Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Capitulo 10: Afrontando y superando los hechos
Bella POV
Unos golpes en la puerta de mi habitación lograron despertarme, eran las 9:30 a.m, ¿quién sería a estas horas?. Me puse en pie y me dispuse a abrir la puerta, encontrándome a Seth, Quil y Embry con una pequeña sonrisa de disculpa en sus caras ¿Qué hacían ellos aquí a estas horas?
-Chicos, ¿Qué hacéis aquí? – pregunté
-¿Dónde se han quedado tus modales, Bella? – dijo Embry – ¡Buenos días, chicos! ¿Qué tal? ¿Cómo habéis dormido? ¿Os apetece pasar? – dijo poniendo voz de chica y moviendo las pestañas repetidamente
Seth, Quil y yo estallamos en risas
-¡Oh, disculpa Embry! – dije siguiéndole la broma – ¿Cómo han amanecido mis chicos favoritos?
-Muy bien, gracias por preguntar – respondió Embry muy sonriente
-Estupendo, ahora… ¿Qué hacéis en la puerta de mi habitación a estas horas? – volví a preguntar
-Alice nos mandó a recoger tus maletas para llevarlas a su habitación – dijo Seth – y si no lo hacíamos… habría consecuencias – dijo rodando los ojos – ya sabes cómo es ese demonio en miniatura
Era cierto, solo dos semanas me habían hecho falta para descubrir que si querías permanecer vivo y de una sola pieza, nunca, nunca debes contradecir a Alice; ¿cómo una cosa tan pequeña puede llegar a ser tan… malvada?
-Entiendo – dije mientras me hacía a un lado – pasad
Los chicos entraron y cerré la puerta
-¿Me dais unos segundos para que me vista? – pregunté
-Claro, no hay prisa – dijo Quil
-De acuerdo – fui hasta el armario donde saqué la ropa que había dejado ayer fuera de la maleta, lista para ponérmela hoy. Eran unos pantalones negros anchos y una sudadera, también negra, de Green Day, cogí mi ropa interior y me dirigí al baño para cambiarme
-Por cierto Bells – dijo Embry – bonito pijama – comento medio riéndose
Me ruboricé; mi pijama estaba compuesto por unos pantalones de chándal muy viejos de color gris y una camiseta ancha y descolorida llena de agujeros. Aceleré un poco el paso y me metí en el cuarto de baño.
Una vez vestida y aseada, salí del baño y fui hasta los chicos, que se encontraban sentados sobre la cama
-Lista – dije
-Vale – dijo Quil – ¿Qué es lo que tenemos que llevar?
-mmm… de momento esa maleta de ahí – señalé a un rincón de la habitación donde se encontraban mis pertenencias amontonadas – y esa mochila
-¿Ya está? – preguntó incrédulo Seth
-Si… – respondí dubitativa – ¿ocurre algo?
-Ojalá las otras chicas fueran tan prácticas como tú – comentó él ahora sonriente – no te imaginas la cantidad de maletas que trajo Alice, nos costó un montón subirlas, parecía que llevaba un muerto dentro
Reí levemente ante su comentario, la verdad es que viniendo de Alice no me sorprendía nada
Quil tiró del asa de la maleta y comenzó a arrastrarla fuera de la habitación, Embry se adueñó de la mochila y siguió a Quil por el pasillo. Estos se adelantarían mientras que Seth y yo nos quedaríamos revisando toda la habitación por si se me olvidaba algo.
Unos minutos después de haber comprobado que todo estaba bien guardado, Seth y yo salimos de lo que había sido mi habitación durante dos semanas. Bajamos a la recepción, entregué las llaves y salí del hotel para entrar al de al lado. Subimos hasta la 3º planta, donde se encontraba la habitación de Alice, di dos toques en la puerta y en cuestión de unos segundos aquella duendecilla tan peculiar estaba frente a nosotros.
-¡Bella! Ya has llegado – gritó emocionada.
Dentro de la habitación ya estaban Quil y Embry intentando meter mi maleta en la parte de arriba del armario empotrado. La habitación de Alice tenía las paredes de un color amarillento, pero suave, nada intenso. Había dos camas individuales con sabanas blancas que eran separadas entre ellas por una pequeña mesilla de noche de la misma madera que el armario. En la pared de enfrente de las camas se encontraba colgando una TV de plasma y a unos metros había un pequeño tocador con un espejo. Justo al lado de la entrada se encontraba el baño, todo era bastante amplio para tratarse de una habitación de hotel.
