Disclaimer: HP = JKR
Capítulo 10: A Good Woman Likes To Drink (A una buena mujer le gusta tomar)
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La cálida mañana de agosto fue muy bien recibida en la mansión Potter, los cinco residentes más los dos invitados habían decidido tomar el sol a las orillas del lago. Bueno, en realidad eso habían decidido los señores Potter, porque los otros cinco adolescentes estaban disfrutando del agua fresca.
- Finalmente una actividad que no incluye volar por todos lados como demente- declaró Hermione flotando boca arriba mientras su hermano y Remus atacaban a Peter con chorros de agua.
- Ah, pero si volar es mucho más divertido- dijo Sirius flotando a su lado totalmente relajado.
- Las escobas no son el medio más seguro para volar ¿sabes cuántos accidentes han pasado en ellas?- debatió.
- Un número que seguramente se pudo haber evitado si yo hubiera ido conduciendo- soltó él.
La castaña se enderezó sumergiendo su cuerpo en el agua y solamente dejando a flote su cabeza, había aprendido a nadar desde muy pequeña y era una actividad que la relajaba.
Sirius la imitó lanzándole una sonrisa traviesa.
- No lo creo, yo no me subiría a una escoba contigo aunque me pagaran- le dijo ella en tono retador.
- ¿Ni aunque te pagaran con favores, digamos, físicos?- le dijo él acercándose peligrosamente a ella.
Aún en el agua se adivinaba el perfecto cuerpo del chico, cosa que no pasaba desapercibida para la castaña quien llevaba puesto un bikini que provocaba reacciones similares en su novio.
Las hormonas eran unos seres traicioneros.
- Ey, estamos viéndolos. Pervertidos...- les gruñó James sin poder contenerse mientras sumergía a Remus, y Peter aprovechaba para lanzarle agua al rostro.
- Déjalos, parecen estarla pasando bien. Uno que es soltero y desafortunado en el amor...- declaró la rata con una mirada melancólica. Hermione deseó que no estuviera pensando en Cas, aunque en este tiempo Pettigrew no los hubiera traicionado (aún), no le agradaba para su amiga.
- No te quejes Colagusano, el otro día te vi hablando con una rubia muy linda- dijo Remus saliendo del agua y le lanzó un chorro de agua a James en venganza.
El regordete chico apagó su mirada.
- Ella solamente me pidió si podía conseguirle una cita con James o contigo Remus- confesó.
- ¿Y qué hay de mí? ¿No pidió una cita conmigo?- reclamó Sirius ligeramente indignado, después de todo él era el más guapo de los Merodeadores.
- ¿Disculpa?- la castaña enarcó una ceja ante tal pregunta.
James soltó una carcajada.
- Supongo que las chicas saben que estás ocupado y temen que Hermione las hechice o algo así- declaró el pelinegro quitándose algo de su cabello empapado del rostro.
- Probablemente- asintió el ojigris rodeando a su indignada novia con sus brazos- Saben que solamente tengo ojos para cierta slytherin- agregó a lo que chica terminó sonriendo.
- Demasiada miel, me empalago- bromeó Peter.
- Este año, yo también saldré del mercado porque conquistaré finalmente a Lily- soltó James espontáneamente- Seguramente la deslumbraré con mi posición de Premio Anual y no tendrá más remedio que casarse conmigo- añadió muy seguro de sí mismo.
- Sí, de seguro la deslumbrarás tanto que ella será quien te pida matrimonio en medio de un partido de Quidditch- dijo Remus con marcado sarcasmo.
- ¿Tú crees?- a James le brillaron los ojos con anticipación.
- No seas ingenuo hermano, a Lily no la impresionarás así- negó la castaña rodando sus ojos- Ya te dije que no le agrada tu egocentrismo.
- ¿Yo? ¿Egocéntrico? Por favor, no tengo la culpa que las mujeres se me lancen a los pies y que sea increíblemente guapo, ahora Premio Anual y que tenga una sonrisa estupenda- declaró inflando su pecho.
- ¡Egocéntrico!- el otro pelinegro le arrojó un gran chorro de agua dándole justo en la cara.
- Ey, mira quién lo dice- reclamó el de lentes limpiándose los ojos con las manos.
- No, ya no soy egocéntrico ahora soy Hermionecéntrico- declaró orgulloso de su denominación mientras apretaba a su novia nuevamente entre sus brazos. Ella rio condescendientemente.
- ¿Y qué palabra es esa?- inquirió Remus divertido.
- Significa que mi mundo gira alrededor de Hermione, simple- explicó llanamente.
- Si fuera una gryffindor, diría que eso es muy tierno Sirius pero como no lo soy, te diré que me asustas. No quiero tenerte pegado a mí las 24 horas del día- dijo la aludida conteniendo una risita.
- ¿Segura que no?- le preguntó apretándola más contra sí y haciéndole notar 'algo' en su espalda baja.
Al instante, la chica se tornó color escarlata y su ritmo cardiaco se aceleró considerablemente.
- ¡Sirius Black! Deja de pervertir a mi hermana en este instante- le exigió James notando su jugarreta.
- Bien, bien no te pongas histérico Cornamenta- dijo el aludido soltando a su novia y nadando hasta colocarse a su lado. Ante eso la chica pudo ordenar sus ideas y le dirigió una mirada severa al ojigris.
- Aún no entiendo cómo es que tú quedaste de Premio Anual, Remus tenía más posibilidades y méritos- cambió de tema la castaña.
- Resiento eso hermana, para que lo sepas, mis notas son muy altas- dijo el chico de lentes.
- Igual de altas que el número de tus detenciones- objetó ella.
- También tú has tenido muchas detenciones.
- Por eso yo no soy Premio Anual.
- ¿Ah sí? Pues yo soy Premio Anual porque Lily es el otro Premio Anual.
- Eso no tiene ninguna lógica.
- Para mí tiene toda la lógica del mundo, el destino nos quiero juntos.
- Eso no tiene sentido.
- Para mí sí...
- ¡Basta!- los interrumpió el licántropo, esos mellizos podían seguir discutiendo por horas si no eran detenidos- Lily es Premio Anual porque se lo merece, y James es Premio Anual porque alguien puso demasiado alcohol en los dulces del director, asunto terminado- declaró con firmeza.
James bufó y los demás rieron.
- Entonces ¿tendremos más libertad para hacer bromas este año?- concluyó Sirius muy quitado de la pena.
- Ya lo creo- sonrió su mejor amigo.
- Para su desgracia, tanto Hermione como yo seguimos siendo Prefectos- intervino el ojimiel.
- Ya veremos qué pasa...ahora voy tarde para la exposición de Plantas del Lejano Oriente, así que adiós- dijo la única chica presente nadando hacia la orilla del lago.
- ¿Tienes que ir?- le gritó Sirius con un puchero.
- Siempre puedes acompañarme- sonrió ella sabiendo que se negaría en redondo.
- Eh...creo que Peter quiere que lo ayude con algo de Defensa- respondió el otro rápidamente.
- ¿Quiero?- el chico se extrañó pero al ver la mirada asesina de su amigo captó la estrategia- Eh, sí, necesito que me ayude- declaró titubeante.
Hermione sonrió nuevamente, lo dejaría pasar esta vez.
- ¿Quieres que te acompañe cariño? Suena a que será muy interesante- le ofreció su madre al verla pasar a su lado.
- No mamá, quédate descansando te contaré lo que suceda- negó amablemente, después de todo quería aprovechar ese tiempo para despejarse un poco.
Dorea miró a su hija con aire crítico y comprendió su necesidad de privacidad.
- Muy bien, pero ten mucho cuidado- asintió ésta.
- Lo tendré, nos vemos papá- se despidió caminando hacia la mansión donde se cambió a una túnica más elegante y tomó su entrada al evento.
Enseguida, se dirigió a la chimenea para transportarse directamente a la recepción del enorme invernadero donde sería la exposición. Los organizadores de la muestra eran los Ministros de Magia de China y de la India respectivamente, por esa razón solamente algunos personajes del mundo mágico habían sido invitados. Por fortuna, la familia Potter era prestigiosa en Inglaterra y era conocido que Dorea adoraba sus jardines, por ello recibieron una invitación especial que solamente Hermione aprovechó.
- Señorita Potter, bienvenida- reverenció un elfo doméstico vestido en un bonito traje de corte oriental- ¿Desea algo de beber?- ofreció.
- No de momento, gracias- dijo abriéndose paso entre la multitud de magos bien vestidos y mucho más interesados en socializar que en ver la exhibición de plantas mágicas.
La castaña se acercó hacia una enorme planta con largas hojas color violeta y machas amarillas, era una especie que no había visto en su país y, más allá del color, se interesó por las diminutas flores en forma de gota de agua que nacían de su tallo.
Otra persona se colocó al lado de ella y extendió su mano para acariciar una de las hojas, al contacto la planta se balanceó gentilmente.
- Parece gustarle que la acaricien- comentó el desconocido casualmente, su acento era marcado.
- Claro, cualquier planta mágica se nutre de la energía de los magos- asintió la castaña fascinada por el tema y sin tomar demasiada importancia en el aspecto extranjero de su interlocutor.
- Parece conocer del tema señorita- dijo el mago de piel color chocolate claro.
- Mi madre tiene un jardín muy extenso y lo cuidamos juntas- confesó con desenvoltura- ¿Sabe el nombre de la planta?- preguntó.
- Es una Gandapura- informó al instante- Sus propiedades mágicas son muy interesantes pues acentúa el sabor de los venenos- agregó.
Hermione asintió deseosa de saber más datos sobre la planta, ya que en su programa a penas venía la región de donde provenía.
- ¿Sería capaz de acentuar el sabor de las Judías Soporíferas?- volvió a preguntar.
- Habría que intentarlo, suena a un experimento interesante- indicó el mago de espesas cejas negras- Si me disculpa- se excusó cuando otro mago de rasgos asiáticos lo llamó desde lejos.
La chica siguió meditando sobre los posibles usos de esa curiosa planta, al parecer pasaría más tiempo del esperado en la exposición si así examinaba cada espécimen.
- ¿Trabajando ya en Cooperación Mágica Internacional?- le preguntó una nueva voz a su lado, esa tenía acento inglés.
Ella encaró a dicha persona encontrándose con los ojos de Sirius pero en el rostro equivocado.
