Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad intelectual de Stephanie Meyer. Yo los utilizo vilmente solo para fines de entretenimiento y cítricos también. Sin fines de Lucro.
Notas al final. ^^
Madurez
Capítulo 11:"Últimas lágrimas"
POV Claire
Mi espalda esta muy calentita. Por un momento pensé que estaba en mi cama y que estábamos en verano, donde los rayos de sol se colaban por mi ventana y muchas veces me llegaban directo a la espalda dándome una sensación exquisita.
Pero no estábamos en verano ni mucho menos estaba en mi cama.
Y lo que me calentaba no era el sol mañanero sino un cuerpo con temperatura sobrenatural. Mis brazos también tenían esa deliciosa sensación. Sin abrir los ojos me di cuenta que cierta persona me tenia abrazada por la espalda y sus brazos se extendían juntos con los míos dándole así la oportunidad de jugar con mis dedos suavemente.
Me sentí tranquila, plena y feliz. Sonreí. No quería que esto se detuviera o que los sentimientos que experimentaba se esfumaran como si nada, es por eso que mantuve mis ojos cerrado a pesar de estar despierta.
Entonces caí en la cuenta de donde estaba, con quien estaba y que habíamos hecho.
Me estremecí. No por miedo, ni mucho menos de arrepentimiento sino porque esto me daba a entender que ya no teníamos vuelta atrás. Ahora todo era simple y en todas las respuestas apuntaban hacia la misma dirección: Teníamos que estar juntos.
De pronto comencé a sentir pequeños besos en mi hombro y estos avanzaban peligrosamente hacia mi cuello.
- Buenos días – me susurro siguiendo con el recorrido.
Y yo no respondí pues se… ¡ Se supone que yo dormía! Fue entonces cuando una visión se presento frente a mí como la luz de un relámpago entrando por la ventana.
Podríamos despertar todas las mañanas de esta misma forma, abrazados, sintiendo el cuerpo del otro entregarle calor, repartiendo besos furtivos y diciendo miles de veces "Buenos días" con una sonrisa sincera en el rostro.
- Sé que estas despierta – dijo esta vez cerca de mi oído y terminando la frase con una ligera carcajada.
- Mentira, aún estoy en mi quinto sueño – me acurruque en sus brazos y escondí mi rostro en la almohada. Su almohada que expelía ese rico aroma tan de él.
- Vamos, no me hagas despertarte a la fuerza – dejos mis dedos y recorrió mis brazos hasta reposar sus manos en mi cintura.- Aunque no sea mala idea –
Giro mi cuerpo hasta que nuestros rostros se encontraron a pocos centímetros de distancia. Mis ojos exageradamente abiertos por la impresión del movimiento le confirmaron que efectivamente la que mentía era yo.
- Buenos días – me rectifico y yo solo pude sonreír avergonzada.
- Buenos días –
Nos quedamos mirando largo rato, ninguno estaba aburrido de admirar al otro. Yo estaba segura que jamás me aburriría ¿Tenia Quil ese lunar sobre su ceja izquierda antes? Pues me parece muy tierno ese pequeño puntito café. Quería tocárselo pero el hablo antes de que mi mano se moviera de su pecho.
- Claire, es hora de levantarse – me dijo acariciando mi mejilla.
- Quil ¡Por favor!..No…-
¿Levantarnos? ¿Estaba loco? Pero aunque él quisiera yo no le permitiría salirse con la suya. Me acerque y bese mordisqueando levemente su labio inferior haciendo que el gruñera por lo bajo.
- Eso es jugar sucio –
- Lo sé – le respondí y ataque de nuevo.
Nuestros labios jugaron sus buenos minutos pero él no me permitió profundizar, porque era obvio que si me dejaba no saldríamos de aquí en todo el día ¿Cuál era el problema en hacerlo? Me quedaría feliz una semana aquí sin remordimientos.
- En serio, mi amor tenemos que levantarnos –
- ¿Por qué? –
- Tus padres deben estar preocupados –
- No me importa –
Y era cierto que no me importaba. Por lo menos no ahora. Quizás después sí, pero ahora solo me preocupaba estar con él. Además había huido de casa porque nos querían separar cruelmente ¿Era algo que él no veía?
- Debería –
- Quil ¿No sabes cual es el concepto de "huir" de casa? –
- Lo conozco perfectamente, créeme.- Me deposito un beso casto y delicado. Pero eso no me convencería. En otras circunstancias hubiera funcionado perfectamente.
