Capítulo 11 - El doctor

La rubia corrió de inmediato a su habitación a cambiarse el uniforme. Estaba muy ansiosa, no entendía el porqué. Busco un vestido cómodo que ponerse y no encontraba uno que le gustara. Entonces recordó que Anthony le había regalado unos vestidos días antes de partir de America. Decía que los había mandado hacer para ella , tomando como referencia el modelo de vestidos que solía usar su madre. Aquello le pareció un regalo demasiado personal ,por lo que los acepto encantada. Se probó uno de ellos, y se quedó con uno de color verde esmeralda. Aunque por el modelo del vestido, lucía un poco más mayor la joven . Sonrió al ver que le quedaba bien. Luego se peino el cabello, pero como no tenia paciencia para hacerse un peinado creativo , opto por dejarlo suelto. Después salió rápidamente y se encontró en la puerta con Michael y el señor George.

-¡Se ve muy linda, Candy!-decía Michael , mirando asombrado a la joven rubia.

-¡Gracias, Michael!¡Buenas tardes , señor George!-decía la rubia , saludando al señor.

-¡Buenas tardes, señorita Candy!¡Se ve muy elegante! Debemos irnos , nos encontraremos con su tía abuela después. Vine a encontraremos con ella en el hotel.-decía el señor George. Luego se fueron los tres al hotel. En el camino el joven estudiante de medicina no dejaba de embromar a la joven, quien respondía con una paciencia que ya empezaba a menguar. Después llegaron a la recepción del hotel. Estaban cerca a la entrada , tenía una vista a la calle. Estaba decorado con muchas macetas de helechos. La anciana estaba sentada , se veía que sabía tener paciencia. Claro y como no iba tenerla si había cuidado casi toda su vida de sus sobrinos y después de sus sobrinos nietos. Le parecía normal que algun dia tambien le encargaran el cuidado de sus sobrinos bisnietos. "Candy es todo un caso. Con ella debo tener aún más paciencia." pensaba la anciana.

-¡Buenas tardes , tía abuela!-saludaba la rubia.

-¡Buenas tardes, Candy! ¡Toma asiento!-ordenaba la anciana.-¿Ya te informaron que primero dejaremos en claro las pautas?

-Si, me lo informo el doctor Michael.-decía tranquilamente la muchacha.

-Lo primero que debo decirle . Es que deberá poner todo de su parte. ¿Sabe que la mente humana es un gran misterio? Pues es verdad, son tan pocos los estudios a ella. Pero agotaremos todos los recursos para su recuperación. Eso tenga por seguro.-decía el joven rubio.- Lo siguiente sería que...-explicaba el joven estudiante de medicina. La rubia lo escuchaba atenta, apoyo sus mejillas en sus manos ,para concentrarse mejor.

Mientras que en las calles, pasaban dos jóvenes, un rubio y un castaño, conversando...

-¿Crees que debamos informar con las autoridades, Terry?-decía el rubio.

-No lo creo. Si tu familia no quería saber nada de ella, dudo que permitan que se haga público ¿No crees?-decía el castaño.

-Es verdad, entonces solo nos queda investigar por cuenta propia y así podremos dar con ella. Creo que nunca perdonaré a mi madre por haberla...-decía el rubio , mirando por las ventanas grandes de la recepción del hotel a una joven que le llamo la tencion.-¡¿Mamá...?! -decía el rubio mirando sorprendido a la joven.

-¡¿Que demonios viste, Anthony?!-decía el castaño ,mirando en dirección donde veía su amigo. Viendo a una hermosa joven rubia , sentada en una recepción de un hotel , que tenía puesto un vestido color esmeralda.-¿Que mamá ni nada? ¡Es la pecosa, Anthony!-decía el castaño, mirándola con detenimiento, ese vestido la hacia lucir un poco mayor."¡Cielos, pero que hermosa!¡Mi pecosa! ¿A quién demonios está mirando tan atenta?" se preguntaba a sí mismo el joven , viendo como no desviaba la mirada de un joven rubio que tenía al frente, que no dejaba de hablar. Estaba que hervía de celos. "¡Pecosa tu no puede mirar con tanta devoción a alguien que no sea yo! ¡Sólo debes mirame a mi! ¡No a ese rubio idiota!." pensaba el joven , crispando los puños. Anthony que ya se había dado cuenta de que era su rubia amiga , se repuso de su asombro inicial.

