CAP. 11

UN BABY, UNA CITA PERFECTA Y… ¿LA MUERTE?

¿Alguna vez han despertado con la seguridad de que algo muy malo les va a pasar? Es un presentimiento casi idéntico a la sensación de que alguien te persigue, volteas, y no hay nadie. ¿Miedo? Tal vez… pero, ¿a que?

Esa mañana en particular lo sintió… su cuerpo se erizaba al contacto con el aire. Tomoyo odiaba ese presentimiento, era el mismo que sintió cuando su madre murió. La pelinegra giro la cabeza de un lado otro. Lo mejor era no pensar en ello.

A pesar de sentirse exhausta, se levanto de la cama por la estupida promesa con Sakura de acompañarla al hospital, por Dios, lo mas seguro es que tiene indigestión y ella alarmada por nada.

Arrastro los pies para llegar a la regadera y con pesadez puso comida en el plato de Spi. Después de la fallida misión en el salón de Burlesque, Li le cedió, en un extraño giro, el liderazgo a ella; no le molesto en lo absoluto la decisión, pero tampoco fue de su total agrado.

No es normal cambiar de líder en misiones importantes. Sobre todo en ésta. Pero todos estaban inmiscuidos directa o indirectamente. Así que lo que más importaba era matar a Amamiya y quien sea el líder es lo de menos… por ahora.

De pronto recordó que no todo era malo, tenia una cita por la noche con Eriol; aparte de Spi, él era el otro pelinegro que le quitaba el sueño. Por que estar con él era como un sueño, era divertido, guapo, buen cocinero, guapo, sabia de armas, guapo, y unos ojos encantadoramente azules que resaltaban aun mas lo que guapo era.

Movió su cabeza de lado a lado emocionada por la ocasión, pero luego vio que su casa era un desastre… y los ánimos decayeron hasta el suelo, se sentó en la silla nuevamente y recargo su cabeza en la meza… tal vez, el levantarse de la cama tan temprano no fue una buena idea.

La mañana paso muy rápido, mas de lo normal pues había puesto toda su energía en limpiar el departamento que para cuando acordó ya estaba en camino al medico con Sakura…

Hospitales, odiaba los hospitales, odiaba su olor, odiaba su pulcro color blanco en las paredes y la inesperada alarma que se activaba cada vez que un paciente entrara en uno de los tantos códigos de emergencia, y es que de alguna manera todo eso detalles le recordaban lo que su madre había sufrido, por eso ella hacia todo lo humanamente posible para estar lejos de ellos.

Cosa que es imposible de cumplir cuando tienes una amiga de nombre: Sakura

─ ¿Qué tienes? ─ pregunto la castaña

─ Nada…

─ ¡ha!

Un silencio incomodo se hizo presente.

De pronto Sakura puso atención en sus manos, estaban enrojecidas, pero no era el tono normal que quedaba en los tiradores después de detonar.

─ ¿Qué te paso en las manos? ─ dijo curiosa

La pelinegra la miro de reojo

─ Nada… ─ contesto tajante

─ mientes…

La sniper suspiro

─ bien… limpie el departamento

─ Hay Tomoyo ─ dijo molesta la castaña ─ si no me quieres decir, al menos invéntate algo creíble

─ ¡No estoy mintiendo! ─ Grito sintiéndose ofendida ─ en verdad limpie el departamento

─ si claro… y también eres rubia natural.

Tomoyo rodó los ojos y bufo. Quería a su amiga, pero a veces era muy molesta

Otro silencio incomodo

─ ¿en que piensas? ─ le interrumpió la castaña

─ En que si me hubiera quedado en casa, aun estaría disfrutando de la comodidad de mi cama ─ dijo con desgano ─ además, solo te van a descifrar los jeroglíficos que tienes por resultados, no pasa de que te digan que tienes alguna infección, o los glóbulos rojos altos… que se yo.

─ ¿tienes idea de que significa tener los glóbulos rojos alt...? ─ no terminó la oración, su rostro empezó a dar arcadas de asco

─ ¿te encuentras… bien? ─ dijo preocupada, pues a su amiga le cambiaban los colores del rostro muy rápido; fue entonces cuando sucedió lo que su vida de juergas le había enseñado.

Era una escena por demás familiar: la ligera capa de sudor, arcadas de asco, excesiva salivación y por ultimo, la inclinación del cuerpo de manera horizontal expulsando un liquido verde – grisáceo, y como buena tiradora, dio justo en las botas nuevas de la sniper.

La pelinegra creyó que sus ojos se saldrían de orbita de tanto que los había abierto, el olor era insoportable, y su amiga seguía expulsando todo el jugo gástrico. Inmediatamente las enfermeras acudieron en su ayuda retirándola del lugar, mas que nada para evitar el tan famoso efecto domino y que los demás pacientes siguieran su ejemplo.

La sniper seguía en shock, no fue hasta que una de las enfermeras se acerco a ella sacándola de su trance y extendiéndole uno de los uniformes tan coloridos que suelen llevar los residentes y cirujanos del hospital.

El llamativo color rosado resaltaba aun mas su pálida piel, contrastando con lo negro de su cabello ─ al menos, es mejor que oler a vomito y hace juego con el color de sus ojos ─ le dijo antes de marcharse la enfermera. Ahora tenía un par de razones más para odiar los hospitales: Las enfermeras burlonas y los estupidos uniformes. Bueno, los uniformes no; por ahora, eran su única ropa decente y limpia ─ al menos no me dieron una de esas batitas que tienen la espalda descubierta ─ se dijo a si misma

Pregunto por su amiga y la dirigieron a la sala de emergencias. Verla recostada y con un tubo de suero intravenoso le trajo malos recuerdos.

