Los personajes pertenecen a S.M, la trama y algunos de los personajes, son creación mía
Capítulo 11: Una hermosa Complicación.
Sus músculos se sentían como gelatina, no quería abrir los ojos solo quería recordar cada beso, cada caricia, cada jadeo y cada gemido, los recuerdos de la noche anterior la llenaba y por más que quería abrir mis ojos para verlo de algún modo sabía que él no estaría a su lado, sabía que su felicidad se iría, por lo tanto siguió con sus ojos cerrados aunque ya no estuviera en su lugar feliz.
Aun podía sentir las manos de Edward recorriendo su piel, borrando aquel dolor y miedo dándole un nuevo sentimiento, dándole un placer inigualable, la manera en la que la besaba y le acariciaba haciéndole sentir como una muñeca. Ahora era tiempo de volver a la realidad, suspiro preparándome para la decepción matutina de no ver a Edward a su lado.
Abrió los ojos mirando el lado opuesto de la gran cama. Ahogó un grito en la sabana mirando a Edward dormir a su lado, jamás pensó que esto podría pasar, puede que sea estúpido e infantil, pero todos estos días durmiendo con él, jamás se había quedado allí, siempre se levantaba antes de que ella abriera sus ojos. Hoy tenía por fin un buen despertar.
Se quedó mirando su hermoso rostro, estaba sobre su estómago, el brazo rodeaba su cintura, estaba tan metida en sus recuerdos que no se dio cuenta de aquel peso sobre su vientre teniéndola bien agarrada. Sonrió girando su cuerpo hasta quedar frente a él, levanto su mano hasta enredar sus dedos en aquel cabello cobrizo, su mano picaba cada vez que sus dedos recorrían desde su frente hasta su nuca. Suave y perfecto como él. Todo de él era perfecto.
—Mmm... —Edward gimió ante su toque, Isabella sonrió ampliamente—. Eso me gusta —susurro haciéndole soltar una risita. Parecía una colegiala con su primer amor. Todo era tan distinto, era como si fuera nueva en esto, aunque se cierto modo, ella jamás había experimentado este tipo de emociones.
—Me gusta tu cabello —pensé, él abrió los ojos mirándola, puso una sonrisa en sus labios dándole a entender que lo había dicho en voz alta. Isabella se sonrojo hasta no poder más.
—Me gusta tus mejillas sonrojas —Edward sonrió aún más acariciando su mejilla con el dedo pulgar. Se acercó a ella juntando sus labios en un tierno Beso, haciendo que el corazón de Isabella se derritiera. Este hombre le gusta, completamente le gusta—. Es hora de levantarse, tenemos que desayunar —se levantó soportando su peso en sus brazos, Isabella solo era capaz de mirarlo. Tan malditamente perfecto.
Se levantó de la cama mostrando su pantalón de pijama, que se habia puesto durante la noche, hizo su camino hasta el baño, Isabella se quedó embobada mirando su perfecta espalda, sonrió al ver la marca de sus uñas en su esculpida espalda. Ahora se daba cuenta de muchas cosas que no tenía cuando estaba en Forks.
Giró su rostro perdiéndose en la hermosa vista de un cielo azul con los rayos del astro rey en su esplendor. En Forks no tenía libertad, tenía un constante miedo a salir, bueno eso era por razones obvias, no conocía el amor, no conocía el placer, no conocía nada, su vida era vacía hasta que llegó a Los Angeles. Hasta que conoció a Edward, trayéndola a su casa permitiéndole un nuevo sentimiento de libertar. La noche pasada experimento muchas nuevas sensaciones. Por más que quería no podía dejar de pensar en la forma en como la amo.
Ella tenía una idea equivocada con respecto al sexo, siempre fue obligada, no podía negar que las imágenes vinieran a su mente, pero con Edward todo fue diferente y hermoso, perfecto en todos los sentidos, cada caricia fue como si fuera una muñeca, como si fuera de cristal y él tuvo especial cuidado en todo momento y con eso se dio cuenta que escapar de Forks fue la mejor decisión que pudo haber tomado. Se arrepentía de muchas cosas, pero había dos cosas que jamás se arrepentirá.
Una de ellas fue tomar pastillas para no tener un hijo, jamás hubiera permitido traer un niño a este mundo, donde ella era golpeada, abusada y dañada, Alec jamás lo supo y fue mejor así, no podía imaginar el calvario que hubiera pasado si hubiera tenido aquel bebe.
