Holaaaaa Feliz nuevo año! mis mejores deseos para ustedes, bueno despues de una larguisima pausa, estoy de regreso. Y no solo yo, sino tambien un personaje de esta historia. Disfruten este capitulo
XI.
Entramos al ascensor que nos iba a conducir a su apartamento. Calor, pasión, y más besos. Empezamos a consumirnos; luego de uno, vino otro y otro y uno más, sin parar, hasta agotar el oxigeno de nuestros pulmones.
Nos separamos brevemente solo para ver en sus ojos que me deseaba nuevamente y que me haría suya. Edward era un gran besador, y es poco describirlo así, era increíblemente bueno. Su mano se desplazo de mi cuello a mi espalda. Me empezaba a poseer, tocar la espalda los hombros, mientras yo intentaba deshacerme de su camisa. No hubo tiempo para subir a las habitaciones, estábamos en su sala, y yo disfrutaba de la suavidad de la piel de su espalda y el sabor de sus labios, de la presión de su cuerpo contra mi vientre. Podía imaginar la escena, desde afuera, muy seductora, Edward pasó a besar mi cuello con prisa, a lamer mi barbilla y descendía suave y torturadoramente hacia mi escote, fue en ese momento que nuestras miradas se encontraron, deseo, mas, más y más deseo. El estaba tomando mucho más control del que yo permitía normalmente, así que para revertir la situación, ataqué sus labios, casi con rabia y fuerza, había algo que podría romper este deseo infernal? Aparentemente no, pero si lo hubo.
El teléfono de Edward empezó a vibrar, y se volvió cada vez más insistente, Edward se separó levemente de mí y saco el móvil del bolsillo, leyó la pantalla del celular para averiguar cuál era la urgencia. Me miró inmediatamente después y yo lo leí en sus ojos, y sabía quien era: Emmett. Cerré mis ojos fuertemente deseando que no fuese realidad. Mierda, mierda, mierda… cómo pude olvidarlo? Que esto estaba terriblemente errado. Edward titubeó antes de contestar y esperó mi aprobación para hacerlo. Asentí. Se separó de mí aun sin camisa, yo me quedé recostada en el sofá, sintiendo mis labios aún excitados e hinchados sabiendo a él.
- Alo, - respondió Edward brevemente, podía sentir en su voz, su poca voluntad para hacerlo. - Si,ella está conmigo –contestó firmemente, parecía una declaración, una acusación… Pero ¿qué rayos estaba haciendo? ¿Cómo se le ocurría confesar que estábamos juntos? El no debería estar hablando de mí. No, no podía ser que el momento de la verdad haya llegado. – Deja que ella te lo explique. – siguió y me extendió el móvil, mientras me miraba con expectativa de lo que yo fuera hacer. Todo esto tenia salida, verdad? Cogí el móvil y acerqué el auricular a mi oído.
- Rose, - pronunció Emmett con voz algo preocupada. - ¿Por qué te fuiste, por qué se fueron ambos?
- Em, yo…yo… no me estaba sintiendo bien y tuve un fuerte dolor de cabeza, necesitaba salir de ahí. – fue lo que se me ocurrió decir.
- Debiste decírmelo, amor.
- Tu hermano fue muy gentil al ofrecerse a traerme a casa, y acepté, se lo tengo que agradecer. – Edward observó con incredulidad y hasta pena, mientras escuchaba mis palabras pude ver como su garganta trabajaba, y sus ojos, dios mío, sus ojos, estaban llenos de dolor, rencor, no sé todo en uno. Lo sentía claramente me estaba aborreciendo.
- Tendré que agradecerlo también, estoy yendo para allá. – dijo Emmett
- Ok. – corté. Edward se estaba poniendo la camisa, yo estaba inmóvil, muda, con la mirada perdida. Hace 40 segundos todo era perfecto. y ahora tenia una mentira más en mi historial.
- Eres extremadamente buena mintiendo. Felicitaciones – dijo el sin mirarme dándome la espalda, era sarcasmo en su más puro estado, sentí un poco de desprecio en su voz. – me sorprendes cada día más. – y era obvio que negativamente. Y dolió. Me dolió Me tenia que defender y devolverle el ataque.
- Tenia que remediar la situación, no? - respondí algo fría- ¿Por que me colocaste contra la espada y la pared? ¿querías que revelase la verdad? o simplemente estabas probando mi capacidad para huir de este tipo de situaciones.
- Ningunas de esas, Rosalie.
