Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, Ghost hunt es propiedad de Fuyumi Ono.

Advertencias: Fic en edición: discontinuidad en la escritura (temporalmente). Posible OOC.

Notas de la autora: Este fue mi segundo fic publicado, también el más largo de todos y uno que finalmente tendrá continuación, por ello y más, lo estoy editando. Lo necesitaba para refrescar mis ideas y para mejorarlo estéticamente. Estoy muy feliz por ello y espero sus seguidores sigan por allí para verlo. Por desgracia tuve un par de inconvenientes como romper mi laptop y se me retrasó la edición, me disculpo por los posibles errores.


Transiciones.

—Ghost hunt—

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—¿Y realmente creíste que Noll se creería eso?

—No veo porque no habría de creer una verdad.

—¿Aún continuará con eso Srta. Hara? —preguntó casi con exasperación el onmyouji, hundiendo su espalda en el confortable sillón del estudio de la familia Davis.

—¿Acaso alguno de tus shikis sienten algo? ¿alguna presencia?

—En absoluto.

—Eso indica que el exorcismo de Ayako esta mañana fue todo un éxito —aseguró sonriente la médium a medida que bebía elegantemente su té.

El paciente Lin Koujo, suspiró por doceava vez esa mañana, bebió de su té, y clavó su estoica mirada en la joven frente a él.

—Seré franco. Srta. Hara creo que usted tiene muy en claro mi relación con la familia Davis, sobretodo mi interés por su seguridad.

—Lo entiendo a la perfección, y me pareció comprensible que Oliver los enviara a ti y a tu compañero por mayor precaución, pero como dije anteriormente está todo solucionado. Ahora quizá debería ayudar a Luella con…

—Srta. Hara, si sabía usted que ese espíritu la estaba acechando, ¿por qué no lo dijo desde un principio? Se vio bastante asustada anoche —insistió el onmyouji.

—Evidentemente me vi asustada, estaba bastante impactada con el mensaje en la pared y la situación en sí, que no fui capaz de asociar los hechos. Tampoco podía estar verdaderamente segura hasta ver al espíritu, el cual repito, ya no está, por lo que no hay razón para preocuparse —finalizó poniéndose apresuradamente en pie dispuesta a marcharse.

—Ya que habló del mensaje, ¿por qué el plural? Según lo discutido, sólo iban dirigidas a usted.

—Como ya mencioné, tan solo eran bromas, cuyo propósito era asustar o perturbar de algún modo. Ell mensaje no tenía un sentido real.

—¿Y se le olvidó un detalle así? Lo natural sería recordar algo así de haberlo vivido con anterioridad.

—Lin, realmente entiendo que Oliver no confíe en mí, lo dejó claro hace mucho, pero este cuestionario no llegará a nada. Dile que lo olvide, ya lo expliqué, no era más que un espíritu que comenzó a seguirme desde un caso que traté en mi show, ya sabes, no soy una exorcista, no siempre cruzan porque se los pido, pero era inofensivo, tan solo me hacía bromas en ocasiones, no creí que vendría a Inglaterra. De todos modos, Ayako ya lo solucionó con su exorcismo.

La situación definitivamente se estaba volviendo molesta para la médium, acostumbrada siempre a tener la razón, los cuestionarios no eran algo que precisamente disfrutara, sobretodo cuando las respuestas se le volvían cada vez más escasas y monótonas.

—Srta Hara, ¿puedo hacerle una pregunta personal? —esta asintió— ¿acaso está situación refiere de algún modo a su visita a Inglaterra hace nueve meses?


—Entonces eso es lo que haremos —finalizó Martin Davis.

Dicho esto, todos se marcharon para dar comienzo a la ejecución de su plan.

El Dr. Davis, se marchó junto a su antigua estudiante en dirección a la base donde los esperaba Yasuhara; Oliver, y los demás se dirigieron al salón donde temprano en la mañana había sucedido el ataque a la miko.

