CAPÍTULO 11: 3ª CANCIÓN, LA AMISTAD.

Las dos semanas han pasado desde esa noche, en las que la relación de hermanos era mucho más fraternal para sorpresa de unos, como Jaken, y dicha para otros, como Kagome, la cual veía feliz que podía tener una auténtica familia, que lo aceptaban tal y como era.

Hacía unos días en que la mamá no se sentía muy bien ... se mareaba si que los movimientos de los movimientos y tenía algunas náuseas con alimentos que los hombres de la caza, esto preocupaba en la gran medida al ojidorado menor. Sin embargo, el alcalde tenía una sospecha de que podía pasar, sobre todo al notar el aroma que la chica desprendía, no le había pasado desapercibido que su hermano y su, ahora, nueva hermana algunas noches desaparecía y volvía a la mañana siguiente , sonrientes y felices, después de haber hecho el amor.

Pensaba esperar hasta esa noche para contarles todos por las molestias de la chica. Ahora se preocupaba por ella genuinamente, no por nada era una gran mamá, la cual practicaba con el monje todas las tardes por haber visto y visto en cuando con la exterminadora, y admitir que su hermana era fuerte, valiente, poderosa y con un gran corazón, el cual había hecho que se ganara una parte de su propio yo, como hizo en su momento la pequeña Rin ... la cual adoraba a la azabache como a una madre.

Tras otra tarde practicando el tiro con arco usando sus poderes de purificación, así como campos de energía, la pelinegra estaba agotada ... más de lo normal. Se sintió pegajosa, por haber hecho el esfuerzo de haber practicado tanto con sus poderes de miko.

Decidió ir al río que no tenía muy lejos de allí para refrescarse. Se lo dijo a Miroku para que este se lo informara a los demás, pero la miró preocupado, nunca había visto tan cansada a su amiga por un entrenamiento, y el que había hecho no era muy diferente a los anteriores. Los demás no estaban muy cerca de ellos, ya que les quedaban espacio para estar tranquilos, estaban preparados todo para el campamento de esa noche.

- Tenga cuidado, señorita Kagome. - Dijo el monje al ver a la chica decidida a irse.

- No te preocupes, Miroku. Estaré bien - el intento de tranquilizar a la chica sin mucho éxito.

- ¿No es mejor esperar que Sango te acompañe?

- Ahora ella está ocupada con Shippo y Rin, no quiero molestarla - explicó la pelinegra. - Además ... llevaré mi arco. No pasará nada.

- Está bien - dijo el monje aún no muy convencido.

- Estaré de vuelta antes de que los juegos para hacer la cena, lo prometo.

La chica cogiendo entre sus cosas una pequeña toalla y su arco y flechas. Sacudiendo la mano en una despedida y con una sonrisa cansada, la ojimarrón caminó por la espesura del bosque perdida de la vista del monje, poco a poco.

Tras unos minutos de caminata, llegó al río. Se acercó a la orilla, soltó la toalla en una roca cercana junto con su arco y flechas, y con sus manos cogió agua para el agua en la cara y refrescarse. El agua fresca se resbaló por su cuello hasta la camisa que portaba. Un suspiro de alivio fue dado por la miko que sonrió satisfecha.

Se quitó los zapatos y los calcetines, dejándolos cerca de ella, y metió sus pies algo hinchados en el agua, por ello sonrió satisfecha.

Al cabo de unos minutos allí, notó algo así como sus espaldas, una presencia maligna, gracias a los entrenamientos, podíamos percibir mejor a su alrededor. Sin movimientos bruscos, la preparación de su arco y flechas y la preparación de una guitarra para la mañana, los segundos después de la gran salida en la dirección con una gran mano en sus manos, la segunda vez en su cabeza, lo cual hizo el ogro se desintegrara por el poder purificador de la chica.

Sin embargo, esto hizo que la chica, al usar ese poder, se mareara de sobremanera sin poder enfocar la vista. Notó pronto que el ogro no iba solo, y otro más más grotesco que el anterior se bajó sobre ella. Intentó reaccionar pronto pero, debilitada y mareada, cayó al suelo desmayada, esquivando con el brazo del ogro, pero este al recuperarse y ver que se dispuso a acabar con esa humana insignificante.

