Orgullo
Nymphadora Lupin no era una dulce damisela que debía ser rescatada o protegida, era más bien una guerrera que dejaba bien en claro qué pensaba y actuaba de acuerdo a ello. Cualquiera hubiese pensado que lo primero que iba a hacer cuando vio a Remus, era darle una fuerte cachetada o mandar una horrible maldición que le hiciera recordar porque no se debía abandonar a una bruja embarazada.
Pero en el momento en el que Remus la vio con ojos de desesperación, supo que lo iba a perdonar de inmediato.
- Yo también lo siento - le dijo la bruja - no sé que estaba pensando cuando no tomé la poción y honestamente, no pensé que ocurriría, no pensé...
- Dora - le detuvo Remus con una mano sobre el vientre de su esposa - solo prométeme que nunca más me mentirás, no con algo tan importante.
- Nunca más - prometió la bruja.
Dora sabía que por muy mal que había actuado Remus, ella tenía gran parte de la culpa. Ella en verdad no esperaba quedar embarazada con solo un mes de dejar la poción. Las posibilidades eran mínimas, se suponía demoraba un par de meses, la mayoría de las brujas no se embarazaban tan rápidamente y Dora de verdad iba a volver a tomar la poción al mes siguiente, ella sabía que Remus no quería un hijo.
Pero ocurrió y ella no iba a abandonar a su hijo.
Remus fue recibido con los brazos abiertos por los Tonks, la Orden y por Bill Weasley con ensayos sobre como la licantropía no se transmitía por paternidad, sino que por la saliva en luna llena. Él ya lo sabía, o mejor dicho ya había leído sobre ellos, pero cuando no habían casos para demostrarlo (y honestamente, ¿quién querría tener hijos con un hombre lobo?) y cuando se trataba de tu propia descendencia, uno no daba nada por sentado.
Aun así, cada mes que pasaba y cada centímetro que aumentaba el vientre de la metamorfomaga, se le hacía más difícil defender sus acciones pasadas. Harry tenía razón, nadie debe estar lejos de sus hijos.
Excepto, Edward Tonks.
Fue muy difícil verlo partir, pero después de que Dora hubiese llegado alterada después de ir a dejar a dos hijos de muggle a Azkaban bajo el cargo de robo de magia, la familia decidió que irse a la fuga era lo mejor que podría hacer, Andrómeda se quedaría cuidando a su hija embarazada y él ayudaría a la Orden mientras se escondía. Partiría junto a Dean Thomas en busca de Dirk Cresswell, un colega que había partido una semana antes.
- Te amo, Edward - se despidió Andrómeda - ten cuidado.
- Volveré - le prometió Ted a su esposa - conoceré a mi nieto.
Ver a la familia de su esposa ser separada a la fuerza fue un golpe para Remus, le dejó aun más claro que había estado equivocado todo este tiempo y hacía que le costase más ir en misiones con Kingsley o con los hombre lobo. Eran tiempos difíciles pero encontraban tiempo de estar juntos y disfrutarse.
- ¿Qué tal Sirius si es niño? - preguntó la metamorfomaga mientras comía dulces ácidos de Honeyducks.
- ¿Sirius Lupin? - repitió Remus ocultando una carcajada - Minerva McGonagall tendrá un infarto cuando llegue a Hogwarts.
- Quizá usarlo de segundo nombre - siguió la bruja - ya sabes, colocarle a tu hijo el nombre de un conocido convicto no es muy buena idea, no importa que tan seguro estés de su inocencia.
- Toda la razón - preguntó Remus emocionado - ¿Y si es niña?
- Un nombre común y corriente, nada parecido a Nymphadora - chilló Tonks - ninguna hija mía cargara el sufrimiento que conlleva mi nombre.
Eran esos momentos en lo que Remus casi olvidaba que estaban en guerra. Pero lamentablemente esos momentos no duraban demasiado. Eran tiempos difíciles, nadie confiaba en nadie, Tonks tuvo que dejar de trabajar para el Departamento de Aurores por su embarazo, pero desde la Orden les informaban la horrible situación en los departamentos después de que Harry hubiese irrumpido dentro del ministerio. Habían aumentado la seguridad, la paranoia y las irregularidades en los interrogatorios.
Arthur había sido interrogado más de una vez después de que todos hubiesen visto a su hijo con Harry y Hermione en el Atrio del Ministerio. Aun sufría de algunos efectos secundarios del Crucio. Las desapariciones empezaron a aumentar y los ataque a muggles también. Cada día había una nueva noticia que los aterrorizaba, la desesperanza aumentaba y no sabían nada de Harry y los chicos.
