Disclaimer: NO poseo los personajes. SI poseo el OC.


Capítulo 10: Perder también es ganar.

.

.

.

Querido amigo.

Es más fácil construir niños fuertes, que reparar hombres rotos.

¿Por qué te digo eso?

Porque puede comprobarlo con mis propios ojos.

Era un día importante. Un día decisivo para el club de baloncesto de Seirin. Era todo o nada.

Hoy jugábamos contra Touou. Naturalmente, los chicos estaban nerviosos por su partido Así que el último día, cada uno entrenó a su manera. Esa mañana yo acompañé a Taiga a jugar a la cancha cerca de mi casa (en realidad él es el que juega, yo solo observo). Él se había cuidado bien las piernas esta última semana por lo que estoy segura de que ya estaba en su mejor condición.

―No duele… ¡no duele Ritsuka! ―Taiga dijo. Yo medio sonreí.

―Ahora no hagas algo estúpido que cause que te lesiones de nuevo. ―regañé. ―no quiero tener que volver a darte masajes, es agotador.

―¿¡Masajes!? ¡Pero si la mayoría del tiempo me golpeabas con ese estúpido bate! ―él gritó.

―Sí, sí. Lo importante es que estas bien.

―Bien…reza lo que quieras, Aomine. ¡Definitivamente ganaré ―lo dijo más para sí mismo que para mí.

El día en realidad pasó muy rápido (aunque debió ser eterno para los chicos) y ya era hora de partir al sitio donde se daría lugar a este importante evento. En realidad vino mucha gente.

Allí pude ver a Takao, Kazumi y el equipo masculino de Shutoku, así que fui a saludar (a Takao).

―¡Hola Takao! ―le sonreí.

―Eh, ¡Ritsu-chan! hola. ―dijo, sonriendo. ―Vino mucha gente a ver la liga del campeonato ¿no lo crees?

―Si. ―volteé a ver a Kazumi. ―Hola Kazumi.

―Hola. ―que cortante.

―No seas así, Kazumi. ―el tipo rubio dijo.

Despues Takao me los presentó formalmente. Miyaji Kiyoshi, Otsubo Taisuke y Kimura Shinsuke. Pero faltaba alguien.

Alguien que me pone de los nervios.

―Eh, ¿Dónde está Midorima-friki? ―pregunté. Takao sacó su celular y mostró un mensaje que decía "no quiero". Una gran roca cayó sobre mí. ―¡Ese tipo es un niño!

―Je, ¡Kimura! ¡La piña! ―dijo Miyaji-sempai.

―Tengo una, muy verde. ―respondió Kimura-sempai.

―Esto debería ser contado como uno de sus caprichos. ―comentó Otsubo-sempai.

―¿Qué se supone que harán con una piña? y… ¿Cuáles caprichos? ―pregunté.

―Es mejor si no lo sabes ―dijo Takao.

―¿Por qué los tipos que juegan baloncesto no pueden ser normales? ―todos me miraron.

―Creo que tendré que partir esa piña para ella y Midorima. ―dijo el chico-piña. Yo decidí quedarme callada por mi propio bienestar.

Me separé de ellos y si fui a los vestuarios de Seirin. Los chicos ya estaban listos para el juego. Riko-sempai estaba golpeando a Koganei-sempai con un abanico de papel (mi bate estaba muy lejos). Ella dio su discurso a los chicos y luego se escuchó el ¡Seirin…pelea! (siempre que lo dice me emociono). Salimos a la cancha y del otro lado salió Touou. Todo era tan épico que es difícil de explicar.

El tipo grande y el capitán de Touou (raros) dijeron que Aomine no estaba y que llegaría para la segunda mitad (bastardo egocéntrico). En realidad esto era algo personal para Taiga. Ya sabes, si te destrozan no puedes quedarte como si nada. Por esta vez, dejaré que su ira salga a flote y no lo golpearé con el bate (cosa que hago cuando está molesto).

Así que debido a que Aomine es un oponente difícil, la estrategia era anotar cuantos puntos se pudieran antes de que hiciera acto de presencia.

Él juego comenzó.

Touou obtuvo el balón. El tipo raro de gafas era muy rápido. Hizo un pase que no tiene sentido alguno porque siempre tiene los ojos cerrados y no entiendo como ve, pero la cosa es que la pelota llegó a manos de un chico castaño y antes de que tirara pidió perdón.

¿¡Por qué pidió perdón!?

El balón entró en limpio ganando 3 puntos para Touou. Estos mal nacidos eran fuertes. No estuvo bien llamarse el "acto de apertura" a sí mismos. Aunque…creo que ellos son lindos niños en comparación con Aomine (por lo que vi cuando jugó con Taiga).

Ya iban seis minutos del primer cuarto. El marcador 8-4 a favor de Touou, y ascendiendo. Siempre los malditos rebotes los tomaba el tipo grande y rubio del equipo contrario en lugar de Mitobe-sempai (estoy segura que de la frustración quiso hablar) ¡y sus pases eran monstruosamente fuertes! de ese pase en adelante no puede seguir que pasó hasta que me di cuenta que anotaron otro punto.

