Vaya, justamente tres semanas después estoy actualizando. Debo decir que estoy sorprendida, he tardado menos del mes, pero bueno, la inspiración estuvo a todo lo que da. Nada más q 16 páginas, hacía mucho tiempo que no escribía tanto.

Antes de pasar al fic, quiero agradecer a la persona que me ha nominado a "mejor fic del Milenio de Plata en Proceso" estoy muy contenta, jamás hubiera pensado que mi fic mereciera una nominación, pero con eso me basta para sentirme realizada, Grax x pensar en esta humilde y enredada historia.

Y bueno, les dejo el link por si quieren respaldar mi nominación (si creen q vale la pena) o para que nominen a sus escritores y fics favoritos. Recuerden quitar los espacios:

http: // www .fanfiction .net / forum/ Concurso_ Sailor_ Moon_ Fanfics / 53818

Y ya por ultimo, dedicarle este capítulo, a una chica súper genial que toda la vida se la pasa pidiéndome que actualice, que siempre tiene mil preguntas por hacer y las cuales muy pocas les contesto. Muchas Grax x tu apoyo y las buenas platicadas: AnnyFanSailorMoon, ya sabes que se te aprecia.

Ahora si..los dejo con el capítulo.

+++Capítulo 10+++

LA BODA

Serenity suspiró de nuevo sin despegar la mirada de la pequeña ventana de la nave.

Estaba camino al Planeta Tierra, y estaba tan solo a unas escasas horas de su boda.

Inconscientemente pasó sus dedos sobre el broche que reposaba en su pecho. Aún sentía cierta incomodidad ante el Cristal, más sin embargo pesaba más de lo que debía a causa de su significado.

Todas las Sailors Scouts se encontraban en ese viaje; su madre, Luna y para su sorpresa el viejo Artemis también asistirían a su boda.

Poco a poco comenzaron a descender. Serenity se puso fría y de pronto se vio invadida por el pánico. Esta vez no tenía ningún plan como la noche anterior: ahora estaba en la Tierra y ése, definitivamente, no era su territorio.

No estaba segura qué pasaría una vez que bajara de esa nave. ¿Conocería a Endymion? ¿Vería a los Reyes de la Tierra? ¿Sería capaz de dar el sí? ¿Qué pasaría después?

¿Él sería…una buena persona?

Qué sería de ella. Sabía que su madre regresaría a la Luna y ella se quedaría en la Tierra. Y por primera vez sintió una incertidumbre insoportable.

¿Se quedaría completamente sola allí?

-Princesa.- habló Michiru con voz suave mientras tocaba su hombro.- Hemos llegado.-

Serenity se limitó a asentir con la cabeza y respiró profundamente antes de intentar ponerse en pie, lo cual, lo costó un gran esfuerzo. Estaba dejando el terreno seguro.

Siempre había querido ir a la Tierra, una de las pocas veces que había logrado divisarlo en el oscuro cielo, siempre le había parecido un planeta maravilloso, pero al cual, en ese entonces, tenía prohibido ir.

Pero ahora que estaba ahí, lo primero que deseaba era salir corriendo, y no volver nunca.

Qué irónica era la vida. Nunca hubiera pensado que su primer y último viaje a la Tierra sería bajo esas condiciones.

Su madre bajó primero seguida de las Sailors Exteriores mientras que las Inners hacían guardia a su alrededor esperando su turno para descender.

El sol deslumbró los ojos de Serenity quien acomodó una de sus manos a forma de escudo. Contuvo el aliento.

La Tierra era tan hermosa como la había imaginado.

A pesar de la evidente destrucción, en los alrededores del palacio se extendía un bosque que comenzaba con árboles muy separados uno de otros dejando a la vista pequeños matorrales y flores que le daban un aspecto encantador.

Cuando la princesa enfocó su mirada hacia el palacio, se sorprendió que a la entrada del palacio solo se encontraran los Generales que habían acompañado a los Reyes de la Tierra en su pasada visita a la Luna.

Cuando todo apenas comenzaba.

-Los Reyes nos han encomendado darles la bienvenida, esperando se pongan cómodos y cualquier cosa que necesiten sepan que la servidumbre está a sus órdenes.-

-Muchas Gracias.- habló la madre de Serenity y la joven princesa inclinó su cabeza en señal de agradecimiento.

-Por aquí, por favor.-habló una muchacha con timidez. La Reina Serenity encaminó a las demás Sailors y a la propia Serenity hacia el interior del palacio.

El palacio Terrestre era enorme, y a diferencia del blanco palacio Lunar, éste era de color tierra debido a la rugosa textura de las piedras con las que había sido construido.

La joven las guió por unas escaleras dejando atrás a los Generales quienes se limitaron a observar como los visitantes de la Luna se alejaban.

-Reina Serenity, su recamara.-

La Reina se giró hacia su hija.