-Sí, ¿está todo bien por aquí? De verdad Alice, si es una molestia todavía estoy a tiempo de llamar al aeropuerto y reservar un vuelo a Phoenix…
-No Bella, nada de reservas de vuelos, te vas a quedar conmigo otra semana y punto – levantó un dedo y me apuntó a la cara amenazadoramente – y no me repliques ¿de acuerdo?
Solo asentí, esta chica daba bastante miedo cuando se lo proponía, a pesar de medir 1'52 m
-Perfecto entonces… – sonrió felizmente – Esta mañana he avisado a la recepción del hotel para advertirles de que habrá otra persona en mi habitación, por supuesto no han puesto ninguna pega, puedo llegar a ser muy convincente y no les conviene llevarme la contraria, recuerda que mi padre es abogado… – parloteó alegremente mientras los chicos y yo la mirábamos intentando no soltar una risotada – asique esta todo en orden, supongo que como ningún miembro del hotel lo hará, te doy la bienvenida a tu nueva habitación y espero que te encuentres a gusto durante tu estancia – imitó a el recepcionista del hotel, no pudimos aguantar la risa y todos, incluso Alice reímos abiertamente.
Los chicos me ayudaron a deshacer mi maleta y guardar todas las cosas en el armario para que no se me arrugasen, en realidad no mi importaba mucho la ropa, ya que la mayoría eran chandals pero odiaba tenerlo todo amontonado en la maleta.
Cada vez que sacaba una de mis prendas de ropa y le pedía a Alice que me pasara una percha para colgarlo, ella miraba lo que tenía entre las manos, hacía una graciosa mueca de desagrado, refunfuñaba algo bajo su aliento y después me la daba. Sabía perfectamente que mi estilo de vestir iba totalmente en contra de Alice, siendo ella una de las chicas más de moda que he visto, en estas dos semanas no la he llegado a ver repetir ningún modelito y siempre iba conjuntada de pies a cabeza. Incluso algunas veces había que esperarla en la recepción hasta que ella terminara de arreglarse y verse perfecta, la mayoría de las veces tardaba más de media hora en bajar y reunirse con nosotros.
Una vez terminado todo el trabajo de instalarme, los chicos decidieron ir a jugar a un pequeño campo de minigolf que había en el hotel, dejándonos solas a Alice y a mí en la habitación.
-Oye Alice ¿y como es que eras la única que no compartía habitación? – pregunté
-Oh, bueno…Tanto Sam y Emily como Ben y Ángela comparten habitación, obviamente no voy a estar en la misma de una pareja… – dijo rodando los ojos – Leah y Seth, están en otra habitación y paso de aguantar las típicas peleas de hermanos; y Embry, Quil y Jake están en otra para ahorrar un poco de dinero y compartir los gasto de la habitación, no iba a estar en esa porque era todo chicos y además íbamos a estar apretadísimos… asique como el dinero no es un problema para mí, decidí estar yo sola en la habitación, así estaría más cómoda y tendría más espacio para todas mis cosas, pero ahora mismo no me importa nada tener que compartir habitación y menos si es contigo – se acercó a mí y puso una mano sobre mi hombro, sonriéndome cálidamente a la vez – te has convertido en una de mis mejores amigas, Bella
-¿En serio? – aún me costaba creer que una chica como Alice o como las otras no me trataran igual que las chicas de Seattle, casi con desprecio por mi forma de vestir e ignorándome completamente, como si fuera invisible.
