A Child of the Night — Capítulo once

Previamente…

No me sentía particularmente dispuesta a hablar –en realidad, me sentía con ganas de acurrucarme en mi cama y llorar- por lo que me excusé alegando que estaba exhausta, e hice mi camino por las escaleras hacia mi habitación. Y, sin siquiera pensar en tomar una ducha, me dejé caer en la cama.

Me dormí tan pronto como mi cabeza golpeó la almohada, y mis sueños se llenaron con imágenes del hombre que había cautivado mi corazón.

20 de febrero, miércoles - 2:03 PM — Edward POV

Ya había pasado casi una semana desde que había presentado a Bella a mi familia, y desde entonces, se había quedado con nosotros casi todas las noches. Ya habíamos llamado a algunas personas por el asunto de teñir las ventanas, y finalmente iban a hacerlo ese mismo día durante las horas de clase.

Suspiré. Iba a ser diferente –mucho más oscuro- pero valdría la pena. Tan pronto como nuestras ventanas fueran teñidas, Bella podría venir de visita siempre que quisiera. Las ventanas de mi coche ya estaban teñidas, lo que significaba que si Bella utilizaba su traje contra el sol para correr el tramo de luz hasta mi coche, podríamos ir y venir de su casa a la mía en cualquier momento.

Sonreí, guardando los libros en mi taquilla. En alrededor de dos minutos, la campana sonaría, y ya sólo me quedaría una clase antes de quedar libre. Y entonces podría conducir hasta la casa de Bella.

Pero ese pensamiento me hizo tragar con nervios. De lejos, habíamos tenido mucha suerte –Charlie había estado trabajando siempre que yo me quedaba con Bella. Pero hoy tenía el día libre, y Bella me había dicho que él quería conocerme. Y yo, por supuesto, no podía negarle nada, por lo que ese miércoles después del colegio iba a 'conocer a su padre' y hablar con él.

Ésa había sido una conversación interesante.

Estaba sentado en mi cama, con el ceño fruncido mientras escrutaba al teléfono celular que decoraba mi escritorio. Tenía su número, por lo que, ¿por qué no? No había podido verla en todo el día, y con cada segundo que pasaba sin oír su voz, me ponía más y más inquieto.

Ah, ¿qué demonios?

Cogí el teléfono y marqué rápidamente, y tamborileé los dedos en la cabecera de mi cama mientras esperaba una respuesta.

"¿Hola?"

Pero la voz de la otra línea, sin embargo, no fue la de Bella.

"¿H-hola?" balbuceé. "¿Está Bella?"

"No; está durmiendo. ¿Puedo preguntar quién habla?"

"Edward Cullen."

"¡Ah ha!" exclamó el hombre, y no tuve duda algunas de que se trataba de su padre. Oh, Dios. Por favor, mátame. "Entonces tú eres el chico que Bella ha estado viendo, ¿eh? ¿El hijo de Carlisle? Él es un buen hombre…"

"S-sí, señor."

"Llámame Charlie."

"Charlie."

Hubo un pequeño silencio incómodo, y luego Charlie suspiró.

"Este miércoles tengo el día libre. Ven luego de clases. Quiero conocerte."

Me di cuenta de que no era una pregunta –de hecho, era una orden-, por lo que acepté rápidamente. Pero cuando colgué el teléfono, luego de una horriblemente tensa despedida, me golpeé la cabeza con las manos y grité.

Pero siquiera los recuerdos de mi peor pesadilla viviente lograron arruinar mi buen humor.

Estaba feliz por el hecho de que ella me hubiera contado al fin acerca de su discapacidad. Eso volvía las cosas mucho más sencillas, porque no había nada que no estuviera dispuesto a hacer por ella. Y mi familia, aunque la hubiera conocido apenas un ratito, también estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por su seguridad.

Brriiiiing.

La campana. Suspiré, y seguí mi camino hacia la clase de inglés. Era, por supuesto, muy aburrida. Pero prestaba mucha atención, sin querer reprobar otro examen. Recién el día anterior había aprobado el recuperatorio del examen de matemáticas que había reprobado tan horriblemente, y había logrado recuperar mi libertad. No quería volver a arrastrarme a mí mismo al infierno de los toques de queda y las reglas.

"¡Señor Cullen!"

¿Tanto trabajo para eso, uh?

"¿Sí, señor?"

"La respuesta a la pregunta número tres, por favor."

