Hacía una semana que Akari había desaparecido, y la vida de todas las chicas continuaba igual. Akane yendo a la universidad, Sakurako y Himawari peleándose (aunque menos que antes), Kyoko molestando a Chinatsu y Yui reganándole por ello, Ayano igual de tsundere con Kyoko y Chitose fantaseando sobre ellas, Rise haciendo "experimentos" con Nana, que seguía poniendo en peligro el salón de ciencias cada vez que hacía algún invento…
Nadie echaba de menos a Akari. Para nada. No servía para nada, a nadie le importaba, nadie notaría que no estaba allí, y efectivamente, nadie lo notó. La vida de todas las chicas siguió exactamente igual sin Akari, ninguna notó que ya no estaba. Akari ya había asumido eso, y por eso había decidido que desaparecer era lo mejor. Si no servía para nada, ¿para qué seguir viviendo? No tenía sentido. Incluso su hermana, que la había intentado ayudar hasta el final, había acabado olvidándola. No quedaba nadie en todo el planeta que la recordara. Realmente nadie notaba ninguna diferencia entre antes y después de su desaparición, es como si nunca hubiera existido.
Aprovechando que los padres de Akane estaban de viaje de negocios y no tenía nada mejor que hacer, decidió limpiar la casa, pues hacía bastante desde la última vez, y ya empezaba a haber algo de polvo, y ya puestos decidió también tirar todas las cosas viejas, ya que no tenía sentido que ocuparan espacio inútilmente.
Al terminar de almorzar, Akane se dirigió a su habitación y miró a ver qué podía tirar, cuando vio algo que le llamó la atención. El armario principal de su habitación estaba cerrado con cadenas, y desde hacía una semana que no se acordaba de por qué. Nunca le había supuesto ningún problema, pues todo lo que necesitaba lo tenía en otros lugares, y pensó que si lo había encadenado sería por algo. Sin embargo, ahora que había decidido hacer limpieza le picó más la curiosidad por saber qué había dentro. A lo mejor estaba lleno de juguetes de cuando era pequeña que guardaba como un tesoro, y por eso había tanta protección, pero si no los utilizaba no tenía sentido que estuvieran allí ocupando espacio inútilmente, y Akane estaba dispuesta a tirar todo lo innecesario. Así que fue al buscar las llaves de los varios candados que blindaban el armario.
-Me preguntó por qué tanta protección… ¿Qué habrá aquí dentro? A lo mejor… No debería abrirlo… Si le puse tanta protección será por algo…
Akane dudó unos segundos, pero al final su curiosidad pudo más. Además, no era como una de esas películas en que unos niños cruzan lugares donde está prohibido pasar y tocan cosas que no deberían. Estaba en su propia casa, lo que hubiera dentro lo habría metido ella. No podía ser nada peligroso. Finalmente logró quitar todas las cadenas, así que decidió abrir el armario. Al hacerlo, fue aplastada por una avalancha de cosas que salieron disparadas de dentro. Entre confusa y asustada, Akane se levantó del suelo y se fijó curiosa en todo lo que había salido.
-¿Qué… ¿Qué demonios? ¿Qué es…
Casi todo eran imágenes de una chica que se parecía mucho a ella de pequeña pero con dos moños. Había de todo de ella; fotos, posters… Incluso un dakimakura. Y también había algunos mangas yuri. Sin embargo Akane no le prestó atención a eso, le importaba más saber quién era esa chica y por qué tenía tantas cosas de ella. Fue tomando las fotos de una en una, y mirando detenidamente aquella chica. También vio que había un álbum. Lo abrió, y dentro estaba lleno de fotos de ella de pequeña y aquella chica de bebé. Akane no entendía nada. ¿Por qué había esa chica con ella? Akane fue pasando las páginas y vio que a las dos iban creciendo, y que en la mayoría de las fotos las dos estaban muy contentas y en muchas se abrazaban. Akane siguió pasando las páginas, cada vez más rápidamente, hasta que se encontró una foto de aquella chica junto con Yui y Kyoko de pequeñas. Siguió pasando, y las tres chicas iban creciendo hasta que la desconocida llegó a la edad en la que estaba en el resto de imágenes que estaban fuera del álbum y en el dakimakura, al tiempo que se añadía Chinatsu también en las fotos, y en alguna aparecían también Himawari y Sakurako. El cerebro de Akane iba a toda velocidad intentando recordar quién era aquella chica, esforzándose al máximo por intentar reconocerla, y cuando lo hizo se quedó petrificada.
