Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Como siempre antes que nada me doy el lujo de recordar lo siguiente:
Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en "cursiva y con comillas". Los recuerdos siempre estarán en cursiva y pueden aparecen en cualquier punto del texto sin previo aviso.
Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD
Capítulo 10: Contraataque
-Nosotros nos convertiremos en el escudo que protegerá a este país.
Me hablo Link esa noche, mientras señalaba a Hyrule firmemente en el mapa.
Sir Raven le ofreció su espada y cuando ambos la tomaron juntos nuevamente juraron devolverme mi reino…..
.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
.
Habían pasado dos días y la ciudad de Holodrum se había movilizado como nunca antes, adonde quiera que miraras había caballeros.
"El foro grande" tal y como lo llamaba Mugetsu estaba ubicado justo detrás de la academia, había una pequeña plataforma a modo de escenario y el resto del terreno simplemente se extendía hacia el bosque.
Literalmente "El foro grande" porque sin importar cuantos caballeros asistieran aquel lugar los albergaría.
El bosque como tal ahora estaba lleno de caballeros.
-No sabía que tenía tantos caballeros- dije un poco avergonzada.
Link rio por lo bajo.
-¿Nerviosa?
-Sí, mucho.
-Anda… tú eres la princesa, no debes preocuparte, todo lo que haces siempre es perfecto.
-Todo…- murmure con un nudo en la barriga. Entonces, ¿Porque era que Hyrule ya no estaba como debería? A veces Link se pasaba de despistado.- Diosas.
Mugetsu conjuro unas cuantas palabras y su voz aumento para oírse en todo el escenario.
-Mis queridos amigos. Como ya deben saberlo, estamos al borde de la guerra, un extraño e inesperado enemigo a aparecido. "Es verdad" esa es mi respuesta si en estos momentos se están preguntando acerca de la condición de Hyrule. La capital y el reino entero han sido tomados y la princesa ya no es quien los custodia.
Los murmullos aparecieron casi de la nada, muchas caras angustiadas y otras simplemente furiosas.
-¡Es por culpa de esas nubes malignas!
-¡Es por culpa de los monstruos!
-¡Es por culpa de quien se llevó al oráculo!
Clamaron varias voces dentro de aquella multitud.
-Es cierto- hablo Mugetsu, con una voz demasiado solemne.
Detrás de él asintieron un grupo de cinco ancianos.
-Los directores de la academia- me murmuro Sir Raven.
-¡Los caballeros de Hyrule no vamos a permitir tal agravio!- bramo una voz entre los murmullos.
-¡Vamos!
-¡Nosotros rescataremos a la Princesa Zelda!, ¡Nosotros recuperaremos Hyrule!
-¡Si!- gritaron todos al unísono.
Mi corazón se detuvo por unos instantes, pero no de nervios sino más bien de alegría. Cuanta lealtad y cuanto cariño me tenían y yo apenas si los conocía. Era uno de esos momentos memorables como en los que mi padre decía "El amor y el cariño de tu pueblo deben de serlo todo"
-No, no es así, ninguno de ustedes va a rescatar a la Princesa Zelda.- Dijo Mugetsu con cierta Parsimonia.
Los caballeros bajo el foro quedaron sorprendidos. Los murmullos ansiosos se escuchaban nuevamente preguntándose ¿Porque?¿Que está pensando el maestro?¿Porque no vamos a rescatar a la princesa Zelda?¿A caso algo peor ha pasado?
El joven dragón alzo las manos y pidió silencio, los murmullos se había vuelto escandalosos.
Lo mire con cierta angustia, pero con aquel batir de manos nuevamente el foro quedo silenciado.
-No vamos a rescatar a la princesa Zelda- Hablo nuevamente.
Y después desde la esquina en la que me encontraba pude ver cómo me tendía la mano.
-Vamos- me dijo Link al ver que en un primer momento no me movía.
Lo tome por el brazo y avanzamos juntos en silencio.
