Pocos días después de lo ocurrido, durante una tarde en la sala común en la que Harry estaba estudiando, recibió una carta de Jack, la cogió del pico de su lechuza nívea y la guardo en el cajón sin leerla, ya la leería más tarde cuando se hubiesen dormido Ernie y Justin, no es que quisiese ocultar su contenido pero prefería leer el correo en privado, pues siempre había tenido privacidad en cuanto a sus cosas, continuo estudiando o al menos intentándolo, la carta había terminado por distraerlo, tras meditarlo y hablarlo con sus compañeros acordaron hacer lo que se les había ocurrido a aquellos que habían actuado como representantes. Finalmente lo dio por imposible y abrió la carta.
Harry,
Todo lo que cuentas es bastante preocupante; pero vamos por partes, vuestra idea de hacer valer los derechos de los estudiantes a participar de la vida del centro es muy buena pero seguramente os encontréis con problemas por ello; si vais a hacer algo que suponga forzar al director a restaurar el régimen educativo anterior que claramente daba mejor resultado que este todos a una sino, si tan solo sois unos pocos no daría resultado.
En cuanto al incidente del troll encuentro muy extraño que sucediera, pues esas criaturas no suelen tener muchas luces y coincido contigo en que tal vez se tratase de una distracion , pero… ¿para que?; obviamente tiene que haber sido alguien de dentro y seguramente se trate de un mago adulto en pleno desarrollo de sus habilidades, pero de todas formas suena muy raro como si se tratase completamente de un movimiento chapuza o como si hubiese un segundo propósito al propio de causar la distracción. Ese razonamiento me lleva al pasillo prophibido del tercer piso y al cerbero que hay allí encerrado, como si fuese un guarda de seguridad de una importante cámara de seguridad; seguramente allí se esté ocultando algo como creo que ya habrás deducido, te sugiero que no pienses en ello y te mantengas lo más al margen posible de todo ello parece como si en hogwarts hubiese más de una conspiración al mismo tiempo; simplemente estate atento y céntrate en aprender; además de mantenerte alejado del crebero y de cualquier otra criatura que no este controlada por un Profesor en las clases. Lamentablemente Harry todo esto que me contaste en la carta debo comunicárselo a tu madre y también a Natalie.
Atentamente, Jack.
Harry, plegó la carta y la guardó en el escritorio, en el cajón debajo de todos los papeles y trabajos que ahí tenía, junto al resto de cartas.
Un día a mitad de noviembre comenzaron a pasar la lista de los que se iban a casa y los que se iban a quedar en Navidad en Hogwarts; Harry se apuntó inmediatamente en la lista de los que se iban a casa, sabía que allí lo esperarían de hecho antes de iniciar el curso les aseguro que volvería para navidad; y ahora estaba más decidido que nunca a volver a casa por Navidad, la mayoría de sus compañeros se marchaban y no le apetecía quedarse prácticamente solo en el castillo. Un par de días después de que pasara la lista, la profesora Sprout jefa de la casa Hufflepuff se acercó a él con gesto preocupado.
- El profesor Dumbledore quiere verte en su despacho, Harry
Harry miro a la profesora unos segundos en silencio antes de responder
- ¿Dónde está el despacho de Dumbledore? – le pregunto; pues sabía que debía de acudir a su despacho porque él lo había solicitado aunque estaba nervioso; nunca había sido llamado al despacho del director.
Camino junto a la profesora por los distintos corredores, en silencio pensando en que podía haber hecho para ser convocado ante el director; no se había saltado ninguna norma del colegio así que en ese aspecto el director no podía decirle nada; detuvo un momento sus pensamientos, había oído hablar a Jack y Natalie varias veces sobre Dumbledore sin que estos lo supieran y la opinión que tenían de él no era muy buena; Harry se recrimino mentalmente por compartirla o simpatizar con ella sin conocer personalmente al director, sin recabar más observaciones. Por fin llegaron frente a una gárgola de piedra metida en un umbral tallado en la pared de piedra del muro; la profesora pronunció unas palabras, Harry no le prestó atención. La gárgola se desplazó y tanto la profesora como Harry se montaron en la escalera de caracol que surgió, al finalizar la escalera se hallaba un descansillo y una puerta con una aldaba. La profesora toco tres veces y entro al despacho indicándole a Harry que entrara, dentro del despacho estaba el director sentado tras su mesa.
- Puede retirarse, profesora Sprout – indico Dumbledore con un tono amable que Harry supo que no admitia réplica; era como en una ocasión que su madre lo había llevado a un interrogatorio; en la sala Booth tenía la autoridad sin necesidad de exhibirla.
