Capítulo 10 Monstruo
El gran día había llegado, no había vuelta atrás, las puertas se estaban abriendo y la coronación pronto daría lugar haciendo que ella fuera la suprema monarca de Arendelle. Tomó aire y calmó los nervios que sentía, no por completo de modo que hubieran desaparecido pero sí hasta un punto en el que podía lidiar con ellos.
Había estado practicando sin cesar toda la noche en no congelar objetos, no había dormido nada pero no se sentía cansada, el miedo de echar a perder algo la mantenía alerta, no podía bajar la guardia porque si eso pasaba… bueno, no estaba segura de las consecuencias que habría, pero seguramente no sería nada bueno.
Era el momento de la ceremonia, decidió jugársela hasta el final: no se quitaría los guantes a menos que fuera absolutamente necesario. Respiró profundamente en cuanto oyó que las puertas comenzaban a abrirse para marcar su entrada, adoptó la postura más solemne que tenía y se concentró en aparentar confianza, al menos mientras todos pudieran verle la cara. La única cosa que la consolaba era que Anna estaría a su lado durante toda la ceremonia, aunque ella no lo supiera era la razón de que Elsa estuviera esforzándose tanto y por la que no se derrumbaba cuando todo parecía ir de mal en peor.
No estaba poniendo atención en lo absoluto a lo que decía el cardenal, estaba más preocupada en respirar profundamente y calmar su ritmo cardíaco lo más que pudiera para cuando llegara el gran momento en que le ofrecieran los símbolos del monarca de Arendelle. Aunque fuera una ceremonia corta a Elsa se le hizo eterna y solo rogaba porque se acabara y no tuviera accidentes, que nadie notara nada.
Los símbolos estaban frente a ella, era lo último, después de eso seguiría la fiesta y no tenía ninguna otra obligación más que intercambiar los correspondientes saludos y listo. Pero por el momento tenía que hacer un último intento por no exponerse.
Acercó sus manos, con los guantes, a las reliquias.
-Majestad – la interrumpió el cardenal –, los guantes.
Eso era todo, los nervios resurgieron cuando sus manos se encontraban desnudas, respiró y por un segundo se permitió disfrutar de la sensación de libertad que tenía al deshacerse de los guantes. Tomó las cosas y se dio vuelta para encarar a los invitados.
El cardenal siguió hablando pero Elsa no lo escuchaba ni veía a los invitados pararse y sonreírle, ella estaba observando qué tanto tardaba en congelar lo que tenía en sus manos, iba bien, tal vez aguantara lo suficiente. Pero entonces comenzó a ponerse nerviosa y el hielo cubrió más rápido todo, estaba segura que el cardenal estaba por terminar así que se dejó las cosas en el almohadón y se puso los guantes de nuevo.
Contuvo un suspiro, la noche aún estaba por empezar.
La gente se veía tan feliz y esplendorosa, el salón de baile brillaba y la música ambientaba el lugar, antes de que empezara el verdadero baile. Elsa buscaba a Anna con la mirada, estaban a punto de hacer su presentación y el mayordomo principal no la había encontrado todavía, se relajó un poco, siempre la encontraban, no había de qué preocuparse.
-La Reina Elsa de Arendelle – anunciaron.
Y ella entró, más confiada y relajada, solo tenía que hacer acto de presencia, lo demás sobraba… y solo sería por esa noche, solo por esa ocasión las puertas estarían abiertas como si no tuvieran nada que ocultar.
-Y la princesa Anna de Arendelle.
Elsa se alegró de ver a Anna entrando, con su típica torpeza y aire de inocencia que le alegraba el día. La música volvió a sonar y por un momento Elsa se sintió tan normal que hizo lo primero que se le vino a la cabeza: saludar a Anna.
-Hola – se quería golpear contra la pared ¿eso era lo mejor que podía hacer?
-¿Es a mí? – Preguntó Anna sorprendida, una parte de la reina se sintió un poco dolida pero la otra estaba divertida.