¡Maldito! Cerró los ojos con fuerza, después de eso comencé a tomar pastillas, él pensó que producto de aquel aborto, ella ya no podría tener más hijos. Pero todo fue su culpa. Se envolvió su cuerpo alrededor de su cuerpo y se levantó de la cama acercándose a la gran ventana, el sol lleno cada poro de su cuerpo, cada vez que pensaba en aquello la tristeza la invadía, pero sabía que fue lo mejor que pudo pasar.
FLASHBACK
"Acababa de ir a la farmacia ya que tenía mi periodo atrasado por más que trate de cuidarme para que esto no pasara, pero maldita sea, no puedo tener este bebe, el sufrirá como yo o quizás más que yo y eso no lo puedo aceptar. No puedo dejar que nadie más sufra este maldito infierno. Pero si esta prueba es Positivo hare lo que sea necesario por escapar y esconderme para poder tener a mí bebe a salvo. Daré mi vida si es necesario para que ese bebe tenga un lugar digno donde vivir.
Siempre fui cuidadosa, tomaba todo tipo de tés para no quedar embarazada y el mes pasado cuando no llego mi periodo todo se vino abajo. Tome la caja en mis manos y corrí hacia el baño, me senté en el baño leyendo las instrucciones que venían en la caja. Tres minutos tenía que esperar, tres malditos minutos para saber si estaba embarazada o no. Tome aire para calmarme, necesitaba pensar con la cabeza fría. Hice lo que tenía que hacer y puse la prueba encima del mostrador, lave mis manos y comencé a mirar el reloj, contando cada segundo que pasaba, tenía mucho tiempo antes de que Alec volviera de trabajar, mi corazón comenzó a palpitar con fuerza cuando una línea comenzó a formarse, cerré los ojos por el tiempo que restaba, no podía mirar el resultado.
Me levante y camine por la habitación, mis manos comenzaban a sudar, las frotes contra mis muslos tratando de aplacar la sudoración excesiva que estaba teniendo, la presión en mi estómago se hacía cada vez más grande. Ya había pasado más de quince minutos y aun no me atrevía a ver el resultado de aquella prueba.
Tenía que ser valiente y cualquiera que fuera el resultado tenía que hacer frente a las consecuencias. Tome una gran bocanada de aire y camine hasta el baño, mire la prueba que estaba en el mostrador de color gris, allí dos rayas rosadas, ley las instrucciones una vez más. Mi corazón palpitaba de forma rápida y desbocado como si hubiera corrido una maratón.
—OH por todo lo santo, estoy embarazada, ¿Qué demonios se supone que hare ahora? —dije con voz temblorosa mientras me deshacía de la prueba y de la caja. No podía dejar de llorar, ahora más que nunca tenía que buscar la forma de escapar, solo por él o por ella, automáticamente lleve una mano hasta mi vientre que aún estaba plano, de cuanto estaría. Suspire y comencé mi día, tenía mucho que hacer y muy poco tiempo para tener todo listo.
Cuando la casa estaba completamente limpia comencé con la cena, todavía me quedaba tiempo, tenía que planear algo para escapar, tenía algo de dinero que me podría ayudar por un par de días, tendría que trabajar mientras mi embarazo no sea notorio.
No podría decir que me alegraba ya que tenía mucho miedo, cada día los golpes eran cada vez aún más fuertes y peores. Tendría que escapar mañana mismo. Termine de hacer la cena cuando Alec entraba por la puerta. Llego a mi lado en la cocina enredándolo sus dedos en mi cabello tirando hacia atrás mi cabeza y beso mis labios brutalmente.
—Hola cariño —saludo soltando mi cabello con demasiada fuerza tuve que afirmarme en el mostrador para no caer.
—Hola —dije en un susurro tragando el nudo que se formaba en mi garganta aguantándome las ganas de llorar.
—Tengo hambre —con eso se fue hasta el comedor, estaba molesto de seguro no vio a su amante, hoy sería una larga noche.
Le serví el plato y me fui hasta la cocina, me serví mi plato y me senté en la mesa, sonreí tristemente ya no estaba comiendo sola, tenía a mi pequeñín, sea como fuera el me dará la fuerza para salir de aquí.
Cuando Alec termino se fue a la habitación, recogí la mesa y lave los trastos, los seque y guarde, ya era tarde, apague las luces y comencé a subir las escales pero antes de terminar su mano agarro mi brazo y me azoto contra la pared, el dolor recorrió cada terminación de mi cuerpo, yo solo era capaz de pensar en mi peque.