- Regulus- lo reconoció sin demasiado entusiasmo, después de todo su último encuentro había sido poco agradable- ¿A qué te refieres?- preguntó algo confundida, era normal que en ese lugar hubiera gente de varias nacionalidades.
- A que estabas hablando muy amenamente con el Ministro de Magia de la India, Adesh Gupta- declaró ligeramente admirado, la chica hizo un gesto de sorpresa- Y no lo sabías...típico- dijo el joven con algo de diversión en su voz.- El Ministro Gupta está hablando con el Ministro de Magia de China llamado Long Zhao, para que lo sepas de antemano- agregó señalando con un gesto al hombre de rasgos asiáticos.
- Que informativo, pero no tengo interés en eso ahora- pronunció queriendo seguir con su recorrido. No tenía ánimos de pelear o de ser insultada, no ese día al menos.
Una mano la toma del antebrazo con delicadeza y la intención de detenerla.
- Mi camino se torció Hermione- susurró el ojigris con una voz contrita.
La joven paró en seco y lo miró con fijeza, ¿acaso había escuchado bien? Necesitaba descubrir la sinceridad de esa declaración antes de decir más, y la encontró en lo profundo de su mirada platinada que brillaba con una pizca de miedo. A parecer finalmente R.A.B. había descubierto que Voldemort no era todo lo que prometía y que la realidad era mucho más cruel de lo que la pintaban.
Se apresuró a mirar a su alrededor y murmurar un mufiliato para que nadie pudiera entender su conversación.
- ¿Cuándo es tu iniciación?- le preguntó directamente. No necesitaban más palabras.
El chico torció el gesto.
- El siguiente verano- confesó- Mi madre insiste en que debo hacerlo por el honor de la familia, pero ya no estoy tan seguro de querer pagar el precio por ese honor- agregó como si tuviera vergüenza de confesar aquello, después de todo el honor era muy importante para las familias de sangre pura.
- No puedo hacer nada por ti más que ofrecerte huir...
- No abandonaré a mi familia- negó de inmediato- Además Bella me cazaría como a un perro...- agregó con un tinte amargo.
Hermione sintió pena por el chico, no podía imaginar lo que era crecer con una familia tan desquiciada como la suya, con el simple hecho de tener a Bellatrix como prima, ya era demasiado. Añadiendo a Walburga a esa ecuación, el joven ojigris debía sentirse confundido. Pero Sirius había crecido a su lado y él decidió seguir otro camino...
- Trabaja para mí- soltó espontáneamente.
- ¿Perdón?- el joven Black la miró confundido.
- Alegaré en tu favor cuando todo acabe, aunque tendrías que convertirte en mortífago tu lealtad estaría conmigo- elaboró cuidadosamente.
- ¿Y qué papel tendrás tú en toda esta guerra? Para que me ofrezcas una salvaguarda debes de tener una posición fuerte ¿no?- inquirió con desconfianza.
Ella sonrió de lado, definitivamente Regulus era astuto.
- Eso déjamelo a mí, tú solamente consigue información.
- Un espía- escupió- Hasta que Él me descubra y me mate- alegó.
- Por eso debes trabajar en tus escudos mentales todo el año siguiente, para que jamás te descubra.
- ¿Y si ustedes pierden?
- Te quedarías con tu papel de mortífago y asunto arreglado, yo no te delataré. Sé que es arriesgado pero es el precio a pagar si de verdad quieres ser dueño de tu futuro- le aseguró queriendo ayudarlo a cumplir con su destino pero evitando que muriera en el proceso.
Regulus suspiró discretamente pero terminó asintiendo.
- ¿Cómo está Sirius?- preguntó cambiando de tema.
- Feliz, aún no está totalmente consciente de la guerra que se avecina pero quiere convertirse en un auror y, bueno, ya sabes el resto- declaró ella.
- Cada quien peleará con sus medios supongo. No le digas de esta conversación, no quiero que vaya a tentarse el corazón si nos encontramos en una pelea- dijo esbozando una sonrisita- Porque yo no lo haré- agregó.
- Te enviaré algo para que estemos en contacto- asintió ella también.
- De acuerdo- hizo gesto de retirada pero ella lo detuvo tomándolo del brazo con gentileza.
- Regulus, ¿estás seguro de esto?- le preguntó queriendo saber si el chico continuaría hasta las últimas consecuencias de ser necesario, no podía darse el lujo de ser traicionada.
El chico la miró fijamente con sus ojos color mercurio, su rostro había perdido toda la inocencia de la infancia y ahora era solamente una máscara de pesar.
- No perderé mi alma- fue todo lo que dijo antes de soltarse del agarre y alejarse.
La joven Potter no supo exactamente a qué se refería con eso pero estaba segura de que el menor tenía una, a diferencia de algunos mortífagos que conoció en su otra vida.
El proceso para destruir el Relicario de Slytherin, había empezado.
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El verano llegó a su fin demasiado rápido para algunos y demasiado lento para otros. Y con él, el último viaje como alumnos hacia Hogwarts.
- ¡Hermione!- una sonriente pelirroja entró al compartimiento donde estaba la castaña en cuestión- ¡Soy Premio Anual!- anunció llena de emoción.
En efecto, sobre su uniforme ya puesto llevaba un escudo con una enorme P dorada.
- Muchas felicidades Lily- sonrió la aludida recibiendo el abrazo con alegría.
- Creí que ibas a ser tú, pero me llegó la Carta y ¡paf!- detalló sin perder su emoción y sin notar la mirada fija de cierto pelinegro.
- Sí, sí, ahora medio tren lo sabe pelirroja- rio Cas acomodada a un lado de la ventana y justo frente a Hermione.
- Solamente estás molesta porque no te hicieron prefecta de nuevo- se burló Sirius haciéndose notar finalmente.
Lily lo miró como si apenas lo descubriera y sus ojos se abrieron en demasía cuando vio a James portando una enorme sonrisa y un escudo igual al suyo.
- ¡Tú!- exclamó apuntándolo con su dedo.
- James Potter, Premio Anual- declaró el chico de ojos color avellana con autosuficiencia, su hermana rodó los ojos.
- ¡¿Qué clase de broma es esta?!- soltó la pelirroja mirando a Hermione como esperando una explicación.
- Ey, yo no tengo nada qué ver con esto- se defendió ésta levantando sus manos en señal de paz.
- Nosotros quedamos tan sorprendidos como tú- la apoyó Remus dejando su lectura de lado.
- Creo que ambos se lo merecían- aportó Peter queriendo ayudar pero solamente empeoró la cosas.
- ¡¿Merecer?! ¡Potter no se merece ni las gracias!- bufó Lily con el rostro rojo por el enojo.
- ¿Qué?- reclamó la castaña slytherin de inmediato.
- ¡Tú no!- gritó la pelirroja al instante logrando que la primera se encogiera en su asiento- Debe de haber un error- concluyó tratando de controlarse mientras se masajeaba las sienes con sus dedos.
- No hay error, es el destino que...- la declaración de James fue cortada porque Sirius le dio una patada ya que Hermione le dio un codazo para ese efecto.- Digo, eh, será un placer trabajar juntos- se corrigió.
- Dime que es un error Remus- le suplicó la pelirroja al más sensato de los Merodeadores.
- Quisiera hacerlo Lily, pero no puedo- negó el licántropo.
- No me imagino cómo terminará su Torre- comentó Cas divertida por la escena.
- ¿Nuestra Torre?- se extrañó James mientras Lily palidecía.
- Sí, los Premios Anuales comparten una Torre privada- declaró Sirius como si fuera un hecho del saber popular.
El rostro de su mejor amigo se iluminó más si eso era posible.
- ¡Renunciaré!- clamó la pelirroja dramáticamente.
- Todos tranquilos, nadie va a renunciar a nada- trató de mediar Remus viendo que la ojiverde estaba al borde de un infarto.
- ¡No quiero compartir nada con Potter!- chilló nuevamente la gryffindor.
- ¿Y nuestra amistad?- la castaña no pudo evitar su comentario, era su instinto.
Ante eso, el rostro de su amiga se puso aún más rojo y la miró con exasperación. Iba a explotar.
- ¿Que los Premios Anuales no tienen que ir a una junta o algo así?- intercedió Sirius tratando de salvar a su novia de un seguro regaño.
- ¡Cierto!- gruñó Lily respirando hondo de nuevo y recordando sus obligaciones. Abrió la puerta del compartimiento y le lanzó una mirada severa a James quien se levantó de un salto para seguirla.
- Gracias por eso- suspiró Hermione soltando la respiración contenida al verlos irse.
- A veces eres demasiado slytherin para tu propio bien- le dijo el ojigris besándola suavemente en la mejilla.
La puerta su abrió de nuevo y todos se encogieron en su lugar temiendo que fuera la furiosa pelirroja, pero resultó ser una rubia conocida.
- Hola, ¿por qué tan exaltados?- les sonrió Alice con inocencia.
- Lily y Potter Dos son Premios Anuales- explicó Cas como si eso lo dijera todo. Y lo hacía pues los ojos de la recién llegada se abrieron más de la cuenta.
- Oh- fue todo lo que dijo acomodándose a un lado de Remus.
- ¿Qué habrá de cenar?- fue el comentario de Peter.
Y el ambiente se relajó.
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Finalizado el Banquete de Bienvenida y la presentación de los Premios Anuales (no había habido error para desgracia de Lily), los alumnos comenzaron a dispersarse hacia sus respectivas Salas Comunes.
Hermione caminó lentamente hacia las mazmorras donde murmuró la contraseña y entró a su Sala, ese año tenía que definir posiciones con especial cuidado, sabía que había mortífagos entre sus compañeros y con ellos informando a Voldemort de sus actos, era mejor tomar precauciones.
En cuanto entró, su mirada chocó con la de Nott, Miles entró atrás de ella y Avery estaba parado junto a Mulciber unos pasos más atrás. Elladora sencillamente se encaminó a su habitación y Severus se quedó sentado en uno de los sillones del lugar.
- Hermione- la saludó Nott con una leve inclinación de cabeza.
- Theodore- respondió- ¿Tuviste un buen verano?- preguntó casualmente.
El chico de fríos ojos claros sonrió de lado.
- No estuvo mal, ¿tú?- dijo.
- Lo de siempre- se encogió de hombros.
- ¿Vamos al salón de duelos?- propuso educadamente, como si se tratara de una invitación a tomar té.
- Vamos- asintió ella encaminándose al lugar, tras ellos fueron sus demás compañeros (menos Elladora).
