- Naruto y compañía son creación de Masashi Kishimoto…

- Esta historia fue creada con el fin de poder entretenerles a ustedes y porque es además mi hobbi favorito.

Historia propiedad de: Yuzed Nowari.

Universo Alterno – Sasunaru.

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Lago Maguro

CAPITULO 11: "Realidad que no me pertenece" "Baile en el extraño lugar"

Todo dentro de aquel lugar era tan agradable, sentía una extraña sensación familiar, como si ya hubiese estado allí, hace muchos años, o simplemente, en otra vida.

Grandes grupos de personas, hablando, esparcidos por diferentes partes del salón principal, algunas otras bailando en el centro de este, o también disfrutando de los aperitivos de las mesas. El ambiente invitaba a la relajación y diversión. Risas, conversaciones, la armoniosa melodía de la música, sonrisas junto con miradas cálidas, parejas dialogando animadamente, la atmósfera tan acogedora, el decorado de las paredes, simplemente elegante, refinado, distinguido y a la vez tan distinto.

Y eso era lo que lo tenía tan pasmado y desconcertado, el ambiente, el entorno, el espacio en donde se encontraba estaba fuera de lugar ¿O era él el que no concordaba con el tiempo y momento? Podría ser, y era lo más lógico, ya que por donde mirase, se encontraba con cosas que le recordaban aquellos lugares en donde vivían los nobles, la realeza, personas importantes y de puestos elevados en el mundo.

Época. Eso era. La época, no era el suyo, y eso era evidente de saber con solo observar su paradero, y las personas tan distintivas con las cuales estaba rodeado.

El lugar y contexto eran muy parecidos a los de Inglaterra, Londres, con sus fiestas elegantes y refinadas.

- Señor, ¿Qué hace? – Una de las personas de la servidumbre, lo pudo saber por su vestuario, se acercó a él, con perplejidad en su rostro femenino. El muchacho se impresionó al reconocer a la mujer delante de sí, pero no pudo ni tan solo abrir la boca, cuando esta volvió a hablar.- Debería estar ya cambiado a su traje, personas importantes han venido y no pueden verle así, por favor venga conmigo.- La sirvienta se encaminó hacía uno de los múltiples pasillos de la gran habitación, adelantándose unos pasos del joven.

Naruto aún seguía desconcertado por verla a ella allí. Instintivamente se dejó guiar por el lugar, aún viéndola con la misma expresión que había cogido en cuanto la reconoció.

Demoraron un poco, caminando por el espacioso corredor, sin decir nada, conservando el silencio casi sepulcral que los había envuelto desde que empezaron a andar.

Se detuvieron frente a una de las tantas puertas que habían pasado, pero esta era de un color marrón rojizo, y fácilmente podrían pasar dos personas por ella, aparte que en la parte inferior de la entrada, se encontraba incrustada en la madera, el delicado diseño de una enredadera en un tono negro.

- Por favor, entre, en seguida alguien vendrá para ayudarle.- le dijo la chica, haciendo una leve reverencia después de terminar.

- Hinata…- susurró el dueño de la vista azulina, diciendo algo por primera vez, pero sin salir de su estupefacción. Y es que aunque quisiera no podía, no podía asimilarlo, no podía comprenderlo ¿Cómo había llegado su amiga de ojos perla a aquel lugar? Y otra interrogante era ¿Por qué estaba vestida de aquella manera?

- ¿Si? – Hinata le miró, de aquella manera cándida que poseía, esperando que continuase, pero al ver que el chico se le quedaba viendo como si fuera un fantasma, sonrió tenuemente, sacando sus propias conclusiones internamente.- No se preocupe, todo saldrá bien.- Se acercó a la puerta, abriéndola, y retrocediendo los mismo pasos que había dado, se posicionó detrás del rubio, dándole un suave empujoncito para que se adentrase en su aposento.- Tiene que estar tranquilo, solo… confíe en usted.- Le dijo. El chico trató de girarse, sin embargo solo obtuvo un casi golpe en su rostro por la puerta al cerrarse.

Sin mucho ánimo, volvió a mirar hacia delante, analizando la estancia en la que ahora se hallaba, y debía reconocer, que no estaba nada mal; era espaciosa, muy espaciosa, cerca de una muralla se encontraba una gran cama, de color marrón chocolate con una colcha de color naranja pastel que te atraía hacía ella para descansar. Las paredes le daban una combinación agradable a la estancia, siendo de una tonalidad trigo, con rasgos ondulares de color ocre que la hacía más vistosa. A través de un gran ventanal, con cortinas de un naranjo más fuerte, pudo apreciar levemente un amplio jardín de rosas blancas, iluminadas por la luz de la luna, la cuál traspasaba el cristal de la pieza, dándole a los muebles, colocados tácticamente para dar mayor amplitud a la pieza, unas sombras largas que subían por las murallas, dando una visión más misteriosa y a la vez lúgubre al dormitorio.

Se acercó al lecho, sentándose y dejándose caer con los brazos abiertos, hundiéndose ligeramente en las mantas, desordenando sus cabellos y perdiéndose en sus pensamientos a la vez que apreciaba el tejado de madera.

- "No tengo idea donde estoy, ni se como salir de aquí ¿Qué es lo que a pasado?" – Se acomodó de perfil, encogiéndose un poco en forma fetal.- "¿Cómo llegué aquí? ¿Cómo? Lo vea como lo vea, no encuentro una manera lógica" – cerró los ojos tratando de rememorar lo último que había hecho. Frunció el seño al percatarse de que no podía hacerlo. Se encogió aún más.- "Quiero salir de aquí".

