-AMANTES-
Cap. 11: Con Sasuke
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Frente al mar, con la brisa sacudiendo su cabello negro, Sarada compraba dos paletas a un muchacho con un carrito de helados, la niña trataba de tardar lo más posible para darle tiempo a que sus padres pudieran hablar a solas.
—Ella crece muy rápido. —comentó Sasuke mirando en dirección hacia la pequeña Uchiha.
Sakura sonrió levemente observandó a su hija, —te estás perdiendo sus mejores años, los niños crecen muy rápido y luego ya les da pena que los abraces en público.
—...
Haruno miró a su ex y agregó —siempre he tenido curiosidad de saber qué es eso que buscas con tanta persistencia.
Mientras Sarada caminaba hacia ellos con dos paletas de limón, Sasuke respondió entre dientes, —Sakura, no hay lugar en el mundo donde yo quiera estar más de dos semanas.
Sakura aceptó la paleta que Sarada le ofrecía y la pelinegra se sentó al lado de su mamá, sobre la toalla que estaba tendida en la arena blanca, ninguno de los tres aun se había metido en el agua, y Sasuke no tenía la más mínima intención de hacerlo, resaltaba como un punto negro en una pared blanca, era el único que no tenia traje de baño.
Aun no entendía que hacia allí, no sabía como Sarada lo había obligado a estar allí, bueno si recordaba pero prefería olvidarlo. La niña le había mencionado algo sobre que tendría que pasarle más dinero, una cuenta en el banco o algo así.
—¿No te vas a bañar? —le preguntó Sakura en tono cariñoso a su hija, mientras dejaba a un lado su helado en el empaque para hacerle un moño con una liga.
Sarada saboreó su helado y vio a sus padres de reojo, —si, lo haré en un rato, para que puedan seguir hablando, ustedes hablan sólo cuando no estoy presente, hablan sobre mi supongo.
Sasuke no dijo nada, Sakura sonrió levemente, estaba orgullosa de lo lista que es su hija. El celular de la pelirosa comenzó a repicar y ella reviso la pantalla, se mordió el labio y dijo.
—Es del hospital, ya regreso.
Cuando estuvo lo suficientemente lejos, Sakura murmuró con el celular en su oído, —Naruto, no puedo hablar ahora.
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En su oficina Naruto arrugó la frente, —¿estás con Sasuke ya? —le preguntó con voz seria.
—Y con Sarada también.
El rubio apoyo los codos sobre su escritorio, estaba en su trabajo —¿Sasuke ha intentado algo contigo? —le preguntó con voz ronca, se notaba que se estaba conteniendo.
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Sakura le dio la espalda a su familia y sonrió —¿te refieres a intentar seducirme?, él no hace ese tipo de cosas, pero creó que Sarada está interesada en que seamos la familia feliz que nunca fuimos, no te niego que desde que estoy aquí lo he pensado.
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Naruto golpeó la mesa con uno de sus puños, hasta Sakura escucho el golpe a través del celular —sólo quieres hacerme enojar, no voy a caer en tu juego Sakura-chan, eres mi mujer no dejes que te toque.
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Sakura se rió, —Naruto, Naruto, —dijo con voz melosa, —sabes que me gusta mucho cada momento contigo, —su tono de voz ahora paso a uno muy serio, —pero te dije un día que por Sarada haría cualquier cosa.
Naruto se puso de pie desesperado. —¡Sakura-chan no te atrevas!.
Logrado el objetivo de dejar a Naruto pensando todo el día en ella, Sakura cambio de tema, —¿cómo están tus hijos?, aprovecha y comparte tiempo con ellos.
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Sarada decidió aprovechar que su madre se alejo y se estaba tardando en regresar para hablar con su padre, primero su pulso se aceleró de los nervios, porque no tenía nada de confianza con su progenitor y no quería pecar como una hija fastidiosa.
Las manitas le sudaron cuando pregunto —papá... ¿todavía amas a mi mamá?
Sasuke era algo seco con su hija, mejor dicho con la gente en general, a él le costaba ser amable con cualquier persona, el instinto de padre aun no se había despertado en él, como le pasa a muchos padres que realmente no tenían planeado tener hijos.
Sasuke sabía que Sakura la cuidaba muy bien, su hija estaba en las mejores manos y no sentía que hubiera algo que él debiera hacer.
—No. —respondió con sinceridad decepcionando a la niña.
—Uh, bueno…
Vio a su madre que seguía hablando por teléfono y no se iba a rendir, aunque no tuviera confianza con su padre, le interesaba mantener al Hokage lejos de su mamá.
—Si pasaras tiempo con ella, ¿podrías volver a enamorarte de mamá? —preguntó mirando hacia el horizonte, no quería estar hablando de esos temas de amor con su papá, era muy incomodo, pero era por motivos de causa mayor.
