HOLA, OTRO CAP MAS *SUSPIRO* GRACIAS A DARKY POR COMENTAR n.n

Capitulo 11: Fuego.

Ese beso... ese beso... ahora, después de que ese beso había ocurrido, se sentía confundida. No sabía lo que era, pero anhelaba besarlo a la vez que no toleraba tenerlo cerca. "¡recapacita, Blaze, recapacita, es tu secuestrador!" se recordaba, pero ella no sabía que era lo que sentía, pues era mucho amor, o mucho resentimiento por haberla secuestrado, o por tenerla ahí encerrada, su poca experiencia en el campo del amor la había llevado a esa confusión, a ese debate entre su mente y su corazón. Pero mientras su corazón le decía que él la trataba bien a pesar de todo, su mente le dictaba: "él te secuestró, no seas tonta, sólo te manipula" pero había algo que le decía que él era sincero con ella, porque aquellos ojos no podían mentir.

–¿Lo amo, o tal vez no? – se preguntó en silencio a la vez que su mente divagaba en los recuerdos de su vida… la mayoría eran maltratos, sufrimiento, humillaciones, caídas por las escaleras y golpes en la espalda que dejaban marcas, alargó su mano y tocó la carne altera, el recuerdo de su odio y sus tendencias asesinas… sólo maltratos, eso recibía en esa casa, eso era lo que ella recordaba, porque antes de ello, lo que recordaba era más dolor: su madre, quien murió dándola a luz y su padre, quien murió poco tiempo después en un accidente de tránsito, donde las llamas lo devoraron todo, después de ellos, se fue a vivir con los Cravioto, la señora era mala con ella, y desconocía el porqué, mientras que el señor le había dicho que sería como su hija, porque la apreciaba, incluso se le hacía raro que alguien asegurara quererla, pero no pasaba suficiente tiempo con él para demostrarlo… el amor y el cariño eran unos sentimientos demasiado lejanos para ella, por eso, no sabía si era un amor real lo que sentía por ese erizo plateado, o un odio innegable, ¿agradecimiento, o resentimiento? Lo único semejante al cariño, o la bondad que había vivido en los últimos años, había sido ese sentimiento a por la eriza rosa, algo como… aprecio. Por primera vez desde que estaba secuestrada, se pregunta, ¿que estará haciendo Amy? ¿Fue tan importante para ella que quizás la extrañaba? Pero supuso que quizás no, ella tenía al erizo azul. Sonrió al recordar los tiempos de ver esa feria con Amy y Sonic.

Escuchó la puerta ser azotada "con otro golpe de esos, y el edificio se vendría abajo", los ruidos en el exterior la sacaron de sus cavilaciones, y entonces trató de escuchar lo que fuera. Cualquier cosa sería un incentivo para apoyar cualquiera de sus dos teorías.

Shadow entró azotando la puerta, estaba alterado, tenía que saber que si la chica estaba bien, o confirmar que ellos la tenían, que era la misma, que sus ojos pertenecían al asistente presidencial… entró a la habitación, y la miró por un largo y detenido momento…

–¿Pero qué haces? –preguntó Silver, pero sólo lo ignoró, miró los ojos ambarinos de ella, y entonces vio la misma frialdad que los de su padre, no podía creerlo, la hija de un político del nivel de Cravioto ¿Qué quería el jefe con ella?

–¿Me extrañabas? –preguntó cínica la chica… pero Shadow no se inmutó, tenía que matarla, sin embargo, salió fuera, antes debía hablar con Silver.

–¿Qué sucede? –preguntó éste después de cerrar la puerta.

–La gata… Silver… he descubierto que… estamos en graves problemas –cortaba las palabras con jadeos silenciosos, Silver frunció el ceño, claramente no entendía nada de lo que su compañero estaba tratando de decirle.

–¿Por qué estamos en graves proble…? –pero su compañero no lo dejó terminar.

