Disclaimer: Nathaly y Emily son de mi propiedad, Sirius un poco también, pero no todo lo que me gustaría… en fin… que son de Roling, y yo no cobro ni un céntimo por ellos…
Los reviews, están contestados en uno a mi misma, y que os paséis si queréis leerlos…
Este capítulo va dedicado a Zory aun que no sea su cumple, ni nada, es solo que, de no ser por ella, no estaría hoy aquí, dejándome los dedos en esta actualización… y eso…
Ahora, sentaos, poneos cómodas, porque AB Productions os trae una nueva entrega de mis locuras……
Los Merodeadores y el Cristal de Bogh
Cuarzo, botones, chocolate y besos
Sirius abrió los ojos lentamente. Nathaly se había esfumado. El moreno supuso que se habría ido a cambiar a su cuarto. Se levantó y se metió en la ducha.
Mientras tanto, en la torre de la habitación de las chicas, Nathaly había despertado a sus amigas, que la miraron interrogantes mientras ella se apresuraba en coger ropa para meterse en la ducha.
-¿Qué pasó?-preguntó Lily pícaramente.
La rubia se encogió de hombros.
-Nada importante…
Emily alzó una ceja e intercambió una mirada con Lily.
-A ver, no hemos follado, si es lo que os interesa. Y ahora, voy a ducharme. -y sin decir nada más, se metió en el baño.
Emily miró a Lily con una ceja alzada.
-¿Y tu y James? ¿A que se supone que jugáis?
Lily se encogió de hombros.
-No quiero que nadie se entrometa, ya sabes…
La castaña asintió con la cabeza y se apresuró a ponerse el uniforme.
-Lily, apura, o llegaremos tarde el primer día-dijo.
La pelirroja miró el reloj encima de la mesita de su amiga.
-Son las ocho y cuarto; quedan cuarenta y cinco minutos para que empiecen las clases… No me agobies.
-Yo no te agobio, Evans, pero debes apurar, porque todavía tenemos que desayunar.
La pelirroja asintió regañadientes y empezó a vestirse, justo cuando Nathaly salía del baño, completamente arreglada. Como si en lugar de ir a clase fuese de fiesta. Emily bufó molesta por el aspecto de su amiga.
Nathaly llevaba la falda del uniforme un palmo y medio por encima de la rodilla, la camisa perfectamente puesta, a pesar de tener desabrochados los tres primeros botones, con lo que dejaba entrever su generoso canalillo; la corbata sin anudar y la túnica desabrochada.
-¿A dónde se supone que vas?-preguntó Emily enfadada.
-A clase, ¿Por?
-¿Así vestida?
-Si, ¿Por?
-Por nada… Porque parece que te vas a tirar al primer tío que pase-dijo Emily.
-A ver, Nena, ¿Qué hay de malo en ir guapa?
-Supongo que nada… Pero no quiero que nadie te llame nada raro.
-Tranquila-dijo Lily con una sonrisa- si alguien le hace algo a Nathaly, Sirius le parte la crisma.
Las tres se echaron a reír y bajaron a la Sala común.
El uniforme de Hogwarts constaba de prendas que se podían combinar y superponer según el criterio del usuario. Las chicas tenían obligatorio la falda, la camisa, la corbata y la túnica; pero después podían elegir entre medias altas, blancas, grises o transparentes, medias cortas con el color de su casa, superponer ambas o llevar calcetines blancos. Por encima de la camisa podían elegir entre llevar un chaleco, una chaqueta o un jersey, todo gris y con un orillo de los colores de su casa. En invierno podían llevar un abrigo negro por encima de la túnica o una capa. La forma de combinar el vestuario que usaba Nathaly, normalmente hacía que Emily se incomodara.
Las chicas esperaron hasta las y media, y como los chicos no bajaban, se fueron ellas solas hacia el Gran Comedor.
-Remus me debe una explicación-dijo Emily.
-Seguro que tienen una buena razón-dijo Lily en un susurro.-Menos mal que el engreído de Potter no ha bajado todavía-dijo en voz bien alta mientras tomaban asiento en la mesa de Gryffindor.
Nathaly estalló en carcajadas y se sirvió un buen tazón de leche con cereales.