Era sorprendente cómo las palabras fluían entre ellas aun y cuando hubieran pasado años desde la última vez que hubieran sostenido una conversación en regla, era agradable poder hablar con Anna, y reír con ella, la hacía sentirse tan normal y la convencían un poco más de que la ilusión del momento era real.
Todo era perfecto, incluso olía el delicioso chocolate que tanto Anna como ella amaban con locura, era bueno volver a estar con ella. Entonces se oyó un carraspeo, ambas hermanas voltearon para encontrarse con el hombre más gracioso que jamás hubieran visto quien se presentó a sí mismo como el Duque de Wiseltonia.
Elsa no tenía intención de bailar con ella y Anna tampoco parecía querer eso, algo travieso se apoderó de la nueva reina y mandó a su hermana a bailar con el singular personaje. Se sintió un poco culpable pero en realidad estaba más divertida que arrepentida.
¿Dónde estaba Anna? Desde hacía un rato no la había visto. Estiró un poco el cuello buscándola discretamente pues estaba hablando con un Conde acerca de una renovación de un antiguo acuerdo entre su reino y Arendelle.
-¡Elsa! – Oyó la animada voz de su hermana.
Se disculpó rápidamente y volteó hacia donde se oía la voz de Anna, ella venía arrastrando a un hombre que se le hacía familiar pero no podía recordar con precisión dónde lo había visto.
-Te presento al príncipe Hans de las Islas del Sur – dijo Anna sonriente.
Era el único monarca que no se había presentado ante ella pero como había estado con Anna lo dejó pasar, pero no dejaría pasar lo que le estaban diciendo ¿casarse? ¿En serio? ¿Desde hace cuánto se conocían? ¿Dos horas? Ni en broma dejaría ir a su hermanita así de fácil, menos aun con un desconocido que probablemente solo quisiera un matrimonio por conveniencia. Si se tenía en cuenta eso y el hecho de que los "enamorados" comenzaron a hacer planes de invasión al castillo con los trece hermanos de las Islas del Sur Elsa comenzó a alterarse, le entró pánico ¡ella solo quería vivir en paz y tranquila en el castillo! ¿Por qué siempre parecía que todo se arruinaba cuando iban bien las cosas?
No importaba si era lo que Anna quería, Elsa no estaba dispuesta a permitir que más gente estuviera en peligro por su culpa, mucho menos su hermana. Entonces fue que se dio cuenta de algo. Anna siempre había estado en peligro por su culpa, desde el primer momento en que perdió el control de sus poderes ella había estado en riesgo pero la había mantenido a su lado obstinadamente, egoístamente. No podía hacerle eso de nuevo, por eso pronunció dos palabras que le rompieron el corazón.
-Entonces vete.
La cara de Anna le hizo saber que la había herido pero no lo suficiente para irse así que dio media vuelta y comenzó a alejarse, protegiendo su mano desnuda mientras su hermana le gritaba cosas que ella no escuchaba realmente, sabía la esencia de lo que decía pero mientras menos atención le pusiera sería más fácil irse.
Pero Anna seguía y seguía haciéndoselo difícil, podía sentir cómo poco a poco todos volteaban a ver la dramática escena que estaba teniendo lugar en frente de sus ojos, todos clavando la vista en ella. No podía con tantas personas observándola al mismo tiempo, tenía que protegerse con algo de las miradas que le dirigían.
-¡DIJE QUE ES SUFICIENTE!
Fue entonces cuando sucedió, en ese grito sacó un poco de todo, de su frustración, de su angustia, miedo, enojo, tristeza y muchas otras cosas más, incluyendo sus poderes. El hielo surgió protegiéndola de todos, en forma de amenazadoras estalagmitas dirigidas a todos los invitados, incluso a su hermana.
-¿Elsa?
