Efectos del alcohol… ¿o no?


Advertencia: Violación, pedofilia, lemon


Kanda está sentado tras su escritorio, revisando unos expedientes de sus pacientes, en lo que espera la cita del siguiente paciente. Sobre su ropa lleva puesta una bata de hospital y sobre sus ojos unos elegantes lentes de armazón cuadrado y delgado.

- Adelante. –responde cortante cuando la puerta fue tocada.

- Kanda-sensei, su siguiente paciente llego. –le avisa educada y respetuosa su secretaria.

- Que pase. –Kanda deja el expediente sobre el escritorio y alza la mirada para ver a su siguiente paciente.

- ¡Aniki! –exclama meloso Hikaru nada más abrió la puerta teniendo una gran sonrisa adornando su rostro y los brazos abiertos como si fuera a dar un abrazo.

Un tic nervioso se instala en la ceja derecha del peli-azul.

- Hikaru… en Kioto hay médicos no tenías que venir para acá si estabas enfermo… y sin mal no recuerdo tenemos un médico familiar. –dice entre dientes, posando una mano en su frente y cerrando los ojos intentándose armar de paciencia.

- No hay mejor persona para confiarle mi salud que mi propio hermano. –dice heroico.

- ¿En verdad vino hasta Tokio solo para ser atendido por mí? –Kanda lo duda e intenta armarse de paciencia para lo que viene. –bien… dime tus síntomas.

- No tengo ninguno, al menos que ser terriblemente encantador sea un síntoma. –dice con simpleza, mirándolo con inocencia que ni de mocoso tuvo.

- ¿No viniste a consultar? –el tic en la ceja de Kanda se está marcando más.

- No sé qué te hizo pensar eso.

- Que llegaste aquí haciendo una cita y si no lo has notado este es un consultorio general del hospital… además que tú mismo dijiste que venias a eso –el tic en Kanda ya no es lo único que revela que está perdiendo la paciencia sino también la vena que se ha hinchado en su frente.

- ¡Claro que lo note aniki! –exclama mirándolo como si fuera un tontuelo. –y si hice cita es porque por más que te llamaba no me contestabas, ni siquiera en tu casa o si me contestaba Akira-nee te negabas a hablar conmigo así que hice una cita aquí con un nombre falso para poder hablar contigo. –le dice meloso ignorando como Kanda ya es rodeado por un aura asesina. –y sobre lo segundo yo jamás dije que venía a consultar, tú mismo llegaste a esa conclusión. –dice de modo sabiondo.

- ¿A qué has venido Hikaru? –le dice amenazante, es lo último de su paciencia si sale con una pendejada que seguro lo hará, lo mata, así que será hijo único como siempre debió de ser.

- Por más que espero y espero no llega. –dice acongojado. –así que vine yo mismo para saber si no se te olvido traerme la invitación para tu despedida de soltero. –una sonrisa jocosa adorna su rostro.

- ¿Solo has venido a eso? –Hikaru asintió como niño bueno y a Kanda le aumento el aura asesina.


- Yuu-pon se pondrá contento al saber que nosotros como buenos amigos le haremos una digna despedida de soltero. –Lavi asintió dándose la razón a si mismo.

- Ni que lo digas, aunque bakanda no se la merece, pero ya de por si es proeza que haya conseguido que alguien le haga caso y acepte casarse con él, así que una despedida de soltero no vine mal. –Allen asintió dándose la razón a sí mismo.

Ambos van caminando por el pasillo del hospital, dirigiéndose al consultorio de Kanda. Allen, junto con Lenalee llegaron esta mañana de Londres, y Lavi fue a recogerlos. Nada más dejaron a Lenalee en el hotel y se lanzaron para ir a molestar a Kanda, Allen extraña eso… digo, a ponerse de acuerdo para la despedida de soltero del peli-azul.

- Si… siempre he pensado que a Aki-chan le gustan los raros.

- Fue novia mía un tiempo. –Allen lo mira de reojo.

- Por eso. –Lavi le sonríe socarrón.

- ¡Tu! ¡Cabello de menstruación! –exclama Allen con expresión de psicópata, asustando a Lavi que se alejó considerablemente.

- ¡Kya…!

El chillido de mujer hace que ambos miren viendo que viene del consultorio de Kanda. Segundos después se abre la puerta dejando ver a un apuesto joven, despeinado, con sangre escurriéndole de la comisura de sus labios, ojo morado.