La puerta se abrió con suavidad, sin embargo Naruto no quiso levantarse, ni siquiera mirar de soslayo para saber de quien se trataba. No, no quería más sorpresas.

- Ahh.- Suspiró quien recientemente había llegado. Se acercó con tranquilidad hacia el joven de cabellos rubiales, tocando su hombro con gentileza.- Vamos, Naruto, no hagas un berrinche en momentos como este.

Las pupilas de Uzumaki se dilataron al escuchar aquella voz tan familiar para él, se giró rápidamente y hasta con cierta rudeza, para poder mirar fijamente al hombre recién llegado, a su vez que en sus ojos se instalaba un brillo de felicidad y tranquilidad. No pudo más y, levantándose con brusquedad, se arrojó a los brazos de aquel humano que tanto apreciaba. Este solo correspondió, transmitiéndole un poco de confianza al hacerlo.

- Iruka-sensei.- dijo Naruto tratando de que las lágrimas no se le escaparan, ¡cielos! Se estaba emocionando de sobra, se suponía que debía tratar de pensar con calma y que las impresiones no le controlaran.

- Tranquilo.- susurró, tomándolo por los hombros para poder separarlo un poco de él.- Sinceramente no entiendo porque estás así Naruto, además, hace bastante tiempo que no me llamabas 'Iruka-sensei'.- sonrió de manera fraternal, sentándose en la cama, instándole al oji-cielo a hacer lo mismo.

- Iruka-sensei, yo…- El chico trató de explicarse, y también tratar de contarle lo que le sucedía, para que le diera una solución, o como mínimo, le pudiera decir que pasaba y donde se encontraba, pero el castaño no lo dejó hablar.

- Llevas desaparecido desde la tarde.- reprochó, mas su mirada seguía siendo cálida, esbozó una débil sonrisa a la vez que cerraba los ojos.- Supongo que no se puede hacer nada… en fin.- suspiró y le miró fijamente.- Ya tendremos alguna ocasión para que me cuentes, por ahora el tiempo esta en nuestra contra, debemos apresurarnos.- decía mientras se levantaba e iba a una gran armario, abriéndolo y rebuscando algo.

- Si, pero, sensei…- el rubio trató de poder entablar de nuevo la conversación.

- Naruto.- volteó a verle, con un rostro serio, volvió a donde se encontraba el chico, esta vez llevando un traje negro consigo.- Me encantaría poder escucharte, pero ya le conoces y sabes que no le gusta que te demores.- continuó diciendo, haciendo con un gesto de la mano que el muchacho se levantase.- Después me lo podrás decir, por ahora…- le levantó los brazos al chico, sacándole la parte superior de su actual vestimenta al momento.-…es urgente que estés en el salón, la ceremonia ya debió de haber comenzado.

El ojiazul solamente se avergonzó por la acción ejercida por quién consideraba su padre. Pero lo mejor por el momento sería seguirle la corriente, ya se había dado cuenta de que no se encontraba en Konoha… aparentemente…

- ¡Sasuke!

La persona nombrada giró la cabeza para ver quien le llamaba.

Se sorprendió notablemente al visualizar a uno de sus amigos, Nara Shikamaru se acercaba a él tranquilamente, con un rostro de hastío total.

Al llegar con el azabache le miró con un poco de preocupación, pues este tenía una expresión de aturdimiento combinada con una de horror. ¿Y como querían que reaccionara? ¿Qué hacía Shikamaru en aquel lugar? ¿Cómo había llegado?

Pudo notar en medio de su éxtasis que el chico pelicafé también estaba en las mismas condiciones que él. Vestido de una elegante manera. Maldición… ¿Qué demonios pasaba? ¿Dónde se encontraba? No podía pensar con claridad, la lógica en este momento no servía pues, no podía recapitular nada de lo que estaba o estuvo haciendo antes de llegar a… donde sea que estuviera en ese instante. "Me estoy comportando como un estúpido o sencillamente me he vuelto loco… tengo que analizar la situación"

- Shikamaru…- dijo a modo de saludo cuando se pudo recuperar de la impresión. Vio como Nara asentía, como respuesta. Le observó más detenidamente, fijándose en como volvía el aburrimiento en su rostro.- ¿Qué haces acá? – preguntó el ojinegro, tratando de iniciar una conversación para poder sacar información. Su amigo le miró con desconcierto, alzando una de sus cejas, como queriendo decir "Es broma ¿no?" Haciendo que Uchiha adivinase que lo había arruinado.

- Tú me has invitado, Sasuke.- le respondió con simpleza, poniendo una cara de fastidio.

- Me sorprende el que hayas aceptado, es por eso.- mintió. El azabache tenía la leve sospecha de que, conociendo como era Shikamaru en realidad, no le hacia gracia al pelicafé el estar allí.-"Actua igual" – pensó.

- Jes.- resopló y sonrió, pero la sonrisa le salió desganada, y más por la expresión de sopor de su semblante.- Has adivinado.- le miró.- de verdad no quería venir, pero, Sasuke, eres mi amigo y es por eso que me he tomado tal molestia.

- Te lo agradezco.- dijo Uchiha con serenidad y un rostro impasible, aún no entendía muy bien del todo la situación en la que se encontraba, sin embargo podía decir claramente y sin dudas, de que aquella celebración, era organizada por él. Se sumió en sus pensamientos por leves segundos, tenía que conseguir un poco más de información.- ¿Has venido con alguien, Shikamaru? – preguntó tratando de sonar de manera casual.