-¡Vaya , pero si es el doctor Michael Blanc!-decía Anthony.-Es el estudiante de medicina que nos ayudó a cuidar a Candy de manera desinteresada.¡Por lo visto ya llegó!

-¿Ese es el tal Michael? Se ve muy joven. Parece nuestro contiempo.-decía el castaño, tranquilizandose ante la explicación y el hecho de que después noto que no estaban solos. Sabiendo que si el rubio hubiera demorado un segundo más en hacer esa aclaración habría entrado a golpear a ese tipo y se habría ido de ahí con su pecosa en brazos , sin importarle nada."¡Que impulsivo soy a veces!¡Y todo por la pecosa!" se decía a sí mismo. Después el rubio , le hizo una seña para que no se hiciera notar y se acercaron con cuidado, estaban ocultos. Pues era obvio que el padre del rubio los había sacado sin consentimiento de la familia Andrew. Por lo que no podían ser descubiertos. Se acercaron lo suficiente como para escuchar lo que decían. Escucharon como la rubia reprendió al joven por bromear.

-Doctor Michael, limítese a darme las instrucciones ,por favor. No me gustan las bromas. -decía la rubia, manteniendo su paciencia, pues sentía que en cualquier momento explotaría. El castaño la veía sonriendo por el trato de la pecosa a ese joven."¿Como pude pensar mal de ti, Pecas? Deben ser los condenados celos." pensaba el castaño. Anthony, solo sonreía al ver a su amigo tan pendiente de Candy. "Es como si fuera su novia. ¿Lo es acaso? Eso explicaría porque la defendió con tanta furia." pensaba el rubio, meditando y reflexionando sobre estos jóvenes.

-¿Qué tanto ves a Candy, Terry?-preguntaba divertido el rubio, en voz baja. El castaño lo ignoró estaba más atento a la conversación.

-¿Sabe si el doctor estará aquí pronto? ¿Pensé que los ingleses eran puntuales?-decía la anciana, dirigiéndose a Michael.

-No es inglés, es americano, tiene antepasados de origen escocés para ser más exactos, madame. De seguro tuvo un contratiempo. Como médico a veces pasan esas cosas.-decía Michael.-Ya debe estar en camino. Esperemos media hora mas , sino entonces debere buscarlo yo mismo,porque él no es de los que dejan esperando en una cita hecha con tanta anticipación. -decía el joven rubio, mientras le echaba un vistazo a su reloj de bolsillo.

-Esta bien, solo media hora más, sino deberemos reprogramar la cita para otro día.-decía la anciana. Vio que la rubia tenía entre las manos una hoja maltratada.-¿Que tienes en las manos, Candy?

-¿Yo, tía abuela?-decía la rubia, simulando no saber nada.

-No el doctor Michael... , ¡si tu quien mas!-decía la anciana.

-¿Esto? Ah , sí esto. Es una carta, mejor dicho es lo que quedó.-decía la rubia , mostrando lo que tenía entre la miraron sin entender.-Se me rompió, fui muy descuidada. Debí de cuidarla mejor...

-¡Tira ese pedazo de papel, Candy! No deberías conservar basura como esa.-decía la anciana.

-No es basura, es muy importante para mi. No importa su exterior , lo que importa es el contenido.-decía la rubia, guardando el papel en su bolsillo rápidamente. "No pienso dejar que tiren a la basura la carta que el capitán Browell recompuso para mi. Y menos si es del hogar de Pony!" pensaba la muchacha.

-¡Si que es fetichista, Candy! ¡No lo hubiera pensado de usted!-decía ándose una mirada molesta de la chica aludida y un pisotón.

-No se haga, doctor. De seguro usted también colecciona cosas.-decía la rubia , fingiendo que estaba calmada. Cosa que no fue notada por la anciana, solo por los demás que veían divertidos la escena. Era obvio que le había dolido al joven, quien disimuladamente se quejaba. "¡Asi ,ya veras, señorita atolondrada!"pensaba el rubio, viendo como volver a bromear. En eso llegó un carruaje , del cual bajó un hombre con paso apresurado. Los presentes lo veían con una expresión de sorpresa. Ingreso a la recepción , todos lo veían. No era tan elegante o muy rico , pero tenía una imagen muy bien cuidada. Era alto, parecía bastante fuerte. Tenía unas gafas que no dejaban apreciar demasiado sus ojos. Los cuales no eran azules ,ni tampoco marrones. Eran verdes, de un tono poco común, parecían tener un brillo especial. Físicamente se podría decir que era guapo. Se podría saber que en su juventud tuvo una envidiable belleza , para ser un muchacho. Sus cabellos estaban ligeramente encanecidos, pero se dejaba apreciar claramente que era rubio rojizo.