—Hoy nos vamos a divertir —susurro en mi oído.
—Alec estoy cansada y no tengo ganas —dije, pero sabía que lo que venía no era bueno, nada bueno.
Su ceño se frunció profundamente y su mandíbula se tensó, mi cuerpo se estremeció al sentir la ira que emanaba del cuerpo de Alec. Puso su mano en mi cuello apretando hasta el punto de que ya no podía respirar, luchaba con toda mi fuerza para poder zafarme de él, pero hizo un agarre aún más fuerte y eso pudiera ser. Me soltó y caí ruidosamente contra el piso. Me oville tosiendo y tratando de proteger mi estómago, pero sabía que nada lo pararía. Sentí su pie golpear mis costillas una y otra vez, cuando se cansó me levanto, pero yo no podía sostenerme de pie, me soltó y como si mi cuerpo fuera una pluma cerré mis ojos y me deje caer.
Abrí mis ojos y una luz blanca me cegaba por lo que tuve que volver a cerrar mis ojos con fuerza, mi cabeza pulsaba, levante mi mano hasta mi frente sobándola tratando de mitigar el dolor que sentía.
—¿Isabella? —pregunto alguien que no conocía.
—Sí —mi voz salía raposa, estaba seca y me costaba tragar.
—¿Sabe dónde está? —volvió a preguntar trate de pensar pero nada solo tenía las imágenes de Alec a la orilla de la escaleras. Oh Dios mío, mi pequeño—, está en el hospital de Forks, sufrió una caída, su esposo la ha traído.
—¿Dónde está? —pregunte con voz ronca.
—Él se ha ido a su casa, ha dicho que luego vendrá a verla —abrí mis ojos y trate de enfocar, allí cerca de mi cama, un hombre con una bata blanca, su rostro detonaba que estaba cerca de los sesenta años.
—Bien —hice una pausa— ¿cuándo me podré ir? —pregunte.
—Pasado mañana, lo mejor es que guarde reposo —me miro dudativo, algo me decía que lo que tenía que decirme no me gustaría nada—, la caída que sufrió trajo consecuencias —se calló mirándome como si buscara algo.
—¿Lo he perdido? —pregunte, tratando de tranquilizar mi respiración, mi voz salió completamente rota.
—Sí, ha perdido a su bebe –susurro— Lo siento mucho.
—Necesito que me haga un favor —lo mire esperando su respuesta el solo asintió —. No quiero tener hijos, puede recetarme alguna anticonceptiva, pero no quiero que mi… esposo lo sepa —lo mire suplicando por su ayuda.
—No sé lo que sucede en su matrimonio pero quiero que sepa que puede contar conmigo, tiene una marcas en su cuello, su claro miedo a su marido —se acercó más y tomo mi mano—, si algo está pasando debe hablar con alguien lo antes posible, por supuesto que la ayudare —sonrió tristemente, yo solo asentí.
El medico salió dejándome sola y llore como jamás llore en toda mi vida, llore por mi pequeño ángel que se había ido, fue mi culpa, no debí haberme negado a estar con Alec, ahora más que nunca tendría que escapar ya no lo soporto más, lo hare por mi bebe que ahora está en el cielo junto a mi padre…"
FINFLASHBACK.
Unos brazos alrededor de su cintura la devolvieron al presente, no se había dado cuenta de que se había perdido en su mente, sus mejillas estaban llenas de lágrimas y Edward besaba su hombro desnudo, sentía su fuerte pecho contra su espalda. Suspiro calmado su llanto.
—¿Qué pasa? —pregunto después de un rato en silencio, todo él la relajaba y sabía que podía confiar en él.
—Yo perdí un bebe —susurro cerrando sus ojos dejando salir todo el aire contenido en sus pulmones, pudo sentir como Edward se tensaba.
—¿Cuándo? —pregunto reposando su mentón en el hombro de Isabella.
—Junio del año pasado —Isabella hizo una pausa tratando de sacar esos recuerdos de su mente—, tenía dos meses de embarazo, él no lo sabía, pero el mismo día en que me entere que estaba embarazada él me golpeo y caí por las escaleras perdiéndolo… —sorbió su nariz.
Edward la giro abrazándola fuerte, se aferró a él llorando.