- He venido solo.- le respondió el otro, tratando de no hablar demasiado, no porque no quisiera hablar con Sasuke, sino que simplemente le resultaba agotador dialogar con alguien, y más si esa persona era su amigo, Uchiha Sasuke. Ese tipo podría estar en situación de muerte y no decir ni una palabra. La actitud tan conservadora de Uchiha, por lo menos para él, era agradable, ya que no necesitaban un tema para sentirse cómodos.

- Disfruta la fiesta, Shikamaru, debo encontrar a alguien.- se despidió de Nara y se dirigió al sitio en donde estaban los bocadillos, no tenía hambre, solo quería tener una mayor visión de la estancia, para poder ver si veía a alguien conocido. Resumiendo, solo contaba con la información de que él era el organizador de la fiesta, suponía. Eso era todo, y no era de mucha ayuda en esos momentos. Lo que necesitaba era la ubicación de donde estaba. Pensando con la mente fría, ¿A quién podría preguntar? Sería muy extraño hacer aquella interrogante, teniendo en cuenta los sucesos pasados.

- Ah, Sasuke, me alegro haberte encontrado…- Alguien más le habló en cuanto llegó al bufete en donde estaba el festín. Aquella persona le abrazó a modo de saludo, dando palmadas en su espalda. El ojinegro no respondió al gesto, no porque fuera descortés, sino que, nuevamente, estaba sorprendido, ¿Qué rayos pasaba? ¡Primero Shikamaru y ahora él!

- Kakashi.- dijo Uchiha cuando se recuperó, Hatake le soltó y le sonrió, o eso es lo que pudo observar, ya que el cubre-cuello que traía puesto no le dejaba ver más que ambos ojos, tan diferentes el uno del otro, ocelo derecho negro, ocelo izquierdo rojo. Le examinó un poco más, viendo que traía un traje entre gris y plateado, junto con una camisa de coloración lavanda.

- Vaya, vaya, tú siempre tan frío e imperturbable, pensé que te sorprendería el verme aquí.- le miró fijamente, observando todos los cambios que había tenido ese muchacho, y si que eran muchos. Estaba más alto, y su mirada tenía un brillo singularmente maduro, resaltando por el traje blanco que traía puesto, el cabello lo tenía más largo que la última vez que le vio.- Estás diferente.- susurró para si, contemplándolo esta vez con un poco de melancolía.- Ya no eres aquel mocoso que corría por el jardín, que curioseaba toda cosa que le pareciera extraña.

- ¿De qué hablas, Kakashi? – preguntó un poco desorientado Sasuke, en cierta forma sentía que el peliplata no estaba hablando de él, sino de alguien más, pues el conocía a ese hombre desde hace más o menos un año y medio, cuando junto con los demás chicos fueron aceptados en el local que tenía Hatake...

- Está bien, les acepto chicos, pero más vale que sean madrugadores, me molesta la gente incumplidora.- decía un hombre joven a un grupo de nueve muchachos. Todos estaban dentro de una pequeña oficina.

- Muchas gracias, prometemos no defraudarle.- contestó un azabache, ahora más tranquilo por haber podido conseguir empleo, y mucho más feliz porque lo hizo junto con sus demás amigos.

- De acuerdo, empiezan mañana por la mañana.- comentó el peliplata, dando por terminada esa pequeña reunión con sus nuevos trabajadores.

Se escuchó un "Si" en general por parte de todos, bastantes animados, dado que después de una buena temporada de vagancia y sin encontrar un trabajo de media jornada, que les permitiera tener tiempo para poder ir al instituto, al fin lo habían conseguido…

Uchiha se había quedado rememorando las cosas que habían sucedido en todo el tiempo que, hasta hace poco, estuvieron trabajando. Fueron momentos muy divertidos…

- Sasuke, ¿pasa algo? – preguntó el hombre mayor, debido que de un momento a otro el chico se había quedado cavilando en cosas que él no tenía idea de que se podrían tratar.

- No pasa nada… Tú te vez igual que siempre.- le dijo, tratando de sonar convencido, pues no conocía cual era su relación con aquel hombre en aquel 'espacio', puesto que a su juicio, se daba por hecho de que se localizaba en otra 'dimensión'.

- ¿Tú crees? Gracias, eso me hace sentir más joven jajaja.- rió energéticamente, y el ojinegro menor solo se permitió un sutil gesto de sonrisa.- Es bueno verte de nuevo, ha pasado mucho tiempo.

- Mmn, ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos? – trató de que mencionar la pregunta como algo eventual, y también con un poco de broma impresa en su voz. No quería que ocurriera lo mismo que con Nara, delatarse no era una opción, por lo menos no hasta haber indagado lo suficiente.

- Pues, veamos…- Hizo amago de estar pensando, cerrando los ojos y poniendo su puño en su barbilla.- Creo que fue…- abrió los ojos, observándole intensamente.-… Fue cuando cumpliste los 6 años, la última vez que te pude ver fue en tu 6° cumpleaños, poco antes de que fallecieran tus padres y Madara-san tomara tu tutela.- mencionó de forma usual, como si fuera lo más corriente, y para él lo era.

Sasuke solamente pudo abrir los ojos en señal de asombro y sorpresa, ¿Kakashi hablaba de quienes creía que hablaba? No podía ser cierto, aún seguían resonando en su mente las palabras: sexto cumpleaños, fallecieran, padres, Madara y tutela. ¿Qué clase de horrible falsedad y mentira era aquella? Ese sujeto no podría ser su tutor, ni nada, sus padres no podrían haber muerto, "Esto… esto tiene que ser una broma… una horrenda y tormentosa pesadilla" era lo que pensaba el chico, aún estupefacto por la información recién recibida.