- Te esperare en el pasillo Harry – le dijo la profesora
Harry asintió y se giró hacia el director permaneciendo en pie totalmente atento y mirando con curiosidad los artilugios que el profesor tenía en el despacho; podía notar la mirada del director, pero no quería devolvérsela, algo le decía que debía evitar el contacto visual directo con aquel hombre, tenerlo ante el hacía que tuviera una sensación rara.
- Harry, mi niño, toma asiento – repitió el profesor con esa especial amabilidad en el tono de voz
- ¿Qué quería, señor director? – pregunto Harry educadamente tras sentarse; todavía se preguntaba el motivo de aquello
- Veo que no te quedas en hogwarts para las vacaciones de navidad, una época muy buena para estar con los amigos y hacer mas amigos
- Prefiero ir con mi familia, hace mucho que no los veo; desde septiembre
- Ya veo – dijo algo fastidiado pero tratando que no se le notara – bueno si cambias de opinión tienes hasta el inicio de las vacaciones para decírmelo
Tras aquello el director le autorizo a salir del despacho; conforme salía Harry noto calentarse el colgante que llevaba siempre a cuello, colgante que según le contaron Jack y Natalie le protegía contra determinados hechizos de comportamiento compulsivo; no comprendía completamente porque se había activado justo en ese momento, pero intuía que tenía algo que ver con el director; añadió eso a la lista de cosas de las que hablar cuando llegase a casa.
Por fin llegaron los exámenes previos a final de trimestre; en el de vuelo se quedaron todos plantados negándose en voz alta a examinarse y solicitando que les pusiera un cero a excepción del grupito de Gryffindor que se negó a firmar el comunicado de principio de curso; en el resto de exámenes ocurrió lo mismo, solo los realizaron dicho grupito, el resto se negaban a hacer el ejercicio práctico y entregaban el examen teórico en blanco; los profesores al principio se molestaron, pero luego por mediación de los jefes de casa comprendieron que aquello se trataba de una protesta en toda regla por el sistema de clases que había sido adoptado ya que el consejo escolar solo obligaría a dar marcha atrás al director y a restaurar el antiguo sistema de clases si la educación de los jóvenes magos se veía comprometida. Esos suspensos al director no le sentaron nada bien y quería evitar por toda manera que llegasen al consejo escolar, quería que pasaran por sus manos y darles el visto bueno antes de que llegasen al consejo, tal como sucedía todos los años y como estaba establecido en el régimen escolar; pero un anónimo se le adelanto y mando los resultados al consejo escolar secundando la protesta de los alumnos; este anónimo eran en realidad cuatro anónimos, cuatro profesores.
El día 21 de diciembre, se celebró el banquete de cierre de trimestre; muchos hablaban de cómo serían sus vacaciones de navidad o comentaban las notas que marcaban sus distintos boletines orientativos; Harry mientras tanto pensaba en cómo iba a explicarles su boletín lleno de ceros, Jack ya sabía de qué iba la cosa y le había dicho a Harry que todo lo que le conto debería decírselo a su madre pero no sabía si lo había hecho; por el momento decidió disfrutar de la cena. Al final de la cena, Dumbledore pronuncio unas palabras comunicando que el innovador y maravilloso sistema de docencia debía ser sustituido por lo que era antes debido a presiones del consejo escolar; utilizando un tono de voz que denotaba un claro desagrado. Los alumnos de primero que habían hecho eso posible aplaudieron alegremente celebrando su victoria, a ellos se unieron todos los Slytherin algunos porque de verdad se alegraban y otros contentos de que le hubiesen dado en las narices a Dumbledore; los alumnos estudiosos del resto de casas también se unieron a la celebración; celebración que no le agrado nada al director.
Horas más tarde, a media noche, Dumbledore en su despacho hablaba con el profesor Snape; la sensación de cada vez menor control sobre la situación de Harry y los implicados en ella le desagradaba por completo; una de las cosas que más le molestaban de ese descontrol es no saber quiénes eran esos a los que Harry consideraba su familia ni como tenerlos controlados; y en eso entraba Severus; era el único de sus personas de confianza allí en Hogwarts que sabía cómo mezclarse correctamente con los muggles sin llamar la atención.
- ¿Qué desea, Director? – pregunto el profesor – me gustaría controlar que mis Slytherin tienen hecho el equipaje antes de que mañana salga el tren escolar – comento – es una cuestión de orden
- Si, y está bien que tengas tan disciplinados a tus alumnos – admitió el profesor – pero hace años me hiciste una promesa respecto a Harry – recordó intencionadamente el profesor – no sabemos a dónde irá estas vacaciones navideñas ya que no se queda en el colegio, por ello creo que estaría bien que le echaras un ojo estas navidades
Severus Snape hizo un gesto contrariado, pues no le apetecía pasar las vacaciones de navidad vigilando a un niño por capricho del profesor; pero aun así accedió, pues una parte de él sentía curiosidad por saber cómo vivía el muchacho Potter, el mismo que se hacía apellidar Brennan para regocijo de Snape.