-¡Ya llegó el doctor!-decía Michael, yendo a su encuentro.

-¡Buenas tardes, madame¡Lamento enormemente la demora , señores! ¡Surgió un imprevisto de camino! Se que no es excusa. Pero no podía dejarlo pasar.-decía el doctor.

-¡Doctor, bienvenido a Londres!-decía Michael, dándole la mano sonriendo.

-¡Gracias, niño!¡Usted debe ser mi paciente!-decía el hombre acercándose a Candy. Al verla más de cerca , se quitó los anteojos, como examinando a la joven que tenía en frente suyo. Dejando ver así mejor sus ojos verdes. Le pareció ver a un fantasma del pasado en frente suyo. "Esos cabellos rubios..., ese porte... , la forma de su rostro..., la mirada curiosa y llena de vida...Se parece a... a... ¡No!¡No es ella! Ella no puede ser Rosemary , es demasiado joven para serlo. ¿Entonces quién es esta chica? ¿Quien? ¿Acaso es...?¿Quien es? Es una Andrew...Por otro lado esa anciana es Elroy Andrew. La tía de Rosemary..." pensaba el doctor, quien palideció al ver a la muchacha. Estaba tan asombrado , que dejó caer sus lentes. La joven se apresuró a levantarse y se los devolvió.

-Esta es mi sobrina nieta Candice White Andrew, doctor.-decía la anciana, tratando de recordar dónde había visto a ese hombre, pues le pareció familiar su rostro.-Es la hija... del señor William Andrew.-omite lo de "adoptiva" , pues estaba cansada de explicar los pormenores de la adopción de la chica.

-¡Un enorme gusto de conocerla, señorita Andrew!-saludaba el doctor , inclinándose y besando la mano de la joven. Quien lo veía sorprendida. también había tenido una reacción parecida al ver de cerca al médico. "Nunca en mi vida lo había visto. No se porque siento que lo conozco de alguna parte... ¡No , jamas lo habia visto!¡Solo debe ser un deja vu! Algo asi como mis supuestas predicciones..." se decía a sí misma a joven. Sintiendo como le golpeaba fuerte los latidos del corazón, estaba ansiosa no sabía el motivo. Trato de calmarse ,tomar aire. No entendía porque se ponia asi. Con dificultad pronuncio un saludo...

-El gusto es mío, doctor...-decía antes de caer inconsciente. El médico se apresuró a sujetar de los hombros, y la sentó en una silla. Mientras que Michael le acercaba un pañuelo con alcohol a la nariz de la joven. Quien reaccionó, abriendo los ojos con dificultad. Mirando confundida todo.

-¡Niña, no me asustes! ¿Que tienes,Candy?-preguntaba la anciana evidentemente preocupada. Gesto que no pasó desapercibido por el médico.

-Debemos devolverla a su colegio. Debe descansar. No tiene fiebre, pero podría ser peor.-decía el doctor.-Otro día vendré a verla para hacerle los respectivos análisis, ahora está débil. Es necesario que descanse.

-Estoy bien..., lo ve , puede ponerme en pie...-decía la joven levantándose dando unos pasos, pero volviendo a caer inconsciente. Lo último que veía era algo borroso y unas voces confundidas... Sin saber que un par de chicos preocupados veían todo esa escena.

...

-Es tu prima, cariño. ¿No crees que es linda?-decía la voz de una mujer.

-Se parece mucho a ti. Es tu hija...Es mi sobrina... , hermana.-escuchaba la voz de un niño.

-¡Nunca se te ocurra decir esas cosas, Berth!-decía la voz de la mujer otra vez.

-Es tu hija... Así no le guste a nadie .Es tuya. No me mientas, hermana. Te conozco bien. A mi sobrino también le mientes diciéndole que es su prima...¡Cuando es su propia hermana!-decía el niño. Luego escucho un ruido y no volvió a escuchar lo que decía el niño.