─ estoy bien… ─ le dijo con desgano

─ yo no pregunte nada…

─ no necesitas, se te ve en la cara ─ la pelinegra giro su rostro apenada

─ Y bien… ¿que tienes?

La castaña levanto los hombros y de su garganta emano un sonido de indiferencia.

─ al menos logramos que te pasaran mas rápido de lo esperado, así podré irme a casa a descansar como se debe

─ gracias por preocuparte "amiga" ─ dijo con sarcasmo la castaña

─ Cuando quieras… ─ le respondió con el mismo tono

Estaban a punto de empezar un duelo de miradas cuando entro el anciano doctor llamando su atención

─ señora Li, en cuanto me avisaron lo que pasó en el Lobby, viene lo más rápido que pude. Pero veo que esta bien cuidada, hizo bien en traer a su amiga

─ Mis botas no piensan lo mismo ─ exclamo la amatista en voz baja

─ ¿Cómo dijo señorita? ─ pregunto extrañado

─ no le haga caso Doctor ─ interrumpió la castaña ─ aun esta en "trance" después de lo que vio, además, no le gustan los hospitales

─ ya veo…. ¿una mala experiencia? ─ la pelinegra asintió ─ bien, entonces hagamos esto mas rápido para que puedan salir a comer juntas, como buenas amigas ─ el anciano sonrió y las amigas fingieron hacer los mismo ─ ¿trae los resultados de los exámenes señora Li?

Sakura hizo un ademán con la cabeza señalando su bolso, Tomoyo entendió y busco el sobre. Enarco una ceja y volteo a ver a su amiga, y sin decir nada mas le paso al doctor los documentos

─ veamos… ─ el anciano medito una par de segundos y una tierna sonrisa apareció en su rostro ─ ya veo… bien, ya encontramos la causa de sus vómitos señora Li

─ ¿que tan severa es la indigestión Doctor? ─ pregunto burlonamente la sniper

─ ¡oh! es tan severa que en nueve meses tendrá un par de brazos y piernas ─ dijo entre risas

Sakura por inercia sujeto la mano de su amiga soltando un ligero gemido de sorpresa mientras la pelinegra parpadeaba tan rápido que parecía tic nervioso y apretó la mano de la castaña sin darse cuenta

─ tendrá un…

─… bebe… ─ dijo en un susurro. El anciano asintió

Después de varias recomendaciones y aun en trance, el par de sniper salieron del hospital; toda su vida habían sido preparada para todo, para matar, para pelear cuerpo a cuerpo, para tomar decisiones acertadas y muchas veces espontáneas, inclusive fueron entrenadas para ver la muerte cara a cara y no temerle… pero nadie les dijo que hacer cuando una nueva vida viene en camino.

¿Qué decir?

¿Cómo reaccionar?

Y por todos los santos… ¿Cómo demonios se cambiaba un pañal?

─ Hamm… quieres que… ¿te acompañe hasta tu casa? ─ dijo la pelinegra para cortar el ambiente más que por cortesía

─ no… iré a ver a Shaoran a su oficina, creo que… tiene "un poco" de derecho de saber que va a ser papá ─ y sonrió. Tomoyo por un segundo logro distinguir un brillo especial los ojos de su amiga.

─ Bien… ¿segura que te sientes bien?

─ Si, extrañamente me siento mejor ahora. Además, tienes que cambiarte de ropa ─ dijo señalando el nuevo outfit de su amiga ─ creo que le aré una nueva sugerencia a Shaoran para los trajes de las Tiradoras ─ dijo entre risas

─ ¡ni se te ocurra Pavlichenko! ─ siseo en tono burlón

─ vamos, te queda muy bien el color

─ Ya se, ya se: combina con el color de mis ojos

─ ¿Quién mas te lo dijo?

─ La enfermera…

─ Ho… ¿y no la golpeaste?

─ En ese momento… no. Pero soy muy buena recordando rostros. Algún día la voy a volver a ver

La castaña estallo en risas

─ pobre… me compadezco de ella.

─ Lo se. Bueno… creo que es hora de despedirnos

─ Si…

La pelinegra dio media vuelta y empezó a caminar…

─ Gracias por tomar de mi mano

La sniper levanto los hombros ─ no fue nada

─ yo… lamento mucho haberte preocupado

─ no tienes por que disculparte, con que me compres una botas nuevas basta ─ termino de decir sonriendo

─ sabes… Siempre quise un hijo, pero ahora que lo voy a tener, no se que hacer ─ los ojos de Sakura se empezaron a llenar de lagrimas ─ estoy un poco asustada

La pelinegra giro su cabeza para todos lados, y en un acto inesperado para la castaña, sintió el calido abrazo de su amiga

─ no tienes por que tener miedo, no estas sola, tienes a Shaoran y a… mi. Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea ─ Sakura sonrió y correspondió el abrazo ─ además… si puedes armar y desarmar un rifle M24 en medio de una misión… podrás con un inofensivo bebe

La castaña se separo del abrazo algo consternada

─ ¿acabas de comparar a mi hijo no nacido con un arma?

─ ¿Qué esperabas? ¿Qué continuara con el momento romántico?

