Blood and Night
XI
La ciudad desde aquella isla lograba apreciarse completamente a la perfección. Los distintos tonos de luces le daban una maravillosa vista a la urbe haciéndola ver atractiva y magnífica. Observando aquel espectáculo, mientras se embarcaba en el ferri, los recuerdos de su encuentro previo con la vampiresa le daban vueltas una y otra vez en la cabeza. ¿Así de tremendo era su poder?
- Terra, bienvenida al templo aire – le saludo Jinora con una reverencia recibiendo a la joven. Hace tantos que no tenía la oportunidad de verla y ahora que lo hacía no pudo evitar su asombro. De no ser por esos ojos bicolores, y el tono de piel juraría que era Korra…
-Muchas gracias por permitirme quedar con ustedes- Respondido respetuosa inclinando la cabeza en gesto de agradecimiento.
-No es nada, ahora si gustas vamos a que elijas tu habitación- Le invito a seguirle hacia el área de habitaciones. La avatar asintió y enseguida fue tras las maestra aire alcanzando sus pasos- Tal vez te guste... -
-¡Este!... – Dijo de pronto la castaña parándose frente a uno de los tantos cuartos-Es decir si no está ocupado- continuo con un tono de disculpa en su voz al ver a la maestra aire guardar silencio.
-Oh, ¡Claro!, no hay nadie ocupándola. –respondió al fin con una sonrisa.
-¿De verdad? Muchas gracias-
-Solía ser de tu vida pasada. Tal vez por esa razón te gustó tanto- Le comento a la chica quien solo guardo silencio mientras la puerta de habitación era abierta. Al observarla y dar unos cuantos pasos hacia dentro se sintió como si acabara de llegar a su hogar. Un ambiente de cobijo y confort le embriago completamente; era como si perteneciera ahí…
Jinora observo atenta la reacción de la joven Avatar, satisfecha de que le agradara aquella habitación que por 18 años estuvo vacía. Terra pestañeo rápidamente saliendo del trance en el que se encontraba y al hacerlo recordó lo sucedido apenas unas horas…
-La... La portadora de Vaatu- dijo de pronto deteniendo a Jinora que estaba por retirarse.
-¿Qué hay de ella? -
-Sé que labora en industrias Futuro… ¿Podría ir mañana a conocerla?- pregunto actuando con inocencia y tratando de no mencionar la actitud de Asami frente a ella que era realmente el motivo por el que quería encararla. Sin embargo la líder del Templo aire callo unos momentos meditando la petición de Terra, había escuchado tantas veces a Asami externar su negativa en cuanto a conocer al Avatar que no estaba segura si accedería hacerlo en estos momentos. Terra frunció el ceño al no obtener una respuesta.
-Hoy... tuve un encuentro con ella. Pero se portó como si fuera, no sé, ¡algún tipo de monstruo marino!, ni siquiera volteó a mirarme ni una sola vez. ¡¿Quién se cree que es?! ¡Se supone que vine a entrenar con ella!- Exploto la joven Avatar evidentemente irritada.
-No creo que se buena idea irrumpir en su trabajo. Es muy estricta en lo que hace y tal vez tú repentina aparición le moleste.-
-¿Qué? pero tenemos que trabajar juntas. Esos tipos que atacaron hoy seguramente eran del Loto Rojo. Están llegando a la ciudad y debemos detenerlos.-
-Hablare con ella, pero lo mejor será esperar un poco a que ustedes dos se conozcan oficialmente. Hay que darle tiempo... A que asimile esto... –Aquellas palabras no hicieron más que irritar a la joven y sin estar dispuesta a escuchar más pretextos se dio media vuelta mientras bufaba sonoramente para después dejar a Jinora ahí para y encerrarse en su "nueva" habitación.
-¿Darle tiempo? ¡¿Tiempo de que?! Estuve literalmente toda mi vida esperando a que ella estuviera lista. ¿No le fueron suficientes dieciocho años? – Soltó al aire tirándose en cama. Aquella actitud de indiferencia y superioridad le habría molestado en demasía. Y no estaba dispuesta a que aquello se quedara así...
Una noche larga como hace varios años Asami no tenia, conciliar el sueño le fue imposible. La esencia del nuevo Avatar le inquietaba. Al llegar a casa lo primero que hizo fue buscar en los archivos antiguos de su biblioteca personal alguna información referente a la posibilidad de que una persona pudiera tener la misma esencia que otra. Sin embargo, no pudo encontrar nada. Estaba segura que aquel aroma era el mismo que el de Korra.
Pronto escucho la puerta del apartamento abrirse pero aquello no dejo que le distrajera. Kuvira se encaminaba buscando a la heredera mientras se quitaba el saco y deshacía el nudo de su corbata. Llego al estudio encontrándose con la vampiresa con el escritorio lleno de libros y papeles, concentrada leyendo…
-Bienvenida – le saludo la portadora de Vaatu al sentir la intensa mirada sobre ella.
-Creí que no querías saber nada respecto al Avatar-
-Hay algunas cosas que me inquietan sobre ella-
-¿Así que ya la conociste?-
-Algo así…-
-Nos llegó el reporte de lo sucedido en las inmediaciones de los muelles mientras estábamos en la reunión... ¿Así que el loto Rojo?
-Sí, eran ellos. Puede que estén comenzando a infiltrase en la ciudad-
-Quizás tengas razón…-Kuvira guardo silencio unos segundos meditando acerca de lo a continuación preguntaría. Inquieta trato de serenarse. Aun que le doliera sabía que era importante para Asami- Respecto al Avatar…- se animó por fin a hablar-¿Es su esencia no es cierto?
-¿Tú también lo percibiste?- cuestiono interesada centrando su atención en Kuvira.