-A… – A Akane se escaparon algunas lágrimas. – ¡AKARI!
Al decir su nombre, cientos de recuerdos le vinieron a la mente. Los momentos que compartieron juntas, desde pequeñas hasta adolescentes. Todos esos recuerdos le fueron llegando a la mente. Akane se tapó la boca con las manos y se dejó caer de rodillas al suelo, sin poder evitar llorar.
-Akari…
De pronto recordó todo lo sucedido las últimas tres semanas. El invento de Nana que redujo su presencia y la puso enferma, sus amigas que no podían verla, Rise que le ayudó junto con Nana, ella siendo la única que la recordaba…
-¡Akari! ¡No!
Akane cogió el álbum y salió de casa a toda velocidad. Ni siquiera se cambió de ropa. Salió de casa con zapatillas y ropa de estar por casa. Eso, sumado a que corría como si le fuera la vida provocó que toda la gente con la que se cruzaba la mirara raro, pero Akane no se fijó en ninguna de esas personas. Ella solo tenía un objetivo, la secundaria Nanamori. Como la valla de la escuela estaba cerrada en esas horas, sin detenerse, de un salto Akane pasó por encima de la valla, sorprendiendo al vigilante, que reaccionó rápidamente cogiéndola nada más Akane pisó el patio.
-¡Oye! ¿¡Qué haces!? ¡No puedes entr…
-¡Aparta! – Gritó Akane, empujándolo al suelo. – ¡Tengo que salvar a mi hermana!
Akane siguió corriendo a toda velocidad hacia el edificio de la escuela, y antes de que el vigilante pudiera levantarse ya había entrado. Akane se dirigió directamente hacia el salón de ciencias, abriendo la puerta más rápido de lo que lo hacía Ayano con la del Club del Té, sorprendiendo e incluso asustando algo a Nana y a Rise.
-¡Nishigaki-sensei! – Gritó corriendo hacia ella.
Nana tardó un poco en reconocerla.
-¿Akaza? ¿Qué haces aquí?
-¡Tienes que recordar a mi hermana! – Dijo estampándole en la cara el álbum abierto con todo de imágenes de Akari.
-¿Eh?
Akane se fijó en Rise.
-¡Tú eres Matsumoto, ¿verdad?! ¡Tienes que recordar a mi hermana! ¡Akaza Akari! – Dijo poniéndole delante el álbum.
-… …
-¿Eh? ¿Qué ha dicho? – Preguntó Akane confundida al no escuchar a Rise.
-Oye, Akaza, ¿qué ocurre? No entiendo nada, y Matsumoto tampoco.
-¡Tenéis que recordar a mi hermana!
-Pero… ¿Qué dices? Akaza, tú eres hija única.
-¡No es verdad! – Gritó asustando algo a la sensei. – ¡Tengo una hermana! ¡Akaza Akari! ¡Es la que aparece aquí! ¡Hace tres semanas usted creó una sustancia para disminuir la presencia de la gente, ¿recuerda?!
Tanto Nana como Rise se sorprendieron de que Akane supiera eso.
-¿Eh? ¿Có-Cómo sabes eso? ¿Quién te lo ha dicho?
-¡Me lo ha dicho ella! ¡Me dijo que esa sustancia la afectó por lo que su presencia disminuyó y la gente dejó de verla! ¡Solo Matsumoto y yo podíamos verla!
Nana y Rise abrieron completamente los ojos y la boca al escuchar esto. Nana se acordaba perfectamente de esa sustancia y del efecto que tenía, así que enseguida supo que lo que dijo Akane podía ser verdad. Y Rise sabía de la sustancia porque Nana se lo había contado. ¿Pero por qué se lo había contado? ¿Realmente Akane tenía una hermana a la que la sustancia que había creado Nana había afectado y eso había hecho que la olvidaran? Tanto la profesora como la alumna miraron el álbum, y Akane pasó rápidamente las páginas hasta llegar a cuando hicieron la representación de Blancanieves, donde salían entre otras chicas, Akari, Nana y Rise.