-Es Sir Link- se escucharon los murmullos entre los caballeros.
-¿Pero quién es su misteriosa acompañante?
-Nadie va a rescatar a la princesa Zelda- volvió a repetir Mugestu.
Mientras yo me colocaba al frente y me quitaba con lentitud la capucha. Las miradas de la multitud quedaron sumamente asombradas, muchos parpadearon al no creer lo que veían sus ojos y varios cientos de sonrisas se irguieron como un festejo silente.
-Porque va a ser ella quien nos lidere durante el ataque….
Casi me había muerto de los nervios pero cuando estuve frente a mis caballeros hable fuerte y claro y como lo había ensayado desde siempre y simplemente pensaba "Ellos son mi pueblo", eso definitivamente hizo más fáciles las cosas.
Mi buen ejército estaba preparado, más puesto que nada en el mundo para seguirme, habían bastado unas pocas palabras y así de simple ahora tenía de mi lado a cientos de caballeros.
¿Cómo era que había ocurrido?
En palabras simples habían bastado unas cuantas decenas de palomas mensajeras para tener ahí a casi todos los caballeros de Hyrule, estuvieran o no graduados, el simple hecho de pertenecer a la academia les daba el derecho de luchar por sus ideales.
-El punto de encuentro será la villa Kakariko- hablo el joven dragón después de haber comunicado el plan y las estrategias.
Y después de eso los caballeros se dispersaron.
-¿Esta bien así Link?- le pregunte recostada sobre la cama.
-Sí. Ellos se adelantaran y nosotros podremos descansar un poco.
-Pero debería de estar junto a ellos, después de todo van a luchar por defenderme.
-Sí.
-Entonces?
-Todos queremos verte a salvo. Tú eres nuestra princesa.
-Eso no basta.
-Es más que suficiente- me dijo con una sonrisa.
-Ya pasaron casi cuatro días desde que llegamos a Holodrum.
-Sí. Pero no corras Zelda. No pienses solo en tu cuerpo también dale descanso a tu alma. Mañana partimos, sé un poco más paciente.
-Está bien- murmure.
Un pequeño silencio se formó en la habitación ambos parpadeamos y miramos el techo interesantemente.
Quien sabe cómo había pasado pero habíamos terminado ahí recostados el uno junto al otro.
Escuche un leve gruñido y después termine completamente sonrojada.
Link se voltio de lado para reírse, me moleste un poco y le tape la cabeza con la almohada.
-Me ahogo- dijo entre risas.
-Es mi pequeña venganza.
Con el ajetreo de ese día se me había olvidado que ni siquiera habíamos desayunando.
-Me rindo- me hablo de forma suplicante pero aun con ese tono divertido.
Lo solté finalmente y corrió hasta la puerta en forma de huida.
-Te espero abajo- me dijo de forma alegre.
Suspire, me levante, cerré la puerta, y patee el cajón como una chica mala. Me había estado divirtiendo todo el tiempo con las cartas que Link nunca me mandaba. De verdad que eran muy tiernas y a través de ellas me entere de cosas que él por sí mismo no se había atrevido a contarme.
-Así que está en la Cordillera Ondulada- murmure mientras sacaba la carta de mi capucha y la devolvía al cajón.- tendremos que pasar por ahí de nuevo- añadí con una traviesa sonrisa.
Después metí nuevamente la mano con intenciones de sacar otra carta, y entonces ahí al fondo mi mano se topó con algo misterioso, saque el objeto.
-¿Una bola de papel arrugado?- algo raro debía de haber pasado para que Link ni siquiera la doblara, es decir, parecía como si de un momento a otro hubiera estado destina a ir al bote de basura.
Nuevamente la curiosidad me ganaba pero el estómago me gruñía así que no la leí al instante. Simplemente la guarde entre mi capucha.