Llegando al lugar señalado, los dos slytherin se colocaron uno frente al otro, las reglas cambiaban cada año y la magia utilizada se hacía más peligrosa.
- Hasta que uno de los dos caiga- declaró el chico a lo que ella asintió, no era una pregunta y sabía que el otro no se andaría con juegos porque los demás los observaban atentamente.
- No seré yo- rio ella iniciando su ataque.
Ambos se lanzaron conjuros básicos para probarse mutuamente, querían saber qué tanto habían cambiado durante el verano. Después, los hechizos comenzaron a complicarse y la castaña tuvo que controlarse para no desatar una ráfaga de conjuros demasiado complejos aunque el ojiazul no tuvo tantos reparos y la atacó con todo su repertorio.
La sangre no tardó en hacerse presente cuando un rayo morado golpeó a la chica en el pecho logrando sacarle un hilillo de sangre por la boca, a cambio, el chico recibió un feo corte en su brazo izquierdo.
Y fue ahí cuando todo cambió.
Hermione pudo ver, por el desgarrón de la túnica, una parte de la Marca Tenebrosa recién tatuada en el antebrazo de su compañero. Lo cual era sólo la constatación de lo que ya sabía, pero los otros ignoraban que ella lo sabía.
Todos los demás también lo vieron pero no hicieron ademán de mostrarse sorprendidos, ni siquiera Miles.
- Interesante diseño- comentó la castaña sin bajar la guardia.
- ¿Te gusta? Es nuevo- le contestó el otro apuntándola con su varita y mandándole una intensa mirada.
- No sabría decirte, los tiempos cambian y hay que aprender a adaptarse supongo- suspiró ella tomando una decisión, bajó su varita dejando su cuerpo expuesto- Me rindo- soltó.
Nott la miró con algo de sorpresa, no esperaba eso.
- Dijimos que esto terminaba hasta que uno de los dos cayera- replicó.
- Adelante, no me defenderé- invitó mientras Mulciber dibujaba una sonrisa de anticipación.
El ojiazul bajó su varita.
- Me alegra ver que has adquirido algo de sensatez, Hermione- declaró sabiendo que lo único que su compañera hacía era demostrar respeto ante su nueva posición para guardar apariencias y conservar su estatus neutral el mayor tiempo posible.
- Es mero instinto de preservación- alegó ella con sencillez, Avery bufó- Pero eso no significa que estoy dispuesta a privarme de la segunda posición- agregó volteando a mirar a Demetrius quien le sostuvo la mirada- ¿Alguien está interesado a retarme? Con o sin tatuaje- preguntó pasando a mirar a Ares.
Los dos chicos palidecieron al recordar el duelo del año pasado y se mantuvieron callados, Severus miró hacia otro lado y Miles sencillamente negó con la cabeza.
- Bien, parece que acabamos aquí- asintió Nott dando media vuelta para irse del salón, los demás lo siguieron sin decir otra palabra.
Cuando la castaña se quedó sola, tosió con fuerza y escupió más sangre. Al parecer su herida era algo más profunda de lo que imaginó, seguramente sus pulmones habían sido comprometidos.
De pronto, la figura argentina de un halcón hizo acto de presencia colocándose frente a ella.
- Hermione, ven en mi salón de pociones- dijo la voz de su amiga irlandesa por el pico del ave.
El corazón de la joven se aceleró y no esperó más, corrió rápidamente hacia el lugar señalado sin molestarse en limpiar la sangre que mojaba sus labios o en preocuparse por toparse con el celador. No sabía qué podía haber pasado dentro del colegio pero esperaba que nada grave, quizás Cas había entrado en una crisis emocional o alguna de sus pociones había salido mal…o alguien la había atacado. Las posibilidades marcharon por su mente preocupándola cada vez más.
Abrió la puerta del salón rogando porque nada grave hubiese pasado, y lo que encontró dentro la dejó sin palabras.
Cas, Alice y Lily estaban sentadas en el piso con un enorme caldero en medio de las tres; su nariz le indicó que el líquido que contenía era alcohol, y uno de los fuertes.
- Hermione... ¡¿qué demonios te pasó?!- la pelirroja fue la primera en reaccionar al ver a su amiga ensangrentada.
- ¡Cas! Te dije que el patronus era para emergencias- acusó la recién llegada ignorando la preocupación de la otra, estaba furiosa, creyó que algo malo le había sucedido.
- ¿A qué rayos juegan los slytherin?- preguntó la aludida sin hacer caso al reclamo y refiriéndose a la sangre expuesta que tenía la otra.
- Eso no es de su incumbencia...- dijo mientras tosía de nuevo sacando más sangre en el proceso, además la agitación le provocó que el dolor en su pecho se acentuara.
- Déjame ayudarte- Alice se levantó preocupada ofreciéndole su brazo a la chica.
- No necesito...- otra oleada de tos le impidió seguir hablando y la sangre salpicó un poco a la hufflepuff.
- Deben de ser tus pulmones- declaró Lily sacando su varita y apuntando al pecho de su amiga, una luz dorada la envolvió y sintió que el dolor disminuía- Eso servirá- asintió la pelirroja para sí.
- Gracias, los hechizos de sanación nunca han sido mi fuerte- dijo mucho más relajada, inspiró profundamente y el dolor despareció. Estaba mejor.
Aunque sus demás amigas no encontraron gracioso el comentario.
- El hechizo que te lanzaron es peligroso- regañó Lily de inmediato- ¿Fue la misma persona de la otra vez?- preguntó recordando un evento similar del año pasado.
Hermione miró a Alice esperando verla confundida por tal declaración.
- No te molestes, ya me pusieron al corriente- declaró la tejona sin pena alguna. Eso provocó que la slytherin frunciera el ceño.
- Se supone que no debemos tener secretos entre nosotras- explicó Cas también de pie- Aunque creo que tú nos guardas unos cuantos. ¿Quién te atacó? Si fue el mismo, lo mato- declaró cruzándose de brazos.
- No fue el mismo- negó ella- Pero también lo resolví, como les dije antes, estos son asuntos de Slytherin- declaró- Además, no tenían por qué haberse enterado si Cas no hubiera usado el patronus para una NO emergencia- reclamó mirando a la otra castaña con severidad. Todo ese drama hubiera sido efectivamente evadido si no la hubieran llamado de improviso.
- No intentes cambiar de tema Hermione, luego reprenderás a Cas- dijo a pelirroja cruzándose de brazos- Ahora nos vas a decir quién y por qué te atacaron- exigió haciendo un ademán de tomar su varita.
La slytherin enarcó una ceja ante semejante amenaza, realmente no quería pelear con sus amigas.
- ¿No podemos olvidarlo?- preguntó en un último esfuerzo por dejar el tema de lado.
Lily la miró con dureza al igual que Cas mientras que Alice le dirigió una apenada mirada.
- Es la segunda vez que te encontramos sangrando luego de un duelo con uno de tus compañeritos- dijo la ravenclaw- Si crees que lo dejaremos pasar nuevamente, estás muy equivocada- declaró también aferrando su propia varita.
La situación se acababa de complicar aún más.
- Y ni creas que nos intimida tu magia sin varita- agregó la pelirroja recordando cómo acabó la conversación similar del año pasado.
- Solamente queremos ayudarte Hermione- intervino la hufflepuff en tono conciliador aunque también tomó su varita discretamente.
La aludida miró a cada una de sus tres amigas, todas dispuestas a sacarle la verdad a punta de varita, y sonrió. Ella hubiera hecho exactamente lo mismo por Harry y Ron.
A lo mejor era momento de ser un poco más sincera con ellas, quizás era momento de bajar un poco sus defensas, dejar su paranoia un poco de lado, a lo mejor era lo que necesitaba, lo que ellas merecían después de todo. Además, las quería.
Suspiró relajando sus hombros.
- Cada año, en Slytherin se tiene que luchar por una posición- soltó finalmente.
Las otras relajaron también su postura y escucharon atentamente.
- ¿Una posición de qué? Tú eres prefecta- comentó Cas con curiosidad, siempre era interesante averiguar cómo funcionaban las otras Casas, aunque suponía que solamente las serpientes tenían un sistema de ese estilo. En Ravenclaw no había posiciones pero sí alumnos considerados eruditos en algún tema en particular.
- El título escolar no cuenta si no ganas tu posición dentro de nuestro mismo año, solamente con ella obtienes respeto- explicó lo más llanamente que pudo.
- ¿Es decir que se baten a duelo para ver quién es el mejor? Eso me suena muy salvaje- dijo Lily analizando lo dicho con el ceño fruncido.
- Es una tradición muy antigua de nuestra Casa, iniciada por el mismo Salazar- asintió la castaña- Admito que es anticuada pero gracias a ella, sabemos nuestros lugares y actuamos de acuerdo a ellos sin necesidad de crear conflictos fuera de la Casa- añadió.
- ¿Qué posición has ocupado tú?- quiso saber Alice captando la idea sin problemas.
- Primera y segunda- respondió como si nada.
- ¿Por eso es que Avery y Mulciber te obedecen cuando los corres?
- Sí, lo hacen sin muchas ganas pero saben su lugar- asintió nuevamente recordando a ese par de jóvenes mortífagos.
- Severus nunca me comentó acerca de esto... ¿es por eso que siempre te seguía? ¿Qué posición ocupaba él?- inquirió la gryffindor recordando a su antiguo amigo con pesar.
Hermione no respondió de inmediato, confesar la situación especial de Snape era delicado y no quería hacer sentir mal a nadie.
Alice captó la renuencia de su amiga por contestar y tomó la palabra.
- Snape no puede luchar por una posición porque es mestizo ¿verdad?- dedujo, a lo que la slytherin asintió.
Lily apretó sus labios pero contuvo su enojo, sabía de los prejuicios de sangre del mundo mágico y no se avergonzaba de quien era o de donde venía. Aunque doliera.
- ¿Cómo quedaron este año?- retomó el tema la otra castaña sin querer hacer sentir peor a su felina amiga, ella sabía también todo lo que conllevaba tener un estatus de sangre y de familia.
- Yo quedé en segundo lugar, pero aun así este año será complicado que respeten mi posición- habló seriamente- En sus pequeñas mentes me ven como una traidora de la sangre e indigna de ser Slytherin...temo que no podré protegerlas totalmente como antes, por eso deben de tener mucho cuidado de no vagar solas o confrontar directamente a mis compañeros- aconsejó mirando especialmente a Lily.