- ¿Te encuentras bien? – cuestionó en tono preocupado, viendo como el joven que consideraba como su sobrino estaba en perplejo y en shock. No sabía que le había pasado como para que el azabache pusiera es expresión tan desconcertante para quien le conociera. No creía que pudiera ser por lo que dijo, después de todo, el chico ya sabía eso.

- No es nada…- susurró el ojinegro, aún incrédulo, escéptico.- Es solo que…

- No importa, aún te cuesta aceptarlo, supongo.- Kakashi trató de calmarlo un poco, le ofreció un vaso de agua que estaba en una de las mesas, al cual el ojinegro lo bebió de un trago.- Aunque eso ya este en el pasado, imaginó que debe ser difícil para un niño de seis años, el ver a sus padres morir frente a sus ojos.- sintió como el cuerpo del menor se estremecía ante sus palabras, y supo que lo había arruinado de nuevo.- Sin embargo…- pensó en algo que le levantara el ánimo, y una persona cruzó su mente.- … Debes estar feliz ¿no? Y es que pese a todo lo que pasó en tu infancia, le conociste a él…- Observó como Sasuke le miraba nuevamente, al parecer más tranquilo.-… Yo le debo mucho a él, ese joven te sacó de tu solitaria y amargada burbuja, si me permites agregar.- expresó, dejando escapar una graciosa, divertida y pequeña risilla cuando terminó.

- …- Uchiha no dijo nada, no sabía de qué hablaba Hatake, y no quería meter la pata, mas agradecía que hubieran cambiado de tema. Soltó un suspiro disimuladamente, y retomando su habitual expresión, ambos se dirigieron hacía hacia un grupo de personas.

Al llegar se felicitó mentalmente por ya controlarse y no poner caras de confusión y aturdimiento, aunque internamente ya se esperaba una situación como la que tenía enfrente.

- Sasuke-kun, buenas noches.- exclamó la joven de ojos esmeraldas en cuanto apreció a los dos hombres que se acercaban.- Buenas noches, Kakashi-san.- saludó al otro individuo.

- Oh, Sakura, Ino, Inuzuka-kun, Aburame-kun, ¿Qué tal la están pasando? – dijo el peliplateado en cuanto llegaron con los demás jóvenes.

El ojinegro no había dicho ni una sola palabra, sin embargo todos los demás se lo tomaron con normalidad, después de todo su amigo no era la persona más habladora, al igual que Shino. Se enfrascaron en una amena plática, sin ningún tema principal, solo comentando diversas cosas, y claro, Uchiha solo hablaba si es que por lo menos tenía conocimiento de lo que se decía, o si tenía la seguridad de que no se metería en problemas por decir algo inapropiado.

¿Y le has visto, Sasuke? – Preguntó Ino en determinado momento, dirigiéndose a la persona que estaba a su lado, con un poco de impaciencia en su voz

- ¿A quien? – dijo el chico, realmente ignorando a que se refería la rubia.

- ¿Cómo que 'a quien'? – Reprochó ella.- Me refiero a…

- ¡Kakashi! – Un grito proveniente de otra persona no le dejó terminar.

Todos miraron hacía el lugar de donde provino dicho grito, observando como un hombre, de más o menos la edad de Hatake, venía en la dirección en que ellos se encontraban, junto con otro individuo. Sasuke miró indiferente al castaño, pero no pudo evitar sentirse asombrado y fascinado al reconocer al segundo sujeto, el cual parecía un poco avergonzado o turbado, ya que miraba en todas direcciones con una expresión de incomodidad.

Iruka, en cuanto divisó una cabellera plateada, supo de inmediato de quien se trataba, y jalando del brazo a Naruto, ambos se encaminaron hacia cierta dirección.

El ojiazul aún seguía un poco pasmado por la fascinante estructura de la mansión, además de que el diseño y los colores hacían un bonito juego y daba una armoniosa visión de la estancia. Sin embargo esto no evitaba el que se sintiera un poco nervioso, no conocía su situación y por donde quiera que mirase había gente desconocida para él, que si bien no se miraban amenazantes, no le agradaba verse en un lugar rodeados de extraños, menos Iruka-sensei y Hinata, que por cierto no le había vuelto a ver desde que le dejó en su habitación.

Al llegar al punto al que lo había llevado el castaño mayor, se asombró notablemente al reconocer a las personas delante de sí, ¿Qué ocurría? La cabeza le dolía de solo intentar comprender la loca e ilógica experiencia que estaba viviendo, bien, mejor era el tomárselo como una divertida y a la vez escalofriante situación en donde se encontraba en un mundo paralelo.

- ¡Ah! Iruka, Naruto, me alegra el poder veros nuevamente.- expresó caballerosamente Hatake, en cuanto el rubio y el castaño llegaron al sitio en el que se encontraban. Tomó primeramente la mano de Uzumaki y besó el dorso delicadamente, luego hizo el mismo procedimiento con Umino, pero al final le dio una breve pero intensa mirada. Todo esto era normal para la mayoría de los presentes, exceptuando a un joven de brunos cabellos, el cual parecía un poco reacio e inconforme con la acción ejercida por el ojinegro mayor.

- Kakashi, siempre es un placer tenerte aquí.- respondió el pelicafé al saludo del otro adulto, sonriendo de manera tenue, observó a los demás acompañantes. Haciendo un leve gesto con la cabeza en forma de saludo, a lo cual la mayoría respondió igual, para luego retirarse y dejar a los cuatro hablar en un espacio más personal.

- Pero bueno, ¿sucede algo? Ustedes dos parecen dos completos desconocidos frente el uno del otro.- comentó el peliplata al ver la actitud de Naruto y Sasuke, los cuales se miraban con curiosidad, pero a la vez con suspicacia y recelo, no muy cómodos con la presencia del contrario.