-Te pareces a mi madre.¿Sabes? Yo no creo que seas mi prima. Te pareces como mi hermana...-decía la voz de un niño pequeño, acercándose al hacía muecas graciosas, ante lo cual la bebé reía.-¡Eres muy bonita! ¡Tendré que aprender a pelear para defenderte, hermanita!-decía el niño acariciando con delicadeza su cabecita.

-¡Thony, déjala tranquila!¡No molestes a tu prima!¡Ve con tu niñera!-decía la voz de la misma mujer.

-Perdoname, perdoname...Nunca lo entenderías...Sufrirás a mi lado, debo dejarte ir... Es por tu bien, hija...Es por tu bien...-escuchaba la voz de una mujer llorando. Ella no podía responderle nada. Solo la miraba confundida, la abrazo fuertemente antes de dejarla a su suerte en la vida...¡Perdoname!-escucho finalmente antes de que la dejara. Sentía frío... , solo lloraba... Sentía como los copos de nieve cubrían su rostro...Lloraba más fuerte...Se contrae por el frío, lo cual la hacía que llorara con más fuerza. La nieve golpeaba su rostro...Sintió esa sensación de abandono...

"¿Quien era esa mujer?¿Por que me pedia perdon?¿Por que nunca la volví a ver?¿Por que me dejo sola en un dia de nieve?¿Porque?¿Quién era ella?¿Quien?¡Diganme , quien...!" pensaba la rubia.

...

La rubia despertó en su habitación del colegio. A su lado estaba el doctor, sentado en una silla y tomándole la temperatura.

-¿Doctor , que me pasó?-preguntaba la rubia, mirando al hombre con atención.

-Tuviste un ún me dijeron tu familia son muy frecuentes. ¿Te ocurre algo en particular cuando los sufres?

-Si, tengo sueños muy extraños.

-¿Pesadillas?

-Si, algo como eso. No se porque ,pero parecen recuerdos. Solo que no logro identificarlos conmigo...Es como si fueran los sueños de otra persona.

-Ya veo. Suena muy extraño. Pero buscaremos la solución. Lo bueno es que ya le bajo esa fiebre.

-¿Como esta la tia abuela?

-Mejor , desde que ya se le informo que te bajó la fiebre.

-¿Cree que yo tenga cura, doctor?

-Tendremos que evaluar la profundidad del daño, y actuar conforme a ello. Por ahora hágame el favor de anotar tal como ocurrió el sueñ ilógico , pero tal vez sea su inconsciente tratando de decirle algo que usted ignora o que no tomala debida importancia. -decía el doctor, mientras sacaba de su maleta un cuaderno vacío y se lo entregaba a la joven.-Cada vez que tenga un sueño después de su desmayo , anótelo tal cual paso. Luego lo analizaremos con usted. Verá que hallaremos las respuestas. Puede que al final su enfermedad sea solo por pretender olvidar algo terrible.

-Tal vez sea algo como eso.

-Supe que estuvo en coma por medio mes. ¿Qué sueños tuvo ahí, lo recuerda?¿Era caso escenas de la caceria?

-No, nada de eso. Solo veía de manera borrosa a una mujer rubia que me decía que aún no era mi hora y que debía regresar para cuidar de su hijo...Era una mujer muy bonita, de ojos azules color cielo. Nunca supe a quien era el hijo al que ella se refería. Solo me repetía que lo cuidara. Que jamás lo abandonará. La mujer estaba rodeada de muchas rosas blancas y rojas...Parecía una especie de jardín. Algo así como el portal de la rosas.

-¿El portal de las rosas?

-Si , está dentro de un jardin bellisimo. Está en Lakewood , en América.

-Ya veo..., ese dichoso portal..¿Sabes quien lo hizo?

-Si, Anthony para conmemorar a su madre. Es un genio cultivando rosas.

-Si lo heredó de ella...-decía en voz baja el doctor, como meditando.

-Disculpe , no lo escuche. ¿Me decía algo, doctor?-preguntaba la rubia.

-¿Cual es su relación con el joven Anthony?¿Es su novia?-preguntaba el doctor.

-Claro que no es mi novio. Es mi primo, mi amigo.¿No veo cómo eso ayude en mi recuperación, doctor?

-Solo curiosidad. Me agrada conocer bien a mis pacientes antes de comenzar el tratamiento.

-¿Sabe que la curiosidad mato al gato, doctor?

-Me consta. Bien, la dejo descansar. ¡Adiós, señorita Andrew!-decía el doctor, dejando sola a la joven.