─ eres única Shanina… y te agradezco, por todo, se que no estábamos muy bien. Pero, creo que este bebe va a traer muchas cosas buenas

─ Yo también lo creo… solo…. No dejes que se parezcan a Li ¿está bien? Hay que mejorar la especie

Sakura pudo sentir como gota de sudor recorrió su nuca

─ Lo intentare… creo.

La pelinegra asintió y siguió su camino, tenia que llegar rápido a su departamento, alimentar a Spi y arreglarse para cenar. No es que le importe mucho su ropa, pero, en esta ocasión en especial quería verse… linda.

Caminaba lo mas rápido que sus piernas podían dar, pero lo suficiente como para no parecer una loca desesperada en medio de la calle. Fue cuando su atención en una tienda hizo que parar en seco…


─ En serio amigo, no es normal que quieras comer langostinos con crema de maní ─ decía Eriol muy apenado, pues estaba pasado por el momento mas vergonzoso de su vida, pues su jefe y amigo le pidió al chef del Restaurant que al especial del día le pusiera la mencionada crema

─ ¿Por qué no? Es de lo más natural untarle crema a la comida

─ ¡si! Pero no de maní ─ grito provocando la atención de todos los comensales ─ el punto es… que, bueno, no te lo quería decir así, pero últimamente estas muy extraño Shaoran

─ ¿yo? Estas exagerando…

─ créeme, no lo hago

─ Tonterías, lo que pasa es que aun estas molesto por la degradación

─ no estoy molesto

─ entonces ¿cual es el problema? ─ dijo el ambarino

─ Tu extraña dieta alta en ingredientes sorpresa

─ ¿Cómo cuales?

─ Bien… pues la hamburguesa llena espagueti, la pizza de frutas, y tu ultima fascinación por mezclar la crema de maní con ¡TODO!

─ sigo diciendo que exageras… anda, pruébalo ─ decía mientras acercaba el marisco rebosante de crema al rostro del níveo. Este solo se limito a voltear para evitar devolver sus alimentos

─ Dios… ¿como puedes comer eso? ─ decía al mismo tiempo que tapaba su boca con una servilleta

─ vamos no es tan malo ─ y empezó a comer como si fuera un manjar

─ Será mejor que me valla antes de que pierda mi gusto por la comida diaria

─ ¿ya te vas?

─ Si tengo una cita y no quiero llegar tarde... u oler a maní. Te veo mañana con los gemelos y Shanina

El castaño asintió y se despidió sin dejar de ver su comida

Eriol decidió dar una vuelta, tomar aire fresco y olvidar la asquerosa escena antes de la cita… su cita con ella, la Diosa de cabellera negra, la única que hacia que fallara las misiones.

Por pensar en ella lo atrapo la INTERPOL, por poco y muere; el día anterior lo habían degradado por echar a perder la misión más importante para muchas personas, y todo por querer descubrir algo que no existe.

Y es que pensar que Tomoyo y Shanina eran la misma persona, era lo mas estupido que una persona en su sano juicio pudiera pensar. Y con solo verlas era suficiente para demostrar que eran dos personas totalmente distintas. Una era encantadoramente hermosa, inteligente y divertida, mientras que la otra era todo lo contrario. Astuta, fuerte, ágil y se podía ver que debajo de la burda peluca y lentillas azules, escondía celosamente una bella figura.

Estaba atrapado, en sus pensamientos podía ver a las dos mujeres y rogaba para que ocurriera un milagro y se pudieran fusionar… seria su mujer perfecta. Pero eso no existe, Tomoyo era Tomoyo y Shanina era un Diablo. No podía hacer nada al respecto. Tenia que decidir, quedarse con la linda y perfecta Tomoyo, o seguir intentando descubrir quien era Shanina.

Claro que las dos desiciones tenían sus contra pues si se decidía en su empeño por descubrir la identidad de la tiradora, podría perder a Tomoyo para siempre… y si se quedaba con Tomoyo tendría que lidiar con la espinita de saber quien rayos era Shanina.

En momentos así se maldecía por haber caído en las manos de la INTERPOL, si no se hubiera sido por ese error, no hubiera soñado que Shanina tenia los ojos color amatista… por que, había sido un sueño ¿verdad? O tal vez las dos tengan los ojos color violeta ─ no, eso si que era imposible. ─ se dijo a si mismo

Eriol rogaba por una señal divina, algo que lo ayudara en su decisión… Fue entonces cuando un destello rosa cerca del lugar le llamo la atención. La vida le auxiliaba en sus plegarias.

Tomoyo Daidouji veía con mucha atención un aparador, su larga cabellera negra ondeando al aire la hacia ver tan sexy con el traje rosa de enfermera. El pelinegro se acerco lentamente y enarco una ceja

─ ¿Por qué el disfraz de enfermera? ─ Tomoyo dio un ligero brinco sobresaltándose, algo muy extraño en ella. Ese tipo de cosas no le ocurrían. Giro de inmediato y sus ojos brillaron al ver el par de zafiros.

─ ¡Eriol! ─ grito emocionada

─ ¡Tomoyo! ─ le respondió con la misma intensidad abrazándola y sonriendo

─ ¿Por qué hueles a maní? ─ decía la pelinegra mientras lo olfateaba

─ este… ¿Qué haces aquí? ─ cambio rápido la conversación

─ ¿hu? nada importante ─ respondió algo nerviosa ─ solo que iba camino a mi departamento cuando gire mi rostro y esa cosa llamo mi atención ─ el pelinegro miro hacia la tienda y se dio cuenta que vendían ropa para bebe

─ ¿no me digas que el lado maternal te esta hablando?