Ese día cuando Link me dijo que me compraría ropa nueva, habíamos terminado por comprar un par de cosas extras. Ahora cada vez que salíamos a pasear por la plaza parecíamos un par de piezas de ajedrez, yo completamente de blanco y él completamente de negro. "Como el rey y la reina" pensé. La idea mi hizo gracia y me reí mientras bajaba las escaleras.
-"Esta será la última"- me dije a mi misma mientras estrujaba la carta bajo mis nuevas prendas- "no importa, es más que suficiente".
Me senté al lado de Link en el comedor, y antes de que pudiera saborear su cena termine por quitarle su plato.
-Sigue siendo venganza- clame en tono travieso.
-¡Cielos!- suspiro mientras juntaba su frente con la mesa.
Ralph también se rio desde el fondo de la cocina.
- Debes de ser más rápido cuando estas en la flor de la juventud- dijo Mugetsu y entonces todos se rieron.
Había escuchado eso en algún otro lado… a, sí, allá en la montaña ondulada. Pobre Link todo el mundo siempre terminaba por quitarle su comida.
Ralph se acercó con un nuevo plato y lo deposito en el sitio de mi amigo.
La cena transcurrió tranquilamente y al igual que en noches pasadas, me fui al jardín para leer un rato, no había problema porque la academia era un lugar seguro y por eso Link siempre se iba directo a la cama.
Al cruzar por el jardín Mugetsu paso justo a mi lado, detuvo instantáneamente su marcha y después se viro para mírame.
También me detuve, porque sentí que había algo raro, él me miro atentamente mientras sostenía aquella bola de papel en la mano, ni siquiera me había molestado en ocultarla porque a la vista de todos parecía un trozo de basura cualquiera.
Entonces dio unos cuantos pasos para acercarse y me miro con carita triste.
-Tal vez esa… no deberías de leerla- dijo estirando cautelosamente la mano como si dudara.
Le negué con la cabeza.
-Es tu culpa- le dije sin remordimientos.
Entonces retiro la mano y agacho la cabeza.
-Es cierto… es mi culpa- pronuncio en tono de melancolía.- está bien, pero no vuelvas a la habitación enseguida o Link se va a dar cuenta.
Esas fueron sus últimas palabras, dio la vuelta y miro hacia atrás varias veces hasta que finalmente se perdió por los pasillos.
-Qué raro- murmure, me sentía un poco culpable pero por algo entre tantos y tantos papeles había tomado esa carta.- Es el destino- susurre al igual que lo había hecho después de leer las otras.
Me senté bajo uno de los arboles alejados y al igual que siempre extendí la carta sobre mi regazo.
….
..
.
-Cuando abrí la puerta de la habitación Link me recibió con una sonrisa.
-¿En dónde estaba Princesa?, Es decir, ¡Zelda!, ¿En dónde estabas Zelda?, me tenías un poco preocupado, es tarde e iba a ir a buscarte.- había corregido sus oraciones, esa formalidad a veces todavía se le escapaba.
Esos bonitos ojos azules…. Tenía tantas ganas de llorar de nuevo.
Cerré la puerta sin la menor delicadeza y me abrace a su cuello como si no quisiera que nunca nadie más me lo quitara, "malditas costumbres insanas" pensé, esa carta… tal vez de verdad no debería de haberla leído… nuevamente retuve las lágrimas, pero el resto de mi cuerpo me había traicionado, perdí completamente las fuerzas y eso ocasiono que Link diera un traspiés hacia atrás perdiendo el equilibrio ante el inesperado peso.
Terminamos por caernos en la cama.
-"Bendita cama"- pensé, otra más de mis torpezas y Link hubiera salido lastimado.
-¿Estas bien Zelda?- me hablo completamente preocupado.
-Si- le conteste con una mentira…. Cuanto me odiaba.
Intento levantarse pero le negué con la cabeza.
-Por favor… déjame dormir aquí esta noche- le suplique aferrándome a su cuello.
Se puso completamente nervioso, y dudo antes de asentir para contestarme.