Bajé la vista hacia mi hoja, y, por suerte, tenía la respuesta. Se la espeté al profesor, y volví a sumirme en mis pensamientos. El aula en la que estaba desapareció repentinamente de mi alrededor, y de repente me encontré rodeado por el claro en el que había visto a Bella por primera vez. Sonreí. Era un lugar hermoso, de verdad. Deseaba visitarlo de día, pero sentía como si estuviera traicionando a Bella si fuera allí sin ella. Por lo que no lo hice. Si era su refugio de la luz, sería también el mío.

Entonces sonó la campana, sacándome rudamente de mis pensamientos, y sonreí mientras saltaba de mi asiento y me dirigía hacia la puerta. Sin embargo no pude llegar muy lejos.

"Oh, Edwaaaard!"

Suspiré, y gemí, pero luego me mordí el labio reteniendo las palabras que mi madre me había enseñado siempre no decía un caballero. Me volteé, sólo para encontrarme cara a cara con posiblemente la mujer más molesta en la faz de la Tierra.

"Hola, Tanya."

"Edward!"

¿Sabría alguna otra palabra que mi nombre? Ella tan sólo se quedó parada sonriéndome, con sus dientes perfectamente blancos y rectos y sus labios enyesados en una cortina de un lápiz labial que era demasiado oscuro para ella.

"Um…" comencé, pero ella me cortó.

"¿Me llevarías a cenar esta noche?"

¿Desde cuando las chicas te invitaban a salir? ¿Supuestamente no era el chico el que debía hacerlo? Suspiré, rodando los ojos mentalmente.

"No, Tanya, esta noche estoy ocupado."

"¿Ocupado haciendo qué? Apuesto a que podría ayudarte," me soltó, y podría decir que su voz me estaba ofreciendo más ayuda de la que jamás querría.

"Voy a conocer al padre de mi novia," dije sin más, y los ojos de Tanya se agrandaron como platos. Esperaba que Bella me perdonara por decirle a la gente que ella era mi novia –en Forks nunca duraban los secretos, y seguramente ella ya hubiera oído algo al respecto al final de ese día– pero, honestamente, no había otra forma de que Tanya dejara de acosarme.

"¡Oh!" dijo Tanya, apretándose más contra su libro de matemáticas. "Bueno, ¡entonces otro día será!"

¡Dios! ¿¡Acaso ella no entendía!?

Suspiré con fuerza, y comencé a caminar hacia mi Volvo. Pero mientras caminaba, no pude evitar agradecerle silenciosamente a Tanya por acercarse a mí. Porque si ella no lo hubiera hecho, yo no hubiera tenido la idea que ahora mismo corría por mi cabeza.

Sonreí mientras entraba al auto.

Le preguntaría a Bella si quería salir a cenar conmigo esa noche.

3:45 PM — Bella POV

¿Cómo es que siendo Edward el que iba a conocer a Chalie esa noche, era yo quien estaba nerviosa? Mis manos temblaban mientras caminaba de una punta a la otra de la habitación. ¿Le caería bien a Charlie? ¿O iba a decirme que no podría volver a ver a Edward? Bueno, sabía que aunque el me prohibiera volver a verlo, sencillamente lo ignoraría – era muy difícil imaginarme viviendo mis días sin Edward. Él era mi luz, mi sol.

Sonreí.

"Bella, vas a hacer un agujero en el suelo."

Mi sonrisa se transformó en una mueca. "Lo siento, papá."

"¿Por qué estás tan nerviosa? No voy a golpearlo siempre que no sea alguna especie de asesino, ya sabes."

Golpearlo.

"¡Oh, papá! ¿No vas a golpearlo, verdad?" Exclamé, y él se carcajeó por mi preocupación. Yo, sin embargo, estaba considerando construir –con sillas y algunas mantas- una traba en la puerta para que Edward no pudiera entrar. Si él no podía entrar, y Chalie no podía salir, entonces Charlie no podría golpearlo, ¿no?

Y entonces sonó el timbre.

Salté varios metros sobre mi lugar, y Charlie me ordenó que fuera al comedor mientras él abría la puerta. Casi vibraba en la pequeña y agobiante habitación; estaba tan nerviosa. Y entonces escuché su voz, y todo me pareció insignificante.

"Buenas tardes," dijo, con una voz persuasivamente calma.

