Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de shasta53, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora. Thank you, Shanda, for letting me share this in Spanish.

Link de la historia original: www fanfiction net/ s/ 7360793/ 1/ Stolen-Dreams


Capítulo beteado por Sarai GN, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


Capítulo 11

—Edward, despierta —susurré con voz áspera, empujando su hombro—. Hay alguien en la casa.

—¿Qué? —preguntó Edward soñoliento.

—Hay alguien en la sala —siseé, tratando de transmitirle un sentido de urgencia.

Resopló.

—Sí, Bella, Jasper está en la sala.

—No, es alguien más —dije frenéticamente—. Escuché la puerta abrirse, muchos golpes, y después escuché a Jasper gritar. Él se detuvo...

Edward se enderezó, ahora totalmente despierto. Sus ojos pasaron veloces a través de la habitación y encontraron el bate de béisbol que Charlie me había dejado cuando me mudé a mi primer dormitorio. En ese momento pensé que era tonto, pero ahora estaba agradecida por su presencia. Edward agarró el mango y con cuidado abrió la puerta, caminando sigilosamente por el pasillo con el bate listo para golpear. Seguí detrás de él, poco dispuesta a quedarme sola y desprotegida en la habitación. Hasta donde yo sabía, Jasper ya podría estar yaciendo en un charco de su propia sangre y el intruso se podría haber arrastrado hasta mi puerta.

Con un rápido movimiento, Edward prendió las luces y se posicionó sobre el contorno de la gran cabeza que podíamos ver en el sillón. Un agudo grito femenino rompió el silencio de la habitación. Jasper se tiró delante de la chica y alzó un brazo para esquivar el bate de Edward.

—¿Qué demonios, amigo? —gritó él.

—¿Qué demonios, yo? —gritó Edwrad de vuelta—. Tú casi me diste un infarto. Bella me despertó, ¡diciéndome que alguien estaba en la casa matándote! Y aquí estás, dejando a alguna chica entrar al departamento de Bella para enrollarte a mitad de la noche.

—Oye, yo también vivo aquí —dijo una voz familiar con indignación desde atrás de Jasper.

—¿Alice? —pregunté desconcertada—. ¿No se suponía que estabas en el centro?

Ella tuvo el buen juicio de lucir un poco avergonzada cuando asomó la cabeza por el torso de Jasper. Edward dejó caer el bate y suspiró.

—Cuando llegué allí, tenía una fiesta muy avanzada en su habitación. Bebí un poco más, pero cuando sacaron las cosas pesadas, como cocaína, me puse realmente nerviosa y comencé a irme. Sean me llevó a la otra habitación, que estaba más silenciosa, pero habían otras tres chicas ahí ya pasándola... bueno, parecía como que iba a ser la fiesta para Sean. Le dije que yo no estaba en eso y me fui. Lo siento por no haber llamado, pero supuse que ya estabas dormida y que solo podría entrar sigilosamente. Sin embargo, me choqué con la mesa junto a la puerta. —Alice me dio una sonrisa tentativa.

Estaba en la punta de mi lengua preguntarle cómo había ido de la orgía con la banda, a escabullirse en nuestra casa, a liarse con Jasper en el sillón cuando lo había ignorado toda la noche. Sin embargo, en lugar de avergonzarlos aún más, me conformé con desearles una buena noche.

Edward apagó la luz cuando dejamos la habitación y gimió cuando se tumbó en la cama.

—Muerto por Alice —murmuró. En segundos estaba roncando. No me tardé en seguirlo.

A la mañana siguiente, Edward me dejó dormir y solo me dio un beso de despedida cuando se fue a llevar a Jasper a casa. Tres horas después, finalmente salí de la cama y arrinconé a una muy resacosa Alice en la cocina.

—¿Te importaría decirme qué fue todo eso anoche? —inquirí a través de un bostezo.

—Ugh. —Alice dejó caer la frente en la mesa—. Me siento como una idiota. Me fui con ese cantante anoche, convencida de que él pensaba que yo era especial, solo para descubrir que drogas y orgías eran más su estilo. Mientras tanto, un gran chico trató toda la noche de impresionarme, y solo lo empujé a un lado. Cuando volví aquí, en realidad caí encima de Jasper, estaba demasiado borracha para regresar a mi habitación.

—¿Ustedes... uh...? —pregunté, más o menos.

Levantó la cabeza y me miró con una sonrisa curiosa.

—No. Quiero decir, nos besamos por un tiempo, pero me dijo que no quería aprovecharse y solo me abrazó por el resto de la noche. Cuando se fue, me dijo que me llamaría más tarde hoy.

