Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen, sino a Tite Kubo, la historia es basada de unas de las creaciones de Catherine Anderson.

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11.- La respuesta de la Carta.

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-¡Oh, no!

Rukia cruzó la cocina corriendo, apartando el humo con la mano Usando el delantal de agarradera, abrió la puerta del horno y sacó la bandeja de galletitas. Había fallado otra vez. En lugar de los deliciosos hombrecillos de pan de jengibre dorado que imaginó mientras mezclaba y amasaba y daba forma a la horneada, lo que tenía eran bultos deformes de masa quemada y maloliente.

Tras empezar el día con un impulso tan positivo, a Rukia le costaba creer que todo se hubiese estropeado tan rápidamente. Conque la esposa de un ranchero, ¿eh? Desesperadamente decepcionada, llevó las galletitas inservibles a la ventana abierta y las arrojó al suelo. Al mismo tiempo, vio a Ichigo que se acercaba al porche con largas zancadas impacientes.

-¡Maldición, Rukia! ¿Acaso estás tratando de incendiar la casa? -bromeó, al verla en la ventana.

-¡No tiene nada de divertido, Kurosaki Ichigo! -le respondió, también a gritos-. ¡Te juro que hice todo bien esta vez, y las canallas van y si queman! Hasta le pedí a Hanatarou que me leyese tres veces la receta, pan cerciorarme de no cometer errores. Pienso que es esta maldita cocina, es eso lo que pienso. ¡La odio, porque es un artefacto maldito!

-¡Vamos, querida! -empezó Ichigo, entrando en la cocina, pero si quedó inmóvil al verla girar hacia él con los ojos inmensos y los fina mechones de cabello azabache rizado que escaparon de la cinta y le colgaban sobre el cuello.

-¡Es la estufa! -declaró, agitando la mano para apartar el humo que se elevaba desde el homo-. ¡Ni Dios podría hacer una comida decente en ese... monstruo!

Con dificultad, Ichigo contuvo una sonrisa.

-Sí, claro, supongo que es un poco vieja, pero Urahara-san, el de la tienda, me juró que estaba en perfectas condiciones de funcionamiento cuando me la vendió.

-Es vieja -insistió con los ojos un poco entornados, como dagas azules, primero hacia la estufa y luego hacia Ichigo-. Ese artefacto ya era viejo cuando Matusalén aún era un niño.

-¿Probaste la temperatura espolvoreando harina en el fondo del homo?

-¡Claro que lo hice! Te repito: es la estufa.

-Y cuando miraste la harina para ver cómo estaba, ¿la viste con claridad?

Rukia hizo un ademán vago.

-Más o menos.

Cuando el humo se despejó un poco, Ichigo pudo verle las mejillas, no pudo menos que maravillarse del súbito rubor que las coloreaba. Y de cómo los pechos empujaban contra la tela delgada de la adorable blusa azul, a cada inspiración agitada.

Avanzó lentamente, procurando mantenerse serio. Pero, que Dios amparase su lamentable pellejo, ¡qué bonita se ponía cuando estaba perturbada! Y, pensándolo bien, casi tan linda como cuando no lo estaba. Podría haber sido mucho peor para Ichigo. Diablos, todavía no podía creer en su propia suerte.

-Bueno, si tienes razón, creo que tendremos que añadir una cocina nueva a nuestra lista -dijo, con el tono más sincero que pudo-. En cuanto compre un nuevo par de lentes a mi pequeña esposa corta de vista. -Cuando Rukia le lanzó una mirada furiosa, la contuvo levantando una mano-. Por las dudas de que el problema sea tu vista, y no la cocina. Si no puedes ver bien lo que pasa con la prueba de la harina, es muy difícil que pongas la temperatura adecuada, mi amor. Pero no digo que ese sea el problema.

Su boca suave se tensó, y la barbilla se alzó un poco más.

-¡Pero tuve mucho cuidado!

Al verle la expresión dolorida, a Ichigo se le encogió el corazón. Para él, no era más que un pan de jengibre quemado, pero para Rukia sin duda significaba mucho más.

-No es tu culpa. Cuando vayamos al pueblo y consigas tus lentes de repuesto, cosas como estas no sucederán más.

-Le prometí a Hanatarou pan de jengibre y leche para cuando terminara las tareas.

Le temblaron los labios un poco cuando se dio la vuelta. Antes Ichigo se impacientaba, como cualquier hombre atareado, con las manifestaciones de emoción, pues no sólo eran improductivas y hacían perder tiempo, sino que siempre las consideró un signo de debilidad. Sin embargo, con Rukia no podía impacientarse. Se le ocurrió que debía agradecer a Dios el no haber tenido hermanas, pues las habría consentido demasiado.

