¡Hola chic s! ¿Qué tal las Navidades? Espero que fenomenal. Muchas gracias a todos los que estáis por aquí semana tras semana. Me animáis mucho a seguir adelante. Bueno, no me enrollo más y os dejo con el meollo :D
Claire da vueltas en su celda de un lado a otro intentando encontrar una solución al gran problema en el que está metida. Al igual que la vez anterior, cuando estaban celebrando una reunión en el cuartel de Terrasave y se los llevaron, fue algo completamente inesperado. Salvo que esa vez Neil estaba detrás de todo… ¿Quién dice que en esta ocasión no esté alguien quien conoce y que considera de confianza?
Se lleva las manos a la cabeza. Cierra los ojos y cuenta mentalmente hasta diez. Lo importante en estos casos es mantener la calma, y eso es algo que se le da muy bien. Lo que le tiene muy preocupada es qué habrá pasado con el agua contaminada. Con toda seguridad la ciudad ya estará infectada.
Lo principal es pedir ayuda. Tiene que haber algún momento en el que pueda aprovechar para…
El sonido de una alarma interrumpe sus pensamientos. Se acerca rápidamente a la verja y echa un vistazo fuera. Oye el ir y venir de pasos de un lado a otro. ¿Qué habrá hecho saltar la alarma? Y una ligera esperanza se apodera de ella: Chris ha venido a rescatarla. Sí, tiene que ser eso.
Ya conoce la habilidad de su hermano para salirse con la suya. Está convencida de que, de algún modo, ha conseguido localizar su posición… y viene a por ella. Las rejas se mueven… y la puerta queda abierta. Claire suelta las manos soltando un grito de sorpresa. ¿Es una señal? Da un dubitativo paso hacia el exterior. No hay nadie por allí. Mira de un lado a otro con desconfianza. Traga saliva. Es la oportunidad de escapar.
Avanza por el pasillo con el sonido de la alarma inundándole los oídos. Es imposible oír nada, así que debe andar con cuidado si no quiere toparse de lleno con uno de esos tipos. Llega a una esquina que gira a la izquierda. Se pega a la pared y asoma ligeramente la cabeza. No hay moros en la costa. Seguro que todos se dirigen hacia el lugar desde donde suena la alarma.
No se oyen disparos, lo que, en parte, es tranquilizador. Bien, hora de continuar. Ya deben quedarle pocos pasillos para llegar al exterior, donde estaba ese granero desde el que grabaron el vídeo. Claire sigue corriendo sintiendo un leve dolor en el costado. Debería hacer algo más de ejercicio. Pasar tanto tiempo en la sede le está haciendo perder la forma.
De pronto, suenan unos pasos que se dirigen hacia su posición a buen ritmo. Se apoya contra la pared nuevamente respirando entrecortadamente. Demonios. Con lo cerca que estaba ya… Tal vez haya algo que pueda hacer aún. Los pasos suenan más despacio, hasta casi detenerse. El que quiera que esté allí parece estar vigilando, al igual que ella.
Claire mira hacia su izquierda. Ve el filo de un rifle. Es el momento. Se acerca y agarra con fuerza el arma en el momento en el que ésta dispara hacia la dirección en la que estaba hace escasos momentos. Ve el cuerpo de uno de los terroristas caer al suelo gritando sorprendido. Intenta hacerse con el rifle, pero el que lo sostiene tiene mucha fuerza.
Se va al suelo como consecuencia del forcejeo y se da un fuerte golpe en el trasero.
-¿Claire? –dice una sorprendida voz que reconoce de inmediato. La pelirroja eleva la vista y no puede evitar sentirse aliviada al ver a la persona que tiene enfrente.
-¡Leon! –exclama olvidando por completo el dolor y lanzándose a los brazos de su compañero, que se sonroja ligeramente al sentir el contacto. Le da unas torpes palmaditas en la espalda. Seguro que al igual que él está muy confundida -. ¿Has venido…?
Y observa detenidamente la ropa del agente: un mono azul desgarrado por algunas partes y que deja libres por completo sus brazos. Lleva un rifle que probablemente le haya quitado a uno de esos payasos. A ella no le vendría mal uno. Parece que Leon está tan metido en problemas como ella. Claire se acerca al cadáver y le quita su arma. Ahora se siente más segura.
