Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a SM. La trama tampoco es mía, es una adaptación del libro "Sophie&Carter" de Chelsea Fine. Hice algunos cambios, quizás en algunos dialogos, pero en sí la idea es la de Chelsea.


Edward & Bella

Summary: Mientras que otros estudiantes de secundaria están soñando con su futuro, Bella y Edward están tratando de superar cada día. Edward se siente abrumado por los problemas en casa mientras lucha por mantener a su madre. Mientras tanto, su vecina de al lado Bella, se quedó al cuidado de sus tres hermanos menores en lugar de su madre ausente y problemática. Todo lo que mantiene cuerdos a estos dos mejores amigos, son el uno al otro. Eso y saber que cada noche se sentarán juntos en columpio del porche de Bella y escaparán de la realidad, aunque sólo sea por un rato. Pero a medida que su relación llega a un punto de inflexión y se acerca la graduación en la secundaria ¿Su amistad se convertirá en algo más?


Capitulo once

Bella

Tres días después estoy sentada entre mis compañeros de clases, todos vestidos con brillantes togas amarillas, esperando a ser llamados hacia el largo podio puesto debajo del aro de basquetbol en el gimnasio.

El día de la graduación llegó.

Los otros de último año a mi alrededor están susurrando y vibrando con emoción. El Sr. Logan está intentando ganar la atención de la multitud inquieta y hacer un discurso sobre "vivir la vida", "hacer nuestro propio camino" y "perseguir tus sueños". Claro que no tiene ningún éxito.

El único sueño que quiero perseguir yo en este momento es el sueño de salir de esta gruesa y pesada toga. Mi camisa y mis shorts debajo de la toga se están poniendo pegajosos contra mi piel. Y mi piel se siente pesada y atrapada debajo del material sofocante de la toga. Y, en verdad, no me gusta el traje de graduación.

El gimnasio está lleno de gente haciendo la abovedada habitación caliente y viciada. Padres, hermanos y otros familiares están en todos lados y llenan las gradas. Es un día esencial para la mayoría de las personas.

Los estudiantes a mi alrededor están saludando a sus seres queridos en la multitud. Seres queridos que vienen a ser testigos del día "tan significativo" de la graduación. Pff.

Sin embargo, no hay seres amados sonriéndome, felicitándome o saludándome a mí.

Los chicos estaban en la escuela y mi madre —quien ya no es más mi madre—, probablemente ni siquiera sabe qué año es, ni mucho menos el hecho de que su hija mayor se está graduando hoy de la secundaria.

No estoy triste por esto. Sólo estoy consciente de ellos.

Miró la fila de compañeros sentados junto a mí. A unas quince o veinte sillas de distancia está Edward, estirando su cuello y mirando apáticamente al Sr. Logan. Tampoco tiene miembros de su familia aquí.

Pero me tiene a mí. Y yo lo tengo a él.

Miro su hermoso rostro y alzo mi cabeza. Hoy parece un hombre. No por su toga, definitivamente no es por la toga. Sino porque su rostro está lleno de confianza y fuerza. Además, hoy luce... satisfecho. Y, definitivamente, la satisfacción le luce bien.

Él mira por la fila y nuestros ojos se encuentran. Sonríe sin vacilación y yo le devuelvo la sonrisa como una colegiala mareada.

Amo su fuerza.

La ceremonia continúa sin problemas. Los alumnos son llamados. Diplomas entregados y hay tanto regocijo en la tierra... o lo que sea. Cuando el último de los chicos es llamado, todos lanzan sus birretes al aire y gritan.

Bueno, casi todos.

Edward y yo nos espiamos y hacemos nuestro camino hacia el otro. Sonrisas en nuestros rostros.

Alrededor de nosotros, padres orgullosos están tomando fotos de sus hijos graduados y adornándolos con flores y abrazos. El caos es alegre y lleno de poder, poder y esperanza. Estoy feliz por todos a mí alrededor. Estoy un poco celosa por su confianza en el futuro, pero de verdad quiero que "vivan el día" o lo que sea.

Alcanzo el lado de Edward y miro su rostro. Él me sonríe y trata de meter sus manos en los bolsillos de su pantalón. La brillante toga amarilla está en su camino, de todos modos, y sus manos se deslizan hacia los costados de su cuerpo por la tela lacia y brillante.

Suelto una suave risita.

— Las togas apestan.

— Sip — él sonríe aún más — Apestan.

— ¿Quieres deshacerte de ellas? — le preguntó medio en broma. Claro que el me toma enserio y le baja el cierra a la suya, revelando jeans desteñidos y una delgada camisa blanca debajo.

Me río de nuevo mientras me quito la mía también y finalmente le permito a mi ropa y a mi piel respirar. Dejamos caer nuestras togas en el suelo del gimnasio, las dejamos ahí, y comenzamos a caminar hacia la salida.

