¿Cómo debería empezar? Bueno, comenzaré con mi nombre –en caso que se me olvide o que alguien más encuentre esto. – Soy Shun Kido –a ´pesar de odiar el apellido.-, soy el caballero de la constelación de Andrómeda y servidor de la diosa Athena. Cuando tenía trece años, la Guerra Santa contra Hades se desató y el dios del inframundo había elegido mi cuerpo como recipiente para su alma por ser la mía la más pura del planeta, o algo así. –la verdad es que esa parte está bastante borrosa en mi memoria, mi hermano debe recordarla mejor. – la cuestión es que Athena ganó y nosotros, sus caballeros, tuvimos tiempo para recuperarnos de nuestras heridas y relajarnos un rato sin peleas contra dioses con mucho odio hacia los humanos.

Lastimosamente, Athena levantó su mano –la verdad es que eran nuestras manos. – en contra de muchos dioses, como Poseidón y Ares; eso al parecer es prohibido y tiene su castigo. –lo extraño es que a los que empiezan no les hacen nada. – El castigo era la soledad eterna en un lugar acorde a sus pecados no solo contra los dioses. La forma humana de Athena es Saori Kido, la chica de la que enamoré perdidamente.

Solo tengo trece años, pero he vivido mucho y he experimentado lo suficiente con la vida para saber que es amor y no solo atracción –aunque así empezó –El caso es que me enamoré y no podía si quiera pensar en verla enfrentarse a cosa tan horrible, así que decidí tomar su lugar.

El dios Hades se quedó junto a mí, o por lo menos su alma se quedó en mi cuerpo como castigo para ambos. Él fue quien me dijo que podía hablar con las Moiras –unas mujeres bastante feas y groseras –en sueños. Así lo hice y el castigo se me dio a mí y no a Saori.

No quería que ninguno de mis amigos sufriera por mi ausencia, mucho menos Saori, así que con ayuda de Hades alteré sus recuerdos. La verdad es que Hades hizo trampa haciendo que me recordaran, aunque muerto, fue trampa. Después Hades volvió a hacer trampa al darles las claves para saber donde nos encontrábamos. Ikki no pensó si quiera en lo que estaba haciendo, solo decidió confiar en Hades –algo que no sé si debería alegrarme o preocuparme –después Ikki logró confiar en Thanatos y este lo ayudó para encontrarme a mí y a Hades.

A los demás les llevó más tiempo, pero recordaron todo.
Hades no miente cuando dice que en el fondo yo quería que recordaran, pues el sentirse querido nunca le hace mal a nadie. Cuando recordaron todo, Saori recordó la noche antes de que marchara; esa noche en que la besé por primera y por última vez mientras ambos llorábamos –aunque por distintas razones, claro –lo que no podíamos frente a otros. Cuando recordó esa noche y lo que pasó, supongo que se dio cuenta de que yo era poco más que su caballero, un amigo no demasiado cercano por el que nunca sentiría algo siquiera parecido a los sentimientos que yo tenía (tengo) hacia ella –Tal vez haya exagerado un poco, pero el despecho es duro de llevar para un adolescente.-

Durante el tiempo en el que Hades y yo estuvimos solos, me di cuenta de que aquello a lo que nos habían "condenado" era tan solo palabrería de las ancianas feas y groseras. Yo podía sentir lo que él sentía, pero no lo comprendía por completo y el sentimiento no era precisamente el mismo; lo que sucede es que somos más cercanos que una persona normal es con otra. Comprendí eso pero no tuve oportunidad para comentarlo, pues si gastaba demasiada energía discutiendo con él –porque era seguro que se pondría a discutir cada palabra –acabaría por poner mi vida en riesgo.

En un principio me tenía sin cuidado morir o no, pero cuando mi hermano y mis amigos se dieron cuenta de lo que pasaba, me decidí a sobrevivir. Es decir, el caso de alterarles –mi plan era quitarles –los recuerdos con respecto a mi persona era que no sufrieran la pérdida y, si llegaba a pasar, no les afectara mi muerte. Entonces, como creo que comprendieron, ellos fueron la motivación para tomar a mi favor la "relación" especial que une a Hades conmigo. Cuando los sentimientos de ambos estaban lo suficientemente alterados y confundidos, la brisa extraña que nunca comprenderé por completo nos llevó hasta el Palacio de Hades.

El resto de la historia es bastante aburrida, yo me dormí mientras salíamos del inframundo así que no sé qué sucedió. Cuando desperté estaba en la Mansión en mi cama con Ikki dormido sobre el sofá de frente a la ventana.

Desde eso ha pasado algo así como año y medio. A Hades solo lo veo en sueños, los cuales son mucho más amenos de lo que pueden imaginar. Seiya y Saori son novios y yo me la paso lamentándome con mi hermano y Hades.

No creo que las cosas cambien dentro de poco, a pesar del rechazo por parte de mi primer amor, me gusta el rumbo que lleva mi vida.

-Me despido de quien encuentre esto. Lo hice en un momento de aburrimiento en el que la hacía de mal tercio entre Shiryu y Sunrei que querían que los ayudara con las decoraciones del apartamento que compraron y terminaron por ponerse melosos en el café.
-Disculpen la mala caligrafía, pero escribir en las servilletas no es fácil.
-Si es el mesero que nos atendió, por favor disculpe el haberme acabado las servilletas de la mesa.