–Tenemos que acabar con ella –dijo de repente sacando su fusil semiautomático, sorprendiendo a Silver, quien por el shock se quedó en el sitio. Nuevamente se dirigió a la habitación donde por casi tres meses, la gata había estado encerrada.

Fue entonces que Silver reaccionó cuando miró cómo abría la puerta silenciosamente, su cara cambió a una de enojo "¿por qué quieres matarla?" preguntó enojado, estaba levitando a Shadow, cuya arma cayó al suelo, se ahogaba en un intento de expandir los pulmones para recibir aire, los ojos de Silver brillaban con un intenso fulgor verde azulado, cosa que sólo lograba cuando estaba verdaderamente enojado…

En la habitación… Blaze trataba de escuchar algo, pero las paredes eran tan gruesas y la puerta estaba cerrada, cosa que sólo hizo que lograra escuchar algo sobre acabar con ella… sintió que el corazón se le rompía en mil pedazos por alguna razón, como si un puñal hubiera sido atravesado con fuerza a través de su pecho… las ganas de llorar regresaron tan rápidas como se habían ido en un inicio; y el característico nudo de su garganta, aquel que había logrado contener después de tanto tiempo, se manifestó de nuevo en su forma más pura. Los recuerdos se hicieron cada vez más nítidos, más presentes en su vida, los que pasaron a hacerla arder poco a poco más… los gruñidos no se hicieron esperar cuando a su mente llegó la imagen de la señora Cravioto tirándola por las escaleras, pero aquella sensación que experimentó al escuchar esa frase justamente en ese momento, y justamente por esa persona, fue lo más doloroso que jamás vivió en su vida.

…Se enojó tanto que de sus ojos salieron fuego, sus manos se encendieron y al minuto siguiente, la habitación estaba en llamas, tocándola a ella y devorando las sabanas… el piso de madera, las pocas cajas de cartón, todo a su alrededor… ahora sabía lo que sentía, resentimiento y odio… trató de sacar toda su furia, logrando que grandes flamas se extendieran con todo su poder, con toda su fuerza… entonces, sus ojos se apagaron, y cayó inconsciente en medio de esas llamaradas que se expandían más y más.

–Sil…ver… –trataba de decir con dificultad y el poco aire que le quedaba en sus pulmones, el erizo negro rojizo –ella… ella, es…

Silver no escuchaba, sólo entendía su corazón desbordándose, lleno de amor por esos lindos ojos amielados, unos ojos que deberían tener su fulgor para siempre, no esperaba ni quería que perdieran su brillo a causa de un balazo.

El olor a humo, el fuego, el calor, las llamas, le indicó que algo ocurría, entonces, su mente volvió en sí, miró que desde la puerta entreabierta de la habitación de Blaze, estaban saliendo finas cortinas de humo evanescente y largas flamas que se extendían por la puerta.

–¡Blaze! –gritó con fuerza, soltó a Shadow, que llevó sus manos a su cuello y trató de respirar con fuerza, notó cómo Silver caminaba en dirección a la habitación y al abrir la puerta, las flamas se hicieron más largas, el humo se intensificaba –¡Blaze! –gritó de nuevo. El grito hacía que desgarrara su garganta incluso el crujir del fuego devorando todo a su paso.

Intentó entrar, pero el fuego era tal que lo quemaba sin llegar a tocarlo, así que usando sus poderes telequinéticos, creó una especie de barrera para ingresar en la habitación donde estaba la chica de sus sueños para que así, el fuego provocado por sus manos, no pudiera dañarlo.

"Silver está loco" pensó Shadow al ver al erizo plata ingresar en esa habitación en llamas "sacrificarse por una víctima" se levantó, al ver que las llamar empezaban a consumir todo el lugar, y sin preocuparse, salió del cuarto, sin siquiera mirar atrás… se escuchaba el estropicio con cada paso que daba, aunque se alejaba, sentía que lo escuchaba cada vez más cerca. Había sentido algo que no pensaba que sentiría jamás: remordimiento, se estaba volviendo loco, ¿remordimiento en un asesino…? regresó a por su amigo, su único amigo.

