EL VIAJE

Durante 3 días Oihana y su padre buscaron una casa en alquiler cerca de Forks y la reserva, ella tampoco quería una casa en la reserva ya que no quería presentarse como la nieta de Samuel Ateara por miedo a que los miembros de la tribu consideraran a su abuelo un traidor por abandonar a su pueblo y a su hermano para irse a vivir a otro país y que se cerraran en banda y no le contasen nada, no podía arriesgarse, así que iría al pueblo como turista y buscaría un trabajo dentro de la reserva para intentar conseguir la mayor parte de información posible.

Al final encontraron una pequeña casa situada entre Forks y la reserva, la casita de 2 habitaciones estaba muy metida en el bosque, lo que al padre de Oihana no le hizo mucha gracia pero al final aceptó con un precio de alquiler de 400 euros al mes. Oihana hablo con el propietario de la casa, gracias a su estupendo Ingles se entendieron perfectamente. Oihana decidió llevarse a las perras pues no sabía cuánto tiempo tendría que estar allí, tal vez tardase varios meses en conseguir toda la información necesaria. Compraron los billetes de ida por internet porque salían más baratos pero no cogieron billete de vuelta, pues no sabían cuando iban a ser. Saldría dentro de 3 días. Ella ya había quedado con el dueño de la casa que iba a alquilar para la entrega de llaves y el pago del primer mes. Además había mirado una moto, ya que tendría que moverse por la zona y lo más barato era una moto. Tras buscar durante varias horas encontró una, un poco estropeada, eso sí, pero a muy buen precio, ya se encargaría ella de ponerla a punto. En lo que al trabajo se refería, cuando estuviese allí se encargaría de buscar un trabajo cerca de la reserva o en la misma reserva si era posible y así preguntar a los miembros de la tribu, quizás alguno dijese algo importante.

Oihana estaba asustada, por muy decidida que estaba en irse estaba asustada, muy asustada y su miedo la iba dominando poco a poco. Se levanto del ordenador del cual llevaba sentada varias horas y se dirigió al baño a refrescarse un poco y así intentar algo de ese miedo que le oprimía el corazón. Abrió el grifo del lavabo y durante unos segundo miró el agua correr sin mover un solo musculo, formo un cuenco con ambas manos y las metió bajo el agua hasta llenarlas por completo. Subió las manos mientras a su vez bajaba la cabeza hasta que ambas se juntaron y el agua empapó todo su rostro, repitió la misma acción un par de veces pero el miedo no se iba. Levantó la cabeza para mirarse al espejo y sus ojos se abrieron como platos y al miedo aumento aun más. Acerco un poco más su rostro al espejo para comprobar que lo que veía no era una ilusión pero no, sus ojos era grises, "Esto no puede ser…", cerró los ojos con fuerza y enterró en lo más profundo de su corazón todo su miedo, pues no podía dejar que su miedo la dominase, tras unos segundos la paz recorrió sus venas, una vez que estaba tranquila abrió los ojos y se miro a los ojos de nuevo pero estos eran marrones, como lo habían sido siempre, "¿Me estaré volviendo loca? Pero papa también me ha visto los ojos de otro color… No, será mi imaginación pues según el eran azules…". Se secó la cara con la toalla que había al lado del lavabo y salió del baño pero en su interior sentía que algo no iba bien.

Los tres días que faltaban los pasó en el monte entrenando su transformación, ahora era capaz de pasar de humano a lobo o de lobo a humano cuando quisiera sin apenes esfuerzo o concentración pero ¿sería capaz de no transformarse cuando la ira la controlase? No lo sabía y eso la asustaba mucho pues no podía estar segura de cuando alguien la iba a enfadar ¿Y si pasaba en medio de la ciudad? No podía pensar en ello, tenía que creer en sí misma para poder superar todo lo que le estaba pasando.