-Serenity…-susurró la Reina a modo de despedida mientras se internaba en la recamara junto con sus guardianas y Luna.

-Por aquí princesa.-

Volvieron a caminar a lo largo de un pasillo hasta que llegaron al final de este.

-Cualquier cosa que llegara a necesitar, no dude en pedirlo.- susurró la joven sin alzar la vista y después se dirigió a Artemis.- Por aquí.-

La habitación era enorme, decorada de manera muy sencilla pero elegante, en el centro justo se encontraba una gran cama con dosel mientras que a los lados se situaban dos mesitas de noche con sus respectivas lámparas. En la esquina derecha se encontraba una mesa de té y en la pared derecha había dos puertas.

-Deben ser nuestras habitaciones.- dijo Ami mientras habría una de las puertas. Una era del cuarto de baño mientras la otra daba lugar a otra recamara especiosa que se limitaba a cuatro camas.

Pero las Sailors no entraron, se limitaron a observar a su princesa.

Serenity trató de sonreír con calma.

-Para hoy en la noche todo habrá acabado.- Serenity al ver la expresión seria de sus Sailors agregó con seriedad.- Agradecería que cambiaran esas caras, ya es lo suficientemente para mi aguantar mis ánimos como para ver sus gestos de haber visto morir a alguien.-

-Como silo hiciéramos, Serenity.- alegó Rei acercándose a su princesa.- Sigue en pie nuestra oferta de huir.-

Serenity suspiró con cansancio y se sentó en la cama.

-Hablamos en serio Serenity.- habló Ami para sorpresa de la rubia.

-Ami.- murmuró Serenity.- ¿Qué pasó con el divorcio?-

Las Sailors interiores se miraron la una a la otra. Serenity se dio cuenta que habían estado hablando a sus espaldas.

-Hablen ahora.- sentenció Serenity con curiosidad.

Mina rehuyó de la mirada de Serenity y se deslizó a su lado, se subió a la mullida cama y se deslizó hasta el centro. Las demás también se acercaron, solo que Lita se sentó a los pies de su princesa, Rei se mantuvo en pie y Ami tomó asiento a lado de Serenity y Mina.

-¿Qué es lo que han estado hablando a mis espaldas?- preguntó Serenity seriamente.

Lita bufó.- Lo haces sonar como si habláramos mal de ti Serenity.-

La rubia suspiró.- Por supuesto que no pienso eso, ustedes jamás lo harían, pero sí me preocupa lo que piensen, siempre cuento con saber su opinión.-

-Entonces vámonos.- rogó Lita.- vámonos Serenity, huyamos de la Tierra.- la castaña bajó la voz.- Estábamos pensando que podemos ir a algún lugar fuera del Sistema Solar, solo por un par de días, después iremos a un lugar más seguro, perder la pista…-

Serenity abrió los ojos con una mezcla de sorpresa y terror.

-¿Por cuánto tiempo han estado planeando esto?-

-Solo esperamos que pidas dejar este lugar.- habló Rei con tono golpeado. La moreno fruncía el ceño. Serenity miró a Ami quien la miraba fijamente y después a Mina quien solo miraba sus manos.

-Explícame Ami.- pidió Serenity a su amiga y princesa de Mercurio. Estaba increíblemente sorprendida que la chica estuviera apoyando toda esta locura.

La peliazul jamás desvió su mirada de la de su princesa aunque dudó un momento antes de hablar, pero aún así su pregunta fue clara y directa.

-Me temo, que la opción del divorcio no servirá de nada, ¿o me equivoco Serenity?-

La princesa sintió algo frío recorrer su espalda, desvió la mirada.

-¿A qué te refieres? Bien sabes que no he podido conocer a mi prometido y hasta la hora de la boda estaré confinada en esta habitación.-

-No te hagas la tonta Serenity.- habló Rei con enfado.- Esto es algo que ya decidiste ¿no es así? A pesar de todo, y aunque te roguemos, nunca le pedirás el divorcio al Príncipe de la Tierra.-

Serenity se puso en pie con nerviosismo. Esa decisión para ella ya estaba más que tomada, aunque en realidad su cuerpo temblaba del pánico ante lo que se avecinaba, no era capaz de pensar lo que ocurriría si decidía huir. Aunque la idea, debía admitirlo, no era nada desagradable.

Pero cuando alguien entra en pánico, ninguna salida era desagradable.

-Es por su bienestar, el de sus familias y de mi pueblo.- habló Serenity con cautela, tratando de imprimir en su voz una falsa seguridad que en esos momentos no sentía.

-¿Y dejar tu propia felicidad?- preguntó Lita y continuó sin dejar espacio a respuesta alguna.- ¿De qué nos servirá una futura Reina infeliz? ¿Qué clase de gobernantes serán el príncipe de la Tierra y tú si están juntos en contra de su voluntad?-

-Hemos crecido en Guerra.- acotó Ami.- No nos importaría morir en ella mientras tú seas feliz Serenity, mi princesa, mi amiga.-

Serenity las miró mientras varias lágrimas comenzaban a surcar su rostro en contra de su voluntad; había prometido no llorar frente a nadie, pero simplemente las palabras de sus guardianas y amigas fueron creando poco a poco un nudo en su garganta y una enorme gratitud comenzó a crecer en su pecho.

