Gracias y disculpar la tardanza, aquí tenéis un nuevo capítulo, el siguiente no tardara tanto en ser publicado, lo prometo.


Capítulo: 11

-Retírese señora, este hombre tiene que ser operado inmediatamente.- Uno de los enfermeros evitó que Maura se acercase más y que los demás pudieran proseguir con el traslado de Casey al quirófano.

-¿Lo conoce, verdad?- Preguntó el enfermero.

-Sí, es Charles Jones, Casey. ¿Qué le ha sucedido?

-Un accidente laboral, no puedo darle ninguna otra información por ahora. No hemos contactado con ningún familiar ni amigo del paciente, agradecería que espere por aquí y mis compañeros le tomarán sus datos por si necesitamos contactar con algún conocido. ¿Está usted de acuerdo señora?

-Sí, por supuesto que estoy de acuerdo.

-Gracias, en breve le tomaran dichos datos.

-Toma, aquí está el té. Y para que veas que soy buena persona, me solidarizo contigo y he pedido otro para mí.- Se sentó a su lado. -¿Por qué esa cara. Te sientes mal?

-Jane, Casey está aquí...

-¿Y que hace aquí?- En ningún momento se imaginó que estaba herido. -¿Habéis discutido?

-No, no me he explicado...Esta aquí como paciente, no como visitante.

-¿¡Que le ha pasado!?- Preguntó sorprendida.

-No lo sé, han dicho que ha sufrido un accidente laboral y que necesitaba ser operado de urgencia...

-¿Han venido familiares?

-No, pero hace unos minutos he escuchado que se intentarían poner en contacto con familiares. ¿Estás bien?- Analizaba su rostro, Jane se había quedado descolocada. Casey solo iba a urgencias en contra de su voluntad y eso quería decir que el motivo era grave como en este caso.

-Sí, estoy bien Maura.- miró al frente sin observar nada en concreto. Desde la última discusión, ella y Casey no se habían vuelto a encontrar, tampoco habían hablado. Y aunque ya no sintiese cariño ni afecto por él, saber que estaba en el hospital no le agradaba ni lo más mínimo.

-Al enterarse de que lo conocía, los médicos me han pedido que me quede para pedir mis datos por si necesitaban ponerse en contacto con algún conocido de Casey, le he dicho que sí.

-Gracias, a pesar de todo lo que ha pasado entre vosotros seguro que no has dudado en colaborar para ayudarle.

-Casey y yo no nos agradamos, pero en una situación así jamás le negaría mi ayuda- Le agarró una de sus manos y se la acarició. -Todo va estar bien, él es fuerte.

-¿Por qué dices eso? hablas como si me importase sentimentalmente hablando...Casey y yo ya no somos nada, actualmente no somos ni amigos.

-Lo sé, pero tu corazón en inmenso. Él no se comportó bien contigo, pero es lógico y normal que te preocupes al enterarte de que esta aquí.

-¿Maura Isles?- Una voz las sacaba de la conversación.

-Soy yo.- se puso en pie frente al enfermero, Jane hizo lo mismo.

-Es sobre el paciente Charles Jones...

-Bien, ¿en qué puedo ayudarle?

-¿Puede facilitarnos algún tipo de contacto sobre algún familiar o pariente cercano?

-Tiene familia aquí, pero...- Miró a Jane, ella sabría contestar mucho mejor que ella.

-Yo puedo darle el número de sus padres y hermano.- Dijo Jane.

-Bien, eso nos servirá. ¿Conoce alergias o enfermedades del paciente?

-Que yo sepa no, al menos hasta hace aproximadamente cinco meses no tenía ninguna. Pero actualmente desconozco si padece alguna.- El enfermero apuntaba lo que le iba diciendo.

-¿Algún dato que crea importante a tener en cuenta?

-No, ninguno. Siento no poder ayudarle en más.

-No se preocupe, es suficiente- Terminó de apuntar. -En estos momentos le están operando y en breve tendrá que someterse a otra operación. No podemos informarles más sobre su estado ya que no son parientes cercanos del paciente. Si lo desean, pueden retirarse, nos han servido de mucha ayuda.

-De acuerdo, gracias- El enfermero las dejó a solas. -¿Que vas a hacer?

-Intentar avisar a su hermano.