-¿Sabes algo de lo que está pasando aquí? ¿Quiénes son esos tipos? –pregunta Claire interrogando con la mirada a su amigo, que niega lentamente en silencio.
-Sé lo mismo que tú… Nada. Esa gente está tramando algo… y lo mejor será que salgamos de aquí para alertar a la B.S.A.A. o a las autoridades locales. Ya tendremos tiempo de intercambiar información cuando salgamos.
-Sí… Será mejor huir de este infierno.
Claire se siente mucho más segura y confiada teniendo a un hombre como Leon a su lado. Junto a su hermano Chris, es la persona en la que más confía en este mundo. Bueno, Sherry, Moira y Jill también son personas con las que se siente muy bien. Pero Leon y Chris son especiales.
Cuando le contaron el pequeño encontronazo que tuvieron en China se sintió fatal. Su hermano es muy temperamental, sobre todo en esa época cuando logró superar su episodio de amnesia, y Leon no es de los que se deja intimidar fácilmente. Podría haber ocurrido una desgracia si no hubieran parado a tiempo.
Leon observa a Claire moverse mientras caminan a buen ritmo por el pasillo que lleva hacia el exterior de la instalación. Lamenta que se haya visto involucrada en esta campaña. Está convencido de que ha sido secuestrada igual que él. Hay tantas preguntas sin respuestas ahora mismo… Sólo espera que cuando salgan de allí puedan arrojar más luz sobre ese asunto… Si es que lo consiguen.
-Seguro que encontraremos algún vehículo para salir de aquí fuera… -comenta Leon acercándose primero a la puerta. De tantas idas y venidas tiene bien estudiada la distribución de la planta. Si sus cálculos no son erróneos, la salida está tras esa puerta.
-Espero que no sea un tren cargado de virus G –bromea Claire situándose a su lado con el arma preparada. Leon sonríe al oír el comentario.
-Como en los viejos tiempos, eh… Vamos.
Golpea con su hombro la puerta y salen al exterior apuntando con sus rifles. No hay nadie, lo cual es sumamente extraño. Podría ser una trampa. Leon lo pensó al principio. Algo no encaja. Hay dos jeep aparcados a pocos metros del granero. Puede que sea su vía de escape.
Claire empieza a correr hacia ellos. Pero Leon no está del todo convencido. Agarra a su compañera del brazo en el momento en el que oyen unos disparos. El rifle de Claire sale disparado. El rubio se gira sin dejar de apuntar, y pone el dedo en el gatillo en el momento en el que ve a la persona que ha emitido los disparos. Algo le impide disparar. No, no puede hacerlo…
La central empezó a recibir llamadas tras la emisión del vídeo. Era de esperar que el pánico y el caos se instauraran. La B.S.A.A. ha puesto en marcha su dispositivo de amenaza biológica. Todos los ciudadanos de los suburbios y de las favelas han sido desalojados, y lo mismo están haciendo en el centro de la ciudad. El virus se está expandiendo a buen ritmo por lo que Chris está viendo en su PDA.
Oliveira conduce a buen ritmo por una calle solitaria. Sólo hay coches aparcados y algún que otro árbol. Suerte que la B.S.A.A. ha conseguido llegar a tiempo para evitar que el daño sea mayor. Si hay algo de lo que Chris siempre ha estado orgulloso es de la rapidez con la que intervienen en cualquier altercado.
En el pequeño vehículo van Carlos, Parker, Chris y Jill. Se dirigen hacia la calle principal de Río, donde la B.S.A.A. ha montado su punto de reunión. Es de vital importancia tener una primera impresión de lo que ha pasado. Los walkies no paran de emitir chasquidos e informes de los que ya están intentando poner un poco de orden.
Jill está concentrada leyendo el informe que les han pasado sobre ese grupo terrorista. Lo cierto es que tampoco hay mucho de donde tirar. Llevan tiempo en la élite del terrorismo, pero hasta ese momento nunca se les había relacionado con las armas biológicas. Es posible que su suministrador les haya convencido del potencial que pueden tener usándolas contra la humanidad.