-Chicas…-susurró Serenity con voz entrecortada. Mina comenzó a llorar.- Menos por más…mi felicidad por la de todas ustedes.-

Rei se irguió con enfado.- No podríamos ser felices sabiendo que tú no lo eres.-

Serenity negó tratando de contener las lágrimas en vano. Éstas nos dejaban de fluir.

-Menos por más.- dijo de nuevo Serenity.- Funciona para mí, para mi vale la pena y es algo por lo que creo fervientemente vale la pena luchar.-

-Vámonos Serenity.- rogó Ami.- Vámonos y no tendrás que vivir esto…tú no lo deseas, ni siquiera tu madre lo desea, no tiene por qué ser así.-

Las lágrimas pararon y una nueva sensación inundó el blanco cuerpo de la princesa de la Luna: el enojo.

Era hora de admitirlo, estaba enojada con su madre, estaba resentida y dolida; tal vez no eran las mejores palabras para explicar su situación actual, pero su madre, la había vendido al enemigo, al mejor postor y premio era la paz.

Se reprochaba pensar de esa forma, pues iba en contra de lo que ella misma pensaba hacer: dejarse vender, prestarse a ese juego.

-Mi madre fue la única capaz en parar todo esto.- sentenció Serenity con rabia. No pensaba guardar más su enojo, al menos no con sus amigas, las mejores.- Ella estuvo de acuerdo con esta locura…"nos vamos a amar" ¿quién en su sano juicio lo creería? Y además…-

Entonces la dulce voz de Mina la interrumpió; fue entonces cuando Serenity se dio cuenta que su rubia amiga no había dicho una sola palabra durante todo ese tiempo.

-¿De verdad crees que no vas a amarlo? Todos parecen pensar eso, ¿qué te hace pensar lo contrario?-

Lita y Rei miraron con enfado a Mina quien se limitó a seguir observando sus manos. Ami solo suspiró esperando la respuesta de su princesa.

-No puedes amar a alguien que no conoces.- sentenció Serenity con amargura.- Y precisamente cuando lo conozca será para dar el "si" y después para consumar el matrimonio, ¿te parece eso romántico, Mina?-

Serenity cerró los ojos con frustración. No había querido sonar grosera, pero su confusión de sentimientos la estaban propasando, debía controlarse.

-Lo siento.- musitó Mina. Serenity abrió los ojos arrepentida.

-No quise ser grosera es sólo…-

Mina negó con la cabeza y miró a Serenity con los ojos inundados en lágrimas.

-Tienes razón Serenity, todo esto no tiene nada de romántico.- la voz de la rubia era entrecortada mientras trataba de evitar su llanto.- No quiero que pienses que yo quiero que te quedes, es solo que aún tengo la esperanza de que él en verdad sea tu amor y todo esto no tenga que significar un martirio para ti…quiero creer en lo que han dicho los Reyes de la Tierra y la Reina Serenity. Quiero que esto salga bien por ti; por que ya tomaste tu decisión, puedo verlo en tus ojos…no te irás con nosotras, te quedaras para ser esposa y de verdad quiero que esto valga la pena para ti, no por el "menos es más" sino que en verdad quiero que seas feliz. Quiero que si te vas a quedar, si te vas a casar y vas a entregar tu vida por todas nosotras, quiero que al menos, encuentres una recompensa, no solo nuestra felicidad.- Mina limpió su cara.- Nuestra felicidad es lo de menos, quiero que además de ganar la paz para la Tierra, consigas un amor y que ese amor, te ame a ti.-

Serenity no pudo más y dejó escapar su llanto, corrió hasta Mina y la abrazó. Sollozaron juntas por un minuto.

-Chicas.- Serenity apena podía hablar.- Lo haré lo mejor que pueda. Dentro de todo esto…debe haber algo bueno para mi, debe haberlo.-

Las Sailors abrazaron a su princesa mientras ésta dejaba salir su llanto co libertad, esta vez no lloraba sola, ahí estaban sus amigas para demostrarle su apoyo y afecto y por qué no, una salida a su pesadilla.

Aunque una vez más, esa salida no era, ni sería una opción.

-Bueno.- habló Serenity.- Es hora de que empecemos a prepararnos para la boda.-

Las Sailors suspiraron. El tiempo pasaba y no en vano.

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"Debo estar loco"

Esos eran los pensamientos del Príncipe Endymion a tan solo una hora de su boda.

Desmontó su caballo y lo aseguró a un árbol justo a un lado del sendero que cruzaba el bosque.