- N-o i-r-é -
- I-r-á-s – utilizo el mismo tono casi furioso que yo había empleando segundos antes, solo que en vez de provocarme miedo me inspiro ternura.- y les demostraras a tus padres lo madura que eres al enfrentar tus problemas y no huir de ellos.
Con eso que agrego no pude más que callar ¿Qué decir si en parte tenía razón? Sabíamos que para nosotros ya no había vuelta atrás, así que no quedaba más que hacer las cosas como corresponde y yo ya soy una chica grande ¡Madura! Por lo que tenia que enfrentar mis problemas y no huir de ellos. Mi Quil, siempre era el que me tendía un cable y me hacia volver a la tierra, aunque que era él, y nadie más que él, que muchas veces me llevaba al cielo.
Lo mire con dedicación, y mi sonrisa se volvió mucho mas significativa y sincera. Me levante de la cama y recién ahí caí en la cuenta que solo llevaba un camisón – en realidad era una camisa de Quil con un estampado muy bonito, por cierto.-
- ¿Cuándo…? – le pregunte apuntando la prenda.
- ¿Querías dormir… desnuda? –
- ¡No podía creer que estuviera hablando de estas cosas con Quil!¡Por dios! Mi sonrojo fue más que evidente y el sudor frío que recorrió mis manos y frente delato el suceso. Sentí su mano en mi hombro acariciándolo cariñosamente.
- Tu ropa estaba toda mojada. No podía dejar que usaras la misma Lo siento. De todas maneras debe de estar seca – se levanto de la cama y "solo en boxer" se dirigió hacia la puerta antes de salir – Te la traeré de inmediato, si quieres puedes ducharte.-
¿Por qué me avergonzaba esto si habíamos…habíamos…? Sacudí mi cabeza rápidamente.
"Solo es cuestión de costumbre" me dije. Y me dirigí al baño contiguo a ducharme antes de a partir a enfrentar mi madurez.
----
Tres golpes despertaron todo el terror acumulado. Sabia que junto a él nada podía salir mal pero eso no evitaba que mi lado cobarde saliera a flote con la mayor de las fuerzas. Afuera había un gran camión de mudanzas, listo para partir y el auto familiar de mi padre estaba lleno de maletas. No creí que estaba hablando en serio, pero al parecer no mentía cuando me dijo que nos mudaríamos.
No. Ellos se mudarían yo no.
En ningún momento Quil soltó mi mano, lo cual agradecí.
Lentamente la puerta se comenzó a abrir y apareció el rostro de mama. Sorprendida, asustada, aliviada y triste. No terminó de abrir y ya la tenía abrazándome.
Yo le respondí sinceramente, sabía que la extrañaría.
- Mi amor, me tenias con el alma en un hilo – me dijo mientras supuse unas lagrimas salían de sus ojos – pero sabia que estabas bien, que estarías en buenas manos.-
- Mama… yo –
- Por mi no te preocupes, mi vida. Yo sé, Yo sé – y con eso se separo de mi cuerpo y miro a Quil a los ojos con un sentimiento que me dio tranquilidad. – Sean fuertes, creo que él se ha olvidado como fue en su juventud –
Sabía que se refería a mi padre y la sonrisa cómplice que nos regalo nos indico que a pesar de todo nos apoyaba.
- Gracias señora – Fue lo único que articulo mi novio. Sabía que esta tenía que ser en mayoría MI conversación.
- Y... ¿y papá? – pregunte al fin.
- Esta en su despacho –
Mamá abrió toda la puerta indicándonos que entráramos en lenguaje no verbal. Antes de poder atravesar completamente la estructura me acerco a ella y me beso la frente.
- Tienes toda mi bendición.-
Le regale una sonrisa y camine junto a él hacia el despacho de papa. Su refugio personal, su bunker anti-problemas. ¿Por qué cuando estas a punto de dejar el nido es cuando te bombardean todos esos recuerdos de tu infancia? Recuerdos dolorosos, tristes, felices, graciosos..tuyos.
Nunca culpe a mi madre por nada, ella solo era de las esposas que muchas veces se ven opacadas por la opinión dominante de su esposo.¿Qué aprendí de ella? Que las buenas intenciones siempre salen a la luz. No importan que no lleguen cuando Tu quieras, porque llegan en el momento que las necesitas. Y que las personas que se callan sn siempre las que saben el momento preciso en el que deben hablar.