La tiradora sonrió

─ no digas tonterías, es que… ─ dudo un poco ─ mira, no me compete decirte este tipo de noticias, pero digamos que una "amiga" va a necesitar mucha de esa ropita ─ dijo señalando hacia adentro ─ y pues, seria un buen detalle ser la primera en regalársela ¿no?

─ seria el mejor detalle que le pudieran dar a tu amiga… oye, de casualidad, ¿tu "amiga" no es la Sra. Li?

─ Pues si, acabo de estar con ella en el Hospital ¿como lo sabes?

─ ¡Eso lo explica todo! ─ dijo dándose un ligero golpe en la cabeza, luego vio a la pelinegra ─ y lo de tu disfraz también

─ ¡ah! Esto… si, Sakura tuvo un… inconveniente ─ puso cara de asco ─ pero ya esta bien.

─ sabes… nunca hablamos que teníamos los mismos amigos

─ el mundo es muy pequeño… a estas alturas todo puede pasar.

─ Si todo… ─ eriol se puso un pensativo… ahora ya hasta conocían a las mismas personas.

─ ¿pensé que te vería hasta más tarde?

─ Lo mismo pensé yo, pero el destino esta empeñado en juntarnos y no voy a pelear contra ello. ─ ella sonrió y él se sentía más que feliz. ─ Que te parece si ya que estamos aquí adelantamos nuestra cita

─ por mi esta bien, solo quisiera ir a cambiarme de ropa ─ decía pasando sus manos sobre su traje rosa

─ ¿pero por que? Te ves muy elegante así ─ decía en tono burlón ─ anda, vamos a que te cambies, sirve que paso tiempo a solas con Spi

El pelinegro extendió su brazo y ella felizmente lo tomo; caminaron tranquilamente por la calle. Nada mas importaba

Ya en el departamento que en muchas ocasiones parecía Bunker militar, en ese momento daba un aire de hogar. Las armas estaban celosamente guardadas estratégicamente en los muebles falsos, y daba la impresión de que todo estaba en su lugar, no había ropa sucia tirada, en el refrigerador tenia comida decente y fresca, puso una pequeña alfombra en la sala y hasta había fotografías en las paredes

─ ella es… ─ pregunto el ojiazul

─ Mi madre ─ respondió rapidamente ─ últimamente han pasado cosa que… bueno, no entenderías

─ esta bien, dejémoslo solo en que tenías ganas e ver a tu madre

─ Si... algo así. ─ sonrió ─ Ponte cómodo, no tardare mucho; Spi debe andar por ahí, casi siempre entra por la ventana.

─ estaré al pendiente

La sniper se metió a duchar rápidamente, y se arreglo sencillamente con unos leggins en negro, un bluson morado en cuello "v" que enseñaba lo justo y no verse vulgar. Unas botas altas con cintas en la parte trasera daban el toque final a su atuendo. Su cabello era hermoso y ondulado por naturaleza, así que solo lo sacudió un poco. Brillo en los labios, rimel y rubor.

Si sakura la viera estaría gritando de alegría por empeñarse en verse bien… se veía hermosa, radiante y natural. Estaba lista para su cita perfecta…

Justo después de salir del lugar se dio cuenta que no traía bolsa y ni una sola arma… ¡estaba completamente desarmada! Algo muy raro en ella. Se mostró segura y siguieron con la cita; llegaron a un elegante Restaurant donde los atendió un mesero con cara de molestia y ceño fruncido, al parecer había tenido un mal día y quería desquitarse con los primeros comensales que le tocaran… entiéndase, los pelinegros.

Maliciosamente les recomendó el especial de la casa: Escargot

Eriol declino inmediatamente y pidió un filete en término medio. La amatista no entendía por que la declinación si el mesero se había expresado tan bien del platillo, así que para ella pidió el especial. Su sorpresa fue enorme cuando Eriol le explicó que el Escargot era otra palabra para Caracoles de tierra… estaba a punto de cancelar la orden cuando el plato ya era servido frente a ella.

Una decena de caracoles flotaban en una salsa roja, y un olor penetrante inundaba sus fosas nasales; el mesero gustoso, le extendió unas extrañas pinzas para que empezara a degustar el platillo.

En un intento por mantener la calma, intento comer y con algo de torpeza tomo las pinzas

6 cayeron al suelo, 3 salieron volando a quien sabe donde, 2 saltaron hacia el platillo de Eriol y la ultima golpeo la cabeza de una persona que estaba cerca de su mesa.

El pelinegro quiso parecer romántico y hacerla olvidar la bochornosa situación haciendo un brindis con las copas. Está por de mas decir que la sniper no midió sus fuerzas y estrello la fina cristalería derramando el vino por toda la mesa y parte de su atuendo.

El calor inundaban sus mejillas, se reprendía una y otra vez diciéndose "estupida" por lo bajo

También se preguntaba por que no había pedido un filete al igual que su acompañante. Cuando sirvieron el postre sentía tanta hambre que devoro el pastelillo de chocolate en 3 minutos. Un nuevo record si le preguntaban a Sakura.

