Otra casa. Otra habitación. Otro color
Hermione se frotó los ojos para desvelarse. Se puso el uniforme, se peinó con cuidado su mata de pelo y bajó a la sala común.
—Buenos días, Hermione —saludó Ron con una sonrisa radiante.
La castaña le saludó con la mano. El pelirrojo se extrañó por el comportamiento ausente de Hermione.
—¿Estás enferma? —preguntó.
"Sí, de amor" contestó la conciencia de Hermione.
—No —dijo fríamente la castaña dándose un ligero golpe en la cabeza.
Sintió una palmada en la espalda.
—¿Cómo estás? —inquirió Ginny observándola fijamente.
Hermione susurró un bien apenas audible.
—Olvídala, no vale la pena vengarse de alguien como ella —le dijo la menor al oído.
Hermione puso los ojos en blanco, ya estaba cansada de esa frase de tantas veces que la pequeña de los Weasley se la repitió ayer por la noche.
Harry bajó colocándose bien las gafas.
—¡Ya estamos todos! —gritó alegremente Ron— Vamos rápido, que el desayuno nos espera.
Mientras caminaban, Ron se situó al lado de la castaña e intentó entablar una conversación.
—Qué suerte que acabases el trabajo a tiempo, te habrá costado mucho convencer a Parkinson para que ayude, ¿no? —sonrió.
—Um.
Ron suspiró molesto por la falta de atención de su compañera.
—Zabini ni siquiera quiso hacer la portada.
—¿Lo hiciste todo tú? —Hermione, ausente, dirigió su mirada al pelirrojo.
—Bueno...No exactamente, tampoco hice nada.
La castaña le miró reprochándole y Ron se removió el pelo nervioso por la mirada.
—Hermione...—llamó el pelirrojo— ¿tienes algo qué hacer después?
La leona no tuvo que buscar un hueco en su agenda mental, lo único que tenía en ella era el nombre de Pansy Parkinson.
—No.
—Me preguntaba si...—de reojo examinó la reacción de Hermione— te gustaría ir a dar una vuelta conmigo en los jardines de Hogwarts.
—Um —confirmó sin entusiasmo.
Ron se detuvo asombrado con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Te va bien después de la comida?
—Um
Entraron al Gran Comedor y Hermione pudo aprovechar para ver a la morena en la mesa de los Slytherin hablar con Daphne y sentada al lado del rubio. La castaña bufó al ver cómo Draco sujetaba la mano de Pansy.
"Es tu enemiga, es tu enemiga, es tu enemiga" se repetía en su interior.
Sintió un brazo por el hombro y miró a Ron que seguía sonriendo cómo nunca. Hermione alzó una ceja y no se dio cuenta que Pansy dirigió sus ojos hacia ellos.
—¿Qué haces, Ron? —inquirió la castaña.
—Oh, em...¿no puedo? —Ron procedió a quitar el brazo de los hombros.
—No me importa, pero tendrías que avisar.
El pelirrojo sonrió y miró a Harry mientras caminaban, éste le devolvió el gesto alegre al ver a los dos juntos. Después de sentarse ,el niño que vivió dirigió, con disimulo, su mirada hacia la morena. A ésta se le notaba el enfado en su rostro mientras miraba a Ron acercarse a Hermione. Harry, enterado de cómo estaban las cosas entre ellas dos, avisó a Ginny con un gesto. La pelirroja bufó resignada y movió la mano manifestando que daba igual.
Draco advirtió los gestos cariñosos de Ron hacia Hermione y soltó una carcajada mientras posaba su brazo en los hombros de Pansy, acercándola más a él.
—Mira qué bien, el pobretón de Ronald Weasley y la Sangre sucia están juntos— se mofó el rubio.
Pansy siguió observando los movimientos que se producían en la mesa de los Gryffindors sin decir nada.
—¡Qué asco! —dijo Goyle— tendrían que expulsarlos de la escuela por crear tanta basura al juntarse.
Los demás Slytherin rieron ante el comentario menos Pansy, que con fuerza hundió el tenedor en la carne entrecerrando los ojos con rabia, percibió un beso en la mejilla por parte de Draco pero no le hizo caso.
Durante la comida, Ginny comentó algo sobre el partido contra Slytherin y Harry se unió a la conversa. Ron, en cambio, intentaba hallar un tema adecuado para hablar con Hermione y de vez en cuando rozaba a propósito su mano con la de la castaña. La leona se extrañó por el comportamiento y sintió los penetrantes ojos de Pansy en su espalda. Rehusó la idea de hacerla encelar puesto que ya no serviría de nada, ni siquiera estaba segura de que podría darle celos.