Cuando las chicas estaban en mitad del desayuno, se abrieron las puertas del Gran comedor, y un coro de suspiros se elevó desde las mesas hasta el encantado techo de la estancia. Sirius Black, James Potter y Remus Lupin acababan de entrar, y todo el sector femenino del colegio los miraba con adoración. Remus caminaba con aquellos aires desgarbados suyos, con el uniforme perfecto, que parecía quedarle enorme, y le otorgaba aquel adorable aspecto de desprotegido. James traía la camisa por fuera del pantalón, y el pelo especialmente revuelto. Aquellas gafas con las que andaba últimamente le quedaban de maravilla, y Lily sintió un vacío en el estómago, cuando él le dirigió una de sus seductoras sonrisas, como antaño. Sirius estaba… rompedor. Parecía que acababa de salir de una batalla a vida o muerte. Tenía la camisa por fuera, perfectamente mal abrochada, dejando entrever los marcados músculos del pecho, la corbata sin anudar y la mochila colgada descuidadamente de uno de sus hombros. Si a ello se sumaba su pelo mojado, que caía sobre su rostro con aquella elegancia natural… Lo normal era que Nathaly se contuviese para no saltarle al cuello. Pero cuando llegó a su lado, ella lo miró con divertida indiferencia. Remus se sentó al lado de Emily y le dio un beso en la mejilla.
-¿Por qué habéis tardado tanto?-preguntó la chica.
-Porque estos dos tenían que arreglarse… o desarreglarse… bueno, eso.
La chica le dedicó una dulce sonrisa y siguieron desayunando.
Sirius se había sentado en frente a Nathaly y la miraba constantemente.
-¿Qué tal dormiste?-le preguntó.
-No tan bien como tú, pero…
El moreno le sonrió y se estiró por encima de la mesa de Gryffindor para darle un beso en los labios a su novia, que se quedó sorprendida y al mismo tiempo, alagada. James miró a sus amigos y después miró a Lily, que parecía triste. Justo cuando el moreno le iba a decir algo a su novia llegó la profesora McGonagall repartiendo los horarios de Séptimo Curso.
-Tienen dos horas dobles de clases por las mañanas, y por las tardes tienen clases prácticas, los que estén interesados en coger las optativas de lucha, que no estaría de más en los tiempos que corren, a parte de que a los que quieran ingresar en la Academia de Aurores se lo exigirán.
-A nosotros apúntenos, profesora-dijo Sirius, mientras James asentía.
-A nosotras también-dijeron Emily y Lily al mismo tiempo.
-¿Usted, señor Lupin?-preguntó la mujer amablemente.
-Por supuesto-replicó el muchacho.
-Y a mi, profesora-dijo Nathaly con orgullo.
-Desconozco los motivos por los que han elegido esas asignaturas, pero les digo a los seis, que serían unos excelentes aurores.
-Gracias, profesora-dijeron a coro mientras la profesora se alejaba.
-Por cierto, las clases las impartirá el profesor Stevenson. De Defensa Contra las Artes Oscuras-dijo la mujer por encima del hombro.
Nathaly se inclinó sobre su horario y vio las optativas de lucha.
-Los lunes y los jueves lucha con armas, los martes y miércoles lucha cuerpo a cuerpo, y los viernes duelo… Nada que no sepamos hacer-les comentó a sus amigos.
-La verdad es que nosotros nos apuntamos por lo de la academia; porque sino no podríamos entrar.
-¿Vais a ser aurores?-le preguntó Emily a los chicos, que asintieron.
-Justo como nosotras-dijo Lily entusiasmada.
-Mirándolo por el lado bueno, podremos cuidar de vosotras- dijo James.
-Que no tengamos que cuidar nosotras de vosotros, eh, Jimmy-le dijo Nathaly burlona.
-Cállate y desayuna, que vas a llegar tarde a clase-le dijo James burlonamente.
Emily volvió a consultar su horario, justo cuando el reloj del vestíbulo deba las nueve.
-Apurad o no llegaremos a pociones-dijo al mismo tiempo que se levantaba y salía corriendo del Gran Comedor, seguida de Remus.
Lily saltó de su asiento y agarrando a Nathaly del brazo echó a correr. Llegaron a las mazmorras sin aliento, seguidas de Sirius y James. Los seis se miraron entre ellos.
-Lily, tu eres la preferida de Slughorn, mejor entra tu antes, o de lo contrario nos quitará puntos.-dijo Nathaly.
-Está bien…
La pelirroja llamó a la puerta y entró seguida de sus amigos.