-Digo aquí, ¿quieres quedarte?- Jane negó con la cabeza. -Si lo haces por mí, no es necesario. Entiendo tu situación, estaré aquí contigo si decides hacerlo.

-No Maura, además no sé si él tenga novia, quizás se presenta aquí y no quiero incomodar a nadie. Además, si me quedo puedo confundir sus sentimientos y no quiero.

Rizzles habían empezado una relación más allá de la amistad por eso Maura entendía que Jane quisiera quedarse pero no lo decía por miedo a que se molestase.

-Jane, tu y yo estamos empezando una `nueva etapa´ que no solo es amistad. Pero quiero que sepas que no estoy molesta ni celosa. Jamás me enfadaría si te interesas por la salud de Casey y menos sabiendo que se encuentra en un estado tan delicado como el de hoy.

-Lo sé, gracias Maura- Guardó silencio. -¿Puedo decirte algo?

-Claro, lo que quieras- Acarició una de sus mejillas.

-Me encantaría besarte en este momento.

-¿Y por qué no lo haces?- Preguntó confusa.

-Por qué no sé muy bien lo que somos...Quizás te molestes o simplemente no sea el momento.

-Con el día que llevamos, creo que es el mejor momento para demostrar nuestros sentimientos la una por la otra, ¿no crees?

-Lo creo.- Sonrió y se acercó por completo a ella para dar paso a un tierno y dulce beso.

Hoy era el día en el que las dos necesitaban esto, mostrarse afecto y cariño después de un día tan duro y largo para ambas. La llegada de Hope y Casey no estaba siendo fácil para ninguna. Por un lado, Hope regresaba a la vida de Maura poniéndola en una difícil situación, donar o no sangre que podría salvarle la vida. Por otro lado Casey, quien aparecía en la vida de Jane cuando todo empezaba a quedar en el pasado.

Jane se preguntaba qué clase de persona sería si se entera de que su ex pareja está en estado grave y ella simplemente no sintiese nada por dentro. En este caso no era así, y aunque no sentía amor por él, si se preocupaba por su estado, no le deseaba nada malo. Jane tenia corazón al igual que Maura, quien dejó atrás todo su posible rencor hacia una mujer, que después de darla en adopción, regresaba dependiendo de su donación.


Diez de la noche, se cumplió poco más de la media hora que Maura necesitaba quedarse en el hospital. Fueron a tomar algo a la cafetería que estaba fuera, luego volverían a casa.

-Maura, tengo la necesidad de hablar sobre nosotras. Quizás no te apetezca en estos momentos, así que dímelo y hablamos otro día.- Ocuparon una de las mesas libre y pidieron algo para tomar.

-No, por supuesto que me apetece. ¿Qué sucede?

¿Crees que podremos empezar algo serio?- Dijo sin más, necesitaba saberlo.

-¿Ser pareja?- La miró con bastante atención.

-Sí. ¡Mierda! esto es complicado...- Suspiró intentando controlar los nervios que sentia.

-¿Porque tienes que romper un momento tan bonito diciendo una palabrota?

-¿Estoy declarándome y tú piensas en palabrotas?- preguntó totalmente atónita.

-¿Declarándote...?- Soltó una pequeña carcajada llena de ironía. -No tienes ni idea de declararte...- Aseguró.

- ¿¡En serio!?- Se dispuso a levantarse pero Maura la frenó agarrando sus manos sobre la mesa.

-Era una broma Jane, solo intentaba quitar la tensión del momento...- Sonrió tiernamente. -He estado pensando en nosotras...esta mañana quería que hablásemos de esto pero pasó lo de Hope y no he podido hacerlo.

-¿Lo dices de verdad? ¿También crees que podemos ir un paso más allá?

-No lo creo, lo quiero...Es más, no quiero seguir siendo tu amiga, quiero ser algo más.

-Menos mal, me hubiese muerto de la verguenza si hubieses pensado diferente...- Se percató de que no dejaba de reírse. -¿Qué?

-Venga.

-¿Venga, que?- Bebió café.

-Que me lo pidas, soy todo oídos.

-Me estoy perdiendo, te agradecería que te explicases.

-Que te escucho, supongo que ahora viene el momento en el que me pides ser pareja.

-¿¡Que!? ¡Ni hablar...!

-¡Jane! yo para eso soy chapada a la antigua, me gusta que la persona que será mi pareja me lo pida antes.

-¡No! además... ¿por qué tengo que pedírtelo yo? Hazlo tú.