Caminó con prisa el último tramo que faltaba para llegar a su destino. Tenía que darse prisa, pues a estas horas su guardia entera estaría buscándolo.

Gruñó.

Zoicite sería el primero en pensar que había huido de su compromiso mientras que Malachite bien podría descifrar dónde se encontraba su príncipe.

Fue entonces cuando la vio: tan bella como siempre a pesar de su desaliño, su largo cabello pelirrojo caía por su espalda y se deslizaba por sus mejillas cada vez que la chica se agachaba.

Endymion deseó entonces acariciar su mejilla. Una última vez.

Juillet se irguió ajena de la atenta mirada de Endymion y pasó su mano por su pálida frente; sopeso el costal que tenía entre sus manos y por la expresión de su rostro, Endymion supo que la chica pronto giraría para emprender su camino a casa.

El Príncipe de la Tierra salió de su escondite.

La pelirroja se quedó estática al ver a Endymion quien con rapidez comenzó a acercarse a ella.

-Vete.- casi gritó la pelirroja mientras caminaba con prisa tratando de esquivar al joven quien con un rápido movimiento se interpuso en su camino.

Endymion la miró con dolor. No podía reprocharlo nada, pero aún así quería de su compañía, aunque fuera por última vez.

-Juillet, no me pidas eso.- rogó Endymion. Juillet desvió la mirada de los ojos azul noche que le gritaban que la amaban, pero ella no podía quitarse de la cabeza que él se casaría y no con ella.

-Va a llegar tarde a su boda Príncipe Endymion.- sentenció la chica intentando retomar la huída pero de nuevo Endymion se interpuso en su camino esta vez acortando la distancia entre los dos.

-Juillet, por favor…-volvió a rogar Endymion.

La chica lo miró a los ojos con enfada y dolor.

-¿Qué es lo que quieres de mi Endymion? ¿No es suficiente el daño que ya me has causado? Te lo ruego…vete y déjame intentar seguir mi vida, como tú debes hacerlo.-

Endymion hizo desaparecer el espacio que había entre ellos y Juillet se alejó instintivamente. Endymion extendió sus manos y tomó las de la chica impidiéndole alejarse más.

Endymion besó las palmas de las manos de Juillet con ternura.

-Por favor…-rogó la chica.- Por favor, no hagas esto.-

-Te amo.- simplemente dejó salir Endymion.- Te amo más que a mi vida, te amo Juillet y quiero que sepas que siempre lo haré.-

Juillet bajó la mirada con lágrimas en los ojos.

-Por favor…vete Endymion…vete.-

Pero el moreno no parecía escuchar los ruegos de la pelirroja. Se acercó más con uno de sus brazos rodeó la cintura de la chica y con su manos libre alzó el mentón de ella.

-No me niegues el verte otra vez. No podía vivir con ello.-

-¿Qué crees que soy? ¿Un objeto? ¡Estás por casarte Endymion!- exclamó Juillet con furia mientras intentaba alejarse de Endymion cuyo tacto le quemaba como fuego.- Ya no juegues conmigo Endymion, ve y cásate con esa Princesa. Siempre supe que lo nuestro era imposible…-

-Nunca lo será mientras yo te ame.- sentenció Endymion con enojo, sabía que Juillet tocaría el tema de su posición social.

Juillet lo miró seriamente.- ¿Piensas dejarla plantada Endymion? ¿Viniste a quedarte conmigo?-

El aliento de Juillet pegó completamente en le rostro de Endymion quien no respondió y unió sus labios con los de la chica.

El beso era desesperado pero a la vez muy dulce, acompasado y lleno de sentimientos. Juillet dejó de protestar unos segundos después cuando sus manos se deslizaron alrededor del cuello del Príncipe y se introdujeron en su cabello.

La falta de aire fue el causante de su separación.

-¿Te quedas?- susurró Juillet apenas con el aire suficiente para poder pronunciar ambas palabras. Endymion junto su frente con al de la chica.

-Si supiera que estarás mejor con ello, lo haría.-dijo Endymion con arrepentimiento.

Juillet lo empujó con fuerza en el pecho para separarse de él quien no puso resistencia. Se sabía merecedor de ese trato. Se lo había buscado.

-No juegues conmigo.-sentenció Juillet con lágrimas en los ojos.- No juegues conmigo Endymion…-

Endymion suspiró un poco frustrado.- Nunca lo haría Juillet, eso bien lo sabes.-

La pelirroja se mordió el labio con nerviosismo y miró al cielo.

-No te creo nada.- sollozó la pelirroja.- ¿A qué viniste? Si lo hiciste para que me sienta peor cuando te vayas a tu boda, créeme que ya lo lograste.-

Endymion intentó tomar una de las manos de la chica pero Juillet se aleó de él.