Candy suspiró, tomó entre sus manos el cuaderno , y se puso a escribir el sueño que había tenido, tal como le dijo el doctor. En eso escucho que alguien toco la puerta.

-¡Pase, por favor!-decía la rubia , dejando de lado su cuaderno. Vio al joven estudiante de medicina entrar a su habitación.

-¿Michael? ¿Que haces aca? Segun se esta prohibido en ingreso de varones aquí.-decía la rubia, algo incómoda con su presencia. Se tapó más con la frazada, para que no viera su pijama.

-Solo venia a pedirle un enorme favor...¿Seria tan amable de entregar esta carta?-decía el rubio estendiendole un sobre a la rubia, quien lo tomó sin ver la cara de la joven , el muchacho se reía a carcajadas.-¡No se crea, Andrew!¡Es para su prima Elisa!¡Bien la dejo!¡Descanse y cuidado con las pesadillas y las predicciones!-decía el rubio de manera chistosa.

-¡Ya váyase, doctor!¡Antes que lo saque a patadas por interrumpir mi tranquila escritura!-decía la joven alzando su nariz de manera altiva, ya estaba irritada de la conducta de ese chico,que si no lo mandaba al demonio era por gratitud. Ante esas palabras se fue el médico ,sonriente , alzando la mano y haciendo un gesto de despedida.-¡Es muy fuerte! ¡Creo que me quedare cojo de por vida!

-No exagere, Michael.-decía la rubia. Luego vio que se retiró.

-¡Al fin estoy sola!¡Pero que cansado!¡Como no lo mando al demonio! Solo porque me ha ayudado en mi recuperació lo habria mandado a la luna o aún más lejos...-decía la rubia.

-¿Ese es mi rival, Pecas?-decía una voz que provenía de la oscuridad, cerca a las cortinas.-¿Ese es quien te llama su señorita Blanca?-decía el castaño ,acercándose a la rubia.

-¡Terry!¿Como no te vieron?-preguntaba la rubia, viendo sorprendida.

-Pensé que nunca se irían. Sobre todo ese tal Michael.

-¡No empieces de nuevo, Terry! Michael solo es mi mé te lo había dicho.¿No es verdad?-decía la rubia.

-¿Ese tipo te gusta, Pecosa?-preguntaba con precaución el joven, sin dejar de verla a los ojos.

-Me gusta..., me gustaria mandarlo a China , pero por educación no se puede ¿Sabes?-decía la rubia. El castaño sonrió ante su elaborada respuesta de su novia.

-Candy..., volviste a sufrir otro desmayo. No estás nada bien.-decía el joven acercándose y reduciéndose a su altura para tocarle la muchacha rapidamente lo abrazo y le dio un beso. Que el joven correspondió , complacido. La acercó más a él ,aunque la posición por como estaba no estaba muy cómodo. Luego se separaron, la rubia se alejo un poco para verlo a los ojos.

-Eres un tonto. ¿Sabes? No he besado a nadie que no seas tu. No deberías estar celoso. Yo te quiero a ti y solo a ti.-decía la rubia, con una sonrisa. El joven se volvió a acercarse para besarla. La joven se alejó un poco y le acarició la mejilla.-Prométeme que dejarás de tener esos celos estúpidos, Terry.-decía la chica.

-No desconfio de ti, Pecosa. Solo del resto que no es tan inocente como tú.-decía el joven.- Aunque si me molesto como mirabas demasiado atenta al tal Michael ,de no ser por Anthony habría ido a golpearlo.-decía el castaño.

-¡Lo ves!Eso te hacen los celos... Te hacen querer hacer insensateces. ¿Acaso no confias en mi, Terry?

-Si confio en ti ,Pecosa . Es solo que...

-¡Nada!¡Confías o no , es todo! ¿Confías en mí?-preguntaba la joven mirando fijamente.

-Si , confio en ti. ¿Ahora si me dejaras besarte, Pecas? Te extrañe todo el dia, ¿sabes? Y cuando te encuentro, te encuentro con ese tipo. Pero se que no hacías nada malo. Soy afortunado de tener por novia a una chica como tu.-decía el joven , finalmente besá chica solo lo abrazo.