-Me lo tienes que pedir tú porque fuiste quien empezó la conversación.- Argumentó.

-¿Sabes qué? hemos terminado de hablar, termínate eso porque nos vamos- Levantó la mano pidiendo la cuenta.

-Vamos Jane...- le hizo ojitos. -¿Que te cuesta?- Se agarró un mechón de cabello y empezó a juguetear con sus dedos. Se mordió el labio provocándola.

Jane se levantó y se inclinó hacia adelante quedando muy cerca de su cara. -Deja de hacer eso, ¡no sabes cuánto me pone!- Se puso en pie y fue a pagar lo que se habían tomado.


Salieron de la cafetería rumbo al parking.

-¡Señora Isles!- Corrió hasta ella. -La necesitamos.- Se detuvo frente a ella recuperando la respiración.

-¿Que ocurre doctor?- Preguntó confusa.

-Seguimos sin contactar con ningún familiar del paciente Charles Jones. Tiene que ser operado de urgencias y necesitamos donantes de sangre, en su primera operación perdió mucha cantidad. No voy a mentirles, su estado es bastante crítico...Debo hacerles esta pregunta, ¿estarían dispuestas a donar?- De esta manera implicaba también a Jane.

-Ella acaba de donar sangre para otro paciente, yo podría hacerme las pruebas de compatibilidad si sirve de algo. También tengo hermanos que podrían hacerse las pruebas si yo no soy valida.

-Bien, entonces acompáñenme por favor- El doctor las llevó a la sala de extracción de sangre para que una enfermera le hiciera las pruebas, no había tiempo que perder.


-Es compatible para donar. Ahora tendré que hacerle algunas preguntas para la donación, en el caso de la mujer tenemos en cuenta varios factores. ¿Está usted ovulando?

-Sí.

-¿Sí? entonces lo siento señora Rizzoli, no puede ser donante. Pondríamos en riesgo su salud.- La enfermera selló la ficha dando a Jane como nula en esta donación.

-Pero estoy en los últimos días de ovulación, si eso le sirve de algo…

-No importa, aun que usted hubiese dejado de ovular hace un día, hoy no podría donar sangre, necesitan pasar varios días. No se preocupe, intentaremos encontrar a otro donante. Gracias por colaborar.

-Pero Casey no tiene tiempo.

-¿Yo podría donar?- Dijo Maura que hasta ahora se había mantenido en segundo plano.

-Si es computable sí. ¿Quiere hacerse las pruebas?- Preguntó esperanzadora.

-¿¡Que!? No Maura, hace casi hora y media que has donado litros de sangre.- Jane se levantaba de la camilla colocándose bien la manga de su blusa.

-Oh, en ese caso no es posible señora Isles. Dependiendo de lo que ha donado podríamos extraerle un litro, pero su salud seguiría corriendo riesgos.

-Intentémoslos- Propuso Maura.

-Ni hablar, no vas a correr ese riesgo Maura.

-Jane, Casey no tiene tiempo, lo sabes.- Miró a la enfermera insistiendo. ¿Podemos o no intentarlo?

-Lo siento, no vamos a arriesgarnos. Como ya le dije a la señora Rizzoli, encontraremos a otro donante. Gracias por sus colaboraciones, han sido muy amables.

-Gracias enfermera.


Una vez fuera de la sala.

-¡Maura! ¿En qué estás pensando, eh?- La miró con seriedad.

-¿En salvar una vida tal vez?- Contestó con cierta ironía.

-Yo diría que en poner en riesgo tu salud.

-No lo sabremos porque no lo hemos intentado, pero no empecemos una discusión de quien tiene razón.

-Tú ganas porque estoy muy cansada cómo para demostrarte que tengo razón.

-¿En serio?- se separó más de ella. Agradezco haber traído coche para no ir en el mismo que tú. ¿Ni en un momento así puedes dejar de ser competitiva?

-¡Oh Maura! no soy competitiva, lo que pasa es que tú eres cabezota.

-Mira quien fue a hablar...

-Si crees que voy a dejar que conduzcas estás loca. Después de donar, nadie puede conducir.

-Técnicamente poder, si se puede, pero en realidad no se debe.

-¡Maura!- Suspiró. -Queda demostrado que eres una sabelotodo. ¿Podríamos dejar este absurdo juego e irnos a casa, juntas, y yo conduciendo?