—Me alegro. Jasper es un buen tipo, aunque un poco mujeriego —añadí por si acaso.

—Seré cuidadosa —prometió.

El cereal que me había servido mientras hablábamos se había puesto pastoso, así que lo eché en el fregadero y me freí un huevo.

Alice olfateó la grasa en mi plato y su estómago rugió.

—Si yo pago, ¿vendrás a Willie's conmigo?

Willie's era la cafetería de más abajo por la calle que servía los mejores y más grasientos desayunos en Washington. En realidad, no estaba segura de cuál era el nombre del lugar, pero Willie siempre estaba ahí, sirviendo a los camioneros y estudiantes que frecuentaban el lugar. Recuerdos de su tocino crujiente, sus panqueques esponjosos, y sus huevos perfectamente revueltos inundaron mi cerebro, y mi tenedor repiqueteó en mi plato. Pedazos de yema salpicaron sobre la mesa.

—¿Cuán rápido te puedes vestir? —le pregunté, mirando su ropa de anoche.

Se miró a sí misma e hizo una mueca.

—Dame diez minutos.

Al final, Alice estaba esperándome cuando salí de mi habitación. Debía haberse estado sintiendo realmente mal, porque estaba usando un viejo pantalón de yoga y una remera sin mangas. Yo estaba prácticamente elegante en comparación con un pantalón vaquero y una camiseta. Al menos se había lavado la cara y ya no tenía ojos de mapache.

Durante el desayuno en Willie's, Alice comenzó su confesión.

—Simplemente no sabía qué pensar. Creí que le gustaba a Sean cuando entró a la tienda, y pensé que era realmente lindo. No creí que fuera a ningún lado, pero quería una noche de diversión. Y después vi a Jasper. —Sus ojos adquirieron una cualidad soñadora, y en realidad suspiró—. Sin embargo, él podía causar problemas, así que estaba determinada a mantenerme alejada de él.

Resoplé.

—¿Qué tipo de problemas causaría Jasper?

—Es un jugador, Bella, y lo sabes. Me enamoraría de él tan fácilmente, y rompería mi corazón. Entonces, tú y Edward estarían atrapados entre sus dos mejores amigos que no podrían soportar estar alrededor del otro —razonó, como si este fuera el futuro y ella ya lo hubiera visto desarrollarse.

—¿Y besarlo en el sillón no va a hacer que eso suceda? —pregunté con un matiz de incredulidad en mi tono.

Masticó un bocado de panqueques mientras pensaba la mejor forma de expresar su respuesta.

—Él no es quién yo pensaba que era. Me formé una opinión sin conocerlo o conocer todos los hechos. Sí, nos estábamos besando cuando nos pillaron, pero también hablamos, realmente hablamos. Él se enlistó justo al salir de la secundaria y ha trabajado en ascender los rangos. En realidad no ve a su familia en Texas. Sus padres se divorciaron cuando era pequeño porque su papá viajaba todo el tiempo, y su mamá nunca lo superó, a pesar de que ella era la que quería terminarlo. Su papá nunca se estableció y apenas los veía a él o a su hermana pequeña. Es por eso que nunca quiso una relación. No quería terminar como sus padres.

—¿Pero ahora? —pregunté.

—Ahora él se está estableciendo aquí en Seattle, y le gusta. Quizás hay una posibilidad. —Alice se encogió de hombros—. Veremos.

Mentalmente, planeé una cena para los cuatros la semana que viene, e hice una nota para preguntarle a Edward si serían capaces de hacer tiempo. Tanto él como Jasper se irían con las Reservas durante el fin de semana, así que eso significaba muchas horas de antelación.

Eran después de las dos cuando finalmente caminamos fatigosamente de regreso a casa. Ambas estábamos cansadas por la desvelada y colapsamos en el sillón. Para la cena pedimos una pizza porque éramos demasiado perezosas para levantarnos y cocinar. Eso y que la película de Lifetime que estábamos viendo era demasiado buena para perderla. En definitiva, fue un maravilloso y perezoso domingo. Por primera vez en semanas no me preocupé por un caso de custodia, el trabajo, o mi relación con Edward. Estaba feliz de dejar que todo fluyera por el día.

La mañana del lunes llamé a Aron Michaels, informándole que habíamos ido a Forks para la prueba y sobre el incidente del sábado. En caso de que más surgiera de eso, quería que él estuviera informado. Edward me envió un mensaje críptico a media mañana que no tuve oportunidad de responder hasta que mi paciente se fue un poco antes del mediodía. Apenas había pulsado enviar, cuando hubo un golpe en la puerta.