-Jamás haría eso.- Endymion bajó la mirada.- Sólo quería verte de nuevo, sé por Malachite que estás bien, pero quería estar seguro de eso y…- Endymion se volvió a acercar a la chica quien suspiró derrotada. El príncipe pasó uno de sus dedos por la mejilla de ella.- Veo que no has dormido bien.-

Juillet recargó su mejilla sobre la mano de Endymion y pasó sus brazos alrededor de la cintura del joven.

-Cómo dormir bien cuando el amor de mi vida se casa con otra.- dijo la chica mientras escondía su cara en le pecho de Endymion.

Sería la última vez que pudieran estar así. En unos cuantos minutos él sería un hombre casado. ¿Por qué resistirse a sus sentimientos?

Ella lo amaba, como él había dicho, más que a su propia vida. Y sabía que él precisamente estaba dando eso: su vida para que ella y su familia vivieran en un lugar de paz.

Endymion rió entre dientes.- Esto es bastante diferente.- acarició los cabellos de la muchacha.- Te amo Juillet. Por eso quiero que entiendas que todo esto lo hago por ti. Sé que si huimos los dos, no serías feliz al no saber de tu familia, y estar en medio de una guerra no es el panorama en el que yo imagino mi vida contigo.-

-Calla Endymion.- dijo Juillet.- No lo eches a perder…solo estemos así un par de minutos porque debes irte.-

Endymion cerró los ojos. Disfrutando el momento. Su último momento feliz antes de encadenarse al eterno matrimonio con la Princesa de la Luna.

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Malachite sonrió con satisfacción.

-Te dije que regresaría.-

Zoicite gruñó pero una sonrisa burlona surcó su rostro. Los otros dos generales se quedaron al margen.

Endymion desmontó su caballo y miró a su guardia ya enfundados en sus trajes de gala.

Nepherite se acercó a Endymion y frunció la nariz.

-¿Dónde se encontraba su Alteza?-

Malachite alzó una ceja ante la respuesta de Endymion.

-No es su asunto.-

Endymion ingresó al palacio mientras que múltiples sirvientes se cruzaban en su camino. Subió con prisa las escaleras hasta sus aposentos.

Los generales entraron a la habitación de su príncipe sin autorización y Endymion los miró molesto.

-¿Pueden dejarme solo y así poder prepararme para mi boda?- gruñó el moreno.

Nepherite y Jedite salieron en silencio. Lo que menos querían era un enfrentamiento con su príncipe a escasos minutos de la ceremonia.

-Pensé que venías por tu maleta.- rió Zoicite antes de dejar la habitación ante el enfado de Endymion.

Sin embargo Malachite se quedó. El príncipe lo miró con enfado.

-Solo lo hace para molestarle Endymion.- sonrió Malachite.- ¿Qué tal se encuentra la plebeya Juillet?-

-Te he ordenado innumerables veces que no te dirijas a ella de esa manera tan despectiva.-

-Lo siento mi príncipe.- se disculpó Malachite sin sentirlo verdaderamente.- Solo tengo…curiosidad.-

Endymion suspiró y dejó su vestimenta sobre la cama.

-Sinceramente Malachite no entiendo por qué he depositado tanta confianza en tu persona.- habló Endymion.

Malachite sonrió de lado.- Se lo agradezco mi Príncipe. Pero Endymion, aunque no esté de acuerdo con muchas de tus acciones sabes que siempre seré tu amigo y en representación de los demás generales, quiero que sepas que siempre estaremos a tu disposición, no solo por deber.-

Endymion lo miró con incredulidad.

-Incluido Zoicite, Endymion. Tú lo conoces tan bien como yo lo hago. No debería sorprenderte.-

-Y no lo hace.- caviló Endymion.- Solo que me enfada sobremanera el hecho de que tenga razón y él lo sabe.-

Malachite asintió en silencio y abrió la puerta del cuarto de baño.

-Su boda es en veinte minutos, le aconsejo que se apresure, no queremos hacer esperar a la Princesa de la Luna.-

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El momento había llegado y su corazón nunca había palpitado con tanta fuerza, sentía que se iba a salir de su pecho. Sus manos estaban sudorosas y no sabía que hacer con ellas debido a los nervios.

Todo estaba listo. Ella, con un vestido blanco, con un sencillo lazo amarillo justo debajo de su pecho. Su cabello recogido en sus clásicas dos coletas con algunos mechones sueltos.

Sabía que se veía hermosa, y odiaba verse así.

Sus guardianas estaban a sus lados, cada una con hermosos vestidos largos de un color verde botella. Ninguna la miraba directamente, sabían que sus miradas llenas de tristeza y pena harían más difícil para ellas este momento.

Se los agradecía.

Su madre se encontraba ya entre los invitados. Solo había ido a despedirse, la abrazó y le deseó lo mejor, le dijo cuanto la extrañaría y cuanto la adoraba.

Era casi imposible creerle a su madre. Pero vio en los ojos de ésta reflejado el dolor que significaba para ella dejar a su hija.