El joven Davis, observó con disimulo a la joven castaña que caminaba a su lado y tensó su mandíbula al recordar lo sucedido minutos atrás, no podía quitar de su mente el horror del sufrimiento de la joven y la impotencia que le había generado el no poder hacer nada al respecto.

¿Qué relación tenían "esa persona" con Mai? ¿Qué era lo que Gene sabía y no quería revelar?

—Hey, Naru —la voz de la castaña lo sacó súbitamente de sus pensamientos— ¿Crees que funcione? digo, el plan.

—¿Por qué no funcionaría? —respondió. No era habitual esa actitud temerosa en la joven.

—Es que... tu no debes usar tu PK, podrías hacerte daño —finalizó con evidente preocupación en su rostro.

—Estaré bien. Si tu has entrenado, también lo he hecho yo.

Le creía, en verdad lo hacía, pero la idea de volver a ver los daños que el uso de su energía podían provocarle era algo que simplemente la aterraba, además tenía un muy mal presentimiento sobre eso, se suponía que debía ser algo sencillo, pero no se sentía de ese modo.

—¿Sabes que estas hablando con el Dr. Oliver Davis, verdad? —interrumpió la joven medium— Esto no es nada comparado a lo que puede hacer, incluso su padre estuvo de acuerdo con esto.

Probablemente, en otro momento el porqué de que la joven entendiera el japonés habría llamado su atención, pero para ese entonces, eso era lo último que quería cruzándose en su mente.

—Se que Naru es fuerte — volteó a mirarlo— pero no soy tonta, noté tu brazo en el aeropuerto, estabas herido.

—Lo estaba —respondió de inmediato para su sorpresa— pero ya estoy completamente bien, eso fue por otras razones. Estaré bien Mai, no te preocupes —finalizó con una pequeña sonrisa.

—Los niños están cerca, algo inquietos con nuestra presencia —informó la medium.

—Pero son pacíficos, no creo que hagan nada, aún asustados no nos ven como amenaza —continuó la castaña, para sorpresa de la joven de las gafas de sol.

—Entonces comencemos. Brandon, ¿tienes tu celular verdad? —preguntó el pelinegro.

—Por supuesto, seleccioné la canción más ruidosa en mi reproductor.

Rápidamente, con la música sonando fuertemente a su alrededor, el joven de los oscuros ojos azules se puso en pie justo al medio de la habitación; cerró sus ojos y lentamente una invisible pero casi palpable nube de energía comenzó a formarse a su alrededor.

Era algo impactante de verse, los objetos de toda la habitación comenzaron a moverse de manera casi descontrolada, los vidrios restantes de la habitación comenzaron a partirse uno a uno en pequeñas explosiones, mientras que otros comenzaban a ser arrojados de manera violenta contra las paredes, incluso la cámara comenzó a balancearse.

La joven castaña observaba atenta el rostro de Oliver, probablemente en busca de alguna señal de dolor que no logró encontrar, era impresionante imaginar que una sola persona sin siquiera mover un dedo estaba causando todo ese alboroto, aún si esa persona era él.

Lentamente, una sensación de angustia y temor comenzó a apoderarse de su pecho, indicandole que algo se acercaba.

—Está aquí. Brandon mantente cerca —ordenó la medium.

Al escuchar lo dicho por la medium, lentamente el joven pelinegro comenzó a disminuir el uso de su poder, hasta que todo se volvió silencioso y estático. Un aire frío comenzó a sentirse dentro de la habitación y finalmente las velas colocadas luego de rotas las luces comenzaron a apagarse. La habitación apenas iluminada por la poca luz solar que entraba por las antiguas ventanas, se vio cargada de una espantosa y pesada sensación; pequeños ruidos comenzaron a sentirse desde el suelo de madera, extendiéndose a paredes y techo.

La castaña observó a su alrededor y aferró en su mano el transmisor.

¿Dónde está? —pensó.

—Puedes mostrarte —dijo Lynda, captando así la atención de todos.