-Tuve un sueño extraño,¿sabes? Esta vez era que alguien, una mujer me pedia perdon por algo. Era de noche y estaba tambien escuche a un a la misma mujer que le decía a un niño que no molestara a su prima, el niño antes me había hecho muecas y me había tocado la cabeza. Yo solo veía por alguna razón no podía hablar. Solo lloraba si me sentia mal. En otra vez , escuche que gritaba fuertemente "¡Thony ,deja de molestar a tu prima... Vete con...

-Tu niñera.

-¿Cómo lo sabes, Terry?¿Acaso hablo dormida?

-No, pero lo había escuchado antes.-decía el castaño tratando de recordar en donde escuchó eso antes.

Luego un relámpago cayó en esos momentos haciendo que la muchacha se aferrara al castaño. Quien estaba recordando donde había escuchado eso."¿Thony?¿Dijo acaso Thony?¿Que acaso Thony no es el diminutivo de Anthony?" pensaba el castaño."¿Dijo que no molestara a su "prima"?¿Que a la hermana de Anthony no la hacían pasar por su prima?" pensaba rápidamente. Luego volvió a recordar parte de la conversación con el capitán Browell. Cuando el rubio ,le preguntó por su edad... dijo que dos años menor que Anthony. Igual que Candy. Cuando le pregunto por como era fisicamente. Mencionó que era muy parecida a la madre del rubio. Recordó que su amigo al verla en la recepción vestida elegantemente dijo "¡¿Mamá?!". El tontamente pensó que era porque le miraba con deseo. No era por eso. Le recordó a su propia madre. Por eso se había extrañado. "¿Que caso a esa niña no la habían abandonado una noche de invierno al igual que...al igual que Candy?" pensaba el castaño ,mirando con detenimiento a su novia. La comparo físicamente con el rubio. Entonces de manera repentina , le recogió todos los cabellos en un moño. Analizando su rostro .La rubia ,lo veía algo extrañada, pero no lo cuestiono. Solo sonrió tranquilamente , se sentía halagada. Luego comparó esa sonrisa de satisfacción con la sonrisa de su amigo cuando algo le salía como él deseaba. Eran muy parecidas. Inclusive recordaba que arrugaban ligeramente la nariz cuando se enojaban. Ambos hacían eso. También recordó el carácter alegre e inocente de los dos. Era muy parecido. Eran demasiado buenos , como para dañar a alguien. Ambos eran rubios. Ambos se llevaban sólo dos años. La única diferencia eran los ojos y las pecas de la muchacha."Tal vez eso lo heredó de su padre ella." pensaba ,sintiendo que se asfixiaba. Pero no tenia ninguna foto , para hacer la comparación final entre ella y la madre del rubio.

-El debe tener una foto.-decía el castaño.

-¿Que foto, Terry?-preguntaba la muchacha.

-Recordé que me faltaba terminar una tarea ,Pecas.¡Hasta mañana, mi pecosa!-decía el chico , después de besar su frente y salir rápidamente de su habitación. Fue a la habitación del rubio, no estaba. Busco entre sus libros , en sus cajones una no la hallaba. Vio una llave al lado del escritorio. Abrió con ella el cajón con llave. Vio un cuaderno , de tapa dura color rojizo. Justo cuando se disponía a abrirlo, escucho un ruido que le Había entrado a la habitación.

-¿Terry?¿Qué crees que haces con ese maldito diario?-preguntaba el rubio.

-Buscando la evidencia de tu hermana. Valdrá la pena cuando lo confirme.

-¡Dejalo!¡Es de manos de esa traidora!¡Lo quemaré!-decía el rubio.

-¿Que?¿Estas loco? Aqui esta la evidencia... Si lo quemas no sabrás nada.-decía el castaño, sosteniendo el libro entre sus manos fuertemente.

-¡No quiero nada de esa miserable que tenía por madre!¡Nada!¿Sabes?¡Viví toda la maldita vida engañado! ¡No dejaré que me siga engañando más!¡Dame ese estúpido diario!-decía el rubio, alterado.

-¿No me digas que estuviste bebiendo? Si te tuve vigilado.-decía el castaño, al notar el terrible humor del rubio.-Pero lo hiciste.

-¡Que me des esa maldita cosa!-decía el rubio, acercándose a quitarle el diario de las manos.-¡Se irá junto con ella!

-¡Primero dejame ver una foto de tu madre, Anthony!-ordenaba el castaño. Quien veía que el rubio sacaba algo de su baúl y se lo presentaba.