―Son fuertes. En realidad no pensé que serían así. ―Riko-sempai estaba muy seria. ―Si ellos son así de buenos sin Aomine, entonces estamos en un grave problema.

Miramos la tabla de puntuación de Touou en sus anteriores juegos ¿y adivina qué?

Todos sus resultados eran de 100 puntos en adelante. Tragué saliva.

Por fin Hyuuga-sempai pudo anotar una cesta de 3 puntos a favor de nosotros. Yo brinqué de alegría. ¡Toma lo tuyo chico pide-disculpas!

Pero la dicha no duró mucho. Hicieron otro jodido pase largo pero ahí estaba Tetsu. ¡No puedo creer que me olvide de él! pero… ¿¡por qué carajos salta si no va alcanzar la pelota!?

Luego llegó Taiga con su magnífico salto y alcanzó el balón.

No sé cómo coño pude escuchar lo que dijo Taiga acerca de Momoi pero bueno, lo hice.

―Tu exnovia es bonita. ―te juro que sentí que se me metió un demonio al cuerpo.

―¡DEJA DE MIRARLA Y CONCETRATE EN EL JUEGO, IDIOTA! ―grité. Había muchas miradas encima de mí. Riko-sempai vino y me golpeó en la cabeza un poco (demasiado) fuerte.

Me desmayé.

¿¡Por qué siempre me pasa esto en los juegos importantes!?

Cuando desperté iba cargada en la espalda de Koganei-sempai. Creí que el juego ya había acabado pero solo era el intervalo de diez minutos antes de empezar el tercer cuarto. Qué alivio. Solo estuve inconsciente 12 minutos. La entrenadora felicitó al equipo por su buen trabajo en lo que yo estuve fuera.

De todas formas. Me enteré de que Riko-sempai en realidad es pésima para cocinar. Es más, es un nivel más allá de pésima para cocinar. No es una broma. Ella una vez más, entró en depresión.

Después de que Tetsu dijera que haría lo que sea para vencer a Aomine, el tercer cuarto empezó. Me senté en la banca al lado de Tetsu, que estará fuera para el tercer cuarto.

Entonces ahí estaba él.

Con su enorme cabeza arrogante y su ego en las nubes. Tenía ganas de patear su trasero, pero de eso se encargaría Taiga ganándole.

Eso en realidad era lo que yo deseaba.

Aomine era ridículamente rápido. Tanto así que pasó a Taiga como si él nunca hubiera estado ahí en primer lugar. En el momento en que Touou anotó, Hyuuga-sempai lanzó el balón con fuerza hacia Taiga quien iba hacer una clavada pero Aomine lo bloqueó.

Te lo digo.

¡Parece como si tuviera metido el espíritu de flash!

Él es capaz de llevar su aceleración de cero al máximo y del máximo a cero. ¡Eso no es normal! Tetsu por otro lado, estaba muy callado.

Aomine empezó a jugar un estilo de juego que conozco muy bien. Lo he visto muchas veces con mis amigos en Estados Unidos, y lo disfruto.

Baloncesto callejero.

Yo abrí mucho los ojos cuando Taiga cayó sobre su trasero. ¡Él podía jugar ese estilo de juego! mentiría si te digo que no estoy emocionada. Despues él tiró el balón por detrás de la cancha. Creo que mis ojos se iban a salir de sus cuencas ya que los abrí más. Él siguió sorprendiéndome más y más, hasta el punto que llegué a pensar que en realidad no era humano.

El equipo estaba en la desesperación. Yo podía verlo.

Tetsu entró al juego. Nosotros empezamos a rezar pero Hyuuga-sempai nos regañó. Bueno, en verdad todo fue en vano. Aomine fue el único que anotó en toda la tercera mitad. Tenía bailando a Tetsu y Taiga en la palma de su mano. Riko-sempai sustituyó a Taiga ya que se dio cuenta que el idiota había evitado usar su pierna lastimada. Se sentía la tensión en el aire.

Taiga no jugará más.

Me acerqué a entregarle una toalla y el muy mal nacido me la arrebató. ¡Yo no tengo la culpa de nada! él me miró como si quisiera matar a alguien. Decidí dejarlo pasar (mas por miedo que por otra cosa).

Yo sabía que sin Taiga estábamos perdidos.

Nadie se rindió.

Todos los jugadores restantes dieron todo de sí mismos hasta el final.

Pero no fue suficiente.

Barrieron con nosotros el piso de la cancha.

112-55.

Aplastados...

Esta vez no me quejé (a pesar de que quería) hemos perdido contra un equipo fuerte. No…ellos no son un equipo. Hemos perdido contra individuos fuertes.

Naturalmente, yo estaba muy triste. Esa fue nuestra primera derrota. El as de la generación de milagros, Aomine Daiki, es inhumanamente bueno. Esta fuera del mapa. ¡Fuera de las normas si se trata de baloncesto!

"La única persona que puede vencerme, soy yo."