- No, es solo que…- El de ojos cielo trató de dar una excusa, pero solo balbuceó algo inentendible. No sabía su nexo con el azabache, en aquel demente tiempo, de hecho, el verle allí le inquietaba un poco y a la vez le embelesaba y complacía, pues se veía realmente bien en aquel traje tan refinado, dándole un aura más misteriosa de la que normalmente poseía su amigo. Por un momento, cuando le vio por primera vez, estuvo tentado a soltar un jadeo de sorpresa, pero se contuvo con un poco de dificultad.

- Es algo sin importancia.- completó Uchiha, arriesgándose a ser descubierto con lo que estaba a punto de ser.- Te vez encantador esta noche.- le dijo al rubio en un tono de voz suave y hasta sonaba dócil, tierna y bondadosa, cosa que maravilló al chico a quienes iban dirigidas tales palabras. Sasuke no sabía que hacía, solo estaba actuando por mero impulso, pero sus palabras eran totalmente sinceras. Tomó la mano de Naruto, e hizo lo mismo que Kakashi, besó el dorso suavemente, tomándose unos segundos en ejercer tal acción.

- Vaya, no conocía ese lado tuyo, Sasuke.- dilucidó el hombre que cubría su cara, rompiendo la atmósfera que se estaba creando alrededor de los dos jóvenes.

- Kakashi-san, me da gusto que esté bien.- Empezaba a entender algo por lo menos, sin embargo lo mejor sería tratar de apoyarse en las palabras del azabache para cuando hablara. Según lo visto, Uchiha y él tenían una relación muy unida, como para que este se permitiera tales gestos. De un momento a otro el corazón del rubio comenzó a latir con intensidad y rapidez a la vez que su mente procesaba la idea de que su amigo y él, en esa 'época', fuesen algo más, talvez… una pareja.

- Sasuke…- una voz a las espaldas del grupo de hombres hizo que estos se voltearan para saber de quien se trataba, asombrándose los dos más jóvenes al ver a una persona de varonil porte, vestido con un pantalón de tela de color negro, con una camisa blanca, con solo los dos primeros botones desabrochados, el pelo recogido en una coleta baja, dejando que algunos mechones morenos enmarcaran su rostro sereno y pacífico, contrarrestando con su nívea piel, un par de ojos opacos e impenetrables, que tenían una largas ojeras, dándole un aire más enigmático.

- Itachi…- susurró el menor de los Uchiha, esta vez casi desmayándose al ver nuevamente a su hermano mayor, después de casi, como mínimo, tres años de no haberlo contemplado.- Esto es una sorpresa.- alzó la comisura de sus labios, formando una afable sonrisa, y empleando un tono sutil, hasta ufano.

- Supuse que te sorprendería verme después de tan largo periodo.- El zabache mayor se posó al lado de su hermano, abrazándole afectuosamente, siendo correspondido con la misma efusividad por parte del otro. Al separarse, Itachi observó al chico rubio, clavando sus inescrutables iris ónice en los zafiros ojos del joven, y luego de estar así unos breves instantes, sonrió contento y con orgullo.- Naruto, has crecido mucho.- y luego de tal frase, se acercó a él, pasando sus brazos alrededor de este, estrujándolo suavemnte, con cariño y gozando el momento.

- Itachi-oniitan*.- dijo el blondo en cuanto la muestra de afecto terminó. Mirando aún algo consternado al mayor de los Uchiha, realmente ya creía que iba a dar por hecho que se encontraba en una dimensión paralela a la suya pero con otro ambiente, un época más antigua.

- Es bueno saber que no has cambiado tu manera de referirte a mí.- le comentó amena y acogedoramente, mirándole con una expresión cándida.- Kakashi, Iruka-dono, también es bueno verles.- dijo esta vez dirigiéndose a los dos adultos mayores.

- Lo mismo digo Itachi-kun.- le respondió el castaño, saludándole con un ligero apretón de manos.- Oh, ya comenzará el baile principal.- comentó luego viendo un gran reloj de madera que estaba apoyado en una de las paredes cercanas y a su vista. Se giró para hablarles a los dos más jóvenes del grupo.- Y no puede comenzar si la pareja primordial no sale primero.

La manera en que el castaño lo dijo salió tan casual y común, que ha Uchiha menor le tomó dos segundos comprenderlo, y a Uzumaki un poco más de tiempo, pero el resultado fue el mismo, ambos sonrojados por la contingente declaración, que parecía tan corriente y evidente como que el día era claro y la noche oscura.

No se dieron cuenta, por estar sumergidos en sus propios pensamientos, que ya se encontraban en medio del salón. La música había dejado de sonar y todos los invitados les miraban intensamente, rodeándoles, dejándolos en medio de un círculo de personas.

Pronto la tonalidad melodiosa de los primeros acordes de una pieza de vals, se dejó esparcir por todo el recinto, siendo en un principio sutil, agravándose a medida que los minutos pasaban.

Los dos seres que estaban en el centro del salón, se mostraban cohibidos, uno más que otro, tímidos y reacios a querer empezar.

Sasuke, miró discretamente a la multitud, que estaban expectantes a que empezaran. Observó a quien sería su pareja de baile, y no pudo evitar suprimir la boba sonrisa que apareció en su rostro, en verdad tenía suerte. A lo largo de su vida, solo había tenido dos veces la oportunidad de bailar con el chico que le hacía hacer cosas nada propias de él, y que le quitaba más de un suspiro al día. No quería desaprovechar aquella ocasión, así que tomando con cuidado una de las manos del ojiazul, la guió hasta posicionarla sobre su hombro derecho, luego, bajando esta misma mano, la dejó caer con delicadeza en la cintura del otro, tomando con su mano izquierda la otra del chico, entrelazando ambas palmas, y subiéndola hasta la altura de su cara, besando nuevamente el dorso de esta.