Respire un montón de veces antes de poder controlarme y cuando por fin lo hice pude apreciar su respiración, lenta y tranquila, alce la vista con delicadeza y me percaté de que hacia un buen rato se había quedado dormido.
Me removí para acomodarme sobre su pecho, tal cálido y confortable. Otra vez se me estaban escapando las lágrimas.
Esa noche trate de no sollozar demasiado, no me habían bastado mis dos horas a solas con el árbol así que irremediablemente había vuelto con el miedo de delatarme.
-"Gracias Farore por haberle dado a Link el sueño tan pesado"
A la mañana siguiente ya me había recompuesto, abrí por última vez el cajón y guarde la carta con delicadeza.
Link todavía dormía así que me acosté a su lado, lo abrace con ternura y espere a que despertara. Bostezo con mucha pereza y abrió los ojos de manera molesta, la luz del sol lo lastimaba. Tome una almohada y se la puse sobre la cara a modo de travesura.
-¡Cielos!, me estoy ahogando de nuevo- clamo de forma divertida. También me reí por unos instantes y después retire la almohada para ver sus bonitos ojos azules, parpadeo un par de veces y se incorporó muy despacio.
-Creo que ya es hora – le dije con firmeza.
Acomodo un poco sus cabellos y me asintió con la mirada. Esa mañana ni siquiera nos molestamos en cambiarnos porque debido a mis acciones de la noche pasada ni siquiera nos habíamos quitado la ropa. Planche un poco mi capucha con la mano y después juntos bajamos hasta la entrada de la academia.
Sir Raven ya estaba bastante despierto a esa hora, platicaba alegremente con una muchacha bajita de pelo plateado, su nombre era Hatoru y trabajaba como ayudante general en la academia, la había saludado antes en varias ocasiones y me sonrió cuando me vio descender junto con Link hasta la entrada.
-Estamos listos Maestro- pronuncio Link casi haciendo reverencia.
-¿Y su equipaje?
-Listo desde hace como tres días- añadió él de forma burlona dedicándome una mirada.
Me avergoncé un poco pero tuve que aceptarlo, había hecho mis maletas desde hacía mucho tiempo a causa de mi ansiedad por volver a Hyrule. Tampoco era como si cargara muchas cosas pero definitivamente todo estaba listo.
Nos dirigimos a las cuadras donde se guardaban los caballos y ahí nuevamente salude a Epona.
-Princesa. Escoja un caballo- me propuso Sir Raven- Los que están por allá son muy mansos y apacibles.
Mire a Link y después negué con la cabeza.
-Quiero ir con ellos- pronuncie señalando a mi dúo favorito. Link y Epona se miraron de reojo, ambos parecían estar sonriendo.
-¿Esta segura Alteza?- Pregunto Sir Raven un tanto preocupado- debo recordarle que el viaje es un poco largo.
Lo sabía pero no me importaba, tampoco es como si quisiera estar lejos de mi amigo… "Amigo", por unos momentos pensé y ya no sabía si quería que Link siguiera siendo lo que era. Lo quería demasiado pero también me daba un poco de miedo que las cosas ya no fueran lo que eran. El típico conflicto eterno, si te enamoras de un amigo es posible que termines perdiendo la bonita amistad que antes llevaban, pero… ¡Que tontería!, me regañe mentalmente, después de todo Link me amaba y si después de tantas pruebas difíciles seguía haciéndolo no tenía por qué preocuparme.
-Bien- dijo Link sacándome de mis pensamientos alocados- Epona y yo siempre estaremos encantados de llevarla Alteza.
Le sonreí de manera agradable y respete el hecho de que siguiera llamándome con esa formalidad delante de otras personas.
Finalmente nos reunimos con Ralph y con Mugetsu, el joven mago traía consigo a su buen corcel acompañante y Mugetsu había conseguido un garañón negro azabache, me recordaba un poco a Epona cuando Link utilizaba el hechizo de camuflaje.
