¡Ni sueñes que me disfrazare de enfermera!

A la mañana siguiente despertó muy aturdido por la culpa de los calmantes.
Tardó un rato en darse cuenta de donde estaba. Pero al hacerlo una sonrisa se dibujo en su rostro, y se ensanchó aun mas cuando notó como los finos y suaves brazos de Hermione lo rodeaban, mientras su despeinado cabello castaño se desparramaba sobre su pecho.
Se tomó un momento para mirarla, feliz de la vida. Era tan increíblemente hermosa e inocente que con solo mirarla tenía una razón más para seguir con su plan de conquistarla.
La idea de despertar cada día junto a ella era de lo más tentadora.

Hermione comenzó a despertar, después de unos minutos la chica lo miró con los ojos adormilados.

-Buenos días, Copito.

La chica sonrió apenas, era bonito que las ultimas y las primeras palabras del día que escuchara fueran de boca de Fred.

-Buenos días.- susurró antes de abrazarse aun mas al pecho del pelirrojo. Era obvio que aun estaba muy dormida.

Fred le depositó un dulce beso en la frente... Oh si, definitivamente le gustaba la idea de despertar así todos los días que le quedaban de vida.

"¿Hola? ¿Hay alguien ahí?" La odiosa voz de su conciencia se hizo escuchar con fuerza. "Odio ser la amargada aquí. Pero... ¡Es Fred Weasley y estas acostada con él! ¡Como si fueran un par de amantes!"

Al pensar en aquello se alejó del muchacho como si acabara de recibir una fuerte descarga eléctrica, la rapidez fue tanta que casi cae al piso. De un saltó salió de la cama bajo la atenta mirada del pelirrojo.

¿En qué diablos estaba pensando? No podía permitir que Fred se acercara tanto... ¡Ella no podía acercarse tanto!

-¿Ocurre algo malo?-le preguntó el pelirrojo incorporándose un poco.
-¡¿Que si ocurre algo?!-exclamó con una voz sumamente chillona- ¡Ocurre de todo! ¿Acaso crees que duermo con todas las personas que invito a mi casa?

Ante aquel ataque de histeria de parte de la castaña, Fred se dejó caer de vuelta en la almohada y cerró los ojos con fuerza, muy frustrado. ¿En qué diablos había pensado al retarla a dormir a su lado?
Hermione estaba confundida y él no hacia nada para conquistar su confianza. Sabía que lo quería, podía notarlo en su mirada, pero tenia demasiadas dudas para aceptarlo.

-Tranquilízate Hermione, tranquilízate.- murmuró la chica antes de tomar ropa del armario y desapareces por la puerta del baño.

Vaya suerte la suya.

Se levantó como pudo de la cama, no logro reprimir un quejido al ponerse de pie. Al fin entendía completamente porque Celine le había asegurado que al día siguiente le dolería mucho más.
¡Y si que le dolía mucho mas!

Cojeando salió de la habitación hasta llegar al sillón que había junto al teléfono. Se desplomó en este y se apresuró a tomar el tubo y marcar antes de que Hermione saliera del baño.

-Llámame idiota-resopló en cuanto se escuchó la voz adormilada de Harry al otro lado.
-Está bien, eres un idota.- Bostezó el muchacho.- ¿Pero por qué necesitas esa obvia afirmación?
-Dormí con Hermione...
-¡¿Qué hiciste qué?! ¡Por dios Fred! ¿Ni con la pierna rota paras?
-No tuve sexo con ella, Potter-le atajó el pelirrojo.- Solo dormimos en la misma cama ¡solo dormimos!-recalcó con fuerzas, como si estuviera hablando con un niño tonto de cabeza muy dura.
-Ahhh...Pero si solo durmieron ¿Por qué eres un idiota? Si no hicieron nada malo...
-Hermione esta muy difícil. No tengo ni idea de que hacer.

Rodó los ojos al escuchar como Harry suspiraba largamente.