-En serio, ¿crees que miento? – preguntó elevando una de sus cejas negras perfectamente definidas
-No, pero… – me dirigí hacia la cama que iba a ser mía durante esta semana y me senté, apoyando mis codos sobre mis rodillas y colocando mis manos a los lados de mi cara – me cuesta creerlo, muy pocas chicas se acercan a mí y me hablan con tanta naturalidad como lo habéis hecho vosotras…– suspiré
-¿Y eso por qué? – preguntó sentándose a mi lado en la cama
-No sé, al vestir diferente a las demás piensan que realmente soy diferente a ellas, pero no, en realidad tengo los mismos gustos y aficiones parecidas pero ninguna se acerca lo suficiente a mí como para conocerme de verdad, o para tener una simple conversación amigable… los únicos que han hecho eso, aparte de vosotros estos días, han sido Emmett, Jasper y Edward – aclaré – supongo que todas esas actitudes de la gente hacia mí me ha hecho ser desconfiada con todo lo relacionado a las amistades nuevas
-La gente puede llegar a ser muy cruel – dijo ella a modo de consuelo – pero no creo que debas cerrarte a gente que de verdad quiere ser cercana a ti, te aseguro que ninguno de nosotros tiene segundas intenciones contigo – murmuró algo como "quizá Jacob sí" pero fue algo que no entendí demasiado, así que lo ignoré
-Lo sé, pero necesito un poco de tiempo para acostumbrarme… no soy capaz de cambiar mis costumbres de un minuto a otro
-Ya, te entiendo, pero hay veces que hay que darle un voto de confianza a la gente y… dejarse llevar, ¿comprendes?
-Sí, de verdad Alice, vosotros habéis conseguido en dos semanas producir cambios en mi comportamiento muy importantes y lo aprecio mucho, no sé como agradecéroslo, pero tened claro que tenéis toda mi confianza, me lo habéis demostrado – le dije
Una de las cosas que más valoraba era que habían conseguido arrancarme una sonrisa en mis momentos de bajón por todo el asunto de Edward, había momentos en que en realidad necesitaba tener una mano amiga a mi lado y todos ellos habían permanecido ahí junto a mí, aunque solo Jacob y Alice sabían el motivo de mi "depresión". Ninguno nunca me había presionado para que se lo contase, simplemente me consolaban y obligaban a unirme a ellos en sus planes de grupo, consiguiendo así que mi ánimo se elevara aunque sea solo unos centímetros y, porque no decirlo, que Edward saliera de mi cabeza.
Cada uno de mis nuevos amigos me habían arrancado unas de las espinitas que se me clavaron cuando me enteré de que el amor de mi vida estaba con otra persona, y gracias a ellos lo estaba superando, aunque todavía no podía creérmelo.
-Me alegra saberlo, sabes que nosotros hemos confiado en ti desde el primer momento
-Lo sé, y gracias por ello – sonreí sinceramente – si te digo la verdad… nunca pensé que podría llegar a tener más amigos a parte de los chicos, pensé que al final iba a quedarme sola
-¿Cómo una vieja con 15 gatos? – preguntó ahora medio riéndose
-Exactamente, aunque me gustan más los perros…
Reímos las dos al mismo tiempo
-Todos tenemos nuestro momento de duda en la vida, pero Bella – se puso seria – nunca te vas a quedar sola, todos nosotros estamos aquí para lo que necesites y sé perfectamente que tus amigos de Seattle perderían el culo por ayudarte si tu se lo pidieras
-Ya, ellos siempre han sido muy buenos conmigo, muy leales… – comenté con una sonrisa nostálgica; en momentos como este me ponía a recordar momentos vividos con mis amigos, los echaba muchísimo de menos y me hacían mucha falta. A veces me entraban ganas de coger el primer vuelo a California y presentarme allí para pasar el resto del verano junto a ellos, pero después me recordaba que estaba en Jacksonville por mi bien sin mencionar que en California se encontraba cierta chica rubia que no tenía ningunas ganas de ver…
-Háblame un poco de tus amigos – me dijo Alice – Siempre los nombras y cuentas anécdotas que has tenido con ellos, pero nunca me has dicho como son
¿De verdad que ella quería saber cómo eran mis amigos? No sé cómo pude dudar antes de Alice… el hecho de que quiera saber más sobre mi vida significa que realmente le importo, ese hecho me hizo sonreír internamente
-Pues… a Emmett lo conozco desde que tenía ocho años, es como el hermano mayor que nunca tuve, siempre ha cuidado de mí, cuando mis padres se mudaron a Phoenix él me acogió en su casa y desde entonces compartimos piso, él es enorme y tiene muchísimos músculos, siempre me hace reír… Tiene la personalidad de un niño pequeño pero lo adoro
Ella permanecí escuchando atentamente, con una expresión de calma en su cara, me recordó muchísimo a Jazz
