.::Remordimientos XI: Desesperanza::.


Esta guerra aún no ha terminado.


- ¡Zero! – La joven muchacha de ojos grises fue corriendo tras el cazador después de que Yuuki saliera de la sala de estar.

- ¡Zer..! – Callo al momento de ver que el cazador yacía debajo de la lluvia viendo el camino de regreso a la academia.

Rabia…. Rabia….. Rabia….

Un amenazante gesto de hostilidad se depositó en su rostro, apretó los puños fuertemente, cerro sus parpados y suspiro, una sonrisa dio inicio a unas cuantas palabras.

''¡Adiós Yuuki! ¡JAJAJAJAJAJAJA!''


Toc toc.

- ¿Yuuki? – Sayori toco nuevamente - ¿Yuuki? Por favor ábreme, necesito conversar contigo – Intento abrir la puerta, la había cerrado por dentro.

La joven Wakaba al ver que no había respuesta, decidió retirarse de aquel pasadizo, vacilo al momento de escuchar una puerta abriéndose.

- Hola Yori-chan… - Trato de fingir una sonrisa, pero fallo – Yuuki.. – La joven de cabellos rubios observo detenidamente a su amiga, una expresión de profunda melancolía lleno a Sayori de forma violenta, jamás la había visto tan triste...

- Yuuki… ya casi es hora de cenar... – Espero una pequeña sonrisa de parte de la purasangre, otro intento fallido – Gracias Yori-chan... Pero no tengo hambre..

Bajo la mirada hasta el suelo.

- Muchas gracias igualmente Yori-chan… - Empezó a cerrar un poco la puerta – Necesito descansar un poco, soy una dormilona, espero que no sea molestia, jeje – Sayori la observo – No te preocupes Yuuki, buenas noches – La joven Wakaba se despidió con una sonrisa en los labios, la purasangre cerró la puerta de la habitación para huéspedes.

Camino hacia la gran cama que yacía en medio de su habitación, en unos segundos se abalanzo sobre ella quedando de frente mirando hacia el techo pintado de un hermoso color blanco.

Una lagrima viajo sigilosamente hasta perderse debajo de su camisón, inevitablemente las muestras de sus sentimientos comenzaban a caer. Cerró los ojos y dejo que siguieran mojando su rostro y su cuello.

''Soy la prometida de Zero''

''NO TE VA A GUSTAR NADA''

- Porque…. – Susurro mentalmenteSoy…. Una tonta niña con falsa ilusiones… ¡Había pasado un año! Era obvio que Zero también piensa en su vida.

- Pero lo que no entiendo es que…

- Ella...

- Lo dijo con un tono de gran victoria y me observaba con una mirada llena de hipocresía...

- ¿Por qué?

- ¿Ahora que hare?

Una fuerte ventisca golpeo su rostro, reacciono al instante, el aire movía su cabello a su gusto, se agolpo en su rostro sin permitirle ver con exactitud.

Las ventanas de la habitación se abrieron de golpe. Estaba a punto de pedir auxilio cuando el viento disminuyo y pudo ver con claridad la persona responsable de todo eso.

- Madeleine…

La gran sombra oscura estaba detrás de ella, no quiso observarla, no de nuevo, le daría tontos acertijos sin sentido, otras palabras más de advertencia, y... Después de todo...

¿Por qué ella la visitaba?

Suspiro, mientras hablaba más rápido con ella y Madeleine le advertía sobre algo sin sentido, más rápido se iría de su habitación.

Giro hacia la dirección de la sombra, sus parpados desparecieron por unos momentos y un grito ahogado se depositó en su garganta.


Abrió la puerta entrando al instante a la Mansión Ayuzawa, ajusto a Bloody Rose en su chaqueta, camino hacia la cocina con la intención de encontrarse con Emilia.

- Emilia... – El joven cazador llamo a la joven sirvienta - ¡Joven Zero! – Emilia tenía lágrimas de alegría en los ojos.

- ¿Qué sucede Emilia? – La joven sirvienta estaba con una expresión de emoción en el rostro.

- ¡Joven Zero! ¡La señorita Midori ha rompido fuente! ¡Ha ido al hospital!

El muchacho de cabellera platinada abrió los ojos exageradamente, su vista se nublo por un momento para luego recobrar la cordura de la situación en la que se encontraba.

- ¿Se siente bien joven Zero? – Emilia noto el gesto de sorpresa y angustia a la vez.