"Buenas tardes, Edward," aprobó Charlie, y yo fruncí el ceño. Había jurado que interrogaría a Edward apenas pisara la casa. Es que, ya que yo nunca había traído ningún chico a casa antes, no estaba segura de cómo iba a actuar mi padre. Pero había asumido, dado que Charlie era un policía y todo…

"Pasa, Edward. Bella está en el comedor."

"Gracias, señor."

"Charlie."

Casi pude oír la sonrisa de Edward. "Charlie," repitó, y supe, por ese simple intercambio, que Charlie no odiaba totalmente a Edward. Cuando un padre insistía en que un hombre joven lo llamara por su nombre de pila, era un buen signo.

"Así que tú eres el novio de Bella."

Me sonrojé en diferentes tonos de rojo mientras me sujetaba la cabeza con las manos.

"Su amigo, sí."

"Amigo," repitió Charlie, y entonces entraron a la habitación conmigo. Edward se puso inmediatamente a mi lado; sonreí, y él me tomó la mano, apoyando su frente sobre la mía. Levanté la cabeza y tracé las líneas de su rostro, triste al notar que estaba cansado. Charlie, detrás nuestro, refunfuñó. "Amigos. Sí. Claro."

Volví a sonrojarme, y Edward rió suavemente. Me aparté de él, y nos sentamos juntos en el sofá.

"Bueno, Edward, cuéntame un poco acerca de ti. ¿Vas a graduarte este año? ¿A qué Universidad vas a ir?" preguntó Charlie, y yo rodé los ojos. La interrogación había comenzado. Pero Edward respondió ansioso.

"Voy a graduarme este año. Mi padre quiere que vaya a una Universidad de medicina, pero me aceptaron en Julliard hace unas semanas. Quiero estudiar música allí."

Charlie silbó de aprobación.

"Julliard. Guau. Eso es impresionante."

Edward sonreía, estaba segura. Incluso podía decir que estaba feliz por el tono de su voz. "Gracias."

"¿Qué instrumento tocas?"

"El piano, mayormente. Estudié un tiempo guitarra, por lo que puedo tocar bastantes canciones básicas. Um… probé un poco con la batería, pero era demasiado ruidosa. Solía tocarlo cuando Alice –mi hermana pequeña- era bebé, y el recuerdo de sus gritos ensordecedores mientras yo tocaba fueron suficiente para alejarme de esa idea para siempre.

Charlie rió, pero Edward no se detuvo.

"También puedo tocar 'las cacerolas'. ¿Eso cuenta?"

"¿Las cacerolas?" preguntó Charlie confuso. A mí también me confundía un poco, pero estaba muy ocupada asombrándome del talento musical de Edward como para preocuparme mucho por eso. Él me había dicho una vez que sabía tocar un poco el piano, pero aún así…

"Las cacerolas," explicó Edward. "Es cuando te robas todas las cacerolas de tu madre y sus cucharas de metal, te encierras en el baño, y los golpeas como un loco durante horas. Lo tengo totalmente dominado."

Charlie se quedó sin habla, y yo me reía tan fuerte que casi no podía respirar.

"Oh," dijo simplemente, y la habitación quedó en silencio. Una vez que dejé de reírme lo suficiente como para poder volver a respirar, rompí el silencio.

"¿Te quedarás a cenar?" pregunté, y Edward asintió –asumí que había asentido, en realidad, porque se quedó en silencio durante un buen rato. Pero luego me respondió verbalmente, recordando que no podía verlo.

"Sí, realmente…" arrastró las palabras, como si quisiera decir algo y no pudiera. Pero luego continuó, "Mamá está decepcionada de que esta noche sean sólo ellos cuatro. Ya está acostumbrada a tenerte allí."

Sonreí. Amaba a su familia. Eran tan amables, tan cálidos. Y, como él, habían aceptado tanto mi ceguera como mi XP sin dudar un segundo. Era extraño, de verdad, que hubiera pasado diecisiete años de mi vida sola, buscando a alguna persona que me aceptara. Y entonces, en menos de un mes, había conocido a cinco personas sencillamente maravillosas quienes me habían aceptado y habían querido ser mis amigas. Algo insólito.

"¿Bella?"

La dulce voz de Edward me sacó de mis pensamientos. Volteé mi rostro hacia él y sonreí.

"¿Hmm?"

"¿Me mostrarías la casa?"

"¡Claro!" accedí rápidamente, desesperada por romper el incómodo silencio que había inundado la habitación. Amaba a mi padre y todo, pero aún así él era tímido.