-Jasper es amigo mío desde que empezamos la universidad, él compartía algunas clases conmigo y nos hicimos muy cercanos. Es un chico increíble, consigue influir en los demás de una manera que ni siquiera puedo explicar, es rubio, y delgado, pero con músculos marcados donde debe tenerlos… él es el único aparte de Jake y tú que sabe sobre mi enamoramiento por Edward, y realmente me ayudó muchísimo, no sé qué haría sin Jazz… – suspiré
-Y bueno Edward… – proseguí con un poco de melancolía – Edward es perfecto
-Nadie es perfecto – contraatacó Alice
-Cierto – respondí – pero casi lo es, creo que ya estarás harta de oírme hablar de Edward…
-No, en realidad, estoy harta de oírte suspirar por Edward – comentó
Reí entre dientes, pero tristemente, era lo que conseguía al acordarme de Edward, aunque había que reconocer que cada día menos
-Bueno, a Edward lo conocí cuando Emmett nos presentó hace unos años, ellos eran compañeros de universidad, y desde que le vi me empecé a enamorar más y más hasta que llegó un momento que no podía parar de pensar en él. Siempre estaba deseando verle o hablar con él, tener cualquier contacto aunque solo fuera cinco minutos me hacía feliz. Él es alto, guapísimo, con el pelo de un color extraño pero precioso cobrizo y despeinado, ojos verdes que hipnotizan y un cuerpo de Dios heleno que quita el hipo… Siempre consigue que me sonroje con cualquier comentario que haga, él es muy atento y considerado conmigo, con todo el mundo, es un caballero de los pies a la cabeza. Siempre esperaba una llamada de él para que saliéramos a tomar algo o al cine… me aferraba a lo que fuese con tal de pasar un rato junto a él, hasta que un día me confesó que le gustaba una chica de su trabajo y unos meses después me dijo que estaba saliendo con ella… eso me mato y bueno, tome la decisión de venir aquí. En realidad ya conoces esa historia – recordé aquel día en el avión en que me desahogué con Alice, tenía que reconocer que ese fue un primer paso para mi mejora y que me hizo mucho bien; como dijo una vez Jasper, no era bueno guardarse las cosas para uno mismo, no es sano
-Te hizo mucho daño – no era una pregunta, asique asentí – ¿nunca te planteaste decirle lo que sientes por él?
-Bueno, en realidad sí, pero enseguida desechaba la idea, nunca he tenido el suficiente valor para decírselo, de todas formas yo no soy el tipo de chica de Edward – suspiré; Cruel y maldita realidad…
-Yo no creo eso, nunca he creído en lo del tipo de chico o chica, la gente se enamora de la persona, no de la apariencia, eso no es amor, es capricho – reflexionó en voz alta, me hizo plantearme bastantes cosas con ese comentario – ¿o acaso tú no suspiras cada vez que el habla contigo de forma sincera o cada vez que te dice un halago o cada vez que se comporta amablemente contigo? – afirmé – lo ves, tu estas enamorada de su interior, es obvio que el físico es importante pero no lo es todo
-Eso es bastante profundo – comenté
-Lo sé, soy intensa cuando me lo propongo – me guiñó un ojo y siguió hablando – mira Bella, pienso por todas las veces que me has hablado sobre momentos vividos con él que puede llegar a sentir algo por ti más que la amistad, no le conozco pero vale más una imagen que mil palabras y por cómo me has descrito sus gestos y acciones hacia ti, pues…
-No infles mi esperanza, Alice por favor – rogué, hablar sobre los sentimientos de Edward hacia mí me hacía daño
-Lo siento Bella, pero es lo que pienso y yo no suelo equivocarme – se encogió de hombros
-Bien, pero dejemos el tema, por favor
-De acuerdo – concordó conmigo – ¿sabes? Me gustaría ver como son tus amigos
-Pues, creo que estás de suerte…
Saqué mi cartera de la mochila de mano que estaba puesta sobre la cama y extraje de ella una foto donde aparecíamos mis amigos y yo antes de irnos de fiesta una noche hace casi un año. Se la entregué a Alice que la contempló en silencio durante unos segundos, luego se giró hacia mí y me preguntó:
-Este es Edward, ¿cierto? – señaló hacia "mi chico" perfecto de pelo cobrizo, asentí – tenías razón, es guapo, pero este no está nada mal… – comentó con una sonrisa picara mientras señalaba a Jazz
-¿Jasper?
-¿Él es Jasper? – asentí – pues entonces, estoy deseando que me lo presentes
¿Podría llegar a funcionar que dos personas con personalidades tan diferentes como las de Alice y Jasper puedan conectar? Sin duda alguna sería algo interesante de ver, Jasper también necesitaba algo de cariño en su vida y desde luego con Alice se cubriría esa parte.