Nadie contestó. Pero la medium comenzó a caminar lentamente en dirección al viejo altar.

—¿No crees que es suficiente? —preguntó la medium— Tantos niños, tanto dolor, ¿por qué les hacías daño?, ¿por qué están todos muertos? ¡¿Qué les hiciste?! —finalizó con impaciencia.

Aún sin una respuesta y sin la aparición del espíritu, el ambiente en la sala se hacía denso.

La joven castaña cerró sus ojos en un último intento de concentración, era frustrante, ¿por qué se habían vuelto tan débiles sus poderes ahora que tanto los necesitaba?

Totalmente ajena a lo que continuaba ocurriendo a su alrededor, apretó con fuerza sus manos contra su pecho y apretó aún con más fuerza sus párpados cerrados. Todo se oscureció.

Taniyama —escuchó.

¡Jhon!, ¡Mai! —volvió a escuchar, haciéndola abrir violentamente sus ojos para encontrar frente a sí la peor de las imágenes.

Todo sucedió demasiado rápido, ¿era un visión?, ¿otra vez? Para cuando logró recobrar parcialmente su sentido de orientación pudo sentir el crujido de la madera bajo su cuerpo, ¿se había desmayado? Pero lo más curioso era el peso que sentía sobre su cuerpo empujándola hacia el suelo.

Abrió lentamente sus ojos, temerosa ante el recuerdo de la pasada imagen, pero lo que no imaginó fue encontrarse con aquellos azules y hermosos ojos que tanto había extrañado; pero algo no estaba bien, la casi inexpresiva mirada de su antiguo jefe ahora lucía más entristecida de lo normal, sus ojos reflejaban angustia y preocupación, ¿era su culpa?, ¿ella lo había causado?, aún perdida en la profundidad de esos ojos que aun la observaban, poco a poco comenzó a tomar total conciencia del mundo a su alrededor.

Comenzó a escuchar los rezos de su amigo no muy lejos de allí, e incluso las preocupadas voces de sus otros dos compañeros; sintió como el transmisor se deslizaba lentamente de sus dedos mientras de él provenía la voz de una demandante Madoka exigiendo saber qué sucedía. Volteó su mirada al escuchar a la medium llamar por Oliver y percibió en consecuencia como el peso sobre ella disminuía, indicándole que éste se estaba poniendo en pie, y se sorprendió un poco al sentir que este la tomaba delicadamente con sus manos ayudándola a levantar.

—Taniyama, ¿te encuentras bien? —cuestionó la medium.

—Definitivamente Yasu tiene razón, eres un imán para estas cosas —comentó el padre.

Pero la joven de los grandes cafés aún se mantenía sin responder, con su mirada fija en aquellos ojos azules que ya no la miraban.

—Sí señora, está bien —se escuchó a Brandon acercarse con el transmisor—. Esa señora si que puede ser muy ruidosa —comentó— pero acaba de decirme algo interesante. Por cierto, ¿cómo te encuentras Mai?

—Emm bien creo —respondió aún aturdida—. ¿Qué fue lo que sucedió?

—Creo que la cosa será más complicada de lo que creímos, casi fuiste poseída por el espíritu de Roxanne, la madre superiora del antiguo orfanato —respondió la medium— de no haber sido por Oliver…

—¿No te hizo daño cierto? —preguntó el joven Davis, a lo que ella tan solo asintió—De acuerdo, entonces ¿ella continúa aquí? —se dirigió a la joven de las gafas de sol.

—No, al entrar el padre Brown ella se marchó.

—Entonces escuchemos eso interesante que tienes para contarnos Brandon.


—De ser así, no podremos esperar más tiempo para comenzar con las pruebas con la joven Taniyama —aseguró Martin Davis.

—No lo digas tan alto Martin, ya te he dicho que no queremos alarmar aún más a los chicos —señaló su antigua aprendiz observando con disimulo al joven frente a los monitores.