-¿Todo bien princesa?- me susurro una vez que se había acercado.
Lo mire un poco curiosa y de inmediato capte que se refería a la noche pasada, lleve una mano hasta su cabeza y despeine su cabello color zafiro. Me miro un poco atontado y después irguió una gran sonrisa.
-¿Qué le hiciste a Zelda?- le pregunto Link de modo dubitativo sabiendo que mi gesto tenia ciertas intenciones de venganza.
El joven dragón se acomodó la cabellera y respondió con simpleza "nada". Los mire de Reojo -"Zelda"- pensé- "Que extraña aura tienes…Mugetsu".
Más listos que nunca avanzamos a paso lento por la plaza Holodrum, todavía no habíamos montado porque consideramos que sería engorroso esquivar a tantas personas, Link y Sir Raven se ocultaron presurosamente bajo sus capuchas, yo hice lo mismo aunque por razones completamente distintas, el sol casi estaba en su cenit y me lastimaba bastante los ojos.
Las chicas locas rondaban nuevamente el pueblo, las vi dedicarnos ciertas miradas gatunas como si nos estuviesen acechando.. ..¿Cazando?. ¡No! Imposible, no eran tan listas como para saber que Link y Raven estaba debajo de las capuchas. ¿o sí?
Link se pegó a mí con cierto nervio como si su sexto sentido le avisara de algo.
-He escuchado que hasta lo animales tontos aprenden con la experiencia- el inesperado comentario de Mugetsu dejo a Link y a Raven helados.
De repente sin previo aviso Sir Raven quedo tirado en el suelo.
-Mira a quien tenemos aquí- dijo una de las chicas locas.
Al pobre caballero lo habían tirado por la capucha haciendo que se cayera de espaldas. Una mirada de terror invadió su rostro. Link se quedó un tanto congelado.
-Eso significa que aquí abajo está el otro- dijo otra de las chicas. Quien sabe cómo RAYOS se había escabullido entre nosotros, le quito la capucha a Link y dejo su identidad al descubierto.
-¡Corre Link!. ¡CORRE!- Grito Sir Raven tirado desde el suelo.- ¡Por lo menos tu sálvate!
Pero el pobre Link se quedó ahí paralizado. El terror le invadió el cuerpo y antes de que pudiera reaccionar ya lo tenían acorralado.
-¡Cielos!- brame cuando el montón de locas se nos vinieron encima. Sentí que alguien me levantaba del suelo y me sacaba con seguridad para que no me aplastaran. Quede atónita por unos instantes y después me vire para ver quien me había salvado. Mugetsu recibió mi mirada con una sonrisa y después se viro hacia Link con lastima en los ojos.
-Pensándolo bien…- dijo Ralph con nerviosismo- tal vez seamos afortunados de que nos ignoren.
El pequeño dragón me deposito con delicadeza en el suelo. ¡Valla! Definitivamente era más fuerte de lo que aparentaba.
Mire inquisitivamente a aquellas mujeres ¿¡Cómo se atrevían!?, ¡Toqueteándolo como si nada!, ¡COMO SI LES PERTENECIERA!. Me llene de una ira sorda y avance hacia ellas de manera desafiante.
-¡Princesa!- grito Ralph de forma preocupada. Mientras se llevaba ambas manos a la cabeza.
-Está Loca- dijo Mugetsu muy serio- Está caminando hacia las fauces del mismo infierno.
Me abrí paso empujándolas, abrace a Link con mucha firmeza y después grite de forma sonora.
-¡Repulsio!- El viento mágico nos rodeó a ambos y nos apartó de las garras de las locas. Me hubiera gustado que volaran más lejos pero eso me habría convertido en una mala chica. ¡Diosas! A quién diablos engaño me hubiera fascinado que eso hubiera sucedido.
Pero me contuve y respire detenidamente para no hacer una locura. Link me abrazo con cierta vehemencia, pobrecito todavía estaba temblando. ¿Y si no intervengo?, quien sabe que rayos le hubieran hecho incluso estando en media plaza.