Cuando llegó el día del vuelo estaba muy nerviosa, incluso asustada por lo que iba a hacer, lo iba a dejar todo atrás, a su padre, su hogar, su pueblo, su monte… todo, para irse a un nuevo país, con una nueva lengua, sin amigos, sin nadie a quien conociese y sin saber por dónde empezar a buscar. Ya había terminado de hacer las maletas y de prepararlo todo, solo le quedaba esperar a que su padre llegase de trabajar para que fuesen juntos al aeropuerto. Las perras iban en un trasportín gigante, además irían sedadas para que pasasen el vuelo dormidas pues eran muchas horas de viaje.

Cuando llegaron al aeropuerto el miedo de Oihana era tan grande que afecto también a su padre, el antes solo estaba muy apenado por la partida de su hija y las perras, se quedaría totalmente solo, pero entendía que le tenía que dejar marchar, pero ahora le invadía un miedo enorme y no sabía porque, entonces miró a su hija y volvió a sorprenderse pues le veía los ojos grises, pero como la vez anterior supuso que era un reflejo de alguna luz y prefirió no decirle nada a su ya asustada hija.

Cuando por el altavoz del aeropuerto nombraron el vuelo de Bilbao-Seattle Oihana se abrazo muy fuerte a su padre.

-Te voy a echar de menos papa –Una lagrima cayo por su mejilla.

-Yo también cielo, recuerda llamarme cada día sin falta. Nunca te has separado tanto tiempo de mí así que necesito que me llames –Desde que la madre de Oihana murió su padre se había vuelto sobre protector, pero eso no le importaba, tras perder a casi toda su familia no iba a discutir con el por querer tenerla cerca.

-Si papa te llamaré cada día. Por cierto hazme el favor de darle esta carta a Eneko de mi parte. –Como no consiguió ponerse en contacto con él antes del vuelo Oihana le explico los motivos que tenía para marcharse en una carta.

Queridísimo Eneko:

Sé que no quieres saber nada de mi por lo que pasó aquel día y la verdad es que no te culpo. No tengo perdón pero no puedo controlar lo que me pasa solo sé que es un "regalo" de mi querido abuelo Samuel. Solo quiero que sepas lo muchísimo que te echo de menos. Desde que tengo memoria siempre has estado conmigo, cuando éramos pequeños, cuando se murió mi abuelo, cuando se murió mi madre, cuando no era capaz de hablar, comer o salir de mi cuarto tras lo de mi madre, pero hoy, que me marcho a otro país sola, no te tengo a mi lado y eso me apena muchísimo. Siempre has sido muy importante en mi vida, eres mi mejor amigo y para mí también mi hermano. Solo quiero que sepas que jamás te he querido hacer daño ni ocultarte nada, pero no sabía lo que me pasaba y aun sigo sin saberlo. Por ese motivo me voy, se que aquí soy un peligro para todos y no me quiero arriesgar a dañarte a ti, a papa o a mi abuela pues no tengo a nadie más, me voy en busca de respuestas a la tribu de mi abuelo. Solo te pido que me perdones y si consigo superar esto espero que volvamos a ser amigos.

Te quiero mucho y te echo muchísimo de menos.

Oihana

-Claro cariño, se la daré en cuanto le vea, te lo prometo.

-Gracias papa. No sé que voy a hacer si ti, no me he ido aun y ya te echo de menos. –Una sonrisa forzada se mostro en los labios de Oihana en un intento de hacerle este momento más fácil a su padre.

-No te preocupes cariño, pero no tardes mucho en volver o me presentare yo allí ¿De acuerdo? –Le beso la mejilla a su hija y le dio un fuerte abrazo.

-De acuerdo papa.

-"ULTIMA LLAMADA PARA LOS PASAJEROS DEL VUELO BILBAO-SEATTLE"

-Bueno papa me tengo que ir o no me dejaran entrar en el avión. Te quiero mucho

-Yo también te quiero

Con un último abrazo y un montón de lágrimas en los ojos Oihana se dirigió hacia el avión. Una vez en su asiento, cerró los ojos y guardo en lo más profundo de su corazón toda la pena y el miedo que sentía por marchar, tenía que ser fuerte o todo esto no valdría para nada. Pensó que contra antes encontrase respuestas antes volvería a casa. Se secó las últimas lágrimas con la palma de la mano y respiro profundo para calmarse del todo. En cuanto el avión despego, saco su IPod del bolsillo y comenzó a escuchar música.