- Soy Premio Anual, no pueden atacarme- debatió ésta sin dejarse intimidar.
- ¿Crees que les importa recibir una detención o perder puntos?- inquirió Hermione con sarcasmo- Son viciosos, especialmente Avery y Mulciber, no se detendrán ante nada para dañar a quien se propongan- agregó convencida de que si tenían la oportunidad de hacer daño, lo harían en su máxima expresión.
Alice contuvo un escalofrío, esos dos la habían aterrorizado hace unos años, antes de ser amiga de Hermione y supo que la habían dejado en paz precisamente por esa amistad.
-Si lo intentan, descubrirán que el cerebro sirve para más cosas que para maldecir- dijo Cas sin miedo en su azul mirada, ella también era considerada una traidora de la sangre y con orgullo.
- De momento, lo más sensato sería terminar pacíficamente posible el colegio, dentro de lo que cabe claro. Luego, veremos- declaró la joven Potter sabiendo que la guerra iniciaría aproximadamente a finales de 1978. Tenía poco más de un año para prepararse.
- Luego, habrá guerra- musitó la pelirroja sin rastro de ingenuidad- Todas sabemos que las cosas están empeorando, no tiene caso negar lo evidente- sus ojos se llenaron de lágrimas pero se resistió a dejarla libres.
- Estaremos bien- la abrazó Alice con esa inocencia que siempre cargaba consigo, era difícil imaginar que se convertiría en una de las mejores aurores de su época.
Las cuatro se miraron profundamente, deseaban creer en esas palabras, querían vivir para seguir siendo amigas y defender a sus seres queridos.
Pero en la guerra, siempre había casualidades...
- Basta- dijo Cas- No las llamé para pelear o para preocuparnos por el futuro, las llamé porque tengo un caldero repleto de whisky de fuego y pienso usarlo- agregó señalando el enorme caldero olvidado en el suelo.
Hermione recordó dicho objeto también y presintió que nada bueno saldría de eso.
- Es contra las reglas...- inició Lily con su débil protesta.
- A menos que prefieras ir a tu Torre con Potter Dos- la cortó la ravenclaw a lo que la otra calló en el acto.- Bien, como tú no tienes moral Hermione entonces no tengo que convencerte de nada, y tú Alice ¿tienes algo que decir?- miró a la rubia con diversión mientras la slytherin bufaba indignada.
- ¿Que me voy a arrepentir de esto mañana?- inquirió casi con miedo.
- De eso nada, traigo algo conmigo que nos asegurará pase libre por toda la escuela- declaró Cas mostrándole una capa de apariencia antigua.
- ¿Es esa la Capa de mi hermano?
- La misma, nos resultó muy útil el año pasado y la tomé cuando íbamos en el tren- dijo la otra orgullosa por su hazaña.
- Eso es hurto- acusó Lily sin poder contenerse.
- No lo es si Hermione sabe que la tengo y también la usará- sonrió- Porque la Capa es de ambos ¿no?
La aludida esbozó una sonrisita al notar la treta de una de sus mejores amigas.
- ¿Y todavía te preguntas por qué no eres prefecta?- inquirió con sarcasmo.
- Una enorme injusticia, pero bueno- suspiró colocando un vaso de cristal en cada una de las manos de sus amigas y en la propia- Salud- dijo llenándolas del líquido del caldero.
Las otras tres se miraron con diferentes grados de inseguridad pero finalmente se bebieron el licor, de cualquier modo las dos castañas sabían que su resistencia hacia los efectos secundarios del alcohol era mucho mayor.
Dos horas, y un caldero vacío, después las cuatro chicas no podían parar de reír.
- ...estaba ahí, semidesnudo frente a mí- contó Hermione con las mejillas rojas y su mente demasiado relajada.
- ¿Qué hiciste?- quiso saber Lily también completamente sonrojada y emitiendo una risilla incontrolable.
- ¿No es obvio? ¡Se hicieron pareja!- chilló Cas de lo más divertida- Personalmente, creo que Blackie, Potter Dos y Nott, son los chicos más atractivos del colegio. Lupin no se queda atrás pero, Merlín, los otros sí que están buenos- añadió con sus mejillas también rojas.
- Frank tampoco está nada mal, tiene un trasero...- comentó Alice de lo más divertida.
Todas rieron secundando a su amiga en esa declaración.
- Es cierto, Potter tiene un físico bastante atractivo y su trasero no está nada mal- confesó la pelirroja sin poder evitar que su mente (influenciada por el alcohol) derivara en esos pensamientos.
Hermione la miró sonriente.
- Vaya Lily, gracias. No sabía que me veías de esa manera, aunque temo decirte que tengo novio...- soltó riendo provocando que Cas y Alice se carcajearan y que Lily la mirara feo.
- No hablaba de ti...pero tú tampoco estás mal- declaró arrastrando ligeramente sus palabras mientras soltaba unas carcajadas por lo absurdo de su conversación.
- Alto ahí, la única de nosotras que puede provocarles una confusión en su sexualidad, soy yo- declaró Cas con soberbia- Y para demostrarlo...
En ese momento pasó lo que todas recordarían como el hecho más vergonzoso en sus jóvenes vidas, Cas se acercó y besó a Lily de lleno en la boca.
Lily tardó unos segundos en reaccionar y, cuando lo hizo, empujó a la ravenclaw lejos de su rostro haciendo que ésta cayera encima de Alice.
- ¿También quieres probar?- le preguntó Cas evidentemente mareada.
Alice, tan noble, trató de negarse pero la otra castaña no tuvo nada de eso y también le dio un beso en la boca que duró menos que el anterior porque Hermione intervino separando a Cas de su otra amiga entre carcajadas.
- Basta de aterrorizar a las chicas, Cas- rio la slytherin a penas capaz de mantenerse en pie.
- No estés celosa Hermione, también te quiero- declaró la ojiazul con la intención de besarla también pero la joven Potter fue más rápida y la esquivó a tiempo.
- Voy a vomitar- dijo Lily aún conmocionada.
- No exageres, fue lindo- intervino Alice tan roja como todas las demás.
- Lo siento Ali, no funcionaría- rio Cas- Tú tienes novio y a mí me gustan los hombres- agregó dejándose caer al suelo con suavidad.
La única slytherin presente rodó sus ojos, estaba definitivamente ebria pero no por eso perdía el sentido de la realidad. Todo eso era ridículo.
- Creo que ya fue suficiente por esta noche...- inició ella.
- ¡No! Aún falta lo más divertido- protestó Cas incorporándose tambaleantemente.
- ¿Más diversión?- preguntó Lily con evidente sarcasmo.
- Sí, es hora de conocer nuestras Salas Comunes- declaró tomando la Capa de Invisibilidad.
- Oh no- recordó la otra castaña que ese había sido el propósito de su amiga desde que entraron a Hogwarts.
- Oh sí, y creo que la más cercana es Slytherin, si los rumores son ciertos- sonrió mirando a la slytherin presente.- Es eso o podemos seguir explorando sus preferencias sexuales...- agregó.
Lily se levantó alarmada.
- Vamos a las Salas, por favor- suplicó a su otra amiga castaña.
Hermione se sentía relajada y olvidó sus preocupaciones, así que decidió acceder, después de todo ¿qué podía pasar?
- Síganme- las otras se metieron bajo la Capa caminando tambaleantemente atrás de su amiga quien iba igual de mareada hacia su Sala Común. Se detuvo frente a la pared de piedra con el candelabro en forma de serpiente- Felix Felixis- pronunció con su voz algo gangosa pero funcionó porque el muro se volvió semitransparente- Adelante- invitó atravesándolo como si nada.
Entraron a lo que parecía ser el interior de un barco hundido, la iluminación era buena pero estratégicamente escasa para darle un ambiente más tétrico. Por las ventanas se podía ver las profundidades del Lago Negro y la decoración era decididamente Slytherin, todo en color verde y plata.
- ¿Hermione?- una voz las tomó por sorpresa y, debajo de la Capa, Alice le tapó la boca a Cas mientras Cas tapaba la de Lily y Lily tapaba la de Alice.
Un chico de complexión de oso y mandíbula cuadrada subió a la sala desde los dormitorios.
- Theo- lo reconoció la aludida sin molestarse en tratar de componer su postura, o su túnica.
El otro enarcó una ceja y la miró fijamente.
- Estás ebria- declaró como si le divirtiera ese hecho.
- ¿Yo? ¿Ebria? Por favor, me confundes con otra persona- negó la castaña tratando de dar un paso pero solamente se tambaleó en su lugar.
- Claro- el slytherin sonrió de lado- No creí que el perder tu lugar ante mí te resultara tan intolerable; o si fuiste a una fiesta debiste de haberme invitado, tengo un vino envejecido de Ogden simplemente espectacular- añadió acercándose peligrosamente a la joven.
- Fue una fiesta sólo para chicas- negó la otra sin perder su boba sonrisa, quería pensar en alejarse pero no podía concentrarse lo suficiente como para coordinar sus piernas.
- ¿De verdad? Eso suena mejor…- murmuró entretenido por ver a su compañera en tal estado.
En ese momento, Hermione sintió una fuerte patada en su pierna y soltó un grito.
- Ahh, eh, bueno tengo que irme- se excusó recordando a las demás.
- ¿Irte? ¿A esta hora?- preguntó el otro con suspicacia.
- Tengo que vigilar los pasillos- mintió arrastrando su voz ligeramente, luego dio media vuelta y salió de la Sala a toda velocidad aunque no en línea recta.
Corrieron hasta llegar a otro pasillo lejos de las mazmorras y las otras tres se quitaron la Capa.
- Eso estuvo cerca- suspiró Lily soltando otra risita.
- ¿Y qué fue eso con Nott?- sonrió Cas sugerentemente.
- Nada, somos amigos- dijo Hermione moviendo una mano frente a ella como para quitarle importancia al asunto.
- Claro…a mí no me importaría tener un momento a solas con él- siguió la ravenclaw divertida.
- Tengo novio Cas- replicó la otra castaña.
- Lo sé, y es una lástima- soltó- ¿Qué sigue?