En el interior, Silver no podía ver debido al humo, ¿Dónde estaba Blaze? Se estaba preocupando, entonces la vio tendida en el suelo, desmayada, o… muerta… no, no podía estar muerta, no lo estaba, no pudo haber perecido en un fuego provocado por ella misma… Silver corrió hacia ella como si no existiera el mañana. Trató de cargarla, la chica estaba ardiendo, se sentía tan caliente, que parecía ser ella el centro del desastre, el núcleo del fuego… pero aun así, sin importar si quemaba sus brazos expuestos por cargarla, lo hizo, y trató de salir de ahí.

"Chaos Control" y en un abrir y cerrar de ojos él estaba justo delante de ellos… no lo podía creer, Shadow había vuelto por ellos.

–¿Qué estás esperando? – Le gruñó Shadow – vamos.

Silver le hizo caso… una vez fuera, pudieron observar juntos todo el estropicio, cómo el edificio donde habían estado era devorados por la llamas… observó a la chica desmayada en sus brazos, estaba cubierta de hollín, pero seguía viva, entonces el dolor fue creciente, y se vio obligado a dejarla en el suelo… el calor de su cuerpo había causado quemaduras en sus brazos.

Shadow miró a la chica con desprecio, todo lo que pasaba era por ella… tenían que matarla, pero la habían salvado… rodó los ojos exasperado, la cargó en su hombro, y ayudó a su amigo. A los lejos, las sirenas de los bomberos anunciaban que no tardarían en llegar.

-¡Vámonos de aquí! –dijo Shadow, y los tres se alejaron por el callejón previo.

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-¡Admítelo, Knucky, esa señora nos odia! –declaró Rouge mientras caminaba por aquellos sitios, recordaba aquella entrevista, pero de algo estaba segura… Knuckles no le podía decir ahora que ella no estaba comprometida con la investigación.

-Sigo sin entender cómo fue que diste con la casa de esa gata –dijo Knuckles con algunos gruñidos; si algo había aprendido de estar tres meses con la murciélago, era que amaba ganarle en todo. Que ella hubiera logrado encontrar la casa de esa chica y algunos horarios que parecían exactos sobre su rutina… era admirable y digno de envidiar, sin mencionar que hacía que al equidna se le salieran los ojos por la impresión, pues su compañera no había mostrado real interés por muchas cosas, entre ellas el caso que estaban manejando. Al parecer, en lo que se había enfocado Rouge principalmente era en mantener su popularidad en la escuela.

-Una mujer tiene sus secretos, cariño –respondió mientras guardaba algo en un bolso. Seguía molesta por la entrevista que le hicieron a la señora Cravioto en su casa –maldita señora rica…

-Ni porque era operativo nos quiso atender –añadió Knuckles igualmente decepcionado, pero no se dejó desanimar -¿ahora a dónde me traes?

-Pues… tengo cosas que hacer aquí –guiñó un ojo mostrando confianza.

-Qué certera eres –dijo con ironía mientras se volteaba y la dejaba hacer sus sucios tratos con la gente que frecuentaba cuando ella era criminal.

-Gracias por los datos, mi rey –dijo con cierta coquetería, volteó de inmediato aquella figura y le dio el monto prometido de billetes.

-Cuando quieras, preciosa –guiñó el ojo… era uno de sus compañeros de escuela, la conocía y ubicaba por la popularidad que tenía en todo el lugar, era difícil ignorar su presencia; y ése era precisamente el juego de Rouge… aquel chico vivía cerca de las calles de Blaze, donde residía en un departamento poco mantenido, pero le gustaba ir a las zonas bajas a hacer "amigos interesantes" a quienes les vendía información sobre la gente rica que paseaba cerca de él.