-¡Oye tú quién eres!- me espeto una de aquellas chicas de manera desafiante.- ¿¡Quién te crees que eres quitándonos a nuestro Link!?
"¿NUESTRO LINK?"….La mire con ira desmedida en los ojos y antes de que se acercaran levante una leve barrera de viento mágico.
-¿¡Su Link!?- grite sin contenerme- ¡Es mío!. ¡Mi caballero!, ¡Mi amigo!, ¡Mi Link!, ¡ES MÍO!.
-¿Tuyo?
-¡MÍO!- volví a gritar.
-Ni que fueras su novia- me gruño otra- Link es libre y por lo tanto es nuestro.
Bajo mi capucha enrojecí del coraje y después clame algo que ni yo misma me hubiera imaginado.
-¡Si es mío!, ¡Si soy su novia!.. ahora.. ¡Fuera!- les grite alzando un poco más la barrera de viento mágico.
Todas y cada una de ellas se me quedaron mirando, como si ninguna me creyera, Mugetsu hizo cierto movimiento con la mano y de manera misteriosa algo agito mi magia de viento haciendo que el aire que circulaba me quitara la capucha.
-¡Ah!. ¡Es la princesa Zelda!- grito una de ellas sumamente avergonzada.
Después de la reunión con mis caballeros muchas personas en Holodrum conocían mi identidad y no era nada extraño que de un momento a otro se supiera que la gobernante de Hyrule se paseaba por las calles de vez en cuando.
-S..santas D..Diosas- tartamudeo otra.
Entonces todas se retiraron de manera precavida, agacharon su mirada de forma avergonzada y entonces supe que ya no había ningún peligro. Descendí la barrera mágica con cautela y Link finalmente pudo alzar la mirada.
-Mil disculpas Alteza, n.. no sabíamos que Link era su pareja.
Las mire nuevamente con gesto inquisitivo haciendo que agacharan la mirada, no me gustaba abusar de mi posición pero lo que le habían hecho a mi Link.. Eso, ¡era demasiado!
-Pues ahora lo saben y quiero que lo dejen en paz. Y también..- me detuve para apuntar al pobre de Sir Raven- También quiero que a él lo dejen, porque él también ya tiene dueña.
Muchas miradas dubitativas se posaron sobre mi rostro, al parecer nadie se esperaba que durante mi pequeña estancia en Holodrum hubiera descubierto unos cuantos secretos. Ralph se quedó un poco sorprendido y Mugetsu se reía por lo bajo, Link parpadeo un par de veces y después me ínsito con la mirada como queriendo decirme "por favor ya no digas nada"… bueno, pude haber empeorado las cosas así que mejor guarde silencio.
Las mujeres locas se retiraron poco a poco en silencio y uno que otro murmullo susurraba "ahora sé porque Link nunca quiso tomarnos en serio". Pronto en el pequeño lugar de la plaza que antes estaba abarrotado solamente quedamos yo y mis caballeros, un guardián y un dragón burlón que se reía de las desgracias ajenas.
Sir Raven se levantó con cierta dificultad se acercó a nosotros y me dio las gracias. Yo asentí.
-Muchas Gracias- pronuncio Link, lo mire de manera precavida, el pobre estaba completamente rojo.
-¡Bravo!- grito Mugetsu, y después note que se reía- Princesa Zelda ESO fue histórico. Acaba de hacer el berrinche más grande de su vida….mmmm?.. El más grande de todas sus vidas jajajaja.
-¡Cielos!- dije un tanto avergonzada, era cierto, realmente había explotado. Mire hacia los lados, todavía había unas cuantas loquitas rondando y la gente de la plaza me miraba con gesto gracioso.
-Cuanto desbarajuste- me dijo de manera divertida- solamente tenía que quitarse la capa.