Con sus puños casi a punto de tocar y, con ello, aplastar a la muchacha el ogro paró de repente soltando un alarido de dolor y este se purificó y no dejó rastro. Este hecho se debió a una flecha purificadora lanzada a pocos metros de allí.

Kikyo salió de los arbustos rápidamente buscando preocupada a su reencarnación, fue hacia ella para comprobar su estado. No había recibido ningún rasguño, por lo que suspiró aliviada. La acomodó mejor y el resto, estaba sudada y respiraba lentamente ...

"Parece tan cansada ...", pensó la niña con una sonrisa dulce, desvió la mirada a su cuello y vio las pequeñas incisiones. "¡Vaya! Ha sido rápido", y con una mirada pensativa mirando más detenidamente a la chica y analizando su energía espiritual ... "Está embarazada ... Debo avisar a Inuyasha para que la recoja".

Tras ese pensamiento mandó a una de sus serpientes en busca de Hanyou.


- ¿Cuándo dijo qué volvía, Miroku? - le preguntó el Hanyou preocupado a su amigo.

- Antes de preparar la cena ... - le contestó afligido el hombre, mirando que todos ya estaban por prepararla - Debí haberla acompañado ...

- No te preocupes, Miroku. Ya sé lo obstinado que es - intentó calmar el ánimo Sango.

- Si ... es solo ... - comenzó a decir Inuyasha.

- ¿What? - preguntó su hermano.

- Él significa algo extraño hace unos minutos ... como si ella estuviera en peligro ...

- Es la marca. Notas si tú hembra está en peligro o cerca de otro macho cuando no está a tu lado. También está preocupado por su nueva hermana.

- Pero esa sensación se acabó tan pronto como vino ... y no sé si ... - se interrumpió de pronto al ver salir del bosque rápidamente una serpiente caza almas.

Esta sorprendió a todos los presentes y se acercó a las prendas rojas rápidamente empujando para la siguiente.

- Kikyo ... - dijo serio el ojidorado menor.

- ¿La miko muerta? - preguntó extrañado el lobo.

- ¿Qué querrá? - se preguntó ahora Shippo.

El Hanyou no contestó, tubo el presentimiento de que tenía que ver con su mujer.

- ¡Kagome! - dijo antes de salir corriendo siguiendo a la serpiente lo más rápido que podía.

Los demás no necesitaron más y más rápido que siguieron, dejando la pequeña Rin y Shippo junto con Jaken y Kirara. Al cabo de pocos minutos la peliplata llegó al río donde vio su mujer tumbada y apoyada en las piernas de Kikyo, la cual pasaba por el suelo húmedo por la frente con cariño. Este hecho lo paralizó durante unos momentos, momentos en los que los demás lo alcanzaron y quedaron sorprendidos por la escena.

Rápidamente Inuyasha se acercó a las mujeres y se arrodilló mirando a su mujer con preocupación, que cambió a alivio al ver que estaba solo dormida.

- La atacaron unos ogros ... - comenzó a hablar con calma y con dulzura el desbordante amor que tenía los ojos de la pelipilla - Ella se defendió de una vez con la otra ... pero estaba tan cansada que se desmayó, yo me encargué de que no sufriera daño

- Gracias, Kikyo ... De verdad, gracias - dijo con la voz quebrada el Hanyou.

En ese momento, Kagome comenzó a levantar fuerte por la voz de su amado. Al abrir los ojos aguantando pero con lágrimas en los ojos, pero eso hizo que ella se sonriera para que no se molestara, que se lo devolvió a la sonrisa y se acercó para besarla suavemente la frente. Se dio cuenta después de que estaba apoyada en alguien, al alzar la mirada vio a Kikyo, la cual de devolvía la mirada con cariño y con una pequeña pero dulce sonrisa.

- ¿Qué me ha pasado? - Preguntó la pelinegra empezando a incorporarse.

Pronto los demás se acercaron poco a poco y se sentaron a su alrededor aliviados de la espera bien. Y Kikyo le explicó a la muchacha con calma lo que sucedió.

- Gracias por salvarme Kikyo - le dijo la azabache cogiéndola de las manos - y gracias también por ... todo lo demás - concluyó dándole un cálido abrazo.

- No tienes que darlas, Kagome. Me alegro que estéis bien.

- ¿Estéis? - preguntó extrañado Inuyasha.