-Profesor, sentimos la tardanza, pero es que Peeves, sabe usted, nos interceptó en la entrada de las mazmorras y no nos quería dejar pasar.
-Está bien, no pasa nada, tomen asiento por parejas y preparen sus materiales. Hoy vamos a crear un ácido extremadamente potente. Debemos ser capaces de disolver algo tan duro como un cristal de óxido de silicio en menos de dos horas. Los que sepan preparar la poción antes del fin de la clase, y sepan distinguir el cristal a disolver entre los de mi muestrario, sumarán veinte puntos para su casa.
Lily se arremangó las mangas de la túnica y centró toda su atención en su caldero, y en las instrucciones a seguir. Un vaso mediado de sangre de dragón con un par de gotas de veneno de acromántula. Trece pellizcos exactos de polvo de ala de doxy y cincuenta y seis ojos de escarabajos. Ahora debía esperar diez minutos para meter doce centilitros de lejía muggle. Se volvió hacia James, que se había sentado a su lado y lo vio un poco aturullado. Aquella poción era extremadamente difícil. Si no fuera por el libro de pociones que le había regalado Remus por su cumpleaños, ni siquiera ella podría hacerla. Empezó a garabatearle las instrucciones en la mesa de trabajo, y cuando el chico se inclinó hacia la estantería que había detrás de Lily, en la que estaban los ingredientes que ellos debían utilizar, ella quedó apretada contra él, sin posible escapatoria. El chico echó un vistazo por encima de su hombro, para comprobar que nadie los miraba, pero resultaba prácticamente imposible ver nada a través del humo que había en el aula. Se volvió hacia Lily.
-Gracias, mi niña-y le dio un suave beso en los labios.
-No hay de qué, cielo, y ahora, déjame echar la lejía-dijo inclinándose sobre su caldero.
La campana anunció el término de la clase, y el profesor hizo desaparecer la densa nube de humo negro que se había instalado en el aula, con un movimiento de varita.
-Perfecto, ahora, los que tengáis la poción lista, coged una muestra en una cazuelita protegida con un hechizo para que no se disuelva, y acercaos.
Lily llevó la suya, al igual que James. Nathaly y Sirius, que eran negados para las pociones, trabajando en equipo habían logrado preparar algo parecido a los que se suponía que debía ser su poción, pero no la entregaron. Sabían que aquella asignatura era importante para el EXTASIS, pero sinceramente, a ellos les resbalaba. Habían planeado formar un equipo de aurores, ellos seis, y ya tenían a la buena en pociones. Lily.
Sólo cuatro personas habían logrado hacer la poción adecuadamente, y de esas cuatro, sólo tres habían lanzado el hechizo correcto, para que no se derramase.
Lily, James y Severus Snape.
-Bien, Lily y Severus, ¿Cómo no?-el profesor parecía entusiasmado- Oh, y Potter… Desconocía que se le diese bien la elaboración de pociones. Pero, en fin, procedamos a elegir el cristal. -dijo el profesor sacando un muestrario- Sólo hay dos cristales correctos. El resto no sirve.
-Primero Potter-dijo Lily- Por ser nuevo en esto.-El transparente-dijo por lo bajo, para que sólo James la escuchase.
-Ahora, me toca a mí-dijo Severus.
Y para decepción y angustia de Lily, cogió la otra piedra correcta.
El profesor la miraba expectante, pero Lily se cruzó de brazos y lo miró impertérrita.
-Lily, es tu turno.
-No hay más piedras buenas. No hay más piedras de cuarzo.
El profesor se echó a reír.
-Muy aguda. Y por serlo, le concedo veinte puntos para su casa, a parte de otros diez por hacer la poción correctamente.
La pelirroja enrojeció casi tanto como su pelo.
-Gracias.
-Bien, Potter, Snape, tiren las piedras en sus pociones y veremos lo que ocurre.
-Señor, yo puedo compartir mi piedra con Li… con Evans-dijo James.
El profesor sonrió entusiasmado.
-Muy caballeroso, diez puntos más para Gryffindor.
Partió la piedra de cuarzo y le tendió una mitad a Lily. Los tres sumergieron las piedras, cada uno en su poción, y las tres se evaporaron en una voluta de aire.
-Cuarenta puntos para Gryffindor, por dos hacer el trabajo como se esperaba; y veinte puntos para Slytherin.
Toda la clase aplaudió a rabiar. En una clase habían ganado ochenta puntos, sólo entre ellos dos. El profesor los hizo salir del aula, y ellos se reunieron con sus amigos.