- ¡Aniki controla ese carácter o Akira-nee se divorciara de ti pronto!

Tal parece que Hikaru es un experto para hacer enojar a Kanda ya que lo que dijo aumento su furia. Hikaru como lleva años intentando escapar de las palizas de su hermano salto a Allen y Lavi, y salió corriendo como alma que lleva el diablo.

Kanda estaba por perseguirlo, pero al ver a Lavi y Allen mirándolo se detuvo, dirigiendo sus instintos asesinos a ellos.

- ¿No habrán venido para planear una despedida de soltero verdad? –pregunta con voz de ultratumba.

- Jejeje… claro que no… Aki-chan me dijo que no querías despedida de soltero porque ella dijo que si tu tenías una ella tendría una también, y con lo celoso que eres preferiste que ninguno tuviera una. –Lavi sonríe nervioso, desviando la mirada.

- Pero tu dijiste que eso te valía mierda y que había des…

Allen no termina su frase ya que Lavi le tapa la boca.

- Lárguense. –Kanda se aleja, regresando a su consultorio, tiene mucho trabajo, no tiene tiempo para tratar con estúpidos.

- ¿Eres suicida o que moyashi? –Lavi lo mira con reproche y Allen afila su mirada, no puede reprochar porque Lavi aún le tapa la boca. –viste como estaba ese loco, si le decíamos que si veníamos por lo de la despedida nos despelleja vivos y tengo un cuero muy hermoso para ser despellejado de mí. –dice indignado haciendo que una gota de sudor resbale por su nuca. –pero de que hay despedida de soltero la habrá, no importa si tengo que secuestrarlo para llevarlo.

- ¡Jujuju…! ¡Esa voz me gusta!

Ambos voltean viendo a ese chico muy golpeado, que ahora que se fijan bien tiene cierto parecido con Kanda, notaron más el parecido al verle esa mueca diabólica.


Akira está en la cocina, sacando la comida que compro para cenar de la bolsa y servirla en platos. Kanda no debe tardar en llegar y ella muere de hambre. La pelinegra aun trae puesta la ropa con la que se fue a trabajar.

Oye la puerta ser abierta y cerrada, pero no le tomo importancia, sabe que Kanda muy rara vez avisa que llego.

Unos brazos le rodean la cintura por detrás y siente como le besan el cuello, por lo que ella ladea su rostro a un lado dándole acceso.

- Bienvenido. –le dice mirándolo de reojo. –compre sushi para cenar...

- Quiero comer otra cosa. –le dice ronco, dándole mordidas en el cuello. –vengo caliente. –Kanda posa sus manos en las piernas de ella y le va alzando la falda recta y ceñida, acariciándole las piernas en el proceso, sintiendo como termina la media, dándole inicio al elástico del liguero, haciéndolo gruñir, ama cuando se pone ligueros.

- Tengo hambre. –Akira hace un puchero, aunque el sonrojo y como se le ha acelerado su respiración deja ver que se ha calentado, y es que sentir la erección de él chocar con su culo la prende, sumándole las caricias y los besos en el cuello.

- Te daré algo de semen… tu favorito. –provocativo le muerde el lóbulo de la oreja, sacándole un jadeo. –tuve un día pesado y estresante, necesito cogerte, así que más te vale estés mojado porque solo quiero metértela hasta el fondo.

- Siempre estoy lista para ti. –le dice provocativa, con la respiración más acelerada.

Kanda gruñe, es verdad, siempre está lista para él y lo ha comprobado cuando le hizo a un lado las bragas para dejar al descubierto su entrada, sintió como ya están mojadas. Así que guio una de sus manos a su pantalón para desabrochárselo y así poder cogérsela como tanto desea, cuando tiene días estresantes o de mucho trabajo solo hacer suya a Akira le mejora el humor.

- ¡Oh! ¡Bienvenido aniki!

Kanda alza la mirada viendo a su hermano mirándolo de lo más tranquilo, como si no estuviera presenciando a su hermano a punto de tirarse a su cuñada.

- ¡Ups!... olvide que Hikaru-kun vino de visita, se quedara aquí hasta la boda ya que es este fin de semana. –Akira lo mira sobre su hombro y le sonríe amigable, como si no hubiera sido torcida por su cuñado a punto de ser penetrada por detrás. –lo siento… lo dejamos para después de la cena. –un aura espeluznante ha rodeado a Kanda.

