Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen, son todos propiedad del Gran Akira Toriyama. La historia es totalmente de mi propiedad.

Capítulo 11

Vuelta a la estación

Otro miserable mes había pasado tan rápidamente que hasta Bulma estaba sorprendida, había trabajado arduamente en los robots de entrenamiento para Vegeta.

Uno que otro día se había escabullido hasta las salas de entrenamiento para probar el funcionamiento de las máquinas, para su buena suerte todo salió bien, solamente necesitaba ponerlo a prueba con un saiyajin y su ilimitada fuerza.

Necesitaba saber más sobre los saiyajins o mejor dicho los últimos saiyajins que existían porque por lo que escuchó de Milk, su planeta había sido destruido repentinamente junto con todos sus habitantes donde muy pocos lograron escapar de la explosión.

Un suspiro se escapó de sus rosados labios, como si la vida se le escapase poco a poco, dejo el destornillador en el suelo y tomó un trapo para limpiarse las manchas de aceite y óxido que tenía en sus manos.

Su mente divagaba entre cálculos y mecánica para darle ese toque final a su querido invento que supuestamente lograría aumentar la fuerza de los saiyajins, sus pensamientos comenzaban a mezclarse y eso era señal de que era hora de un descanso.

Amarró su cabello en una coleta alta, su cabello era un orgullo para ella, siempre lo cuidó con mucho cariño y era lo que las personas más alagaban de ella.

Cuando se puso de pie perdió el equilibrio y chocó contra la pequeña mesa de trabajo provocando que uno de los cristales que allí había, se partiera en pedazos contra el suelo.

-Que idiota- se insultó a si misma tomando un pedazo del cristal roto, donde podía ver su reflejo. Estaba cansada, en su rostro unas pequeñas ojeras comenzaban a notarse. Sin deseos de querer seguir viendo su rostro tan desastroso, inconscientemente guardó el pedazo de vidrio en el bolsillo de su pantalón y salió de la habitación.

En esos días, diseñó un sistema de seguridad con una llave para evitar que cualquiera pueda entrar a la habitación ¿Miedo? Por supuesto. Cualquier monstruo podía entrar allí y eso la aterraba. Había preparado una copia para Vegeta, aunque pensándolo bien, creía que la idea no le agradaría y se metería en problemas.

Aseguró la puerta luego de salir de la habitacion, no sabia muy bien en que momento del día se encontraba, si en la mañana, tarde o noche pero ella tenía hambre y mucha.

La comida estaba preparada a toda hora ya que no existían horarios correctos, cuando tenías hambre, salís a comer y ya, excepto Vegeta que de alguna manera siempre tenia sus respectivos horarios para alimentarse.

Él era muy ordenado en todas sus cosas, excepto cuando entrenaba. Cuando entraba en su mundo de entrenamientos nada más importaba y lo confirmó aquella vez que lo encontró malherido y lo obligó a dejar su sesión para poder curar sus heridas.

Se preguntaba una y mil veces más porque era tanta la obsesión por volverse tan fuerte ¿Acaso sera una tradición? ¿O una simple adicción? Lo que sea que este planeando... Ella lo estaba ayudando con los robots que estaba preparando. Debería preguntarle para evitar una catástrofe o una 'traición'.

Tomó un plato y se sirvió varias cosas pero en pequeñas cantidades, se sentó en una mesa alejada de algunos guerreros que allí se encontraban. Seguramente era de noche porque había más personas de las que había de día y tambien Milk no había salido, tal vez porque ya había cenado y se encontraba durmiendo.

Por supuesto ¿A quién se le ocurre diseñar robots a la madrugada? Solo a ella.

Por una extraña razón la comida estaba deliciosa y por primera vez tenía algún sabor, por lo menos algo bueno para su dia. Hasta ahora... Un sentimiento de inseguridad la rodeó al mismo tiempo que una sombra apartaba su luz.

Levantó la mirada lentamente para luego tragar dificultosamente la comida que estaba en su boca. -Pero qué casualidad- le dijo el guerrero frente a ella. Su apariencia era casi igual a la de un terrícola, solo que su piel era de un tono verdoso, tenía unos ojos dorados y su cabello verde peinado en una trenza.