Se estremece involuntariamente al pensarlo. Es como lo de Kijuju, donde Uroboros se utilizó para infectar a toda una población… y ella fue la principal causante. Pensar en ello le producen muchos remordimientos a pesar de que todo el mundo le dice que lo hizo en contra de su voluntad, controlada por un asqueroso cacharro. Chris ha sido el que más ha insistido en ello, y aunque ella le aseguró que tarde o temprano acabaría asimilándolo, lo cierto es que a día de hoy no se va de su mente… y ya han pasado algunos años.
-¿Queda mucho para llegar? –pregunta Chris guardando su PDA en el bolsillo del chaleco y echando un rápido vistazo a las casas.
-Es la siguiente calle –responde Parker cuando la velocidad del coche empieza a reducirse.
Carlos gira a la izquierda e inmediatamente ven el puesto de la B.S.A.A. a mitad de la calle. El coche se para por completo a pocos metros de un grupo de hombres y mujeres armados. El equipo de Chris también está por allí coordinando las labores de rescate y evacuación. El capitán es el primero en bajar. Realiza un saludo militar a todos los que se va encontrando, que se quedan perplejos al observarlo.
-Lynch, Johnson. Informe –ordena Chris con su habitual gesto serio cuando se trata de trabajo. Es algo por lo que muchos lo admiran como líder. Jill ya se lo repetía muchas veces cuando estaban en Raccoon City. Y al final ha tenido razón, como tantas otras veces: tiene manera de líder.
-La situación en este sector está controlada –responde Lynch tras devolver el saludo con entusiasmo -. Los ciudadanos han sido desalojados y llevados hacia nuestros campamentos. En Copacabana el equipo está intentando recuperar la normalidad… Pero queda mucho trabajo por hacer.
-¿Bajas?
-Demasiadas… -contesta Johnson con tristeza, mirando hacia el suelo -. Muchos han caído infectados, otros han sido sus víctimas… Son demasiadas para contarlas…
-Malditos terroristas… -murmura Parker apretando los puños con rabia. Desde el incidente de Terragrigia tiene claro que su deber es combatir el bioterrorismo cueste lo que cueste. Millones de personas lo sufren anualmente -. ¿Han dado la cara?
-Aún no, pero…
Lo que iba a decir queda interrumpido por un grito desgarrador. El equipo al completo prepara sus armas y dan la vuelta al campamento. Todos están apuntando hacia no se sabe qué. No se ve absolutamente nada. Muchos mueven sus armas de un lado a otro como si buscaran el objetivo.
-¿Qué…? –exclama Carlos al ver un cuerpo tirado en el suelo. Uno de sus compañeros ha sido desgarrado de arriba abajo. El suelo está lleno de sangre y fluidos. Algunos de los presentes exclaman conmocionados.
Chris aprieta los dientes intentando encontrar una explicación a la presencia de ese cadáver, una persona que segundos antes estaba viva. Intenta buscar en su memoria B.O.W.S. a las que se ha enfrentado y que son difíciles de ver… porque son invisibles… ¡Eso es!
-Tenemos una B.O.W. invisible… les advierte a los demás mirando hacia el suelo para detectar cualquier señal de movimiento -. Abrid bien los ojos. Puede estar en cualquier parte.
Un nuevo grito alerta a todos los presentes. Norton es elevada por los aires. Algo la está agarrando por la pierna. Muchos empiezan a disparar, pero los disparos no parecen tener ningún efecto. La chica intenta soltarse sin demasiado éxito… hasta que su cabeza queda separada de su cuerpo.
Muchos de los soldados dejan de disparar, sorprendidos. Es entonces cuando Chris no lo duda. Dispara a la izquierda del sangrante cadáver. El ser se muestra brevemente al recibir las ráfagas. Carlos le acompaña evitando que la criatura avance. A Chris se le termina el cargador, pero los demás responden de inmediato al poder ver un poco a la criatura.
Mientras recarga oye un gemido lastimero, e instantes después la B.O.W. yace en el suelo muerta. Tal y como suponía, invisible. Ya le tocó lidiar con ella cuando buscaban información sobre Veltro.
-¿Es la misma criatura que viste en el Valkoinen Mokki? –le pregunta Jill cuando el sonido de los disparos deja de oírse -. En los informes las describiste como una criatura invisible que sólo podía verse si les disparabas.