-Buena jugada, Lily.-le dijo Sirius cuando se sentaron bajo un haya en los terrenos.
-Era obvio lo que iba a pasar-dijo Nathaly.- Lily sabía que ganaría puntos por la poción bien hecha, aunque no acabase el trabajo, y también por conocer las piedras. Dejó que James ganase los puntos por hacer el trabajo completo, pero apuesto que no se esperaban lo de los diez puntos por caballerosidad.
Ellos negaron con la cabeza.
-¿Y tu como sabes todo eso?-preguntó Remus.
-Porque aquí la peque, es la jefa del razonamiento.-dijo Emily.
-Exactamente.-respondió la rubia con desparpajo.
Sirius la abrazó por la espalda y le dio un beso en el cuello.
-¿Te apetece venir cinco minutos al pasadizo que hay antes de llegar a transformaciones?-le preguntó al oído.
Ella asintió lentamente con la cabeza, y se levantó.
-Chicos, nos vemos en transformaciones dentro de un rato.-dijo la rubia echando a caminar detrás de Sirius.
El chico caminaba delante de ella, como ignorándola, con aquel aspecto tan… apetecible. Nathaly entrecerró los ojos con furia. Nadie la ignoraba. Adelantó a Sirius caminando de manera sensual, y el chico se quedó helado al mirarla. Se acercó a ella y la tomó de la cintura. Al llegar a un tapiz que representaba a un hombre haciendo piruetas con un tutú de bailarina, Sirius lo alzó y dejó pasar a Nathaly. Después entró tras ella y dejó caer el tapiz, generando así la oscuridad entre ambos.
-¿Qué quieres?, Sirius-preguntó ella en voz baja y sensual.
-Adivínalo-replicó el chico acercándose a ella y tomándola con brusquedad de la cintura.
-Mejor, dímelo-le susurró ella.
El chico la levantó por la cintura y la apretó contra la pared.
Nathaly levantó las piernas y las enroscó alrededor de la cintura del chico. Sirius metió las manos bajo la falda de la chica y acarició sus muslos con suavidad. Ella se rió por lo bajo, pero Sirius la besó con brusquedad. Ella se quedó muy quieta, completamente a su merced. Sirius la sostenía por los muslos, mientras la acariciaba, y ella ni siquiera se agarraba a él. El chico dejó sus labios para besar su cuello, al mismo tiempo que una de sus manos abandonaba su muslo, para intentar llegar al final. No se veían. Pero a Sirius no le hizo falta ver la cara de Nathaly, porque cuando acarició su sexo a través de la ropa interior, la chica soltó un respingo que casi la hace caer. El chico soltó una carcajada y la besó con más profundidad. Pero Nathaly era difícil de dominar. Se soltó de Sirius y se puso nuevamente de pie; a pesar de que el chico la seguía acariciando. Ella le llevó las manos a la camisa e intentó desabrochársela; pero al no ser capaz, tiró y los botones saltaron en todas direcciones. Sirius dejó de acariciarla y de besarla al mismo tiempo.Ella soltó un suave gruñido de protesta.
Pero justo en aquel instante, sonó la campana que anunciaba el inicio de la segunda clase de la mañana; transformaciones.
Cuando vieron llegar a sus amigos no pudieron contenerse.
-O se han dado de hostias o son un poquito brutos-dijo James por lo bajo.
Sirius tenía la camisa abierta, sin botones, y un arañazo en el pectoral derecho.
Nathaly por su parte, tenía todo el pelo revuelto, la camisa mal abrochada, y un pequeño arañazo en una mejilla.
-¿Qué os pasó?-preguntó Lily tratando de contener la risa.
-Nada, que me auto-arañé, y arañé a Sirius de paso-dijo ella con una sonrisa.
-Ah, ¿Y habéis ido a la guerra?-Emily parecía a punto de echarse a reír.
-No, ¿por?-Sirius tenía una sonrisa en el rostro.
-Por nada… Pero podríais adecentaros antes de que venga McGonagall.
Nathaly sacudió su melena, que de nuevo se volvió a alisar, y se abrochó la camisa decentemente. Después se acercó a Sirius, y con un movimiento de varita, hizo aparecer botones en su camisa, y se los abrochó con dulzura. Justo cuando tomaba asiento al lado de Lily, llegó la profesora a la clase, y les indicó que aquel año comenzarían con la transformación humana. En el rostro de seis alumnos apareció una sonrisa de burlona satisfacción.