En el momento en que el azabache tomó su mano, la atención de Naruto estuvo enteramente centrada en él, olvidándose de las personas que le observaban. Sintió un escalofrío recorrer su espalda en cuanto su mano estuvo en el hombro del ojinegro, y arder la piel, a pesar de ser por sobre la ropa, en cuanto el de morenos cabellos posó su mano en su cintura. No apartó la vista de la contraria en ningún momento en que se llevaron a cabo las acciones, y cuando sintió los fríos labios contrarios tocar su mano, la vergüenza le asaltó de inmediato, que Sasuke se comportará de aquella manera, no era muy habitual, y se sentía fuera de lugar, mas era por pensar en que Sasuke; el que él conocía, su amigo y confidente, el chico que le distraía con solo estar presente, el que aunque no quisiera admitirlo, le atraía de una manera que nunca imaginó; no fuera aquel que hacía tales dulces acciones, y eso a su vez le deprimía, pero… ¿Por qué no aprovechar el momento que se le estaba regalando? No creía que pudiera estar otra vez así con Uchiha.

El rubio, sujetó el hombro derecho del azabache, sintiéndose ahora contento y hasta cierto punto impaciente por comenzar. No recordaba la última vez que tuvo la ocasión de bailar con él. Subió su brazo izquierdo hasta colocarlo en el antebrazo del otro, como formando un arco al doblarlo, sonriéndole tiernamente y con un poco de vergüenza, y es que aunque supiera que se estaba comportando como una chica enamorada de su mejor amigo, o como un chico el cual se ha enamorado de su maestra, no podía esconder aquel bochorno, su cuerpo le traicionaba

Al ver que el blondo estaba más confiado, comenzó a moverse, siendo el él que marcara el ritmo del paso. Iniciando con un movimiento lento y suave, solo desplazándose unos centímetros de lado a lado.

Hubo un momento en el que el sonido de la orquesta, empezó a subir de volumen, por lo que Sasuke, afirmando el agarre de la cintura contraria, incitó a su pareja a moverse más libremente, ahora trasladándose por toda la pista de baile, girando suavemente en algunos puntos en que escuchaban la suave tonalidad del vals. Ambos se miraban, sin despegar la vista de los ojos contrarios. Observándose con tal afición, que se perdían tratando de memorizar cada detalle, de grabar en su memoria los deslumbrantes ojos de cada uno, de poder recordar por siempre aquel sentimiento que sentían en común, pero que no sabían que el otro lo sentía. Se sumieron en un tiempo en el que solo estaban ellos dos, no tomándole importancia a los demás, ni siquiera se dieron cuenta cuando demás parejas entraban en el círculo que se había formado, imitándolos a ellos y danzando.

El ojiazul estaba tan concentrado en su pareja, que sin ser conciente, se apegaba más y más al cuerpo opuesto, buscando sentir más a fondo el calor corporal de Sasuke, a la vez que inspiraba el aroma tan vigoroso que su amigo desprendía.

En algún momento dejaron de bailar, deteniéndose ambos, en medio de todos, que seguían danzando armoniosa y sincronizadamente. Y tanto a Uzumaki como Uchiha, el tiempo pareció congelarse, era como si el ambiente de pronto perdiera lucidez, volviéndose opaco, casi grisáceo, originando que las demás cosas, las acciones de la gente a su alrededor, se realizaran en cámara lenta. Solo siendo ellos conciente de que el tiempo pasaba, o talvez era todo lo contrario, y ellos se habían estancado en el tiempo, creando, y queriendo creer, que el momento durara eternamente.

Poco a poco, se fueron acercando, destruyendo la distancia que separaba sus rostros, el uno del otro, no dejándose de mirar a los ojos en ningún momento, como había sido hasta ahora, sin embargo, desviaron sus miradas a las bocas opuestas, en cuanto la aproximación era casi nula, contemplando los labios de su compañero con deseo, haciendo que en sus pupilas apareciera un brillo de impaciencia por terminar de una vez lo que añoraban.

En el momento en que se efectuó un mínimo roce entre ambas bocas, tenue, casi irreal y ficticio, todo se volvió negro, resquebrajándose aquel lapso en el que se habían enfrascado tan sólidamente.

Naruto solo pudo percibir el como algo le jalaba, y la imagen del azabache parecía derrumbarse, quebrándose como si solo se tratara de un pedazo de cristal con el reflejo de él, percatándose de que su visión se hacía turbia después de eso. Sasuke, únicamente pudo ver la figura del ojiazul desvanecerse en el aire, no muy diferente a una ilusión desaparecer. Quiso tratar de alcanzarle, pero repentinamente todo su cuerpo se sentía pesado, y la ya conocida sensación de caer en un vacío, fue lo último que pudo percibir antes de cerrar los párpados con pesadez…

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- ¡Ugh! – gruñó molesto en cuanto empezó a despertar. Tenía el cuerpo entumecido, y no sabía la razón.- ¿Dónde…? – No terminó la frase. Pestañeó repetidas veces para poder aclarar su visión, dándose cuenta de que se encontraba recostado en una superficie fría y sólida. Con clama y cuidado se fue levantando, apoyándose en sus manos para poder levantarse a si mismo. En cuanto pudo sentarse, soltó un suspiro de cansancio. Observó mejor el lugar en donde se encontraba, adaptando sus ojos a la oscuridad que le envolvía.- Este lugar…- susurró para si mismo.-… Mnn.- una punzada en su cabeza le sacó un quejido, volvió a mirar su entorno, encontrando un bulto bastante llamativo a su lado.- ¿Y esto…? – con un poco de fuerza lo tocó, asustándose y retirando su mano rápidamente en cuanto 'aquello' había soltado un gemido adolorido.