-Exacto –Chris se queda pensativo -. Lo que quiere decir que la persona que está detrás de todo esto los conoce… y tiene una muestra del T-Abbys… y sólo hay cinco personas que se han enfrentado a ellas hasta el día de hoy…
-Espera un momento… -le interrumpe Parker pillando el sentido de lo que su compañero está diciendo. Jill también le mira perpleja, como si no diera crédito a lo que está escuchando -. ¿Estás insinuando que…?
-¿Alguien me escucha? –se oye una voz alterada procedente de los transmisores. Uno de equipo brasileño se hace con el pequeño aparato -. ¡Emergencia!
-Felipe, ¿cuál es tu posición? ¿Qué está pasando?
-¡Salid pitando de ahí! –su voz suena cada vez más desesperada -. ¡Han acabado con todo el equipo! ¡Van hacia vosotros!
Los presentes tardan unos instantes en procesar la información. Chris da unos pasos hacia delante con el rifle bien sujeto, sin perder ni un detalle. A lo lejos se ve una columna de polvo que avanza a buen ritmo hacia ellos. Frunce el ceño intentando ver algo más. Parker y Carlos se sitúan a su lado sin perder tampoco detalle.
Todos contienen respiración. No se escucha absolutamente nada, a excepción de un lejano rumor que poco a poco se va acercando. Lo que quiera que sea… no presagia nada bueno.
-Abrid bien los ojos –advierte Chris comprobando que el seguro está quitado -. Puede ser cualquier cosa.
Unos fuertes gruñidos les ponen en alerta. Jill se sube en el camión mientras los demás se preparan para el ataque. Se tumba sobre la superficie y apunta con el rifle ajustando la mira. Enfoca hacia el lugar desde el que se ve el polvo. Lo que ve casi le hace soltar el arma: decenas de cazadores y un gran grupo de infectados se dirigen hacia ellos. Puede que incluso haya camuflados esos bichos transparentes tan odiosos.
-¡Son demasiados! –exclama en el momento en el que los primeros disparos empiezan a sonar.
Jill aprieta el gatillo dándole a uno de los cazadores en el pecho. Se cae, pero vuelve a levantarse de inmediato. Son tan duros como pensaba. Ve correr a algunos miembros del equipo esquivando los ataques. Los zombis ya casi han llegado también. Introduce una nueva bala y vuelve a enfocar a un objetivo. Esta vez a un cazador que corre hacia un tipo que está disparando en otra dirección.
El disparo es efectivo, pero no lo suficiente. Jill aprieta los dientes maldiciendo en silencio los sistemas defensivos que tienen esos seres. Ya lo comprobó en la mansión, en la base de Umbrella en Rusia y los cruceros por el Mediterráneo. No esperaba volver a encontrar nada parecido. Parecen tan… resistentes.
Activa el sistema automático y dispara varias veces hasta que la criatura se queda inmóvil en el pavimento. Una menos. Están teniendo más problemas de la cuenta para contener el ataque… y los zombis se están acercando a buen ritmo. Jill vuelve a poner el modo manual y empieza a disparar a los zombis, que caen de inmediato en cuanto reciben el impacto de la bala en la cabeza.
La munición cada vez es más escasa… y aún quedan muchos en pie. Jill vuelve a buscar un punto al que disparar. Un movimiento a la derecha de Chris le llama la atención. Y, aunque parece un espejismo, durante una fracción de segundo aparece la garra de uno de esos bichos transparentes. No lo piensa.
Chris recarga su rifle viendo que tan sólo le quedan tres cargadores más. No sabe cómo está el resto del equipo, pero lo más seguro es que no anden sobrados precisamente. Siente una leve brisa a su derecha, como si una corriente de aire hubiera pasado por su lado. De pronto, oye un disparo, y da un salto al ver a un cazador invisible caer al suelo.
Se vuelve y ve a Jill recargando su rifle. Chris eleva el pulgar para indicarle que está bien y avanza unos metros apuntando al gran grupo de zombis que se acercan. Hay un tremendo lío de cuerpos tirados por el suelo: cazadores, zombis, miembros del equipo… Hay al menos siete de ellos. Unos cuantos zombis comen del cadáver de uno de ellos. Chris les dispara a todos sin dejar ninguno en pie. Necesita un cargador entero para acabar con todos.
