Los días pasaban con rapidez sin mayores avances en el caso del magnate Magnussen Finalmente llegó el esperado día, iba a conocer a los padres de Sherlock Holmes, ya los había visto fugazmente en una ocasión, pero él no se tomó la molestia de presentármelos, solo se encargó de arrastrarlos a la salida de su apartamento…estaba muy nervioso, no sabía si realmente sería una cena formal, si debía llevar terno o mis swaters de siempre.

Sherlock se vistió con sus entallados trajes, esas apretadas camisas lo hacían ver irresistible, de pronto volteó a verme desde el gran espejo junto a la chimenea con esa típica expresión de "te he sorprendido mirándome" desvié la vista avergonzado y comencé a vestirme también aun sentado en su cama. No lo sentí venir, elevé el rostro sorprendido al verlo agazapado sobre mí.

—¿Qué haces? — dije intimidado por su repentina postura, llevo sus manos hacia mis muñecas y las sostuvo sobre mi cabeza, me quedé paralizado.

—me espiabas nuevamente boquiabierto john …acaso le gusta lo que ve doctor Watson—dijo con tono increíblemente sensual cerca de mi oído, intente forcejear contra el pero me tenía bien sujeto de las muñecas

—quítate Sherlock, llegaremos tarde a la casa de tus padres…deja de jugar—

—Pareces preocupado…estas nervioso por conocer a los señores Holmes— dijo enarcando una ceja con una sonrisa burlona

—Claro que no…solo no quiero darles mala impresión —

—Tranquilo…ellos ya saben todo de ti—confesó esbozando una maliciosa sonrisa

—¿A qué te refieres? —

—Bueno…mi madre habla bastante con la señora Hudson…estoy seguro que ella le ha revelado varias indiscreciones— dijo con un brillo de perversión en la mirada, los colores subieron a mi cara, ¿acaso la señora Holmes ya sabía que…nosotros estábamos juntos? Miles de posibilidades cada vez más embarazosas pasaban por mi cabeza…Sherlock me observaba con ferocidad…—te ves increíblemente apetecible cuando estás avergonzado—dijo Holmes con una sonrisa en el rostro.

—Sherlock, debemos irnos—pero no pude decir más, de pronto sentí sus labios besándome, su lengua jugando con la mía, mientras seguía inmovilizándome, evitando cualquier posible intento de separarlo…su mano fue hacia mi pantalón y comenzó a masajear, yo ya no intentaba resistirme, quería eso tanto como él…pero este era el momento menos indicado

—debemos irnos— dije entre jadeos ahogados,

—No…ya no me detendré…demasiado tarde John—dijo moviéndose rítmicamente contra mí…podemos reportarnos enfermos, nadie lo notará…no tengo la menor intención de ir a esa comida.

—Dios Sherlock…tu madre nos matará— dije reaccionando con ferocidad, le enseñaría quien manda a ese presumido arrogante. Me incorporé aun forcejeando contra él y lo tomé de la camisa hasta acorralarlo contra una de las paredes, él sonrió con arrogancia, estaba provocándome—esto será rápido— advertí—ya no hay tiempo, iremos a como de lugar a esa comida, he estado esperando este maldito día por semanas— dije enfadado,…bajé sus pantalones de un tirón, Sherlock arqueó la espalda, mientras yo posisionaba mi miembro entre sus nalgas, comenzando a introducirlo lentamente, el rizado emitió un par de gemidos ahogados, comencé a envestirlo lentamente hasta que se acostumbró, fuimos aumentando la velocidad, posé mis manos cerca de sus nalgas sujetándolo para controlar el ritmo, eran envestidas cortas y rápidas, ambos jadeábamos como locos, comencé a masturbarlo…sabía que estaba cerca de acabar, finalmente ambos llegamos a nuestro climax entre gemidos contenidos.

