¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, voy a aprovechar este espacio para responder algunas preguntas…

Ivi, las chicas a pesar de ser diosas tienen mucho respeto a Esmeralda, no es que le sirven.

Diiana, la artista es Koda Kumi por si te interesa.

Infinitas gracias a ddmanzanita, Stern-Rosenkreuz, Hanna-Sonatina, Mia Ryuuzaki, Linis A.02,Ivi y diiana. Gracias a ustedes sigo con el fic. Disculpenme porfa! Peero …la inspiración se me ahogó con tantos exámenes!

¡ATENCIÓN, ATENCIÓN! Hoy es el cumple de otra amiga brujita: Hanna!

¡Muchas felicidades! ¡Pórtate mal! Jajaja!

Disfruten el capi ;)

Disclaimer: Los personajes son del cuarteto Clamp. (Las envidio… deben ser millonarias!)


Capítulo 11- ¿Al fin actuamos como Guerreros?

La comunicación se había acabado. Esmeralda y Zagato habían desaparecido. Los muchachos se miraron unos a otros fijamente. Había algo diferente en ellos y no podían verlo. ¿Acaso Zagato…? ¡Nah! Lo habrían sentido…

-Bien, llevémoslas a sus habitaciones-sugirió el Mago Supremo señalando con la mirada a las 3 adolescentes que parecían emitir un espectáculo de luces parecidas a las de la aurora boreal.

-Bien- soltó el príncipe con seriedad inusual.

Lantis abrió los ojos más de la cuenta.

-¡NO!-escupieron Lantis y Clef al mismo tiempo.

-¿Qué?-se extrañó Ferio.

-No creo que sea recomendable que vayas a su habitación-expuso el espadachín seriamente.

-Es cierto. Quién sabe qué cosas harías a la pobre Fuu si te dejáramos solo con ella.-agregó Clef.

-¡QUE SÉ CONTROLARME!-exclamó Ferio exasperado ante la desconfianza de sus paisanos.

-¡Shhh! -lo regañó el mago con la mirada.

-Está bien. Te dejaremos cargarla hasta su habitación.-musitó Lantis.

-¡Pero vigilaré tu mente! Así que nada de aprovechar su inconsciencia-siseó Clef observándolo penetrantemente.

-¡Por el Pilar! ¿Cómo pueden pensar algo así? ¡¿Y de mí?- pensó el príncipe en voz alta con mucha indignación.

-Ferio, puedo escucharte.-dijo Lantis quedamente. El peliverde maldijo en voz baja a su costumbre de pensar en voz alta - Además eres discípulo de Zagato, el "seductor" de Céfiro. Eso puede dar a entender muchas cosas no muy bonitas…

Ferio hizo una mueca de indignación.

-Ya que aclaramos eso...Llevémoslas a sus habitaciones-los urgió el Mago-Recuerden que desde ahora somos sus guardianes.

Sin embargo, cuando los dedos de los cefirianos estuvieron a milímetros de tocar a las chicas fueron repelidos fuertemente por una antiquísima magia. Un escudo con diferentes símbolos, se materializó sobre las figuras durmientes de las jóvenes.

Fue entonces solamente que los muy despistados se dieron cuenta de todo lo que conllevaba ser una divinidad. Es cierto que las chicas eran muy agradables con ellos y bastante humildes a pesar de su status divino (exceptuando claro a cierta niña de cabellos azules), pero eso no quería decir que ellos deberían tratarlas tan irreverentemente. Después de todo sólo eran como sus guardaespaldas…

-¿Ahora como las llevamos?-se preguntó Ferio sobándose la nuca.

Lantis y Clef lo miraron con reproche.

-¡Solo quieres quedarte a solas con ella!-exclamó Clef con una venita resaltando en su frente-Pobrecita Fuu, quitando de lado sus trampas y esas sonrisas con doble sentido, es una niña tan inocente y viene a caer en las garras de este degenerado…

-¿Inocente? ¡See, claro!-ironizó mentalmente el espadachín.-Quizás si utilizamos magia podamos llevarlas a sus habitaciones.-sugirió cambiando de tema.

-Es cierto. Después de todo no tenemos tiempo que perder.-comentó Clef pensativo-Quizás deberíamos poner hechizos protectores en cada entrada…

-¡Por poco lo olvido! ¡Nuestra primera misión como Guerreros!-exclamó el joven príncipe con mucha emoción-Ya casi creía que fui llamado para conocer a Fuu, lo cual no me molesta para nada…

-¿Acaso alguien sabe qué apariencia tienen las runas legendarias?-interrogó cortando al príncipe, tan inexpresivo como siempre. No se sentía muy cómodo hablando de sentimientos.

-No. Se supone que los humanos solo pueden verlo en el Ragnarok.-explicó Clef con aire distraído.

-¿Acaso no son runas los símbolos de las 3 divinidades de Céfiro?- preguntó Ferio con los ojos entrecerrados por el esfuerzo de recordar esa lejana clase de Historia de Céfiro.

-… ¡Y nadie las ha visto! ¡Y cómo somos sus guardianes solo nosotros podremos saber que esos son los símbolos que buscamos! ¡BIEEEN!-completó Lantis emocionado y con los brazos en alto, casi dando saltitos; por lo que Clef y Ferio lo miraron como si estuviera drogado.- ¿Qué? ¿No puedo emocionarme?-espetó con la mayor frialdad que pudo.

