En la hermosa París en medio de una habitación femenina lo único que se escuchaba era la estridente música de Jagged Stone; el chico estaba inclinado ligeramente sobre la computadora y ella con una bandeja de pan que estaba a punto de soltarse de sus manos.
Marinette se había quedado de piedra al ver a Chat Noir enfrente de su computadora y que detrás de él se encontraba el mural de fotografías que había realizado de Adrien Agreste, había olvidado por completo el asunto cuando invitó a pasar al chico con la idea de explicarle lo que sabía del actual akumatizado.
Y ahí estaba ahora, con la certeza de que uno de sus más grandes secretos había sido desvelado y a nadie más que a su compañero de batallas; ya podía imaginar como el chico realizaba más de un chiste sobre aquel mural y su enamoramiento mientras se encontraba en esa habitación.
También podía ver con suma claridad cómo el rubio se lo contaba a Ladybug mientras se atragantaba con su propia risa y como ¨se le escapaba¨ el tema al tener al modelo en frente suyo, el cual terminaría pensando que era una chica rara y pediría una orden de restricción por la cual tendría que vivir alejada del amor de su vida y todo por culpa de ese gato.
Ideas extrañas y poco probables que solo en la imaginación de Marinette tenían sentido.
—Disculpa princesa. Me gusta esa canción.
La voz de Chat Noir había bastado para sacarla del trance en el que se había metido, tanto que le causo un sobresalto y con la torpeza característica de la chica la bandeja de pan estuvo a punto de caer al piso hasta que el de ojos verdes la atrapo en el aire salvando la comida.
—Sé que debe ser sorprendente tener a un súper héroe como yo en tu habitación pero no es para que tires la comida —La frase de Chat Noir había sido acompañada con una de sus sonrisas de medio lado mientras se obligaba a si mismo a olvidar lo que acaba de ver en la habitación de la chica e intentaba sobre todo calmarse.
Y es que estaría mintiendo si no aceptara que se moría de ganas de saber la razón de esas fotografías en la habitación de la chica. Lo habían dejado sorprendido y no sabía qué pensar al respecto, ni siquiera sabía cómo sentirse y supo que Marinette estaba en un debate parecido al suyo cuando la vio paseando su vista de la pared a él, como si buscara una relación entre los dos que solo lo ponía más nervioso.
Calmando sus emociones al recordar que en ese momento no era Adrien, era Chat Noir con lo cual se permitió sentirse más relajado e incluso divertido con aquella situación.
—¿El chico de la mansión es tu novio? —movió sugerentemente las cejas mientras la chica frente a él se sonrojaba rápidamente.
El rubio se encontraba divertido con la respuesta corporal de la chica que de un momento a otro dejo el sonrojo a un lado y no tardo en mostrar su furia.
—Deberías sentarte Chat —la voz tajante de Marinette pudo nervioso al rubio en un segundo, siguiendo las indicaciones de la chica que había tomado una hoja de papel de su escritorio antes de seguirlo.
—Espero que te gusten los croissants.
Decía la azabache que tomaba uno y ponía la hoja a un lado de la bandeja. Chat Noir se apresuró a imitarla, pero eran tales sus nervios que terminó metiendo la pieza de pan en su boca y lo había comido de un solo bocado, esto pasó desapercibido por la azabache que parecía perdida en sus pensamientos.
—Alya, seguro la conoces, es la chica del Ladyblog y yo hemos investigando sobre la posibilidad de un akumatizado desde hace un par de días —El rubio dirigió su vista a la hoja de papel, la cual Marinette había utilizado días antes cuando necesita que Alya le dijera que no estaba paranoica con la idea de un posible villano.
—En un principio pensamos que se trataba de una coincidencia pero conforme pasaban los días dejo de ser así —La hoja mostraba algunos garabatos en tinta azul que no eran muy legibles —Algunos chicos de mi salón han tenido fuertes pesadillas en esta semana, logre hablar con algunos de ellos al respecto; ninguno me dijo nada importante en realidad más que habían tenido pesadillas.
Los finos dedos de la chica señalaban algunas partes de la hoja conforme iba hablando.
—Tanto Alya como yo concordamos que las pesadillas de esta última semana no se comparan con ninguna que hubiéramos tenido antes. El día de hoy confirmamos nuestras sospechas cuando apareció Teratos; tras una investigación por internet encontramos que su vestimenta es parecida a la representación clásica de Morfeo y que el nombre que utiliza significa literalmente pesadilla o monstruo. Del mismo modo notamos que como único objeto donde bien podría esconderse un akuma debe ser el colguije que tiene en el cuello.
Chat Noir se había limitado a escuchar atentamente a Marinette que daba la información como si estuviera impartiendo una clase y no había podido evitar sentirse asombrado de las habilidades deductivas de la chica y al mismo tiempo sentirse frustrado.