.
Unas horas después de aquella charla con Alice en mi nueva habitación, nos encontrábamos todos juntos andando por el paseo marítimo mientras nos tomábamos un helado que se nos había antojado cuando pasamos delante de Häagen-Dazs (N/A: conocida heladería).
-No puedo creer que hayamos preferido tomarnos un helado a entrar en un pub ¿Qué somos, críos? – refunfuñó Alice, ya que habíamos rechazado su idea de salir de fiesta esta noche
-Alice, no todos los días vamos a salir de marcha, danos una tregua aunque sea por una sola noche – dijo Sam pacientemente
-Pero, pero… nos lo pasaríamos muchísimo mejor – puso un pucherito adorable, casi se podía escuchar un "aawwww" en el ambiente, aún así, seguimos negándonos a su sugerencia
-Alice, Bella se ha mudado hoy a nuestro hotel, se ha pasado el día colocando sus cosas, y la mayoría hemos estado ayudando, déjanos descansar por hoy ¿de acuerdo? – intervino Seth
-¡Esta bien! ¡Aburridos! Pero mañana no se libra nadie – advirtió estrechando sus ojos
-Bien – dijo Seth mientras giraba su cabeza hacia otro lado; Alice era prácticamente invencible
Seguimos caminando durante un tiempo más, empapándonos de el increíble ambiente nocturno que había en Jacksonville, montones de gente, en su mayoría jóvenes andaba de aquí para allá, unos muy arreglados, seguro que para entrar en alguna discoteca glamurosa y otros que estaban imitando lo que hacíamos, pasear y pararse en algún sitio para tomar algo.
A Jazz, Emm y Edward les encantaría este lugar, quizás algún día pueda venir con ellos… – pensé en mi fuero interno, no pude evitar que un suspiro lastimero saliera de mí; sería un gran viaje siempre y cuando solo fuéramos nosotros cuatros, sin Tanya, como siempre había sido, ya que yo en ese entonces era más o menos feliz.
Decidimos sentarnos en un gran banco de piedra blanca que se encontraba frente al mar mientras terminábamos de comer nuestros helados entre risas y anécdotas. En momentos como este agradecía infinitamente que la idea de hacer este viaje se me hubiera pasado por la cabeza, si no hubiese sido así no estaría viviendo esta increíble experiencia junto a mis nuevos amigos. Sinceramente, mi estado de ánimo había mejorado notablemente en estas dos semanas alejada de mis amigos de toda la vida.
Después de un rato sentados, me levanté para tirar mi cuenco de helado en una papelera que se encontraba a unos metros de aquel banco. Cuando lo hice, me quedé apoyada en la barandilla mirando al mar que se encontraba en penumbras, solo iluminado por un gran faro que estaba bastante lejos. Supongo que solo intentaba escuchar el sonido de las olas rompiéndose mientras la brisa marina me daba en la cara, esto era bastante relajante, me hubiera gustado que el tiempo se hubiese detenido en ese instante. Sin una sola preocupación, miedo, dolor o esperanza en mí, en ese momento me sentía bien.
Un gran cuerpo se apoyó junto a mí en la barandilla mientras imitaba mi gesto y miraba en dirección al mar. No me hacía falta girar la cabeza para saber quien estaba a mi lado.
-Se está bien aquí – dijo Jacob
-Y que lo digas – respondí con una media sonrisa
Pasamos unos segundos más sin decir nada, envueltos en un comodo silencio llenado por el sonido de las olas cuando Jake lo interrumpió
-¿Te ocurre algo, Bella? – Inquirió – ¿estás de bajón otra vez por lo del capullo de tu amigo?
Sonreí, en realidad, ni siquiera había pensado en el en la última media hora. Al parecer, lo estaba superando de verdad
-No, ¿Por qué?