—Tranquila pequeña, él jamás volverá a hacerte daño —susurro besando la cima de su cabeza
Después de varios minutos abrazados Isabella se sintió mejor, más aliviada, Edward le sugirió que después del viaje a Italia viera algún terapeuta para que la ayudara, aunque se negó él insistió, así que acepto, él la beso tiernamente y se fue a la ducha, Edward avisaría a Christie para que trajera su ropa, hoy volvería al hospital y hablaría con Charlie o con Sue.
Luego de una rica ducha reconfortante, salió y se vistió, en la cama habían unos vaqueros negros, una camiseta negra de mangas tres cuarto y unas valerianas azules. Se vistió rápidamente, la camiseta caía sobre su brazo izquierdo dejando su hombro a la vista, le gustó mucho como se veía, sonrió y salió hacia la cocina, tenía hambre y no quería esperar para ir al hospital, tenía muchas preguntas que hacer.
Cuando llegó a la cocina allí estaba solamente Christie, sonrió y la saludó, ella por su parte la saludo un tanto seria y no tenía ni la menor idea de su comportamiento. Le sirvió el desayuno.
—¿Dónde está Edward? —pregunto Isabella tomado un sorbo de mi té.
—Está atendiendo un asunto en su despacho —dijo completamente seria mirando hacia la ventana, Isabella se levantó y miró hacia la entrada, allí un Jeep Grand Cherokee rojo se estacionaba, Emmett bajo del coche con el rostro tenso y con el ceño fruncido en su mano llevaba un maletín negro, su vestimenta consistía en unos jeans azules desgatados y una camiseta gris y unas zapatillas, corrió hacia la entrada luego dos fuertes portazos, Isabella miró rápidamente a Christie quien claramente sabía que estaba pasando. Ella la miro y se volvió a hacer el almuerzo, suspiro y volvió a sentarse a terminar su desayuno, era tarde, pero aun no era el horario de visita del hospital por lo que aún quedaba tiempo.
—¡CHRISTIE! —el grito de Edward la sobresalto, miró a Christie quien rápidamente corrió hasta el despacho. No sabía lo que estaba pasando, de que se perdió mientras estaba en la ducha.
Cuando terminó de desayunar, levanto las cosas y las puso en el lava-vajillas, se quedó mirando a la mujer de cabellos rubios hasta la cintura con muchos rizos, que salía de la casa, tenía buen cuerpo, era realmente hermosa, camino hasta el portón y tomo un taxi.
No quiso pensar en los posibles "asuntos" que tenía que tratar Edward con aquella mujer, caminó hasta su habitación, pero antes de que pudiera entrar Christie la llamo avisándole que Edward quería verla. Asintió y con un lento paso caminó a su Despacho. Antes de bajar por completos las escaleras, la puerta se abrió y por ella entro Carlisle junto a una hermosa mujer, de cabellos color caramelos, ojos verdes iguales a los de Edward, ella era su madre, aquello no pintaba nada bien.
—Isabella —saludo Carlisle con una sonrisa.
—Carlisle —sonreí sin poder evitarlo, llegó hasta su lado.
—Mira te presento a Esme —Carlisle miro a la mujer con un gran amor que su estómago se tensó inevitablemente.
—Es un placer señora Cullen —dijo estirando su mano.
—Lo mismo digo —la miro de pies a cabeza y no tomo su mano así que la dejó caer y sonrió ante la mirada de disculpa que le daba Carlisle.
—Con su permiso —Isabella se giró sobre sus talones y caminó hasta la puerta del despacho de Edward, miró a Carlisle que conversaba con Christie.
Tocó la puerta y un suave "adelante" la invitaban a entrar, tomó aire para prepararse ante cualquier cosa. Abrió la puerta y asomó la cabeza mirando a Edward que estaba sentado detrás de su escritorio leyendo unos documentos.
—¿Puedo pasar? —preguntó tímidamente. En unos de los sillones cerca del escritorio estaba Emmett quien le daba una pequeña sonrisa.
—Pasa —susurro. Isabella entro acercándose hasta donde estaba Emmett—. Toma asiento —dijo fríamente. Su corazón se estrujo ante su tono de voz, pero obedeció y se sentó. Fijo su vista en unos de los sofá que estaba cerca de una de las ventanas, allí en una sillita había un bebe, podría decir que era un recién nacido. Tragó mirando a Edward, él estaba mirándola. No se atrevía a decir nada, quería que él le dijera que pasaba.
La puerta se abrió llamando la atención de todos en la habitación y la cabeza de Christie se asomó mirando hacia Edward.
—Señor Edward, su padre está aquí junto a su madre —lo último lo susurro, Isabella rápidamente miro a Edward que fruncía y murmuraba algo por lo bajo.