"¿Tal vez podrías mostrarme tu habitación?" sugirió con tranquilidad, y escuché a Charlie resoplar. Reí nerviosa, preguntándome si Charlie estaría corriendo a por su pistola si se daba cuenta de que Edward ya había visto mi habitación. Y que se había quedado toda la noche… y en mi cama…

Cogí la mano de Edward, y lo guié hacia las escaleras a la velocidad de la luz, desesperada por salir de la línea de fuego. Una vez en mi habitación, los dos nos dejamos caer en la pared, riendo. Tan pronto como recuperé el aire, sin embargo, Edward me preguntó algo que volvió a quitarme la respiración.

"¿Quieres salir conmigo esta noche, Bella?"

"¿S-salir?" tartamudeé. "Um… ¿fuera?"

Se rió suavemente mientras apartaba un mechón de pelo de mis ojos. Su tono y su tacto eran muy suaves y dulces. Sentí mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho.

"Si, fuera. ¿A cenar?"

"Um…" me quedé sin palabras. Nunca me habían pedido salir antes, siquiera un amigo. "C-claro. Sería divertido, supongo."

"No tienes que hacerlo si no quieres," agregó rápidamente. "Sólo pensé que tal vez te hubiera gustado salir. Podemos ir a Port Angeles. Tal vez a ese restaurante italiano. La Bella Italia. He oído que su comida es muy buena… pero si no quieres no…"

"¡Sí que quiero!" repliqué inmediatamente, interrumpiéndolo. "Realmente quiero," agregué más tranquila, aganchando la cabeza con un sonrojo. "Pero… no sé… si Charlie podrá arreglárselas solo o no… ya sabes, para cenar."

"Bella," dijo Edward risueño. "Si me dejas llevarte a cenar, yo la haré la cena a Charlie."

Comecé a reír histérica ante la imagen de Edward con el único delantal que tenía –era rosa brillante. Estaba segura de que Edward me estaba mirando como si estuviera loca, pero no me importó. Una vez que finalmente recuperé la respiración, confirmé lo que había dicho minutos atrás.

"Sí, entonces. Quiero salir contigo, Edward."

Él sonreía, estaba segura.

"Gracias," me dijo, y yo reposé mi cabeza sobre su hombro, completamente feliz.

7:20 PM — Edward POV

Había estado muy nervioso al preguntarle si quería salir conmigo –incluso como un amigo- pero ella había accedido rápidamente. Me había sorprendido, de verdad. Por suerte, Charlie había estado más que de acuerdo con nuestra pequeña salida, y había convencido fácilmente a Bella de que podía recalentarse las sobras de comidas anteriores. Después de eso, Bella comenzó a excitarse más y más, hasta el punto en el que comenzó a fulminar a la ventana, deseando que el sol se ocultara más rápido.

"¿Podemos irnos ya?" me preguntó por millonésima vez, y yo me reí.

"Si te hubieras puesto tu traje de sol, podríamos habernos marchado hace horas."

"¡No pienso llevar esa cosa la primera vez que salgo!" dijo desafiante, pero sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa. Me mordí el labio para reprimir una carcajada, y compartí una mirada divertida con Charlie, quien comenzaba a quitar las sobras del congelador.

"¿Podemos irnos ya?"

Me acerqué a la ventana, y luego a la puerta, observando el cielo.

"Sí, yo- " dije, pero antes de que las palabras terminaran de abandonar mi boca, Bella había pasado a mi lado y estaba sentada en el asiento pasajero del Volvo. No tuve ni siquiera tiempo para reírme.

"¡Adiós!" chilló Charlie, riendo para si mismo. "¡Tráela antes de la una!"

Asentí con la cabeza, cogí mi abrigo y el de Bella –porque aunque había recordado ponerse los zapatos, se había olvidado de llevarse algo para no pasar frío -, y rodeé el coche para sentarme en el asiento del conductor. Tan pronto como entré, Bella me miró y me sonrió. Y no pude evitar devolverle la sonrisa.

"Bueno. ¿Cuándo fue la ultima vez que visitaste Port Angeles?" pregunté mientras con cuidado retrocedía el coche, posicionándolo en la carretera y comenzando a acelerar en el oscuro y vacío camino. Bella se encogió de hombros.