-Fred es muy temprano para comenzar con esto otra vez.-dijo con ese tono que usaba con sus alumnos de Literatura.-Hermione no es como las demás chicas, lo sabes. Ella es el tipo de persona a la que debes ir con la verdad y de frente, solo de esa manera podrás conquistarla...
-¿Decirle la verdad? ¿Qué verdad?

Harry hizo una pequeña pausa y Fred no tuvo que hacer mucho esfuerzo para imaginarlo con los ojos cerrados contando hasta diez con mucha lentitud.

-Dile cuanto la quieres, dile como y cuando te enamoraste de ella.
-Se reirá de mí en la cara. Como lo hace George cada vez que lo recuerda.

En el acto se escuchó un escándalo seguido por un corto forcejeo y al final la voz de su hermana sonó victoriosa por el auricular.

-¿Crees que se va a reír? ¡Rayos Freddie! Hermione solo necesita un empujoncito. Si ella sabe que la quieres de esa forma seria, mandaría al diablo todas sus dudas. Escúchame, ella es mi mejor amiga y la conozco a la perfección. Sigue el consejo de Harry. Dile la verdad.

Fred iba a negarse nuevamente, pero antes que pudiera comenzar con su protesta, pudo escuchar a Hermione en la habitación.

-Tal vez lo intente. Los llamo luego.-dijo presuroso antes de dejar el teléfono en su lugar en el preciso momento en que la castaña salía del cuarto. Ya estaba completamente arreglada, tenia su cabello recogido en una apretada cola de caballo, llevaba unos vaqueros que se pegaban a la perfección a su cuerpo delgado y una blusa rosa con un pequeño escote que hacia que la imaginación de Fred volara.

¿Acaso no se daba cuenta de lo terriblemente tentadora que se veía vestida de esa forma? ¿Lo hacia agrede?

El pelirrojo no pudo hacer nada para evitar que su mirada la devorara con ansias. Se moría de ganas por tocarla, por besarla de nuevo...

-Voy a preparar el desayuno.-le informó fríamente, sin mirarlo a los ojos.- ¿Quieres algo en especial?
-Comeré cualquier cosa que me prepares.-le aseguró, sintiéndose terriblemente frustrado por la nueva barrera que había alzado entre ellos Hermione.

La chica asintió con sequedad al tiempo que emprendía camino hacia la cocina sin decir ni una palabra más.

Se sentía tonta tratando de ser fría con Fred. El había estado dopado toda la noche, tal vez ni siquiera recordaba que habían dormido toda la noche abrazados. O podría ser que si lo recordaba, pero eso no lo incomodaba o le importaba en los mas mínimo.
Estaba siendo demasiado exagerada y lo sabía. Pero no podía evitarlo. Ella no dormía abrazada de sus invitados... ¡Nunca había dormido abrazada de ningún hombre!
Se sentía una tonta inexperta. Seguramente a Fred aquella situación le era totalmente normal, seguro que ella no era la primera mujer que compartía cama con él.
Aquel pensamiento la molesto de una manera que la dejó pasmada. ¿Que le importaba a ella si Fred tenia experiencia en "esa" aria en particular?

Preparó un desayuno rápido, llenó dos tazas de café con leche y un plato de tostadas que llevó a la sala en una bandeja.

El silencio no podía ser mas incomodo cuando entró a la salita. Fred estaba sentado en el sillón de dos cuerpos con la mirada fija en el techo mientras acariciaba a Crookshanks, que se acurrucaba en su regazo.
Hermione encendió el televisor en el noticiero, no era una fan de ese medio de comunicación en particular, pero no quería soportar ese insoportable silencio. Fred se acomodó en el sillón apoyando la espalda en el brazo acojinado para estirar la pierna encellada sobre el sillón para dejar la mesita de café para que la chica pudiera poner la bandeja con el desayuno.
Después de alcanzarle la taza de café con leche a Fred, se sentó en el piso alfombrado con la espalda contra en el sillón, con la mirando fija en el televisor.