Y la perdonó. A últimas instancias, ella misma había forjado su destino, o cavado su tumba, pues la opción estaba allí: huir. Pero sin miramientos la había rechazado.

Sabía que todo comenzaría de un momento a otro. Caminaría hasta un altar donde por fin conocería a Endymion. Su prometido y en unos cuantos minutos, su esposo. Todo esto acompañada de sus Sailors, hasta el momento en que tuvieran que abandonar el lugar.

Mina tomó la mano de Serenity y le sonrió tratando de infundirle confianza, lo mismo hicieron Lita, Rei y Ami.

-Princesa.-

Serenity miró con sorpresa a la Outers quienes contra todo pronóstico habían dejado sola a la Reina.

-¿Mi madre…?- comenzó Serenity pero Michiru la interrumpió.

-Ella estará bien Princesa.- dijo con su habitual voz cantarina ahora afectada por la preocupación.- La Reina nos ha permitido venir a despedirnos Princesa, partiremos terminando la ceremonia y…- Michiru la abrazó de improvisto. Haruka puso una mano sobre el hombro de la chica tratando de calmarla.- Serenity…trata de ser feliz, trata de mirarlo con ojos de amor, por favor, todo será más fácil así…-

Las Inners se quedaron detrás de la escena, era una de las cosas que querían ahorrarle a Serenity, pero tampoco querían privarla de decirle adiós a las siempre herméticas y fieles a la Reina: las Outers.

-Por favor Michiru…-susurró Serenity intentado mitigar el ardor que sentía en la garganta.

La chica se alejó apenada.- Lo siento Serenity.- secó sus lagrimas.- Solo te deseo lo mejor, te extrañaremos en el palacio.-

-Gatita, tú eres fuerte.- dijo Haruka y Serenity le sonrió.

-El que ustedes estén aquí es más que suficiente, sé que jamás pondrán en tela de duda lo que mamá decida.- Serenity les sonrió.- Y lo comprendo, por eso aprecio mucho esto que hacen por mi.-

-Él es realmente guapo.- dijo Hotaru con cautela. Todas guardaron silencio. Serenity la miró.

-¿Ya está allá dentro?- preguntó la rubia dudosa.

Setsuna sintió.- Así es princesa. Espero que todo esto sea para bien.-

Haruka miró con reproche a Setsuna justo cuando Serenity formulaba su pregunta.

-¿Acaso ninguna de las dos ha visto nada?- inquirió la Princesa tanto a Setsuna como a Michiru.

Michiru dejó que su rostro reflejara su profunda preocupación.- Mi espejo solo sigue mostrándome sombras, cada vez un poco más definidas, pero sombras al fin.-

-¿Setsu?- susurró Serenity de pronto sintiendo un poco más de pánico.

Su madre nunca tomaba una decisión sin antes consultar ya sea a Michiru o a Setsuna; más que nada a esta última quien se encargaba de las puertas del tiempo.

La mujer frunció el ceño mientras apretaba con fuerza uno de sus puños. Serenity supo que era una reacción instintiva al no tener su báculo en las manos.

-Las puertas del tiempo me siguen llamando Princesa.- aclaró Setsuna antes el enfado de Haruka. Serenity se imaginaba que su madre les había ordenado decir ninguna palabra al respecto.- Pero me temo que no he podido dejar el palacio para ver qué es lo que está ocurriendo.-

Serenity abrió la boca para formular su siguiente pregunta pero el viejo Artemis apareció desviando la atención.

-Estarás bien.- susurró Hotaru soltando el brazo de Serenity y con las demás Outers ingresaron al lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia.

-Princesa.- habló Artemis con un poco de premura.

Serenity lo miró sin decir palabra alguna, su cabeza aún seguía con lo dicho por Michiru y Setsuna. Eso la preocupaba aún más.

-Un último paso, del proceso de convertirse en Princesa de un nuevo Reino…-

-¿Otro?- Serenity solo pudo gesticular esa palabra que su instructor supo descifrar.

Artemis sonrió con ternura.- Así es Princesa. Lamento que me haya demorado en llegar y no poder comunicárselo de una manera más correcta y…con más tacto. Pero debe darme su reloj intercomunicador, ya no lo necesitará.-

Serenity miró anonadada como Artemis quitaba de su muñeca izquierda el único medio con el cual podía comunicarse con sus guardianas.

-Artemis.- habló Rei.- ¿Cómo piensas que nos comunicaremos con la princesa cuando nos necesite?-

Artemis se giró hacia ellas con las manos extendidas.

-También necesito el de ustedes. Tampoco les será de gran utilidad.-

-No Artemis, debes estar bromeando.- habló Ami con voz frenética.