- ¡Oh! No se preocupen, yo solo tengo hambre… puedo cenar aquí mientras ustedes follan, no me molesta. –Hikaru sonríe de forma encantadora.

Kanda le baja la falda a Akira, agradece porque gracias a la barra y por donde está su hermano no logra ver nada que no deba, se abrocha el pantalón y se endereza mirando a su hermano con ganas de matarlo.

- ¡Creo que me han dado ganas de cenar afuera! –como alma que lleva el diablo Hikaru salió corriendo, huyendo con excito ya que al siguiente segundo se oyó la puerta ser azotada.

- Cuando regrese no le vuelvas a abrir la puerta. –le dice sombrío.

- ¡Jeje…! –Akira voltea hacia él y lo toma de la corbata. –un día estresante ¿verdad?... anda aun la traes dura, házmelo.

- Akira. –le dice amenazante, la conoce muy bien, esa sonrisa, que intente entretenerlo con sexo, solo significa que hizo algo que no le gustara. – ¿Qué hiciste?

- Nada, nada. –dice melosa, poniéndose de puntitas y comenzando a lamerle los labios, mientras le afloja la corbata, para después comenzarle a desabrochar la camisa.

- Tres, dos,…

- Vale, le di una llave! –exclama derrotada.

- ¿Hiciste que?! –Kanda se muestra más sombrío.

- Es que dijo que se quedaría hasta el fin de semana. Como es tu otouto le dije que podría quedarse aquí y como tú y yo trabajamos le di llave para que entre y salga cuando quiera. –Akira pone su mejor cara de niña buena mientras dibuja círculos en el pecho con su dedo.

- Una cogida no compensara lo que hiciste. –le dice sombrío, desabrochándose el pantalón para después tomarla de las piernas y alzarla, dejándole las piernas a la altura de su cadera. –le has dado las llaves de mi departamento a esa jodida sabandija desesperante.

- ¡Mou! Es tu hermano. –Akira que posa sus manos en el hombro de él y por haber sido alzada por él tiene su cara a la altura de la cara de él.

- Y no por eso deja de ser desesperante. –Kanda une sus labios con los de ella en un beso brusco y apasionado que ella respondió, ni modo, lo ha hecho enojar, ahora ira toda desvelada y adolorida mañana a trabajar… ¿ha dicho lo mucho que ama ser castigada por él?

Akira gime, y arquea la espalda cuando él entro en ella, se las ingenió para entre el beso hacerle nuevamente las bragas a un lado y meter su duro pene en ella, como ella le dijo siempre esta húmeda y lista para él.

El peli-azul inclina su rostro pasándole la lengua por lo largo del cuello, bajando hasta el escote de su blusa y succionando en la mediación de sus pechos, dejando marcas y haciéndola gemir, al sentir esas succiones y el cómo ha comenzado a mover las caderas para follarla.


Kanda va saliendo de la universidad, va a cruzar la calle cuando un automóvil derrapa deteniéndose frente a él, haciendo que se balance hacia atrás, casi lo atropella el muy hijo de puta.

Está furioso y dispuesto a bajar del automóvil a ese imbécil para molerlo a golpes, pero su instinto lo alerto, y está por golpear al quien apareció atrás de él, per un pañuelo que el atacante atrás de él le puso sobre la boca y nariz lo debilito.

Su mirada es de un demonio sediento de sangre, pero no puede mantener más la conciencia por mucho que se resista, y termino desmayándose.

El atacante que esta atrás de él trae una gorra puesta y lentes oscuros. El vidrio de la ventana del automóvil se baja dejando ver a Allen en el asiento del conductor con lentes oscuros y en el asiento del copiloto a Lavi también con lentes oscuros.

- Buen trabajo, polluelo. –Lavi alza su pulgar en son de aprobación.

- ¡Yey! –Hikaru que sostiene cómo puede el peso muerto de su hermano alza el pulgar de su mano derecha y sonríe travieso.

- Oigan… esto es un mal plan, pero si bakanda sufre me gusta. –Allen sonríe travieso.


Cuando Kanda recobro la conciencia estaba amarrado de sus extremidades, con boca amordazada, sentado en una silla de un club nocturno, con bailarinas en poca ropa bailándole y toqueteándole.

Está furioso, muy furioso, nada más se libere de sus ataduras y matara a esos desgraciados. A su lado están Allen, Lavi y Hikaru emocionados, poniéndoles billetes en las tangas a las bailarinas.