La militar asintió- La primera vez que tuve contacto con ella, me pareció extraño su olor. Creí que había sido mi imaginación, las siguientes veces confirme que no había sido un error. En efecto su esencia es exactamente igual a la del Avatar Korra-
-¿Crees que se deba a Raava?-
-Es posible, en realidad tu eres el primer portador de Vaatu que ha estado en contacto directo con el Avatar, de los demás no hubo siquiera registro de ello, así que es difícil saberlo…-
Asami suspiro sonoramente, cerro el libro que se encontraba leyendo y dejo todo lo demás de lado saliendo de la habitación.
-Anda, vallamos a descansar. Creo que lo mejor sería tratar de no pensar en eso…-
~0~o~0~o~0~o~0~o~0~
Temprano por la mañana, la joven avatar abandono el templo aire arreglándoselas para no ser vista por ningún acólito. Tomo uno de los planeadores que usaban los maestros aire y salió hacia la ciudad en busca de industrias futuro. Seguramente encontrar las instalaciones no sería difícil, siendo una empresa de tanto renombre y presencia, localizar las oficinas sería una tarea sencilla. Y así fue, apenas con unos minutos de vuelo y ahí estaba en medio de la ciudad un enorme edificio; elegante e imponente con el logo de Industrias Futuro. Descendió de golpe asustando a unos cuantos transeúntes que pasaban por ahí. Y ante la mirada de los curiosos se adentró al edificio. Personas con maletines y trajeados caminaban de un lado a otro por el recibidor; al fondo al menos cuatro recepcionistas canalizaban a la gente al área a donde requerían ir. Terra camino hacia ahí llamando la atención rápidamente a causa de su vestimenta que no encajaba para nada con el lugar.
-Buenos días, ¿Se le ofrece algo señorita?- Le atendió una de las recepcionistas, no sin antes darle una mirada a sus ropas tan simples del reino tierra.
-Sí, gracias, quiero ver a Asami Sato-
-¿Tiene alguna cita o reunión?-
-No, no la tengo-
-Disculpe señorita pero no podrá hablar con ella, necesita una cita. Si gusta puedo agendarle una-
-¿Una cita?
-Sí, ¿Qué le parece dentro de dos meses el día martes de….
-¿Qué? ¡Ni hablar! Necesito verla ahora- protesto la joven dando una manotazo sobre el fino escritorio.
-Lo siento no será posible, si desea…-
-¡Bah divídelo!- respondió con desespero dándose media vuelta. Se encamino a la entrada y justo antes de salir paro en seco. Su mente enseguida maquino un plan, no se iría tan fácil de Industrias futuro…Como si de todo un maestro ninja se tratara, empezó a escabullirse entre la gente hacia la oficina de Asami. Echo un vistazo rápido al diagrama del edifico en la entrada principal encontrando la oficina principal en el penúltimo piso. Con gran astucia logro llegar a su destino donde la secretaria se encontraba custodiando justo a unos cuantos metros de la puerta. Afortunadamente no parecía haber agentes del Loto Blanco cerca en ese momento y sabía que era una oportunidad que tenía que aprovechar. Solo tenía que encontrar alguna forma de distraerla a la secretaria. Terra observo detenidamente a la mujer que se encontraba trabajando en unos documentos que parecían importantes. Sonriendo con malicia y lanzo una fuerte corriente de aire hacia donde la secretaria se encontraba haciendo volar los papeles fuera por la ventana. Asustada la mujer se levantó de su asiento obligándola a salir corriendo a recuperar los documentos. Oportunidad que tomo la joven para entrar a la oficina. Respiro hondo preparándose mentalmente y finalmente empujo la imponente puerta revelando a la Vampiresa tras su escritorio que al ver al Avatar no pudo evitar ocultar su sorpresa.
-¿Qué haces aquí? - soltó la heredera con el ceño fruncido y levantándose de su asiento visiblemente molesta.
Sin embargo Terra se quedó estática. Aquella visión de la portadora de Vaatu le había dejo sin habla; Esa falda por arriba de las rodillas y su blusa blanca entreabierta provocaron inmediatamente en su mente un corto circuito total. Su lengua parecía no ser capaz de conectar ideas. La otra noche tuvo una impresión física de ella muy escueta pues la obscuridad de la noche le había impedido percibir los detalles de Asami. Pero ahora, a plena luz del día podía apreciar cada rasgo de su perfecto rostro, su esbelta y delineada figura. Su brillante y hermoso cabello ocre. Y esos labios escarlatas tan apetecibles que desde donde estaba plantaba podría deducir que eran suaves y seguramente sabrían a algún delicioso fruto rojo. Trago en seco intentando inútilmente salir de su aletargamiento.
-¿Que acaso no escuchaste lo que te pregunte? - Arremetió Asami irritada y un tanto exasperada ante el silencio de la chica.
Terra reaccionó al fin ante el tono en que la portadora de Vaatu le volvió a hablar.
-Yo... Por... ¿Por qué te comportas de esta manera conmigo? Ni siquiera muestras interés en mí- Cuestionó Terra con dificultad, estaba enfadada, pero la presencia de la vampiresa le ponía nerviosa.
-¿Por qué debería?- Dijo sin importancia
-¿Cómo dices? Se supone que somos compañeras, que debemos crear un vínculo para que tus poderes y los míos se incrementen y podamos patearle el trasero a todo enemigo que quiera atentar contra el mundo- replico exasperada ante la evidente indiferencia que la chiroptera mostraba.
-Dudo que sea necesario. Con mi poder y el Loto Blanco es más que suficiente. Anoche no hiciste otra cosa más que caer en tu trasero varias veces... – Respondió con una sonrisa burlona que solo consiguió enfurecer a la joven.
-Eso no es verdad... – Alegó rechinando los dientes.
-Lo que digas. Ahora si pudieras retirarte...- dijo Asami dándole la espalda mientras del auricular comenzaba a realizar sus usuales llamadas de negocios.