Harry había cogido un vuelo para Wasington D.C la mañana siguiente nada más llegar a Londres, tenía los pasajes reservados para ello y el propio Hodgins se había encargado de transportar de forma mágica aquellos elementos del equipaje que podían serle conflictivos de llevarlos en un avión, Harry había volado en avión en otras ocasiones, pero nunca solo y aquello le daba un poco de inseguridad, a pesar de todo era bien consciente que la estadística marcaba a los aviones como el medio de transporte más seguro y la aerolínea en la que viajaba era de las mejor consideradas en cuanto a protocolos de seguridad, puntualidad de horarios y confort durante el viaje. El viaje hasta casa en si se le hizo breve, aprovecho para dormir un poco y disfrutar de las películas que la aerolínea ofrecía, al bajar del avión en el aeropuerto; recogió el resto de su equipaje en la terminal y camino hasta encontrar a alguien conocido; en esta ocasión Booth, Harry sonrió y se dirigió hacia él. En el mismo aeropuerto, observando con discreción se encontraba el propio profesor de pociones al que no le costó nada lanzándole un hechizo de localización momentánea para poder saber dónde vivía Harry y con quien; los siguió hasta el laboratorio pareciéndole un lugar extraño para que estuviese un niño y al mismo tiempo entendiendo porque Harry en cuestión era tan diferente a lo que había esperado encontrar. Allí, oculto bajo un hechizo de invisibilidad observó detenidamente las relaciones que ocurrían en el lugar y como todos enseñaban y querían a Harry. En ese lugar supo porque se hacía apellidar Brennan y de que le sonaba aquel apellido, si algo hacia Severus Snape en su tiempo libre era leer artículos científicos muggle; en ese momento, el afamado por su amargura y sarcasmo, el profesor de pociones, se decidió finalmente, cumpliría su juramento de proteger a Harry en la sombra, pero le pasaría a Dumbledore la justa información, pues últimamente no se fiaba mucho de él, ya que se sentía como si estuviera siendo manejado por un titiritero. Ya tenía la información que Dumbledore quería, de forma que considero aprovechar el tiempo de navidades que quedaba para conocer un poco aquella ciudad y de paso adquirir interesantes revistas científicas.
El paso de las navidades se le hizo a Harry muy breve, más que de costumbre, durante los meses que llevaba en la escuela de magia había echado mucho de menos a todos aquellos que eran su familia o los consideraba como tal; poco después de llegar les había enseñado un boletín de notas orientativas narrando detalle a detalle lo que había pasado y como se habían puesto de acuerdo casi todo primero en actuar de una determinada manera, cosa que no podía contar completamente por carta.
- Es bien sabido que un aula masificada es limítrofe para el aprendizaje – dijo Brennan – todos los educadores son conscientes de ello
- Bueno, esperemos que la actuación de los chicos tenga resultado – comento Jack – sino habrá que buscarse otras medidas menos encantadoras – añadió mientras jugueteaba con un periódico
- No creo que esa sea la solución Jack – intervino Natalie apoyada sobre el quicio de la puerta – hacer partícipe a la prensa de eso hará que la propia prensa quiera inmiscuirse en todo lo que hace Harry
- No me refería a que los niños recurriesen a la prensa, sino a organizar a los adultos para ello
- En ese caso dudo que consigas muchos que lo apoyen
- ¿Por qué no iban a apoyarlo? – pregunto Brennan – antropológicamente los padres han proporcionado a su progenie la mejor educación que han podido
- Es un asunto político – especifico Natalie – muchos de los padres de esos niños están muy agradecidos a Dumbledore por los servicios prestados en la guerra contra Voldemort y no se pondrán en su contra, es más reñirán y castigaran a sus hijos por las notas obtenidas, aunque estos les expliquen lo de las aulas masificadas – compuso una mueca – todo siempre gira en torno a la política.
- ¿Estas diciendo que la solución a esto la tienen que encontrar los propios chavales? – pregunto Jack
- Exactamente, de hecho ya la han encontrado; el consejo escolar de Hogwarts, históricamente siempre ha estado compuesto por los cabezas de las doce familias más importantes del mundo mágico, es hasta donde yo se la mitad de puestos electivos y la otra mitad heredados; son grandes inversores en la escuela y el mundo mágico y no les agradara en absoluto que el nivel de la escuela descienda
- Y el nivel se mide por las notas de los alumnos – comento Brenan – pero eso es absurdo, ¿Por qué no les hacen pruebas de nivel?