- ¿En que piensas? – Dijo mientras me besaba la palma de mi mano.
- En lo que pase en esta casa, pero no han sido tantos años ¿A que no? –
- Pues, no se a que le consideres pocos años.-
- Bueno, en comparación a los que viviremos juntos, son pocos.-
Su sonrisa fue la fuerza que necesitaba para dejar un suspiro se escapara de mis labios y me diera el ultimo empujo que necesitaba.
- Creo que necesito hablar a solas con el, solo será un momento – me acerque a rosar sus labios con los míos – lo prometo.
- Por supuesto –
...
..
.
Mi padre tenía sus manos apoyando su cara y sus codos sobre su escritorio de espaldas a mí. Tuve que armarme de valor nuevamente para hacerme notar, pero no fue necesario el sabia que estaba ahí y sin girarse me contesto.
- Has venido, supongo que a tomar la decisión correcta.- Hizo una pausa – Volver con tu familia y dejar a esa cosa ¿Verdad? Haz hecho bien al tráele, para que se de cuenta de lo que vale ese bueno para nada. Venir a traicionar nuestra confianza haciéndote quizás que cosas – Hizo una mueca de asco, lo supe por el tono de voz que utilizo al nombrarlo - no quiero ni imaginarlo. Eres tan pequeña, tan inocente e inmadura. Pero no te preocupes, Lo meteremos preso y tu estarás a salvo, cariño.–
- Ya estoy a salvo, no necesito que te preocupes mas por mi – dije destilando veneno en mi voz. No me podía contener ¿Cómo mi propio padre hablaba de una manera que ni yo misma me imagine escucharlo?
Me dolía mucho escuchar a mi padre hablar así. Era como arrojarme lava ardiente sin aviso previo directo a mis ojos.
- ¿Que dices?, no seas necia.- río girándose hasta encontrar mis pupilas Antes le hubiera retirado la mirada asustada pero hoy no seria ese día.. –
"¿No me digas que crees estar enamorada de eso? No se como la tribu Quiluete no se asusta de sus guardianes, son unos monstruos y créeme que no tienen nada de mágico. ¿No te habrá embaucado con la historia de la imprimación? ¿Verdad?
Desde un principio supe que no era nada más que una vil mentira, pero me convenía que el creyera que lo apoyábamos y aceptábamos. Porque te cuidaría sin protestar y que nosotros creímos en que iba a ser un buen guardián para ti ¡JA! ¡Pero con que me encontré! Que lo único que quería ese lobo era aprovecharse de nuestra hija. Mi hermano pudo permitir que Emily se casara con ese tal Sam ¡Pero yo no voy a permitir que un aprovechador se quede contigo!
¿Me escuchaste Claire? Si eres nuestra hija te iras con nosotros a New York sin protestar. Sé que eres lo suficientemente inteligente como para tomar la decisión correcta."
Hubo una pausa bastante larga. Me la tome para pensar bien en que contestar no quería decir las palabras inadecuadas. Tenía que actuar con madurez y no actuar sin sopesar las consecuencias.
Además ¡Que triste es que tu padre no confiara en ti! Además si ella misma alguna vez había dudado del lazo de la imprimación no podía culpar su ignorancia al respecto.
Una persona NO imprimada nunca podría entender lo poderoso de esa unión y de ese sentimiento. Nunca.
- Me criaste con la suficiente inteligencia como para saber cual es la decisión que debo tomar. Solo vine a informártela como ultimo acto de respecto frente a alguien quien no se lo merece. No iré con ustedes me quedare aquí, me faltan semanas para salir del colegio y poder hacer mi vida. Y quiero hacer mi vida con Quil. Te agradezco todo lo que me diste en mi infancia, pero no permitiré que hables así de él y mucho menos de lo que tenemos- Dije lo más calmadamente que pude.
Su risa amargada y burlesca no hizo más que agrandar mi el hueco que se formaba en mi pecho. Pero no debía explotar. No podía. Si lo hacia le estaría dando la razón y eso era lo ultimo que quería.
- ¡¿Que no me permitirás?! ¡Estas hablando con tu padre jovencita! –
- Pues no lo parece. Mi padre era un hombre amable y cariñoso. No un amargado sin cora…-
¡PAF!