-No. Se supone que eres un personaje inexpresivo.-respondió el Mago con seriedad.

-¡¿Que no puedo salirme del contexto original?- se exaltó el guerrero.

-No.

El príncipe se limitó a mirarlos con la confusión pintada en su apuesto rostro.

-¿Qué tal si seguimos con lo que estábamos hablando?

-Sí- se limitó a responder el espadachín tan inexpresivo como siempre. Parecía que no había pasado nada…

-La fuerza que nos repelió, tenía símbolos pero no recuerdo cuales-comentó Ferio pensativo.

-Siendo ellas la Trilogía Legendaria…-Lantis dejó ese pensamiento al aire.

-Entonces sólo hay una forma de averiguarlo- dijo Clef con determinación mirando a sus compañeros y asegurándose de que supieran de qué estaba hablando.

Las miradas seguras de los jóvenes lo confirmaron.

-Entonces, a la cuenta de 3- los urgió el Mago.

-1…

-2…

-¡3!…

Otra vez fueron repelidos duramente, pero esta vez reaccionaron antes de que esa energía volviera al interior de sus protegidas, deteniendo el tiempo lo más que pudieron. La habitación parecía un cuadro bastante deprimente. Tan silencioso, inmóvil y falto de color.

Ferio sonrió amargamente, ahora estaba seguro de que Zagato había hecho algo con ellos, en especial con él. Había despertado sus habilidades como guardianes, en su caso hasta había despertado la magia de la cual carecía…

Los ojos de Clef estaban abiertos a más no poder. Esos símbolos…

Llama.

Olas.

Alas.

¡Eran los de los Genios que dormían en los templos del Cielo, del Mar y del Volcán! Estaban metiéndose en algo realmente grande…

Lantis se encontraba al igual que su maestro esperando el encuentro con los Genios. A pesar de haber vivido en un mundo de magia como Céfiro, el Cail se encontraba pasmado. Nunca había creído en las antiguas tradiciones. Quién diría que estas 3 niñas tan terrestres estaban tan profundamente vinculadas a la mitología de su mundo…

La energía se acumuló en el pecho de Hikaru, Umi y Fuu formando pequeños vórtices, de los cuales emergieron un pico dorado, un cuerno plateado y un hocico azul.

El momento estaba impregnado de solemnidad, los Legendarios Genios de Céfiro se presentarían ante simples mortales de vidas horriblemente largas.

Finalmente, salieron del interior de Hikaru, Umi y Fuu, Rayearth, Ceres y Windam. Los altivos genios estudiaban con sus penetrantes miradas el corazón de los guardianes. Nerviosos, los jóvenes cefirianos quedaron inmóviles.

Sin embargo, antes de lo que creían el examen terminó. Los Genios bajaron sus enormes cabezas.

-Bienvenido, Amo Hoenir. Diga nuestros nombres y obedeceremos.-clamaron con voz profunda.

Confundidos, Lantis, Ferio y Clef voltearon. No podían referirse a ellos con ese nombre, que por alguna razón se les hacía tan conocido.

-¡Ascot!-gritaron al unísono.

-¿Por qué se sorprenden? Siempre fui magnífico con las bestias.- replicó con desdén.-Al igual que ustedes escoria Aesir, siempre despreciaron mis habilidades.

-Ascot.-susurró Clef dolido.

-¡¿Cuándo entenderás, Ord? ¡No quiero tu compasión!-gritó Hoenir con ira.

-¡Basta, Ascot!-gritó a su vez Ferio- ¡Nunca te hemos subestimado!

El joven clavó sus ojos de un color verde apagado en el Príncipe dejándolo helado. Entonces, observó con odio a Clef, ignorando a Lantis . El Mago Supremo decidió callar y lo miró con frialdad,aunque lo que dijera fuera falso. Ese no era Ascot.

-No puedes mentir, Baldur, sin embargo no puedes hablar por estos dos.-dirigió nuevamente su mirada al príncipe suavizándola un poco- Eras mi único amigo, no te conviertas en un enemigo.

Ferio se limitó a mirarlo con una mezcla de confusión y tristeza. No podía creer lo que su amigo estaba diciendo, pero algo dentro de él, le decía que era verdad.

-¡Tú las traicionaste!-dijo Lantis calmadamente, pero con los ojos hechos ascuas.

Hoenir palideció notablemente y volteó a verlo directamente por primera vez.

-Vidar.-dijo con la voz quebrada y los ojos desorbitados por el miedo.

-Soy yo, pequeño Hoenir.-sonrió macabramente el espadachín.- Estoy aquí para vengar la sangre de Urd y sus hermanas.


Bien, que les pareció? Sé que fue muy larga la espera y que el capi fue más bien un poco corto, pero espero que les parezca interesante. Porfa no me maten! Ascot sigue siendo tan bueno como siempre, pero su alter-ego, no lo es tanto...

El próximo capítulo intentaré hacerlo más cómico y entrarán en acción nuestras queridas guerreras.

¡Nos vemos en el próximo capi!