-¡Aquí hicisteis la representación de Blancanieves! ¿¡No la recordáis!? – Nana y Rise seguían mirando fijamente las fotos. – ¡Matsumoto! ¡Cuando ella desapareció, le dijiste que Nishigaki-sensei la podría ayudar! – Akane miró a Nana. – ¿¡No lo recuerda, sensei!? ¡Estuvisteis probando muchos inventos para que recuperara su presencia! ¡Tiene que recordarla! – Exclamó Akane con un grito que parecía más una súplica, a punto de llorar.
Nana miraba las fotos intentando recordar con todas sus fuerzas a aquella chica, afectada por la sustancia que había creado para reducir su presencia. De pronto, la recordó.
-Akaza… – Nana miró a Rise, y vio que esta estaba llorando. – Matsumoto… – Rise rápidamente la cogió del brazo y tiró de ella con todas sus fuerzas para llevársela del salón. – ¿Eh? ¡Matsumoto! ¿¡Qué haces!?
-¡…!
-¡Cierto!
-¿¡Qué pasa!? ¿¡Que ocurre!?
-¡Tenemos que hacerla recordar a las demás!
-¡Sí!
Akane cogió el álbum y las tres se dirigieron rápidamente a la sala del Consejo Estudiantil. La entrada de las tres en el consejo de esa forma tan abrupta sorprendió a las 4 chicas que ya estaban allí.
-¿Eh? ¿Se-Sensei? ¿Presidenta? – Dijo Ayano sorprendida.
-¡Chicas! – Exclamó Akane al entrar.
Himawari la reconoció enseguida.
-Espera, yo te conozco. Tú eres la hermana de… – Himawari calló de golpe. – Un momento… ¿Cómo es que te conozco?
Himawari no tenía ningún motivo para conocer a Akane, y sin embargo la conocía. ¿Cómo era posible?
-¡Me conoces porque soy la hermana de Akari!
-¿Akari?
Akane puso el álbum en la mesa para que las cuatro chicas pudieran verlo.
-¡Un día vinisteis a hacer una pijamada en nuestra casa, junto con Chinatsu también! ¿¡No os acordáis!?
Himawari y Sakurako empezaron a pensar. Recordaban haber ido allí con Chinatsu a hacer la pijamada. ¿Pero por qué en esa casa? Es más, conocieron Akane allí. ¿Quién las había invitado a ir a una casa que no conocían? Aquel vacío en sus recuerdos hizo que empezaran a intentar recordar cómo fue eso.
-¡Ikeda! – Se dirigió ahora a Chitose. – ¡Akari me contó que un día, por Navidad, os juntasteis por parejas! ¡Que cogisteis números de una caja e iríais con quién tuviera el mismo número! ¡Y a ti te tocó con ella! ¿¡No lo recuerdas!?
Aquello hizo que esta vez fuera Chitose la que tuviera un vacío en sus recuerdos y empezara a pensar. Chitose recordaba perfectamente aquel día, en que a Kyoko se le ocurrió aquella idea de fingir ser pareja con quien le tocara el mismo número. Chitose recordaba perfectamente el lugar al que fue, pero no con quién fue.
-¿Con… Quién me tocó?
Chitose miró al álbum e intentó recordar el lugar en el que estuvo, y al ver la cara de Akari lo recordó claramente.
-A… Akaza-san…
Ayano se sorprendió al ver que Chitose empezó a derramar lágrimas.
-¿Chi… Tose?
Chitose cogió fuertemente a Ayano por los hombros.
-¡Ayano-chan! ¡Akaza-san!
Ayano estaba algo asustada. Habían llegado Nana, Rise y una chica que no conocía, les había enseñado un álbum de fotos con una chica y Chitose se había puesto a llorar. No entendía nada, pero aquella chica le resultaba familiar, por lo que también la miró.
-Chi… Chitose… ¿Quién es?
-¡Es Akaza-san!