Bien. Ahora que lo pensaba era cierto, pero me había dado tanto coraje que en ese momento ni siquiera lo había pensado.
Los caballos que se habían asustado se acercaron nuevamente. Epona dio un leve relinchido como si hubiera aprobado mis pasadas acciones. Caminamos lentamente y nos dirigimos directo a la salida de Holodrum.
-C..creo que ya puedes soltarme- me susurro Link mientras avanzábamos y fue entonces cuando me di cuenta de que lo había llevado de la mano todo el tiempo.
Me reí un poco por lo bajo porque él todavía tenía la cara toda coloreada.
-Estás loco, mira nada más, creo que nos están espiando, tal vez siguen pensando que es una mentira. Por tu seguridad quédate a mi lado.
Irguió una pequeña sonrisa y asintió de manera firme.
-Pero esto podría meterte en problemas Zelda- pronuncio de manera muy bajita encogiéndose de hombros.
-¿Porque?, porque somos una princesa y un caballero, ¡es en serio! ¿A quién le importa? yo soy la gobernante de Hyrule yo decido quien es mi pareja. Y a esas loquitas de allá- dije señalando con la mirada, a Link le dio un escalofrió- esas.- repetí- necesitan otra demostración de mi cariño. ¿Me permites Link?
Me miro con gesto dubitativo y antes de que siquiera asintiera yo hice mi jugada, pase un brazo por su cuello y le robe beso de la comisura de los labios, seguramente a las que estaban escondidas detrás de nosotros les pareció que de verdad le había dado un beso en la boca porque se alejaron de manera inmediata.
Mi pequeña maldad me hizo reírme por lo bajo. ¿Por qué estaba haciendo eso? De un momento a otro cuando se le acercaron a Link sentí que la sangre me hervía, era algo que en pocas ocasiones había sentido y siempre había sido por causa de la misma cosa. Las palabras de una de ellas cruzaron mi cabeza "Link es libre" era cierto, pero yo quería que fuera mío. ¿Porque?
El suave contacto con su rostro me hizo estremecer, la felicidad me corría hasta por las venas y no pude evitar sonrojarme más de lo debido.
"¿Porque?" nuevamente la pregunta cruzo por mi cabeza ¡Que bobada! ¿¡Como si no lo hubiese sabido siempre!?, tan claro como el agua. Estaba profundamente enamorada, tan despistada y tonta que de seguro no me había dado cuenta y desde siempre así había sido. Ahora tenía sentido el hecho de que hubiera sufrido tanto durante estos tres años y que de forma misteriosa me hubiera puesto terca y reacia a no hacerle caso a alguno de mis múltiples pretendientes.
Siempre… siempre. Todo el tiempo pensando en Link hasta cuando estudiaba, leía Historia Antigua y simplemente lo recordaba a causa de la leyenda de las diosas y también de los lugares ahí descritos. Cuando niños él siempre me contaba maravillosas historias acerca de sus viajes y de cómo era que había sido su travesía para poder derrotar a Ganondorf.
-Zelda- escuche que me susurraba de manera muy bajita.
Junto su frente con la mía sin siquiera darse cuenta. Una carta añeja de hace tres años decía "Te amo" y en esos mismos instantes desde el fondo de mi corazón yo repetía lo mismo…
.
.
Continuara...
.
Comentarios del Capitulo:
Jeje ¡Que cosas! Ven les dije que Zelda iba a hacer berrinche xD.
Y bueno no sé si se acuerdan que en el capítulo 1 Zelda decía lago así como "No, no…no hoy, quiero sentirme cerca de él", en esa partecita del recuerdo en donde Impa le decía que debían estudiar algo Politica en lugar de Historia Antigua, bueno esta parte fue pensada precisamente pensando en aquella otra xD.
Y bueno cabe la pena mencionar que el capitulo se llama Contraataque por más de una razón, algunas evidentes y otras, bueno, pues no tanto pero se los dejo a su imaginación de forma respectiva.