- Hufflepuff está cerca- sonrió Alice tomando la delantera, las otras tres se metieron bajo la Capa una vez más. Caminaron hacia las cocinas del castillo hasta llegar a un lugar donde había una pila de barriles en un hueco obscuro.- Aquí es- sonrió la rubia acercando su mano hacia el segundo barril empezando por abajo, en medio de la segunda fila, y comenzó a golpearlo al ritmo de Helga Hufflepuff. Dentro del barril se encontraba un pasadizo simple e inclinado- Síganme- invitó sumamente divertida.
Las demás subieron por dicho pasadizo procurando no tropezarse la una con la otra hasta que llegaron a una habitación redonda y acogedora con techo bajo, que les recordó a la madriguera de un tejón. La habitación estaba decorada con los colores alegres de las abejas, negro y amarillo, así como los sillones. Mismos que resaltaban más por el uso de maderas pulidas del color de la miel para las mesas y las puertas redondas que seguramente llevaban a los dormitorios de los chicos y las chicas. Unas lámparas de cobre iluminan la estancia.
Alice avanzó por el lugar con confianza señalando la profusión de colores de las plantas y flores, traídos por ella misma o por sus compañeros, que hacían de la sala común de Hufflepuff un lugar agradable, con varios cactus encima de estanterías con forma circular (para adaptarse a la forma de las paredes), muchos de ellos bailaron para las chicas cuando pasaron delante, mientras que de las macetas de cobre suspendidas del techo colgaban las hojillas de los helechos y una hiedra que les acarició el pelo al pasar.
Sobre la repisa de la chimenea, decorada con tejones danzarines, estaba el retrato de Helga Hufflepuff brindando por sus estudiantes con una minúscula copa dorada de dos asas. A través de las pequeñas ventanas redondas situadas a ras de suelo del muro exterior del casillo pudieron ver mucho pasto que seguramente era de los terrenos del colegio.
- Es demasiado alegre- comentó Cas finalmente sin dejarse ver aún.
- Lo sé- asintió Alice dando vueltas sobre sí hasta que cayó en una de las sillas del lugar.
Todas rieron.
- No es por ofender, pero me gusta más que la de Slytherin- declaró Lily también admirando cada detalle del sitio.
- Eso es relativo, prefiero la comodidad de mis sillones- dijo Hermione sentándose en una de las sillas de madera del lugar al tiempo que salía de debajo de la Capa.
- Van a verte- le advirtió la pelirroja.
- No creo, nosotros nos dormimos muy temprano- rio Alice feliz de estar en su Sala.
- Bueno, el polen de este lugar comienza a provocarme alergia. Sigamos- dijo Cas jalando a Hermione y a Alice de la mano mientras ella misma salía de la protección de la Capa.
- Pues creo que sigue Gryffindor- aportó Lily guiando el camino más entusiasmada aunque decidió ir debajo de la Capa con sus amigas por si se encontraban con Filch.
Finalmente llegaron hasta una de las torres donde había un enorme retrato de una mujer obesa, la Dama Gorda. Ésta miró a la pelirroja cuando salió debajo de la Capa y esbozó una sonrisa.
- Buenas noches, ¿tan tarde fuera?- preguntó.
- Eh, estoy en rondas- dijo la ojiverde tratando de sonar normal- Quidditch- pronunció fuerte y claro.
El retrato se abrió sin hacer más preguntas dejando pasar a todas las chicas.
Esa Sala contenía muchos armarios, una acogedora chimenea y mesas, además de un reloj de pie. Había también un tablón de anuncios, como en las otras.
De la sala salían dos escaleras: una llevaba a los dormitorios de los chicos y la otra al de las chicas. Además los colores predominantes eran el rojo y el dorado con varios leones grabados por el lugar.
Hermione sintió un golpe de nostalgia al entrar a esa sala, recordaba cómo había pasado muchos años de su vida entre esas paredes, estudiando en aquella mesa o simplemente sentada en ese sillón mirando el fuego de la chimenea. Ahí había consolado a Harry, reído con Ron y llorado con Ginny. El lugar estaba impregnado de recuerdos que aún no existían ni llegarían a hacerlo. Su estado de euforia rápidamente se estaba convirtiendo en depresión, como bien indicaban los efectos del alcohol.
- Hermione- la llamó alguien y, por un momento, vio a su amiga Ginny hablándole para ir al Gran Comedor a cenar o para que la ayudara con alguna tarea. Pero el momento pasó, y la cabellera pelirroja que vio no era la de una Weasley sino la de Lily.- ¿Estás bien?- preguntó ligeramente preocupada.
- Sí, solamente que tu Sala es demasiado Gryffindor- comentó como si nada.
- Espera a que vean la mía- rio Cas arrastrándolas fuera de la torre hacia el lugar que bien conocía ella.
Todas caminaron, aún tambaleantes, hacia el ala oeste del catillo bajo la protección de la Capa lo que les evitó tener que enfrentar la furia del celador.
Llegaron hasta una escalera en forma de espiral donde al final había un pomo con forma de águila que cobró vida al acercarse la ravenclaw del grupo.
- ¿Qué es esa cosa, que entre más grande sea, menos se verá?- preguntó el águila para sorpresa de Alice y Lily puesto que Hermione ya sabía de ese divertido sistema.
Cas se quedó pensando un buen rato como ponderando sus opciones, luego decidió hablar.
- La obscuridad- respondió y parece que acertó pues la puerta se abrió dejándolas pasar.
En el interior, la sala era grande y redonda, más ventilada que ninguna otra habitación en Hogwarts. Tenía ventanas de arcos en las paredes con vistas a todos los terrenos de Hogwarts que ahora estaban bañados por la luz de la luna. El cielo tenía estrellas pintadas que seguramente ayudaban a los alumnos a repasar Astronomía. Además había mesas, sillas y muchos estantes repletos de libros. A un lado de la puerta para ir a los dormitorios había una estatua de la Fundadora de la Casa. Y, por supuesto, los colores predominantes eran el azul y el café.
- Se ve, mmm, intelectual- comentó Alice sorprendida mientras examinaba su entorno y salía de la Capa.
- ¿Verdad? Me encanta estar aquí- sonrió Cas orgullosa de su Sala Común.
- Te entiendo, imagino que tus compañeros no hacen tanto ruido como los míos- rio la pelirroja recorriendo el lugar de lado a lado.
Hermione se acercó a ver la estatua de Rowena Ravenclaw y sonrió al ver la tiara que llevaba puesta, pronto tendría que obtener la real, pero eso sería después porque ahora todo le daba vueltas.
- ¿Hay alguien ahí?- preguntó una voz desde lo alto de los dormitorios.
Todas se tensaron por la intrusión y salieron corriendo del lugar sin esperar a que las descubrieran.
Finalmente llegaron a otro de los corredores desiertos del castillo y se soltaron a carcajadas, su aventura nocturna estaba resultando mucho más divertida de lo que esperaron.
- Aún nos queda un sitio por conocer- dijo Cas.
- ¿Cuál es ese?
- La Torre de los Premios Anuales- sonrió la otra castaña mirando a Lily.
- Vamos- asintió ésta sintiéndose osada.
Nuevamente las amigas emprendieron la marcha hacia otra de las torres del castillo hasta que llegaron frente al cuadro de un mago con armadura.
- Rayos, olvidé decirle a Potter que me diera la contraseña- maldijo la ojiverde cuando se dio cuenta de que no sabía cuál era ésta.
- Yo no sé nada- rio Hermione de repente.
- Tú no- suspiró la primera- Bueno, supongo que tendremos que dejarlo para después...
- No, yo quiero conocer tu Sala ahora- dijo Cas sin querer irse.
- Yo estoy cansada, tengo sueño- aportó Alice recargándose en la pared para deslizarse lentamente hacia el suelo.
- Supongo que podemos descansar unos minutos- se le unió Hermione colocándose a su lado y recargándose en su hombro- Solamente voy a cerrar mis ojos...- murmuró sumiéndose en el sueño.
- Es una buena idea, nos iremos en una hora- asintió Lily también acomodándose al otro lado de Alice y cerrando sus ojos.
La ravenclaw las miró con duda pero se encogió de hombros y se recostó justo sobre los tres pares de piernas de sus amigas para dormir un poco.
El sueño fue más profundo de lo que esperaron y no despertaron una hora después...
…..
Hermione recobró a consciencia horas después sintiendo que su cabeza iba a explotar en cualquier momento, pero ya había pasado por situaciones similares así que inspiró profundamente y se calmó.
Cuando se levantó descubrió que tanto ella como sus amigas estaban en el interior de una bonita sala de colores rojos y dorados, el fuego de la chimenea estaba crepitando cerca de ellas y la luz del sol entraba por una de las ventanas.
¿Qué hora era? Lo último que recordaba era haber llegado a la Torre de los Premios Anuales y luego, nada.
- Buenos días hermanita- la saludó un joven pelinegro desde uno de los sillones de enfrente.
- James- lo reconoció de inmediato viéndolo completamente vestido con su uniforme y corbata bien acomodados- ¿Qué pasó?- preguntó.
Con sus voces, las otras tres comenzaron a despertar también.
- Eso díganmelo ustedes, escuché un ruido y las encontré dormidas afuera de la Sala- declaró el chico mirando cómo la pelirroja se estiraba para terminar de despertarse.
- ¡Mi cabeza!- se quejó la gryffindor examinando su entorno- ¡Potter!- reconoció al chico también.
- No me grites Lily- le dijo Hermione masajeándose las sienes.
- Por enésima vez, a ti no te digo por tu apellido- dijo la pelirroja.
- Dejen de hablar por favor- intervino Alice también tratando de paliar su dolor de cabeza.
- El lugar es bonito- comentó Cas ya de pie mientras examinaba el sitio con aire crítico.
- ¿No tienes jaqueca?- le preguntó la ojiverde con reclamo.
- Ya tomé mi poción- respondió la otra ocultando un bostezo.
- ¿Poción?
- ¿Acaso se pusieron ebrias?- inquirió James haciéndose notar nuevamente- Lo supuse, apestan a whisky de fuego- agregó divertido.
- Cállate Potter. Cas, dame de esa poción- exigió Lily de inmediato.
- ¿Y por qué tienes sangre en tu túnica?- preguntó el chico mirando únicamente a su melliza mientras la ravenclaw le lanzaba un vial a la pelirroja quien tomó un trago con avidez.
- Ya sabes lo que dicen, lo que pasa cuando estás ebria...- respondió su hermana tratando de no tocar el tema nuevamente. De su túnica también sacó una poción para calmar su dolor de cabeza y le pasó el resto a Alice quien lo tomó agradecida.