No se como llego tan cerca de mi en tan pocos segundos. Ni cuando entró Quil a la habitación. Lo único que sentí fue el potente golpe que mi padre le propino a su antebrazo. Después de procesar bien la información por unos segundos, comprendí que el golpe iba directamente a mi rostro y que él solo me había protegido de la paliza.
La escena era algo dramática.
Sus ojos entintados de furia contenida miraban a mi padre quien estaba sorprendido por la osadía de mi novio. Yo estaba tan shockeada que me olvide de respirar y solo logré hacerlo cuando escuche la voz de Quil romper el incomodo silencio.
- No se atreva a tocarla –
- ¡¿QUIEN TE CREES QUE ERES PARA HABLARME ASI?! –
- Su futuro yerno, suegro. Creo que Claire ya le dejo en claro. Y si no fue así yo sé lo diré: Claire y yo nos casaremos apenas ella termine el colegio y cumpla su mayoría de edad, por lo que nos quedaremos a vivir aquí. Si gustan en venir de vacaciones en unos tantos años más, serán bienvenidos en nuestra casa. Esperamos tengan un buen viaje. – Sentí sus manos cuando me tomó de la cintura y me encamino hacia la puerta dejando a mi padre congelado en su posición.
Casi tan congelado como yo lo estaba. Antes de salir, Quil se detuvo y agregó;
- ¡Ah! Y no se preocupen por las invitaciones a la boda. Será privada, Por lo tanto no se molesten en venir desde New York, No será necesario. Adiós.-
Salimos. Yo aguantándome las lágrimas y el aguantándose la rabia. Al pasar por la puerta estaba mi madre con los ojos hinchados y un pañuelo en sus narices. Tenía en sus manos un bolso de viaje que reconocí como mío. Me lo entrego y me dio el que sabíamos iba a ser el último abrazo del mes o tal vez del año.
- Lo siento tanto hija mía. Lo siento tanto – me decía mientras me besaba mis mejillas mojadas por las lagrimas.- te prometo que él no los molestara más. Yo me encargare de eso. Solo preocúpate de ser feliz.-
Le regale la sonrisa más sincera y cálida que pude esbozar en esos momentos. Nos retiramos de mi casa. La que fue mi casa de infancia y me gire a mirarla por última vez.
Qué difícil era darte cuenta que tu padre no te apoyaba. Que hasta quizás no te quería y solo habías sido una especie de molestia y preocupación para él. Que todo lo que creíste de ellos hacia Quil, Toda esa amabilidad no era nada mas que mentiras estúpidas por conveniencia.
Darte cuenta que ni tu misma conocías a tu padre ¿Con quien viviste estos 17 años de tu vida?
Sentirte defraudaba, molesta, adolorida en el alma, destrozada, sola…
La mano de Quil se aferro más a mi cintura, despertándome de mi ensoñación.
Nunca había estado sola, Quil estaba conmigo. Siempre lo había estado y siempre lo estará. En el podía confiar y sabía que no me defraudaría. El era mi hogar ahora, mi base de piedra en la cual apoyarme para no caer. ¿Qué haría yo sin él? ¿Qué sería yo sin él?
El me había visto crecer. Había visto como la semilla crecía hasta convertirse en un árbol. Lo había cuidado y alimentado con dedicación durante todo su crecimiento, con paciencia y amor.
Había visto como la niña se convertía en mujer – aunque le costo aceptarlo- y me había seguido amando luego de demostrarle lo inmadura que podía ser. Lo inútil que era sin él y lo terca que resultaba a veces. Me quería con mis defectos y mis virtudes. No esperaba mas de lo que él sabía yo le podía dar y a pesar de que no era mucho para él era suficiente.
Aunque yo siempre le daría más. Lo amaba, lo amaba demasiado. Lo necesitaba y lo quería a mi lado el resto de mi vida.
No quería que él me viera en este estado, tan deplorable. Sentía mis ojos arder de tanto llorar y mi cuerpo cansarse de tanto espasmo involuntario que daba. No quería que el pensara que estaba arrepentida de todo lo que dije e hice, o que pensara que sufría por dejar a mis padres. No. Yo estaba llorando porque quería dejar atrás esta etapa. Lloraba porque estaba dejando atrás mi pasado y dándole la bienvenida a mi futuro.
Para eso necesitaba cerrar heridas y abrir otras para curarlas a tiempo.
Mientras él solo me abrazaba y me besaba ocasionalmente mi cabellera.