—¿Interrumpo? —preguntó Edward mientras asomaba la cabeza por la puerta—. Chelsea dijo que estabas libre hasta esta tarde.

Sonreí.

—No, estoy bien. ¿De qué era ese mensaje de todas formas?

—Estaba tratando de ver si almorzarías conmigo, pero me distraje. Así que, ¿qué dices? Tienes una hora o así, necesito un consejo... y comida —añadió con una sonrisa.

—Soy toda tuya —confirmé. Agarré mi bolso del cajón con cerradura de mi escritorio y partimos.

Nos llevó a un Applebee's cercano, y nos sentaron bastante rápido, aunque era la hora pico del almuerzo. Ambos ordenamos antes de que él sacara el motivo por el que quería mi opinión.

—El coronel McIntosh llamó ayer —comenzó, y mi corazón se congeló. Ese había sido su oficial al mando mientras estaba en servicio activo—. No es nada malo —me aseguró cuando vio mi expresión—. Tiene un cabo en su batallón que no firmó su renovación y está fuera desde el viernes pasado. Su familia vive aquí en Seattle, así que McIntosh cree que va a venir en esta dirección. Aparentemente es un niño prodigio en computación, y el coronel pensó que encajaría bien con nosotros. También dejó dos asignaciones más en nuestros regazos si las queremos.

—Guau. Ambas suenan como cosas buenas. ¿Qué piensas de eso? —pregunté.

Edward suspiró.

—Creo que no podemos tomar las dos asignaciones si no contratamos a Ben. Ni Jasper ni yo queremos traerlo como otro socio, pero contratar un empleado puede hacer una diferencia en el negocio. Quería tu opinión, discutirlo contigo, ya que podría afectar mis, y por consiguiente, nuestras finanzas.

Una emoción me atravesó ante sus palabras, y una sonrisa se extendió por mi cara involuntariamente. Era la primera vez desde que teníamos diecisiete, aparte de cuando apresuradamente decidimos vivir juntos la otra noche, que habíamos iniciado una discusión sobre nuestro futuro como una pareja.

—¿Tienen suficiente trabajo para mantenerlo ocupado?

—Con esta cosa nueva y nuestros contratos privados, sí, lo tenemos. Nos tienen rastreando a varios miembros de al-Qaeda, y no son exactamente fáciles de encontrar. Él también puede tomar los fines de semana que Jasper y yo tengamos que estar fuera —dijo Edward.

Me quedé pensando por un minuto.

—Edward, ¿pueden pagarle?

—Sí, por ahora —respondió.

—Entonces creo que necesitas contratarlo. Pronto podría llegar un momento en el que necesitemos ser capaces de viajar a Forks con más frecuencia o ser capaces de estar en casa en las tardes con nuestro hijo. —Esperanza por ese futuro estaba prácticamente estrangulando mi corazón, pero estaba haciendo lo mejor que podía para no dejar que tomara el control.

Edward sonrió dulcemente, inclinándose para besarme.

—Gracias —susurró.

El camarero interrumpió nuestro momento trayéndonos la comida. Habíamos pasado tanto tiempo hablando y esperando la comida que solo teníamos unos minutos para comer antes de que tuviera que estar de vuelta en la oficina. Le dije sobre mi llamada a Aron esa mañana; él estuvo de acuerdo en que era lo mejor.

Justo antes de la una, Edward me dejó con un prolongado beso y prometió venir a mi departamento en la noche. Sentí la adrenalina de su afecto por el resto del día.

Hice pollo parmesano esa noche para la cena. Tanto Alice como Edward estaban retrasados, pero lo mantuve caliente en el horno.

Alice estaba cantando alegremente cuando entró por la puerta y me dedicó una gran sonrisa.

—Angel se ha ido —cantó—. Contraté a dos de los estudiantes de diseño en su lugar por menos de lo que ella me costaba, ¡porque también van a conseguir créditos de prácticas!

—¡Alice, eso es maravilloso! —Le di un gran abrazo.

Espió mi copa de vino sobre mi hombro.

—Oye, me voy a cambiar. ¿Me sirves un poco?

—Claro. —Apenas había inclinado la botella de vino, cuando la puerta se abrió de nuevo y Edward entró.

—También sírveme, por favor —dijo desde la puerta principal.

—¿Largo día? —pregunté.

Caminó hacia la cocina, tomó un trago de mi vino, y me besó en los labios.

