Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen son propiedad de Tite Kubo, pero la historia es completamente mía.
Y aquí me tienen con un nuevo capítulo, avanzamos lentos pero seguros, les traje la actualización en un tiempo aceptable o al menos no me tarde tanto xD. Les agradezco mucho sus opiniones, los review, fav y follow siempre son bien recibidos, pero los dejo de aburrir, ya saben nos leemos más abajo.
"Apuñala el cuerpo y sanará. Pero lastima el corazón y la herida permanecerá abierta durante toda la vida"
-Mineko Iwasaki.
CAPITULO X. –Lesiones.
Rukia se arrastraba lentamente hacia la salida del castillo, le había costado mucho poder escapar de Ichigo, tuvo que esperar a que este se durmiera para después tomar su armadura ponérsela y salir de la habitación, su meta era salir del castillo y buscar un lugar tranquilo en las afueras para poder descansar sus heridas, en los cuarteles buscaría la ayuda de Hisagui y de Kaien, estaba segura que ellos le podrían ayudar a tratar sus heridas y descansar un poco, después de eso ya vería que hacer. Ichigo le había lastimado no solo los brazos, sino todo el cuerpo y ahora lo que más le preocupaba era que su brazo izquierdo había dejado de responderle y no podía moverlo. ¡Maldita sea! Estaba empezando a ver borroso, se sentía muy cansada y apenas había llegado a los jardines del castillo, al llegar al pequeño lago de uno de los jardines vio unos matorrales a los lados de unas rocas, ya no podía seguir caminando así que se dispuso a descansar un rato en ellas y después seguir su camino, se recostó en una roca, cerró sus ojos y se dejó llevar por el sueño, necesitaba descansar.
En un lugar desconocido una mujer se encargaba de atender a un guardia herido de gravedad, estaba limpiando la sangre de una herida profunda de una de sus piernas y de su pecho, el diagnostico por lo que podía ver era un apuñalamiento furtivo.
Byakuya se encontraba consiente cuando la mujer le empezó a atender, ¿Cómo había llegado a esa situación? esos malditos habían sabido muy bien como jugarle las cartas, no podía creer que terminara en tan penosa realidad.
La mujer observo que había recobrado la conciencia y le hablo tranquilamente.
-Sus heridas son graves, debo limpiarlas ahora mismo, sino lo hago existe una gran probabilidad de que se infecten y pueda perder la pierna o la vida, pero eso depende de ti, la verdad no me importaría dejarte morir después de todo puedo ver por tus ropas que eres de una casta elevada, para ser más exacta eres perteneciente a la casta de plata, o ¿me equivoco?
Esa mujer le había salvado cuando creía que sus heridas no le permitirían seguir huyendo, no supo por qué pero le inspiraba una mínima confianza, eso era muy raro en su persona, difícilmente confiaba en alguien que acababa de conocer.
-Eres una mujer bastante impertinente y no sabes hablar con respeto, aun así me has ayudado sin que te lo pidiera y eso dice mucho de ti. Trata mis heridas para que pueda irme, has lo que tengas que hacer, necesito estar listo lo más rápido posible.
-Ya veo eres un soldado bastante interesante, aun no contestas mis preguntas, acaso ¿piensas que te atenderé sin ningún pago a cambio? Una cosa es que te haya salvado la vida y otra es que lo haga gratis.
Lo sabía esa mujer era igual de astuta que un gato, le había salvado la vida con la única intención de cobrarle después, ese era el verdadero trasfondo, sin embargo estaba atado de manos y debía seguir su juego, necesitaba que alguien le ayudara a curarse, él no tenía como hacerlo.
-Te daré lo que quieras después de que me ayudes, ¿qué quieres, oro, plata, armas?
-El lobo cree que todos son de su misma condición, lo único que quiero saber es tu nombre y saber ¿qué rayos haces en esta parte del reino?, por tu apariencia no eres un soldado cualquiera… ¿cierto?
Esa mujer era astuta, demasiado astuta y no sabía si eso le agradaba o de le disgustaba, no buscaba dinero, buscaba información algo mucho más valioso.
-Me llamo Byakuya Kuchiki y es todo lo que diré por ahora.
-Suficiente para mí, soy Yoruichi Shihōin y será un placer ayudarte.
La mujer se acercó al hombre tendido en la cama y presiono fuertemente con su mano la herida del pecho de Byakuya, haciendo que este se quejara de dolor. Esa mujer lo estaba molestando a propósito.
-Tu actitud es molesta.