—Dile a mi padre que entre, solo él y a Esme dile que espere —dijo con su tono autoritario y frío, Isabella se encogió otra vez al escucharlo. Emmett solo miraba hacia abajo.
—Así lo hare —contesto Christie y salió. A los pocos segundos Carlisle entro con el ceño fruncido. Acaso hoy era el día de frunzamos el ceño todos juntos, pensó Isabella.
—¿Qué está pasando? —pregunto Carlisle al ver al bebe.
—Necesito que hagas una prueba de paternidad ahora mismo, espero que hallas traído lo que necesitas —Edward se veía tenso y el corazón de Isabella se paralizaba en cada palabra que decía. Ese bebe era él.
—Si lo he traído —Carlisle estaba completamente serio.
Dejo su maletín en el sofá y saco unos tubos con unos palillos que en su punta tenían algo como algodón. Edward se levantó y camino hasta su padre y abrió la boca. Carlisle tomo uno de los palillos y lo metió en la boca de Edward, paso el palillo a lo largo del interior de la mejillas de Edward. Cuando termino puso el palillo en uno de los tubos y lo tapo guardándolo en su maletín. Edward volvió a sentarse pude sentir su mirada sobre mí, pero yo estaba perdida en el bebé que estaba en la sillita. Era una niña. Carlisle tomo el otro palillo y lo introdujo en la boca de la bebe siguió el mismo procedimiento que le hizo a Edward. Cuando termino lo puso en el tubo y lo tapo.
—Quiero esos resultados para mañana en la noche, antes de que me valla a Italia —Isabella se le quedo mirando, su rostro estaba aún más tenso.
—Hare lo que pueda —hizo una pausa mirando a la pequeña— ¿Cómo es posible? —pregunto Carlisle, Isabella quería saber lo mismo.
—El año pasado fui a una fiesta donde me emborrache festejando una nueva alianza, fui con Emmett, esa noche estaba feliz y quería divertirme —hizo una pausa mirando a Isabella—, conocí a Lauren y una cosa llevo a otra, jamás pensé que ella fuera el resultado de aquella noche de juerga. Después de esa noche no supe nada mas de ella, seguí mi vida hasta hoy —miro a la pequeña bebé en la sillita.
—¿Dónde está la madre? —pregunto Carlisle claramente enojado.
—Se ha ido y me la ha dejado —dijo pasando su mano por su cabello. Isabella estaba en shock, cubrió su boca con su mano, como podría ser que una madre dejara a su hija sin más.
—Supongo que volverá ¿cierto? —Carlisle camino hasta la pequeña y la saco de la sillita ya que se estaba durmiendo.
—No —contesto Edward. Isabella miró a Emmett quien miraba una y otra vez los papeles que estaban en el escritorio—, quiere que yo me haga cargo de la niña, le hice firmar los documentos donde me cede la custodia total y donde ella no tiene derecho sobre la niña a cambio me pidió una suma de dinero.
—¡Por Dios! —exclamo Isabella totalmente asqueada y asombrada por todo lo que Edward acababa de decir.
—Ella la iba a dar en adopción ya que no la quiere —Edward siguió hablando—. Su nombre es Annia, Emmett se está encargando de los papeleos para que lleve mi apellido por eso necesito los resultados de paternidad —Emmett estaba hablando por teléfono en murmullos—. ¿Pueden dejarme con Isabella por favor? —pidió y miro a su padre—, no lleves a la niña.
Carlisle asintió y dejo a la niña en la sillita, pero Isabella se adelantó y la tomó en sus brazos, Edward la miro buscando algo. Carlisle salió y Emmett que aún estaba hablando por teléfono salió dejándonos solos. Se sentó en el sofá con Annia en sus brazos que dormía tranquilamente totalmente ajena a lo que pasaba.
—Sé que lo que te pediré para ti no es fácil —hizo una pausa—, yo no sé nada de bebes y sé que tu serias una gran madre —Isabella lo estaba escuchando pero aún no sabía que decir, las palabras de Edward la tomaban por sorpresa—, quiero que seas la madre de Annia.
—Yo… Yo.. —Isabella comenzó tartamudeo sin poder decir una oración completa.
—No te tienes que casar conmigo para ser su madre, sé que aun estas casada, pero con el tiempo eso no será ningún problema.
—Yo no sé qué decir —dijo Isabella finalmente.
