¡Hola!

Bueno, seguramente estéis sorprendidos de saber de mí después de tanto tiempo desaparecida sin ninguna explicación y mucho menos un lunes pero aquí estoy :) Este mes que he estado fuera ha sido algo que no tenía previsto y, por lo tanto, no pude avisar. Volví al pueblo el fin de semana y por unas cosas y otras, decidí quedarme en el último minuto (tenía la maleta hecha y todo) así que he estado alli solita, vivinedo como si me hubiese independizado a algo por el estilo XD Lo siento de verdad pero ya sabéis que no tengo internet alli así que no pude avisar. La razón de que actualice en lunes es que estoy preparando un importante examen y he traducido el capítulo en el descanso que me he tomado así que lo mejor es que no me líe mucho porque tengo que volver a repasar, ¡el examen es mañana así que deseadme suerte!

Sinceramente, me encanta este capítulo y espero que a vosotros también aunque no lo he revisado así que avisadme si hay algún error :)

¡A leer! Enjoy!


Remus, su cuerpo protestando por los movimientos rápidos, caminaba rápidamente a través del bosque. Estaba buscando a James. El hombre lobo había corrido por delante de él, a una velocidad que hubiese creído imposible en una persona tan desnutrida.

Pero la voluntad del lobo había sido más fuerte que la debilidad del cuerpo. Remus se estremeció al recordar cómo había traspasado, no, cómo había destrozado las barreras que pusieron cuidadosamente alrededor del claro. No había podido hacer otra cosa más que seguirlo.

Había estado cerca, extremada y aterradoramente cerca. James casi había destrozado a Harry y Ron en pedazos. Remus sintió un estallido de irritación traspasando por encima de la preocupación. ¡Podrían haber muerto! ¿Por qué tenían que salir justo esta noche?¡Los tres, además! La noche que era más peligrosa para ellos.

James había pasado a través de capas y capas de hechizos de gran alcance. Bill y Remus habían pasado la mayor parte de la tarde colocándolos. Nunca habría pensado que James sería tan terriblemente fuerte. Había sido más rápido de lo que Remus se imaginaba y había estado a punto de matar a todos.

Remus siguió caminando, siguiendo las huellas de un hombre lobo obsesionado por su pequeño sabor a libertad. Era una libertad que el propio James buscaba todavía. No la había encontrado, atrapado en las ruinas de su propia mente.

James estaba todavía tan encarcelado como en Malfoy Manor porque, en realidad, no importaba dónde estuviera o con quién, nunca escaparía de la oscuridad que lo rodeaba como el foso de un castillo. Le envolvía y James actuaba como si fuera todo lo que conociese. Tal vez, en su mente torturada y rota, eso era todo lo que realmente conocía.

Remus deseaba tan fervientemente ver al viejo James en él.

O, en su defecto y sintiéndose mal de sólo pensarlo, desearía que estuviese muerto. Para vivir como lo hacía...Nadie merecía eso. Remus no hubiera deseado que fuese el destino de nadie, ni siquiera de su peor enemigo.

Pero, entonces, ¿por qué se encontraba a sí mismo deseando que su amigo se quedara?

Dejando atrás la maleza, Remus notó que las huellas habían disminuido. Esto debió ocurrir cuando la luna desapareció. Efectivamente, unos pasos por delante se encontraba James. Estaba murmurando entrecortadamente en sueños, cerca de despertar.

-Lily...te hecho tanto de menos...-casi tan pronto como escuchó esas palabras, Remus se volvió ligeramente.

Siempre había creído, cuando pensaba que James estaba muerto, que al menos estaba con Lily. Ellos, juntos para siempre, podrían sobrellevar esa cruel separación de sus amigos y su hijo. Él estaría con sus padres y con Lily. James habría visto a Gideon y Fabian de nuevo y a Marlene y Mary.

Eso era todo en lo que él siempre había creído.

Ahora, se enteraba de que estaba equivocado.

James había estado atormentado, solo, durante todos esos años y el todo el dolor que Remus había sentido, James también lo hizo pero mucho peor. Incluso ahora, si lo que Harry había dicho era cierto, James no sabía que Sirius se reencontró con Harry.

Demonios, James ni siquiera creía que Harry siguiese vivo y Remus no podía culparlo. Actuaba como si estuviese en un laberinto, solo e incapaz de seguir buscando la salida. Aún así, a veces se veía a lo lejos. Remus temía que un día llegara al final, sólo para encontrar la salida cerrada con llave y que no pudiese escapar.

De pronto, James se quejó. Estaba despertando.