-Como estás aquí tan… sola y pensativa, pensé que… estabas mal de nuevo – respondió con voz baja y ronca – y no me gusta ni un pelo verte mal y menos por ese tipo
-Gracias por preocuparte por mí, es muy dulce de tu parte – le dije – solo estaba aquí porque me sentía en paz, estaba cómoda, sin preocupaciones…
-Ya… reconozco esa sensación – suspiré – es como si quisieras quedarte aquí toda la vida
-Exacto, muy pocas veces en la vida había tenido esta sensación
De nuevo, silencio
Una pareja de unos dieciocho o diecinueve años pasó junto a nosotros agarrados de la mano, de vez en cuando se paraban y empezaban a comerse la boca como si no hubiera un mañana, suspiré, como me hubiera gustado hacer eso con Edward hace unos meses, sin embargo, sabía que era una fantasía imposible de cumplir. Debía ir desechando todos esos pensamientos cuanto antes para que no me hicieran más daño.
-Dan envidia ¿verdad? – comentó Jake en un tono que no pude distinguir
-Bastante
-¿Sabes? Yo nunca he podido hacer eso con mis novias, solíamos durar poco… siempre me dejaban ellas cuando yo empezaba a estar pilladisimo
-Duele ¿cierto?
-Mucho – soltó una carcajada – el amor es una mierda
-Lo es – reí junto a él sin saber por qué – nunca he entendido porque en las comedias románticas los protagonistas siempre acaban juntos, no es realista
-Estoy totalmente de acuerdo contigo, los guionistas no saben una mierda de relaciones
-Deberíamos crear un guión donde los protagonistas acaban matándose el uno al otro, pero en plan cómico – dije en broma
-Deberíamos hacerlo, sería una buena idea – concordó conmigo
De nuevo en silencio hasta que él se giró hacia mí y acercó su cabeza lentamente hacia la mía. Yo estaba paralizada, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar, aunque sabía perfectamente que es lo que iba a ocurrir unos segundos después si no paraba esto, y sinceramente, no me importaba, no me importaba que la persona que me va a besar no sea Edward porque eso sería aferrarme a algo irreal, ¿porqué no besarle? Jake me gustaba, era un chico estupendo y me hacía sentir bien ¿Qué había de malo con dejarme llevar por una vez? Nada
Hazlo
¿Por qué no?
Hazlo
Hazlo
Esos eran los pensamientos que rondaban por mi cabeza y finalmente les hice caso; acerqué mi cara hacia la suya los centímetros que faltaban y juntamos nuestros labios en un beso dulce y tierno, pero a la vez apasionado. Nuestras bocas se movían lentamente mientras sus manos se ceñían en torno a mi cintura y yo pasaba mis brazos alrededor de su cuello. En este momento, me sentía bien, no tenía aquella sensación de mariposas en el estomago como cada vez que veía u oía hablar de Edward, pero, definitivamente, podía llegar a acostumbrarme a esta sensación de bienestar y protección que Jacob me estaba brindando.
Un tiempo después, nos separamos. Una sonrisa resplandeciente apareció en su cara mientras se acercaba a mi oreja y susurraba:
-Espero que tu no me dejes como las demás, eres muy importante para mí, Bella
Se separó despacio de mi cuerpo, dio media vuelta y volvió junto a los demás a aquel banco donde se encontraban nuestros amigos ajenos a todo lo que acababa de acontecer. Estaba completamente paralizada y creo que un poco en shock, pero todavía me sentía bien.
¡Siento muchísimo el retraso! Pero tengo justificación, el miércoles pasado he empezado el instituto y he tenido mucho menos tiempo libre para escribir, además que no es que tuviera demasiada inspiración, pero ayer me vino y aquí tenéis el capitulo. Espero que no me mandéis con los Vulturis =(
¿Qué os ha parecido? Primer beso de Bella y Jacob, ya se empiezan a ver los avances en Bella. Bueno, os adelanto que en el próximo capítulo van a Forks y además aparecerá cierta chica rubia (que no es Tanya) ¿entendéis? Intentaré escribir y actualizar lo más pronto posible, de verdad
Muchísimas, muchísimas, muchísimas GRACIAS a todos por vuestros reviews, ¡ya he llegado a 114! Es increíble y también gracias a toda esa gente silenciosa que se que etá ahí ;)
Por cierto el otro día escribí un OS y lo subí, se llama "Todo Empezó En Una Fiesta" por si os queréis pasar y le echáis una ojeadita ¿ok?
En cuanto a los Outtakes había pensado hacerlos en "una historia aparte" y por supuesto no interferirían con las actualizaciones de el fic, así que puede que lo haga un poco más adelante, cuando la historia esté más avanzada
Y por mi parte nada más, después de esta parrafada me despido…
¿Me dejáis un review?
Muchísimos besos
Niita94