—Hmm —tarareó contento—. Sí, largo día.

—¿Cómo te fue con Jasper y el cabo? —indagué mientras sacaba la cena del horno y la servía.

Edward se dejó caer en la silla en la que habitualmente se sentaba y se reclinó.

—Pasamos todo el día revisando las finanzas y discutiendo sobre lo que podíamos permitirnos pagarle a este chico. McIntosh lo encontró saliendo de la base. El chico se había entrevistado con Google, pero con la economía de la forma en que está, no tenían ninguna vacante para él. Está dispuesto a aceptar un salario más bajo debido a nuestras afiliaciones con el gobierno. Aparentemente, el cabo Ben Cheney sufrió a través de dos períodos de servicio en Irak y ya no quiere matar. Pero tiene el corazón de un soldado, así que quiere ayudar a rastrear terroristas de otra forma. —Finalmente sonrió.

—¡Esas son buenas noticias! —aclamé.

—¿Qué noticias son buenas? —preguntó Alice, entrando en la cocina.

—Hoy contratamos a un chico para ayudarnos —le contó Edward—. Ahora será más fácil para Jasper encontrar tiempo para invitarte a salir.

Alice se sonrojó.

—¿Dijo algo?

Edward sonrió.

—Apenas logré decir algo entre hablar de ti y Ben Cheney. Esperaría una llamada hoy.

Alice prácticamente inhaló la comida. Se mantuvo mirando su teléfono por cualquier señal de que pudiera sonar. No la había visto tan entusiasmada por un chico en tanto tiempo que no quise reírme y arruinarle la fiesta.

Después de la cena, Edward me ayudó a lavar los platos. Mientras secaba y guardaba el último sartén, Edward envolvió sus brazos alrededor de mi cintura y me besó por todo el cuello. El sartén se me deslizó de las manos y sobre la encimera cuando recosté la cabeza en su hombro.

—Dios, te amo —murmuró Edward contra mi piel. Sus manos vagaron por mi torso, pasando por debajo de mi camisa. Mis manos agarraron sus muslos y moví las caderas hacia las suyas. Él ya estaba duro y listo.

—Alice está en casa. Volvamos a mi habitación —susurré. Fue tan alto como mi voz pudo sonar sin gemir.

—Brillante idea. He estado esperando para tenerte debajo de mí todo el día. —Su voz estaba gruesa con deseo y pesada con anhelo.

Esta vez no pude contener el gemido.

Apenas conseguimos cerrar la puerta de la habitación antes de que su camisa golpeara el piso. La mía la siguió poco después, y Edward me agarró los pechos con sus grandes manos. Mientras me acariciaba, alcancé su cintura y abrí el botón de su pantalón vaquero. Con un rápido tirón, la línea de botones de su cremallera se abrió. Deslicé las manos hacia su bóxer y agarré su pene con una. Él gimió y embistió hacia mí, suavemente empujándome hacia atrás sobre la cama.

Reboté ligeramente, pero Edward rápidamente cubrió mi cuerpo con el suyo. Caliente y apasionada, su boca encontró la mía. Pronto, estaba mareada con necesidad y tirando de su bóxer. Mis bragas fueron rápidamente desechadas. La sensación de piel contra piel era divina y solo nos estimuló.

—Esto no va a ser lento —rechinó Edward, enganchando mi pierna sobre su cadera.

—Por favor —rogué.

En un rápido movimiento, me embistió, llenándome completamente. Gemí en voz alta mientras él golpeaba los lugares correctos dentro de mí. Siguió un ritmo implacable, dejándome sin aliento y llevándome incluso más alto hacia el precipicio. Minutos después, gemí profundamente a través de mi liberación. Edward nos dio vuelta, acomodándome sobre él.

—Te sientes tan bien —jadeé mientras me movía de un lado para otro.

Edward me guio hasta él y capturó mi pezón con sus labios. El cosquilleo en mi abdomen comenzó de nuevo, y no pasó mucho tiempo antes de que él me estuviera pellizcando los pezones mientras me venía. Segundos después, él me siguió.

Rodé de Edward, quejándome cuando salió de mí. Mis pies golpearon el piso, y fui directo al baño a limpiarme. Una vez que Edward hizo lo mismo, ambos nos pusimos los pijamas. Todavía era temprano, pero nos acurrucamos juntos debajo de las mantas y nos quedamos dormidos.