…
A la hora de la comida, la chica de sexto de Slytherin, se acercó a la mesa de Gryffindor, a hablarle a Sirius. El moreno se dio cuenta de que había acertado por completo. Sus ojos eran negros y brillantes, como piedras de azabache.
-¿Eres Sirius Black?-preguntó amablemente.
El chico asintió.
-¿Podrías venir a hablar conmigo un momento?
El chico volvió a asentir y salió con la chica del Gran Comedor.
…
Cuando se fue, Nathaly soltó un bufido, tras el cual sus amigas se la quedaron mirando.
-No me miréis así… Primero dice que está buena… ahora se larga con ella.
Lily le pasó un brazo por los hombros y la abrazó.
-Tranquila, peque. Sirius te quiere sólo a ti-le aseguró James.
Ella se encogió de hombros.
-Es sólo que… a ver… es sólo mío… ¿Lo entendéis?-parecía a punto de echarse a llorar.
-Si que lo entendemos-dijo Remus pasándole una onza de chocolate que había sacado de su mochila.
Ella aceptó el chocolate, y lo comió mientras los demás terminaban de comer.
Se sintió mucho mejor.
Tras la comida, se dirigieron al descampado que había delante de los invernaderos. Allí era dónde se iban a impartir las clases de lucha, hasta que llegase el invierno. Después se impartirían en el Gran Comedor. El profesor ya estaba allí, al igual que Sirius, Peter, Alice y Frank. También estaban los de séptimo de Slytherin, preparados para luchar. El profesor estaba especialmente atractivo, con un pantalón apretado negro, una camisa blanca ceñida a su torso, y la corta melenita dorada brillando con fuerza.
-Bien, ahoga que estamos todos vamos a designag las pagejas de lucha. No pgetendo fomentag la rivalidad entge las casas, pego debéis ig chicas contga chicas y chicos contga chicos, de Slythegin y Ggyffindog.
Se miraron unos a los otros, sin saber como emparejarse.
-Bien, señogita Black, usted con la señogita Thomas.
Bellatrix se emparejó con Nathaly.
-Señog Malfoy, con el señog Black.
Y así fueron dispuestos en parejas de lucha. Lily contra una chica llamada Anne Bulstrode, Emily contra Erica Flint; James contra Severus Snape; Remus contra Crabbe, Frank Longbotom contra Goyle, Alice contra Jacqueline Parkinson, y Peter Pettigrew contra Anthony Dolohov.
-Bien, veamos como lo hacen… una demostgación-dijo el joven profesor.
Nathaly se adelantó, y en frente a ella se adelantó Bellatrix.
-Una pelea cuerpo a cuerpo, sin armas ni varitas-dijo Nathaly alzando una ceja, desafiante.
-La que pierda será relevada por otro del grupo, hasta que pierda la otra-añadió Bellatrix.
Ambas se dieron la mano y luego se alejaron unos diez pasos la una de la otra. Sirius las miró asustado. Estaba preocupado, y desde que había hablado con aquella extraña chica más todavía. Ahora sólo confiaba en las aptitudes de Nathaly, y en su buena suerte, para poder respirar en paz.
La primera en atacar fue Bellatrix, que se echó a correr hacia Nathaly, que la esquivó con un ágil movimiento de cadera. La rubia se dio la vuelta y saltó sobre ella. Su rival le lanzó una patada, pero ella la esquivó de un salto vertical, y le clavó la punta del pie derecho en el estómago. El único problema que tenía era su falda. Era demasiado corta para pelear, temía que si se le veía algo, Sirius se enfadase… al pensar el Sirius se enfureció y le asestó a Bellatrix un puñetazo en la mandíbula. La chica empezó a sangrar por el labio y le pegó una patada en una canilla.
Nathaly se encogió de dolor. Siempre había tenido sensibilidad en las piernas. Bellatrix parecía a punto de pegarle una patada en la espalda, pero ella se escabulló como un gato y se puso en pie de un salto; pero Bellatrix la enganchó de la melena y la volvió a tirar al suelo, inmovilizándola. Nathaly pataleó asustada, pero la morena le volvió a dar una patada en la canilla. La rubia ahogó un grito y permaneció muy quieta en el suelo, esperando a que le remitiese el agudo dolor que se le había extendido por toda la extremidad.