- ¿Y que querías?- pregunté, con curiosidad. Rió amargamente,
- Ahora, nada de ti. – y salió del departamento. Y yo me quedé sintiendo una gran vacío en el pecho, algo despedazada por dentro. "Nada de ti, nada de ti, nada de ti", esas palabras no abandonan mi mente, y seguían retumbando. Me recosté sin sentir nada más que dolor, y poco a poco fui cayendo en el sueño hasta dormir.
Emmett debe haber llegado una hora después, y fue él quien con su caricia en mis brazos, me despertó del sueño
- Te estás sintiendo mejor? – no, definitivamente su pregunta me hacía sentir la peor persona en el planeta, estaba engañándolo, solo asentí. Tenía miedo de hablar, y de oír mi voz quebrándose. Ordenó un poco mi cabello, y besó mi frente. - vamos arriba para que descanses. – me tomó en sus brazos y cargó, yo me acomodé un poco en él, y me sentí segura y viva y poco a poco de nuevo completa.
El pensamiento era extraño: su hermano me había descompuesto con solo 4 cuatro palabras, y él podía arreglarlo en tan pocos segundo. Emmett podía curarme en tan poco tiempo, pero nunca hacerme olvidar. Es una distracción pasajera que alivia, fue eso lo que me gustó de él cuando nos conocimos.
Acababa de pasar el peor periodo de toda mi historia. Después de… Royce. Después de esos momentos autodestructivos, conflictivos, de furia, de peleas, de alcohol, de drogas, de inyectables, de cortes, de marcas, de sangre, de insultos, de chantajes, y reconciliaciones, para luego empezar de nuevo el círculo vicioso, de mi gran pérdida El estuvo ahí, y sin saberlo me hizo sentir que la vida vale la pena vivirla. Nunca va a saber totalmente como y en qué medida me ha curado, porque nunca se lo he dicho. No quiero destruir esa imagen de mi, contándole de mi pasado soy de mala materia, de naturaleza despreciable. Pero Emmett jamás sabría cómo soy en realidad, aquel lado oscuro, malo de mi persona es algo que Emmett jamás vería, y yo me encargaría de que no lo haga, probablemente me deje de amar tan ciegamente. porque él no lo merece, su naturaleza no podría soportarlo, el merece la Rosalie que le ofrezco, fuerte, domable, segura y por momentos tierna
Nunca va a saber que tan agradecida le estoy. Me recostó en la cama y se quedó observándome unos segundos.
- Te ves hermosa. – y lo besé lo bese suavemente, me separé de él, y dije
- Nunca te olvides de que siempre serás importante en mi vida. Nunca. –dije con vehemencia.
-Te amo Rosalie. – me besó, con ternura, hasta que el beso se fue intensificando. Él lo merecía un poco de reciprocidad en forma de besos y sexo.
Sentí una leve corriente de aire sobre mi espalda desnuda, y con el pecho sobre la cama, la cual era un desastre. La luz natural invadía toda la espaciosa habitación y hacia relucir el blanco de las sabanas en las que yo estaba envuelta. Cualquiera podría ver la evidencia de lo que había pasado la noche anterior: la ropa regada por cada rincón, (alguna que otra rasgada por cierto), algunos objetos rotos y algunos moretones en mi cuello. Emmett ya no estaba a mi lado.
Me vestí rápido, un vestido cómodo, simple, azul, strapless. Bajé las escaleras. Oí ruidos de la cocina, era Emmett quien intentaba preparar el desayuno.
- Buenos días, srta Hale – dijo mientras abrazaba desde la cintura y me levantaba del suelo.
- Hey tu pierna… ten cuidado.
- Ayer en la noche no te importaba ese detalle. – su mirada traviesa y su sonrisa de niño. – de hecho quería sorprenderte con el desayuno en la cama pero ya que te levantaste… me jalo a la terraza,- siéntate hoy yo te sirvo.-
La terraza era un área amplia con una mirada espectacular a todo Los Ángeles, era el paraíso, había vista mejor de esta ciudad que desde aquí. Lo dudo. El viento estaba mesurado, y empecé a disfrutar los rayos del sol. Luego de un breve beso, Emmett volvió a la cocina, y aproveché el momento para chequear la laptop que estaba encendida.
- Em… - alcé la voz para que oyera. – ya viste lo que sale aquí en esta página web?
- Si, - contestó regresando brevemente a la terraza. – muy gracioso verdad?