No lo odio porque él tiene todo el derecho del mundo para presumir, pero no me agrada de todas formas. Él le hizo daño psicológico a Tetsu. Cuando todos los demás se fueron, Taiga y Tetsu se quedaron atrás. Yo me pegué a la puerta para escuchar (soy entrometida, lo sé).

―Este, podría ser nuestro limite. Pensé que podíamos ir más lejos pero míranos. Frente a un poder superior, no creo que podamos ganar con solo trabajo en equipo. ―dijo Taiga. Tetsu no respondió.

Cuando Taiga abrió la puerta yo estaba ahí parada totalmente inmóvil. Él no me miró. Simplemente siguió caminando.

Yo quería llorar. Esta derrota afectó tanto al equipo, que perdieron los dos siguientes partidos que restaban. Fuimos descartados de la liga. No más Inter-High.

Acompañé a Taiga al médico por órdenes de Riko-sempai y él dijo que debe tener dos semanas de descanso. ¡Eso debe ser la muerte para él! en todo este tiempo no ha cruzado palabra conmigo, y me imagino que tampoco con Tetsu.

Pero…. ¡ha pasado ya una semana por Dios! ¡Parecen mujeres!

En uno de tantos días, a la hora del almuerzo, antes de que Tetsu y Taiga se separaran, yo bloqueé la puerta.

―Hola, mis dos amigos idiotas, Taiga y Tetsu. ―dije.

―¿Qué demonios estás haciendo? ―preguntó Taiga frunciendo sus raras cejas.

―Bueno…me percaté de que ustedes dos no han estado hablando entre sí últimamente y también de que han ignorado mi existencia por completo. Así que… ¡vamos a tener un almuerzo juntos! ―dije sacando lo que había comprado en la tienda de conveniencia.

Estaba tan obstinada y positiva de que dirían que sí, ya que no todos los días (nunca) los invitan a almorzar. Pero Tetsu desapareció y Taiga me hizo a un lado para poder pasar.

¡Malditos!

¿¡Gasté mi dinero en esta mierda para que simplemente me ignoren y desaparezcan por delante de mí!?

Mi aura maligna se hizo presente. Mi pelo se puso de pie y mis músculos (que no tengo) se hincharon. Enseguida cogí mi bate y golpeé a Taiga haciéndolo caer. Tomé el cabello de Tetsu (no sé cómo conseguí verlo) y lo senté junto a Taiga.

―Escúchenme malditos bastardos. ¡Ignórense entre sí pero a mí no me hagan eso! ―gruñí.

―¡No te estoy ignorando! ―Taiga negó.

―Lamento haber desaparecido así, Ritsuka-san. ―se disculpó Tetsu.

Todavía enojada. Me puse en cuclillas frente a ellos e hice sonar el bate contra mi mano. Los dos chicos se protegieron usando sus brazos para cubrirse.

―Escuchen. A veces…ganas perdiendo. ―los dos me miraron con sorpresa. ―Mi madre decía…que perder es tan importante como ganar ya que también hay partes bonitas cuando uno pierde porque, algo acaba, pero otra cosa comienza. Así que…para saber ganar, también hay que saber perder.

Ellos no dijeron nada.

Yo me levanté y me fui.

Esa tarde en la práctica se sintió la ausencia de Taiga. Pero yo todavía estaba enojada por lo que pasó así que ignoré a Tetsu (muy fácil de hacer) todo el tiempo. La entrenadora los reunió y les habló un poco sobre el campeonato de invierto. Winter Cup. Todos estaban emocionados por decirlo así.

―¿Y qué hay de Kagami? ¿Estará bien? ―preguntó Izuki-sempai.

―Está descansando, pero le dije que viniera a vernos jugar de todos modos. ―respondió Hyuuga-sempai.

―No lo he visto en una semana. ―comentó Koganei-sempai. ―Kuroko, tu estas en su salón ¿cierto? ¿Sabes algo?

―No. No he hablado con él. ―dijo Tetsu.

―¡Pudiste haberle preguntado algo! ―regañó Hyuuga-sempai.

―Lo siento. Recientemente, es un poco difícil hablarle a Kagami-kun. ―Tetsu se fue.

―¡Ritsuka! ¿Es eso cierto? ―Hyuuga-sempai se volvió hacia mí.

―¿¡Ja!? ¡A mí no me importa ese bastardo! ¡Debería simplemente morir! ¡Él y su estúpida forma de ser! ―dije. Los chicos se estremecieron.

―Increíble. Ella puede ser igual de aterradora que Aida-san. ―dijo Koganei-sempai.

―¿Qué diablos pasó con ustedes? ―preguntó Hyuuga-sempai.

―¡Es culpa de ese par de idiotas! ¡Taiga más que todo!

―¿¡Eh!? ―dijeron los chicos.

―Ah, el amor. ―Izuki-sempai dijo románticamente. Yo lo fulminé con la mirada para luego irme.

Bueno.

La cosa es que no sé qué hacer con esos idiotas así que por ahora, dejaré que el tiempo cure lo que tenga que curar.

Con amor.

Claire.