Esta cepa es más resistente. Es como si le hubieran potenciado su efecto… Estoy seguro de que Rebecca tendrá mucho trabajo cuando le mandemos el informe.
Rebecca lleva varios años destinada en la sede australiana de la B.S.A.A. realizando investigaciones víricas. Chris y Jill le propusieron trabajar en la propia sede de Nueva York. Le iban a ofrecer unas instalaciones donde pudiera trabajar con total comodidad. Pero la chica declinó la oferta alegando que necesitaba un lugar más tranquilo donde poder trabajar mejor.
A pesar de todo, mantienen el contacto semanalmente, y cada nueva cepa que descubren pasa por sus manos para analizarla y ponerlos a todos sobre aviso. Se oye un grito de nuevo. Chris se gira y ve a Parker forcejeando con un zombi que le ha pillado desprevenido.
Carlos, con un rápido movimiento con su cuchillo, consigue clavárselo en la cabeza. Parker cae al suelo con el cadáver encima, respirando entrecortadamente. Pero su rostro vuelve a adquirir un matiz de miedo al ver que un zombie está a poco más de un metro de Carlos, a su espalda.
Chris también lo ve, y apunta apretando el gatillo al instante. La bala atraviesa el cerebro del zombi, que cae al suelo con algún que otro espasmo. Carlos se gira y ve que Chris ha sido el autor del disparo. Se queda mirándole unos segundos y asiente lentamente en silencio. El capitán le devuelve el gesto y vuelve a echar un vistazo por los alrededores.
Casi todas las B.O.W.S. han sido neutralizadas. Sólo quedan tres cazadores que son eliminados por algunos miembros del equipo de Río, que celebran con alegría la caída del último de ellos. Chris sigue alerta. Hay algo que no le termina de convencer, como si aún no lo hubieran visto todo. Baja lentamente su arma emitiendo un suspiro de alivio.
No ha quedado nadie de su equipo. Todos han caído a excepción de Jill y él. Es una pena. El bioterrorismo se cobra miles de vidas diariamente, hasta de personas que se dedican a combatir ese mal que ha infectado el mundo en los últimos años. Su mujer camina lentamente a su encuentro, cogiendo su rifle con ambas manos y con el gesto serio. Lo que ve tampoco le gusta mucho.
-Hemos ganado… Pero a un alto precio –comenta situándose a su lado, observando cómo los que quedan del equipo están controlando la zona y comprobando los daños.
-Hasta que no demos con los causantes no podemos parar –responde Chris observándola detenidamente -. Lo has hecho muy bien. Pensaba que después de tanto tiempo te costaría mucho más concentrarte.
-Es como montar en bici… Nunca se olvida –bromea la morena sonriendo levemente. Parker y Carlos se acercan con los rostros tan serios como los del resto del equipo.
-Deberíamos pedir refuerzos y acercarnos al foco de la infección –opina Parker mirando alternativamente a sus compañeros -. Quizá obtengamos más respuestas si partimos desde el origen…
-¡Oh! ¿Ya os vais tan deprisa? –la voz de una mujer les interrumpe. Todos se giran al unísono apuntando. Chris, Jill y Parker no pueden evitar quedarse boquiabiertos al ver a la persona que, poco a poco, se acerca ellos -. La fiesta no ha hecho más que empezar.
¡CHAN! ¡CHAN! ¡CHAN! ¡Por fin hay guerra! Ha costado, ¿eh?
Xaori: Bueno... digamos que Ada tiene cuentas pendientes con más de uno... así que bueno, su reacción va a ser... digamos... inesperada. Pero shhhh
Otakugirl1996: muchas gracias por unirte a mi historia. Espero que la disfrutes mucho.
Nicol Redfield: muchas gracias por tu apoyo. Tu propusiste la idea, y estoy intentando llevarla al mejor puerto posible. Espero que te esté gustando cómo está quedando.
LindaKennedy: muchas gracias por unirte a la lectura. Agradezco mucho tus comentarios. Lo cierto es que siempre intento buscar un término medio: ni capítulos muy cortos pero tampoco que parezcan una Biblia... aunque a veces es complicado encontrarle el punto. ¡Saludos!
Bueno, eso es todo por esta semana. Os deseo a tod s una Feliz Navidad... e id haciendo la cuenta atrás... ¡Porque quedan 3 capítulos!