La chica proveniente del reino tierra soltó un resoplido de enfado y dejándose llevar por sus emociones se movió con decisión hacia la vampiresa y tomándola con brusquedad por la muñeca la giro hacia ella obligándole a mirarle... Dicho acto fue su perdición; su par de gemas bicolores chocaron contra aquel inusual jade, sumiéndose en su propio reflejo de aquellos brillantes ojos. La respiración de Asami repentinamente comenzó a acelerarse mientras el corazón de Terra emprendió a retumbar como loco. La CEO pestañeo rápidamente y en un rápido movimiento soltó el agarre de su mano mirando de manera fulminante a la chica que aún estaba impávida...
-Será mejor que te vayas... - dijo tajante regresando a sus labores.
Terra quedo petrificada por unos segundos, confundida, asustada y sin mediar alguna otra palabra salió deprisa de la oficina abandonando el edificio en pocos minutos.
"¿Qué diablos fue eso?... Mi corazón late muy rápido. ¿Será cosa de ese dichoso vínculo?
Se llevó una mano al pecho sintiendo su rápido palpitar. Totalmente desconcertada corrió por la calles tomando velocidad para emprender su vuelo de regreso al templo Aire. Sin embargo durante su trayecto una fuerte punzada de dolor le obligo a aterrizar en el primer edificio que se le cruzó en el camino.
Cayendo de rodillas, llevo su mano izquierda a su cabeza tratando de aminorar el dolor
- ¡Ah! - Imágenes confusas comenzaron a bombardear su mente. Flashazos de recuerdos que no eran suyos...labios rojos esbozando una bella sonrisa. Un hombre enmascarado. Violines y una melodía al fondo que no conocía.
- ¿Qué es esto? ¡Ah, paren! - Grito con desespero tomándose la cabeza con ambas manos. Y entonces, de la nada, el dolor y la confusión se esfumaron. Gotas de sudor chocaban en el concreto del techo del edificio. Su respiración estaba agitada cual maratón recién recorrida...
-Será mejor regresar cuanto antes al templo... – murmuro para después levantarse lentamente, tomo el planeador y aun con sus reservas y con algo de desasosiego continúo su vuelo.
Asami se quedó de pie mirando por el ventanal de su oficina... Pudo sentir como el pulso de Terra se aceleró cuando se tocaron y como su temperatura corporal aumento... Vaatu no mostró ninguna reacción respecto a Raava, ahora estaba casi segura que eso no había tenido nada que ver con aquellas deidades... ¿Qué significaba todo esto?
-Maldición...- bufo enfadada ante el desconocimiento de lo que estaba sucediendo. Tomo asiento en su elegante silla y aun abstraída tratado de concentrarse para continuar con su trabajo.
-Terra ¿dónde estabas? Opal vino a buscarte quería hablarte sobre la portadora de Vaatu-decía Jinora siguiendo con la vista al avatar quien se encaminaba con paso apresurado a su cuarto.
-No estoy de humor para eso... -
-¿Paso algo? -
-No- Respondió secamente sin detener su andar. Jinora no quiso insistir, esta vez la dejaría en paz. Llagar a una nueva ciudad tal vez le había molestado. Quizás el darle algo tiempo para que se adapte sea la mejor opción.
-Está bien, después de la comida comenzaremos con nuestras lecciones de meditación... Tal vez el conectar con tus vidas pasadas ayude... -
-Como sea...-
Apenas llego a su habitación arrojó el planeador al suelo. Se dejó caer en la cama mirando directamente al techo... Su cabeza aun daba vueltas. Nunca antes había sentido o experimentado una sensación igual
-Avatar Korra... ¿Qué esto? ¿Qué es lo que me quieres decir?- murmuro a la nada esperando alguna señal como respuesta.
~0~o~0~o~0~o~0~o~0~
Los tonos naranjas del atardecer bañaban los edificios de la urbe iluminándolos con los rayos del sol que amenazaba con su pronta partida. Desde la aparición del Avatar pareciera que sus días habían dejado de ser tranquilos. Kuvira regreso esa misma mañana a Rusia de emergencia. Y la irrupción de Terra en su oficina solo había hecho aún más extraña toda la situación. Aunando la visita inesperada del Jefe de policía que, con porte autoritario entro dispuesto a llegar a un acuerdo con la vampiresa, un acuerdo que tenía el único objeto de mejorar sus defensas en caso de algún ataque inminente del Loto Rojo. Que no dudaban estuviera cerca.
- Ya que tenemos a los dos agresores estabilizados, hemos intentado hacer que confiesen pero siguen renuentes a decir algo-explicaba el policía mientras leía su informe.
-Parecen muy fieles a sus creencias eso chicos- comento la ingeniera con la vista enfocada en su trabajo.
-¿Qué es lo que trama el loto Rojo...?-.
-Todo un misterio…Cuando tengas más datos proporciónamelos con Kuvira, me encargare de ellos…-
-Asami no puedes evitar por siempre esto... El Loto Rojo esta aquí y no sabemos que pretendan. Al menos Amón nos dijo cuál era su intención: Crear un mundo de chiroptera y matar al avatar. Pero de ellos no sabemos nada - Dijo Mako exaltado y al punto de perder la paciencia.
La vampiresa solo guardo silencio sin prestarle atención al maestro fuego. Inmersa en sus documentos y laptop ignoraba completamente a Mako.
-¡Para tener dos siglos de vida te comportas como toda una adolescente! – Dijo completamente ofuscado. Respiro hondo tratando de relajarse, se acomodó en su asiento y con seriedad volvió miro a la CEO.- Asami, por favor necesitamos que comiences a entrenar con el Avatar cuanto antes…-
El tono suplicante de Mako le hizo mirarle. Medito por unos segundos observando sus ojos ámbar que denotaban verdadera preocupación por la situación. Asami soltó un sonoro suspiro, dejo su pluma a un lado y con resignación contesto:- Esta bien, lo haré- dijo obteniendo como respuesta una amplia sonrisa del policía.