-De acuerdo…- Accedió.

-Gracias, ahora por favor...- indicó la salida. -Vamos.- Ambas se dispusieron ir a la salida pero Maura se detuvo.

-Dame un momento Jane...- Se apoyó en la pared. -Me estoy mareando.

-Ven, siéntate.- Agarró su mano y le ayudó a sentarse. Comenzó a darle aire con la mano. -¿Te traigo algo?

-No gracias, estoy bien, estoy bien.- También se daba aire con ambas manos.

-¿Señora Isles?- Comprobaba la hora de su reloj mientras se acercaba a ellas. -¿Que le sucede?- La enfermera que se acercó era la que hacía casi hora y media le había sacado sangre a Maura.

-Me he mareado pero solo ha sido un segundo. Estoy bien.- Se intentó poner de pie pero volvió a marearse y decidió quedarse sentada.

-No es normar que se desmaye casi hora y media más tarde...Espere un momento aquí.- Hizo señas con las manos pidiendo a su compañero una silla de ruedas. -Le pasaremos a una camilla y le tendremos una hora en observaciones.

-¿¡Que!?- Negó con la cabeza. -Estoy bien y además soy médico forense, sé que hacer si vuelvo a marearme.

-¿Puede hacer algo por usted mientras esta inconsciente? Yo creo que no.- Sonrió. -Tiene que quedarse, no pasará nada.- Jane hizo un pequeño gesto de victoria. La enfermera había dicho lo mismo que ella le dijo hace unas horas.

-¿Lo ves Maura? deja de ser cabezota y haz caso.

-¿En serio Jane...?- No le quedó de otra más que sentarse en la silla de ruedas.

-Mi compañero la llevará a una sala de espera, si los síntomas permanecen de aquí a una hora, se quedará ingresada. Pero no se preocupe, mañana a primera hora tendrá el alta.

-¡Genial otra hora más aquí! es mi día de suerte.- Dijo frustrada. Quería regresar a casa y descansar, llevaba un día duro y lo menos que deseaba era quedarse más tiempo en el hospital.

-¿Puedo acompañarla?- Preguntó Jane.

-Sí, siga a mi compañero. Debo seguir con mi trabajo, la iremos controlando mientras pase el tiempo.

-Gracias.


Varios minutos más tarde, en la sala de espera...

-¿A quién llamas?

-A mi madre, estará preocupada.

-Yo debería hacer lo mismo con la mía, me esperaba para cenar.

-Ya la he avisado yo, sabe que estás conmigo.

-Ya me extrañaba que no me hubiese llamado, ¡eres adorable! gracias.

-Lo sé- Sonrió y se mantuvo a la espera hasta que habló con su madre. Unos minutos después colgó al informarle de cuál era su situación e informarle de que no tenía por qué preocuparse.

-Imagino que para tu madre tampoco ha sido fácil comunicarte lo que pasó con Hope.

-No, no lo fue.

-Admiró tanto a personas como Constance. Jamás te ha prohibido que hables con tu madre biológica o intentes relacionarte con ella. Siempre te ha animado y ha dejado que fueses tú la que decidiera si querías o no conocer a Hope.

-Sí, ella es maravillosa. ¿Sabes qué? agradezco que la vida la pusiera en mi camino. Ella siempre ha sido mi madre, tan solo le ha faltado llevarme nueve meses en su vientre. Pero no me importa, siempre me lleva en su corazón, eso es lo que me importa.

-Merece ser tú madre, ella es una mujer es extraordinaria al igual que tú.

-Gracias- le devolvió la sonrisa.

-Señora Maura Isles- Entró en la sala de espera. -Tiene que quedarse ingresada hasta mañana. No le ocurre nada de lo que preocuparse pero por seguridad pasara aquí la noche.

-¿¡Cómo!? no puede ser doctor. Tengo que regresar a mi casa esta misma noche.

-Maura, estarás mejor aquí que en casa.

-No quiero quedarme aquí. No me encuentro mal y no he vuelto a marearme...

-Da igual- Jane miró al médico. -Gracias doctor, se quedará sin problemas.

-¡Jane!- La fulminó con la mirada.

-Lo siento, pero si el paciente no firma dejando claro que está de acuerdo con el ingreso, no podemos retenerla contra su voluntad.

-Entonces no hay nada más que hablar, me voy a casa- Se puso en pie.