Cuando termino se dio cuenta que había llamado, aun mas, la atención de todos los comensales. Unos ojos en color zafiro la miraban divertido… se veía tan hermosa aun teniendo betún de chocolate en la comisura de la mejillas. Decidieron retirarse no sin antes memorizar el nombre del mesero.

La amatista quería salir corriendo del lugar, esconderse en la parte más lejana del planeta o tan siquiera meter la cabeza en la tierra como la avestruz. Estaba segura de que el guapo pelinegro no volvería a salir con ella.

Estaba a punto de disculparse cuando unas luces los cegaron. Estaban en la plaza del Trocadero, frente a la Torre Eiffel, justo en el momento en el que el juego de luces empezaba. Era una visión majestuosa y romántica. Tenía viviendo en Francia varios años, pero nunca había tenido la oportunidad de contemplar la torre de esa manera. Sintió un brazo rodearla, su cuerpo se estremeció al contacto y de reojo vio que Eriol sonreía.

Después de todo, la cita aun no terminaba.

Entonces los dos se habían dado cuenta que era el momento de besarse. Sus ojos lo pedían, sus cuerpos lo exigían, sus labios gritaban. Estaban tan cerca, ella cerró sus ojos cuando el sonido de un celular interrumpió la escena

no contestes, por favor contestes ─ gimió la amatista

De reojo el pelinegro vio que era su amigo, se resistió a contestar, pero el sonido era cada vez más insistente. Se excuso de su acompañante y en el tono mas frío y molesto contesto

─ ¿Qué quieres?

─ te vienes a la oficina

─ no puedo Li ─ dijo en voz baja y apretando los dientes

─ no te estoy pregunta pedazo de idiota, te estoy ordenando que te vengas a la oficina

─ ¿paso algo? ─

─ Los rusos viene para acá, al parecer ya tienen las coordenadas de donde Amamiya va a atacar

─ Dios, esto es serio

─ Muy en serio; los gemelos no tardan en llegar y a Shanina no la encuentro por ningún lado, no esta en su casa y su móvil no lo contesta

─ Que extraño

─ demasiado; te espero en 5 minutos aquí. No me falles Eriol

Y colgó, vio como la hermosa amatista lo veía sonriente esperando terminar lo que apenas iban a comenzar. Con la cara mas seria trato de disculparse, pero las palabras no salían

La pelinegra suspiro ─ te tienes que ir, ¿verdad?

─ Tomoyo… yo

─ Si lo se, lo lamentas; mira, tal vez esta no fue una buena idea...

─ ¿de que hablas? ─ pregunto el pelinegro asustado

─ mira, yo se que no soy linda, ni graciosa, ni divertida y que esta cita halla sido…

─ ¡perfecta! ─ interrumpió

Tomoyo enarco una ceja

─ yo iba a decir desastrosa

─ mira, desde que nos encontramos en la calle… el maldito mesero… incluso que me hallan interrumpido en medio de… bueno, tu sabes ─ decía sonriendo y enumerando con la mano

─ No Eriol no se ─ tratando de entender lo que le decía

─ el punto es que estar contigo es lo mejor que me ha pasado en el mundo. Aun cuando para todos, ésta halla sido una cita desastrosa, para mi fue perfecta. ─ al ver los ojos de la chica, se dio cuenta de que había tomado una decisión. Prefería estar con Tomoyo y olvidarse por completo de saber quien era Shanina. No había vuelta atrás

─ Para mi eres importante. ─ el teléfono empezó a sonar ─ me tengo que ir, en contra de mi voluntad, me tengo que ir. Discúlpame

Dio media vuelta y empezó a caminar con la cabeza agachada. La amatista grito su nombre haciéndolo voltear nuevamente

─ ¿en verdad soy importante para ti? ─ él asintió con la cabeza, ella sonrió y con los ojos llenos de lagrimas ─ ¡al demonio! ─ grito al mundo

Y corrió hacia el pelinegro tomándolo por sorpresa, aprisionando sus labios contra los de ella. Lo estaba besando. Eriol hizo lo único que podía hacer, se dejo llevar por el momento; entrelazo sus dedos en la cabellera y profundizo mas el beso.

¿Como explicar la escena?

¿Cómo explicar el momento?

Los dos esperaban con inmensas ganas por este beso, tan dulce y a la vez fuerte. Solo la falta de oxigeno los hizo separase jurándose con la mirada volver a repetirlo. Se dieron media vuelta y cada uno siguió su camino, uno más triste que el otro.


Sakura Kinomoto de Li, como la presentaban en Sociedad. Esperaba felizmente a su adorado esposo en la recamara principal de la inmensa mansión. Había ido a buscarlo después de despedirse de su amiga fuera del Hospital, pero apenas había llegado a recepción cuando amablemente le dijeron que aun no regresaba de comer.

Le ofrecieron esperarlo dentro de su oficina, pero ella se negó. La secretaria que tenía su esposo, nunca le había caído bien y no tenia ganas de ver caras hipócritas en el día más feliz de la vida después de su Boda. Además una maravillosa idea había cruzado en su cabeza. Le daría la sorpresa en su casa en cuanto llegara.

Y así esperaba en su recamara. Tocándose el vientre amorosamente. Estaba embarazada, estaba emocionada, su sueño al fin se haría realidad

Tendrían un niño… o tal vez una niña ¿Por qué no?

Todo puede suceder.