Artemis suspiró.- No es ninguna broma señorita. Después de esta ceremonia, dejaran de ser la guardia de la Princesa Serenity, ahora ella tendrá en la Tierra quien la proteja.-

-¡No!- exclamó Serenity sintiendo pánico en verdad.- Ellas no pueden dejarme aquí sola…ellas son mi guardia…-

-¡Qué si deciden matarla Artemis! ¡Debemos defenderla!- exclamó Lita furiosa.

Artemis suspiró y con prisa tomó los relojes de cada una de las Sailors.

-Tendrán que confiar en la Esposo de la Princesa. Su obligación como guardianas acabará cuando sean marido y mujer. Son órdenes de la Reina.-

-Me niego a dejar a Serenity.- exclamó Mina.- ¡Es tan injusto!-

-Son órdenes.- sentenció Artemis.- Si alguien tiene algún problema, discútanlo con la Reina.-

Cuando las Sailors Scouts Interiores pensaban en refutar, Serenity las interrumpió.

-Déjenlo chicas.- sonrió Serenity tranquilizadoramente.

-¿Acaso estás loca Serenity?- exclamó Rei.

-¡Cuidado Sailor Mars, es a tu Princesa a quien le hablas!-

Todas miraron a Artemis sorprendidas. Siempre había sido un hombre de temperamento cálido, pero su tono de voz no dejaba hueco a las protestas.

-Serenity…-murmuró Mina.

La princesa puso su mejor sonrisa.- Esto es parte del menos por el más. Ustedes aquí no serían felices…en cambio yo…-Serenity hizo una pausa y se obligó a decir sus siguientes palabras para dejar tranquilas a sus amigas.- yo buscaré mi felicidad en este planeta.-

Artemis aplaudió.- Muy bien Princesa.- miró hacia un costado y se sobresaltó.- Ha llegado la hora.-

Decir que el estomago de Serenity desapareció en ese momento era poco para describir lo que realmente sentía la Princesa. Trató de bloquear sus miedos y el temblar de sus manos. Por el rabillo del ojo vio como sus próximamente ex guardianas se posicionaban a su costado esperando a que ella comenzara a avanzar para seguirle el paso.

Serenity respiró profundamente. El momento había llegado. Debía ser fuerte y valiente, y deshacerse de las ganas inmensas de llorar que la inundaban en ese momento.

Poco a poco comenzó a caminar por un largo pasillo; a ambos lados de éste estaban acomodadas bancas de madera rústica en donde los invitados estaban sentados. Era notable que la gran mayoría fueran habitantes de la Tierra quienes no dejaban de mirarla.

Serenity no supo si hubo alguna melodía ambientando su entrada, ni siquiera estuvo consciente de si las Inners seguían a su lado, y nunca trató de encontrar a Endymion con la mirada. Solo tenía ojos para su familia, las Outers, Artemis, Luna…su madre.

Sería la última vez que las vería, ellos regresarían a la Luna mientras que ella, como Princesa, se quedaría a cumplir parte de su trato.

Respiró profundamente, cada vez faltaba menos y todo terminaría.

Lo que en verdad le preocupaba era lo que le había dicho Setsuna: Las puertas del tiempo seguían llamándola, y su madre, seguía impidiéndolo ir. Sintió una opresión en su pecho: ¿y si las puertas del tiempo llamaban a Setsuna para prevenirle algo de su matrimonio con Endymion?

¿Y si era verdad lo había mencionado Lita y la matarían a la primera oportunidad rompiendo el tratado?

No sabía que pensar, pero una cosa si era cierta: Cada vez que las puertas del tiempo llamaban a Setsuna era que algo terrible estaba por ocurrir.

Y con esos pensamientos y ese temor fue cuando se vieron por primera vez.

Hotaru se había equivocado. Endymion no era realmente guapo, era…hermosísimo.

Alto, enfundado en un traje de guerra de un negro impecable, con el cabello lacio y negro un tanto rebelde caer en su frente, unos ojos azul noche tan profundos y los más hermosos que había visto en su vida.

Serenity simplemente no podía dejar de verlo con sorpresa e incredulidad. Por fin su imagen mental del hombre sin rostro que tenía por prometido había sido suplantada por un joven realmente apuesto. Tan apuesto.

Endymion extendió su mano hacia Serenity sin despegar su vista de ella.

Malachite había tenido razón y por un segundo lo odió por eso. Serenity como se había negado a llamarla era realmente hermosa, mas que eso…cautivadora.

Si, cautivadora era la palabra.

El Príncipe de la Tierra no sabía si era por ese brillo que parecía irradiar, o si era su expresión tan inocente y sorprendida, pero supo en el instante en que ella colocó su mano sobre la suya para tomar sus lugares frente al Obispo, que no sería capaz de odiarla a pesar de la insignia que reposaba en su frente.

¿Cómo odiar a una criatura tan hermosa, inocente y de aspecto tan frágil?

No, definitivamente odiarla nunca.