—Si nos tardamos más tiempo, Noll podría llegar a descubrirlo.

—Hace nueve meses cuando Masako vino aquí en busca de su ayuda, él no deseo hablar con ella. Desde entonces, Mai se ha opuesto totalmente a su intervención, pero temo que las cosas puedan volver a salirse de control.

—¿Crees que podría volver a intentar...?

—Juró no volver a intentarlo, pero esas muñequeras tienen una razón, No pienso volver a arriesgarme.


—¡¿Cómo pudieron dejar pasar un detalle así?! —preguntó con enfado la joven medium.

—Estamos hablando de un orfanato en períodos de guerra, a nadie le importaban estos niños —respondió con ligero enfado el pelinegro.

—Pero eso es muy cruel —comentó la joven castaña.

—Pero es un hecho muy cierto, conozco cientos de iglesias que solían ser orfanatos, donde sus visitantes desconocen en totalidad su historia debido a la falta de registros de la época. Es sorprendente que Yasu lograra obtener tantos datos.

—Lo importante ahora es apegarnos al plan original. Debemos atraer a ese espíritu otra vez y exorcizarla a como dé lugar para lograr el descanso de esos niños —finalizó Oliver Davis, a lo que todos asintieron.

Dicho esto, todos se dispusieron a continuar con el plan. Los preocupados ojos de la castaña, volvieron a observar como un ahora evidentemente más cansado Oliver retomaba el uso de su PK. Esta vez, no pareciera que el disturbio estuviera teniendo algún resultado. El plan era el mismo, atraer al espíritu que estaba manteniendo a los niños dentro de la iglesia, exorcizarlo para que ya no pudiera dañarlos y dejara de atentar contra los visitantes. Ese lugar ya no le pertenecía y debía marcharse, sin embargo nada pareciera estar llamando su atención esta vez.

La música, los objetos rompiéndose, incluso el ruido que ambas chicas estaban realizando no parecían ser suficientes, hasta que se escuchó el transmisor.

—Descenso de temperatura en la habitación —informó Madoka, e inmediatamente todos pudieron sentirla por sí mismos.

—No es tu orfanato —dijo Lynda.

Y allí estaba, justo delante de una vieja escultura de la Virgen María, el rostro que había parado por un instante los latidos del corazón de la castaña. Era la misma mujer de su visión, su aura se sentía igual, densa, oscura y tan fría como la misma habitación.

—No fue tu culpa lo de esa noche —dijo la medium captando la atención del espíritu.

—Eso lo sé —le respondió con desprecio.

—¡Pero tampoco lo fue de los niños! —interrumpió con enojo la castaña.

—Mai —llamó su atención el joven de los ojos azules, indicándole silencio.

La puerta antes abierta se azotó con violencia, haciéndole saber a todos lo que venía a continuación. Jhon comenzó su rezo y una risa casi ensordecedora comenzó a resonar a lo largo de la fría habitación.

La imagen frente a ellos se de disipó, pero un extraño sonido inmediatamente llamó por desgracia su atención; Lynda, quien había permanecido de espaldas a ellos comenzó a reír, lentamente quitó sus lentes, y volteó a observar con desprecio a los demás.

—¿No lastimarían a su querida amiga verdad?

Dicho eso rió nuevamente y caminó lentamente en dirección a la castaña, quien de manera instintiva comenzó a retroceder a hasta dar contra la dura y fría pared. Sus compañeros corrieron para llegar a ella pero con tan solo un pequeño movimiento del brazo de la medium, una fuerza extraña los arrojó con violencia.

El pequeño Brandon, golpeó su cabeza con fuerza contra el suelo, cayendo inmediatamente inconsciente, Jhon comenzó nuevamente su rezo mientras Oliver se aseguraba de que el muchacho se encontrara bien. Al confirmarlo, volteó de manera inmediata para encontrarse con el momento preciso en el que el cuerpo poseído de la medium susurraba algo al oído de Mai. Casi a modo de reflejo, la joven asustada utilizó uno de los mantras de exorcismo que le había enseñado el monje repeliendo a la sorprendida entidad; de manera inmediata, sus compañeros corrieron a tomar bajo fuerza el cuerpo de la joven poseída para forzar la realización del exorcismo.