Mientras tanto, Bellatrix le puso un pie en el abdomen, y todos los presentes contaban.
Uno.
Nathaly se quedó muy quieta.
Dos.
Acumuló fuerza en su abdomen.
Tres.
Concentró toda su furia.
Cuatro.
Tensó todo su cuerpo.
Cinco.
Se impulsó con las palmas de las manos contra el suelo y saltó, derribando a Bellatrix en el suelo. Se tiró encima de ella y haciéndole una llave, la dejó inmóvil en el suelo. La clase al completo contó hasta diez, pero Bellatrix no se podía mover. Nathaly la tenía agarrada del cuello contra el suelo, tenía la cara contra el barro, y los ojos cerrados en una mueca de miedo y odio. Cuando la cuenta llegó a diez, Nathaly sintió como alguien la elevaba en el aire y casi sin darse cuenta, Sirius la llevaba a hombros hacia el colegio.
El crepúsculo había caído sobre los terrenos.
…
Una vez en la Sala Común, Sirius la dejó en un cómodo sofá, al lado de una ventana.
-Has estado genial, ¿lo sabías?
Ella le sonrió, pero se volvió hacia sus amigas.
-¿Me habéis traído las cosas?
-Si, por cierto, menudo salto eh-le dijo Lily con una sonrisa.
-Gracias-dijo Nathaly.
Emily se arrodilló delante de ella y la tomó de las manos.
-Menos mal que tu lo resolviste, porque si no iría yo, y ya sabes que no se me da muy bien pelear, a no ser que saque mi instinto… y eso sería un poco peligroso.
-Lo sé.
Sirius se inclinó a su lado y acercó su boca al oído de la chica.
-Nathaly, ¿podemos hablar?
Ella se volvió hacia él con su mejor sonrisa.
-Tal vez tengas que hablar antes con Sherezade-le espetó antes de volverse hacia Emily y Lily, que los miraban divertidas.
Sirius se cabreó. Aquella chica era adorablemente insoportable.
La levantó del sofá con una sola mano y se la echó al hombro, como si se tratase de un saco de patatas.
-Sirius Black ¡Déjame en el suelo!
-No me sale de los huevos, Nathaly, así de claro.
La chica empezó a refunfuñar por lo bajo, pero Sirius se la llevó a su habitación.
…
Remus rodeó la cintura de Emily con un brazo y la atrajo hacia él.
-Si no fuese tan celosa y tan orgullosa no sería tan Nathaly-dijo la castaña divertida.
-Si es adorable-dijo Remus con una pícara sonrisa.
-Si, sobre todo cuando se enfada-dijo Lily sentándose en el sofá.
James la miró y le dedicó una dulce sonrisa.
-¿Potter puedes dejar de sonreírme?-le preguntó Lily.
-Sabes que no, Evans.
Lily se sentía cada vez peor. No podía tratar así a su James.
-Me voy a la biblioteca-dijo levantándose.
-Si es el primer día del curso y todavía no tenemos deberes.
-Lo sé, Potter, pero hay personas a las que nos interesan nuestros estudios más que nuestro club de fans.
Y sin decir nada más, la pelirroja se levantó, y muy digna, salió por le retrato con sus libros bajo el bazo.
…
James se sentó muy abatido en el sillón que minutos antes había ocupado Nathaly.
-No sé que le pasa-dijo en voz baja.
-James, para ella es muy complicado tratarte así.- le dijo Emily.- La he pillado llorando en el cambio de clases.
El moreno agachó la cabeza con aire abatido.
Emily se soltó de Remus y se acercó a él.
-James, habla con ella. Convéncela de que lo vuestro puede soportar intromisiones, e incluso a un rabioso club de fans-esbozó una sonrisa.- Hazlo por ella.
James sonrió.
-Gracias Emy-le dio un beso en la mejilla a la chica y salió corriendo por el hueco del retrato.
…
Remus la abrazó y le dio un beso en la frente.
-¿Te apetece ir a hacer una guardia de prefectos?-le preguntó dulcemente.
Ella lo miró a los ojos.
-Contigo a donde sea-le dijo pícaramente.
El chico esbozó una sonrisa y salió de la Sala Común con su novia firmemente asida de la cintura. Fueron caminando lentamente, hasta que llegaron a la torre de astronomía.
-¿Te apetece ver las estrellas?
Ella lo miró a los ojos y le acarició una mejilla.