Cada uno dirigió su vista hacia el Obispo quien comenzó con la ceremonia. Palabras más, palabras menos, eso seguía siendo un enjuiciamiento. Ellos no habían tenido la oportunidad de conocerse, de elegir, simplemente habían sido llevados al altar con un solo propósito. Dar el "si" y con eso, acabar con la guerra.

Serenity cerró los ojos con pesar cuando había llegado el momento. Lo sabía a pesar de no haber escuchado ni una sola palabra dicha por aquél hombre. Sabía lo que seguía.

-Príncipe Endymion de la Tierra, ¿acepta a esta mujer Serenity de la Luna, como su esposa para preservar este Reino y sellar esta unión que durará hasta el día que se reúnan con Dios nuestro creador?-

A respiración de Serenity se detuvo. Si Endymion respondía negativamente sería libre de poder irse.

Endymion miró a Serenity por un instante, cerró los ojos y suspiró. Por la seguridad de Juillet, solo por eso.

-Si, acepto.-

El Señor Obispo se giró a Serenity cuyo corazón palpitó aún más de prisa.

Endymion la miró esperanzado. La Princesa parecía a punto de desfallecer. Tal vez, y solo tal vez, se arrepentiría en el último minuto y saldría corriendo.

Solo tal vez.

-Princesa Serenity de la Luna, ¿acepta a este hombre Endymion de la Tierra, como su esposo para preservar este Reino y sella estar unión que durará hasta el día que se reúnan con Dios nuestro creador?-

Las manos de Serenity se helaron y la sangre dejó su rostro.

Sé fuerte

-Si…acepto.- las palabras de Serenity fueron seguidas de un suspiro. Si Endymion seguía firme, ella llegaría hasta el final.

-Con el poder que me confiere Dios nuestro creador, los declaro como matrimonio quedando ambos reinos, tanto el Terrestre como el Luna en unión. Recuerden: Ahora son uno mismo. Que la paz sea con todos vosotros.-

Los presentes comenzaron a aplaudir. Ni Serenity ni Endymion sabían si por felicidades debido a su unión o por el inicio de la paz.

Endymion se puso en pie y le tendió una mano a Serenity quien la tomó sin mirar a su ahora esposo.

La noche aún no había acabado, aún le esperaba el reto más duro de la noche. Serenity no podía ni imaginar una forma de salir de eso.

Ambos, ahora Príncipes de la Tierra y de la Luna, les dieron la cara a los presentes.

Endymion trataba de mostrarse sereno mientras el brazo de Serenity se entrelazaba con el suyo. Mientras que Serenity esquivaba las miradas de su familia.

Sin palabra alguna, Endymion dirigió a Serenity hacia la salida mientras todos los invitados los seguían con una mirada llena de expectación.

Serenity no lo podía entender. ¿Qué más esperaban? La ceremonia había acabado.

¿O es que Artemis había olvidado decirle algún último detalle?

Con gran nerviosismo, Endymion se llevó a Serenity escaleras arriba. Jamás había pensado en el hecho con tanta intensidad como en ese momento.

Mientras recordaba su último beso con Juillet enfrentó la realidad tal cual era.

Tenía que consumar el matrimonio y en un paño blanco recolectar la muestra de la pérdida de virginidad de su esposa y enseñársela a todos los presentes ávidos de curiosidad.

Notas de la autora: Son las 2:08 A.m. después de un día agotador de facultad, comprar despensa y lavar, pero no quería irme a la cama hasta que supiera que había escrito todo lo que se me venía a la cabeza pues solo quería tener un poco de tiempo para plasmar lo que en toda esta semana se vino cociendo en mi mente, y este fue el resultado, recién terminado. Espero no coman ansias para el siguiente, lamento que el encuentro no sea tan especial, pero las circunstancias no son las mejores.

Agradecerles a todos sus hermosos r/r que son el aliciente para seguir escribiendo. Muchísimas gracias por estos más de 100 r/r, se les agradece su paciencia, y lamento ser tan inconstante, pero trato de hacerlo lo mejor que puedo.

No sé si actualizaré pronto o no…fin de semestre: mi agenda da miedo, tengo tantos trabajos que ni yo misma sé como le haré, pero bueno, vienen unas lindas vacaciones de invierno y espero Santa Claus me traiga inspiración.

En fin, espero sus comentarios, sugerencias y demás. Contesto sus r/r, ya saben, los anónimos aquí, los registrados a su cuenta (lo cuales les llegarán en la mañana, quiero subir esto y dormir… (Perdonarán)

Yumi_kamagatha: Grax x tu r/r, q bueno q te guste el fic, y bueno, no tardé tanto ¿no? Siendo yo, creo que actualicé en un tiempo decente. Suerte.

MaIsa: Grax x el r/r y pss la cosas fueron bastante bien, tanto que actualicé, espero este te haya gustado, que alegría que te guste. Suerte.

GinnyPotterW Amé Twilight, Ahora amo a Robert (cuando es Edward)…y muero por leer "Amanecer"

29-noviembre-08