- Si, Emilia… ¿Hace cuánto Midori rompió fuente? – La joven sirvienta pensó por un momento, sonrió contenta de saber la respuesta – Hace unas 5 horas, ella lo llamo pero al parecer su celular estaba apagado.

- Tengo que ir al hospital – Se acomodó la chaqueta – Si ella les llama, díganle que estoy en camino.

Zero corrió hacia la puerta de entrada de la mansión.

- ¡Joven Zero! ¡La señorita Midori ya está en camino! – El joven cazador no pudo escuchar las palabras de Emilia, con mucho apuro abrió la puerta principal de la mansión encontrándose al instante con Midori y el pequeño bebe que traía en los brazos.

- ¡Zero! – La joven muchacha se abalanzo sobre el cazador con cuidado de no aplastar al pequeño bebe.

En segundos, el muchacho de orbes grisáceos sintió dos pequeños cuerpos apoyándose sobre él, impresionantemente su aliento disminuyo hasta no sentir su propia respiración.

- Zero… mírala… - De los ojos de la castaña brotaban lágrimas de inmensa felicidad, el joven cazador la sostuvo en sus brazos y destapo un poco la pequeña manta que la cubría para observar su pequeño rostro, la observo detenidamente, se parecía a Midori por los grandes ojos grises, un extraño sentimiento se agolpo en su rostro.

- Es…. Hermosa – La joven madre que observaba al cazador, aprecio el gran esfuerzo del dueño de Bloody Rose para embozar al menos una sonrisa al ver a su hija, el gesto de alegría en ella se transformó radicalmente en un expresion de angustia, un pequeño charco de agua se hizo presente en sus ojos dándole forma de lágrima hasta viajar por sus mejillas.

En segundos la joven castaña salió corriendo hacia un lugar desconocido para Zero, dejándolos solos a ellos dos.

- ¡Midori! – La joven castaña subió las escaleras rápidamente.

Las jóvenes sirvientas que estaban presentes en aquella escena, comenzaron a murmurar fuertemente. Zero fue hacia Emilia y le entrego al bebé.

- Por favor cuídala – Dicho esto Zero fue hacia donde fue Midori dejando al bebé en brazos de Emilia.

El muchacho de ojos grisáceos subió las escaleras rápidamente, se dirigió hacia la habitación de la pequeña chica, cuando estaba a punto de tocar, escucha distantemente tenues quejidos y unos gemidos de dolor.

- Midori – El joven cazador suspiro pesadamente - ¿Qué demonios fue lo que te pasó allá?

Zero oyó la puerta abriéndose de golpe.

- ¡TE DIRE LO QUE SUCEDE! – Lo miro hacia los ojos con una inmensa cólera - ¡NO ME QUIERES NI A MI! ¡NI A TU PROPIA HIJA! – Fue hacia él y comenzó a golpearlo en el pecho - ¡TE LO VOY A VOLVER A REPETIR! ¡NO TE NECESITO! ¡PUEDES LARGARTE!

En un solo instante, el cazador la atrajo hacia él y la encerró entre sus brazos, acaricio su larga cabellera color madera y la beso, sorprendiendo a la castaña.

- Gracias.. - ¡¿Qué demonios hice?!

La joven madre sonrió con maldad y hundió su rostro en el fuerte pecho del cazador.


- Made… leine.. – Un fuerte sentimiento de angustia domino a la purasangre, la oscura sombre seguía observándola fríamente, como si nada pasara, o como si no pudiera leer la grave expresión que transmitía su rostro.

- ¿Qué fue lo que te paso? – Yuuki observaba una gran abertura que daba inicio en la parte superior de su rostro, estaba totalmente rota, algunos ríos de sangre lo invadían deslizándose por su mejilla, hasta caer en un punto abismal.

La dueña de Artemis aprecio como Madeleine suspiraba y se mostraba cabizbaja, no se atrevía a cuestionar su apariencia, esperaba con paciencia que ella articulara alguna palabra o sonido.

- Mi ciclo de vida está por concluir – Una leve brisa sacudió su cabellera – Es hora de que sepas toda la verdad acerca de Midori y de The Mirror Book y de cómo ha jugado peligrosamente con la vida de ustedes dos.

- ¿A quién se refiere exactamente? – La sombra la observo – Tu y el cazador – Yuuki abrió los ojos desmesuradamente al escuchar eso.