-Si nos pillan aquí arriba se nos caerá el pelo.
-Va, preciosa, arriesguémonos.- le pidió Remus.
Ella esbozó una sonrisa y subió seguida de cerca por el chico. El aire de la noche era frío, pero en el cielo no había ni una sola nube. Las estrellas brillaban sobre sus cabezas, como pequeñas bombillas en la cúpula celeste. La luna, nueva, preciosa, brillaba con inusual fuerza sobre sus cabezas. Remus la miró, blanca y límpida, y soltó un suspiro.
-Cielo, ¿Qué pasa?
El chico la miró, y luego miró al suelo.
-Acabo de recordad como fue cuando me mordieron-su voz sonaba triste y lúgubre.-Sentí tanto miedo. Yo era muy pequeño, y estaba tremendamente asustado. En aquel momento sólo deseé morirme. El dolor era lacerante. Sentía como si estuviese ardiendo, como si el fuego se extendiese por mis venas.
Emily lo abrazó.
-Yo… yo… lo siento, mi amor.
-Perdóname, princesa… No quería asustarte.
Remus se soltó de ella y le dio la espalda.
Emily se plantó delante de él y lo miró a los ojos.
-No me molesta… Me alegra que me lo hayas contado. Así por lo menos noto que confías en mí.
El chico sonrió, a pesar de que tenía los ojos anegados de lágrimas. Emily lo ayudó a sentarse, y se sentó a su lado, dejando que él se recostase sobre su regazo, y acariciándole el pelo con suavidad.
-Siempre voy a estar aquí, cielo-le susurró tiernamente.
…
Eran las ocho de la tarde pasadas, y, a pesar de que a los alumnos de séptimo los dejaban quedar hasta esa hora, no debía permitir que la pillasen y la castigasen. Caminaba por el pasillo del cuarto piso, con dos libros bajo el brazo y la mochila al hombro. Caminaba deprisa, cuando alguien la tomó de la cintura y la raptó bajo un tapiz. Lily miró a su captor, pero no pudo verlo, porque casi al instante tenía sus labios en la boca, haciéndola subir al cielo y volver a bajar a la tierra en décimas de segundo. Dejó caer los libros y la mochila y le pasó a James los brazos por los hombros, al mismo tiempo que el chico le ponía las manos en la cintura y la apoyaba en la pared. Sus labios todavía juntos, transmitían palabras mudas pero al mismo tiempo audibles. Bebían uno del otro, se sentían en el fondo del pecho.
Se separaron para respirar y Lily se abrazó a James con los ojos anegados de lágrimas.
-James, lo siento tanto… no puedo seguir tratándote como antes… no soy capaz.
-Eso quería decirte, Lily, cariño, pero no me llores. -dijo secándole las lágrimas tiernamente.-Quiero que todo el mundo sepa que soy el hombre más feliz del mundo, que tengo a la chica más guapa del colegio, y me da exactamente igual quien intente entrometerse entre nosotros. Te adoro, Lily.
La chica lo abrazó.
-Te quiero mucho, James… y si, quiero estar contigo… como en verano.
El moreno la abrazó por la cintura y la levantó en el aire. Le dio vueltas riendo y después, con ella todavía en brazos, y haciéndole un movimiento de varita a los libros para que los siguiesen, se fueron a la Sala Común.
…
Sirius subió con Nathaly a su dormitorio y la dejó encima de la cama, con pocos miramientos. Después cerró la puerta con cinco hechizos diferentes y se volvió hacia ella.
-Sirius ¡Déjame bajar!-gritó ella enfadada.
-No-dijo él impasible.
Ella saltó de la cama y se acercó a él.
-¡TE DIGO QUE ME DEJES BAJAR!-gritó ella zarandeándolo de la túnica.
-Y YO TE DIGO QUE NO ME SALE DE LOS HUEVOS-dijo el gritando también.
Nathaly entrecerró los ojos.
-¡Eres un asqueroso!
-Y tú una cabezota. Estoy intentando hablar contigo
Ella le dio una bofetada, y su mano quedó marcada en la mejilla de Sirius.
-Vale, ahora que ya te desahogaste, me vas a escuchar-dijo el chico todavía enfadado.
-No me da la gana-dijo ella tozuda.