La joven fue arrojada al suelo y sostenida mientras entre gritos y blasfemias intentaba desesperadamente soltarse, a medida que los rezos de Jhon se hacían más fuertes. La castaña aun algo aturdida sujetó sus piernas mientras que su antiguo jefe sujetaba sus hombros. Rápidamente, Yasuhara, quien había estando siendo testigo de lo sucedido a través de los monitores, ingresó por la puerta seguido de Madoka e inmediatamente se dispusieron a ayudar a controlar a la joven.

—Mai, ayuda a Jhon. Nosotros la controlamos —ordenó Madoka.

Todos esperaron a que la joven comenzara su exorcismo, pero esta solo cerró sus ojos a medida que escuchaba a Jhon ordenarle al espíritu que la liberara. Poco después, los gritos de la medium cambiaron de destinatario, por un instante dejó de insultar al equipo y dirigió sus insultos a lo que pareciera eran los niños.

"Es todo su culpa", "ustedes causaron esto" eran algunas de las cosas que repetía. Roco a poco, sus movimientos comenzaron a volverse más débiles hasta caer desmayada. Para ese entonces, se vio al espíritu intentar abandonar el cuerpo antes de ser golpeado por el sello de nueve sílabas de Mai y finalmente exorcizado en su totalidad por un exhausto Jhon.


—Es lamentable como los espíritus pueden terminar tan corrompidos —lamentó Jhon—, sobretodo una mujer cristiana como lo es una monja, terminar convertida en un espíritu maligno que se alimenta del temor de esos pobres niños.

—Aún así, creo que esa mujer ya estaba enferma desde antes de morir, lo que les hacía en vida, no era tan distinto a lo que les hacía luego de muerta —comentó tristemente la joven castaña.

—Lo importante es que logramos exorcizarla. Ya no será una molestia para vivos y muertos. Pero Mai, ¿qué fue lo que hiciste? —cuestionó Naru, quien aún sostenía para incomodidad de la joven, a la inconsciente medium en sus brazos.

—Pedí ayuda de los niños —respondió.

—¿Para que nos ayudaran a retenerla?

—Para que la sofocaran —respondió de manera casi inaudible Lynda a medida que recobraba su consciencia.

—Señorita, ¿se encuentra bien? —cuestionó el rubio.

—Si, muchas gracias padre Brown, hizo un excelente trabajo —sonrió a medida que abría sus ojos—. Taniyama, no creí que tuvieras tan buen poder de persuasión —continuó, pero la joven no le respondió, tanto ella como Jhon se mantenían observando con atención sus ojos.

Eran verdes, muy verdes y hermosos, pero no tenían brillo, eran opacos, muy distintos a los que presentó al momento de la posesión, cuando se habían visto rojos y atemorizantes. Estos parecían observarte el alma, llegar tan profundo como ninguna mirada humana podría, pero algo era evidente, algo que jamás habrían notado de tener aun puestas sus gafas oscuras, Lynda era ciega.

—¿Dónde está mi hermano? —preguntó con preocupación, sacando a Mai de sus pensamientos.

—Está dentro con Madoka. Nos enviaron a la van mientras se encargan de reunir el equipo —respondió Oliver ayudándola a sentarse—. Todo terminó.

—Entonces aunque el plan no salió como acordado, tampoco fue tan malo —sonrió la medium.

Su sonrisa era alegre, diferente a las sonrisas soberbias que hasta entonces le había dedicado a la joven castaña, se veía feliz e incluso podría jurar que Naru no solo se veía extrañamente cómodo cerca de esa joven, sino que también se leía alivio y hasta felicidad en sus ojos.

—Disculpa —interrumpió la joven de los ojos cafés—, ¿quién es tu hermano?