-¿Sabes que esto es absurdo, verdad?-le preguntó Fred después de un largo y frío silencio de parte de Hermione.
La joven lo miró por encima de su hombro, paresia sorprendida.
-¿Que cosa es absurda?
-Creo que sabes de lo que hablo.- Fred la miró fijamente, dejando su taza sobre la mesita.
-No quiero hablar.- Volvió la mirada al televisor.
-Vamos Hermione, somos un par de adultos que compartieron una cama...
-Te dije que no quiero hablar.-le atajó antes de tomar una tostada con mermelada.

Fred la miró pasmado. ¿Desde cuando Hermione era una niña inmadura?

-Mira Granger.-exclamó de tal modo que la chica no pudo ignorarlo.- Soy una persona de muy poca paciencia, si por mi fuera te llevaría ahora mismo a la habitación y te haría muchas cosas hasta que los dos quedemos exhaustos. Claro, lo harían si tú me dejaras... y si no tuviera la pierna rota, obviamente.

Lo quedó mirando boquiabierta al tiempo que se ponía de pie de un salto. Jamás en su vida le habían dicho algo semejante. Sabía que debía mostrarse ofendida, pero por alguna razón que no llegaba a entender, aquel comentario no la molestaba tanto como esperaba. Tal vez era la lastima que le provocaba ver a Fred lastimado…
No estaba muy segura. Había algo en su interior que le decía que aquel extraño sentimiento que había despertado dentro de su pecho no tenia nada que ver con la lastima...

-¿Por qué cada vez que abres la boca terminamos hablando de tus supuestas ganas de llevarme a la cama?- Le interrogó Hermione cruzándose de brazos.
- Te enojas cada vez que estoy demasiado cerca, te enojas porque digo que me gustaría estar contigo, te enojas porque dormimos en la misma cama,... ¿Acaso jamás te despertaste con alguien al lado?

La pregunta escapó de sus labios antes que pudiera siquiera pensarlo. Sus ojos se abrieron mucho al ver como Hermione se ruborizaba de una forma violenta... De la misma forma que siempre se ruborizaba cada vez que el daba en el clavo.

¡Ahora si la había cagado!

-¿Jamás estuviste con un chico...así?
-¡Ese no es asunto tuyo!-lo fulminó con la mirada, tratando de disimular la vergüenza que sentía.
-Lo se- agachó la cabeza, abochornado.- No es asunto mío. Lo siento.

Hermione se quedó con las palabras en la boca. ¡Eso no se lo esperaba! Creía que Fred se burlaría usando alguno de los viejos comentarios dañinos que todos sus ex habían utilizado al enterase hasta donde llegaba su inocencia.
El hecho que él se disculpara de una forma sincera era algo que despertaba más de un sentimiento confuso en ella.

-¿Me perdona? Lo dije en broma, no quise molestarte.

Y ahí estaba otra vez. ¡Odiaba cuando Fred se comportaba de esa forma! Quería tener razones para detestarlo con todas sus fuerzas, pero cada vez que el pelirrojo abría la boca y se disculpaba o decía algo bonito, ella perdía toda su fuerza y determinación. Odiaba admitirlo, pero Fred tenía la facilidad de echar abajo las barreras que con tanto esfuerzo levantaba para mantenerlo a una distancia saludable.

"¿Por qué lo haces?"- Escuchó una voz muy parecida a la de Harry en su cabeza.-"¿Por qué quieres mantener distancia?"

Resopló. Ni ella tenía un argumento decente para poder responder esas preguntas.

¿Por qué?... ¿Por qué era mas fácil mantener a las personas alejadas? ¿Por qué si no se involucraba no sufría?

-No... No pasa nada.-dijo.-Tienes razón, es absurdo ponerse de esta forma solo por haber compartido una estúpida cama. Mejor olvidémoslo ¿si?- Trató de zanjar el tema con una sonrisa temblorosa.
-Hermione- la voz calmada de Fred la hizo mirarlo con mas atención.- Lo siento, de verdad.
-Ya te dije ayer que no quiero oírte decir lo siento a cada rato.- lo regañó sonriéndole de una forma sincera que hizo que el corazón de Fred se acelerara.
-Tú ordenas, yo obedezco mi hermosa rosa.
-¿Mi hermosa rosa?-rió.-Es mejor que te de tus calmantes, ya estas diciendo tonterías.-Se dirigió a la cocina por un vaso de agua para que pudiera tomar sus medicamentos.