- Vamos hermano, anímate… es tu despedida de soltero. –Hikaru le golpea la espalda y lo único que recibe es una mirada más sangrienta que lo estremeció, pero recordó está amarrado así que le valió madre.

- Y yo que pensé que ver putas bailar me bajaría las ganas de cogerme a mi hermana. –Lavi aunque por fuera se muestra divertido, la verdad es que no siente nada al ver esas guapas mujeres bailar tan provocativo para él, no es tan emocionante como antes, así que se empino la botella, al menos el alcohol le ayuda un poco.


Una adormilada Akira abre la puerta del departamento, Kanda no ha llegado, es raro, él siempre le avisa cuando llegara tarde. Así que esperándolo se quedó dormida en el sillón, hasta que el timbre sonó y quien lo toca parece que se le quedo el dedo pegado.

- ¡Cuñadita! –exclama un muy ebrio Hikaru abrazándola meloso.

Akira se sorprende un poco, pero cuando oye alguien gruñir mira en el suelo viendo a un Kanda espeluznante, amarrado.

- ¡Aniki es cruel, le damos la despedida de soltero de su vida y mira que sigue enojado! –dice meloso y comenzando a llorar como magdalena.

- Yuu fuiste a ver putas y a mí no me dejaste ver putos bailar! –exclama indignada,, fulminando con la mirada a Kanda que la fulmina con la mirada, no fue porque haya querido, por estar amordazado de la boca ni siquiera beber pudo, los únicos que se divirtieron fueron los hijos de puta que lo llevaron ahí.


Un ebrio Lavi se baja del automóvil de Allen, el pelirrojo apenas y puede caminar. Allen por otro lado tomo, pero no tanto. Es prudente, vio que los demás tomaban como desquiciados, que Kanda estaba inhabilitado por ellos sino querían ser asesinados, así que supo que él terminaría llevándolos a todos a casa.

- ¿Puedes subir tu solo? –Allen lo mira preocupado, su amigo toma, pero es la primera vez que se pone así.

- Sí, sí. –Lavi agita una mano, pero tambaleo más logro mantener el equilibrio.

- Lavi… ¿pasa algo?... nunca te he visto tomar así. –Allen lo mira preocupado, no solo eso, su amigo no se metió con ninguna prostituta como suele hacerlo comúnmente, hasta Hikaru pago sus privados, pero Lavi nada.

- No pasa nada, solo estoy feliz porque dos de mis mejores amigos se casaran. –dice bobalicón, siguiendo su camino.

Allen lo mira hasta que lo ve subir en el elevador del estacionamiento, se cierran las puertas entonces el albino arranco el coche.


Un ruido de algo romperse la hace abrir los ojos sobresaltada, pero la luz encendida en su habitación le calo. Cuando consiguió mantener los ojos abiertos, ve a su hermano tambaleándose hacia la cama, lo que había sonado fue un alhajero que se cayó cuando Lavi choco contra uno de los muebles.

- ¡Nii-chan! –exclama sorprendido.

- ¡Mi Yumeko! –exclama meloso, sentándose en la cama. –Sabes nii-chan no se excito con las chicas, pero se excito pensando que te vería desnuda nada más llegue a casa.

- ¿Excito? –Yumeko no entiende a que se refiere.

- Vamos, quítate la ropa para nii-chan. –le dice ronco, inclinando su rostro hacia el de ella y ella lo alejo, no le gusto el aroma a licor que desprende, pero también se sonrojo por lo que dijo. –quítate la ropa.

- Nii-chan me estas asustando. –Yumeko se cubre con la sabana, tiene miedo, la mirada de su hermano no es cálida como siempre, es muy rara, se ve como la de aquella vez cuando le hizo lamerle ahí.

- ¿Qué no puedes hacerme caso? –exclama molesto.

- Nii-chan. –Yumeko se le comienzan a llenar los ojos de lágrimas.

- Quítate la ropa o te la quitare yo Yumeko. –le dice amenazante.

Yumeko solo comenzó a gimotear, su hermano le da miedo, tiene una sensación rara, no le gusta esa mirada.

- Yumeko.

La mirada de su hermano cambio, ahora es la que a ella le gusta.

- ¿Por qué lloras? ¿No quieres complacer a nii-chan? A niichan le hará feliz que te quites la ropa… prometo no asustarte de nuevo.

- Pero…

- Vamos, no es la primera vez, nos hemos bañado juntos y hecho más cosas de hermanos. Esta es otra cosa que hacen los hermanos, nuestro secreto. –Lavi le acaricia la cara con ternura. –si te da pena yo también me quitare la ropa. –Lavi se quita la camisa, y comienza a desabrocharse el pantalón.