"Hace unos años. No salgo mucho… por obvias razones. Charlie solía llevarme allí de vez en cuando. Ibamos a las librerías, o de compras, o a ver una película. Era divertido, y nos quedábamos hasta muy tarde."

Mientras hablaba, su sonrisa crecía suave y delicadamente. Elevé mi mano y tomé la suya; ella se sonrojó y agachó la cabeza. Me reí muy bajito ante su reacción, pero mi corazón latía fuerte y rápido en mi pecho. Su suave tacto parecía enviarme una espiral de emociones de la cual no podía escapar.

"Gracias," suspiró, y yo me volteé a mirarla, apartando los ojos del camino por un leve segundo.

"De nada. Me alegra hacer esto por ti, ya lo sabes," susurré, y luego volvimos a quedarnos callados. Jugueteé con los controles de la radio, y bajé el volumen lo suficiente como para que la suave música clásica no estorbara, sino que fuera sólo música de fondo. Pero aún así logró relajarme, y nos quedamos escuchando cómo tocaban suavemente el piano durante todo el camino hacia Port Angeles. Cuando estacioné frente al restaurante, Bella me dirigió una mirada nerviosa.

"No te preocupes," le dije, y levanté nuestras aún entrelazadas manos para acariciar suavemente sus labios con los nudillos. "Estarás bien."

"No he estado en un lugar público –es decir, público-público- en bastante tiempo," susurró, y yo sonreí, soltando su mano. Y aunque volví a cogerla apenas rodeé el coche para abrirle la puerta, en los pocos segundos en los que no estábamos tocándonos, me sentí vacío.

"Bueno… ¿estás hambrienta?" le pregunté, tratando de distraerme de los entremezclados sentimientos que me atravesaban.

"Sí," me respondió , y noté que volvía a sonreír. Era una sonrisa pequeña, pero muy suave. "Lo estoy."

Caminamos hacia el local juntos, y el calor que el pequeño y acogedor restaurante ofrecía era agradable comparado con el clima helado de fuera. Pero cuando nos sentamos en las sillas que la camarera nos indicó, me di cuenta, primero, que Bella estaba temblando, y luego que ninguno de los dos se había acordado de traer su abrigo. Sonriendo suavemente, me saqué el mío y lo pasé alrededor de sus hombros.

Ella sonrió, y enterró la nariz en este por un pequeño momento antes de girarse hacia mí.

"¿No tendrás frío?" me preguntó, y yo sacudí la cabeza.

"No. Estoy bien," dije, y aunque el frío me pellizcaba la piel, sabía que sería muy incómodo para mí verla sufrir. "Entonces, ¿qué quieres pedir?"

"Um…"

Miré los menús, dándome cuenta de que, por supuesto, Bella no podía leerlos. Me sentí horrible por sólo preguntarlo.

"Lo siento," murmuré. "¿Qué tal si ordeno por ti?"

Accedió fácilmente, y charlamos mientras comíamos. Pero antes de irnos, sin embargo, no podía honestamente recordar ni una sola palabra de lo que habíamos dicho. Había prestado poca atención, porque toda mi atención estaba puesta en el ángel frente a mí, y todos mis pensamientos enfocados en los sentimientos que me llenaban.

Me preguntaba por qué…

Cada vez que ella se sonrojaba, o se reía, o sonreía con dulzura, mi corazón latía muy fuerte, y un escalofrío inexplicable me recorría de pies a cabeza. Mi cuerpo entero se sentía cálido, y casi no podía moverme debido a las sensaciones que de forma aplastante cursaban dentro de mí. Y cuando ella tomaba mi mano, o apoyaba su cabeza en mi hombro, me sentía completo. Cuando ella me dejaba, me sentía como si hubiera un enorme agujero dentro mío, un enorme agujero que sólo se llenaba cuando ella estaba cerca. Me preguntaba por qué, cuando ella se había tambaleado al levantarse de su silla, había sentido una feroz necesidad de protegerla, por qué sentía como si jamás quisiera alejarme de ella.

Y en ese momento, mientras permanecíamos juntos en su cobertizo, y ella comenzaba a despedirse de mí, comprendí repentinamente.

Comprendí los sentimientos que habían ido creciendo lentamente en mi interior, los sentimientos que me habían ido tomando completamente. Comprendí porqué ella, en tan poco tiempo, se había convertido en todo para mí.

Y la simple razón era porque la amaba.