-Gracias…-
-Sí, supongo-
-Estaremos en contacto. -Dijo mientras se levantaba de su asiento y se encaminaba hacia la puerta deteniéndose justo antes de cruzarla- Por cierto, ¿Estas bien?-
-¿Por qué lo dices?-
-Te ves…no sé, rara.-
-Estoy bien- Respondió con una sonrisa, tratando de hacerle ver a Mako que no ocurría nada. Finalmente el jefe de policía asintió y abandono la oficina. Aliviada, dejo escapar un suspiro y desabrocho los primeros tres botones de su blusa. Tenía pocas ganas de continuar con su trabajo por lo que decido dar por terminada su jornada. Asami salió en su motocicleta emprendiendo su usual recorrido por la ciudad. Mako tenía razón, hoy era uno de esos odiosos días en que sentía su cuerpo arder a causa de los bajos deseos carnales que la poseían cada cuanto cada mes. Aquel encuentro con la Avatar, la cercanía y el percibir nuevamente la esencia de Korra, no habían logra otra cosa más que elevar su libido y hambre de sexo. La otra noche controlo exitosamente sus instintos y parte de día también, pero ahora no sabía si le sería igual de fácil. Sus colmillos por si solos comenzaron a emerger. Se sentía ansiosa y seguramente esta noche seria larga y solitaria…
En las inmediaciones del Templo Aire, Terra entrenaba su aire control. Las emociones ocurridas en la mañana le habían tenido distraída toda el día por lo que opto por entrenar. Cansando su cuerpo seguramente podría dormir sin problemas y al fin descansar después de su llegada a Ciudad Republica.
-Terra- Escucho su nombre claramente en voz del maestro aire. Detuvo sus movimientos de fuego control y aun con la respiración acelerada miro al locutor.
- Hola Kai-
-Hola, Tengo un mensaje del Loto Blanco. Requieren tu presencia en las instalaciones mañana al medio día. Al parecer tu entrenamiento con la portadora de Vaatu dará inicio- le informo observando como la cara chica se tornaba a una completamente de confusión, y lo que pudo percibir enojo.
-¿Qué?, ¡pero si esta mañana que la vi ni siquiera quiso hablar conmigo!- refuto la joven sin dar crédito al mensaje de Kai.
-¿Esta mañana?- Jinora le había comentado a Kai que por el momento sería mejor planear el encuentro entre Terra y Asami. El maestro aire enseguida frunció el ceño al enterarse que la joven actuó de manera impulsiva y fue con sola con la vampiresa. Observo a la castaña con desaprobación esperando una explicación.
En ese momento la joven se dio cuenta que hablo de más. Dio un paso atrás y ante la mirada inquisitiva de su mentor se vio obligada a hablar -Yo, fui a su oficina. Quise saber el porqué de su indiferencia conmigo…-
Kai soltó un sonoro suspiro, se pasó una mano por el pelo y después decidió tomar asiento en el suelo haciendo que Terra se sentara a su lado permaneciendo ambos en silencio por unos minutos.
El maestro aire enarco una sonrisa nostálgica y miro a la chica esperando que lo escuchara con atención.
-Sabes, después de la muerte de Korra, Asami estuvo sumergida por un tiempo en total obscuridad. Alejo a todos sus amigos y personas que querían ayudarla. Ella fue la que más sufrió con el fallecimiento del avatar. Ella la amaba…- trato de explicar.
Las últimas tres palabras resonaron en su mente "Ella la amaba" e inconscientemente las mejillas de la joven se sonrojaron…
-Eso quiere decir que ambas….-
-Sí, eran amantes, pero desgraciadamente vivamos bajo el yugo de un terrible enemigo, su amor no duro mucho. Pero ella la amo con toda su alma. Es por eso que estuvo tan renuente a saber cualquier cosa referente a ti. Debes de entender que ella, como un ser inmortal debe de cargar con la muerte de sus seres amados por siglos. Ahora se encuentra bien, sin embargo creo que el verte trajo a ella viejos recuerdos-
Terra se quedó muda por unos minutos más. Tratando de procesar aquella información. Ahora comprendía un poco la actitud de Asami. "Creo que yo también actuaria igual…"
-Entiendo. Supongo que tratare de comportarme-
-Eso es. Anda ve a descansar. Mañana tendrás un gran día- Dijo a modo de burla cuando se ponía nuevamente de pie. Terra le respondió con un puchero haciendo que el maestro aire soltara una carcajada mientras se alejaba.
Aun sentada en el suelo dirigió su vista hacia cielo; al estar la isla tan alejada de la ciudad le permitía mirar perfectamente cada estrella. Sonrió; por alguna razón el saber que Asami mí no la detestaba como creía le había hecho feliz…
~0~o~0~o~0~o~0~o~0~
Asami caminaba por los pasillos del Loto Blanco seguida por la mirada de los transeúntes con los que se cruzaba; todos ellos asombrados e incrédulos. Asombrados de la increíble belleza que destilaba e incrédulos por verla presente ahí. Trato de no prestarles atención, después de todo era algo normal en ellos pues habían pasado casi diez años desde que piso esas instalaciones y abandono el entrenamiento en el Loto Blanco. Finalmente llego al gimnasio plantándose frente a él y dando un hondo respiro, tratando de darse los ánimos para cruzar la puerta.
-Valla, en verdad apareciste- comento la general Opal mirando a la vampiresa que con su apariencia de chiquilla efectuaba un puchero que por poco le provoca una carcajada a la morena que penas y logro contener.
-Y bien, ¿dónde está el Avatar?-
-Se supone que vendría media hora antes que tú, pero…-
-Odio la impuntualidad…- Se cruzó de brazos. Había cancelado dos juntas temprano para llegar a tiempo al Loto.