Recordó que aun guardaba una mordedora en el closet que secretamente había comprado para cuando llegara la ocasión. Busco entre el montón de cajas sucias que había dentro, mientras se decía mentalmente que tenía que limpiar más seguido. El lugar estaba lleno de polvo haciéndola estornudar repetidamente.

El rechinido de la puerta la hizo salir de sus pensamientos, era Muriel.

─ Disculpe que la moleste señora ─ decía con tranquilidad ─ pero un anciano pregunta por usted en la puerta

─ ¿una anciano? ─ la joven asintió con la cabeza ─ ¿y de casualidad dijo con que motivo venia a verme?

─ No señora, solo dijo que necesitaba hablar con usted y que era muy urgente

Sakura volteo a ver el costoso reloj de pared que hacia juego con la decoración de su hogar

8:15

Enarco una ceja; ¿Quién podría ser a esas horas?

Titubeo un poco antes decidir algo. Un presentimiento la hizo tomar su bolso de mano. Probablemente era un representante de los lugares benéficos a los que su esposo y ella contribuían mensualmente; pero, por lo general esas visitas eran a temprana hora.

─ dile que espere en la sala Muriel, en seguida bajo. ─ la chica volvió a asentir y se retiro. Un escalofrío recorrió su espina dorsal, su vientre se puso tenso, parecía como si el bebe sintiera algo extraño también.

Contra todo pronostico, bajo las escaleras lentamente y pudo ver a un anciano con barba canosa y de traje café se levantaba del asiento, contemplándola. Por alguna razón le resultaba familiar; su mano derecha tomaba con fuerza su bolso para no soltarlo. No era tonta, y una vida como asesina le enseñaba muy bien a hacer caso a los presentimientos, buenos o malos, al final presentimientos de que algo ocurriría.

Sonrió de lado recordando como su amiga había visto el arma que guardaba celosamente dentro de su bolso. El estar casada no significaba que tenia que deshacerse de sus armas; quien sabe… tal vez podría necesitarla.


En la oficina de Shaoran Li el caos reinaba, el movimiento de personal y de armas era impresionante, todos y cada uno de ellos traía aunque sea una sola. Parecía que se estaban preparando para una guerra.

Li marcaba una y otra vez al móvil de Shanina, mientras Eriol y los gemelos cargaban de municiones lo que se llevaría cada uno. Se sentía un ambiente muy tenso.

─ tal vez perdió el móvil ─ decía en voz baja Kaoru tratando de tranquilizarlo

─ no lo creo, ella no es tan descuidada.

─ ¿has marcado a su casa? ─ pregunto el segundo hermano

─ al menos en diez ocasiones… esto es malo. Y los rusos no tardan en llegar

La puerta de la oficina se abrió de par en par dejando ver a una pelirroja malhumorada haciendo gala de que lo buscaban

─ ¿ya están aquí? ─ kaho asintió y se hizo a un lado dejando entrar a un grupo de hombres fuertemente armados, muy bien vestidos. No parecían asesinos a excepción de los visibles tatuajes de calaveras en las manos. El pelinegro se dio cuenta de que Kaoru fijo su mirada en ellos y en voz baja respondió

─ Cada calavera significa una muerte en su lista personal. Son comunes en la mafia, más que nada para dar a conocer su jerarquía ─ el gemelo se sorprendió por el comentario mientras los rusos hacia una valla doble para dejar pasar a su líder.

Una hermosa mujer de 1.70 de estatura, con ojos grandes y azules como el cielo, contoneaba sus caderas mientras veía como la pelirroja salía molesta del lugar, al parecer no soportaba la belleza natural de la joven. No pasaba de los 22 años. Su cabello largo y platinado se ondeaba de un lado a otro, mientras se acercaba al escritorio. Su andar era elegante al igual que su ropa. El pelinegro noto que usaba guantes. Algo inusual para la temporada del año.

─ Bienvenida Vlada ─ se dirigió a ella el castaño con sumo respeto

─ Gracias Li ─ dijo con claro acento ruso, marcando en especial la "r" ─ siempre es un honor visitarte

─ Muchachos les presento a la señorita Vlada Roslyakova, ella es el contacto mas fiel con los rusos, además de ser la líder del cartel de asesinos mas sangriento de la mafia.

La mujer se quito su saco dejando ver marcas de tatuajes por todo su delgado cuerpo. Las que más llamaban la atención eran los tatuajes de insignias militares y estrellas en los hombros. Claro ejemplo de que era sanguinaria y tenia un alto puesto. Pero su sorpresa fue mayor, cuando se quito los guantes que le llegaban más arriba de los codos. Cientos de calaveras adornaban sus brazos.

─ no tengan miedo camaradas ─ decía tranquila ─ solo vengo a entregar información importante a Li ─ acto seguido entrego una nota con coordenadas ─ esta es la información mas reciente que tenemos de Amamiya. Es el lugar donde va a atacar.

Eriol reacciono rápidamente adelantándose y arrebatando el papel de sus manos. Palideció aun mas, sus ojos se movían con nerviosismo al igual que su cuerpo

─ Estas… ¿estas segura que aquí va a atacar¿

─ yo jamás miento, y mi información es segura ─ contesto la rubia muy segura

─ ¿que pasa? Que dicen las coordenadas ─ pregunto el castaño

─ Shaoran, es la dirección de tu casa…


La pelinegra llego felizmente a su casa, aun podía sentir el suave tacto de Eriol en sus labios, recordando cada detalle de lo sucedido.