-…Ramen… no escapes… regresa.- escuchó unos leves balbuceos, provenir del extraño cuerpo.

- ¿Naruto? – Observó con más detalle la figura a su lado, notando una llamativa melena de dorados cabellos y vestimenta bastante vistosa.- ¿Cuándo llegamos aquí? – entrecerró los ojos, queriendo rememorar lo último que había hecho o visto cuando estaba conciente, pero no podía, solo recordaba el momento en que entró a 'La casa de los sustos', vio a Uzumaki usando un horrendo vestido, junto con una singular 'cosa' tomando el té, sin embargo aquello era una ilusión, entonces el suelo se rompió y cayó… eso era todo.

Levantándose tranquilamente, se dispuso a despertar a su durmiente compañero, reflexionando sobre lo ocurrido, aunque tenía el leve presentimiento de que algo se le escapaba, de que otra cosa importante había ocurrido, pero de seguro eran solo imaginaciones suyas.

Movió con un poco de brusquedad al ojiazul, sin resultado alguno. Demonios, no se quedaría a esperar a que el chico despertara por si solo, ¡dormía como roca! No, definitivamente si lo esperaba saldrían de aquel lugar muy, muy tarde. No había opción, tendría que cargarlo.

- Tsk…- chasqueó la lengua, claramente disgustado, pero el sonrojo que surcaba sus pálidas mejillas decían todo lo contrario, demostrando lo avergonzado que se hallaba al ser conciente de lo que eso significaba, tener a Naruto en su espalda, pegado a él, transmitiéndole su calor corporal, sintiendo la pausada respiración del blndo en su cuello.- Tonto.- murmuró bajito, observando con cariño al chico que aún seguía en el piso. Se agachó para poder recogerlo, y haciendo movimientos dificultosos, pudo lograr subirlo en su espalda, dejando los bronceados brazos caer por sus hombros, y él, sujetándole por aquella concavidad detrás de las rodillas, teniendo así un mayor equilibrio de pesos, además de que de esa manera era más fácil desplazarse.

Menos de un cuarto de hora fue lo que estuvo vagando por la 'casa', un poco inquieto ya que en todo el trayecto, nada se le había aparecido, lo que era un poco sospechoso. Mientras caminaba, buscando la salida, reflexionaba sobre lo que había pasado, ya que el presentimiento de que de algo se estaba olvidando seguía allí, pero por más que tratara de evocar los sucesos, no podía.

Cuando pudo divisar un haz de luz venir desde una dirección, se apresuró, lo que más podía teniendo una carga extra, para poder irse de ese insólito lugar, que no le presagiaba nada bueno.

Al llegar afuera, soltó todo el aire que ni sabía que había estado conteniendo. Alzó la mirada hacía el cielo, notando como el celeste y el naranjo se fusionaban, formando el comienzo del atardecer. Y se extrañó. Porque que él recordase, cuando entró a la pasada 'atracción', aún se mantenía claro, y supuso que no debieron de haber estado demasiado tiempo allí dentro, a menos que… se estuviera olvidando de algo. Nuevamente no le tomó demasiada importancia, y se aventuró a retomar su camino, observando como el número de personas alrededor no había disminuido.

- Mmm…- Escuchó como el individuo que cargaba en su espalda se removía un poco, indicio de que en cualquier instante despertaría.

Naruto de a poco y con pesar fue abriendo sus orbes azulados, sintiendose confundido al principio, ya que el movimiento que el azabache hacía al caminar lo descolocaba un poco. ¿Qué había pasado? Trató de enfocar algo, sin embargo lo único que pudo divisar fue una oscura mata de cabellos brunos, y eso le desorientó más. Tardó más o menos un minuto en poder comprender la situación en la que se encontraba: No estaba en la casa de los sustos. No recordaba nada más allá de cuando vio al 'vampiro'. Sasuke lo estaba cargando… Sasuke… lo estaba… cargando…

- ¡¿Sasuke? – Gritó cuando comprendió el último punto, mas al gritar estando cerca del oído de Uchiha, se ganó una mirada molesta y hasta adolorida se podría decir.- …Lo siento.- susurró luego cuando comprendió que no debió reaccionar tan precipitadamente.

- Que bueno que al fin despiertas, torpe.- dijo de manera seca, aunque interiormente se sintiera más tranquilo al ver que el chico estaba ya conciente.- Oye…- llamó la atención del otro.- ¿Recuerdas algo? – le preguntó al estar seguro de que le escuchaba.

- Pues… la verdad no mucho.- lo último lo dijo con un poco de timidez, que no sabía porque había salido, talvez era por la vergüenza de no poder rememorar.

- Mnn.- fue todo lo que dijo el otro, dando paso a que el silencio se hiciera presente entre ambos.

El joven Uzumaki se quedó pensando. Realmente era poco, casi nada, lo que aún mantenía en su memoria respecto a lo acontecido ese día, y al igual que Uchiha, tenía la sensación de que algo importante había pasado, pero solamente era una corazonada. Por otro lado, totalmente contrario a aquello, era el hecho de que el ojinegro le estuviera cargando, no es que le molestara, pero… ¿Qué había sucedido? Estaba seguro de que de algo se había perdido, sin embargo… el poder estar así con Sasuke, le gustaba, podía sentir el calor de el cuerpo contrario en su pecho, el singular aroma a lavanda que poseía su amigo, la sedosidad de su cabello en su cara y el suave, pero a la vez firme agarre de aquellas pálidas manos detrás de sus rodillas, que era lo que permitía que estuviera elevado del suelo y recostado en la espalda de Uchiha.