- No lo se
- Brenan, ya has visto como es la sociedad mágica; todavía viven en el siglo XVIII aproximadamente – dijo Jack divertido
Poco después zanjaron esa discusión sin sacar nada más en claro que mantenerse al tanto de lo que sucedía a través de las cartas que les enviase Harry y pasaron a tratar otros asuntos más importantes y en cierta manera peligrosos; ambas eran participes de lo del cerbero y al igual que Jack consideraron que ahí había gato encerrado.
La noche antes del fin de vacaciones, tanto Natalie como Jack habían ido a casa para celebrar una cena de despedida, a Harry no le apetecía mucho marcharse, a pesar de tener amigos o proyectos de amigos, era feliz en su casa, más que en la escuela y además durante los últimos días no había podido dejar de pensar en la extraña sensación que tubo al salir del despacho del director cuando el colgante mágico se notaba caliente, muy caliente; decidió que se lo diría a Jack, cuando lo encontrase a solas, pero nunca fue así; al final se acercó a él cuando hablaba con Natalie y les conto a los dos lo sucedido, tanto la conversación con el director como la reacción del collar al estar abandonando el despacho; ambos intercambiaron una mirada preocupada
- Esa sensación, el collar… ¿quiere decir que el director intentó hechizarme? – pregunto Harry a pesar de que por sus caras y su propio pensamiento lógico ya sabía la respuesta, no recibió palabras, tan solo una mirada significativa – pero… ¿Por qué?
- Sobre el porqué solo podemos hacer conjeturas – dijo Jack
- Vale
Harry se levantó del sillón para irse a dormir, cuando casi había salido de la estancia se giro
- ¿Quién me va a llevar mañana al expreso?
- Natalie, yo tengo que trabajar y es su día libre
- ¿Iremos pronto como cuando Jack me llevo a principio de curso?
- Más o menos a la misma hora – dijo Natalie con una sonrisa
A la mañana siguiente, Snape ya aguardaba en el andén 9 ¾ oculto, no por placer sino porque era una orden directa de Dumbledore y a pesar de su capacidad para la oclumancia, el benevolente anciano tenía otros métodos para saber si uno cumplía o no con la misión que le había sido asignada. A las 9:05 vio entrar a través de la barrera a dos personas, una mujer y un niño, la mujer arrastraba el baúl del niño; el niño no era otro que Harry y la mujer… la mujer la reconoció; los vio subir al tren y sujetar firmemente el baúl en la barra porta equipajes, luego bajaron del tren. Snape presto atención a lo que decían pues no había nadie más en el andén. La mujer, Natalie le estaba dando algo a Harry
- Aquí tienes leche y galletas – dijo entregándole un brick de 200 ml y un paquete de cinco o seis galletas, además de un bocadillo envuelto en papal de plata, Snape sabía bien lo que era – y un bocadillo de atún para la comida – añadió Natalie – si te entra hambre a mitad tarde, puedes comprarte algo de chocolate del carrito – agrego dándole un par de galeones – invito yo
- Vale
- Pásatelo bien
- Lo haré
Dicho esto Harry volvió a subirse al tren y se sentó en el compartimento poniéndose lo más cómodo posible, Natalie se quedó en el andén apoyada sobre una de las paredes observando el lugar, como si analizase la seguridad del mismo, según le pareció a Snape; poco a poco la estación comenzó a llenarse, de magos adultos acompañando a sus hijos a coger el tren escolar, Natalie comenzó a caminar tranquilamente hacia la barrera y salir al mundo muggle perdiéndose entre los muggles; aquello a Snape le resulto raro, vale que era una tradición atravesar la barrera pero generalmente los magos adultos se desaparecían del propio anden, era como si no quisiera llamar la atención o algo por el estilo, también se preguntaba que hacía ella con Harry en ese momento y porque la antropóloga forense no lo había acompañado
- Es algo en lo que tendré que indagar – murmuro para si mismo
Camino hacia el tren y se subió a uno de los compartimentos, el de prefectos, pero estaba dispuesto a recorrer todo el tren de arriba abajo, ya que estaba allí haría algo productivo; podría haberse aparecido en Hogsmeade, pero eso le dejaba menos tiempo para pensar en qué hacer, obviamente Dumbledore vería una amenaza en que una ex-Slytherin estuviese cerca de Harry ya que desde el principio había sabido ver sus intenciones de rodearlo únicamente de Gryffindors; por otro lado en el andén ella no le había parecido un peligro para Harry, casi al final del viaje llegó a la determinación de que por el momento no comentaría nada de aquello.