-Colaborar con criminales… ¡qué bazofia! –espetó Knuckles, pero no podía pensar otra cosa además de un halago a la técnica de su compañera, no se le hubiera ocurrido a él ni en sus más locos sueños.

Aquella conversación con la señora Cravioto se les había hecho un momento imposible de lidiar, por lo que no podían sacarlo de sus mentes.

"-¿Quiénes son ustedes? –preguntó un poco alterada, se veía que había sudado en seco y no quería ver a absolutamente nadie.

-Agente Echidna y agente Bat –dijo Knuckles mientras ambos sacaban sus identificaciones –durante estos tres meses ha habido sólo una notificación de secuestro que se vincula a estas calles. Verá, es una gata de color lila y ojos ámbar –la puerta les fue cerrada en ese momento, en el momento en el que sacaron el retrato hablado de Blaze, uno tan bien hecho que podía pasar por fotografía.

-¡Esto es un operativo oficial, señora! –gritó Rouge -¡Tenemos orden de cateo!

La señora Cravioto abrió la puerta nuevamente, la rabia contenida era tal que no podía ocultarse.

-¡Dejen de estarme molestando con esa desagradecida de la niñata esa! –gritó de inmediato para dejarse ver por la puerta y cerrarla de golpe, con un golpe tan fuerte que casi pudo haber roto las ventanas del cuarto.

-Bueno… creo que ya es hora de acabar con esto. Acompáñame –pidió Rouge a su compañero.

-¿A dónde vas, vampira? –recibió un golpe en la cabeza que le dejó un chichón.

-A pagarle a alguien un favor –guiñó el ojo y entonces fueron a los barrios bajos."

Olieron algo extraño, como si se tratara de madera quemada, un aroma que muchas veces se percibía en lugares como aquellos, pero que al menos Rouge ya había dejado de frecuentar, dejando esa sensación de calor y picor en el olvido. Seguían ensimismados en sus recuerdos, intentaban obtener alguna respuesta del porqué de la actuación de esa señora con ellos, pues se había rehusado a hablar con agentes federales sobre la chica… algo increíble porque esa gata ocre debería ser de las más interesadas, sin embargo, no lo era porque hasta antes de ese día no la habían visto, dejando en claro que la eriza rosa era la primera interesada en la desaparición de una chica que poco le hablaba.

-¿Qué crees que debamos hacer? –preguntó Rouge un poco consternada -¿pareja?

-Tal vez obtener una real orden de cateo y entrar –anunció Knuckles –esa señora debe saber más de lo que habla… y si no es así, como mínimo sabremos qué clase de ambiente familiar tiene la niña como para que haya desaparecido.

-¿Crees que sea sólo una desaparición? –dijo incrédula Rouge –después de que me mostraste la lista de nombres… admítelo, esa chica no desapareció, fue secuestrada.

-¿Y qué te hace llegar a esa conclusión? –preguntó Knuckles un poco confundido.

-¡Por favor! Una chica rodeada de un trío de hermanos cuyo padre es un miembro de la política no desaparece –dijo sintiendo una corazonada, tal vez una más fuerte que el mismo olfato de sabueso de sus jefes o de su compañero.

-Sí, pero si los erizos esos fueran hijos del Licenciado Speed… ¿no crees que los hubieran secuestrado a ellos en lugar de a la chica? ¿qué querrían con ella?

Él tenía un punto a su favor… meterse con personas ajenas no era del todo una estrategia inteligente.

-¿Extorsión? –preguntó Rouge mientras seguía analizando sus palabras –en realidad no lo sé, pero no se me figura que sea una desaparición. Tengo la SEGURIDAD de que hay algo aún más gordo dentro de todo esto –dijo pensando aún en cómo acercarse a los niños de la secundaria, pues con ella en prepa se le dificultaba aún realizar su pensada proeza.