-Eso lo sé.- comento la general mirando con júbilo a la vampiresa -Me alegra volver a verte Asami…-
-A mí también Opal-
-Te vez muy bien- dijo la agente del Loto Blanco comenzando a acercarse peligrosamente con una sonrisa burlona a la portadora de Vaatu haciéndola que retrocediera hasta acorrala contra la pared más cercana.
-Tu igual, la madurez te sienta bien…- respondió ella sosteniéndole la mirada. Opal poseía un gran parecido con su madre Suyin, el cual se acentuó con el pasar de los años. Ella y Asami habían congeniado bien cuando comenzó con sus entrenamientos, rompiendo la barrera invisible que la heredera habría impuesto entre ellas cuando Opal acudía a su casa a brindarle alimento. Sin embargo tal comunicación se cortó después de que Asami dejo de asistir al Loto Blanco.
-No creo que a Bolín le agrede enterarse que su mujer está coqueteándole a una chiroptera-
-¿Bolín?, que acaso no te lo ha contado. Él y yo terminamos hace casi un año. En sus misiones conoció a una chica llamada Ginger y creo que ella le fue más interesante que yo-
-¿Qué? ¿De verdad? No lo creí capaz de hacer eso. Es decir mírate eres una mujer hermosa-
-Ja, gracias me alagas. Pero sabes…siempre sentí una extraña curiosidad hacia ti-dijo con voz grave acercando más su rostro al de la vampiresa. Asami encorvo una sonrisa socarrona y enarco una ceja mirando fijamente a las esmeradas de la General.
-Oh…así que curiosidad ¿eh?- Susurro siguiéndole el juego. Por alguna razón Opal disfrutaba molestarla de esa manera. Aunque por lo que alcanzaba a percibir en esta ocasión, talvez una parte de lo que decía era cierto…
- ¡Ejem!- Un sonoro carraspeo llamo su atención; La joven avatar acababa de abrir la puerta del gimnasio y al encontrarse con tal escena hizo evidente su enojo…y ¿celos?. Finalmente cerró la puerta tras de sí con un duro portazo y se encamino hacia ellas con pasos pesados. Asami siguió recargada de espaldas contra la pared. Se cruzó de brazos y trato de concentrase en ignorar la esencia del avatar.
-No sabía que la general del Loto Blanco pudiera efectuar tales actos en su hora de servicio- dijo Terra visiblemente irritada.
-No estoy en servicio, de hecho estoy en horas de descansó- Afirmo Opal con un sonrisa de inocencia.
La avatar frunció el ceño aún más molesta. En ocasiones Opal la fastidiaba por diversión y ella le seguía el juego pero en esta ocasión su enfado iba en serio -¿Por qué no se van a conseguir una habitación o algo?-
-Talvez lo hagamos- Dijo de pronto Asami mirando a Opal quien no pudo ocultar su asombro para después pasar a una sonrisa. Terra apretó los puños "¿Aquel comentario había sido en serio?"
-¿Qué te parece si los discutimos más tarde? Además hay que aprovechar que tu guardaespaldas esta fuera…-
-Muy bien, ¡suficiente! - Exploto Terra cansada de ese jueguito - ¿Vamos a entrenar o qué?-
-Tranquila Terra, aquí la que llego tarde fuiste tú. Dime cual fue el motivo de tu retardo- contraataco la General mirando fijamente a la joven quien comenzaba a encogerse de hombros.
-Me quede dormida…- susurro desviando la mirada mientras se cruzaba de brazos.
-Valla, ¿por qué será que no sorprende.-Dijo observando a la chica que seguía desviando la mirada – En fin Empecemos. Terra, ¿has peleado alguna vez con un chiroptera?
La chica volvió su mirada hacia Opal bajando sus defensas -Solo he entrenado algunas veces con Kuvira-
-Bien ese caso sabrás lo terrible que puede llegar a ser el poder de un alto linaje…Quiero que me demuestres tu habilidades. Intenta golpear una sola vez a Asami- Le reto la general del loto blanco dispuesta a ver las habilidades del Avatar. Con la información que tenían de los dirigentes del Loto Rojo sabía que eran maestros de alto nivel por lo que enfrentarlos no sería tarea fácil. Además de tener de su lado a chiroptera que seguramente llevan años preparándose conjuntamente para su ataque.
-¿Una sola vez? ¡Puff!, eso será sencillo- respondió la chica con arrogancia y dispuesta a golpear ese hermoso y perfecto rostro.
Asami se posiciono frente a ella en el área de combate. Quería terminar esto cuanto antes para poder regresar a su oficina o su hogar, lo que fuera primero. Se empezaba a sentir inquieta, necesitaba calmar sus instintos carnales pues se estaban acrecentando a cada minuto.
"Maldición Kuvira" Vocifero en su mente ante la ausencia de su compañera de apartamento. Talvez le tomaría la palabra a Opal. Después de todo sería solo sexo…
Terra se estiro un poco y tiro unos cuantos puñetazos al aire acompañados de fuego control. Finalmente miro a la portadora de Vaatu de manera desafiante y queriendo tomar la iniciativa se lanzó contra ella con la ferviente intención de herirla. Embestida tras embestida de sus elementos se dirigían una y otra vez hacia ella. Sin embargo Asami fácilmente esquivaba cada uno de sus ataques, ya fuera agua, fuego, tierra o viento todos eran rechazados con suma tranquilad. Desesperada y queriendo encararla en un combate cuerpo a cuerpo se acercó a ella tirando golpes sin poder acertar ninguno. Asami dio una rápida y certera patada en los pies de Terra haciéndola caer en su trasero.
-Terra de pie. ¡Nuevamente, ataca!- ordeno Opal desesperada ante la poca sincronía que se percibía en ambas. Mientras una estudiaba a su contrincante la otra lanzaba ataques sin ningún parámetro fijo.
-¡Arriba Terra vamos!- Arremetió una vez y otra vez la General cada que la Avatar terminaba en el suelo.
