Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es completamente mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.

¡ATENCIÓN!: Este capítulo está especialmente dedicado a: eddieIlove Y Lu Ransom R.

Con mucho cariño para ustedes preciosas, cada una sabe lo que hizo por mí ayer.


Capítulo once.

—Señorita, ¿se encuentra bien? — la voz del conductor me regresó a la realidad, donde no había ángeles, ni corazones rotos, sólo personas normales con trabajos normales haciendo su día a día, aquel hombre.

Aquel hombre rechoncho, con las mejillas extrañamente coloradas y los ojos curiosos me dejó bien en claro con una mirada que mi caso no le parecía muy nuevo, lo que él no sabía es que no había presenciado lo que él imaginaba como una pelea de novios, sino la huida de una protegida y su guardián celestial, asentí y desvié mi mirada de su espejo para que quedase bien en claro que no pensaba contarle ni media palabra, por muy buenas que fueran sus intenciones.

—A la estación de policía del centro, por favor. — le pedí con voz baja, para controlar mi llanto no expulsado.

No podía regresar con Alice y Angela, primero: porque me harían contarles todo, hasta que Ed era un ángel; Y segundo: lo descuartizarían vivo, aun recordaba la sarta de malas palabras que Alice le había soltado a Jacob cuando había terminado conmigo y comenzado a salir con Leah, su amiga de toda la vida, incluso le había ponchado los cuatro neumáticos de su auto nuevo y roto el parabrisas delantero, todo eso sin recibir ni siquiera una multa o llamada de atención por parte de Charlie.

Suponía que si quería herir físicamente a Ed, ella se encargaría de hacerlo cerca de la comisaría de Emmett donde él se encargaría de encubrirlo todo, cuando esos dos conspiraban eran de temer.

Llegamos a donde más necesitaba estar, la estación de policía, desde niña había sentido un tipo de fascinación por ese tipo de lugar.

Había pasado muchas veces en la comisaría de Forks, jugando con los compañeros de Charlie mientras él reprendía a jóvenes ebrios o conductores irresponsables (nunca había casos muy peligrosos), corriendo de un lado a otro con el sombrero de mi padre mientras él jugaba cartas con alguien más.

Definitivamente la comisaría me traía buenos recuerdos, y después, cuando me había mudado con Emmett también había pasado tiempo con él en lo que encontraba amigos reales, me hacía sentir segura, la figura enorme de mi hermano también me ayudaba bastante.

— ¿Isabella? — la voz de uno de los compañeros de Emmett me llamó, Ben se llamaba, creo.

—Hola, Ben, ¿se encuentra Emmett? — pregunté, aparentando una tranquilidad que no sentía, él asintió y me guió hasta un pequeño cubículo en la cálida oficina.

Estaba hablando muy bajo, como cuando se encontraba serio o tímido, ¿estaría ocupado? Esperaba que no, lo necesitaba en serio.

—Emmett, alguien te busca— me anunció Ben, sonriéndome amigablemente, nada comparado a las sonrisas de Ed, una punzada atravesó mi pecho, así que me olvidé de él inmediatamente.

—Emmett— lo saludé, parándome en seco al ver con quien estaba, mierda.

Rose en toda su belleza y enfundada en un uniforme de policía estaba sentada en frente de mi hermano quien ya se estaba levantando al verme, y estaba seria, muy seria, comencé a pensar en lo que fuera, aunque bien sabía yo que ya había visto mis pensamientos con anterioridad.

—Bells, ¿qué ocurre? — su tono bajo continuó al ver mi cara manchada de lágrimas.

—Necesito que me lleves— su ceño se frunció, no quería pensar en dónde quería ir, Rose lo vería y podría decirle a Ed, volteé a verla rápidamente, seguía seria y con los ojos entrecerrados, tratando de ver en mi cabeza.

—Bells, ella es Rose, mi nueva compañera, Rose ella es mi hermana, Bella— ¿su nueva compañera? Enarqué una ceja, ahora era su turno de evitar mi mirada y ponerse a la defensiva.

—Mucho gusto, Bella— me saludó como si de verdad recién nos conociéramos, era buena.

—Bella, ¿estás bien? —preguntó Emmett de nuevo, me separé de Rose y traté de centrarme en el rostro de mi hermano.

