La novia desesperada.
Sísifo se puso alerta, la alarma que anunciaba la fuga de un recluso comenzó a sonar. Él sabía que por eso, automáticamente, se cerraban todas las puertas de las habitaciones con un seguro especial. Hasta que el director o el subdirector no introdujeran un código especial en las consolas del sector principal de seguridad las trabas serian imposible de abrir y los pacientes permanecerían encerrados en sus habitaciones.
El hecho que sonara la alarma le preocupaba en parte, dado que él tenía consigo a un paciente al que le habían dañado los ojos... Enfoco la luz de su linterna a Kanon, el chico era presa del sueño proporcionado por el poderoso somnífero que le había inyectado. Por su radio escucho a las voces de sus otros tantos colegas ¿Cómo podían estar todos en un mismo edificio y solo unos pocos saber de la muñeca? Todos querían saber que paciente era el que se había fugado y quien había hecho sonar la alarma.
Pabellón E. Segundo piso.
Fudo aparto su mano del botón que activaba el alarma, sería mejor que se alejara de ahí antes que las consolas (si no lo habían hecho ya) indicaran cual era el punto de origen de la señal y las cámaras le enfocaran. Le había tocado por dos razones: la primera por que Degel se lo ordeno y la segunda porque Kanon no estaba en su habitación.
Recordaba lo que le había dicho Degel: "De ser necesario toma una de las hachas para incendios". Así lo hizo, saco el hacha y la guardo bajo su guardapolvo... rogando ser lo suficientemente discreto para pasar desapercibido ante los ojos y las cámaras que podrían notar su paso por el lugar.
Despacho de Degel.
Saga lentamente comenzó a salir de esa extraña estupefacción provocada por las convulsiones.
-Kanon... algo le pasa...-susurro el chico un tanto ido todavía.
-Tu hermano está bien...
-Me duelen los ojos...-informo Saga, antes de frotárselos- me duelen mucho... algo le pasa a Kanon...
-Tranquilo...-Degel miro atentamente al chico.- Tranquilo-comenzó a frotar la espalda con señal paternal- tu hermano estará bien...
Pabellón F.
Por mensaje de texto, Fudo puso al tanto a Ilias de la idea de tener a mano un hacha para incendios de ser necesaria. El hombre dejo escapar lentamente un suspiro antes de tomar una de las hachas y esconderla bajo un escritorio, pero asegurándose de tenerla a mano al mismo tiempo. Estaba literalmente encerrado en esa área, las cerraduras eléctricas del pabellón F también estaban en las puertas intermedias. Estas puertas no eran de reja y acrílico, eran de un material resistente, eran de acero grueso y cristal anti motín. Los cristales aislaban los ruidos externos de cada sector, normalmente los pacientes del pabellón F solían alterarse al menor ruido, por lo tanto se tenía mucho cuidado con respecto a que sonidos se permitirían existir en esos pasillos.
Habitación 245, pabellón F.
A solo unos metros de donde se hallaba Ilias, Camus se encontraba sentado contra una de las paredes acolchonadas y blancas. Su mente parecía estar casi despejada, si se sacaba el hecho que su pensamiento era relativamente lento al igual que sus acciones motoras. Tenía muy en claro tres cosas:
1) La muñeca estaba en el psiquiátrico
2) Realmente le perseguía por algún extraño motivo.
3) Sus amigos estaban en peligro y también su padre.
-Tengo... que detener... todo esto...-se dijo para sí. A pesar que no sabía cómo intervenir y que podría hacer dado que estaba en una celda de alta seguridad.
Enfermería de pabellón E.
-Sísifo... Soy yo Fudo-escucho que decía la voz al otro lado, mientras golpeaban suavemente la puerta y movían la perilla- Abre.-el joven tomo el matafuegos y le quito el seguro- Soy yo...-observo que algo blanco era pasado por debajo de la puerta y enfoco su linterna.- Es mi credencial...-El joven se acercó y comprobó que realmente se trataba del médico. Con sumo recelo abrió la puerta y le dejo pasar.- Ya ves. Soy yo.-El medico recupero su credencial del suelo, mientras Sísifo cerraba las puerta y encendía la luz.- ¿Porque estaba todo apagado? ¿La viste?-En eso noto lo que Sísifo le indicaba con la mirada.- ¿QUE LE PASO A KANON?-El medico se arrodillo junto al chico y observo las aureolas rojas que se habían formado en la venda.
-Lo ataco... Kanon dijo que quería sus ojos... Le rompió uno de los brazos-el medico comenzó a examinar los brazos del chico- a la muñeca.-aclaro.
-¿Se quitó los ojos?-el médico le miro alarmado.
-No, la muñeca lo ataco...-informo Sísifo, manteniéndose tenso y con voz ausente.- Lo ataco... lo encontré en uno de los pasillos.- miro al médico, que con cuidado acomodaba al chico en el suelo para poder inspeccionarle mejor- aún tiene sus ojos...
Despacho de Degel.
-Es una locura...