- ¿No lo sabéis? - preguntó en respuesta la miko mayor, extrañada.

- No, no lo saben - concluyó Sesshomaru.

- ¿Saber qué? - cuestionó Kagome ya desesperada por saber.

- Tus mareos, náuseas, cansancio sin explicación ... tienen un motivo, hermana - le dijo el youkai de pelo plateado.

Esto hizo que la chica abriera los ojos con tremenda sorpresa al comprender lo que eso significaba. Miró a su macho a los ojos y el modelo preocupado de que algo grave le estuviera ocurriendo, pero toda la preocupación se fue cuando no que su mujer sonreía con felicidad y se abalanzó hacia él, abrazándolo con fuerza.

- estoy embarazada, Inuyasha ... - le explicó la ojimarrón separándose del abrazo para mirarlo a los ojos - Vamos a tener un hijo.

- Embara ... embarazada - balbuceó el Hanyou - ¿Cómo no me di cuenta?

- El bebé aún es pequeño ... tienes buen olfato pero no superas el mío, hermanito - explicó el ojidorado mayor.

De repente, Inuyasha se levantó de un salto con su mujer en sus brazos, abrazándose con amor y dando vueltas por la gran felicidad que sentía. Todos los presentes felicitaron a la pareja con alegría levantándose y abrazándolos, excepto Sesshomaru, que solo les miró con cariño y una sonrisa.

Tras un momento celebrando todos se dispuso un irse al campamento. Cuando todos estaban ya alejados del río, Kagome se percató de que Kikyo no estaba con ellos y se dio la vuelta, dispuesta a buscarla ... Inuyasha se dio cuenta y tras un pequeño beso de comprensión la dejó ir.

La miko mayor se alejaba de la orilla hacia la dirección opuesta en la que todos se habían ido.

- ¿Por qué no vienes con nosotros, Kikyo?

Esta se dio la vuelta sorprendida de ver allí a su reencarnación.

- No creo que merezca ir con ustedes ... no después de todo lo que ...

- Tonterías ... - la interrumpió Kagome - todos al final y al cabo al mismo lugar, por ello es mejor ir todos juntos ... no estás sola.

- Yo puedo…

- No voy a dejar que estés solo de nuevo - la volvió a interrumpir. - me gustaría hacerte entender ... ¿me dejaías contarte una canción? Para que sepas que no estés sola y que yo soy tu amiga ahora.

- ¿Una canción? - preguntó extrañada.

- Sólo si quieres - el concurso con timidez la joven miko.

- Me encantaría - le dijo Kikyo percibiendo que un joven Hanyou y su hermano estaba detrás de la mujer vigilando, Kagome también lo notó pero ignoró suspirando y empezando a cantar.

Puede que pienses que todo va a ir bien
que tus sueños, tú sola harás realidad.
Es fácil pensar que solo se puede
pero es duro sentir soledad.

Tu cambia y descubre
que solo no estás, si sabes que es
un espíritu afín, un faro en el mar
que albrillar te ayuda a cumplir tu destino
se llama amistad, se llama amistad

Es quien sabrás si estás bien o estas mal
seríe, tan sientes dolor
tu alma gemela en quien confiar
confiar que vele por tu corazón.

Tu cambiaras y descubres
que solo no estás, si sabes como
un espíritu afín, un faro en el mar
que al brillar, te ayudes a salir las
costumbres de tu mano, te ayudo a salir a tu destino cuando te
llamas la amistad
y cuando te sientas mal y ya no puedes mas
tu querrás naufragar, pero no te puedes rendir
que poder tu sabes que debes seguir sin pierdas la fe.

Que solo no estás, si sabes
cómo puede ser un espíritu afín, un faro en el mar
que al brillar, te ayude a salir con las
costumbres de tu mano, te ayude a cumplir tu destino
y te ilumine en tu camino
se llama amistad.

[NOTA: La canción es Se llama amistad de Beatriz Luengo]

Kikyo comenzó a llorar agradecida por tan bella canción y se acercó a Kagome para fundirse en un bello abrazo, todo esto siendo vistas por dos hermanos sonrientes ...

Una vez todos en el campamento, juraron permanecen siempre de manera maravillosa. Para así derrotar a Naraku, y que todo el mal que profesaba ese ser acabara por fin.

CONTINUARÁ ...