Vio a Spi durmiendo en su cama y lo tomo dando volteretas y sonriendo. Nada en le mundo la podría cambiar de animo… luego vio con curiosidad la contestadora que estaba a un lado de su teléfono. El botón rojo parpadeaba insesantemente.

10 llamadas perdidas

Suspiro asustada. Presiono el botón para empezar las grabaciones

*Shanina repórtate de inmediato

Era la voz de Li, se escuchaba un poco agitado

*Shanina ¿donde estas? Por que no has llamado

*Shanina, los rusos vienen para acá, dicen que tienen información de Amamiya. Necesito que estés en la oficina

*¡Con un demonio! ¿Dónde rayos estas? Por que no contestas el celular

Este ultimo mensaje era ya alarmante, se escuchaba enojado, apago la contestadora, lo mas seguro era que los demás mensajes eran igual o con peores gritos. De todas formas, sabia lo que tenia que hacer. Corrió a su cuarto tomo un par de armas que tenia en el armario. Un sonoro bip llamo su atención, era su celular, 15 llamadas perdidas se distinguía en la pantalla

─ ¡MALDICION! ─ grito con todas sus fuerzas ─ ¿Cómo pude olvidar el celular? ─ se dio un golpe en la cabeza reprendiéndose por su acción. Estaba a punto de salir cuando sonó el móvil tomándola por sorpresa. Era su amiga…

─ Sakura no tengo tiempo para…

─ ¡AYUDELA POR FAVOR! ─ era un grito desgarrador que la ensordeció por unos segundos ─ ¡LA VAN A MATAR! ¡NOOOO! ¡SUELTELA! ¡NO DISPARE! ¡NO DISPARE! ¡POR FAVOR NOOOOO!

Tomoyo reconoció la voz; era la ama de llaves de Sakura, Muriel, la misma chica que le había ayudado al día siguiente de la borrachera

─ ¿Qué esta pasando Muriel? ¿Muriel? ─ Una detonación se escucho y el llanto de la chica se hizo más fuerte. Tomoyo soltó todo lo que tenia en las manos. La peluca, las armas, el celular… todo. Salio corriendo de su departamento.

Corría tan rápido que sus piernas temblaban. Estaba asustada, su amiga, su mejor amiga estaba en problemas. En ese momento ni la misión, Li ó Amamiya cruzaron por su mente. Solo Sakura; nada importaba mas en ese momento.

Vio a un motociclista que esperaba tranquilamente el cambio de semáforo, no lo pensó dos veces, y de un solo golpe tumbó al hombre dejándolo semi inconsiente en el suelo. Una cortina de humo hizo desaparecer a la sniper de las calles. Tenia que llegar y tenia que llegar rápido.

No habían pasado ni 5 minutos cuando trepaba ágilmente por las paredes del jardín. Faltaban escasos metros para estar adentro y podía escuchar el forcejeo de gente peleando. Probablemente guardaespaladas de Li ya estaban en el lugar. Al asomarse por la ventana principal vio con sorpresa a Sakura luchando a mano limpia contra un hombre grande… afortunadamente para la sniper su amiga seguía con vida. Pero luego puso atención al anciano

¿Amamiya? No puede ser ─ sus ojos no daban crédito. Era el mismo hombre que había asesinado a la madre de Li, aquel por el cual tenia que mantener bajo resguardo a Haruhi… ahora estaba tratando de matar a Sakura. Pero, ¿Por qué?

Sus ojos alcanzaron a ver a una pelirroja conocida detrás de las paredes ─ Nakuru ─ claro la amiga de Sakura… se escurrió rápidamente al interior sin ser detectada, había sido una mala idea dejarse llevar por los impulsos y salir sin un arma.

Al estar adentro se dio cuenta que no había nadie, solo sakura peleando en la sala. Un bulto negro debajo de la mesa llamo su atención; ¡era Muriel maniatada! Tomo un cuchillo cebollero y la empezó a desatar. La chica gimoteaba al mismo tiempo que trataba de decir algo...

─ ¡shh! tranquila, tranquila. Hiciste bien en hablarme… ¿sabes donde esta Nakuru? ─ la joven tenia la mirada fija en algo

─ atrás de ti linda ─ Tomoyo volteo y fue recibida con un cachazo por parte de la pelirroja

─ ¡DEMONIOS! ─ Grito al mismo tiempo que escupía sangre y se limpia los labios ─ ¿CUAL ES TU PROBLEMA? VENGO A AYUDARLAS

─ ¿problema? ¿Mi problema? ─ Decía apuntándose en el pecho con su arma ─ ¡ustedes son mi problema! Tenían que arruinarlo… yo solo venia a matar al estupido de Shaoran y acabar con la dinastía Li. Con él fuera de los negocios, Amamiya me recompensara muy bien

─ ¡TRAIDORA!

─ Esa es una palabra muy fuerte para una mocosa como tu

─ ¿acaso eres estupida? El te matara. O peor aun, te entregara y te pudrirás en la cárcel

─ ¡MIENTES! El dijo que si mataba a mi esposo y me infiltraba en la mansión me recompensaría muy bien

─ ¿mataste a tu esposo? Estas loca

De pronto la pelirroja fue golpeada en la cabeza ante el asombro de la amatista. Muriel había lanzado una sartén hacia ella.

─ Buena puntería. ─ se acerco a la joven que respiraba agitadamente ─ ¿dime que rayos paso aquí?