-Maura, por favor...

-¡No quiero quedarme Jane!- Suspiró y finalmente aceptó la hoja y el bolígrafo que el médico le ofrecía. -Doctor, ¿ella se tiene que marchar, verdad?

-Solo si usted lo desea. Con que marque la casilla de `no acompañantes´ en esa hoja y firme, la señora Rizzoli tendrá que irse.

-Oh perfecto, ¿y donde dice que esta esa casilla doctor?- Dijo volviendo a fulminar a Jane con la mirada mientras le hacía creer que marcaba la casilla del `no´. En realidad marcó la del `´

-¡Maura!- se quejó sin poder creer que hubiese hecho eso.

-Tome doctor, ya he marcado la casilla y firmado.

-¿¡Maura, en serio!?- Insistió incrédula.

-Bien señora Isles, en breve la subirán a su habitación. Hasta mañana- Abandonó la sala de espera.

-Me parece bien que hayas marcado la casilla del `no´. Ni si quiera iba a quedarme contigo un minuto más...

-He marcado la casilla del `´.

-¿De verdad?

-¡Pues claro! Tú eres la que has dicho que me quedaba aquí, me darás conversación hasta que me duerma. Además, tienes que quedarte y así pedirme que sea tu pareja.

-No pienso hacer eso, es más, pediré que te pongan un calmante y te duerman- Sonrió divertida.

-Me arrepiento de marcar el `´...- enarcó una ceja.

-Cállate...

En pocos minutos la subieron a la habitación que le correspondía. No tendría que compartirla con otros pacientes.


A la mañana siguiente, ya eran las nueve. Rizzles seguían en el hospital, a Maura le harían una última revisión y si todo estaba bien le darían el alta médica.

-Ya he llamado a la comisaria. Tienes el día libre.

-Ni hablar, Jane. En cuanto me den el alta iré directa al trabajo después de pegarme una buena ducha. No me ha pasado nada que me impida ir a trabajar.

-¿Quieres que te arreste por desacato a la autoridad?

-No vas a hacer eso, además no has traído tus... ¡Jane!- Exclamó al ver cómo le enseñaba las esposas. -¿¡Has traído las esposas!?

-Sí, acompañadas de mi placa y pistola. ¿Qué te parece?- Tan solo era una pregunta retórica. -Anoche vine directa del trabajo, no iba a perder tiempo pasando por mi casa para dejarlas allí.

Alguien tocó a la puerta y entró después de que le diesen paso.

-¿¡Tahis!?- Jane quedó totalmente incrédula al ver frente a ella a su ex suegra, la madre de Casey.

-Hola, perdonar mi atrevimiento. Me he enterado de que estabas acompañando a un familiar y he querido verte. Necesito que hagas algo.

-Por favor, adelante- Dijo Maura sentada en la cama.

-¿En qué puedo ayudarle Tahis?

-Tutéame Jane, son muchos años conociéndonos.- Cerró la puerta y se dirigió a ellas. -Primero quiero agradecer que ayer hubieses sido capaz de ofrecerte para donarle sangre a mi hijo después de todo. Nosotros estábamos de viaje y no pudimos llegar a tiempo de hacerlo.

-No tienes que agradecérmelo, además, finalmente no pude donar sangre.

-Sí, sí tengo que hacerlo. Y lo segundo, Casey me ha pedido algo.

-¿Ya ha despertado...?

-Sí. Esta noche ha sido crítica pero hace dos horas que finalmente su estado es estable. Los médicos le han puesto al tanto de todo y por eso estoy aquí. Me ha pedido verte, quiere que lo visites en su habitación.

-¿A mí. Por qué?

-Supongo que quiere agradecer el gesto que ayer tuviste con él. La enfermera que anoche te hizo las pruebas para donarle sangre es su amiga, el insistió en saber quién eran los donante y le contó que habías sido tú una de las voluntarias.

Jane permanece en silenció, no sabía si realmente quería verlo.

-Por favor Jane. Ya sabes como es mi hijo, es capaz de buscarte por todo el hospital después de pasar habitación por habitación...- Le sonó el teléfono -Te agradecería que le hicieras ese favor, su habitación es la 312- Sacó su teléfono del bolsillo. -Y a usted, espero que se mejore pronto. Perdonar, es trabajo y tengo que contestar.- Atendió el teléfono después de abandonar la habitación.