No hasta que Ron apareció.
Fue lo que la resistencia necesitaba y a pesar de que el pelirrojo insistió que no podía decir nada de la misión que Dumbledore le había dejado a Harry, se encargó de traer esperanza, asegurar que Harry sabía lo que hacía, que tenían que creer en él y en Hermione.
- ¿Y qué será? - preguntó el pelirrojo cuando lo encontraron en casa de Bill.
- Niño - sonrió la bruja - un pequeño Remus Lupin o bueno, no sabemos cómo lo llamaremos.
- ¡Felicidades! - exclamó Ron - debes estar orgulloso.
Remus agradeció que Ron nunca mencionó el incidente en Grimmauld Place y se mostró completamente sorprendido cuando Bill le mencionó que Dora estaba embarazada.
- Vas a ir por ellos - le dijo Remus a Ron mientras pasaban juntos la navidad.
- Si - aseguró Ron luciendo más como un adulto que un adolescente - no voy a parar hasta volver con ellos, tenemos una misión.
Tal y como Remus esperaba, después de navidad, Molly llegó a la casa llorando por la partida de Ron, Andrómeda y Tonks la recibieron con los brazos abiertos, consolándola mientras Molly repetía una y otra vez que quería a su hijo consigo, que aunque sabía que Ron era una personaje importante en la guerra, ella daría su vida por tenerlo sano y salvo en su hogar.
Unos días después llegó Dean Thomas a la puerta de la casa, herido y sin varita. Antes de que pudiera decir algo, Andrómeda supo por qué el joven estaba en la puerta de su casa en vez de estar buscando atención de sus heridas.
- Lo siento mucho - fueron las palabras del muchacho - estábamos intentando liberar a algunas personas antes de que las llevasen con ante el Ministerio, pero nos atraparon.
Drik Cresswell y un duende llamado Gornuk también habían muerto a manos de los carroñeros guiados por Fenrir Greyback. Ted murió salvando vidas y Dean quería que su familia lo supiera.
Andrómeda mostró el entrenamiento que le habían enseñado en la noble y ancestral casa de los Black. Curó a Dean sin decir ni una palabra, consoló a su hija que estaba apunto de parir y luego se encerró en su habitación por todo un día. El hechizo silenciador impidió que Remus o su hija la escucharan llorar, pero aun así se sentía la miseria de la bruja en toda la casa.
Era extraño no ver la sonrisa de Andrómeda cuando servía la once, sentir que había envejecido veinte años en solo un segundo o que sus ojos ahora se veían vacíos. Remus sabía lo que significaba perder a un ser querido. Él mismo había perdido a sus mejores amigos en más de una ocasión y sabía lo que se sentía no saber qué había pasado.
Al igual que con Sirius, no había un cuerpo que cremar y al igual que con las muertes en la primera guerra, no había tiempo para un funeral simbólico. Era extraño pensar que si Dean no hubiese entregado la trágica noticia, ellos hubiesen tardado días o semanas en darse cuenta de que había ocurrido. Quizá después de no recibir un mensaje codificado, como usualmente recibían cada semana, sospecharían que algo había ocurrido y Andrómeda hubiese tenido que realizar un hechizo a su argolla de matrimonio.
Todos sabían que Andrómeda había realizado el hechizo en más de un ocasión, ella no lloraba en público, pero se le podía ver girar la argolla en su dedo y mirarla con preocupación. Era como Harry había intentado hablarle al espejo mágico cuando murió Sirius, así como Remus fue a Grimmauld Place a escondidas, esperando que Sirius estuviera allí, sin importarle que hubiesen mortífagos dentro.
Andrómeda necesitaba algo para que la pena de la partida de Ted Tonks disminuyera.
- Edward Lupin - murmuró Remus.
- Edward Remus Lupin - repitió la metamorfomaga.
- Estaría orgulloso - agregó Andrómeda soltando la primera lágrima en público - mucho.
Este fue un capítulo escrito muy rápidamente, solo tres horas, pero tiene mucha mucha información. Creo que pueden ver que estamos llegando al final, no se bien si el próximo será el último capítulo o si necesitaré dividirlo en dos, pero WOW, ya estamos en el final. Espero disfruten esto y que comenten que es lo que opinan o si quieren un epilogo o ... cualquier cosa. Estoy emocionada.
Construyan un fuerte de almohadas, caigan al vacío y lloren de felicidad.
Simona Polle