- Lo siento Quil. -
- No te preocupes, mi amor. Todo esta bien.-
No me acuerdo cuando llegamos a su casa ni como nos habíamos acomodado en el sillón. Donde me tenía acurrucada en sus brazos.
- Claire – me llamo y yo como pude levante mi rostro para verle – Creo que fui muy precipitado al decirle eso a tu padre cuando ni siquiera te lo he pedido a ti – se sonrojo y yo me preguntaba a que se refería cuando él mismo me respondió colocando su mano bajo mi mandíbula y levantando tiernamente mi rostro hacia él – Claire ¿Quieres casarte conmigo?-
- … -
Mis ojos se abrieron como platos. Ahora lo recordaba. El le había dicho a mi padre que nos casaríamos cuando salga del colegio. No lo había recordado por que había estado tan anonadada con la situación de estrés que habíamos experimentado que nada más que la pelea verbal con mi padre me había dejado agotada, sin mas pensamientos en mi mente y…
Y….
- ¡Vamos Claire! No me dejes en ascuas. Respóndeme, si no quieres tan pronto lo entenderé.. o quizás ..-
Lo atraje hacia mí y le di un beso apasionado. Entregándole la respuesta que tenía para él.
¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Nuestro beso supo salado por las lágrimas que había derramado antes. Era el sabor personal de nuestra relación. Muchas, demasiadas lágrimas nos acompañaron a lo largo de nuestro camino pero sin embargo todas ellas fueron limpiadas y dejadas atrás por besos y caricias. Justo como en este preciso momento.
Mis brazos se colaron por su cuello con la intención de profundizar el beso. Me sentía tan segura, tranquila en los brazos de Quil. Sentía que estaba en casa con solo besarlo, no me importaba que estuviéramos en el último lugar del mundo si Quil estaba conmigo yo estaría en mi hogar.
¿Esto se le llamaba familia?
Dejamos de besarnos cuando tuvimos que respirar. Esta vez no me molesto tanto el tener que detenernos porque sabía que lo podría besar cuando quisiera y las veces que quisiera.
- Supongo que es un sí- me dijo sonriendo y plasmando en su voz un tono juguetón.
- Supones bien –
- Te amo –
- Yo también y mucho.-
- Es bueno saberlo –
- Si quieres te lo demuestro también – me acerque seductoramente y me senté sobre su muslos, colocando mis manos en su pecho.-
- ¡Por dios! ¿En que te he convertido? – Dijo dramáticamente con su boca rozando la mía.
- Es tu culpa, por ser tan irresistible.- Me acerque y le comencé a besar el cuello. Me entretuve un rato en su "manzana de adán" delineándola con mi lengua y mordisqueándola a ratos.
- Esta bien, castígame.- dijo por fin derrotado con una vos ronca.- Soy un chico malo.-
Esa tarde no salimos de casa. Esa noche no dormimos mucho. Sabíamos que este día será memorable para nuestra historia, porque ese día y esa noche fue el comienzo de nuestra historia juntos.
Solo el comienzo.
FIN
*Eni esta llorando desconsoladamente en este momento*.
Sé que no dije que se venia el final disculpenme por eso
Es mi primer fic largo terminado. No lo puedo creer. De verdad es un logro grande para mí porque nunca lograba terminar ninguno y este…esta terminado. T.T Pero aún no se desesperen le falta el epilogo ( Entonces no puedo decir que se termino o si? ….déjenme ser feliz ya?)
Quería agradecer a todas por sus RR y su apoyo a esta historia. Como lo dije en algún momento fue una inspiración flash que tome y plasme los primeros 5 cap en Word y de ahí seguí. Me reía mucho con sus comentarios y sus opiniones. De verdad que ahora sé lo importante que son los RR para una escritora de fics. ¡Son las mejores lectoras del mi mundo!
Ahora cuando vea a Quil en la pantalla grande…me acordare de todo jejeje y gritare por él aunque me llamen traidora. XD. Le amo. Y me alegro que al final de esta historia a pesar de todo hayan podido quedarse juntos. Por que en la vida no todo es color de rosa… lo importante siempre he dicho es el resultado. Y que tierno es Quil llegando siempre en el momento adecuado con las palabras adecuadas…¡Yo también quiero castigarlo!
Gracias por leer mis hiperventilaciones aquí jeje no es obligación pero sin embargo aguantan a esta loca . Gracias.
Sin más que agregar solo seguir agradeciendo. ¡Nos vemos en el EPILOGO!
Enichepi