—Brandon —respondió—. Pensé que lo sabían.

—No, no lo sabía —respondió avergonzada.

—Es que nadie nos dijo nada y la semejanza física no es tanta —rió Jhon. Pero ante esto, la sonrisa en el rostro de la medium se volvió algo triste, algo que notó de inmediato Oliver.

—Soy adoptada. Brandon es el hijo de mis padres adoptivos —respondió mirando al suelo.

Ante esto el joven se disculpó de inmediato y avergonzado se dirigió al interior de la casa para ayudar a sus compañeros. Lynda sonrió indicándole que no había ningún problema, pero aquella pregunta parecía haberla perturbado de algún modo. La castaña observó como su antiguo jefe se ponía en pie.

—Lynda, iré a avisarle a mi padre y Madoka que nos marchamos. Debes descansar y yo tengo que ir a discutir con el cliente.

—Está bien, trae a Brandon contigo —le respondió.

Este se marchó.


—Taniyama, ¿podrías responderme algo? —inquirió la joven medium.

—¿Eh? Oh sí, ¿que deseas saber?

—Los niños, ya no siento nada en este lugar, pero ellos ¿cruzaron?

—Ah eso, sí, cruzaron cuando terminamos con la monja. Por cierto, ¿cómo supiste que les pedí ayuda?

—Un cuerpo no puede ser manejado por dos espíritus, pero eso no quita que yo aún no estuviera allí. Estos ojos no me permiten ver —dijo pasando la palma de su mano frente a ellos—, pero supongo que esta falta de visión me dejó ver algo más, pude percibir la energía espiritual de todo y todos en la habitación, incluso a los niños intentando entrar a mi para sofocar al espíritu de Roxanne y hacerla salir. Yo puedo percibir a todos a mi alrededor, por eso en realidad no necesito mis ojos, por eso probablemente no hayas notado que soy ciega, aun cuando Noll siempre está dejándolo en evidencia al llevarme del brazo —rió.

La chica se mantuvo en silencio un instante.

—A ti también te sucede, ¿verdad? Percibes el aura de las personas —inquirió de un modo que parecía más una afirmación que una pregunta.

—Bueno, algo así. Pero estoy teniendo un par de dificult…

—Se relaciona con ese espíritu ¿verdad?

—¿Eh? ¿Qué? No, yo…

—Noll me dijo que eras una pésima mentirosa —rió— pero descuida, no le diré nada. Oliver es mi mayor preocupación ahora y sé que preocuparlo con eso no sería conveniente. Deberías decirle todo lo que sabes al respecto a Martin, el podría ayudarte.

—Tu, ¿cómo sabes todo eso? —preguntó la castaña con seriedad.

—No eres la única que habla con espíritus y no eres la única que conoce a Eugene —respondió esta vez poniéndose en pie—. No subestimes a Oliver, es su hermano después de todo —finalizó dejando sin palabras a la joven.

—G-gracias —alcanzó a decir.

—Descuida, pero no te equivoques, no somos amigas —añadió con frialdad—. Pero ya no hagas eso —señaló las muñecas de la castaña—. Te es conveniente la estación del año para ocultarlo, pero como dije, Oliver no es tonto, no podrás ocultarlo siempre y tampoco es sano, créeme —dijo dejando al descubierto sus propios brazos, donde sobre su pálida piel podían observarse decenas de horribles cicatrices y magulladuras.

—Vamos Lynda —interrumpió Oliver, haciéndole entender a la castaña porque se había puesto la medium de pie; la tomó con delicadeza del brazo y bajó suavemente sus mangas.

Esta asintió y se despidió, abrazando posteriormente a su hermano que corría hacia ellos mientras la joven castaña lo observaba marchar.

—¿Me ayudas Mai? —cuestionó un cargado Yasuahara que caminaba en su dirección.

Ella corrió hacia él, y al terminar de guardar el equipo, se marcharon.

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—Gracias por leer—

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