-Gracias señora- Dijo para más tarde mirar a Jane. -Vamos, no te cuesta nada ir.

-No sé si es lo mejor.- Ya estaban a solas.

-Solo serán unos minutos, no te está pidiendo la vida, tan solo quiere agradecer tu gesto.

-¿Y quién estará contigo cuando venga el doctor?

-No creo que necesite una persona a mi lado para firmar el alta médica...no tengo cinco años. Anda, ve y habla con Casey, al menos escúchalo.

-Bien, entonces regreso ya. Si te dan el alta y no estoy aquí, llámame, si no lo haces me enfadare de verdad.

-¡A sus órdenes detective Rizzoli!- Aguantó la risa.

-Muy graciosa...Ahora regreso.

-¿No piensas darme un beso antes de irte?

-No suelo besar a las personas que me echan de su habitación…- Se acercó más y la beso.

-No te he echado…- ahora fue ella quien la beso. -Podría estar besándote toda la vida…

-Yo estaría encantada.- Sonrió y volvió a besarla. -Debo irme si quiero llegar a tiempo para cuando te den el alta. Hasta ahora, no tardaré. Por cierto, te ves muy bien con esa bata...- Le guiño el ojo y se marchó.


-¡Jane! Has venido, gracias...- Se dio cuenta de que su aspecto la había impactó un poco. Casey tenía la cabeza totalmente rapada con una cicatriz de operación. Tenía heridas y moratones por la mayor parte de su cuerpo, también varias partes de su cuerpo visibles con bastantes puntos de sutura.

-Hola Casey... ¿Cómo te encuentras?

-Vivo, eso es lo importante- Sonrió pero le duró pocos segundos después de ver su rostro. -¿Que te ocurre?- Agarró y acarició su mano.

-Estoy bien ¿Que te ha pasado?- Retiró sin ser desagradable las manos para que no continuase acariciándoselas.

-Unas pruebas que salieron mal. Estaba enseñando a los nuevos soldados una táctica y falle, la granada me alcanzó y aquí estoy. En una cama cómoda y con vistas excelentes. ¿Qué más puedo pedir?- Sonrió.

-Tu madre dijo que querías verme.

-Sí, le pedí que te buscase. Quería agradecer tu gesto de anoche, yo necesitaba sangre y tú estabas dispuesta a donármela.

-No debes ni tienes que agradecerme nada, cualquiera lo hubiese hecho.

-Yo creo que si debo. No me comporte muy bien contigo y creo que otro en tu lugar no lo hubiese hecho esto por mí.

-No hay de que…- observaba su estado, no era nada bueno y tenía varias máquinas pendientes de su estado.

-Mi amiga la enfermera también me dijo que Maura se ofreció voluntaria pero no pudo donar porque ya lo había hecho con otro paciente. Pero ella insistió sin pensar en los riesgos... ¿Puedes agradecérselo de mi parte?

-Lo are. Debo irme

-Jane, quédate aquí, solo por hoy. Mañana estaré mucho mejor...

-No puedes pedirme esto después de todo lo que ha pasado entre nosotros. Además tienes familia aquí, ellos sabrán cuidarte muy bien.

-Pienso mucho en ti, en el trabajo dicen que estoy perdiendo facultades y no puedo centrarme desde hace meses y creo que es verdad. Desde que rompiste nuestra relación estoy en mi momento más bajo en cuanto al trabajo se refiere.

-No te equivoques. Fui yo quien terminó nuestra relación, pero fuiste tú quien se encargó de romperla.

-Tienes razón.

-Eso ahora no importa, lo que de verdad importa es que te recuperes. Maura me necesita, debo irme.- insistió.

-Sé que Maura es tu amiga ¿pero eso que importa? Yo te necesito más que ella. Quédate Jane, hazlo por mí, si algún día te importé ahora te quedarías- Intentaba ablandar su corazón y conseguir su objetivo, darle pena.

-Puede que en este momento Maura no me necesite tanto como tú, pero yo a ella si la necesito más que a ti. Espero que te recuperes pronto.- Abandonó la habitación.

A pesar de todo Jane estaba feliz porque pudo comprobar frente a Casey que ya no sentía nada por él. En algún momento de su vida lo quiso, pero eso ahora era parte del pasado. Actualmente quien ocupaba sus pensamientos y corazón era Maura.