—¿Vamos a dar una vuelta? —inquirió con cierto nerviosismo Ron a la castaña.
Hermione bebió lo poco que quedaba de jugo de calabazas y se levantó. Los demás seguían comiendo cuando ellos se alzaron de la mesa y las miradas de todo el colegio se posaron en los dos Gryffindors. Se oyó un silbido dirigido a la pareja y Ron se ruborizó al escuchar las risas. Hermione, disimuladamente, depositó su mirada en la de Pansy cuando se dio cuenta de que la estaban emparejando con el pelirrojo, la Slytherin giró la cara fastidiada y la apoyó en el hombro de Draco.
Hermione resopló con fuerza y, dejando a Ron atrás, atravesó la enorme puerta. El pelirrojo la imitó confundido.
—Hermione, ¡Hermione, espera!
La susodicha no le hizo caso. Llegaron a los jardines y Ron la sujetó del brazo.
—¿Qué pasa? ¿Por qué te pones así?
Hermione no le miró.
—Herm, por favor...—suplicó.
—Ron, mira, yo no sé de qué forma me ves pero...
Se detuvo al sentir unos labios apresándola y con sus fuerzas intentó alejarse. Forcejeó unos segundos más hasta que sus brazos desfallecieron resignados. Ron la siguió besando. Hermione, vio como grupos de alumnos iban apareciendo por la puerta y, entre la multitud que cuchicheaba mirándolos de una forma tonta, distinguió a Pansy en la lejanía, justo en la puerta que daba a las afueras.
Sin saber el por qué, rodeó con los brazos el cuello de Ron y correspondió el beso. Al cabo de unos minutos, el pelirrojo deshizo el agarre y Hermione le miró con alegría por dos motivos; el primero, era porque Ron no besaba tan mal, y el segundo, porque notó con claridad la cara desencajada de Pansy.
"Muy bien, lista, ¿estás feliz de que tu enemiga no le gusta que estés con él? Me encanta tu forma de vengarte, sí, señor" dijo con ironía la conciencia de la castaña.
Ron sujetó con gusto la mano de Hermione y se dirigieron al interior del castillo, pasando por al lado de los Slytherin. Antes de llegar junto al grupo de los Gryffindors, quienes estaban arriba del todo de las escaleras, la joven se paró en seco en el rellano al caer en el detalle de que estaba utilizando a Ron. Soltó la mano del pelirrojo.
—Ron, yo no puedo hacer esto —dijo Hermione afirmando sus principios de mujer madura.
—P-pero, me has besado —contestó el joven incrédulo—, allí, al lado de ese banco, justo en esa flor rosa que he pisado —señaló la zona de antes con miedo a que Hermione no se acordara de lo que había ocurrido.
—Lo sé, Ron, pero ha pasado porque...—Querías encelar a Parkinson continuó su conciencia— me has pillado con la guardia baja.
Antes de que Ron pudiese articular palabra alguna, se alejó subiendo las escaleras y desvió la vista hacia atrás; Pansy estaba apoyada en la pared con los brazos cruzados y sonriendo de lado y con gozo, lo había escuchado todo.
Hermione, con una mano en la baranda, se detuvo y clavó sus ojos en los de ella.
—¿No me puedes olvidar y por eso le has rechazado? —pudo leer en los ojos de Pansy.
—Eres tú la que no se olvida de mí, sino, ¿qué haces espiándome? —le contestó con la mirada.
La morena desvió los ojos sonriendo resignada y se giró levemente, después la volvió a mirar de reojo.
—¿Quién sabe? —volvió a sonreír de lado y se marchó con elegancia.
Hermione la imitó y decidió acelerar el paso en cuanto percibió a Ron corriendo hacia ella con los mocos colgando y las lágrimas deslizándose por las mejillas rojas.
—¡Hermione! ¡¿Por qué?! —gritó el pelirrojo subiendo las escaleras con rapidez.
—¡Hiiiiiick! —chilló la castaña como un ratón al ver el rostro de su amigo acercarse.
"¡No, más problemas no, por Merlín!" chillaba Hermione por dentro mientras huía de él.
Pobre Herm, sale de una relacion turbulenta y ya tiene mas problemas. (que conste que Ron me cae muy bien).
En el proximo cap habra mas humor ya que un nuevo personaje aparecerá y continuamente peleará con Pansy.
Kissus! y grax por los reviews!