-Lily...¿te acuerdas de cuándo Harry nació? Por supuesto que sí...Estabas tan feliz. Todos lo estábamos. Sirius y tú, y Pe...y Remus. Todos hicimos apuestas sobre si sería niño o niña-James detuvo su murmullo, sus ojos mirando hacia el bosque. Estaba claro de que no se había dado cuenta de la presencia de Remus-. Sirius y yo votamos que sería una niña. Nosotros nunca te lo contamos, Lily. Nos habrías matado. Dijimos que sólo una perra podía patear tanto. Pero...Remus...Remus...él dijo...

-Que sólo un chico Potter podría faltarle tanto al respeto a su madre y causarle tanto dolor.

James se dio la vuelta, con los ojos muy abiertos.

-Tú...-soltó-. Tú, Remus, tú...¡No eres tú! Él no eres tú. No sé a qué demonios estás jugando pero tú no...

-Lo soy, James. Soy Remus Lupin. Soy el hombre lobo que te impidió asesinar a todos esta noche.

-¿Por qué me detuviste? Ya soy un asesino. Los dejaban allí durante la luna llena y no lo pude evitar...los maté-Remus se mordió los labios.

James estaba haciendo lo que Remus solía hacer. Tenía que darse cuenta de que el hombre lobo no era él. El hombre lobo era Lunático en sí mismo. En James, no lo sabía. Ciertamente no era Cornamenta pero tampoco era James.

-No eres un asesino, James. El hombre lobo es el asesino. ¿Te acuerdas de cuando me dijiste lo mismo, que yo no era el lobo? Lunático es el lobo y es lo mismo contigo.

James miró a Remus a los ojos.

-¿De verdad lo crees?-susurró James.

-Sí, lo creo-dijo Remus en voz baja-. Y tú también. Fuiste tú quien me lo dijo, ¿recuerdas?

-Sí-susurró James-. Me acuerdo, pero ya no estoy seguro de lo que es real.

Remus tragó saliva. Era un progreso, un buen progreso, pero no podía dejar de desear más. Los ojos de James todavía tenían un atisbo de lo que habían sido y Remus lo quería de vuelta. Merlín, Remus le quería realmente de vuelta.

-Es real, James. Lo es y nosotros también. Yo soy real, y Bill, y Harry, somos reales. No somos mortífagos y esto no es un truco. Por favor, créeme-Remus lo dijo con una clama que ciertamente no sentía. James bajó la mirada al suelo del bosque. Remus se quedó esperando y, después de un minuto, James levantó la cabeza de nuevo. Cuando lo hizo, sus ojos eran más claros, más brillantes. Eran más como los ojos del viejo James, pero no iguales.

-Quiero creer pero no creo que pueda. Todavía no aunque, de todas formas, Remus...gracias.

-¿Por qué?-susurró Remus. James cerró los ojos y, de repente, había lágrimas que se habían formado en las comisuras y en las mejillas.

-Por intentarlo.

-Soy tu amigo, James. Siempre lo intentaré-prometió Remus. Para su sorpresa, los ojos de James se velaron de sombras, una vez más.

-Eso no es cierto. Yo también lo pensaba, hace mucho tiempo, y fallé. Tú también lo harás-Remus dio un paso adelante, hacia James, y se atrevió a poner una mano en su hombro. Sorprendentemente, James no se sacudió. En cambio, sonrió. Fue una pequeña sonrisa pero era algo realmente grande.

-Eso no significa que no vaya a hacer mi mayor esfuerzo-James se inclinó hacia Remus de repente y un sollozo estalló desde el fondo de su pecho-. Le dije a Lily...Le dije a Lily que la protegería-gritó, llorando-. ¿Por qué no lo hice, Remus?

-Porque-Remus vaciló ligeramente cuando abrazo al amigo al que realmente no había visto desde hacía mucho tiempo-. Porque todos tenemos que cumplir nuestro destino. Lily murió para que Harry pudiera vivir. Está vivo, James.

-Entonces, ¿por qué yo estoy vivo?¿Por qué no morí a su lado?-James casi gritó, con lágrimas cayendo por sus mejillas.

-Vives para ayudar a Harry, James, y él te necesita. Ayuda a tu hijo, James. Únete a la Orden y podremos ganar esta guerra. No ha terminado, ¡Harry está vivo!-James alejó su cara llorosa del hombro de Remus.

-No voy a ser de ninguna ayuda, ni siquiera puedo usar una varita. Ya no soy Cornamenta...Sabes que un hombre lobo no puede ser animago.

-Bill podría ser capaz de eliminar la maldición de tu brazo, James. Y hay otras maneras de ayudar. Puedes reclamar la casa en la que viviste y la usaríamos como base de la Orden. Hemos perdido Grimmauld Place. Debe haber un lugar en el que nos podamos reunir.

-Lo haré-dijo James-. Y si Bill puede deshacerse de esta cosa de mi brazo, también lucharé con vosotros.


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