-Lo sé...-el hombre le miro, habían vuelto a retomar el tema que había generado la visita del joven.- ¿Y si tienes razón?-El psiquiatra le miro, podría ser que la idea de Saga fuera lo que pusiera fin a todo este desastre... Aunque no trajera de regreso a los muertos, acabar con esa desgraciada seria permitirles descansar en paz.-Tengo que ponerme en contacto con el resto.-Alguien golpeo su puerta, por acto reflejo Saga fue a esconderse al baño anexo al despacho.- Adelante.
-¿Doctor?-Uno de los enfermeros nocturnos ingreso.
-¿Quién escapo?-pregunto, fingiendo frialdad y que leía unos papeles.
-No lo sabemos... Están mirando planta por planta. -informo el enfermero, escoltado por un guardia de seguridad- hasta el momento todos los que hay hasta el pabellón D están en su lugar.-El psiquiatra asintió.
-Prosigan entonces-ordeno el vice director del hospital psiquiátrico.- No vaya a ser que el paciente ausente cometa alguna locura.-los dos hombres se retiraron y Saga salió del baño.- La cosa es... ¿Cómo te regreso sin que sospechen de que estábamos haciendo algo?-el chico sonrió nervioso, detalle que se le había pasado por alto. ¡ERA DE NOCHE!
-Puedo salir yo solo...-Saga le miro- y no se irme para otro lado...
-Las cámaras Saga.
-¿Usted se cree que me buscaran por este sector?-el medico sonrió a medias, buen detalle.
- Avisare a Ilias, no te quiero a ti solo por los pasillos.-informo el médico, aunque luego de pensarlo mejor- mejor te llevo personalmente.
Enfermería, pabellón E.
-Le di un somnífero... Uno fuerte, para que no le doliera...-informo Sísifo, su pulso temblaba.- Estoy aterrado...
-No podemos llevar a Kanon a su habitación... La puerta debió de cerrarse con el seguro especial...-informo Fudo, el estado de Kanon era preocupante.
-Tenemos que quedarnos aquí... hasta que sepamos que es seguro de nuevo.-Con cuidado abrazo al menor, ignorando que en ese mismo pasillo la muñeca realizaba una lenta caminata hacía ellos.
Durante la noche, no había tanto personal como en el día... Degel agradeció ese detalle, mientras entraba a ese pabellón en compañía de Saga.
Su caminar era seguro, pero a la vez estaba en absoluta alerta. Cada célula de su cuerpo expulsaba adrenalina. Saga caminaba agarrado de su mano, como si niño chiquito se tratara, luego de un trayecto andado. Se detuvieron y observaron la pequeña silueta parada frente a una puerta. La cabeza, semi destruida, de la muñeca giro lentamente hacia los dos hombres.
Degel escuchó un ruido de líquido, no podía culpar a Saga por perder el control de su esfínter... Realmente ver a la muñeca aterraba y saber que veía en ese preciso instante alentaba a salir corriendo. Se dio vuelta y se apresuró a salir corriendo en dirección opuesta jalando a Saga tras sí.
Sin darse cuenta, en ese preciso instante salvaba tres vidas... Tres vidas que se resguardaban tras la puerta que daba acceso a la enfermería.
Armario de ropa
Abrió la puerta del armario e ingreso a este con Saga. Sentía la respiración del chico. Las respiraciones de los dos eran excesivas, estaban por demás aterrados. Sujetaba con fuerza la manija de la puerta, esta no tenía seguro por dentro. Escucho a los pasos acercarse y cerró los ojos con fuerza. Al poco tiempo, los pasos se convirtieron en un ligero trote. Escucho como quien, fuera que estuviera fuera se detenía. Al poco tiempo un poco de luz ingreso por la rendija de abajo de la puerta.
-¿Quien está ahí?
-Ilias...-Saga abrió la puerta, olvidándose de que la muñeca podía imitar voces y se lanzó a los brazos del enfermero.- Gracias a dios Ilias, esa cosa nos estaba persiguiendo...
-¿Con quienes están los chicos?
-Hice sonar la alarma silenciosa de ese pabellón-informo el enfermero armado de linterna y hacha- Muchos deben estar buscando al loco peligroso que se escapó de ahí.
-Perfecto...-Degel miro el rastro que había quedado por causa de los pies mojados de Saga. Entro al armario y saco un pantalón cualquiera- apresúrate a cambiarte...-el chico entro y entorno la puerta del armario, mientras se cambiaba el pantalón- esta aquí... en el pabellón F.
-Si se me cruza...-hizo un ligero movimiento con el hacha para incendios- yo le daré pelea...
-Tengo una idea.-informo Degel- pero es peligrosa...
-Todo es peligroso de por si.-sentencio el enfermero, justo cuando Saga salía del armario con el pantalón algo arremangado.
Pasillos.
La novia avanzaba con su lento andar, a pesar de estar desesperada por adquirir ese bonito rostro. Tenía que apresurarse... Ella estaba desesperada, ansiaba casarse con el joven francés. Pero en ese estado era imposible.
Cada lento paso, aumentaba su desesperación y su furia... La furia estaba reservada para todos aquellos que postergaban su tan esperada boda. Una boda que venía siglos retrasándose.
Continuara.