La mujer apretó con mayor fuerza mientras el guardia contenía el dolor que le causaba la acción de la chica.
-Cállate niño, en este lugar tu rango no te servirá para nada, dependerás de mi humor para curarte, si me haces enfadar no dudare en dejarte morir, ¿entiendes?
El hombre se contuvo mientras la astuta mujer le dejaba de lastimar y empezaba a tratar de sus heridas.
Después de desayunar Sado se dispuso a meditar en uno de los jardines del castillo, llego al pequeño lago y busco un lugar tranquilo donde sentarse, ahí fue cuando la diviso, era la pequeña Kuchiki al principio creyó que solo estaba dormida mientras se recargada en una roca, pero al acerca a ella para saludarla pudo constatar que al parecer se encontraba herida, tenía sangre en el cuello y signos de estrangulamiento pero… no podía entenderlo, ¿Cómo se había herido? Todos los intrusos habían sido capturados y las defensas alrededor del castillo se habían aumentado. Pero eso no importaba, no era tiempo de perderse en pensamientos vanos, después le preguntaría a la chica, se acercó a ella y la movió suavemente pero al ver que esta no reaccionaba puso el dorso de su mano en la frente de la chica para constatar que la misma tenía una temperatura muy elevada, tenía fiebre. La tomo con ambos brazos y la cargo en su espalda, debía llevarla con alguien para que la atendiera rápidamente si no quería que se agravara su estado, rápidamente se dirigió dentro del castillo mientras la chica apenas y se movía.
El desayuno había sido bastante agradable, un buen vino acompañado con un queso y unas cuantas frutas, algo ligero pero bastante satisfactorio. Se dispuso a tomar uno de los libros de su estante, era una obra que había traído consigo, La divina comedia de Dante Alighieri, se sentó en su escritorio y empezó su lectura, sin embargo la sanción de tranquilidad se desvaneció precipitadamente, no llevaba ni diez minutos cuando la puerta de su habitación fue abierta bruscamente por su fiel guardia, estaba punto de reprenderlo por su desplante cuando noto que Sado cargaba en sus brazos a la pequeña guardia de Kurosaki y entonces se preocupó al ver a la pequeña chica en mal estado.
-¿Pero qué diablos le paso a Kuchiki?, ¿Dónde la encontraste?
-Estaba en el jardín tal como la vez.
El chico de antojos se acercó a Rukia y puso su mano en su frente, mientras la examinaba.
-Parece que tiene fiebre y la sangre de su cuello es consecuencia de la herida que tiene en el labio y en el cuello.
Ishida señalo con sus manos las diversas heridas que la chica tenía en su cuello y las examino atentamente.
-¿Puedes ayudarla?
-Claro que lo haré, que clase de persona seria si dejara a la chica agonizar de dolor. Escucha bien Sado debes traerme un poco de agua para bajar la fiebre, también debes buscarme algunas plantas y si es posible búscame vendas.
-¿Esta grave?
-No lo sé con exactitud, debo quitarle la armadura e inspeccionarla mejor, me preocupa que su brazo izquierdo se vea muy inflamado. Pero no es momento para platicar, necesito que traigas lo que te pedí, no son mortales las heridas pero si son de preocupación.
Sado asintió con la cabeza y salió de la habitación buscando los encargos de Ishida.
Al quitarle la armadura Ishida pudo observar con exactitud las heridas en los brazos y el cuerpo de la chica, también miro claramente la silueta de un mano marcada en su cuello, tenía una idea de lo que le pudo pasar a la pequeña Kuchiki, pero esperaba estar equivocado.
Ichigo despertó con un fuerte dolor de cabeza, sentía una opresión muy grande en el pecho y la garganta reseca, estaba completamente desubicado, lo último que recordaba era haber salido a buscar a Rukia después del ataque al castillo.
Se levantó de su cama y se dispuso a ir al baño a echarse un poco de agua para refrescarse, ya le diría a los sirvientes que le prepararan agua caliente para un baño en la tarde, después de todo hoy era el tan esperado baile y debía lucir mínimamente decente, aunque en verdad el asunto no le importaba mucho, se puso un traje sencillo de seda que estaba en el baño, eso estaría bien por el momento, al regresar a su cuarto pudo ver con mayor claridad todo el desastre que había en la habitación, muebles tirados y libros esparcidos por el alrededor, tal parecía que un tornado hubiera pasado por el lugar, tenía que pedir a los sirvientes que también ordenaran la habitación, fue entonces cuando al mirar su cama un súbita ola de recuerdos le invadió, entre la lucidez y la locura recordó lo que había pasado esa noche en la habitación, él había… no, no podía ser posible, el no pudo haber lastimado así a Rukia, ¿o sí?, aunque en realidad el hecho no debería de importarle, fuera un producto de su mente o de la realidad, lo que había hecho había sido consecuencia de las acciones de la chica, sí, eso es, todo era culpa de Rukia, no había por que sentirse culpable, el solo había pagado con la misma moneda las mentiras de la chiquilla, ya estaban a mano, nadie le veía la cara.