-Muy bien, suficiente. Jinora tenía Razón… El entrenamiento será en el templo aire por ahora.- dijo al cabo de una hora entera cansada de ver a Terra tirada en el piso y sin éxito en acertar algún golpe. La avatar respiraba con problema debido al cansancio. Con dificultad se puso de pie y mientras sacudía sus pantalones no pudo evitar observar a la vampiresa. Lanzo una mirada asesina, Asami estaba tan impecable como cuando llego… ¿cómo hacia eso?
-¿En el templo aire?- Cuestiono Asami dudosa ante la declaración de Opal.
-Entrenaremos su lado espiritual. Jinora sugirió que hiciéramos eso para que ambas se conozcan así que iniciaremos con eso mejor-
-De acuerdo, hablare con ella luego para que me informe los detalles-
La general asintió ante la respuesta positiva de Asami, le alegraba en demasía que accediera a entrenar y a cooperar con ellos nuevamente y no dudaba en demostrárselo.
–Terra, Mako te llevara de regreso al templo aire, vendrá a recogerte en unos diez minutos-
Mientras la avatar guardaba sus cosas pudo observar de reojo como Opal y Asami aparentemente continuaban con la conversación que tenían antes de que ella las interrumpiera, y por alguna eso le molestaba; algo en su estómago le fastidiaba y sabía que no era hambre.
-Que me importan lo que hagan…- farfullo con evidente enojo metiendo con furia el cambio de ropa en su maleta.
Pronto la puerta del gimnasio se abrió, cruzando por esta el jefe de la policía especial quien embozo una enorme sonrisa al ver a la vampiresa-¡Asami! Me alegra que hayas accedido. Cuando Opal me confirmo que estabas aquí no me lo creí-
-Siempre cumplo con mi palabra-
-Muchas gracias- Asami le devolvió la sonrisa. Mako ofreció una pequeña reverencia para después dirigirse a donde se encontraba Terra que ya lo esperaba.
-Hola, ¿nos vamos?-
La castaña solo atino a asentir comenzando a encaminarse con Mako hacia la salida. Antes de abandonar la sala echo un último vistazo a las dos mujeres que compartían risas. Por alguna razón, eso le dolía.
Los edificios y personas pasan con rapidez a su lado. Aun debía llegar al muelle Yue antes de poder encerrarse a en su cuarto a maldecir el horrible día que había tenido.
-Terra, ¿Te sucede algo?- Trataba Mako de entablar platica ante la serena e inusual actitud de la joven.
-No…-respondió secamente con la mirada puesta en su lado de la ventana del auto.
-Estas algo callada…-
Terra guardó silencio por unos segundos más. En su mente trataba de descifrar el porqué de su molestia sin poder encontrar algún motivo lógico. Soltó un suspiro y tratando de desviar su atención en otro lado cambio de tema la conversación
-¿El loto Rojo, sigue atacando?
-Por ahora los atentados han ocurrido en otras ciudades, después de lo del otro día no ha habido más movimiento en la ciudad. Aun así debemos prepararnos…- Le comento el maestro fuego con la mirada fija al camino. Aquella conversación que inicio había logrado distraer su mente exitosamente pero aun así no podía negar que cierto sentimiento de celos le invadió sin una razón…
~Que demonios me pasa…~
~0~o~0~o~0~o~0~o~0~
Un par de copas a medio terminar adornaban la mesa de centro del apartamento junto a tres botellas de vino casi vacías. Ambas mujeres habían compartido un buen rato charlando; intercambiando experiencias y vivencia de sus últimos años. De repente, de un momento a otro, en ese mismo sofá, ya se encontraban intercambiando caricias furtivas que provocaban sus cuerpos. Besos húmedos con intenciones eróticas eran intercambiados con fervor. Opal podía sentir poco a poco sus sentidos aumentar al máximo, siendo capaz de percibir con exactitud cada caricia en su piel. Le parecía increíble que con tan solo esos roces ya se encontrara tan excitada, sedienta por probar más de la vampiresa. Y decidida a cumplir con su cometido se sentó a horcajas sobre ella y de un rápido movimiento ya la había despojado de la blusa de tirantes negra que portaba. Con la mirada obscurecida de deseo Opal observaba fascinada el torso semi-desnudo de su acompañante. Poso su mano derecha en la blanquecina mejilla y lentamente la fue bajando acariciando su cuello, sus hombros….descendiendo peligrosamente a su pecho. Asami soltó un suspiro al sentirla cerca de esa zona. La general sonrió complacida por la reacción.
-Muérdeme…- le susurro la morena cerca del oído. Asami pudo sentir el cálido aliento de Opal sobre su piel para después encontrarse con sus labios probando una vez más el sabor del licor en su boca. Estaba cediendo a los deseos de su amiga, y excitada rompió el beso para dirigirse hacia su cuello mientras sentía el rasguñar en su espalda de las uñas de la morena. Sus colmillos emergieron dispuestos a probar el sabor de su sangre y aumentar la lujuria. Y entonces, a casi unos milímetros de propinar la mordida Asami se detuvo….
-¿Estas bien?- cuestionó la general preocupada fijando su vista en el precioso jade de la portadora de Vaatu.
Asami bajo la mirada. Algo la había hecho parar a pesar de encontrarse excitada. Una extraña punzada en su pecho que de pronto le obligo a detenerse.
-¿Quieres que paremos?-dijo Opal tomando el rostro de Asami entre sus manos obligándola a mirarle
-Lo siento…-susurro la vampiresa apenada.
-Hey no te preocupes. Yo fui la que te arrastro a esto-
Confundida, la vampiresa volvió a desviar su mirada pensativa. Opal deposito un casto beso en la frente de Asami antes de alejarse de ella dándole espacio para que, si lo necesitaba se pusiera de pie.