-¿Akaza-san? – Aquella palabra hizo reaccionar a Himawari. – Akaza… – Entonces lo recordó, y al igual que Chitose, tampoco pudo evitar llorar.
-Akaza… Akaza… – Finalmente, Sakurako también consiguió recordarlo. – Akari… Chan…
Ayano miró a Sakurako, que también empezó a llorar. ¿Por qué? ¿Quién era aquella chica que con solo ver su foto y pronunciar su nombre había hecho que sus amigas se pusieran a llorar? Ayano siguió mirando trabajando duramente en identificar a aquella chica. Finalmente, pudo conseguir recordarla.
-¿Akaza… San?
Rápidamente Sakurako cogió el álbum.
-¡Debo hacer que Chinatsu-chan la recuerde! – Dijo saliendo corriendo del salón.
-¡Oye! – Gritó Akane siguiéndola.
-¡Sakurako! ¡Espera!
Himawari también la siguió.
-¡Chicas! – Gritó Nana mientras ella y Rise también salían.
-¡Ayano-chan, vamos! – Dijo Chitose tomándole la mano saliendo también de allí antes de que Ayano tuviera tiempo de ponerse a llorar ella también.
-¡Chicas! – Gritó Sakurako entrando a toda velocidad a la sala del Club del Té.
-¿Oh? ¿Omuro-san? – Se extrañó Yui.
-¿Sakurako-chan? – Siguió Chinatsu.
En ese momento entró también Akane. Llamando la atención de las tres integrantes del club.
-Oye, ¿tú no eres la hermana de… – Kyoko no terminó la frase.
-¡Es la hermana de Akari-chan! – Exclamó Sakurako aún con los ojos llorosos y poniendo el álbum encima de la mesa.
-¿A-Akari-chan? – Repitió Chinatsu.
-¡Por favor, tenéis que acordaros de ella! – Suplicó Akane al tiempo que llegaban las demás chicas. Akane les mostró las fotos de cuando estaban en primaria, con Yui, Kyoko y Akari. – ¿¡No os acordáis de ella!? ¡Kyoko, tú te pusiste a llorar durante la graduación por tener que estar un año sin verla! ¿¡No te acuerdas!? – Dijo al llegar a esa parte dónde había algunas imágenes de Kyoko llorando. Al seguir pasando las páginas llegó a fotos del campamento, dónde también salía Chinatsu. – ¡Tú también la conoces, Chinatsu! ¡Es gracias a ella que me conocéis a mí!
Las tres chicas seguían intentando recordarla, mirando sus fotos, pero por alguna extraña razón no lo conseguían.
-¿Eh? ¿Quién es ella? – Preguntó Yui confusa.
Eso extrañó a Akane.
-¿Cómo que quién es ella? ¡Es Akari, mi hermana!
-¿Eh? ¿Tienes una hermana?
Akane no lo entendía. ¿Por qué ellas no la recordaban?
-¿Eh? ¿Por qué estoy llorando? – Se preguntó Chitose.
-Es verdad… ¿Por qué lloro yo también? – Dijo Himawari.
-¿Qué está pasando aquí? – Preguntó Ayano sin entender nada.
-¿Que qué… ¡Eso debería decir yo! – Exclamó Akane. – ¡Hasta hace un momento la recordabais! ¿¡Qué ha pasado!?
-¿Recordar? ¿A quién? No entiendo nada. – Dijo Himawari.
Akane sí que no entendía nada.
-¿Qué… ¿Qué ocurre, Nishigaki-sensei?
-Es el efecto de la sustancia… Aún perdura…
-¿Qué…
-¡Ah! ¡Rápido, pásame el álbum! – Dijo Nana, sabiendo que estaba olvidando a Akari.
Akane se lo dio rápidamente y Nana y Rise miraron rápidamente algunas fotos antes de que se olvidaran de ella, y después se lo mostraron a Himawari, Sakurako, Ayano y Chitose.
-¡Akari! ¡Es Akari! ¡Recordadla! ¡Akari! ¡Akari! ¡Akari!
Nana seguía repitiendo su nombre mientras las cuatro chicas iban recordándola otra vez.
-¡Es verdad! ¡Akari-chan! – Exclamó Sakurako volviendo a poner el álbum sobre la mesa. – ¡Chinatsu-chan, tienes que recordar a Akari-chan.