Bulma bajó la mirada hasta su plato nuevamente aunque había perdido el apetito con su presencia. -¿Cómo has estado preciosa?- le preguntó con cierto tono atrevido en su voz. Bulma no le contesto, estaba nerviosa, quería salir corriendo hacia su habitación y no encontrarlo nunca más, no oír su libidinosa voz.

-¿Te comieron la lengua los monos?- le bromeó malvadamente refiriéndose a los saiyajins como monos. Su fría mano levantó la vista de Bulma desde el mentón obligando a mirarlo. -¿Por qué no contestas niña?- le reclamó Zarbon por su silencio.

-Déjame- la voz de Bulma salió en susurro pero firme, desvió la mirada abruptamente para alejarse de su tacto, dejo la comida sin terminar y comenzó a alejarse de Zarbon, dejándolo solo y con las palabras en la boca.

Zarbon apretó sus puños del enojo, nadie, absolutamente nadie lo dejaba hablando solo y lo ignoraba dejándolo ridiculizado, eso no lo iba a permitir y menos de una terrícola maleducada... Ya verá.

-.-

Solo faltaban minutos para aterrizar, por la ventanilla de la nave podía ver nuevamente las asquerosas estaciones de Freezer. Se le informó que el 'Lord' no se encontraba en el planeta, había salido para un asunto privado, dejando a sus soldados de confianza en la estación. Eso significaba que debería aguantar a Zarbon y Dodoria merodeando con su asquerosa presencia a su alrededor.

Ya deseaba salir de esa maldita nave, estaba acostumbrado a viajar días, meses sentado, pero en esa ocasión lo estaba matando un dolor de espalda y trasero que lo estaba irritando completamente.

-Kakaroto prepárate para aterrizar- le dijo Vegeta a su compañero a través del comunicador de la nave. Luego de una pequeña turbulencia por una falla en el sistema de ambas naves, la puerta se abrió dejando salir a ambos guerreros con sus armaduras dañadas.

-Maldita chatarra- se quejó Vegeta por las naves. A lo lejos se podía divisar la figura de Planthorr acercándose para recibir a los saiyajins. -Bienvenidos- los saludó con tal naturalidad que siempre mantenía con ellos. -Han llegado antes de lo previsto-.

-Logramos terminar rápido y con éxito la misión- Kakaroto corrió hasta donde estaba el científico para saludarlo y darle la noticia.

-Planthorr, las naves están sufriendo algún tipo de problema- se acercó Vegeta a ellos con los brazos cruzados. -No deberían tener turbulencias cuando aterrizan- se lo informó.

-¿Turbulencia? Tal vez la actualización que les instalamos no está funcionando adecuadamente- razonó Planthorr revisando sus archivos. -Luego les echaré un vistazo para ver que anda mal- anotó algo en los papeles que llevaba consigo. -Les recomiendo que descansen hasta que Freezer regrese, será dentro de dos días- les aconsejó.

Los dos guerreros asintieron y dieron media vuelta dispuestos a irse. -Vegeta- lo detuvo Planthorr, provocando que este detuviera su caminar en señal de que lo escuchaba. -No te olvides de presentarme al científico, tal vez sea lo suficientemente inteligente para mejorar las naves-.

Vegeta siguió su camino luego de escuchar a Planthorr, necesitaba una buena cena y una ducha... ¿Que habra pasado con la terrícola? Maldición Planthorr, por su culpa ella había vuelto a sus pensamientos y la misteriosa ansiedad que lo invadía pasa saber de la chica... Espera ¿Acaso no se había ido a su misión para olvidarla?

-.-

Estaba super agotada, deseaba terminar lo más rápido posible para volver a su habitación. Frustrada, dejó las herramientas en el suelo de la sala de entrenamiento y dejó su cabello libre, había llevado algunos robots para hacer pruebas, algunos funcionaron y otros no.

Su mente le decía basta y su cuerpo también, y ella les permitió ganar dejando todo en el suelo y saliendo de la sala.

Los pasillos estaban desiertos y ella era la única que caminaba por ellos, escuchando sus propios pasos y sus latidos por todo el lugar. En un momento sintió que la seguían, se giró rápidamente... Nadie, tal vez era su imaginación destrozada por el trabajo.