A pesar de querer convencerse de sus propios argumentos algo en su interior le hizo buscar una prueba de que la chica no había estado ahí, que lo que recordaba solo era parte de un sueño muy realista, solo un sueño producto del alcohol… el chico empezó a buscar en la habitación alguna muestra de que Rukia hubiera estado ahí, una prenda, partes de su armadura o algo… lo que fuera, sin embargo al llegar a la cama y remover las sabanas de la misma, se encontró con una prueba inequívoca de que la chica había estado en esa cama y no solo eso, también la prueba de la castidad de la pequeña Kuchiki. Eso no podía ser posible… no solo Rukia había estado ahí, Gin y Ginjou habían dicho que ella era mujerzuela y el tonto guardia peliblanco estaba arriba de ella cuando estaba semidesnuda, justo después del ataque al castillo, pero… por más que quisiera negarlo todo señalaba a que eran mentiras las palabras de Gin, eso significaba que él… no, debía ser una broma, ¿cierto?, ¡¿QUE DIABLOS HABÍA HECHO?! , ¡¿Cómo había dejado que sus instintos le controlaran?! Ni siquiera podía recordarlo con claridad, solo sabía que la había lastimado. Una oleada de asco lo invadió y corrió al baño a vomitar en un cuenco, su estómago no soportaba la repugnancia que se tenía y no solo eso, su mente, corazón y alma misma, le dictaban lentamente y repetidamente que era un estúpido. Una voz en su mente se lo decía, "eres un monstruo".
Salió corriendo de la habitación buscando a la pequeña Kuchiki, tuvo la esperanza de encontrarla afuera de su puerta, pero al no verla entro en pánico, cada vez se hacía más clara la situación, busco en el castillo y en los jardines del mismo esperando encontrarla y a al mismo tiempo deseando que no estuviera, ¿Qué le iba a decir? ¿Cómo iba a reaccionar? Lo que había cometido se salía de una escala de atrocidades y por mucho que estuviera arrepentido no podría compensarlo de ninguna manera, ¿Cómo vería a la chica a los ojos después de lo que había pasado?, su desesperación incremento cuando no encontró ningún rastro de Rukia, ¿la chica había huido?, no lo creía posible, su padre le había explicado que todos los soldados de la casta de plata siempre ponían el deber por encima de ellos mismos y Byakuya era un vivo ejemplo, pero… ¿y si su padre se había equivocado? Y si existía un punto en el que Rukia lo hubiera dejado para proteger su integridad, para ella ¿Qué tan importante sería el deber? Estaba a punto de salir del castillo para dirigirse a los cuarteles a preguntare a Kaien o a Hisagui si la habían visto, cuando Sado el guardia de Ishida se le acerco.
-Bueno días príncipe Kurosaki, ¿tiene un momento?, es importante.
El guardia hablo tranquilamente mientras se dirigía a un visiblemente alterado príncipe.
Ichigo hizo una mueca de desagrado al verlo, no por su apariencia sino por la sensación de estar perdiendo el tiempo platicando con el guardia de Ishida en lugar de estar buscando a la pelinegra, lo que fuera que quisiera decirle podía esperar para después.
-No tengo tiempo para ti, me disponía a ir a los establos a buscar mi caballo para salir del castillo cuando acabe mis asuntos hablare con Ishida- El pelinaranja hablaba con un tono agresivo y amenazante.
Sado se mantenía tranquilo, a pesar de ser un guardia y tener una excelente condición para la batalla, prefería no pelear de ser necesario, las palabras del príncipe simplemente no le afectaban.
-Perdone, pero es peligroso que salga solo.
El pelinaranja se estaba enfadando pero se obligó a controlarse, el guardia no tenía derecho a meterse en sus asuntos.
-No me importa lo que pienses no tengo tiempo para estar perdiéndolo contigo, cuando termine hablare con Ishida y no quiero oír más del tema.
-Entiendo.