Fred suspiró largamente mientras rascaba a Crookshanks detrás de las orejas.

-Es más inocente de lo que pensaba.- murmuró para si. El gato soltó un gruñido mirándolo con los ojos bien abiertos.- Oye no me mires así, sabes que la quiero.
El animal le lanzó una última mirada antes de acurrucarse un poco más en su regazo.

-Aquí tienes.- Hermione regresó con un vaso de agua y el frasco de calmantes.
Fred hizo una mueca al verlo. No importaba que edad tuviera ¡Él odiaba el sabor de los remedios!

La castaña soltó una risotada.
-Vamos, si te lo tomas te daré un premio.

El pelirrojo no pudo alejar sus ojos de los carnosos labios de la chica al escuchar aquello. Conocía el premio perfecto que podían darle esos maravillosos labios.
Paso el coctel de medicamentos con un gran trago de agua, como un dulce niño obediente.

Hermione frunció el seño al verlo hacer una mueca de dolor al inclinarse para beber el agua.

-¿Qué te duele?
-La pregunta correcta es "¿Qué no me duele?"-le sonrió volviendo a recostarse en el cojín que había entre el respaldo y el brazo del sillón.

Al instante Hermione recordó que el doctor le había advertido que a la mañana siguiente el dolor seria aun peor. Lo observó detenidamente, en los brazos desnudos del chico ya se notaban mucho más los moretones que le había provocado la caída.

-¿Te duele el pecho? ¿Las costillas?
Fred asintió al tiempo que se llevaba una mano a un lado, soltando un gruñido.
-Quítate la remera.- le ordenó sentándose junto a la pierna encellada.
Los ojos azules de Fred casi salieron de su cabeza. ¿Había escuchado bien o ya estaba delirando?

-¿Q-qué cosa?
-Quiero echar un vistazo, sácate la remera.

Fred la miró sorprendido. Hermione no parecía darse cuenta de lo que le estaba pidiendo, parecía tranquila, completamente despreocupada. Fred sonrió, conocía esa mirada de determinación, era la mirada que hacia brillar sus ojos cuando estaba concentrada en algo.

-No sabía que tuvieras un diploma en medicina.-le regaló una sonrisa torcida.
-Cuando era joven fui ayudante de enfermería en un par de campamentos.
-Mmm ¿Ayudante de enfermería?-le sonrió pícaramente mientras el diablillo que había dentro de él se asomaba con una sonrisa maliciosa listo para molestarla un poquito.- Genial, aunque si te vistes de blanco con una falda muy cortita, la cosa se pondrá mas que interesante.
-Ni sueñes en que me disfrazaré de enfermera, pervertido.-lo miró con los ojos entornados.

En otro momento se hubiera molestado, pero ahora sabía (o mejor dicho, podía aceptarlo) que Fred no lo hacia de maldad. Hacer bromas era parte de su naturaleza. Y Hermione no se imaginaba a un Fred sin ese humor picante y sarcástico.

-Eso es lo que tú dices. Pero apuesto lo que sea a que ahora mismo te lo estas imaginando, y eso te encanta.
-Cállate.-le clavó un dedo en uno de los moretones que tenia en el brazo.
-¡Ay!
-Jodete.-le sonrió maliciosamente.
-Se aprovechan de mi nobleza.-farfulló al tiempo que se sacaba la remera con ayuda de Hermione.

La castaña se quedó sin aliento al ver su pecho desnudo. ¡Dios, su inconsciente era un niño tonto y casto! ¡Lo que tenia enfrente dejaba por el piso a todas sus aniñadas fantasías!
Allí había una tableta de chocolate firme y perfecta .Sin duda Fred se había convertido en todo un deportista, dejando en el pasado su escuálido cuerpecito de quinceañero.
De acuerdo, ella no era el tipo de mujer que se quedaba sin aire por un dorso bien formado... Pero Fred era su excepción personal.