Un fuerte golpe en el rostro la hizo caer de espaldas al suelo, se incorporó con dificultad y con sus dedos toco la zona del golpe. Colocó su mano en su corazón oyendo los frenéticos latidos bombear con potencia arrasadora, se levantó para alejarse de quien la haya golpeado pero sus intenciones fueron saboteadas por la misma persona de hace unos segundos.

El mismo sujeto que se le insinuo en la sala se acercó a paso lento.

Las piernas de Bulma no reaccionaban, temblando y con el corazón en la garganta comenzó a retroceder, él seguía acercándose calmadamente. Lo primero que cruzó por su cabeza fue escapar, y lo hizo, empezó a correr rápidamente sin rumbo, no podia ni queria mirar hacia atrás, porque si volvía a mirarlo estaba segura de que su corazón saldría de su pecho.

No sabe en que momento ocurrió, que se vió acorralada contra una pared. -Pensaste que te escaparías tan fácil maldita perra?- Zarbon la miraba al mismo tiempo que la sostenía del cuello.

Bulma logró zafarse e intentó escapar nuevamente, pero se lo impidió de una manera que no pudo soportar. Zarbon la sostenía del cabello, lo que hizo que Bulma cayera al suelo nuevamente.

-Te crees muy inteligente cuando en realidad eres una puta barata- le insultó comenzando a pasar su lengua por el cuello de la chica. -Pero estas muy apetecible mocosa-.

Bulma trataba de apartarlo pero el tirón en su cabello aumentaba y junto con esto el dolor era insoportable. Quería gritar, pero la voz no salían de su garganta, como fuego extinguiendo cada una de sus palabras. El asco y el pánico recorrió su cuerpo, la esperanza de salir viva se esfumó y morir a manos de un violador no era una idea agradable.

Bulma lo único que pudo hacer fue proporcionarle un cabezazo mientras estaba entretenido en su cuello, para alejarla de ella.- ¡Ah! Maldita- otro golpe sufrió el rostro de Bulma, esta vez más fuerte.

No pudo más.

Sus ojos estaban fuertemente cerrados, ese golpe si había logrado derribar su dureza. Unas pequeñas lágrimas se deslizaron por sus mejillas hinchadas junto con el hilo de sangre que se divisaba de su labio inferior. Ahora si estaba seguro de que era su final, no había nadie que salvara su pellejo esta vez, ni Goku ni Milk... Ni Vegeta.

-Creo que me daré el gusto de follarte como la perra que eres- de un tirón, Zarbon rasgó su camisa dejando casi totalmente a la vista su brasier. Se acercó a su oreja ante la mirada derrotada de Bulma.

-Esta vez no esta el querido príncipe para salvarte-.

Los ojos de Bulma se abrieron de par en par. Tenía razón. Vegeta no estaba para salvarla... Si quería sobrevivir, debía hacerlo por ella misma.

En ese momento recordó el pedazo de cristal que tenia en su bolsillo. Mientras Zarbon se veía distraídamente metido en su fantasía, Bulma sacó el trozo de cristal de pantalón, lo sostuvo en sus manos con fuerza y allí pudo comprobar que estaba muy filoso al sentir el ardor entre sus manos y el líquido rojo deslizarse por sus dedos.

Era ahora o nunca.

Cuando Zarbon directamente no le prestaba atención, rápidamente acercó el cristal hacia su cabeza y con gran fuerza de voluntad, cada cabello azul fue cortado con el paso del filoso cristal, liberándose del agarre del soldado.

Pero eso no quedaría así.

Bulma se armó de valor y clavó el pedazo de vidrio en la pantorrilla de Zarbon, este al sentir el objeto incrustarse en su carne soltó un grito desgarrador. -¡Maldita puta!- le gritó sin ocultar su dolor, cayendo en el suelo por el dolor.

Bulma se puso de pie como pudo y corrió tan rápidamente como sus piernas le permitieron, solo rogaba que con el pequeño daño que le provocó, no la alcanzara.

-.-

Por los pasillos sólo se podían oír sus pasos. Raramente muchos soldados estaban de misión, dejando la estación casi desierta.

Antes de ir a su habitación había pasado por un banquete de comida, agradeciendo que no había nadie para poder quedar satisfecho con su estómago. -Comí demasiado- exclamó Goku sobándose el estómago y con una sonrisa en su rostro.