De repente todo se volvió oscuro, pero sus ojos se fueron acostumbrando poco a poco a la oscuridad hasta que pudo ver. Estaba encerrada en una habitación de piedra sin ventanas y una gran puerta de madera, además había una cama de aproximadamente metro y medio de ancho con un cabecero antiguo.

-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? -Grito junto a la puerta a la espera de que alguien le dijese que estaba haciendo ahí.

-¡Saquen me de aquí ahora mismo! ¿¡Es que no me oye nadie! ¿HOLA? –Pero no le contestaba nadie, agudizo el oído y lo arrimo a la puerta pero tampoco se oía nada.

Espero y espero con la esperanza de que alguien viniese a por ella a decirle que todo había sido un error, pero pasaron varias horas y no apareció nadie. Harta de esperar un rescate que no llegaría se armo de valor y se convirtió en el enorme lobo blanco, para así poder tirar la gran puerta de madera abajo. Se fue a la esquina de la habitación para tener la mayor distancia posible para correr. Cogió carrerilla y arremetió contra la puerta, esta se tambaleo y añicos de madera cayeron de lo más alto de la puerta llenándole el pelaje de astillas. Tras sacudirse la madera volvió a la esquina de la habitación y comenzó a correr, esta vez arremetió con más fuerza y partió la puerta en 2. Ya estaba libre le da habitación pero delante de sus ojos únicamente había un laberinto de pasillos de piedra sin apenas luz. Había un pasillo enfrente suyo, uno a la izquierda y otro a la derecha. Sin pensarlo 2 veces salió corriendo de frente. A los pocos segundos se volvió a encontrar 3 bifurcaciones pero siguió corriendo siempre hacia el frente, paso 2 bifurcaciones más y luego otras 2. Estuvo corriendo durante horas, las patas le sangraban y estaba asustada, pero no se iba a rendir, lucharía por su vida hasta su muerte.

Al final llego a una sala enorme, de al menos 40 metros de alto, era como una bóveda antigua hecha de mármol, era preciosa pero muy fría. De repente apareció un muchacho delante suyo, un chico muy guapo, con la piel muy oscura y unos ojos verde esmeralda que por un segundo la hipnotizaron, tenía el pelo moreno y muy corto, llevaba el pecho al aire dejando ver unos músculos muy definidos además de unos vaqueros algo rasgados. Mientras admiraba a ese chico perfecto algo cambio, su mirada se volvió penetrante y una sonrisa de satisfacción se le dibujo en el rostro. Los pelos del lomo de Oihana se erizaron y su labio comenzó a alzarse para enseñar sus colmillos pero antes de que se diese cuenta el muchacho se le lanzo a cuello.

-Señorita, señorita ¿Se encuentra bien? –Cuando Oihana abrió los ojos una azafata le sonreía con una mirada de preocupación –Me parece que estaba teniendo una pesadilla señorita y he preferido despertarla, espero no haber hecho mal…-

-¡Oh! No se preocupe, si que estaba teniendo una pesadilla y le agradezco de verdad que me haya despertado. ¿Hemos llegado ya? –La preocupación de la azafata se había borrado y ahora solo había amabilidad.

-Una nos quedan 45 minutos para llegar ¿Quiere que le traiga algo?

-Una botella de agua fría por favor.

-Claro, un momento.

Y la azafata se marcho a por la bebida, Oihana estaba algo aturdida, no se había dado cuenta de que estaba soñando, todo había sido tan real, que ahora estaba fuera de lugar incluso algo mareada. Cuando la azafata le trajo la botella bebió un gran trago y se echó un poco en las manos para esparcirla por el cuello y la nuca y poco a poco fue recobrando la serenidad.