- Estas equivocada Madeleine – Yuuki suspiro – Zero tiene una vida por delante, tiene una hermosa esposa y…. un hermoso bebé a punto de nacer.

- Todo… es una mentira – La castaña la observo confundida, la sombra aun la observaba – Antes de irme, debes escucharme atentamente, desconozco cuándo podremos hablar nuevamente – La castaña la observo y espero a sus palabras.

- Midori… es una Blackwell, es uno de mis parientes muy lejanos, aún recuerdo aquel día en el cual fui encerrada en el Mirror Book permaneciendo ahí para siempre – La castaña la observaba con un gesto de tristeza en el rostro – No me observes así purasangre, todo tiene una razón, no llegaste a saber de The Mirror Book en vano.

- ¿Qué vinculo tengo con The Mirror Book? Aun no entiendo eso – cuestiono nerviosa – Te lo explicare, solo escúchame atentamente.

- Un día, mi padre encontró un pequeño chico que fue abandonado por sus padres, rondaba por las calles, pidiendo alimento y agua, mi padre decidió adoptarlo, yo lo trate como a un hermano, pero por desgracia, él nunca me vio como una.

Bajo la mirada por un segundo.

- Cuando mi padre murió me dejo a cargo de The Mirror Book para yo ser su guardiana y protectora hasta el día de mi muerte e inculcarle a mis hijos sobre su valor y lo sagrada que era su posesión. Pero eso no le agrado a mi hermano adoptivo, el estallo en cólera y le reclamo a mi padre por qué me lo dejo a mí para su cuidado, el exploto, y empezó a golpearme fuertemente hasta caer yo inconsciente.

Yuuki perdió el aliento por breves segundos, aun observaba a Madeleine.

- Al recuperar totalmente la conciencia, lo primero que observe al abrir los ojos fue la punta de un cuchillo dirigiéndose a mi corazón – Madeleine se mostró cabizbaja por un momento – Aun moribunda, escuche como mi hermano pronunciaba algunas palabras y como yo iba desapareciendo hasta entrar en el libro y ser encerrada ahí para siempre.

Una fuerte ventisca se aproximó hacia la castaña.

- Mi hermano me encerró en el libro prohibido de los cazadores, y he permanecido ahí por más de miles de años, el libro se ha ido trasmitiendo de generación en generación, sin darle importancia y sin ser abierto. Pero… en este caso es demasiado diferente.

- ¿Diferente? – Cuestiono la castaña.

- El libro fue abierto, esa es la razón por la cual estoy hablando contigo justo en estos momentos, porque si el libro no se hubiera abierto, no nos hubiéramos conocido.

- Si esto es así… ¿Quién abrió el libro prohibido de los cazadores? – Yuuki comenzaba a perder el aliento.

- Midori, es la única persona, mi hermano es ancestro de Midori y ella posee The Mirror Book – Una punzada choco en el pecho de la purasangre, perdiendo el aliento y abriendo los parpados exageradamente.

- El ciclo de toda esta realidad tiene una duración de 5 días exactos, recuerda purasangre toda esta realidad es una mentira, este es un juego de Midori.

- ¡¿Pero porque ella haría eso?! – cuestiono perpleja.

- No puedo responder a eso.. – Madeleine cerro los ojos y volvió a observarla – Eso tendrás que averiguarlo tu sola cuando tengas The Mirror Book en tus propias manos.

- ¿Qué sucederá cuando… pasen los cinco días? – Yuuki observo a Madeleine y ella la observo con seriedad.

- Transcurridos los cinco días, la verdadera realidad del pasado y del futuro ya no existirá, se destruirá completamente, al igual que las reglas de The Mirror Book y aquellas personas que pertenecieron y dejaron una gran huella en el futuro, desparecerán al gusto de la poseedora del libro prohibido de los cazadores.

Yuuki mantenía los ojos abiertos por la sensación de terror dentro de ella.

- Eso quiere decir que yo… - Titubeo.

- Así es purasangre, morirás.


¡Hello! ¿Qué tal? Espero que todos estén muy bien, como prometí, un capítulo más en esta historia, ahora si… se descubrió el gran secreto… muchas gracias a aquellas que comentaron en el capítulo anterior, como dice Madeleine en cinco capítulos acaba esta historia, estoy pensando en un epilogo y cerrar con broche de oro.

Espero que este capítulo sea de su agrado, un beso y un abrazo.

Celeste.