Trató de relajarse y continuar con su tarea. Lo observó con mucha atención, tenía un par de grandes moretones que parecían doler mucho. Con muchísimo cuidado paso sus dedos por uno de manchas moradas que tenia a un lado. Se mordió el labio, era difícil concentrarse en las heridas cuando su paciente estaba tan... ¿Bueno?

-Si le sacas una foto te dura más.

Hermione tuvo que contenerse para no decirle que prefería verlo así, en vivo y en directo.

-¿Por qué tienes que ser tan mal pensado?-le interrogó tratando de sonar despreocupada.
-¿Yo malpensado? La que babea aquí eres tu, muñequita.
-¡Yo no babeo! Simplemente me sorprendí. Estas...estas bastante...-Se ruborizó ante la perspectiva de admitir lo sexy que se veía.
-¿Bastante bueno?-rió Fred.
-Que ego- exclamó al tiempo que seguía revisando un par de raspones. Mientras lo tocaba Fred se mantuvo callado. Si le dolía, no lo demostraba. Sintió pena y deseo poder evitarle el dolor. Sin pensarlo siquiera comenzó a pasar una de sus manos por su piel, estaba hechizada por el cosquilleo que sentía al tocarlo.

¡Por un demonio, la sensación de tocarlo era mil veces mejor a la del sueño! ¡¿Podía ser tan jodidamente perfecto?!

Deseaba abrazarlo, volver a sentir ese aroma tan viril envolviéndola como en la noche, mientras sus brazos fuertes la apretaban contra su cuerpo.

No tardo mucho tiempo en olvidar su objetivo. Jamás había deseado tocar el cuerpo de un hombre de esa forma, nunca había tenido aquella necesidad. Se sentía avergonzada pero a pesar de eso no se detenía, paso sus dedos por el abdomen perfectamente trabajado de Fred. Bajó su mano y quiso seguir su insensata exploración. Recorrió con la mirada el camino de vello que descendía desde el ombligo y se perdía debajo de la tela de su deportivo. La voz ronca de Fred la hizo apartar la mano con rapidez.

-Si sigues por ese camino tendremos problemas...

Levantó la mirada avergonzada, no se sorprendió al ver que el pelirrojo la miraba despreocupado, con las manos detrás de la cabeza.
Pero para su asombro había algo diferente en su mirada y su sonrisa. Sus ojos azules la estudiaban con interés y su sonrisa no era burlona ni mucho menos, simplemente era tranquila, como si disfrutara aquel momento de una forma inocente.

-Lo siento, no se porque lo hice.-Murmuró antes de ponerse de pie.

Fred la tomó del brazo y la obligó a sentarse nuevamente, pero esta vez lo suficientemente cerca como para rodearla con sus brazos... y así lo hizo.

-Si sabes porque lo hiciste.-sentenció.
-¡Fred!-exclamó tratando de levantarse pero el joven la abrazaba con firmeza.
-Dilo ¿Por qué lo hiciste?
-No empieces...
-Hermione...
-No soy de piedra ¿si? Los hombres no son los únicos que se dejan llevar con estas cosas.

Hizo otro intento de zafarse, pero esta vez con mucha menos intensidad, dejando en evidencia sus pocas ganas de que la soltaran. Esa posición era demasiado cómoda.
Si tan solo cerrara los ojos, podría dejarse llevar por el calor de la piel pálida de Fred, ese calor que la abrazaba, invitándola...
Quería más que cualquier otra cosa tener el valor suficiente para rodearlo con sus brazos y aceptar que lo quería así para siempre. Sintió un escalofría... Para que mentir: Lo quería con ella a pesar de todas las canas verdes que le provocaba. Por un instante las palabras que Harry había pronunciado en el bar días atrás resonaron en su cabeza, cobrando un nuevo significado. ¿Era posible que Fred y ella no fueran tan incompatibles después de todo?

-¿Te gusto?