Sasuke comprendió que Sarada quería juntarlo nuevamente con Sakura, prácticamente no había tenido vida conyugal, ni familiar con la pelirosa y Sarada, pero lo poco que compartieron le sirvió para saber que esa no era la vida que él quería, le gustaba ser libre, vivir solo, así que lo mejor era no darle ilusiones.
—No podría, nunca la he amado, —fue tan sincero, que se arrepintió un poco al ver que el rostro iluminado de su hija se ensombreció al instante, —mejor háblame de la academia, ¿eres la mejor de la clase?, ¿los Uchiha siempre fuimos los mejores en todo?
Como eran pocas veces las que veía a su hija, Sasuke estaba tratando de ser algo amable con ella, pues Sakura le advirtió que se comportara.
—Pero te casaste con ella, debiste amarla en algún momento. —reflexionó Sarada, a su corta edad no podía comprender que alguien se casara sin amor.
Sasuke torció la boca, de verdad no quería hablar de ninguna de esas pendejadas de amor.
—Me case con ella porque se quedo embarazada, ¿aun nada del sharingan?
Sarada se puso supremamente triste, sus esperanzas de que sus padres volvieran a estar juntos murieron completamente, tampoco quería que ellos estuvieran juntos sin amor.
Aunque la playa donde estaban era hermosa, para Sarada todo de repente se torno gris, su mundo se volvió gris. ¿Ahora que iba a hacer para apartar al Séptimo de su mamá?
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Cuando Sakura regresó Sarada ya no estaba allí junto al pelinegro —¿dónde está Sarada?.
—No sé, creó que fue a recoger caracoles.
Sakura buscó con la vista a su hija y la vio como a cincuenta metros lejos de ahí, sentada en un tronco que había sido traído por las olas del mar.
—¿Que le hiciste? —le preguntó preocupada.
El Uchiha la ignoró abiertamente, Sakura apretó los puños, desde donde estaba podía notar que Sarada estaba triste, desde el principio no quería llevarla con Sasuke pero su hija había insistido tanto que no pudo negarse.
—Eres el peor padre que he conocido.
—Yo no pedí ser padre, tú me lo impusiste. —le recordó él.
En eso Sasuke tenía razón, siempre que hablaba de reconstruir su clan se refería a limpiar el nombre de los Uchiha, no a procrear cientos de bebés. Jamás espero que Sakura se quedara embarazada en aquella noche en que la dejo acercarse a él más de lo que debió permitir.
—No importa ya el pasado, Sarada existe y sólo desea ser aprobada por ti, esa niña que no logras aceptar como hija, te quiere tanto que duele verla sufrir por tu causa.
Flash back (hace 7 años)
—Sasuke-kun mírala, es tu hija, cárgala. —le decía Sakura emocionada con una bebé de tres meses en brazos.
—Hmp, creí que sería un niño. —respondió con seriedad.
Sakura sonrió por la incomodidad de su esposo, estaba feliz de que Sasuke estuviera allí para conocer a su hija, no le dio importancia a las palabras del Uchiha, en el fondo todos los hombres querían tener hijos varones, pero luego terminaban cautivados completamente con una niña.
—Te acostumbraras, es demasiado violento ser padres a nuestra edad, pero sé que podremos los dos juntos. —lo animó ella.
—Sakura, no te confundas, te dije que esto no iba a cambiar mi vida, cumplí con casarme contigo para que la gente no hablara mal de ti, con eso pudiste darle mi apellido, pero no esperes que juegue a la familia feliz.
Sakura se entristeció, —lo sé, no te preocupes.
Fin flash back
Sasuke soltó el aire de sus pulmones, escuchar a Sakura hablar le producía dolor de cabeza, su voz lo irritaba —por eso hubiese preferido un hijo varón, las mujeres son débiles y complican todo.
Sakura se mordió los labios de pura impotencia, ella agradecía no haber tenido un varón, porque de tenerlo seguramente Sasuke trataría de quitárselo y llevárselo con él a sus viajes, entrenándolo como a un adulto. Y entonces ella tendría que ir tras ellos y los tres serían unos nómadas.
—Sé que no pediste ser padre, pero es tiempo de que afrontes la realidad, ¡Sarada existe y te exijo que la trates bien!, la próxima vez que Sarada te pida verse, si no tienes nada bueno que ofrecerle inventa alguna excusa, no la dejes verte si sólo le harás daño.
—Hump, no le hice nada, estas exagerando como siempre.
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En la casa del árbol, sentado en el piso Naruto golpeaba repetidamente una pelota de goma haciéndola rebotar en la pared, había tenido que irse allí porque no soportaba a nadie, los celos estaban matando al rubio, se imaginaba a Sakura-chan teniendo sexo con Sasuke, disfrutando con él.