El gran guardia vio como el príncipe se alejaba, se dio la vuelta y se dispuso a regresar a la recamar del príncipe Ishida, debían cuidar a la pequeña Kuchiki y asegurarse de que mejorara, ella estaba muy débil y aun no respondía.
Ichigo dejo al guardia parado dentro del castillo mientras él se dirigía rápidamente a los establos, busco con la mirada a su caballo y lo saco del lugar, al montarlo se dio cuenta que Aizen y Gin también estaban en el lugar y le miraban con interés.
-Joven príncipe buenos días, veo que se dispone a tener una cabalgata por la mañana, aunque como sabrá no es correcto que salga del castillo usted solo, más aun después del ataque de ayer.
Aizen se acercó y se interpuso en camino del caballo de Ichigo mientras Gin sacaba su propio caballo de los establos.
-Por favor deje que Gin le acompañe, le aseguro será una grata compañía. Aunque la duda me asalta ¿adónde se dirige? Hoy es el día del baile y debería estar preparándose.
Ichigo se sintió acorralado por un momento pero de inmediato se obligó a sí mismo a concentrarse en lo que iba a hacer.
-Voy a ver a mis otros dos guardias que me acompañaron, ellos llegaron conmigo pero por las reglas no se pudieron quedar en el castillo, en este momento se encuentran en los cuarteles de este reino y quiero ir a preguntarles algunas cosas.
-Es cierto, ahora que lo mencionas tu reino ha sufrido múltiples ataque de desconocidos, es más que obvio que tu padre no te iba a dejar venir solo con una chiquilla. Espero puedas solucionar todas tus dudas con ellos, Gin te acompañara todo el camino, te aseguro no te dejara solo y te protegerá muy bien.
El pelinaranja empezó a tensarse, este no era el momento para discutir con Aizen, ya no quería perder más tiempo, también tenía que saldar cuentas con Gin.
-Bien entonces nos marchamos Aizen.
-Vaya con cuidado joven Kurosaki, espero resuelva sus dudas y regrese más que a tiempo para arreglarse para el baile, hay una sorpresa para todos esta noche.
Ichigo empezó a cabalgar alejándose de Aizen y de Gin rápidamente.
-Vigílalo bien Gin.
-Sera todo un placer.
Gin subió a su caballo y se apresuró a alcanzar al joven príncipe.
-¿Entonces como están tus heridas?
-Mucho mejor
Byakuya se intentó levantar mientras la mirada de la mujer morena seguía fielmente cada uno de sus movimientos.
-Tsk… si me lo preguntas aun deberías descansar, solamente limpie las heridas y las coci, si te esfuerzas demasiado inevitablemente se abrirán.
Byakuya se levantó por completo de la cama y se dispuso a buscar su espada y armadura.
-Eso no es asunto tuyo, es mi problema, ¿Dónde pusiste mis cosas?
-Si te refieres a esa espada vieja y la armadura rota, un amigo mío las tiene.
-¿Regalaste mis cosas?, no tenías el derecho, esa espada perteneció a mi padre y a pasado generaciones en mi familia y la armadura es un símbolo de orgullo entre mi casta.
-No te exaltes niño bonito, mi amigo las está reparando, no pensaba robártelas, ¿acaso tan poco confías en la gente?
-Eso no te incumbe, quiero que me des mis cosas ahora mismo.
Byakuya se acercó a la mujer y la miro retadoramente mientras esta se mantenía apacible, una guerra de miradas y gestos.
-Te salve la vida, te he curado y te daré tus cosas, lo mínimo que podrías hacer es responder mis preguntas.
Eso no se lo esperaba, esa mujer tenía razón, estaba en deuda y su orgullo le dictaba pagarlo de alguna manera, bien le daría lo que quería, le respondería sus preguntas prudentemente, contestar no significaba decirle lo que quería escuchar.
-¿Qué quieres saber?
-Me has dicho quién eres, pero aun no has dicho ¿Qué haces aquí?
-Salí con un escuadrón a patrullar el lugar.
-¿Cómo te heriste?
-Ni yo mismo lo sé.
-No me mientas quieres… las heridas que tienes no son de una batalla cuerpo a cuerpo, ni de una emboscada, me parece más bien una estrategia típica de una asesinato discreto, literalmente las apuñaladas te delatan.
-Si lo sabias, ¿para qué preguntas?, tampoco es muy normal que una mujer que no pertenece a la casta de plata sepa de estrategias de pelea.
-No me quieras cambiar el tema. Sé que no eres un soldado cualquiera y que alguien te quería matar, mi pregunta es… ¿Por qué?