- ¿Qué dirían nuestros padres si te vieran así?- se burló finalmente James viendo que las cuatro estaban mejor.
- ¿Que a una buena mujer le gusta tomar?- se encogió de hombros con una sonrisita.
- Esa es mi hermana- rio el otro abrazándola espontáneamente.
- ¿Nos cargaste hasta acá, Potter?- intervino Lily ya mucho mejor.
- Claro que no, yo estaba tan inconsciente como tú- respondió Hermione y su amiga la miró asesinamente.
- No- contestó James antes de que se quedara sin melliza- Las levité, no podía dejarlas allá afuera ¿verdad? Filch las hubiera puesto en detención de por vida- agregó.
Su compañera lo miró fijamente y luego frunció el ceño como si estuviera pensando en algo muy serio.
- Gracias- dijo finalmente reuniendo todo el valor que poseía.
Esa simple palabra iluminó el rostro del otro gryffindor y su hermana se sintió feliz por él, quizás ese año fuera el año en el que finalmente madurara.
- Bueno ¿de cuántas clases nos perdimos? ¿Ya es hora de la comida? Muero de hambre- dijo Cas de lo más relajada.
- Ehh, bueno...- el pelinegro no pudo terminar con su oración.
- ¡¿Clases?! ¡¿Perdidas?! ¡No puede ser!- la pelirroja se puso como loca, trató de arreglar su uniforme como pudo y salió disparada fuera de la sala.
Los demás la miraron con incertidumbre.
- ¿Es que ya nadie mira la hora?- señaló Alice hacia un enorme reloj de manecillas que indicaba que apenas era hora del desayuno.
- Ya se dará cuenta- suspiró Hermione imaginando la furia de su amiga cuando en efecto viera la hora- Iré a dormir toda la mañana en tu cuarto James- declaró.
- ¿Y nuestras clases?- quiso saber la ravenclaw.
- Tenemos juntas Transfiguración y Pociones- dijo la otra encogiéndose de hombros- Con suerte McGonagall me enviará a detención y Slughorn me adora...
- Mmmm, bueno yo tengo hambre así que iré a desayunar- asintió Cas con despreocupación.
- Te acompaño, no quiero perder mi doble clase de Herbología- sonrió Alice caminando tras su amiga.
Ambas salieron del lugar sin agregar otra cosa.
La slytherin comenzó a subir las escaleras para ir al cuarto de su hermano cuando la voz de éste la detuvo.
- Hermione- llamó, ella volteó a verlo- ¿Qué estuvieron haciendo con la Capa?- preguntó levantando dicha prenda como para enfatizar su pregunta.
La joven esbozó una de sus características sonrisitas ladeadas recordando su aventura de la noche anterior.
- Ni te lo imaginas- respondió- Ah, y no hagas que Lily se arrepienta de haberte dado las gracias- agregó antes de seguir con su camino.
James la miró pasmado y no pudo decir nada más.
Si así había comenzado el año, seguramente el resto sería muy interesante.
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- ¿Hermione?- una voz masculina terminó con el silencio de aquella casa destrozada, parecía como si un tornado hubiera entrado por la puerta de ese lugar y no se hubiera limpiado el desorden.
Nadie contestó.
El chico sacó su varita poniéndose en guardia y dispuesto a inspeccionar todo el lugar en busca de su mejor amiga. Tenía que encontrarla.
Entró a una recámara que no tenía puerta pues ésta estaba destrozada en las escaleras, dentro finalmente dio con quien buscaba.
- Hermione- musitó mirando a una chica de espesa cabellera castaña encogida en una esquina de la habitación.- Hermione- llamó con más fuerza y guardando su arma.
La aludida no reaccionó al instante, estaba sumida en sus recuerdos y abrazaba con fuerza un pequeño gato de peluche que parecía roto y tenía parte de su relleno disperso por todo el lugar.
- Duerme, duerme- susurró la chica como en una especie de cántico.
- Hermione, mírame por favor- pidió el otro acercándose a ella y agachándose para tratar de verla a la cara.
Ella esbozó una amarga sonrisa sin quitar la vista del infinito, no le importaba quien la estuviera llamando, nada tenía importancia ya.
- Duerme...- repitió nuevamente.
El chico frunció el ceño con preocupación.
- Hermione, no hagas esto, por favor...no puedes abandonarme también tú...no lo soportaría...- confesó con tristeza.
Esa declaración pareció encender algo en la consciencia de su amiga pues su gesto se agrió y volteó a verlo con la más negra de sus miradas. Había rastros de lágrimas secas por sus mejillas y grandes ojeras bajo sus ojos.
- ¿Abandonarte?- preguntó con un hilillo de voz- ¡¿Abandonarte?!- elevó su voz una octava- Dejé todo y a todos para seguirte, le borré la memoria a mis padres para ir contigo ¿y me dices que no puedo abandonarte?- reclamó con una fría cólera que le erizó los cabellos de la nuca al otro.
El pelinegro bajó la mirada con culpa, sabía que él era responsable de muchos males y que muchas personas estarían vivas de no ser por su causa.
- ¿Crees que no me culpo de eso yo mismo?- preguntó con voz derrotada- Cada noche me duermo pensando que despertaré y que todo será una pesadilla, que nadie murió por mi causa...- confesó lleno de pesar- Sé que arruiné tu vida, pero no permitiré que te consuma le pena, no te dejaré sola- la trató de tomar de la mano pero ella la quitó como si le quemara. Eso dolió.
- Es demasiado tarde...- murmuró mirando nuevamente al viejo peluche- Ya no sé cómo seguir adelante, todo se perdió...luché para mantenerlos a salvo y no sirvió de nada...no tengo a nadie...- sollozó dejando que la tristeza la invadiera nuevamente.
El otro no dejó que sus ojos derramaran ni una sola lágrima, no tenía ese derecho. Esta vez no sería él quien llorara, sino el que consolara. Se lo debía.
- Me tienes a mí, a los Weasley, a Ron...- dijo- No estás sola Hermione, y sé que tus padres no hubieran querido que...
- ¡¿Tú qué sabes lo que ellos hubieran querido?! ¡No los conociste!- acusó con renovada ira y el joven aguantó el embiste con estoicismo.
- Pero te conozco a ti, y sé que fueron personas excepcionales como para haberte criado a ti- respondió con total honestidad- Tú siempre me dijiste lo mismo sobre mis padres, que ellos no hubieran querido verme triste, que hubieran querido verme seguir adelante a pesar de todo- agregó con nostalgia por su propio pasado.
Ella soltó un bufido pero siguió sin mirarlo.
- Tú no recuerdas a tus padres...
Ese comentario fue como un golpe físico hacia el joven pelinegro y sus ojos se empañaron.
- ¿Y crees que eso es mejor?- debatió- Hubiera dado todo por tenerlos los años que tú tuviste a los tuyos, te amaron y criaron con todo ese cariño...ellos te amaban mucho.
- ¡Pero murieron sin conocerme! ¡Los mataron sin que ellos supieran la razón!- gritó la castaña recordando cómo el Ministro de Magia australiano le informó que unos mortífagos habían descubierto la identidad de sus padres y les habían dado caza para finalmente matarlos.- ¡Yo les arrebaté sus memorias! ¡Soy una pésima hija y no merezco haber vivido en su lugar!
Él le dedicó una sonrisa rota.
- Eso me dije a mí mismo durante muchos años, que yo no debí haber vivido en su lugar pero ¿sabes qué?- esta vez ella lo miró- Le encontré significado a mi vida gracias a ti, a Ron, y a todos los que me quisieron. Hiciste lo que creíste correcto para salvarlos, dejaste todo para ayudarme a cumplir mi destino y no sabes cuánto te lo agradezco...por eso ahora no puedo dejarte sola. Estoy seguro que tus padres, con o sin memorias, te amaron y donde quiera que estén, quieren que sigas con tu vida...que seas feliz- recitó tomándola de la mano con fuerza sin darle tiempo esta vez de resistirse.
Ella lo apretó con violencia como si quisiera romperle los huesos de la mano y él lo soportó. Se lo debía.
- Olvidé destruir este peluche cuando me marché- confesó refiriéndose al gato- Mi mamá me lo hizo cuando era pequeña y lo usaba para dormirme todas las noches...supongo que lo encontraron y decidieron quedárselo- confesó con una inmensa melancolía.- Harry- dijo su nombre por primera vez- ¿Crees que me odien?- preguntó casi con miedo.
- Nunca- negó el otro- En su corazón sabían que tú estabas en algún lado y jamás te odiarían. Tú y yo somos huérfanos de guerra pero aún nos tenemos el uno al otro...- la miró con su intensa mirada verde esmeralda llena de cariño- Tú eres la única familia que me queda, tú eres la hermana que nunca tuve y jamás te abandonaré por más que me odies por causarte tanta pena- declaró fervientemente.
La castaña lo miró como si no supiera si abrazarlo o golpearlo.
- Oh Harry- se lanzó a sus brazos finalmente- No te odio- agregó sollozando con fuerza y dolor.
Lloró porque sus padres estaban muertos, porque no pudo disculparse con ellos, porque no había podido evitar su destino, porque había sido muy dura con su mejor amigo, porque su corazón simplemente había soportado demasiado.
- Estamos rotos Hermione, pero sé que algún día pegaremos las partes de nuestro corazón y estaremos enteros nuevamente- le dijo el ojiverde soltándola para mirarla- Como nuestras heridas, sanaremos.
- Pero siempre quedará una cicatriz para recordárnoslas- comentó ella mirando de reojo su brazo derecho donde llevaba escrita las palabras 'sangre sucia'.
- Nos recordarán que sobrevivimos y que no nos dimos por vencidos- dijo el chico poniendo sobre el brazo de su amiga su propia mano donde las palabras 'no debo decir mentiras' seguían grabadas en su piel.
Ambos estaban rotos, era cierto, tenían heridas y cicatrices, penas y sufrimientos, cargaban con culpas y tormentos...pero se tenían el uno al otro.
No estaban solos y nunca lo estarían.
Saldrían adelante.
Juntos.
En una vida que ya no existiría.
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A/N: Ok…me di cuenta, de pronto, que me había comido este capítulo para darle continuidad a la historia…ya decía yo, uff, lamento mi despiste pero lo fusionaré con el interludio para no modificar los otros capítulos posteriores a este…Abajo inicia el que ya leyeron que es el interludio.