"Jasper Hale presenta a su nueva novia: La multimillonaria socialité Alice Cullen"
Describir a Alice como una socialité es lo más estúpido en siglos, es tendencioso, Alice dista demasiado de ser una consentida, hueca niña rica. Estaba algo molesta, agradecí nunca aparecer en revistas de gossip, extremadamente malintencionadas.
"Bellos, jóvenes y ricos'' – reí un poco, pues la estupidez es simplemente divertida. Que periodista con cabeza de aire, puede escribir algo tan superfluo. Apague la Mac, mientras Emmett traia una bandeja con el desayuno, y se sentó:
- Se ve delicioso, Em, gracias. – Queria empezar a comer el delicioso omelette preparado por Emmet, pero el no parecía moverse, y recordé que éramos dos en una mesa de 4, mierda, ¿acaso estaría esperando que Edward bajase?. Pregunté temiendo a su respuesta - ¿Y tu hermano? – y simulé estar desinteresada. Emmett respondió:
- Nunca regresó debe, estar donde Black, en la mansión de su amigo Jacob.- gran alivio el que sentí. Tenía miedo de ver a Edward como reaccionaria si me viera aquí tan radiante después de lo de ayer. Pensaría que soy la persona mas cínica y descarada, si es que ya no lo piensa, y no quiero que su desprecio aumente, - Así que seguimos solos- Emmett continuó, insinuando otra cosa, y me besó apasionadamente, sonreí suavemente.
- ¿Desayunamos? – dije suavemente, sin tratar de parecer cortante
- Claro, amor.
Después del desayuno, Emmett subió a hacer un par de llamadas de trabajo y yo me quede en la primera planta, recorriendo la otra parte del departamento, donde habían cuadros modernos, una mesa de villar, el piano de cola, muebles minimalistas, esculturas…
El botón junto al ascensor se encendió, lo cual significaba que alguien pronto iba a entrar en la habitación. Seguramente era Edward. Yo ya me estaba preparando para fingir que nada de lo que había pasado la noche anterior me importaba y continuar con la fachada frente a Emmett. Para ignorarlo como de costumbre y seguir con nuestro juego. Solo que no era él.
Una mujer rubia salió del ascensor, esperé un momento, aguardando que el saliese a continuación, mas no fue así. Usaba unos lentes oscuros, tacones altos, un pantalón gris suelto, y una ligera blusa blanca. Seguía algo consternada por su presencia, decidí preguntar,
- ¿Tu quién eres? – quizá mi voz sonó mas ruda de lo que planeaba en un principio.
- ¿No me reconoces?- traté brevemente pero fue inútil.
- ¿Debería? – dije, esperando ansiosamente su respuesta. La mujer empezó a adentrarse en el departamento, que aparentemente conocía bien.
- ¿Eres Rosalie, verdad? – sonrió un poco. Quedé anonadada.
- ¿Cómo sabes mi nombre?– ella ignoró mi pregunta.
- ¿Lo que no entiendo es que haces en el departamento de Edward? – ella conocía a Edward? Y si es así probablemente lo estaba buscando. - ¿Quieres que me presente? Te llevarías una gran sorpresa. – su arrogancia me empezaba a irritar, su sonrisa falsa, su voz, y sus manerismos, el sonido de sus tacones contra el piso.
- Perdón pero no quiero seguir hablando con una extraña. Retírate – pedí cortésmente.
- No me pedirías eso si supieras quien soy.- dijo con voz altanera e logro irritarme cada vez mas. Era indudablemente de ese tipo de personas que caen mal, si tener una razón lógica.
- Sinceramente no me interesa saber quién eres. - dije con impaciencia
- Edward siempre fue ágil – remarcó esa palabra – con las mujeres. ¿Te sorprende saber que eres una mas? – caminaba a paso lento a rededor del mueble, con movimientos felinos.
- ¿Perdón? Te confundes definitivamente. Si estoy aquí es por… - Emmett bajó las escaleras, y se encontró con la escena.
- ¿Tanya? – dijo el con incertidumbre, ella giró la cabeza -
- Hola Emmett – saludó y al mismo tiempo se sacó los lentes de sol. Ahora si tenía certeza absoluta de quien se trataba: Tanya Denali, en persona.
Que les pareció? comentarios, criticas, deseos! REVIEWS! por favor, la discusion de Rose y Edward, el pasado de Rosalie, el regreso de Tanya? REVIEWS que me haran feliz es lo unico que pido. Nos leemos prontisimooo :)