Se detuvo en la puerta de su habitación y los nervios nuevamente se apoderaron de su ser, tragó saliva con esfuerzo y abrió la puerta de su habitación. Todo estaba a oscuras, la luz de las estrellas era lo único que iluminaba el entorno a través de la ventana, el silencio lo golpeó cuando cerró la puerta luego de entrar.

Su vista viajó hasta la cama frente a él, luego de dudas y dudas rondar por su cabeza, se acercó a pasos sigilosos hasta lograr sentarse en ella, giró su cuerpo y la vió. Milk se encontraba dormida, su rostro estaba tranquilo, sus labios entreabiertos y su respiración era sumamente pausada.

Acercó su mano hasta su rostro para retirar algunos mechones negros que se colaron, al hacerlo pudo observar detenidamente un pequeño corte en su cuello.

Sus cejas se fruncieron con preocupación ¿Qué le habrá pasado? ¿Alguien le hizo ese corte? Algo en su interior se inquietó al darse cuenta que esa herida no fue hace mucho tiempo. Sintió el cuerpo de Milk removerse lentamente en la cama, sus ojos negros se fueron abriendo lentamente. -¿Goku?- murmuro soñolienta restregando sus ojos.

Cuando despertó completamente su rostro se iluminó y una gran sonrisa se pintó en sus labios. -¡Goku!- se emocionó abalanzándose sobre el saiyajin, rodeándolo en un abrazo que casi hace que caigan al suelo y las lágrimas de felicidad comenzar a escaparse de sus ojos.

Milk sintió unos brazos rodearla, correspondiéndole, su corazon comenzo a latir rápidamente y deseo estar así por siempre, por fin había vuelto, lo había hechado tanto de menos. -Al fin volviste- susurro Milk como si estuviera en un sueño. -Te he echado de menos- le confesó un poco timida.

Goku se separó de ella lentamente. -Ya estoy de vuelta, la misión fue un éxito y nos llevó menos de lo que esperábamos- le dijo con una sonrisa en su rostro, pero de repente se puso completamente serio. -Milk ¿Que te ha pasado?- esto confundió a la chica que hizo una mueca al no entender lo que preguntaba.

-Tu cuello... ¿Por qué tienes una herida?- Goku trató de explicarse mejor sin cambiar su semblante serio, en ocasiones así se comportaba de una manera diferente.

Milk tapó la herida con su mano mientras desviaba la mirada de Goku, la ponía nerviosa con su mirada posada en ella. -Eh... Un pequeño percance hace dos días- Milk mordió su labio inferior y giró su rostro avergonzada.

-¿Qué sucedió?- le preguntó el saiyajin buscando su mirada. La joven de cabellos negros suspiró y lo miró a los ojos. -Hace dos días estaba cenando en la sala luego de visitar a Bulma...- comenzó a jugar con sus dedos -Un tipo se acerco a mi en el pasillo y me acorraló, me defendí pero tenía una especie de objeto punzante en su mano y no pude esquivarlo... Por eso tengo esto- señaló el corte.

Goku analizó todo el relato que acaba de escuchar y rechinó sus dientes molesto. -Pe... Pero- Milk lo sacó de su trance -Pude defenderme, soy fuerte y no tengo miedo a un extraterrestre libidinoso- le sonrió orgullosa de si misma.

Milk lo observó con ternura y lo abrazó nuevamente, alejandolo de sus pensamientos con el aroma de su cabello. -Me alegro que hayas vuelto- le dijo contra su cuello. Goku se estremeció al sentir su cálido aliento sobre su piel. La joven se separó de su abrazo, lo miró a los ojos donde Goku pudo notar un brillo especial en ellos y sin previo aviso de sus movimientos Milk junto sus labios con los del saiyajin, rozándolos suavemente para sorpresa de este que se quedó estático por el acto de la chica.

Cuando Milk se separó de él, no podía dejar de mirarla, sentía un calor en sus mejillas y la calidez de sus labios aun sobre los suyos. -Este fue diferente al de la otra vez- le dijo Goku tocando sus labios con sus dedos.

-¿Te gustó?...- la voz de Milk salió casi en susurro, no encontraba el valor para mirarlo a la cara luego de dejarse llevar por sus emociones. -Si- le contestó Goku inocentemente. -Estas roja- dijo al observar el rostro de la chica.