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Capítulo 10 ½: Interludio. Atracción Física…Reacción Química
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Lily se consideraba una persona amable, de hecho, extremadamente amable y educada, siempre levantaba la mano para hablar en clase, respetaba a sus profesores y ayudaba a sus compañeros si se lo pedían. En resumen, Lily se consideraba una alumna modelo y una joven de noble corazón.
El único problema era que nunca mostraba esa faceta ante Potter, y no Hermione, sino su hermano James Potter; el arrogante líder de los Merodeadores que se dedicaba a pasearse por el Colegio como si fuera el dueño, pasando una mano por su ya de por sí revoltoso cabello color negro azabache. Potter nunca seguía las reglas, se burlaba de otros descaradamente, les jugaba bromas a los profesores y a los alumnos (especialmente a los slytherin), era negligente con sus estudios y aun así obtenía buenas calificaciones, además constantemente se encontraba en detención…en fin, era todo lo opuesto a lo que era ella.
- Lily ¿quieres salir conmigo?- le preguntó el aludido cuando la vio entrar al Gran Comedor.
La pelirroja rodó sus ojos con hastío.
- En tus sueños Potter- le respondió.
Peor aún, siempre estaba acosándola para que aceptara salir con él y tenía el descaro de clamar a todo quien quisiera escucharlo que se casaría con ella.
Ella siempre se negaba, lo rechazaba de las maneras más humillantes que podía y procuraba mirarlo con furia si alguna vez cruzaban miradas, era muy raro que ella iniciara una conversación con él, y solamente una vez se había ofrecido a ayudarlo con una poción (eso porque lo consideró necesario).
Olivia Radford y Lennox Campbell, otras dos residentes de Gryffindor de su mismo año, la observaron sentarse a un lado de la tímida Mary Mcdonald.
- Deberías aceptar Lily- le dijo Olivia con una mirada soñadora en su rostro.
- Sí, deberías. James nunca ha sido tan insistente con cualquier otra chica- asintió Lennox mirando de reojo al atractivo Merodeador.
- Además, eres amiga de su hermana, eso debe darte algunos puntos a favor- completó Olivia tomando un poco de su agua.
Lily se sirvió un corte de carne junto algo de puré de papa, estaba escuchando a sus compañeras pero no quería tener esa conversación luego de la noche que tuvo con sus amigas. Pese a la poción contra la resaca que había tomado, se sentía agotada.
- No me interesa ser una más en su lista de conquistas- murmuró Lily con desgana.
A su lado, Mary la miró con sorpresa.
- No creo que eso quiera- le dijo- Él no le ha pedido a muchas chicas que salgan con él, mucho menos desde que empezó a pedírtelo a ti- agregó contemplativamente.
La aludida la miró con el ceño fruncido, luego miró a Potter bromeando con Black sobre algo seguramente relacionado con Pettigrew quien estaba totalmente rojo.
- No me interesa- respondió una vez más regresando a su comida.
El día transcurrió con normalidad, Lily se dedicó a evadir a sus amigas (especialmente a Cas) para no ser arrastrada a otra escapada ilegal, por eso mismo saqueó la biblioteca llevando consigo una docena de libros para estudiar en la Torre de Premios Anuales.
La ventaja de tener su propia Torre era precisamente que nadie podía importunarla, al menos nadie excepto el otro Premio Anual, que desafortunadamente era James Potter.
No obstante, su sorpresa fue grande cuando el chico en cuestión entró a la Sala con sigilo, llevaba un par de libros en sus brazos y una mirada repleta de concentración. Sin apenas dirigirle una mirada, tomó asiento en uno de los sillones frente a la chimenea y abrió uno de sus libros.
Lily no pudo evitar quedársele viendo, eran tan raro verlo así de tranquilo y aparentemente concentrado en un libro; su normalmente pícaro rostro portaba una seria expresión que lograba hacerlo aparentar más de los años que tenía, y sus ojos color avellana (idénticos a los de Hermione) tenían un brillo preocupado.
La chica decidió ignorar la peculiaridad y seguir con sus estudios.
Horas más tarde, con los ojos cansados y un bostezo involuntario, se puso de pie para irse a dormir; le dedicó una última mirada a Potter quien seguía sumergido en su lectura.
- Buenas noches Potter- le dijo a son de despedida.
James no le respondió y ella se encogió de hombros dispuesta a descansar un poco luego del agitado día que tuvo; no obstante, entrada la madrugada escuchó un ruido que la hizo despertarse abruptamente, había sido un grito.
Se puso una bata de dormir y bajó a la Sala con la intención de averiguar qué era tal conmoción, con su varita en mano, bajó los dos escalones del camino encontrándose con una escena extraña.
James, su compañero, estaba recostado en el sillón donde lo había visto por última vez, sus libros olvidados en el suelo y él con un gesto entre furioso y asustado. El chico se agitó en su sueño y soltó un grito que indicaba que lo que fuera que estuviese soñando, no era nada agradable.
Lily frunció el ceño, no la dejaría dormir si continuaba así.
Se acercó al pelinegro con sigilo y, con lentitud, acercó una mano al rostro del otro; el contacto, pareció servir de algo porque Potter dejó de moverse y soltó un suspiro, quizás porque la mano de ella estaba fresca y su rostro se sentía afiebrado.
En esa posición, Lily no pudo evitar examinar el rostro de Potter; era evidente el parecido que guardaba con su padre y, hasta cierto punto, con Hermione pues no eran gemelos idénticos pero eran hermanos. Tenían la misma forma de nariz, aunque la de él era más grande, sus labios eran más delgados que los de su hermana y su mentón era firme; era innegable que el chico era atractivo con su cuerpo alto y esculpido por el ejercicio.
Si tan sólo su actitud no fuera la de un idiota…
La chica suspiró para luego desviar su mirada hacia los libros caídos de su compañero, con su inherente curiosidad, tomó uno de ellos para leer el título: 'Mil y un hechizos de protección'
Curioso.
¿Para qué querría una lectura así?
- Los tiempos están volviéndose obscuros- le respondió una voz como leyendo sus pensamientos.
Al instante, Lily quitó su mano del rostro de James quien la miraba con seriedad, luego le ofreció el libro de vuelta.
- Lo lamento, no quería despertarte- se disculpó con peculiar amabilidad.
James se incorporó para sentarse tomando el libro de vuelta, luego levantó el otro que estaba en el piso.
- Supongo que me quedé dormido, yo lamento haberte despertado- respondió sin rastros de burla o coqueteo, se estaba comportando como una persona normal.
- ¿Estás buscando protegerte?- le preguntó la otra sin dejar de lado el tema de los libros.
Él la miró con fijeza.
- No solamente a mí- dijo- La situación en nuestro mundo es peligrosa con un megalómano tratando de erradicar a los muggles e hijos de muggles sin motivo alguno- explicó acomodando sus lentes sobre el puente de su nariz.
Lily contuvo un escalofrío, hijos de muggles como ella.
- Tu familia no tiene porqué involucrarse, son sangre pura después de todo- murmuró desviando la mirada hacia el fuego de la chimenea.
James esbozó una amarga sonrisa.
- ¿Crees que me voy a quedar de brazos cruzados ante una injusticia así? ¿Ante semejante acto de crueldad y discriminación?- inquirió con ironía.
Ella lo miró una vez más con la duda marcada en sus delicadas facciones.
- No lo sé…
- Nunca- dijo él con firmeza- Ni mi familia ni yo dejaremos que se masacre a inocentes por el capricho de algunos magos que creen que su sangre es superior- aclaró con fervor- Hermione puede jugar a la política cuanto quiera, esa es su parte en esta guerra que se aproxima, pero yo tomaré acciones más firmes, más activas- agregó.
Lily Evans jamás había contemplado ese valor repleto de humildad y pasión en las facciones de James Potter, era como verlo bajo una nueva luz, destilando la fiereza de un león al querer proteger a su familia y al desprotegido por igual.
Era verlo, por primera vez, como un hombre y no un niño caprichoso.
- Es peligroso- dijo la joven en un susurro a lo que él le sonrió.
- Pero vale la pena por construir un mundo mejor- declaró poniéndose de pie y quedando a unos centímetros del rostro de la pelirroja quien se quedó congelada ante la acción- Buenas noches- añadió el otro dando media vuelta y retirándose a su habitación.
Lily se quedó con la respiración agitada y un ligero sonrojo en sus mejillas ¿qué había sido eso?
Su corazón se agitó.
…..
A la mañana siguiente, las cosas regresaron a la normalidad con Potter preguntándole a los cuatro vientos si quería salir con él y jugando bromas a todo el que se cruzara en su camino.
Aunque ahora, Lily lo observaba con detenimiento para tratar de determinar si su rostro alegre y aparentemente despreocupado no era una máscara para ocultar su verdadera preocupación. En más de una ocasión, logró detectar ese brillo de pesar en sus ojos y supo con toda certeza que Potter había madurado en algún punto de la vida, ella decidiendo ignorarlo y él ocultándolo perfectamente.
Por eso mismo, pasó algo que nunca creyó que pasaría…se interesó por conocer al verdadero James. Al chico que se preocupaba por otros antes que por él mismo, al que miraba a su hermana como la persona más importante del mundo, al que había acogido a Black como un hermano cuando su propia familia lo repudió, al que quería a Remus pese a su condición de licántropo, al que apoyaba a Pettigrew cuando su autoestima era aplastado por otros, al que la miraba a ella como si fuera su faro de luz entre tanta obscuridad…
Luego de tantos años, de tantas peleas y palabras hirientes ¿sería posible que ella, la prefecta perfecta, se estuviese enamorando del mayor busca-problemas del Colegio?
- ¿Lily? ¡Lily!- una voz la sacó de sus pensamientos.
Mary Mcdonald la miraba con extrañeza.
- ¿Qué pasa?- preguntó la ojiverde al ver que le habían preguntado algo pero no sabía qué.
- Parece que alguien estaba distraída observando a James- canturreó Olivia frente a ella e intercambiando una mirada cómplice con Lennox.
- No sé de qué hablan- negó Lily tratando de contener un sonrojo.
Las demás rieron por lo bajo.
- Ya era hora, si no abrías los ojos pronto íbamos a obligarte a hacerlo- le dijo Lennox divertida por su descubrimiento.
- Están en un error- volvió a negar la pelirroja tomando su mochila del suelo- Me voy a clases- bufó levantándose de su lugar.