Su niichan solo quiere jugar con ella, y se enojó porque ella no quería, es la única explicación que le haya, ella no quiere que se enoje y ponga esa mirada de nuevo. Así que también comenzó a quitarse su ropa, teniendo las mejillas muy sonrojadas.

Lavi saco su erección y comenzó a masturbarse mientras ve como ella se desnuda, algo cohibida y avergonzada.

- Las braguitas también. –le ordena serio.

Yumeko asintió, tiene que ser obediente con su niichan, él es muy bueno con ella y la quiere, y le ha dicho que no hará nada que la vuelva a asustar. Lavi acelero más el movimiento de su mano cuando ella dejo al descubierto su coño, tan pequeño, de solo imaginar lo estrecho que es se le puso más dura y líquido pre seminal comenzó a salir de la punta de su pene.

- Acuéstate y abre las piernas, nii-chan te hará sentir muy bien. –Lavi se relame los labios.

Yumeko asintió e hizo lo que le pidió, pero alza la cabeza viendo como su hermano no deja de mirarle ahí abajo mientras se acaricia más rápido ahí.

- ¡Es vergonzoso, no me mires así, niichan! –exclama cerrando las piernas.

Lavi se puso de rodillas encima de la cama y le abrió las piernas con algo de brusquedad.

- No te asustes, vas a ver cómo te gusta. –Lavi se inclina y comienza a lamerle el pequeño clítoris.

- ¡No hagas eso nii-chan, es sucio! –exclama más sonrojada, pero un gemido sale de sus labios, su hermano tiene razón, se siente muy bien, a la vez se siente raro, pero le gusta.

Sus gemidos empezaron a ser más fuertes, entre más le lame su niichan ahí más placer está sintiendo, pero se sobresalta cuando siente que algo entra, no duele pero es incómodo, más las lamidas que le da su niichan no la dejan quejarse. Está muy sonrojada y su respiración más acelerada.

- Deliciosa. –dice ronco, y sigue lamiéndole el clítoris, la siente muy mojada, como le aprieta su dedo que ya se mojó por los flujos de excitación de ella, lo está enloqueciendo, le duele su verga y mucho, quiere meterla, quiere entrar en ella y partirla en dos, hacérselo tan duro.

Mete un segundo dedo, sintiéndola tensarse pero se relajó al instante ya que él no dejo de lamerle el clítoris. Movió sus dedos en tijera dentro de ella, dilatándola, sabe que es muy estrecha, no podrá meterla si no la dilata más.

Yumeko alza su cara porque su niichan le dejo de lamer ahí, se sentía tan bien, pero en parte que bueno, sintió como aquella vez, como si se fuera a hacer pipí y su cuerpo se estremecía mucho.

- Esto… te va a gustar más. –Lavi se pone de rodillas en medio de sus piernas, las cuales se las abrió más.

Esa mirada en su hermano la tenso, otra vez esa mirada, quiso cerrar las piernas, pero él no la dejo, entonces sintió algo entrando en ella, duele, está muy grande, le está lastimando, siente que la parte en dos, las lágrimas salen de sus ojos y su expresión mostro el dolor, y no pudo retener el grito.

- ¡No, aléjate, me duele!… ¡me lastimas! –grita asustada, intentando empujarlo, pero es como si quisiera empujar una pared.

Sus gritos, como se remueve queriendo alejarlo lo está excitando más, verla ahí, con ojos llorosos, sonrojada, asustada, desnuda, a su merced, es tan excitante.

Yumeko grito con fuerza cuando él empujo más fuerte, entrando por completo en ella y ella siente como si la estuvieran partiendo en dos, le duele, duele mucho.

Sangre sale del orificio de Yumeko, manchando el pene de Lavi que gruño ronco, se siente mejor de lo que imagino, es la primera vez que siente tanto placer al estar dentro del coño de alguien.

- Mi Yumeko, sabía que eras única. –le dice ronco, con ternura en el oído.

Yumeko aun entre el llanto lo oye.

- Duele niichan. ¿Por qué me estas lastimando así? –le pregunta mirándolo al ojo.

- No pude contenerme mas… pero te quiero mucho, eres mi Yumeko, prometo que ya no dolerá, solo relájate y veras como te gusta.

- ¿A ti te gusta esto? –Yumeko hace un puchero que lo hizo gruñir.