Hubiera dado lo que fuera porque esa vez Anna dijera su nombre como cuando iba a pedirle que hiciera un muñeco de nieve con ella, con esa inocencia e impaciencia que tan bien la caracterizaban en vez de la incredulidad y el ¿terror? ¿Miedo? ¿Podía su hermana estar igual de asustada que todos los demás?
-Hechicería – oyó que algunos murmuraban.
-Es un demonio – otros susurraban.
-No un demonio, un monstruo.
Escuchar eso hizo que Elsa reaccionara, abrió la puerta y salió corriendo del palacio, tardarían al menos unos segundos en reaccionar y ella tenía que aprovecharlos. Estaba demasiado conmocionada como para prestar atención por dónde iba, de haber estado consciente probablemente hubiera elegido la salida de las cocinas, el jardín o cualquier otra, menos la entrada principal al palacio donde todo el pueblo de Arendelle esperaba para ver a su nueva reina.
Probablemente si los plebeyos hubieran sabido lo que había pasado momentos antes no se hubieran acercado tan confiadamente a Elsa, poniéndola más nerviosa de lo que ya estaba por miedo de congelar a alguien haciendo que se echara para atrás hasta tocar la fuente y congelarla. Tal vez si el Duque de Wiseltonia no hubiera llegado a decir calumnias sobre Elsa ella no habría estado tan alterada que con un solo movimiento de su mano el hielo habría salido disparado hacia el noble haciendo que pareciera que quería herirlo.
Tal vez si todo eso no se hubiera malinterpretado Elsa no habría escuchado a los niños llorar ni los continuos susurros que decían "monstruo" y entonces ella se habría quedado en vez de seguir huyendo.
Su miedo, tristeza, dolor y culpabilidad estaban causando grandes estrados dentro y fuera de ella, al punto que también el contacto con el piso –aun y cuando tuviera zapatos- sus poderes estuvieran fuera de control.
-¡Elsa espera! – Oía la voz de Anna.
Se volvió y vio que venía tras ella con el guante en la mano ¿podría acaso volver a ponérselo y fingir que nada había cambiado? No, para bien o para mal su secreto había sido descubierto y no había vuelta atrás. Elsa se enfrentó al mar frente a ella, pisó el agua y esta se convirtió instantáneamente en hielo, estaba decidida.
Corrió sin volver a mirar atrás, solo hacia adelante, tratando de ignorar todo pero sin poder lograr quitarse los ecos de la cabeza que decían "monstruo, monstruo".
¡Hola! Siento la tardanza pero tuve un GRAN bloqueo con este capítulo, lo rehice como tres o cuatro veces porque sentía que estaba diciendo lo mismo que en la película, la verdad sigo sin estar muy complacida con este cap pero no quería seguir sin actualizar y el final me dejó bastante satisfecha -aunque no el resto- así que lo subí :D
El fic está llegando a su fin :c Solo para avisarles :c
Nuevamente muchas gracias a los que le dan "follow" o "favourite" a la historia me hacen muy feliz :') Y ¿cómo no? ¡A los que comentan!
elsasarahi: Pues no podía congelarlo nada más porque el punto es que no quiere que nadie se entere, ese es todo su trauma así que congelarlo está fuera de cuestión XD
Vero: Me alegra que te haya gustado el cap anterior, espero que este tmb te haya gustado, que bueno que te sorprendiste jejeje esa era la intención, a mi también me gusta escribir mucho los caps de Hans porque siento que tengo más libertad para poner mis ideas. En cuanto a la sonrisa... tengo algo planeado.
Me-Me Rotamundo: Me alegra saber que el factor sorpresa sí tuvo su efecto XD ¿Este capítulo era lo que te esperabas con ese nombre?
Patzylin-Donno: Espero haber hecho un buen trabajo con este capítulo porque la verdad fue difícil :c Yo al principio cuando salió Kristoff por primera vez shipeaba el Helsa pero cuando pasó lo de "si tan solo alguien te amara" se deshizo el ship :c Ojalá los siguientes capítulos te sigan gustando c:
Próximo capítulo: Oportunidad