El orgasmo fue tan intenso que debí apoyar mi peso contra él para no caerme…tardamos un tiempo en recuperarnos, Sherlock se incorporó y se encerró en el baño sin decir una sola palabra, luego de unos pocos minutos salió perfectamente vestido, arreglándose el cabello, me observó atentamente, yo terminaba de colocarme los zapatos—apresúrate John, vamos tarde—dijo con su voz autoritaria de siempre, caminando elegantemente hasta el colgadero en donde se colocó su enorme abrigo junto a su bufanda…Lo observe con estupefacción evidente, solo Sherlock Holmes podía hacer como si nada hubiese pasado luego de tener sexo mañanero apresurado.

Me vi por última vez en el espejo, realmente estaba nervioso…Sherlock posó sus manos en mis hombros con actitud tranquilizadora y me miró a través del espejo regalándome una sonrisa ladina—lo harás bien John—dijo con dulzura inspirándome confianza mientras sus ojos se clavaban profundamente en los míos.

—¿Como sabes eso? —

—…soy el hombre más inteligente en Londres y probablemente de todo el mundo— comenzó a presumir

—Vaya que bien te queda la modestia— dije con sarcasmo

—Me refiero a que tengo una mente superior…y elegirte como mi pareja fue una gran decisión, quizás la mejor de todas las que he tomado en mi vida…ellos te aceptarán, además son bastante comunes—

—no hables así de tus padres…pero tú también fuiste la mejor decisión que tomé en la vida…— confesé

—Obviamente…y tú normalmente no tomas buenas decisiones—replicó Sherlock

—¿A que te refieres con eso? —inquirí ofendido

—Bueno…invadir Afganistán es un buen ejemplo de tu larga lista de malas decisiones— rio burlonamente en una sonora carcajada.

—¡Hey!…bueno, debo admitirlo…fue una pésima idea—dije contagiándome de su buen humor

Subimos a uno de los autos de los empleados de Mycroft, había aprendido a reconocerlos, afortunadamente el Gobierno Británico en persona no estaba ahí, cuando llegamos los padres de Sherlock me recibieron con una gran sonrisa en el rostro.

—Hola madre…te presento a John Watson, mi pareja—dijo Sherlock con orgullo, haciendo una ademán hacia mí, sentí mis mejillas arder más que nunca, los ojos de todos los Holmes estaban puestos en mí.

—Buenos días cariño, ¡oh por dios! tu debes ser el doctor John Watson, al fin nos conocemos en persona, La señora Hudson me ha hablado mucho de ti, Sherlock tenías esto realmente oculto—dijo sonriendo apretándole la mejilla al menor de los Holmes, Sherlock hizo una mueca de disgusto y apartó el rostro.

La comida transcurrió en total calma, la presencia de Mycroft por primera vez en la vida no era una completa tortura, contuvo bastante sus ácidos comentarios frente a sus padres. Luego la señora Holmes me trajo un álbum de fotos de Sherlock y Mycroft cuando niños, me sorprendí al ver que el mayor de los hermanos tenía varios kilos extra, con razón Sherlock lo molestaba siempre por su peso…Sherlock era un niño increíblemente feliz, abrazaba a sus padres y a su hermano, había varias fotografías de él disfrazado de pirata… ¿en qué momento ese niño sensible y risueño había cambiado tanto hasta transformarse en un hombre que prefería no sentir?

—Debo admitir que el doctor Watson te hace ver más normal…tienes un brillo extraño en los ojos desde que están juntos… —dijo Mycroft con algo de desdén, disfrutando del humo que salía de sus labios esparciéndose con elegancia entre espirales por el aire.

—Ah sí…vaya Mycroft, muchas gracias por tu romanticismo —ironizó Sherlock aspirando un poco del humo de su cigarrillo, mirando con nostalgia el frontis de la casa de sus padres.

—Sherlock…no soy ciego, sé que él te mantiene a flote…aunque también te hace más lento…cambiando de tema, me alegra que hayas dejado en paz a Magnussen—

—Si…—

—Pero tengo curiosidad, ¿por qué te molesta tanto?… no es tu clase de rompecabezas, ¿por qué lo odias? —dijo Mycroft con sincera curiosidad

—Porque ataca a las personas que son diferentes y vive a costa de sus secretos, ¿por qué tu no? —

—Nunca causa demasiado daño a los importantes, es demasiado inteligente para hacerlo. Magnussen es un hombre de negocios, ocasionalmente nos es útil…es un mal necesario para el gobierno británico…no es un dragón que debas matar Sherlock— dijo Mycroft poniendo esa típica sonrisa de político.