-Tienes demasiado interés en mi vida.
-¿Cómo no tener interés en tu vida?, basta de juegos yo sé perfectamente quien eres niño y solo te diré que si Hisana o Rukia salen lastimadas será por tu culpa.
¡¿Qué diablos había dicho esa mujer?! ¡Menciono a su esposa y a su hija!
-¿Quién eres y como sabes de mi familia?
-Ya te lo dije, me llamo Yoruichi y el cómo se de tu familia es mi problema, ¿no eso mismo habías dicho?
-No estoy bromeando.
-Yo tampoco, escucha niño que me hayas olvidado es tu problema y no el mío, por el momento quédate conforme con saber que no te iras de aquí, tenemos mucho que hablar y si en algo te interesa tu familia no te moverás de este lugar.
-Es una amenaza.
-Para nada.
-¿Mi familia va a estar bien?
-No lo se
Byakuya se resignó y volvió a acostarse en la cama, tendría que esperar a que su armadura y su espada estuvieran listas, no tenía caso seguir insistiendo, esa mujer sabía mucho de su familia y él tendría que averiguar cómo lo había logrado, además le daría tiempo a sus heridas para sanar adecuadamente. Sin embargo no bajaría la guardia, aunque… si la chica lo hubiera querido matar ya lo hubiera hecho o simplemente no le hubiera ayudado, eran más preguntas que respuestas y solo una explicación respondía a todas las preguntas de su mente… al parecer había más jugadores en el tablero.
Guest: Rukia lo paso muy mal :'( ninguna persona en el planeta debería pasar por algo así.
Hye Ae: Que genial que te guste la historia, la verdad comencé a escribir por que el fandom es grande y tiene grandes escritores, quise unírmeles aunque lo mío en realidad es la poesía xD no dudes que seguiré la historia, aunque me tarde la voy a terminar.
Kei: Espero poder actualizar seguido y no hacerles esperar mucho, en mis ratos libres intento escribir y espero eso continúe así. También creo que Ichigo metió la pata nivel extremo y cosas así no se pueden olvidar fácilmente, ¿qué hará ahora?
X.X: Me alegro que te gustara, es una historia un poco lenta al principio, pero se necesita primero un contexto para poder desenvolver escenarios, espero que de aquí en adelante el ritmo sea más constante y la intriga igual.
Sumire: De verdad ese Ichigo es un tonto, pero bueno cada acción tiene una reacción y las acciones del chico tendrán efectos claros y contundentes.
Nya: Nada puede justificar lo que hizo Ichigo, los celos lo controlaron completamente, crearon un verdadero monstruo y Rukia sufrió unas injustas consecuencias.
SSofiXX: El pelinaranja no es malo, solo es muy tonto, sin embargo tienes mucha razón, errores así no son fácilmente perdonables, no importa de quien se trate, pero confía en mí, te aseguro que el inmaduro de Ichigo ya aprenderá.
Inverse L. Reena: Todos tenemos nuestro lado obscuro y en este fic quise explorar todas las posibilidades, nadie es perfecto… pero cuando uno se equivoca en grande es muy difícil manejarlo. PD. #Todos odiamos el capítulo 686 del manga. xD
Purah: Ichigo ya se enteró de que le hizo a Rukia, al menos sabe que es un idiota, fue un golpe rápido y directo de realidad, pero lo importante es… ¿cómo reaccionara Rukia? ¿Qué haces cuando una persona en la que confías te ataca por la espalda de la peor manera? Y de Byakuya… ya veremos que sucede
IchiRuki 4vr: Rukia es fuerte e Ichigo un estúpido, ya verás que todo tomara su lugar a su tiempo.
Hola a todos los que llegaron hasta acá, como pueden ver hay más de un escenario en la historia y todos avanzan aunque no lo notemos, más adelante cada uno tomara su lugar firmemente y su importancia saldrá a relucir, así que les pido mucha paciencia. Me alegra mucho que sigan la historia, espero de verdad que los capítulos les gusten y cumplan sus expectativas. Ahora sabemos que Rukia al menos está siendo cuidada por alguien (Ishida al rescate), y el tonto de Ichigo cayó en cuenta de su error, pero sus acciones no son perdonables, ¿Qué hará cuando vea a Rukia?. Esperare ansiosa todos sus bonitas opiniones, créanme que me tomo el tiempo de leer cada una, me animan mucho a continuar con la historia y actualizar rápido. Bueno, muchos saludos y nos leemos pronto.