-Hanatarou lo entenderá -le dijo, volviéndola otra vez hacia él.

Se le cortó el aliento cuando vio que había lágrimas que apagaban la intensidad de aquellos ojos azules con destellos violetas fuera de foco.

-No, no lo entenderá, y lo comprendo -murmuró, fijando la vista en el pecho de Ichigo-. Una promesa es una promesa.

Sin poder resistirlo, Ichigo le rodeó la cintura con los brazos y la atrajo hacia sí y, al hacerlo, recordó lo suave y tibia que era la piel de ella bajo sus manos. Y la ansiedad con que lo recibió en la cuna húmeda, entre sus muslos.

-Haremos más -se oyó prometerle, con una voz tan ronca que le sonó extraña-. Yo te ayudaré.

Rukia sonrió apenas y negó con la cabeza.

-No hay más harina -murmuró, apoyándole una mano en la cintura-. Por lo menos, nada que esté en condiciones de ser usada.

Encerrándole la cara entre las manos, le hizo levantar un poco más la barbilla y esperó a que lo mirase, antes de preguntar con ternura:

-¿Qué ha pasado?

Rukia movió la cabeza, Ichigo tuvo un deseo tan intenso de besarla que se le hizo un nudo en el estómago. Durante toda la mañana, había estado buscando una excusa para volver a la casa. Y a ella. No tanto para besarla otra vez, aunque en ese momento sí lo pensaba, sino para cerciorarse que no había sido su imaginación la expresión de felicidad pura que había visto en sus ojos en el desayuno. No todos los días un hombre tenía la ocasión de que se le saltaran los botones de la camisa de puro orgullo masculino, pero, caramba, se sentía muy bien. El solo saber que era el primero en ver esa piel del color de la crema a la luz de la lámpara le provocó en la garganta un nudo grande como un huevo.

Maldición, la amaba. Claro que no estaba, en absoluto, dispuesto a decirlo en voz alta. La noche anterior llegó hasta el punto de decirle que creía estar enamorándose de ella, pero eso estaba muy lejos de admitir que ya lo estaba. Un hombre debía tener en cuenta las consecuencias antes de revelarse a sí mismo de ese modo, en especial a una mujer que había estado tan renuente de llevar su apellido... y tan nerviosa ante la perspectiva de compartir su cama.

-Dime qué ha pasado con la harina -la instó, más para disfrutar de la música de su voz que por mera curiosidad.

-Me creerás una torpe sin remedio.

Con el pulgar, Ichigo le quitó una mancha de harina del mentón y lo sintió temblar. La piel de Rukia era flexible y tibia, y su carne, lechosa, suave como un pétalo. Bajo la simple falda azul que no dejaba ver otra cosa que las puntas de los zapatos, los muslos eran esbeltos aunque de deliciosa plenitud, las pantorrillas bien formadas, los tobillos, delgados. Esa noche, cuando hubiesen bajado la llama de la lámpara y la puerta estuviese cerrada, lamería cada centímetro de su mujer con la lengua, y ella emitiría otra vez esos ruidos que le salían del fondo de la garganta.

El cuerpo se le puso tenso contra la bragueta de los vaqueros.

-Creo que eres adorable.

-No, no lo soy. Soy torpe y corta de vista y no puedo ni hacer una costura derecha.

-No necesitas más que tus gafas y un poco de práctica, eso es todo.

Rukia sintió como un aleteo en las cercanías del corazón. Aunque le dolía admitirlo, incluso para sí misma, anhelaba la aprobación de Ichigo. Casi tanto como anhelaba su amor. Pero se esforzó por ser sincera. A pesar de que el matrimonio se había precipitado a raíz de una treta, o tal vez precisamente por eso, tenía deseos desesperados de que la vida en común se basara en la confianza mutua. Aun así, necesitó aspirar tres profundas bocanadas de aire hasta poder barbotar:

-Me tropecé con el tren que tallaste para Hanatarou y, eh... volqué el tarro de harina.

-¿Se rompió?

Asintió y agregó:

-Me llevó una hora barrer la harina de las grietas del suelo. Y mientras estaba ocupada en eso, Kon se robó el pollo que Renji trajo para la cena de hoy.

-¿Permitiste que Renji matara un pollo?

-Oh, no. El pobre murió de viejo. Por eso fue tan horrible que Kon lo robara. Quiero decir que no muy a menudo un pollo muere de viejo como este.

-Quizá más a menudo de lo que tú supones. Todas las primaveras compramos lotes enteros de pollos de una sola vez, así que cuando crecen y empiezan a caerse suelen caer uno encima de otro. No me sorprendería que hubiese otro lanzando el último aliento en este mismo instante. Tal vez todavía podamos cenar con pollo.