-No sé qué es lo que me pasó….-
-Tranquila- respondió la general con voz suave- Si necesitas hablar de algo sabes que puedes contar conmigo-
-Gracias- dijo Asami regalándole una sonrisa sincera. Opal le acerco su blusa y con una mirada picara rio.
-Anda, ponte esto antes de que me lance nuevamente hacia ti. No se si pueda contenerme otra vez al verte así-
Asami soltó una carcajada mientras se ponía la prenda y posteriormente su chaqueta.
-¿Quieres que te ayude a limpiar?-
-Descuida son solo un par de trastos. Por cierto, mañana tengo salir a Moscú- comento Opal mientras recogía las botellas de vino.
-¿Sera un viaje largo?-
-Solo unos cuantos días. Regresare a tiempo para monitorear tu entrenamiento.- Volvió su mirada su compañera quien la observaba con atención- Asami, muchas gracias por la compañía de esta noche…-dijo agradecida. La portadora de Vaatu se acercó a ella y con fuerza la rodeo con sus brazos. Los ojos de Opal se nublaron...
-¿Quieres que le dé una paliza a Bolín?-
-Ja, ja, ja. No…Estaré bien- respondió quedamente aferrándose más al cuerpo de la chiroptera, dejándose envolver por su calor y embriagarse de su aroma.
-Vamos a descansar. Me quedare contigo- Dijo de pronto Asami separándose un poco.
-¡Oh!, No, no es necesario…estaré bien…- decía torpemente tratando de limpiar las lágrimas de su ojos.
-Anda vamos. Tienes un viaje largo el día mañana y si te dejo sola seguramente seguirás bebiendo y no dormirás
-¡Oye!, tengo casi treinta y cinco años, no soy una chiquilla que necesite de niñera-
-Opal, se lo sentimental que eres. No te dejare sola – Volvió a repetir Asami y tomándola de la mano la arrastro hasta la habitación. Ambas se recostaron en la cama y la vampiresa dejo que la morena se abrazara a ella cual almohada.
-Gracias…- alcanzo a murmurar Opal poco antes de quedarse dormida. Con su vista puesta en el techo la chiroptera llego a la conclusión de que definitivamente le patearía el trasero al maestro tierra en cuanto lo viera. Luego, recordó lo sucedido, notando como la lujuria que días antes la había estado asechando estaba disminuyendo... ¿A qué se debía repentinamente ese cambio? Ciertamente aún se sentía excitada pero nada comparado a lo de hace unos momentos…Los cambios físicos que sufría por culpa de Vaatu eran tan repentinos y extraños que le resultaba difícil descifrarlos. Respiro hondo cansada de tanto pensar. Cerró los ojos y simplemente dejo que el sueño le venciera…
Ya por la mañana Asami tomo el casco de su motocicleta y antes de salir del apartamento le dedico una última sonrisa a su amiga.
-Ten cuidado en tu viaje.- dijo la vampiresa despidiéndose ella. Sin embargo antes de que la puerta se cerrar Opal corrió hacia ella y le obsequió un fugaz beso a esos labios rojos en modo de agradecimiento…
-Tú también- respondió ella otorgándole una cálida sonrisa.
Arrancando el motor de su motocicleta y haciéndola rugir para escuchar el sonido que este producía, acelero a toda velocidad hacia su hogar. Al llegar, se dispuso a tomar una ducha rápida antes de presentarse a Industrias Futuro. Mientras el agua resbalaba por su piel se daba cuenta que los rasguños causados por la activad erótica de antes se habían desvanecido por completo. En ese momento añoro el no tener aquella habilidad para que todas las marcas de cuando estuvo con Korra se hubieran quedado grabadas en su cuerpo recordándole que alguna vez fue suya.
Retornando a su oficina continuo con su jornada hasta por dar finalizado su día. Durante el trascurso Jinora le confirmo el entrenamiento espiritual al siguiente día. Movió sus horarios de la agenda para acomodar unas cuantas horas libres y poder asistir sin problemas. Había pasado casi un mes desde que vistió a Iron en el mundo espiritual; hace tanto que no charlaba con él, tal vez el verlo le ayudaría a aclarar lo que le estaba sucediendo con el Avatar. Después de todo él se había convertido en su mentor y por qué no decirlo…un padre.
~0~o~0~o~0~o~0~o~0~
El fulgor del sol apenas y se empezaba a verse entre las montañas. Eran las primeras horas de la mañana y Terra ya se encontraba totalmente despierta entrenado su control de los elementos. La noche fue larga, estaba segura que apenas y había podido dormir unas cuantas horas. Y para variar la vampiresa fue la culpable de su desvelo.
-Terra buenos días, que inusual verte a estas horas- Le saludo Kai
-No podía dormir, es todo-
-¿Te encuentras bien?-
-Si...-
-No mientas. Lamentablemente para ti te conozco muy bien porque yo mismo fui el que te entreno en el aire control. Y sé que desde que llegaste a la ciudad has estado muy inquieta…Sabes que puedes confiar en mí y Jinora-
-Lo sé, es solo que…Estaré bien solo estoy algo confundida, tal vez con el tiempo todo esto pase-
-De acuerdo. Si necesitas algo sabes que siempre estaremos para ti-
-Gracias…-
El maestro aire le brindo a la joven una pequeña reverencia para posteriormente comenzar a alejarse; justo antes de irse se paró en seco recordando el mensaje que originalmente tenía que darle a la chica.
-Por cierto, Asami llegara en una hora, será mejor que…-
-¡Crack!-
Un fuerte estruendo proveniente de uno de los paneles con los que Terra entrenaba término destrozado. El escuchar ese nombre hizo que se desconcentrara causando que su ataque fuera a dar de lleno a una de las tablas partiéndola por la mitad.