Edward se había ido la mañana siguiente cuando desperté. Me había dejado una pequeña nota diciéndome lo mucho que me amaba y que me vería más tarde esa noche. El día laboral pasó muy lentamente, conmigo comprobando el teléfono cada quince minutos. Eran casi las cinco cuando la llamada de Charlie llegó. Quería que nos reuniéramos en Morton's Steakhouse para discutir su reunión con el agente Majors, pero cuando llamé a Edward, no respondió.

Charlie me encontró en el puesto de la anfitriona y me escoltó hacia la mesa. Se veía serio, pero de alguna manera aliviado.

—¿Qué sucedió hoy? —pregunté.

Charlie suspiró.

—Los federales van a trabajar conmigo en esto. No tienen el personal para investigar, pero harán la acusación. Con todo lo que tengo, están de acuerdo en que hay un caso, siempre y cuando el ADN vuelva positivo.

—¿También procesarán a Susan Mallory? —inquirí.

Negó con la cabeza.

—No lo sé, Bella. Ella es la única que cruzó la línea estatal con el niño. Bob Gerandy solo negoció el acuerdo.

Mi corazón dolió por Lauren, Susan, y Caleb. Quería mantenerla fuera de esto, porque sabía que sería muy difícil para todos ellos si Susan iba a prisión.

—Hagamos lo que podamos, ¿está bien? —pedí.

—Me encontré con el doctor Cullen ayer —me dijo—. Se disculpó de nuevo. Creo que es un buen hombre en una situación difícil, Bella. Soy padre, y también haría cualquier cosa que pudiera para mantenerte a salvo.

Resoplé.

—¿Parezco tan peligrosa, papá?

Me dio una sonrisa triste.

—No en el sentido convencional, pero estás tratando de quitarle a su hijo y separar a su familia. No hay peor sensación en el mundo que esa.

Por primera vez entendí cómo mi propio padre se había sentido cuando tenía solo tres años y mi madre me llevó con ella. Pasé el resto de la comida contando todos los buenos momentos que habíamos pasado juntos y asegurándome que él supiera cuán buen padre era. Se fue para regresarse a casa tan pronto como terminamos, abrazándome un poco más de lo normal. Le prometí que iría a verlo pronto.

Edward finalmente llamó después de las once. Se disculpó profusamente por perderse la cena y escuchó atentamente cuando le describí la reunión de Charlie con el agente Majors. Nuestra conversación fue interrumpida, sin embargo, por un sonido en su extremo de la línea, seguido por maldiciones amortiguadas.

—Jodido infierno, estúpidos terroristas suicidas —murmuró—. Lo siento, nena. Tengo que irme. ¿Te veo mañana?

—Nos vemos mañana —acordé.

Resultó que, la noche del lunes fue la última vez que vi a Edward hasta la tarde del viernes. Ben llegó a Seattle el martes y se presentó a trabajar el miércoles. Edward y Jasper pasaron los próximos tres días familiarizando a Ben con sus sistemas. Una hora antes de irse, Edward golpeó la puerta de mi oficina.

—Hola, amor —saludó—. Lamento haber estado tan ausente esta semana. Regresaré la tarde del domingo, y me puedes tener el resto del día, ¿está bien? —Me acunó la cara en sus manos y me besó suavemente.

—Ten cuidado. Te extrañaré —le dije—. Te amo.

—También te amo. Si te enteras de algo, llámame. Revisaré mis mensajes cuando pueda —pidió.

Asentí y lo besé de despedida una última vez. Ni siquiera quería imaginar tener que verlo partir para un período de servicio en el extranjero. Aunque prefería no pensar en Tanya y su tiempo con Edward, podía entender por qué se volvió empalagosa cuando él regresó. Verlo marcharse era una tortura.

Jasper había pasado por la tienda de Alice, también, y ella estaba muy deprimida cuando ambas llegamos a casa. Sacamos el helado del congelador y pusimos algunas películas para mujeres buenas y anticuadas. Para cuando Edward y Jasper mandaron mensajes de texto para decir que habían llegado, las dos éramos un lío de lágrimas.


Gracias por leer. ¿Qué les pareció el capítulo?

Gracias por las alertas, los favoritos, y sobre todo por los reviews, los aprecio mucho: Itzel Lightwood, Melany, cavendano13, melina, Tata XOXO, rosy canul, Roxy Sanchez, LeslieeMariia, sofiarp, IngridMMP, tulgarita, bbluelilas, leahdecall, cary, Annie Cullen Swan-Tudor Boleyn, Cristal82, freedom2604, MoN cArTeR, Anastacia T. Crawford, Labluegirl Mellark, Sarai GN, y los Guest.