-¡Ahí lo tienes!¡Ya estas feliz de ver a los ojos de la miserable que tenía como madre!¡Tan bonita, pero tan mala!-decía el rubio, que se había tumbado en su cama. Estaba llorando amargamente. El castaño, acercó el cuadro a la luz de una vela. Era evidente el parecido físico de Candy con esa mujer. Entonces hojeo rápidamente el diario. Busco algo referente a ello. Encontró una lista de nombres para una niña. Habían muchos garabatos. Vio la foto de tres niños rubios. Una era una bebe, el otro un niño de dos años y el otro niño , se veía que era más grande que los demás.

-Deben ser Anthony, Candy... y el otro chico. No lo se. Algún otro primo.-decía el joven castaño. Analizando las fotos. Luego vi como el rubio se había quedado dormido. Se acercó a él.

-¡Y pensar que estaba celoso de ti! ¡Estaba celoso de mi cuñado!-decía cataño, entendiendo todo al fin.

-¿Que bebiste ,Terry? Estás peor que yo ahora.-decía el rubio, que se había despertado con la afirmación del castaño.

-¡Encontre a tu hermana, Anthony!-decía el castaño.

-¿En serio?¿Como?¿Esta bien?¡Dime!-decía el rubio ,que se le estaba yendo la el rubio , corrió al baño , al sentir náuseas. El castaño le acerco una toalla mojada a la cara.

-Si tu hermana te viera ahora , me golpearia por no cuidarte mejor,¿sabes?-decía el castaño.-Harias que yo tuviera un problema con ella.

-¿De donde la conoces?¿Por que no me lo dijiste?¿Tu también me ocultas cosas?

-No escuchaste que dije que tu "hermana" se molestaría conmigo.

-¿Ahora no se si te refieres a mi hermana o a Candy? También la quiero como si fuera mi hermana ¿sabes?

-Son la misma persona, Anthony.

-¿Que?

-Todo coincide. Toda la información que sacamos de tu padre edad , el parecido con Rosemary, el parecido contigo. Candy es tu hermana...-decía el castaño.

-¡Ya te dije que la quiero como si fuera eso! ¡Déjate de tonterías y dime quien es!

-¡Ella!¡Ella es tu hermana!¡Si no me lo crees! ¡Lee,segun tu, ese estúpido diario!-decía pasandole el diario al rubio. El rubio lo analizo a a luz y lo leyó.

-Aca dice que la dejó en un orfanato cerca del lago Michigan. Cerca a las montañas. Tienes...tienes... razón es ella. ¡La Pecosa es mi hermana!¡Mi hermana!¡Es esa bebé rubia!¡Mi hermanita!¡Debo ir a verla!

-¡Ni se te ocurra!¡Aun lo estamos asimilando!¡Además está descansando! Si vamos ahora sólo la confundiremos.-decía el castaño.

-¡Pero quiero abrazarla!¡Estaba muriendome de la preocupación!-decía el rubio.

-¡Ya fui a verla! Esta bien, no te preocupes.

-¡Dime una cosa! ¿Ella y tu?¿Ella y tu son novios? ¡Vi cómo la mirabas en la recepción!¡Admite que de no ser por mi habrías ido a golpear a Michael!

-Si , lo admito. Me puse celoso. Y si somos novios. La pecosa y yo , somos novios.

-¿Por qué no me lo habías dicho antes?¿No se supone que somos amigos, Terry?

-Somos novios desde hace muy poco. Además estabas recien te estabas recuperando, pensé que te afectaría.

-Lo dices como si tuviera sentimientos románticos por ella. Si admito que sufrí, pero finalmente lo había entendido. Nos conocimos en el portal de las rosas. Fue como si mi madre de alguna forma me habría hecho conocerla. Pues hice ese portal en su encontre llorando..., le dije que no lo hiciera. Sentí algo dentro de mi cuando la vi, que creo que confundí con enamoramiento. Porque lo que era , pues era cariño, amor... amor fraternal.

-¡Ves de alguna forma tu madre se redimió!¡Te hizo llegar junto a ella!¡Ahora solo nos queda protegerla de esas malas personas que los quieren dañar!-decía el castaño. Luego vio como el rubio le daba un fuerte abrazo. Lo cual lo sorprendió.

-¡Gracias, Terry!¡Gracias, por encontrar a mi hermana!.-decía el rubio.

Continuará...

¿El doctor y quien vigilaba son la misma persona? Buena pregunta.