Él tenía las mismas clases y no había notado nada fuera de lo común salvo que la chica que se sentaba en la banca de atrás estaba preocupada por algo, era él el que tenía súper poderes y el que debía estar acostumbrado a notar las acciones de un akuma, debió ser él quien se diera cuenta de aquella situación y actuar rápidamente junto con Ladybug.
Pero no, lo habían descubierto una futura periodista y una futura diseñadora y habían dado hasta con el objeto donde se encontraba el akuma. Y no era por hacer menos a sus compañeras de clases, solo sentía que no estaba haciendo bien su trabajo como súper héroe.
—¿Pesadillas? ¿Qué clase de pesadillas? —Después de unos segundos Chat Noir realizo la pregunta, realmente no estaba consciente de los actos del akuma.
—Alya jura que su pesadilla muestra su mayor temor, a mí todavía me cuesta entenderlas.
Los ojos del chico estaban fijos en su contraria que había encorvado su cuerpo como muestra inconsciente de lo incomoda que se sentía hablando al respecto.
—Nos has ayudado mucho, princesa.
—Espero que tú y Ladybug puedan vencerlo pronto.
Chat Noir se había levantado ágilmente del diván sido seguido por la azabache que solo hasta ese momento dirigió su vista al chico, encontrándolo observando atentamente las fotografías de su pared.
—Siempre lo hacemos —La voz de Chat fue segura al pensar en su compañera.
—Adiós Chat —La voz de Marinette salió en un susurro y el rubio volteo a verla al escucharla, la cual ahora veía atentamente el mural de fotografías mientras sentía deseos de llorar.
—Prince...
—Tengo tarea que hacer.
Sin decir nada más la azabache tomo su mochila, se dirigió a su escritorio y sacó su libreta buscando su último apunte para ponerse a estudiar. Pero ambos sabían que no tenían ninguna tarea pendiente y el rubio no podía pensar en otra cosa que no fuera el hecho de lo tanto que había metido la pata.
Sin decir más salió por la escotilla que daba a la azotea y espero un momento antes de emprender la huida, estaba a punto de saltar cuando escucho a Marinette empezar a llorar y como rasgaba hojas sin más. Perfecto, era la peor basura del mundo.
Salto por los techos parisinos más frustrado de lo que se había sentido en la tarde cuando Ladybug casi perdía su miraculous. Intentando verlo objetivamente las fotografías del lugar podían estar por diferentes razones pues bien sabía que la chica acostumbraba a diseñar, lo cual significaba que estaban ahí por el trabajo de su padre y nada más.
Lamentablemente las acciones de Marinette iban en contra de aquella idea, dejando en claro que la chica gustaba de él, pues no encontraba ninguna otra razón para el sonrojo y la notable pena que la chica había demostrado cuando él había hablado de una posible relación.
No había pensado en las consecuencias de sus actos, ni siquiera pensó en lo que pudo haber pasado; ¿qué hubiera hecho si la chica le confiaba sus sentimientos? No podía animarla a que se confesara y después rechazarla y tampoco podía decirle que desistiera ¿qué tan idiota podía ser? Necesitaba arreglarlo.
Mientras tanto la de ojos color cielo lloraba quedamente esperando que sus padres no lo notarán y mucho menos subieran a buscarla, Tikki había intentado apoyar y entender lo que le pasaba a la chica que se había limitado a pedirle que la dejara sola mientras terminaba de quitar las fotografías.
Las quitaba una a una sin entender del todo la razón de su llanto. En un principio había estado molesta al olvidar aquella pared y su enojo había sido redirigido a Chat Noir cuando decidió bromear sobre la situación, pero al final se dio cuenta que el culpable no era su compañero de batallas, estaba molesta con ella.
Y es que se había sorprendido al pensar que al chico le podía molestar conocer sus sentimientos por el modelo, olvidándose por un momento que en ese momento era una chica más para el héroe disfrazado de gato y no Ladybug. Con aquel pensamiento la razón de sus pesadillas la habían golpeado como un balde de agua fría. Realmente había caído ante los encantos del gato y no había sido consciente de ello.
Con esa nueva información se dejó caer mientras observaba las imágenes de Adrien Agreste regadas por toda su habitación y sentía como sus lágrimas seguían recorriendo su rostro. Un golpe seco se dejó escuchar en donde su cama se encontraba, dejando en evidencia a Chat Noir que en ese momento se asomaba tímidamente con las orejas agachadas.
—¿Princesa?
—Soy una idiota Chat.
El llanto de la de ojos color cielo volvió a aumentar y el rubio se acercó tímidamente, había vuelto para disculparse, pero no estaba preparado para encontrar a Marinette en ese estado, estaba a punto de preguntarle a la chica qué le ocurría cuando unos brazos rodearon su cuello y el cuerpo femenino se refugió al suyo.
Chat la abrazó de vuelta esperando reconfortarla y sintiéndose más confundido de lo que ya estaba.
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