No había buscado el amor. Ni había querido encontrarlo. Pero a pesar de eso, en las tres semanas en las que la había conocido -¿había sido realmente tanto tiempo?- me había desesperada, completa e imposiblemente enamorado de ella.

"¿Edward?" susurró, y yo levanté la mirada. Acaricié su mejilla con la mano, y aunque mis palabras se llenaban de dolor mientras luchaba contra las emociones que estallaban dentro de mí, sonreí.

"Te veo pronto," suspiré, presionando suavemente mis labios contra su frente.

Te amo.

Y luego me alejé.

¡AYYYYYYYYYYYYYYY! ¡EDWARD ES TAN HERMOSO! Yo quiero a alguien así TwT.

Bueno, primero que nada pido mil disculpas por mi retraso. La verdad es que, además de los exámenes, un viaje pesado, y las fiestas, tuve algunos problemitas familiares que me dejaron algo… alejada. Pero hoy me sentí tan culpable que terminé prácticamente todo el capítulo en unas horas para no hacerlos esperar más :3.

Bueno, Edward fue el primero en caer y admitir que la ama. Y es tan super tierno que mientras traducía suspiraba con ojitos de enamorada (ya mi padre ni siquiera me mira raro, está acostumbrado a mi locura xD).

Como siempre, gracias a las hermosas personitas que me dejaron un review, alias:

Yuliss

christti

Lavie Scissorhands

terra2012

MaiaEvans

Lala Cullen

crisalide

Gabriela Cullen

Bryseydda

Lunn

Belen Cullen

RociRadcliffe

PknaPcosa

Cullen-Chao

mrsLCullen

Sara34

Natsu

friidaliizziiooz

norii

3a'liss

Pressure

Carol-Cullen

Samanta-m

EiShel Hale

emic

Sofia Cullen

Kado-Chan Yumegari

Cullen-Chao: Respecto a tu duda, es que Charlie lo vio por la ventana cuando se despedían. Por eso le preguntó a Bella :)

christti: Es que antes estaba en un continente en el que hacía un calor insoportable u.u. Pero ya puedes reírte, que ahora estoy sufriendo el frío igual que tú. Al menos ya no tengo que trabajar :) (excepto traduciendo hehehe)

Si me olvido de alguien, que no dude en avisarme y en el próximo capítulo mensión especial. Y a las que les guste el fic, (des) alégrense, porque no quedan más de 40 capítulos… ¡sino que más de 50! Voy a traducir hasta que tenga 90 años…

Y con respecto a mis otras historias, en 'Enhorabuena' me voy a poner a trabajar ahora mismo (ya avancé bastante pero me quedan algunas páginas), en 'Mi mejor amigo, el casanova', si no subo hoy mismo lo haré mañana, 'Una noche sin estrellas' sigo trabajando (pero es tan triste que no puedo escribir más de una página si tener que dejarlo por las lágrimas :C), 'I hate myself for loving you', al final no voy a traducirla, 'Midnight Mansion' también sigo traduciendo pero es largo y complicado, así que paciencia.

Y luego, tres más en mi lista xD. Si, ya sé, dirán 'deja de meterte trabajo y ponte a traducir el montón que ya tienes', pero lo hago sin un tiempo impuesto y además, lo disfruto. Ya casi no necesito diccionarios con lo que vengo mejorando, excepto en algunas poquitas palabras sueltas (3 por capítulo, aprox.). Las historias son (aún no podré resumen porque dos estoy esperando respuesta): 'Anything You Can Do, I Can Do Better', una comedia-romántica (EdxBe) de xxsparklesnick, 'Natural Defense Mechanism' una historia más dramática que otra cosa (versión original EdxBe, aunque mi traducción será Sasusaku), también de xxsparklesnick, y 'TheCherryOnTop', divertidísima comedia romántica (Sasusaku), de Queen Pina.

Sin más, espero que hayan pasado una linda navidad y que tengan un hermoso año. Y que se lo pasen bien en reyes :).

Se despide.

LN.

P.D.: ¿a alguien le interesaría saber mi verdadero nombre? Si a alguien le interesa, en el capítulo 19 lo revelaré muahahaha (como si fuera algo interesante xD). Y si de verdad les interesa, a los tres primeros reviews (que me lo pidan) se los digo, pero sólo en este capítulo. Bueno, y ya dejo de hacerme publicidad que empiezan a tirarme tomates.

P.D. 2: Aunque me sigue gustando más Helen. Pero e… (interrumpido por un tomate).