- Me encanta. –Lavi comienza a darle besitos en toda la cara, consolándola, logro entrar, pero ella esta tan tensa que le aprieta más el pene, lastimándolo a la vez dándole más placer, pero no puede moverse. –relájate para niichan, disfruta para niichan, juega con niichan. –le susurra ronco y provocativo en el oído.

Yumeko se relajó, entonces él comenzó a mover la cadera, sigue doliendo, siente como si algo le ardiera ahí donde su niichan metió eso. Sus lágrimas de dolor no dejan de salir, pero los labios de su niichan las limpian, de forma tierna, entonces le beso en la boca, y metió su lengua, se siente raro, su niichan tiene la lengua dentro de su boca y ella mueve la suya de forma inconsciente.

Su niichan siguió moviéndose, no supo cuando dejo de doler, o simplemente dolió tanto que ya no lo siente, pero su niichan no deja de moverse, y ve como a él si le gusta. Ella quiere mucho a su niichan y si eso a él le provoca tal satisfacción para poner esa expresión ella soportara el dolor por su niichan.

Su niichan paro de pronto, y saco eso de ahí, ella se sintió aliviada, su hermano al fin término el juego que le noto le gusta mucho a él. Entonces la tomo de la cintura y la volteo como si fuera una muñeca, la dejo boca abajo, estaba por protestar, pero su hermano le tomo las caderas y la alzo.

Yumeko gimió de dolor y a la vez placer, jamás había sentido eso, es extraño. Su hermano otra vez metió su pipi ahí.

Lavi la penetra con más brusquedad, ya no aprieta tanto, y en esa posición es más fácil, entra más profundo en ella. La toma de las caderas y no deja de penetrarla, en la habitación solo se oye su rápida respiración, sus jadeos, los gemidos de Yumeko y sus gimoteos por haber llorado tanto acompañado de sus cuerpos chocando.


Ya ha amanecido y Lavi está desnudo, de pie, mirando con terror el cuerpo de su hermana, ahí, acostada, completamente dormida y hecha ovillo. Su pequeño cuerpo lleno de moretones. Cuando su mirada se topó con la mancha de sangre en la sabana, es más de lo que una virgen debió haber sangrado, es justificable, ella es tan pequeña y él fue un bruto.

- No fue un sueño, en verdad lo hice. –Lavi se pasa la mano con desesperación por el cabello.—soy un monstruo.

Lagrimas comienzan a salir de los ojos del pelirrojo, quien se acostó y abrazo a su hermana, apretándola con fuerza, atrayéndola a él y llorando como un niño pequeño, asustado por lo que hizo, asustado por ese monstruo que ha ido creciendo en su interior, le teme, mucho, por ella. Tan pequeña, tan noble, tan inocente, su pequeña hermana la ha lastimado así, le ha hecho la peor de las atrocidades.

- ¿Nii-chan? –lo llama adormilada, intentando mirar por sobre su hombro, sintiendo como se moja por las lágrimas de Lavi.

- Perdóname Yumeko, perdóname. –su voz muestra arrepentimiento y dolor.

- ¿Tú no querías lastimarme? –Pregunta nublándose los ojos, le duele el cuerpo, recuerda lo que paso anoche, como su hermano le lastimo con el juego que a él le gusta.

- No, ¡Dios no!… eres lo más valioso que tengo. –Lavi aprieta más el agarre, y sus lágrimas no dejan de salir.

- Nii-chan si a ti tanto te gusta ese juego, yo jugare contigo, no duele mucho, enserio. –ella quiere mucho a su hermano, él la cuida y protege, si a él le hace feliz jugar a eso ella soportara el dolor para que su hermano sea feliz, para que su hermano no la abandone, es lo único que tiene, además él no quiere lastimarla, no lo hace con intensión, él la quiere.

- Monstruo no describe ni un poco lo que soy. –Lavi aprieta más el abrazo, lo que ella le dijo le hace darse cuenta la escoria que es, y porque en el fondo sabe que ahora que lo probó, que sabe el placer que es poseerla, volverá a hacerlo. –la próxima vez no dolerá, te lo prometo. –y se sintió peor que un demonio cuando esas palabras salieron de sus labios.

Continuará

:O

la vdd ste es uno de los fic que mas se me ha dificultado escribir por laa tematica al ser algo fuerte

espero les haya gustado el cap

muchas gracias por sus reviews y por la espera

besos

kriss