La vergüenza se apoderó de él en cuanto estuvo conciente de todo lo anteriormente pensado. Estaba feliz, ridículamente feliz, Sasuke le gustaba, le gustaba mucho. Era su mejor amigo, pero no podía evitar aquel sentimiento que había crecido en su pecho de un día para otro. Desde pequeños que habían convivido juntos, y talvez era inevitable que terminara enteramente prendado del otro. Ellos se conocían tan bien, el uno al otro, cada gesto, frase, mirada, todo. No podían ocultarse nada. Pero el hecho de ser mejores amigos, lo tenía un poco desilusionado, pues la mayoría, que no fueran familiares y amigos, los describía a ambos como hermanos, y hasta él mismo por un tiempo pensaba así, en que Sasuke para él era su hermano, rival y amigo, nada más. Sin embargo, cuando vez a tu hermano tu corazón no empieza a latir desenfrenadamente, a un amigo no lo miras como si quisieras comértelo, por tu rival, no estarías dispuesto a dar la vida de ser necesario. Así que con todo esto, Naruto se dio cuenta de que no podía considerar al azabache de ninguna de esas maneras, y fue cuando se dio cuenta de eso que se planteó algo ¿Se había enamorado de Sasuke? Si se lo preguntase a alguien, lo más seguro es que le responderían que no, pero él sabía que la respuesta era un si.

- ¿Quieres bajar? – Salió de sus pensamientos en cuanto escuchó la pregunta del otro.- Pareces incómodo, ¿quieres bajarte? – volvió a preguntar. Uchiha notó al instante el como su compañero se había sumido en un total silencio, y recapacitó en que tal mutismo era causado, talvez, por como estaban.

- No, estoy bien.- fue lo único que dijo el rubio, en un susurro. De verdad que en ese momento, lo último que quería era dejar la cómoda posición en que se encontraba. Envolvió el cuello del otro, sujetándose más y moviéndose un poco para acoplarse mejor a la espalda de Sasuke, para finalmente posar su cabeza en el hombro izquierdo del chico.- Se está bien así.- y con ese débil comentario, volvió a cerrar los ojos, pero no con la intención de dormirse, sino para poder sentir con mayor percepción cada acción que realizara el ojinegro.- ¿A dónde vamos?

Sasuke se quedó callado por un momento, planeando que hacer ahora. Levantó la vista, y sus ojos se iluminaron tenuemente al apreciar la atracción que se encontraba unos metros más allá de ellos.

- A un lugar que sé que te encantará.-

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GOMEN NEEE~ T_T en verdad no tengo excusa, se qué tal vez no me perdonarán por tanta demora, pero es que… realmente no tengo excusa (Naki: Cof cof, idiota) ¡Tú, revuélvete a la cama y no te levantes! ¬_¬#

Emm, bueno quiero agradecer enormemente a:

Hanako-senapi: Gracias senpai, muchas gracias por todo tu apoyo, me alegro de que tu comadre no haya venido a por mi ¬¬U. Y de verdad estoy feliz de que el capítulo pasado te haya gustado ^_^

Mi Koushiro Yamato: Jajaja, me han encantado tus teorías sobre la casa de los sustos XD con la opción tres me he reido hasta que me ha dolido el estómago, pero sobre porque les ha pasado eso a Naruto y Sasuke prefiero dejarlo a la imaginación de los lectores (Naki: -_- de seguro ni siquiera tú sabes que tiene esa casa cof cof) ¡A la cama, joder! ò_ó. ^_^ muchas gracias por tu review.

Aoi-chan: MILLONES DE GRACIAS POR COMETAR, XD y la otra historia tengo pensado subirla en cuanto termine esta lol. He puesto la continuación un poco (muy) tarde… O_O espero que nada malo pase~ ToT

SmileSkuashSKII: Gracias, y si la casa de los sustos es rara, te confieso que esto no lo tenía planeado, salió de la nada, y con respecto a lo del mono ¬¬ no lo se, simplemente quería un mono en le extra XD

Sasukenaru XD: GRACIAS, todos los comentarios me animan mucho, y jajaja, como le dije a Skuash, el cap. 11 salió de una parte muy (muy) loca de mi mente XD espero estés satisfecha con esta actualización.

: lol me alegro de que te haya gustado XD

Bien, eso sería todo, casi, a si, si Karla-dono ya a llegado hasta este capítulo, quiero decirle TuT gracias dono~, me hace muy feliz el que te guste. Este capítulo va dedicado a Kawaii neechan ¬¬, (aquí lo tienes neechan, espero que esté lo suficientemente largo para ti) Y pss, el extra lo pondré aparte, ya que no he tenido tiempo de hacerlo, pero prometo no demorarme mucho. Espero que les guste este cap.

Aquí una palabra:

*Tan: Esta expresión la usó Naruto para referirse a Itachi, le dijo: Itachi-oniitan, y no, no me equivoqué, no quise poner chan, ni san. Es tan: (1)Este sufijo se utiliza para referirse a un personaje ficticio. (2)También se lo puede usar como un sufijo similar a chan, pero de una manera mas afectuosa.

Como ven, yo lo ocupé con la descripción de la opción (2). Eso era lo último.

Agradeceré el que no me manden amenazas ni tomatazos T_T (porque si lo hacen, Sasuke-senpai les perseguirá hasta el fin del mundo ¬¬)