Goku se quitó la armadura y estiró sus músculos tensos por tener tanto tiempo su armadura de combate, se encaminó hacia el baño para tomar una ducha antes de descansar... Sin poder dejar de pensar en el beso que Milk le dió y la suavidad de sus labios.

Milk se quedo como estatua ante la acción de Goku, por un momento llegó a pensar que comenzará a desnudarse frente a ella y eso provocó que todo el calor de su cuerpo se instalará en su rostro poniendola mas roja de lo normal. -¿Pero qué cosas piensas Milk?- se dijo en susurro a si misma.

Inconscientemente tocó nuevamente sus labios con la yema de sus dedos, le había gustado y seguramente le pediría a Milk que lo vuelva a hacer. Se sentía tan extraño a la vez ¿Por qué sintió un calor en sus mejillas luego de eso? Debe ser una tontería. No tenía nada de malo ¿Verdad?

-.-

Sus piernas le pedían descansar pero su mente le decía que no era conveniente.

Bulma se había perdido en su correr por la desesperación de alejarse de Zarbon lo más rápido posible, el ardor en su mejilla no cesaba y el dolor de cabeza tampoco ayudaba en nada.

Al fin había encontrado su puerta, de su habitación, el único lugar seguro de aquel planeta. Con las manos temblorosas y cargada de nervios giró el picaporte y entró a su habitación tan rápido como pudo, cerró la puerta y apoyó su cabeza en esta.

Su respiración era sumamente agitada y los latidos de su corazón no bajaban de su acelerado ritmo, todo su cuerpo temblaba en especial sus piernas que en cualquier momento dejarían de responderle.

En ese momento el ardor en sus manos la hizo volver a la realidad, miró sus manos que aún sangraban un poco por apretar tan fuerte en vidrio entre sus dedos. -Mierda- exclamó observando sus temblorosas y heridas manos. -Por lo menos logre escapar- susurro tranquilizando su corazón.

-¿Escapar de qué?-

Su respiración se cortó y su corazón se volvió loco nuevamente, las palabras no salían de su boca y el escalofrío que la recorrió fue inesperado. Esa voz...

Se giró lentamente y casi cae de espaldas al ver a la silueta parada frente a ella. -Ve... Vege... Vegeta- su voz salió despacio y sintió una punzada en sus piernas que la hizo caer sentada en el suelo.

Vegeta se encontraba de pie frente a la cama hasta que escuchó el escándalo de la puerta y a Bulma entrar como un rayo, y luego esas palabras... ¿Qué carajo había pasado? Cuando volteó vio los golpes en su rostro, la sangre en distintas partes de su cuerpo y su camisa casi totalmente desgarrada. Recordó el primer dia en que la vio, estaba en las mismas condiciones que ahora y no le agradaba, más cuando sintió el olor de su sangre inundar su olfato algo en su estómago se encogió.

-¿Qué te ocurrió?- trato de sonar neutral y desinteresado. Bulma salió de su trance y se puso de pie con mucha dificultad ayudándose con las paredes, tratando de ocultar la vista de su brasier.

-Nada- le contestó Bulma aguantando la angustia de su interior, dio un respingo al ver a Vegeta de repente frente a ella. Tomo su muñeca y observó la herida de su mano, evitó pasar la vista por su pecho y observó su cabello... No se había dado cuenta. Su cabello estaba corto, llegando a sus hombros y se notaba que estaba recién cortado y no había señal de que ella lo había hecho con gusto.

Su vista viajó hasta su rostro, estaba golpeada y su labio inferior lastimado. "Esto no está bien" pensó Vegeta frunciendo aún más las cejas, dándole nervios a la joven, cuando un conocido aroma lo asqueó por completo. -¿¡Por qué hueles a Zarbon?!- le preguntó asqueado y molesto.

Bulma junto todas sus fuerzas restantes para no llorar, se soltó del agarre de Vegeta y se encerró en el baño.

Después de más de quince minutos, Bulma salió del baño después de una larga ducha con un camison mas largo que el que acostumbraba a usar, con las manos vendadas pero el golpe en su mejilla aún era visible.