-¿Akari-chan?
-¡No, Sakurako, no es Akari-chan! ¡Es Akaza-san! – Replicó Himawari.
-¿Eh? ¿Akaza-san? A esta no la conozco. Lo siento, chicas, me he equivocado.
-¡Es la misma persona! – Gritó Akane.
-¡Lo ves, monstruo pechugón! ¡Tenía razón yo! ¡Recuérdala, Chinatsu-chan!
-¡Teníamos razón las dos, Sakurako, no solo tú!
Mientras, Nana seguía repitiendo su nombre.
-¡Akari! ¡Akari! ¡Akari! ¡Akari… – Nana se detuvo. – ¿Quién es Akari?
Oír esto horrorizó a Akane.
-No… ¡Usted otra vez no, Nishigaki-sensei!
Akane volvió a coger el álbum de la mesa y se lo volvió a mostrar a Nana.
-¡Akaza Akari! ¡Mi hermana! ¡La que fue afectada por su experimento de reducción de presencia!
-¿Eh? ¿Qué? – Dijo Kyoko extrañada, aunque en realidad todas excepto Nana, Rise y Akane estaban igual de confundidas.
-¿A qué te refieres? – Preguntó Ayano sin entender nada.
-¡Akari fue afectada por un experimento de Nishigaki-sensei que le redujo la presencia! ¡Y el hecho de que ya tenía poca presencia por sí sola hizo que la olvidarais!
Al decir esto sobre la falta de presencia, Kyoko reaccionó de inmediato.
-¿Akari? ¡Es verdad, Akari! – Exclamó Kyoko poniéndose de pie.
-¿La recuerdas? – Preguntó Akane.
-¡Claro que la recuerdo! ¿¡Qué ha pasado con ella!?
-Ha desaparecido… – Dijo Nana.
Esto las dejó a todas mudas. Himawari fue la que rompió el silencio.
-A ver si lo he entendido, ¿una chica que era amiga nuestra ha desaparecido por culpa de un experimento de Nishigaki-sensei?
Akane se apresuró a ponerle el álbum delante a Himawari.
-¡Una chica no! ¡Akari! ¡Mi hermana!
-¿Tu hermana?
¡Akaza Akari!
-Akaza… ¡Ah! ¡Akaza-san!
-¡Sí, exacto!
-¡Sugiura-senpai, Ikeda-senpai! – Dijo cogiéndole el álbum a Akane. – ¡Tenéis que recordarla! ¡Como su hermana ha dicho antes, a ti te tocó ir de pareja con ella en Navidad, ¿te acuerdas?!
-De pareja con ella… – Chitose volvió a recordar otra vez con quién fue de pareja en Navidad. – ¡Es verdad, Akaza-san! ¿¡La recuerdas, Ayano-chan!?
-Yo… No… – Intentó medio decir Ayano.
-¡Yui! ¡Chinatsu-chan! – Exclamó Kyoko. – ¡Tenéis que recordar a Akari!
-¿Pero quién es Akari? – Preguntó Chinatsu.
-¡Akari es… – Kyoko se detuvo. – Es verdad, ¿quién es Akari?
-¡Akari es mi hermana!
-¡Es verdad! ¡Akari es su hermana!
-¿Y quién es su hermana? – Volvió a preguntar Chinatsu.
-Es verdad… ¿Quién es tu hermana? – Preguntó Kyoko a Akane.
-¡Ella! – Dijo mostrándole el álbum.
-¡Es verdad! ¡Ella es su hermana!
-¿Y qué pasa con ella?
-Es verdad… ¿Qué pasa con ella?
Akane estaba flipando. Aquello realmente parecía una broma de mal gusto, y no pudo contenerse.
-¡Akaza Akari es mi hermana! ¡Por culpa de un experimento de Nishigaki-sensei su presencia se redujo hasta el punto de que habéis acabado olvidándola! – Gritó mientras iba enseñando el álbum a todas.
-Akari-chan… – La recordó primero Sakurako. – ¡Akari-chan! ¡Akari-chan! ¡Akari-chan! – Fue repitiendo su nombre.