El menor de los Holmes sonrió ante el apodo—Un mata dragones, ¿así es como me ves? —

—No, así es como te ves tu Sherlock…—replicó el pelirrojo

—¿Están fumando? — los hermanos Holmes voltearon repentinamente al escuchar esa voz, escondiendo los cigarrillos, balbuceando mentiras al aire. La señora Holmes arrugó el entrecejo lanzándoles una mirada asesina y cerró la puerta tras ella. Ese era suficiente escarmiento para los malos hábitos de sus hijos.

—Por cierto…tengo una oferta de trabajo que quiero que rechaces—dijo Mycroft reponiéndose del reto de su madre.

—Rechazo tu amable oferta— dijo Sherlock titubeante— ¿De qué trataba?

—El MI6 quieren regresarte a Europa del Este en una misión de encubierto, que acabaría con tu vida en calculo yo…seis meses —

—¿Y por que no quieres que acepte? — inquirió el rizado desconcertado

—Es tentador…pero es de mayor utilidad tenerte cerca de casa…— replicó Mycroft con elegancia

Sherlock torció el gesto con desprecio—Utilidad…por favor, ¿Cómo te soy útil? —

—Aquí hay dragones—dijo Mycroft volteando para entrar nuevamente a la casa, al pie de las escaleras volteó el rostro y dijo con voz grave —…además perderte me rompería el corazón—

—¿Cómo se supone que tengo que responder a eso? — respondió Sherlock algo hiperventilado

—Feliz navidad—

—Tu odias la navidad Mycroft…—

—sí, tal vez el ponche tenía algo…—

—m…pues ve a tomar más— dijo Sherlock con una sonrisa ladina, mientras guardaba ese recuerdo meticulosamente dentro de sus registros mentales, eran contadas las veces en las que Mycroft decidía expresar algún tipo de sentimiento hacia alguno de sus cercanos y aún más escasas las veces en las que le dedicaba algún comentario agradable a él.

John salió de la casa pasando por al lado del pelirrojo —¿Sherlock estabas fumando? —

—Era solo un cigarro John…—

—Tus padres son muy agradables— admitió el rubio con una sonrisa en el rostro

—demasiado comunes diría yo—

—Son un buen ejemplo de la vida en pareja…tu madre es muy inteligente y tu padre es más…—

—Lento…—completó el moreno enarcando una ceja.

—Es como todos los mortales— admitió John algo avergonzado.

Sherlock miró su reloj —¿Tomaste Ponche John? —

—No, sabes que no me gusta…—

—Que bien, entremos está helando aquí afuera—dijo Sherlock apresurándose

Al entrar no había ningún sonido en la casa, John fue directo al comedor y observó con verdadero pavor a todos los Holmes inconscientes en los sofás y a Mycroft desmayado en la cocina junto al ponche.

—Ya era hora—dijo Sherlock divertido

—Sherlock Holmes ¡qué has hecho!, ¡están muertos!

—Ah John por favor no seas melodramático…solo están dormidos, yo mismo calculé las cantidades en el ponche… debemos irnos… ¿trajiste el arma que te pedí? —

—Dios santo Sherlock Holmes…es navidad—

—¿La trajiste? —inquirió el rizado mirando intensamente a John

—Claro que si…—dijo el doctor Watson con cierto pesar, su primera cena con la familia de su pareja oficial y Sherlock los dormía a todos…para ir a resolver un caso. —esto no era lo que esperaba al conocer a tus padres, sinceramente pensaba que cantaríamos villancicos…—

—ah, John esto es más divertido, estoy seguro que será un gran caso, el juego ha comenzado— dijo Sherlock tomando la portátil de Mycroft— Magnussen Nos espera.