Rangiku no era como las otras chicas. Incluso aunque en parte lo pareciera, no era una perra o una mala persona. Rukia lo había aprendido.

-Disfruté nuestras sesiones de tutoría, sentí como si no fueras como las otras chicas de aquí. Pero Nel y Halibel me dijeron que no podía dejar el equipo hasta que me graduara. Chica, cómo las odio. –Rukia rió.

-¿Y qué hay de ti? ¿Con quién vas a ir?

-No lo sé. Muchos chicos me lo han pedido, pero les he rechazado. Estoy esperando que cierta persona me lo pida. –dijo Rangiku, negándose a mirar a Rukia mientras se sonrojaba.

-¿Quién? –dijo Rukia completamente metida e interesada en la conversación.

-… Es amigo tuyo. –murmuró Rangiku. Rukia tenía unos bastantes amigos hombres, así que no se le ocurría ninguno en especial, pero entonces se le ocurrió alguien.

-¿No podría ser el amigo que te acompañó a mi casa porque tú necesitabas desesperadamente encontrarme para que te ayudara con los deberes?

Rangiku sonrió y asintió.

-¿Shuhei? –preguntó Rukia alzando la voz.

Rangiku se sonrojó y asintió otra vez.

-Nunca lo habría adivinado. –dijo Rukia. –Bueno, lo apruebo completamente. Besa bien, también.

-¿Le has besado antes? –preguntó Rangiku, sorprendida.

-Salimos juntos en primer año.

-Pero entonces no podría salir con él. –insistió la pelinaranja.

-Está bien, eso fue hace dos años, y nunca me he sentido de ese modo hacia él. –dijo Rukia. Rangiku sonrió y se volvió hacia los vestidos, donde vio un pequeño vestido negro.

-¡Rukia, éste es perfecto para ti! –dijo enseñándole el vestido a Rukia. Parecía ajustado y revelador.

-No creo que me vea bien en eso.

-Oh, cállate y pruébatelo. –dijo Rangiku empujándola hacia el probador. –Sólo pruébatelo. Si lo odias, no lo compres.

-Vale. –dijo Rukia cogiendo el vestido y yendo hacia los probadores.

-Miraré algunos más, llámame si me necesitas. –dijo Rangiku. Rukia entró en un pasillo con muchas pequeñas habitaciones en las dos paredes. Rukia entró en el último y colgó el vestido en la percha. Se miró en el espejo y suspiró. Se estaba divirtiendo con Rangiku. Echaría de menos los momentos en los que pudiera salir por ahí así. Sabía que una vez tuviera al bebé, no tendría más tiempo libre.

Entonces, dos altas figuras vestidas de negro aparecieron detrás de ella.

-Perdón, los hombres no pueden pasar. –dijo ella, pero de repente sintió un gran golpe en la cabeza y rápidamente la visión se le volvió negra.

FIN

Waaa! No se por qué, pero éste capítulo me gusta :3

Aunque los que vienen me gustan muchísimo más! Ya lo veréiiiis :DDD

Por cierto, alguien va a ir al salon del manga de barcelona? :)

Siguiente capítulo: Cicatrices de Batalla

Namasté!

¡Animáos! Para hacer feliz a una traductora -a un paso (o dos) de publicar su primer fanfiction propio- pulse... ¡el botón verde de abajo! (que ya no es verde... v.v)