- Bueno, al menos ya está en la negación y no en la ignorancia- susurró Olivia, cosa que fue lo último que Lily escuchó antes de salir del comedor.
Su humor se mantuvo sombrío durante todo ese día, no podía creer que la acusaran de tener sentimientos hacia James Potter, no después de todos los años que pasó ignorándolo…
Iba tan distraída que no se percató cuando alguien dobló una esquina y ambos chocaron entre sí haciendo que sus mochilas cayeran al suelo.
- Oh, lo siento mucho, no era mi…- se comenzó a disculpar la pelirroja levantando ambas mochilas rápidamente, pero calló al ver quién era la otra persona.
- No, fue mi culpa- respondió la conocida voz de un chico de negro y grasoso cabello.
- Severus- dijo ella poniéndose seria al instante.
Ambos se quedaron mirando durante unos segundos, ella pensando en la amistad perdida que todavía atesoraba en su memoria, y él pensando en lo mucho que la extrañaba.
- Lily…- pronunció Snape casi con anhelo.
El sonido de esa voz, en esa entonación, le recordó a la chica en cuestión que durante un periodo de su vida, creyó que podría haber iniciado una relación más allá de la amistad con su amigo, después de todo eran altamente compatibles y le agradaba su compañía. Sin embargo, esa ingenua idea se destrozó en pedazos cuando él decidió terminar con su amistad de una manera definitiva, además su corazón nunca se agitó en su presencia como ahora lo hacía con la de otro.
Severus fue su primer amigo verdadero, su primer amigo mágico, su primera ilusión de un futuro…pero no era su destino y jamás lo sería. Ahora lo comprendía.
Discúlpame, no volverá a pasar- cortó la chica siguiendo con su camino sin más, dejando al que un día llamó amigo en medio del solitario pasillo.
Él había escogido su camino y ella no figuraba en él.
Su siguiente clase era de Transformaciones con una de sus profesoras favoritas, luego de Slughorn claro. En esa clase en específico compartía escritorio con Remus Lupin, el único de los Merodeadores con sentido común y decencia a su parecer.
- ¿Todo bien Lily? Te ves consternada- le dijo su amigo con una amable sonrisa.
- Nada importante Remus- le sonrió ella de vuelta.
- Cualquier cosa que te preocupe, debe ser importante- respondió el otro al instante.
- Siempre tan encantador- rio la joven sabiendo que era casi imposible mantenerse de mal humor alrededor de Remus, se preguntaba por qué no podría estar desarrollando sentimientos por él.
- Vamos Lily anímate, hoy la profesora McGonagall nos enseñará un encantamiento especialmente difícil- le dijo para animarla- Se dice que Flitwick y ella apostaron para ver quién de los dos lo incluía en su curso este año- le confió divertido.
La pelirroja sonrió ante eso pues sabía que ambos profesores se estimaban mucho y para haber competido por algo así, ese encantamiento debía ser único. Efectivamente, ese día aprenderían sobre el Proteico, un encantamiento de nivel ÉXTASIS donde, si modificas el objeto en cuestión, todas las copias que están encantadas con el Proteico se cambiarán para imitar a la original. Una pieza de hechicería sencillamente sorprendente y que involucraba directamente la transfiguración de los objetos al mismo tiempo que un encantamiento complejo.
Primero, repasaron la teoría y la profesora les dijo que podían practicarlo al final de la clase pero que no se desanimaran si no lograban tener éxito pues era un hechizo especialmente difícil.
- El último que lo domine, compra los helados- la retó Remus por lo bajo.
Lily lo miró sonriente, jamás rechazaría un reto de ese estilo.
- Es un trato- asintió apuntando su varita hacia dos hojas de pergamino en blanco.
Los dos se dispusieron a concentrarse en sus movimientos de varita, Lily comenzó a olvidar sus preocupaciones de tan dedicada que estaba en su tarea, realmente el trabajo la relajaba. Sin embargo, la voz casi extasiada de la profesora la hizo levantar su mirada.
- ¡Excelente! ¡30 puntos para Slytherin!- dijo McGonagall mirando con entusiasmo cómo dos pergaminos copiaban un texto que provenía de un tercero original.
Alguien había conjurado exitosamente el Proteico y ese alguien era un slytherin.
Lily miró sin sorpresa que había sido Hermione, después de todo estaba acostumbrada a verla realizar magia extraordinaria con apenas algo de esfuerzo, al principio sintió celos por esa habilidad pero ahora la admiraba y se sentía orgullosa de su amiga.
Miró a Remus de reojo quien contemplaba maravillado a la slytherin en cuestión, sus ojos color miel chispeaban con anhelo y orgullo, era evidente que el chico estaba enamorado pero no era correspondido. Su mirada se apagó un poco cuando Sirius Black se acercó a su novia para darle un beso en la boca en señal de felicitación, y James Potter se levantó a separarlos para abrazar él mismo a su hermana.
Lily suspiró llamando la atención de Remus.
- El amor es una cosa sin sentido- declaró regresando a sus propios trozos de pergamino.
- No hay duda- concordó su amigo también regresando a su trabajo.
Al final de la clase, la única otra persona que tuvo éxito con ese encantamiento fue precisamente James.
Cuando el día dejó paso a la noche, Lily regresó a su Torre solamente con un libro en sus manos sobre Transfiguración Avanzada pues estaba decidida a dominar el Proteico costara lo que le costara.
Al llegar, se encontró con Potter leyendo tranquilamente a la luz del fuego. Sin decir nada, ella se sentó al otro lado de la pequeña sala abriendo su propio libro.
La teoría era simple, los movimientos de varita ya los tenía perfectamente dominados, solamente le hacía falta la precisión en su magia para tener el resultado esperado. Después de una hora, la chica comenzó a frustrarse pues no podía creer que no lograra realizar el hechizo, bueno, sabía que era avanzado pero ella era muy buena también.
Soltó una pequeña maldición entre dientes y una risita hizo eco en la sala.
- ¿Necesitas ayuda?- fue la pregunta que siguió y ella levantó su vista encarando a su compañero.
- No- negó como por reflejo aunque sí le hubiera servido de algo.
James suspiró poniéndose de pie.
- Vamos Evans, no voy a pedirte nada a cambio- trató de convencerla y ella solamente pensó que Potter únicamente la llamaba por su nombre cuando le pedía una cita, para todo lo demás la seguía llamando por su apellido. Un comportamiento bastante peculiar como todo él era.
- Eso no puedo saberlo- refutó anteponiendo su orgullo a su deseo por aprender.
El chico volvió a reír.
- Te lo prometo por mi honor, no te pediré nada a cambio de mi ayuda y ni siquiera diré que te ayudé- declaró- Puedes decir que tú sola dominaste el Proteico- añadió con simpleza.
Ella lo miró con suspicacia pero no encontró malicia en sus ojos, así que se rindió.
- Muy bien, dime ¿cómo logras concentrar la exacta cantidad de magia para que funcione?- preguntó de inmediato.
- Mhmm, bueno pues el control de la magia invertida en un hechizo yo lo veo como un vaso de agua- inició parado frente a ella- Tu cuerpo tiene un gran vaso de agua del cual solamente necesitas una gotas, así que visualizo esa 'agua' e inclino el vaso para que únicamente emplee un poco de la misma- explicó.
La chica lo miró con cara de circunstancias.
- ¿De verdad?- preguntó con sarcasmo- ¿Un gran vaso de agua?- la teoría era casi risible.
Él pareció detectar su tono de burla.
- Bueno, eso me funciona a mí- se defendió- Hermione dice que ella lo ve como un enorme reloj de arena del cual solamente deja caer unos cuantos granos al otro extremo- confesó tratando de darle validez a su teoría.
Lily escuchó ese otro método y dedujo que cada mago podía visualizar su magia como mejor le funcionara, quizás ella debía encontrar su propia imagen. ¿Bajo qué apariencia podría imaginar a su magia? ¿Cómo un vaso de agua? ¿Cómo un reloj de arena? No…
- Gracias Potter, creo que debo visualizar mi propia alegoría- le dijo finalmente.
Él asintió.
- No hay problema, aunque en la literatura varios autores recomiendan que se visualice un cuentagotas. Espero eso te ayude en algo- dijo conteniendo un bostezo- Buenas noches- se despidió como si nada.
- Buenas noches- le respondió ella en esa misma actitud relajada.
Más tarde, cuando Lily hubo dominado el Proteico, se percató de que ella y Potter habían tenido una conversación civilizada. Él no le había coqueteado y ella no lo había humillado.
Esa fue, la primera de muchas noches donde ambos conversaban un poco de todo en su Torre, hábito del cual ninguno protestó y que comenzaron a esperar todos los días.
Sí, el amor era definitivamente extraño pero cuando había atracción física…se daba la reacción química.
…
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A/N: ¿Qué tal? Me atreví a dedicar un capítulo, aunque corto, a cómo fue que sucedieron Lily y James, porque definitivamente no fue combustión espontánea... Espero les haya gustado y espero sus comentarios!
Especiales agradecimientos a:
Sakura7893: Gracias y yo espero tu siguiente comentario!
Sardes333: Me da gusto que te agraden los flashbacks y tienes razón con lo del Patronus, respecto a más Weasleys ya aparecerán.
milarodcar: Hola! Definitivamente Mulciber es todo un mortífago pero no es el más peligroso…en cuanto a Nott, se verá más de él sin duda así como de Regulus (seguirá siendo pieza clave), y Snape seguirá siendo Snape, es decir, un misterio. Sí, definitivamente las amigas de Hermione tomarán acción y eso se verá en el siguiente capítulo, lo del testamento aún no lo tengo planeado pero hay espacio para sugerencias. La última pregunta también tendrá respuesta en el siguiente capítulo!
horus100: Mmmm, ya veremos pero no puedo decir nada de momento.
Mari: Hola! Me da gusto que lo disfrutaras, sí hay más elementos y este capítulo fue más un interludio que nada por eso tan corto pero te aseguro que el siguiente resolverá dudas aunque dará paso a más. Gracias por tu constancia!
WALIXELA: Los apellidos Snape, Black y Malfoy siempre traerán cosas tanto interesante como problemáticas, ya veremos que hace Hermione con esa peligrosa mezcla.
Eihren: Espero te haya gustado aunque, repito, es un interludio para el siguiente.
Saludos a todos y hasta la próxima!