45 minutos después el avión tomo tierra por fin, habían sido 10 largas horas de viaje pero por fin había llegado a Seattle. Bajo del avión estirándose todo lo que puedo pues tenía las piernas agarrotadas del viaje y fue a recepción a recoger a las perras. Por suerte aun estaban dormidas y no tenían ni frio ni calor, así que al menos habían pasado un buen viaje, espero que hubiesen tenido mejores sueños que ella. Recogió sus maletas y se dirigió de nuevo a recepción donde pidió que le llamasen a un taxi para ir a Forks. Mientras esperaba llamó al dueño de la casa para avisarle que ya había llegado a Seattle y que en unas horas estaría allí. Oihana cogió el taxi y le entrego la dirección de la casita que había alquilado y se pusieron rumbo hacia allí.

A mitad de camino las perras despertador con algo de pereza, les pesaban los ojos por lo que siguieron tumbadas mientras ella las acariciaba. Cuando llegaron después de algunas horas, Oihana pago al taxista que le ayudo a bajas las maletas. Ahora su comunicación iba a ser toda en Ingles, y tenía que acostumbrarse.

-Muchas gracias señor.

-De nada señorita, que tenga una agradable estancia.

Y vio como el taxista se alejaba. Mientras esperaba al dueño de la casa las perras aprovecharon para estirar las piernas. Apenas habían pasado 10 minutos y una Nissan Pick Up vieja y destartalada apareció a lo lejos. De ella bajo un hombre mayor de unos 70 años que tenía un aire a su abuelo, con el pelo moreno y largo que ya tenía muchas canas y la piel morena.

-Buenos días ¿Es usted Oihana Gonzalez? –Le hombre le otorgo una amplia sonrisa y una cara de sorpresa, pues parecía no esperar a alguien tan joven.

-Si soy yo ¿Usted es Jonson Mohar?

-El mismo, vaya, vaya, no me esperaba a una chica tan guapa en mi casa después de tantos años –Con un tomo burlón y una amplia sonrisa Jonson alzó la mano. Oihana la estrecho con fuerza para que viese que ella no era una chiquilla cualquiera.

-Es un placer conocerle en persona al fin.

-¿Qué tal el viaje?

-Largo y pesado la verdad, gracias. –Oihana dibujo una sonrisa amable.

-Bueno, bueno, será mejor que entremos, supongo que querrás acomodarte lo antes posible.

-La verdad es que se lo agradecería, bueno lo primero presentarle a mis perras, ya le había hablado de ellas pero bueno, esta que está sentada a mi derecha es Sombra, es una perra loba ibérica, pero no caza animales pues se ha criado con ellos y la de mi izquierda es Lola es una Stafford muy obediente. Vamos chicas, saludad. –En ese momento ambas perras levantaron la pata derecha 2 veces en señal de saludo.

-Vaya, veo que las has educado bien, eso me alegra pues aquí hay mucho lobo y es mejor que las tengas controladas para que no les pase nada.

-No se preocupe ellas no van a ninguna parte sin mí.

-Muy bien pues entremos. Estas serán tus llaves, te doy 2 copias por si acaso, de todas maneras yo tendré otra copia por si las moscas, espero que no pierdas las 2 que te doy, pero por si acaso. Si las necesitases me llamas y estaré aquí en una hora pues yo vivo ahora en Port Angeles con mi nieta.

-Se lo agradezco mucho. Aquí tiene la fianza y el primer mes de alquiler.

-Perfecto entonces, bienvenida a tu nueva casa.


¿Que hará Oihana ahora que esta en Forks? ¿Como hará para encontrar respuestas? Lo haberiguareis en el proximo capitulo...

IMPORTANTE: Para aquells lectores que buscan esta historia por el ranting saber que cuando suba el proximo capitulo el ranting de esta historia sera M en vez de K+. Un saludo y espero que os haya gustado