Apretó los puños con rabia, lo peor de tener esa relación a escondidas era que tenía que soportar que otros hombres la mirasen con deseo.
Y lo más frustrante era que no podía culpar a nadie, Sakura era libre de hacer con su vida lo que quisiera, ella si estaba divorciada. Sacó su móvil para volver a llamarla, pero recordó que en el bosque no tenía señal.
"Maldita suerte, maldito bosque, maldito Sasuke"
Aunque Sakura le había pedido que se calmara, que hablarían cuando estuviera de regreso Naruto estaba que se arrancaba de los cabellos, lo único que lo calmaría es tenerla allí frente a él, hablando de sus planes juntos.
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—Sarada, —Sakura se le acercó con cautela, —ven regresemos a casa.
La niña se volvió y la miró con reprobación, —me mentiste, ¿cómo pudiste casarte con un hombre que nunca te amo?
Sakura notó que la niña tenía los ojos irritados, señal de que había estado llorando y esa imagen le partió el corazón.
Se inclinó frente a la niña —Son cosas de adultos, en casa te lo explicare, ahora recoge tus cosas que ya nos vamos.
—¿Tu si me quieres verdad? —le preguntó Sarada sorprendiéndola.
—¿Tienes dudas sobre eso?
Ella necesitaba escucharlo una vez más, no quería ser el fruto de la unión de un hombre con una mujer a la que no amaba y nunca amo.
—Yo… él dijo.
Sakura la abrazó, —yo te amo, eres lo más importante para mí, tu padre está estresado, además muy orgulloso para hablar de sus sentimientos, pero estoy segura de que te quiere, todos los padres aman a sus hijos.
—No todos mamá, el Séptimo…
—No hablemos de Naruto, —la interrumpió aun manteniendo el abrazo, Sarada la apretó fuerte, para tratar de transmitirle todo su amor a su madre, para que nunca dejara de quererla.
—También te quiero mamá y quiero ir a casa de mis abuelos.
Sus abuelos la consentían a montones, Sakura le acarició la cabeza y dijo —entonces si nos vamos ahora y usamos el transporte que usan los no ninjas, llegaremos hoy mismo.
A Sakura no le inspiraba mucha confianza subirse a un ferrocarril, pero ella también quería regresar pronto, haber discutido con Sasuke, la hacía necesitar con urgencia un cálido abrazo de Naruto.
Sasuke las contemplaba a lo lejos, decir que no tenia aprecio por esas dos, seria mentirse a sí mismo, pero ese cariño no era suficiente para atarlo a Konoha, prefería tener un trato distante con ellas, era lo más cómodo para él.
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Para el final de la tarde, cuando los bombillos alumbraban las oscuras calles de Konoha, Naruto ya había regresado a la casa de sus hijos, estaba encerrado bajo llave en su despacho, estaba allí porque no quería pagar su malhumor con ninguno de sus hijos, tampoco con Hinata.
Tenía la cabeza apoyada sobre su escritorio cuando su celular vibro sobre la madera haciendo que se produjera un sonido similar al de un gruñido, levantó la frente y vio la pantalla del móvil, aunque se había decidido a estar enojado con Sakura para cuando esta regresara y la volviera a ver, Naruto se emocionó cuando vio que era un mensaje de la pelirosa.
Lo leyó rápidamente.
"Estoy en el callejón detrás de mi casa, sé cuidadoso, no hay nadie justo ahora".
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Sakura no había puesto ningún impedimento cuando Sarada le pidió quedarse a dormir en casa de sus abuelos, ahora esperaba con inquietud a que el rubio pasara a buscarla. Naruto apareció en su parpadeó, tocó el hombro de Sakura y aparecieron en su refugio.
Sakura se volvió y lo abrazó apoyando la cabeza en el pecho del rubio, arrugando el suéter del Hokage, Naruto estaba sorprendido, pensó que ella lo había citado para regañarlo por su comentario de hace dos días, cuando Sakura malinterpreto todo.
—Eh, ¿qué tienes Sakura-chan? —preguntó preocupado.
—Te extrañe mucho —murmuró, —no debemos pelearnos más, —lo besó mientras le bajaba el zipper del suéter naranja, sólo se separo un poco para sacarle la prenda en su totalidad.
El suéter del Hokage cayó al piso de madera y él se apresuro a quitarse la franela blanca. Naruto también comenzó a desvestirla y pasaron a la cama.
Hoy no lo dejaría volver con Hinata, mañana Naruto tendría que inventarse alguna excusa para justificar su ausencia.
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N/A: De momento los amantes se han reconciliado, ¿pero Sarada se rendirá o buscara aliarse con Bolt?, ¿Sasuke se arrepentirá de la familia que se está perdiendo?, ¿como reaccionará Hinata ante la ausencia de Naruto?