—Necesito que me lleves, ¿estás muy ocupado? — Emmett se volteó hacia Rose.

— ¿Te molesta quedarte sola un momento? — le preguntó, ella hizo una mueca imperceptible para mi hermano que le sonreía conciliadoramente y asintió.

—Yo me haré cargo de todo. — le aseguró, sonriendo de manera angelical.

—Bien, gracias, Rose— Y por primera vez en mi vida vi a Emmett besando a una chica en la mejilla, ¡mi hermano estaba sonrojado! ¿Pero qué carajo…? Dejé ese pensamiento para después.

—Vamos, Bells— sentí el protector brazo de mi hermano rodearme y guiarme fuera de la comisaría, nos despedimos de Ben y entramos a su Jeep, el cual guardaba cuando estaba en su estación y debía ir en su patrulla.

—Gracias, Em, no sé por qué te saqué te tu trabajo. — Me sentía aliviada y apenada en partes iguales.

—Descuida, hermanita, ya sabes que siempre tengo tiempo para ti— su sonrisa genuina calmaba un poco mi afectado corazón.

Sí, Emmett siempre había estado ahí, cuando Charlie se había medio perdido en su dolor debido a la partida de mi madre, cuando ella volvió sólo para decirnos de su nuevo matrimonio, cuando comencé la Universidad y dejó a todos y todo para seguirme, cuando Alice y yo necesitábamos ayuda, incluso había dejado de salir con chicas desde que la última vez, Lauren Mallory lo hizo elegir entre ella y nosotras, obviamente nos eligió.

—Emmett, quiero ir a casa.

— ¿Te llevo a tu apartamento? — Comencé a negar, seguramente él estaría ahí.

— ¿Puedes llevarme al apartamento de Alice? Le pediré que me lleve a Forks el fin de semana— se detuvo en seco cuando una luz amarilla apareció, policía tenía que ser.

— ¿Irás a Forks? — su voz de incredulidad casi me ofendía, casi.

—Sí, ya sabes, para un poco de tranquilidad nada mejor que Forks. — sonreí porque sabía lo que vendría a continuación.

—La ciudad donde nada nunca pasa— ambos canturreamos bastante alto como si se tratase de un eslogan de comercial, ganándonos miradas extrañas de los conductores vecinos.

Emmett comenzó a reír tan fuerte como sus grandes pulmones se lo permitían, me sentía tan bien, como en los viejos tiempos, cuando sólo éramos dos chiquillos de secundaria, con Alice chillando en la parte trasera de la vieja camioneta de mi madre.

Definitivamente quería regresar a Forks, aunque fuera sólo por unos días, sentir la lluvia calándome hasta los huesos, la brisa marina extrañamente cálida que tenía La Push, el silencio que siempre había fuera la hora que fuera, mi hogar.

A pesar de haber pasado parte de mi adolescencia con Renee en Phoenix, yo había nacido y crecido en Forks, ese era mi hogar, mi lugar, donde había pasado los momentos más felices de mi corta vida y también los más tristes y duros, donde yo pertenecía.

— ¿Estás segura? — Emmett volvía a su actitud seria de padre preocupado, pobre Emmett, obligado a cuidar de mí y de Alice tan joven, una oleada de melancolía me recorrió al recordar a un joven Emmett de no más de dieciocho años obligado a cuidar de dos niñas, pero la melancolía se borró al recordar que en todas esos momentos ni una sola palabra de reproche había salido de los labios de mi hermano, por el contario, él siempre tuvo una sonrisa para nosotras, incluso en los momentos más duros, por eso lo amaba como una loca.

—Sí, completamente segura— le aseguré, devolviéndole una sonrisa que él correspondió satisfecho.

Volvería a casa, a Forks.


¿Creyeron que se librarían de mí un martes? ¡Pues no! Aquí estoy preciosas, ¿Cómo ven? ¿Les gustó? Díganme qué opinan, sus comentarios siempre me hacen el día.

Agradecimientos a:Lulii St. John(Que se une a nuestra familia)eddieIlove, isa28, Lu Ransom R, jupy, grisAliceCullenSwan.Si supieran cuánto las adoro!

Eso es todo por hoy corazones, besos y bonito martes, An.