—Emmett está agilizando los documentos y antes de que vayamos a Italia, no quiero que te sientas obligada, pero todo sería más fácil para ella como para mí — dijo acercándose a ella poniéndose de rodillas—. Sé que todo es más difícil después de lo que me dijiste hoy, pero quiero que sepas que serás una gran madre si aceptas —acaricio su mejilla atrapando una de las lágrimas que caían.
—¿Y si ella vuelve por la niña? —pregunto angustiada por la idea.
—Ella no podrá acercarse a la niña, ya que en el documento lo certifica y si en caso de que volviese ira a la cárcel —respondió en un susurro sin un deje de preocupación.
—Me encantaría ser su madre —dijo Isabella sonriendo, Edward se acercó lo suficiente para besarla tiernamente.
—Hare que Emmett haga los papeleos rápidamente. Christie ha llamado para que le compren todo tipo de cosas a la niña para hacer su habitación y también ropa para que llevemos a Italia.
—¿La llevaremos?
—Claro, es mi hija y la quiero cerca de mí —Isabella sonrió al escuchar aquellas palabras, definitivamente él era perfecto.
—Espero que cuando lleguemos de Italia no encontremos otro hijo tuyo —bromeo o al menos eso quería, pero su voz fue demasiada seria, claro no le gustaba saber que pudieran haber más hijos de Edward por todo el país.
—No, después de ella, no tuve sexo hasta ayer —sonrió e Isabella no pudo evitar sonrojarse.
—Creo que deberías hablar con Carlisle y Emmett —susurro besando su mejilla.
Edward asintió y se levantó, camino hasta la puerta, saliendo a buscar a los demás mientras me quedaba con Annia en el despacho.
—Señorita, las cosas de la niña ya están en la habitación por si quiere ir a ponerla en su cuna —Christie miraba a Isabella con una gran sonrisa.
—Gracias Christie, pero esperare a Edward aún tenemos que hablar con Emmett. —Sonreí sin dejar de mirar a Annia— ¿Dónde está la señora Esme? —preguntó mientras se ponía de pie con Annia en sus brazos .
—Ella está en la cocina —sonrió.
Edward entro con Emmett y Carlisle. Este último sonrió al verla con la pequeña en los brazos. Edward la obligo a sentarse en la silla detrás del escritorio
—Bueno Edward ya nos dijo que tú serás su madre, así que necesito que firmes unos documentos —dijo Emmett poniendo frente a Isabella los documentos, sin dudarlo los firmo—, bien, ahora quiero que firmes la solicitud de divorcio, la mandare a Italia por fax —sonrió, Isabella firmo los papeles—, ahora solo hay que esperar un poco y ya estarás divorciada. Lo de la niña estará mañana, llame a Jenks para hacer los trámites de sus visas y de su pasaporte, estarán para mañana antes de que partan a Italia, necesito el nombre completo de la pequeña y la fecha de nacimiento.
—Su nombre es Annia Marie Cullen Swan y nació el 6 de febrero del presente — dijo Edward detrás de Isabella. Emmett tomo nota rápidamente—. Papá no quiero que Esme se entere de esto, ella puede pensar lo que quiera —dijo sin un ápice de suavidad, Carlisle lo miro y asintió.
—No te preocupes.
—Bella por que no llevas a la niña a su habitación, para que vayamos al hospital, Christie se encargara de ella —pidió Edward, le beso la mejilla, ella se despidió de Emmett y Carlisle, salió del despacho.
Al salir pasó por al lado de Esme quien iba saliendo de la cocina, rápidamente subió las escaleras se encontró con Christie saliendo de la habitación que estaba frente a la de Edward. Cuando entró todo estaba arreglado había una cuna, una mecedora, algunos peluches unos muebles, un cambiador y muchas cosas para bebes, camino hasta la cuna y puso a Annia en ella, la cubrió con algunas mantas y acarició su mejillas. Después de unos minutos de hablar con Christie para que cuidara a la pequeña fue hasta la cocina para comer algo antes de ir al hospital allí estaba Ryans quien sonrió y le aviso que se irían en quince minutos.
Saco una fruta y salió hasta la salida, el coche de Carlisle y el de Emmett ya no estaban, Ryans abrió la puerta del volvo, se subió después de darle las gracias, Edward no tardo en subir cerrando la puerta Ryans comenzó a manejar hacia el hospital, Edward la atrajo hasta el abrazándola, ella se acomodó en su pecho. Tenía muchas cosas que pensar, pero por ahora solo disfrutaría del tiempo a su lado.