Vio a Vegeta sentado en la cama, que al momento que la vio, se puso de pie y se acercó a ella con intención de querer respuestas a sus preguntas. -¿Me vas a decir que te ocurrió?- le insistió nuevamente, estaba perdiendo la paciencia de verla en ese estado.

-Te dije que no me paso nada- le contestó Bulma secamente y con intenciones de ignorarlo.

-¿¡Cómo que nada!? ¿¡Por qué estas golpeada y olías al inutil de Zarbon?! ¡Contesta!- Vegeta alzó la voz y la tomó del brazo, quería respuestas, estaba exasperado y ver esa actitud suya no ayudaba a su tranquilidad.

-¡Suéltame!- le gritó Bulma deshaciéndose de su agarre, aún estaba asustada por lo que le había pasado y que Vegeta la tomó con fuerza no ayudaba en nada. -¿Por qué te preocupas por mi?- susurro bajo y comenzó a golpearlo en el pecho. -¡ERES UN MALDITO! DEJARME SOLA RODEADA DE MONSTRUOS Y ME TRATAS PARA LA MIERDA- siguió descargando su enojo en forma de golpes inútiles sin importarle lo herida que estaban sus manos. -LUEGO VIENES Y TE HACES EL PREOCUPADO ¿SABES QUÉ? ¡CASI MUERO HOY!- esas palabras sorprendieron al saiyajin.

-¡CASI MUERO EN BRAZOS DE VIOLADOR ASQUEROSO Y SI NO FUERA POR UN PEDAZO DE CRISTAL YA HABRÍA PARTIDO HACIA EL OTRO MUNDO!- los golpes de Bulma eran inútiles para él, solo lograba lastimarse ella misma. -ASÍ QUE NO VENGAS AQUI CON TU MIERDA... ¡TE ODIO!-.

-¿Qué hacías en los pasillos?- le interrogó Vegeta cuando Bulma terminó de golpearlo e insultarlo.

Bulma jadeaba de cansancio, sentía su vista nublarse y los mareos habían vuelto. -Estaba...- su respiración agitada se hacía más notoria, como si hubiese corrido nuevamente- En las salas de entrenamiento...- Bulma se sostuvo de Vegeta para no caerse -Probando los... robots- fue lo último que dijo antes que caer inconsciente contra Vegeta.

El saiyajin la sostuvo en sus brazos cuando la sintió contra su cuerpo mientras analizaba cada palabra que le había dicho y gritado.

Casi muere a manos de Zarbon y pudo defenderse.

Una pequeña sonrisa se pintó en su rostro, Bulma tenía agallas ante el peligro, ya no era una niña temerosa y lo demostró al haber sobrevivido ante Zarbon.

Caminó hasta la cama y la depositó con cuidado en ella, se quitó la armadura y se recostó en el otro extremo de la cama. Por un momento se quedo observandola, aunque le dijo que lo odiaba y muchas cosas mas para descargar su furia y ocultar su miedo, había estado trabajando para su beneficio hasta que cayó por el cansancio.

Ella tenía carácter y fuerza para hacerle frente y llegar a golpearlo sin miedo, aunque no logre ni un rasguño. Comenzaba a comprender a la muchacha y por alguna razón desconocida necesitaba sus peleas con ella.

Bufó estúpidamente, estaba pensando muchas tonterías. Se dejó llevar por el cansancio, sin importarle que dormiría junto a ella, cayó en los sueños y le permitió a su cuerpo descansar. Mañana comenzarán sus entrenamientos nuevamente y tal vez con un nuevo método de ayuda para volverse más fuerte... Los robots de Bulma.

Pero... Teniéndola a su lado, con el dulce aroma que la envuelve y esa ropa extraña que para el era muy reveladora... No sabía si podría dormir.


N/A: Buenas noches mis queridas lectoras :) Por fin pude actualizar esta historia que me tiene los cables enredados en la cabeza xD Me costo mucho escribirlo porque hay muchos apagones de electricidad que duran muchas horas y eso me fastidia :c

Espero que les haya gustado y ya estoy trabajando en el próximo capítulo de 'Contigo' que tal vez el próximo fin de semana actualice. Gracias por su apoyo y sus lindos comentarios :) Los aprecio mucho.

Nos leemos en el próximo capítulo.

Besos.

OrgulloSaiyan.