-No digas tonterías… -exclamó Knuckles al verla directamente al rostro –si queremos algo, no sólo hay que seguir presentimientos, vampira…

-¡Mínimo estoy aportando una alternancia! –gritó furiosa.

-Como digas…

En ese momento sus teléfonos sonaron, también los ruidos de las ambulancias se hicieron más fuertes junto con los carros de bomberos.

-¿Qué ocurre, jefe? –preguntó Knuckles al ponerse el auricular en el oído.

-¡Necesito que vayan a los barrios bajos! ¡Ha ocurrido un incendio fuera de lo común! –anunció su jefe, dejando a Knuckles un poco sorprendido por aquella petición, Rouge lo miró con duda mientras cruzaba los brazos enfrente de su cuerpo –me han llegado muchas llamadas, al parecer es bastante importante… puede que se relacione con mi caso, no quiero cabos sueltos ¡vayan ya!

-¡Como diga, jefe! –gritó Knuckles casi poniéndose en posición de firmes. Colgó el teléfono –hay un incendio por aquí… es una orden, ¡vamos!

Llegaron a un edificio cuyas llamas parecían devorar con malicia aquellas instalaciones, una casa vieja y destartalada hecha al parecer con mucha madera; la humedad del lugar lo hacía un incendio aún más frívolo; las vigas se caían y si había gente adentro, no podría haber sobrevivido. Las llamas tenían tamaños sobrenaturales, inhumanos. Por suerte no todo el interior estaba destruido.

Los bomberos iniciaron su acción de apagar el incendio, varios perros dálmatas sacaron mangueras y las conectaron a tomas de agua para acabar con esas feroces llamaradas.

Cuando el fuego se redujo a sólo un par de chispazos y carbones al rojo vivo, Rouge y Knuckles entraron mostrando sus placas, anunciando que ellos eran enviados al caso. Llegaron a unos restos de paredes que parecían ser una habitación, pero estaba al parecer limpia de fuego… como si en ese lugar hubiera ocurrido todo, como si ese sitio fuera el epicentro de tales muros naranjos y calientes. Parecía imposible, pero era precisamente eso lo que era.

-¡Pareja, ven! –pidió Rouge al ver los restos de una silla, algunas cuerdas y restos de tela cerca de las partes intactas… debería haber sido al revés, que todo eso hubiera carbonizado al instante. Justamente aquello llamó la atención de la murciélaga.

-¿Qué ocurre? –preguntó con seriedad, cambiando incluso su actitud, pues cuando estaban fuera del plano profesional… no podían verse ni en pintura, dentro del trabajo formaban un equipo envidiable -¿qué es eso?

-Tela… restos de… ¿poliéster? –Si de algo sabía Rouge era de telas, joyas y mucha moda -¿quién vestiría poliéster en estos días? –dijo un poco asqueada por la idea.

-¿Eso importa? –preguntó indicando el corte y los adornos que tenía… también llevaba una etiqueta por la parte de atrás –tendríamos que ver a quién le perteneció esta ropa –un presentimiento raro empezó a hacer que ligara el asunto con su actual secuestro -¿sabes, Rouge? Tu idea de un secuestro no parece tan alejada de la realidad.

-¿Gracias? –preguntó consternada al verlo tan pensativo… era raro en él verlo hacer gala de su inteligencia, eso era seguro -¿qué piensas, pareja?

-Que necesitamos un retrato hablado de la chica… uno de cuerpo completo –dijo él mientras concentraba su vista en toda la tela –tú eres popular en esa escuelucha… ¿crees poder conseguirme a la eriza rosa?

Rouge sonrió de lado, al fin tenía algo divertido qué hacer y una idea sobre cómo acercársele.

-Desde luego, Knucky –guiñó el ojo y entonces éste sonrió con complicidad, por primera vez se sentía seguro de quererla a ella como compañera… por primera vez desde que la conoció.