Sirius se encogió de hombros y la llevó a rastras hasta la cama. Cuando la tiró en ella con pocos miramientos, y cuando la chica se intentó levantar, se tendió sobre ella, con los brazos a ambos lados de la chica; dejándola sin posibilidad de escapar. Ella giró la cara y cerró los ojos, no lo quería ver. Estaba tan enfadada porque se había marchado con Sherezade, que no lo quería ni ver.
-Nathaly, escúchame.
-No, Sirius, escúchame tú. ¿Por qué te fuiste con Sherezade? ¿Por qué me dejaste sola? ¿Por qué no me dejas bajar y te vas con tu amiguita? y ¿Qué coño quería tu amiguita?
-A ver, preciosa, mi amiguita, como tú la llamas, estuvo hablando conmigo sobre cosas que oyó; cosas que me interesan.
-¿Cómo cuales?
-A ver, le escuchó decir a mis adorables primas que te van a tender una trampa, y que te atacarán un momento en el que vayas sola. Me reventó de los huevos que te peleases hoy con Bellatrix en clase; porque eso sólo sirve para que te quieran ver muerta. Entiende que cada vez que les ganas, cada vez que eres mejor que ellos, su odio crece.
Nathaly asintió.
-No te dejo bajar, porque quiero que me prometas que a partir de ahora te vas a portar bien, y que pase lo que pase, nunca irás sin Lily y Emily.
La rubia asintió nuevamente.
-Y, por cierto, que no te pongas celosa, porque sólo me gustas tú; porque a pesar de que Sherezade esté buena, tu lo estás más.
La rubia lo miró a los ojos. No le había mentido en ningún momento. De repente se ruborizó.
-Sirius, siento haberte pegado…
-No pasa nada, preciosa-dijo en su oído- Me pone que me pegues…
Nathaly soltó una carcajada y le rodeó el cuello con los brazos. El moreno se agachó sobre el cuello de la chica y lo rozó suavemente con los labios, al mismo tiempo que metía la mano bajo la cortísima falda de Nathaly. Tanteó su ropa interior al mismo tiempo que sus labios se encontraban. Nathaly ahogó un gemido cuando Sirius comenzó a acariciarle el clítoris con la yema del dedo índice. La chica le clavó las uñas en la espalda, a pesar de que todavía tenía la túnica y la camisa.
Sirius fue aumentando el ritmo de sus besos al mismo tiempo que el de su dedo, y Nathaly comenzó a moverse rítmicamente.
La miró a los ojos, preciosos. Tenía los ojos brillantes, las mejillas sonrojadas, la respiración entrecortada se escapaba entre sus labios, carnosos e hinchados. Las manos de la chica parecían haberse vuelto locas, al igual que toda ella. Le desabrochó la camisa a Sirius con fiereza. Vio el arañazo que le había echo por la mañana y lo acarició con dulzura, pero justo en aquel instante, todo su cuerpo se estremeció. Notó como si algo la sacudiese, como si la hubiesen golpeado, algo tan placentero que se vio obligada a gritar. Después se quedó muy quieta, con Sirius todavía sobre ella. El chico la seguía besando, por el cuello y las mejillas, ahora con dulzura. Ella lo tomó de las mejillas y lo miró a los ojos.
-Gracias, mi amor… Pero ahora estoy en deuda contigo-dijo intentando levantarse.
-Eso es por lo de ayer-le susurró.
Ella sonrió.
-Y espero que me debas muchos favorcitos más, eh princesa.
…
Hola a todas, espero que os haya gustado el capítulo, porque ha sido un día agitado para nuestros chicos, eh? Un principio de curso un poco… alterado…xD
Bueno, eso, que desde el sábado hasta el viernes a penas me pasaré, así que, os dejaré otro capi, para que lo disfutéis, vale??
En fin… a otra cosa, antes de que se me olvide… os propongo un juego, porque, como faltan muchos capítulos, así no nos aburriremos, vale?
Lo que os propongo, básicamente, para este juego, es, que me digáis lo que creéis que va a pasar en el próximo capítulo, cuando os ponga el título… gana quien acierte, o quien deje el review más largo, explicando lo que va a pasar detalladamente, o lo que él o ella piense, simplemente.
El premio es un papel en la cuarta parte de mi saga, que tendrá intercambios salivares con un merodeador (y a lo mejor otro tipo de intercambios también… tendría que pensarlo xD)… el caso es que espero vuestra participación.
Ahora, gracias mil por leerme!!!
Beshitos sabor a Merodeador!!!
Se os kiere!!
.:Thaly:. APB.·¨