La pregunta tan directa la dejo aturdida.

-¡Eres insoportable..!.- lo miró directamente a los ojos de forma feroz.
Fred ni se inmuto.
-¿Te gusto?
-¡Odio tus bromas...!
-Lo se... ¿Te gusto?
-¡Detesto ese enorme ego que tienes...!
-¿Te gusto?-Fred no se iba a rendir, en sus ojos ya brillaba una chispa de esperanza.
-Odio cuando me miras así...-susurró sin fuerza en su voz, al tiempo que se perdía en aquel mar azul intenso que la observaba con cierta adoración.
-¿Te gusto, si o no?

Hermione se ruborizó con intensidad cuando las palabras ya no podían formarse en su cabeza y mucho menos salir por su boca.

Ante eso el pelirrojo la apretó un poco más contra su pecho magullado al tiempo que en su rostro despertaba una sonrisa radiante.

-Te gusto.- Ya no era una pregunta.- Tal vez sea tan solo un poquito. Pero te gusto y eso es lo que me da esperanzas...

La castaña lo miró a los ojos mientras lo veía sonreír más feliz de lo que lo había visto desde que regreso de Italia.
Ella también quería sonreír, también quería compartir esa inmensa felicidad que parecía tener. Pero había un par de cosas que la detenían.

-¿Y tu, Fred? ¿Te gusto también o todo esto es otra de tus estúpidas bromas?- le interrogó con una seriedad demoledora.

La sonrisa de Fred se borró en el acto, dejando en su lugar una extraña mueca de dolor. ¿Por qué tenia que ser tan horriblemente desconfiada? Era muy difícil amar a alguien que pensaba que todos se acercaban a ella para reírse de una forma u otra.

"De acuerdo, momento de poner en practica el consejo Potter número 1408"

Tomó aire y mirándola fijamente a los ojos comenzó.

-Hermione, yo...

El maldito teléfono del diablo comenzó a sonar, captando toda la atención de la dueña de casa. Se levantó de un saltó y tomó el teléfono, aliviada de poder alejarse de Fred lo suficiente para aclarar su mente.

-¡Hola cuñadita!
-No empieces Ginny.- le cortó con ferocidad.
-Uhh que humor-soltó una risita risueña.- ¿Acaso interrumpí algo importante?
-Ginny.-pronunció su nombre con inmensa paciencia.- ¿Para que llamas?
-¿Qué? ¿Acaso una buena amiga no puede llamar tan solo para...?
-¡Ginny!
-Esta bien, esta bien, no te estreses.-suspiró sin perder su característica alegría.-Harry no puede ir por la tarde.
-¿Cómo? Pero yo necesito...
-No comiences a ahogarte en un vaso de agua.-le previno.-No puede ir por la tarde, así que Ron y él estarán yendo para allá ahora.
-Pudiste empezar por ahí...
-Y tu pudiste avisarme que mi hermano tenia la pierna rota.-le reprochó con seriedad.- ¿Cómo esta el?
-Perfectamente.-lo miró de reojo con una pequeña sonrisa en los labios.- Haciendo bromas como siempre.

-Ahh así que hablan de mi.- comentó por lo bajo el pelirrojo sin sacarle los ojos de encima.

-Me alegro, cuando no contestaba anoche, me lleve un buen susto.
-¿Quieres hablar con él?
-No, deja, mas tarde iré para allá.
-Esta bien, te vemos luego, entonces.
-Si... Pero, ¿Lo que Harry me dijo es verdad? ¿Tu estas cuidando a Fred?
La castaña tomó aire y contó hasta diez como su amigo Harry le había dicho más de una vez que hiciera, y más cuando se trataba de Ginny.
-Si, le estoy dando una mano.- contestó tratando de sonar tranquila.
-Ahhh... Oye: ¿Quieres que te preste mi disfraz de enfermera? Es el favorito de Harry, pero creo que no se molestara si te lo presto para cuidar y mimar a mi hermano un ratito...

Hermione quedó boquiabierta.

-¡Hermana de Fred Weasley tenias que ser!