-¿Terra?-
-Perdón, no fue mi intención. Intentare repararlo más tarde- Dijo totalmente apenada agachando la cabeza y tratando de esconder su rostro - Iré a desayunar.-
El almuerzo fue demasiado tranquilo para el gusto de Jinora y Kai; Terra simplemente permaneció en silencio, ni siquiera trataba de pelear con Meelo e Ikki que la mayor parte del tiempo la molestaban. De pronto el sonido de unos tacones acercándose la saco de su aletargamiento causando que repentinamente su corazón empezara a bombear con fuerza.
~Era ella…~
-¡Asami!- Kai salto de su asiento corriendo hacia la vampiresa envolviéndola en un efusivo y afectuoso abrazo. Aquel chico que rescato hace dieciocho años ahora era todo un hombre, alto y bien parecido encargado junto a Jinora de liderar al Templo aire.
-También…me da mucho gusto…verte-respondió la CEO con dificultad al poder respirar correctamente debido al fuerte abrazo que le obstruía los pulmones.
-¡Woow! Mírate te ves aún más joven de cuando nos conocimos-
-Kai…- le riño su esposa
-Lo siento es solo que hace tanto que no nos veíamos-
-Muchas gracias por venir- dijo Jinora con una pequeña reverencia
-No es nada. Es mi trabajo después de todo supongo-
La avatar se había quedado estática en la esquina de la mesa. Como si tratara de desvanecerse del lugar y no ser vista; cosa que obviamente no iba a pasar. Entonces, sintió una mirada sobre ella que la examinaba con curiosidad. Y sin atreverse a voltear se puso de pie dispuesta a terminar con el entrenamiento del día.
-Empecemos ahora el entrenamiento, entre más rápido iniciemos más rápido te iras…-comento la joven poniéndose de pie para dirigirse al ala de meditación.
Asami simplemente se limitó a seguirla sin comentar nada.
-En un momento estaré con ustedes- dijo Jinora comenzando a recoger los platos de la mesa ayudada por Kai.
Ambas caminaban por los pasillos del templo sin siquiera hablarse, cada una andando como si estuvieran solas. En un momento Asami rebaso a la Avatar al recordar donde se encontraba la sala de meditación a la que algunas veces acudió cuando apenas y se reintegraba a su vida diaria después de la muerte de Korra.
La mirada atenta de la Avatar se posó sobre la espalda de la portadora de Vaatu. Y entonces a su mente llego una pregunta presa de los inexplicables celos que sintió el otro día… ¿En verdad ella y Opal…?
"No es que me importe es solo que…"
-No pasó nada- Dijo Asami. Desde que vio el comportamiento de la chica el día anterior supo que el verla con Opal había aumentado considerablemente su mal humor. Le contesto instintivamente sin saber la razón. Aun así Terra solo era una chiquilla a la que no le debía explicaciones.
-¿Qué?- se detuvo de pronto la castaña aturdida por el comentario.
-¿No estabas preguntándote eso? No pasó nada...-
-¡¿Que acaso también lees la mente?!- soltó en voz alta sin pensarlo.
-Así que si lo pensaste…- Respondió la pelinegra con una sonrisa burlona.
-¡Ahg!, olvídalo. No me interesa- exclamo haciendo un gesto de enojo infantil; frunció el ceño e inflo las mejillas notablemente sonrojas mientras se cruzaba de brazos.
Asami volvió su mirada al frente e inevitablemente sonrió sin ser vista por la joven tras ella. Le había agradado en demasía ese pequeño puchero de Terra. Mientras que para la castaña tampoco fue tan diferente; el saber que no sucedió nada hizo que su ánimo mejorara notablemente.
Aun así al llegar al recinto de meditación cada una se mantuvo alejada de la otra, permaneciendo a los extremos de la sala fijaban su clara distancia. Afortunadamente para ambas y ante la evidente tensión en el ambiente Jinora no tardó en llegar y enseguida se dispusieron a iniciar el entrenamiento. Increíblemente para la maestra aire, Terra no protestaba ante alguna petición.
-Tomemos ahora la posición de loto. Esperemos que logremos entrar al mundo espiritual en el primer intento-
Terra controlo su respiración lo más que pudo, junto ambas manos y antes de cerrar los ojos dio un último vistazo a la vampiresa de reojo. Se veía tan concentrada…"tan hermosa…"
Ante ese repentino pensamiento la avatar se paró de un salto con las mejillas encendidas y totalmente confundida. Haciendo que tanto Jinora como Asami salieran de su trance.
-Terra ¿estás bien?- Cuestiono Jinora preocupada.
-!Si!… estoy bien- su vista inconscientemente viajo hacia la CEO quien la miraba curiosa. Otra vez se ruborizo…
Torpemente volvió a tomar asiento adoptando la posición de loto y trato posteriormente de controlar sus sentidos y serenar su mente. Después de varios intentos, no lo logro, haciendo en resumen del entrenamiento del día un total fracaso.
.
.
.
-¿Iras nuevamente a ciudad República?- La voz profunda del hombre resonó en la elegante sala con decoración del Reino Fuego
-Sí, quiero ver de nuevo a Asami Sato-
-Debes de tener cuidado Azula, aun no es el momento para atacar- le sermoneó el maestro aire mirándola con seriedad.
-Eso lo sé. Descuida Zaheer no haré nada. Solo quiero verla-
-¿Verla y eso de que nos sirve?- Replico Ghazan mientras jugaba con un par de rocas incandescentes entre sus manos
-Es un ser exquisito…si la conocieras, me entenderías…-
Continuación antes de los usuales seis meses jajaja. espero que este capitulo haya sido de su agrado y si no, recibiré gustosa sus tomatazos XD. Muchas gracias a los que siguen esta historia y a los que dejan su comentario que siempre alegran mi día y me animan a seguir escribiendo. Por ultimo me gustaría decirles el siguiente capitulo YA esta listo. Así que la próxima actualización sera muy pronto!.
!Saludos, besos y nos leemos pronto!