-Akaza-san… – ¡Es verdad! ¡Akaza-san! – Ahora era Himawari quién iba repitiendo su nombre.
-… ¡…!
-Akari-chan… – Murmuró Chinatsu. – ¡Akari-chan!
Al recordarla, Chinatsu también empezó a gritar su nombre, lo que extrañó a Sakurako, que dejó de gritar su nombre.
-Chinatsu-chan, ¿quién es Akari-chan?
-¿Eh? Pues no lo sé…
-¿Entonces por qué gritas su nombre?
Chinatsu se quedó sin saber qué decir.
-Himawari, ¿quién es Akari-chan?
-¡Déjame! ¿¡No ves que estoy ocupada intentando recordar a Akaza-san!?
-¿Y quién es Akaza-san?
Himawari se quedó en blanco.
-Pues… No lo sé…
-No, no, no… – Akane estaba perdiendo la esperanza. – Esto no debería estar pasando…
-El efecto de la sustancia es demasiado potente… – Dijo Nana.
Akane iba viendo como las chicas iban olvidándose otra vez de Akari, y la pobre ya no sabía qué hacer. Cada vez que conseguía hacer que alguien se acordara de su hermana, en cuestión de segundos la volvía a olvidar. Akane estaba a punto de tirar la toalla cuando de repente recordó algo, y no iba a rendirse sin intentarlo. Mientras las demás chicas estaban discutiendo sobre quién era Akari-chan o Akaza-san, Akane cogió aire y gritó con todas sus fuerzas.
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN!
Todas las demás la miraron, quedándose mudas, pero dando señal de haber recordado algo.
-¿Qué? ¿Qué has dicho? – Preguntó Kyoko.
Akane volvió a coger aire.
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN!
-De repente, a Kyoko le empezaron a venir todo de imágenes a la cabeza, de todas las veces que la habían llamado así por su falta de presencia. Akarin! ¿Akarin? Akarin… ¡Akarin!
.
.
.
-¡Aakarin~!
-Hai! Yuru Yuri… Hajimaru yo!
Kyoko lo recordó absolutamente todo.
-Akari… ¡Akari! ¡Akari!
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! – Volvió a gritar Akane
Kyoko decidió unirse a ella.
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN!
-Akari… – La recordó Yui.
-Akari-chan… – Siguieron Chinatsu y Sakurako.
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! – Volvieron a gritar Akane y Kyoko.
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! – Se unieron Yui, Chinatsu y Sakurako.
-¡…! – Gritó también Rise, aunque solo Nana pudo oírla.
-¿Tú también Matsumoto?
-¿Qué quiere decir con esto? – Preguntó Akane algo extrañada mientras Himawari, Chitose y Ayano iban recordando también a Akari y se sumaban al grito de las demás.
-Akaza ha desaparecido… Da igual que la recordemos, no va a volver.
-¿Qué está diciendo?
-Lo que oyes. Tu hermana ha desaparecido, que la recordemos no va a hacer que vuelva.
-¿¡Qué dice!? ¡Si esa sustancia la ha hecho desaparecer también puede hacerla aparecer!
-Esto no funciona así, Akaza… Akane. Lo siento.
-Yo no pienso rendirme… ¿¡Me oye!? ¡No pienso rendirme!
-Akane…
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! – Volvió a gritar junto con las demás.
-Akane…
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN!
Todas las chicas seguían gritando. Nana miró a Rise, ella también gritaba con todas sus fuerzas, y al igual que la mayoría, no podía evitar que se le cayeran las lágrimas.
-Matsumoto…
Nana, aunque no creía que aquello funcionara decidió unirse también.
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! ¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! ¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN!
Todas gritaban con todas sus fuerzas, intentando que Akari volviera, pero nada. La hermana de Akane seguía sin reaparecer. Pero eso no las daba por vencidas. Las chicas seguían gritando, y ahora que por fin habían conseguido recordarla no iban a parar, aunque tuvieran que estar gritando su nombre durante más de una hora.
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! ¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! ¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN!
Pasó más de un minuto y nada, Akari no aparecía. A medida que el tiempo iba pasando, las chicas empezaban a llorar cada vez más, pero eso no las debilitaba, sino que solo hacía que gritaran aún con más fuerza.
-¡AAAAAAKAAAAAARIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN!
-¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! ¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN! ¡AAAKAAARIIIIIIIIIIN!
-¿Chicas?
Todas se detuvieron al oír esa voz. Todas se giraron y vieron en la entrada de la sala del club a Akari.
-¿Qué… ¿Qué está pasando? ¿Cómo es que están todas juntas aquí?
-A… Akari…
-¿Eh? ¿Po… ¿Podéis verme?
Akane estalló en llantos.
-¡AKARIIIIIIIIII!
Rápidamente corrió a abrazarla, al igual que todas las demás.
-¡Akari! ¡Lo siento mucho!
-¡Lo siento, Akari-chan! ¡Perdón!
-Akaza-san… ¡Siento mucho haberte olvidado, de verdad!
-Chicas…
Akari no pudo decir nada más, pues ella también se puso a llorar de emoción.
-¡Akari, siento mucho haberte olvidado! – Dijo Yui.
-¡Akari, nunca más volveré a hacer bromas sobre tu falta de presencia, te lo prometo! – Siguió Kyoko.
-¡Akari-chan, lo siento mucho! – Fue lo único que pudo decir Chinatsu.
-¡Akaza-san, no volveré a olvidarte nunca más! – Pudo decir a duras penas Himawari.
-¡Me alegro tanto que hayas vuelto, Akaza-san…! – Dijo Chitose llorando.
-¡Akariiiiiiiiiiiiiiiiiiii…! – Fue lo único que puedo decir Sakurako hecha un mar de lágrimas.
-¡Akaza-san, lo siento mucho, no volveré a olvidarme de ti! – Le dijo Ayano.
-¡Akari…! – Empezó a decir Akane en medio de sollozos. – Yo… Siento mucho… Haberte olvidado… Lo siento mucho… De verdad… Akari… ¡Te quiero!
-¡Yo también te quiero, Akari! – Se apresuró a decir Kyoko.
-¡Y yo! – Dijo rápidamente Sakurako!
-¡Yo también te quiero, Akari-chan!
-Y yo!
-¡AKARI, TE QUEREMOS!
Akari no podía parar de llorar de la alegría.
-Chicas… Realmente os importo… Me alegro tanto… Soy… Tan feliz…
-¡…!
-Matsumoto-senpai, gracias. – Respondió Akari, abrazándola. – Pero no lo entiendo… ¿Cómo es que podéis verme? Pensé… Que había desaparecido…
-A lo mejor… – Empezó Nana, haciendo que todas las miradas se dirigieran a ella. – Creía que estabas desapareciendo porque tu presencia estaba disminuyendo, pero a lo mejor era al revés, que tu presencia estaba disminuyendo porque te estábamos olvidando. En ese caso tal vez sí que era lógico que volvieras si te recordábamos. Sea como sea, me alegro mucho de volver a verte, Akaza.
-¿Pero cómo… ¿Cómo me habéis recordado?
-¡Akarin~! – Respondió Kyoko.
-¿Eeeh? – En un principio a Akari le molestó que la recordaran precisamente por su falta de presencia, pero enseguida se le pasó. Sus amigas la recordaban y les importaba, y eso era lo importante. – Yo también… Yo también os quiero a todas…
Kyoko se dirigió a las demás.
-¿Vamos? – Las demás asintieron. – Uno, dos, y…
-¡AAKARIN~!
Akari sonrió.
-Haaai! Yuru Yuri… Hajimaru yo!
¿Qué? ¿De verdad os pensabais que iba a matar a mi amada Akari? Bueno, pues si os soy sinceros, esa era la idea original. Quería demostrarme a mí mismo que podía hacer un final triste con Akari que acabara mal... No pude. Fui incapaz. Así que me puse a buscar rápidamente qué podía hacer para que recuperara su presencia, y de pronto me acordé de Akane y del armario. Tarde o temprano volvería a abrir ese armario y la recordaría, así que esto fue lo que hice. De hecho, el título original de este capítulo iba a ser: "La reaparición de Akaza Akari" pero sería demasiado spoiler, jeje. En fin, la semana que viene, ¡último capítulo de esta historia!