Edward suspira profundamente.

— Así que... nos graduamos.

Asiento en su dirección.

— Sip, eso parece.

— ¿Te sientes diferente?

Lo miro de reojo antes de responder.

— Si — mis ojos caen a sus labios, muerdo mi labio inferior — Pero no porque nos graduamos.

Él también me mira, con atención.

— Yo también.

Continuamos caminando.

Entonces, justo en medio de todos nuestros compañeros, en medio del abarrotado gimnasio donde profesores, padres, Jessica's e Ethan's están alrededor, Edward se estira para tomar mi mano y sostenerla como si le perteneciera.

Aun que, en realidad, le pertenece.

Yo sonrío mientras salimos de nuestra ceremonia de graduación, conectados. Tomados de las manos.

.

Edward

Hice algo un poco cursi esta mañana, antes de la graduación. Espero que le guste a Bella, porque era para ella después de todo. Se podría pensar que es estúpido, pero no me importa. Estoy loco por ella, y los locos hacemos cosas locas.

Estamos caminando, tomados de la mano, por la acera hacia nuestras casas mientras el viento sopla. Bella está burlándose de mí sobre esto y aquello, mientras charlamos acerca del instituto, los maestros y los temas que esperamos que nunca tengamos que estudiar de nuevo. Lo normal.

Es maravilloso.

Mi caminata a casa desde la escuela jamás ha sido tan... feliz. Perfecta.

Para cuando llegamos a nuestras casas hacemos una pausa con las manos aún entrelazadas.

— Está bien...— digo. Y, por supuesto, sueno como un idiota — Tengo una sorpresa para ti... o algo así. Quiero decir, no es gran cosa, es que... aquí... sígueme, quiero mostrarte algo...— Si, idiota total.

En cambio, Bella sonríe y me sigue la corriente. Ella me deja llevarla por en medio de nuestras casas, a través de los patios, hacia la parte posterior, donde se encuentra el gran roble que protege nuestras casas y secretos.

Bajo el gran roble coloqué una manta grande y dispuse un picnic. Esto es totalmente cursi. Estoy seguro de que Bella se va a reír de mí. Sin embargo, ella no lo hace. No al principio, de todos modos.

Al principio solo me mira, inclina la cabeza hacia un lado y sonríe. A continuación se ríe. Pero no de manera burlona, sino de una manera feliz.

— ¡Me encanta, me encanta, me encanta! — Bella está brincando arriba y abajo haciendo que me sienta victorioso. Así que rió con ella. Nos sentamos y comemos mientras hablamos, suspiramos, nos reímos y nos sentamos en medio de un cómodo silencio.

Cuando la comida se ha terminado y el sol está pasando sobre nosotros, nos acostamos, uno al lado del otro sobre nuestras espaldas mirando las hojas del roble y el cielo.

Esto es tal y lo que hacíamos cuando éramos pequeños. Sólo que ahora es diferente. Es mejor.

La pequeña mano de Bella se extiende a través de la manta y se envuelve alrededor de la mía. Nos quedamos así, mirando hacia el cielo azul y el baile de las hojas por lo que parecen ser horas.

Nunca hemos estado antes bajo el gran roble de día. Algo respecto a esto es... prometedor.

Por alguna razón que desconozco el día de hoy, este momento, debajo de este gran roble y del cielo azul, es el comienzo de algo nuevo y permanente.

Bella toma una respiración profunda y exhala con una sonrisa en su rostro.

— Esto es mucho mejor que escapar a Hollywood.

Me rió con ella.

— Totalmente — digo con una sonrisa mientras aprieto su mano para recordarme a mi mismo que no estoy soñando.

Amo a Isabella Swan y esto no me asusta en absoluto.

.

Bella

Dos días después el sol de una opaca mañana recae tranquilamente sobre los restos ennegrecidos de la cocina de Edward. La que solía ser la cocina de Edward.

Nuestro picnic de graduación parece que fue hace una eternidad.

Ahora mismo estoy sentada con las piernas cruzadas sobre el piso de la maltratada cocina de Edward, rezando porque el sonido de mi desbocado corazón no perturbe el silencio, que sé que el necesita en este momento.

Edward está sentado junto a mí, mirando hacia la nada y me siento una completa inútil. No sé qué hacer, así que me deslizo acercándome a él. Pasa un minuto. Acomodo mi cabello detrás de mi oreja mientras me deslizo acercándome aún más.

Otro minuto transcurre y la habitación se siente más fría. Me muevo más cerca hasta que nuestras rodillas se tocan. Mucho mejor. Respiro profundamente y espero en silencio una reacción por su parte.

El tiempo pasa y no sucede nada.