-¡Si yo no dejo que Kon lo robe!

-Que el cielo nos ampare -dijo Clint arrastrando las palabras, con un súbito chisporroteo en los ojos, bajo el marco de las negras pestañas.

-De eso se trata, Ichigo. Empiezo a pensar que ni el ángel Gabriel; sus arcángeles podrían convertirme en la clase de esposa que mereces.

La boca firme del hombre se curvó en las comisuras y terminó, a fin, en una sonrisa ladeada, de muchacho. Pero la expresión de sus ojos hubiese bastado para encender la sangre de Rukia.

-En lo que a mí respecta, Rukia, puedes quemar galletas desde ahora hasta el día del Juicio Final, y no me oirás una palabra de queja -le aseguró, con esa voz grave que Rukia había aprendido a adorar-. A menos mientras sigas apoyando ese pequeño y hermoso trasero contra mí todas las noches.

Le rozó el costado del pecho con una mano. Los dedos eran duros pero la caricia, suave, cuando ahuecó la mano sobre él.

-En cuanto a la maldita harina, no es tu culpa que Hanatarou dejara e tren tirado.

Aunque había dos capas de tela interpuestas entre la mano y su piel Rukia sintió que le quemaba donde tocaba, y lo único que pudo hacer fue murmurar sonidos inarticulados.

-Y en lo que se refiere al pollo, creo que podría matar a Kon -sugirió.

Sin poder contenerse, Rukia se arqueó hacia él y, al mismo tiempo le rodeó el fuerte cuello bronceado con los brazos.

-Sólo bésame -susurró, acercándolo a ella.

El gemido de Ichigo vibró contra los labios entreabiertos un segundo antes de que su boca se cerrase sobre la de ella. Los labios del hombre eran calientes; el aliento, húmedo; la lengua, exigente y arrogante.

Rukia sintió que el corazón se le aceleraba, y un zumbido sordo rugió en los oídos, anhelante, desesperado; se arqueó contra él, y su cuerpo respondió al de su esposo como si tuviese voluntad propia. El susurro áspero de su respiración la embelesó.

Cuando las manos de él le soltaron la cintura de la falda, Rukia ahogó una exclamación. Cuando las yemas de sus dedos buscaron otra vez el pecho, gimió. Entre besos intensos, ansiosos, ella desabotonó la camisa de cambray que esa mañana había tomado directamente de la canasta de planchado.

En el instante en que la falda quedó abierta, oyó un ruido. Una voz que llamaba a Ichigo. La voz de una mujer. Ichigo se soltó, y su manos, instintivamente, la atrajeron contra la protección de su propio pecho ancho, en el mismo momento que se volvía hacia donde venía la voz.

Con el corazón golpeándole y los pulmones anhelantes de aire, Ichigo trató de despejarse la cabeza. Conocía esa voz...

-Ichigo-chan, ¿eres tú?

-¿Tía Unohana?- dijo, atónito, un segundo antes de que la silueta rotunda de su tía llenara el vano de la puerta.

Como un rollizo pajarraco negro abriendo las alas, la tía, vestida de negro de pies a cabeza, abrió los brazos a los lados.

-Recibí tu carta, ¡y aquí estoy, he venido a atender la casa y a ayudar a criar a esos queridos sobrinos míos!

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CONTINUARÁ…

Lo siento muchoooooooo, yo pensé que ya había publicado este capitulo pero cuando lo revise no se ha subido, en verdad lo lamento no me di cuenta hasta este momento, como recompensa les dejo otro capitulo que es el penúltimo así que disfrútenlo :D

Orihime Cifer'Inoe : Gracias por tu comentario, me agrada que te haya gustado esta historia, lo siento en verdad si te hice esperar mucho, ojala hayas disfrutado el capitulo

Kyoko-chan2010: Lo siento en verdad por tardarme muuucho, pero te lo recompensaré con el otro capitulo que subiré, espero que lo disfrutes! De nuevo agradezco mucho tu comentario.

Kureimy: Arigatou por tu review, o mejor dicho por tus comentarios jajaja, en serio me hacen muy feliz, si te preguntas si sigo tu historia si la sigo, solamente es que no he tenido tiempo de dejarte un review como tu, pero no te preocupes aplicaré tu misma metodología y te dejaré los comentarios que no deje las anteriores semanas, de nuevo gracias por tus cometarios me hacen muy feliz, espero que te hayas gustado el capitulo.

Bueno mis queridos lectores hasta aquí y esperen el siguiente capitulo!

Aquí Lefthon-kun reportándose

MATTA NE!