─ el anciano quería ver a la señora sakura ─ decía entre sollozos ─ hablaban en voz baja, solo entendí algo de la señora Ieran después se le echó encima como un animal. Y luego la señora saco una pistola… la señora Nakuru la ataco por la espalda… y… y…

─ Ya, todo esta bien… ahora escuchame con atención ─ tomo a la chica por los hombros ─ sal de esta casa, y háblale a Li. Yo me are cargo

Muriel asintió y salio corriendo. La pelinegra vio que Nakuru aun seguía inconciente en el suelo y tomo su arma no sin antes escupirle en la cara

En la sala era una pelea de animales, sakura era ágil y muy fuerte. Pero el anciano le daba una gran batalla.

─ ¿Qué pasa anciano? No me digas que ya te cansaste ─ se mofaba la castaña

─ eres una…

─ ¿asesina? Por supuesto. ¿A que no te lo esperabas?

─ es una lastima que hallas escogido este tipo de vida. ─ se limpio el sudor de la frente ─ ahora tendré que matarte a ti también

Sakura enarco la ceja

─ quiero ver que lo intentes ─ y de nueva cuenta se abalanzo hacia el anciano ─ tu mataste a la señora Li, por que la tomaste desprevenida. Pero conmigo será diferente ─ y le golpeo en la cabeza haciendo que se tambaleara un poco

La pelinegra apuntaba con el arma que le había arrebatado a Nakuru, solo necesitaba de un tiro certero y acabaría de una vez por todas. Cuando al fin lo tenía en medio de la mira, contuvo la respiración y detono hacia la cabeza de Amamiya. Un grito femenino se escucho a distancia

Había herido en el brazo a su amiga

no puede ser ¿falle? ─ Volteo a ver a la pelirroja ─ Dios mío, ni siquiera sabes escoger una buena arma

─ ¡ESTUPIDA TOMOYO! ¿Por qué me disparaste? ─ le grito la castaña molesta

─ no fue mi culpa ─ se excuso ─ esta zorra tenia un arma con la mira desviada

De pronto fue arrojada al piso detrás de los muebles. Nakuru la tenía aprisionada en el suelo estrangulándola. De pronto los vidrios de la casa explotaron; un escuadrón de asesinos entraba por la fuerza a la mansión.

─ estas rodeado Amamiya, es tu fin ─ gritaron los gemelos. Shaoran y el pelinegro entraron detrás de ellos.

Revisaron rápidamente el lugar con la mirada: estaba todo destrozado, Amamiya estaba en un rincón medio atontado por el golpe de la castaña, ella misma estaba sentada en el piso sangrando de un brazo y unas personas peleaban detrás de unos muebles.

─ ¡Sakura! ─ grito el castaño ─ ¿estas bien? ─ quiso acercarse pero un click lo detuvo. Y no nada más a él, a todos.

Amamiya desde su lugar apuntaba a la ojiverde con un arma. Era un revolver muy pequeño que hábilmente escondió entre su ropa.

─ das un paso mas… y tu esposa se muere ─ se escuchaba tranquilo. Se levanto poco a poco mientras los asesinos le apuntaban sin parpadear ─ ¡NAKURU! ─ Grito para sorpresa de todos ─ agarra bien a esa tonta

La pelirroja se levantaba tomando de los brazos a Tomoyo que luchaba por liberarse. Eriol se sorprendió al verla ahí, ella aun traía la misma ropa que de hace unos momentos.

¡no puede ser! ─ Su cuerpo se había paralizado de miedo.

Amamiya caminaba despacio, arrastrando los pies, con la pistola apuntando hacia la futura madre.

─ déjala en paz ─ siseo Shaoran

─ no… acabare con ella y su bastardo

─ ¿de que hablas? ─ rugió Li

─ ¿no lo sabes? Que pena… tu esposa espera al heredero de la familia Li. Y yo no lo voy a permitir

El castaño volteo a ver a Nakuru

─ ¡MALDITA! ─ Grito con furia haciendo resaltar la venas de la sien.

Ella sonrió con malicia mientras sujetaba a la pelinegra

El anciano estaba cerca de la castaña, apuntaba directo a su pecho. Sakura estaba muy asustada y herida. No podía hacer mucho en esa condición. Jamás en su vida como tiradora, había tenido tanto mido de morir, estaba preparada, pero la llegada de su primogénito le hacia desear vivir mas. Los presentes estaban atónitos, Shaoran Li, se sentía impotente ante la situación, la única persona que le podría ayudar estaba forcejeando con la pelirroja traidora.

─ abran bien los ojos señores Li ─ dijo con voz lúgubre ─ por que esta será la ultima vez que se vean ─ después, un sonido tan familiar para todos se escucho, el silbido de la bala abriéndose camino en el aire y atravesando el cuerpo de una victima.

La joven toco su herida lentamente, sintió como la sangre caliente emanaba de su cuerpo. Giro su cabeza hacia Shaoran y el pelinegro, estaban en shock, su vista se empezaba a nublar, vio como los gemelos gritaban al parecer su nombre antes de caer al piso, y después, unos ojos verdes lloraban frente a ella; al menos la había salvado.

Pudo confirmar que era su final, cuando en un acto sobrenatural y detrás de todos los presentes, vio la esbelta figura de su difunta madre, y escucho su dulce voz: "Te extrañaba tanto Tomoyo…"

Tomoyo Daidouji cerraba sus hermosos ojos y empezó a sonreír… ya no sentía dolor.

N/A

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