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La decisión más importante
Edward Cullen
-¿Edward?—era la segunda vez que preguntaba Belle por mi nombre.
Aro comentaba afectuosamente su discurso para los clanes, todos correspondían con sus cordiales sonrisas.
Había empezado la reunión en uno de los enormes salones que tenia el castillo de Volterra, hogar de los Vulturi. Todos los clanes que habían llegado, los habían instalado en algunas habitaciones y todos ellos, estaban reunidos en cada una de las mesas situadas en diferentes lugares y en medio un pequeño pasillo para permitirle paso a la guardia o a ellos mismos.
Pero yo apenas percibía eso
Mis pensamientos estaban fijos ante la imagen que presencie. Y sentí mis miedos a flor de piel, haciéndome perder aun más la cordura. Si por un siglo atrás, tener que esperar de nuevo a que ella llegue a mi vida y evitar volver a ver ella en brazos de otro… No lo dudaría ni por un segundo al pedir que el tiempo se atrase.
En brazos de otro… me era difícil aceptar todo. En un día había visto que aquella imagen tan hermosa, nunca desapareció en este mundo, que ella estaba con un milagro de nuestro amor y que ahora ella… estaba intentando olvidarme en brazos de otro.
Con que facilidad todo había cambiado después de tiempo atrás. Esto era una destrucción personal demasiado fuerte para la existencia propia de un vampiro. Desilusión, fracaso… ¿Cuantas palabras se podrían mencionar en este mismo momento y aun así seguirían siendo insignificantes? ¿Como explicar que lo has perdido todo y aun así lo vez tan cerca…?
Volví a suspirar y cerrar los ojos con dolor.
Ya nada tenia sentido. Ni siquiera me sentía bien pensando en este dolor cuando mi esposa, me miraba intentando comprender todo lo que me pasaba. Cuando mi familia me ignoraba y odiaba al mismo tiempo por ser un desconsiderado.
Y a la vez, llegaban tantos recuerdos e imágenes en mi cabeza, que eran tan valiosos en toda mi eterna vida. En donde cada una de ellas, siempre ella estaba tan presente, haciendo la diferencia entre una oscuridad totalmente vaga y un renacimiento completamente distinto y mucho mas cautivo de lo que alguna vez me hubiera imaginado.
Apretar un poco la mano en mi pecho para controlar el dolor. Te perdí tan miserablemente... Peor que un perdedor…
Baje mi mirada una vez mas observando mis manos. Aquellas manos que alguna vez tocaron la gloria y ahora quería que desaparecieran por no saciar lo que ahora, me pedían tanto.
-Como les decía—Aro aun no terminaba de dar su discurso—Esta reunión esta destinada a saber cuantos de nuestros aliados están totalmente con nosotros. Claro también para saber cuantos de ellos conocemos.
-Además de que queremos que nuestro secreto siga en su mismo estado—agrego Cayo mirando a todos con su mirada prepotente.
Cuando te conocí Bella...
Su nombre era aun más doloroso. Era parte de su perfección y principalmente su misterio. Era increíble todo lo que pasamos juntos y lo único que lo destruyo fui yo. Cuando ella era mortal, todo de ella era irresistible, no había nada absolutamente nada de ella, que yo no adorara. Bella… Mi Bella.
Eras mortal y no merecía nada de ti. Ella merecía lo mejor de todo este mundo y realmente deseaba que ella lo recibiera, pero fui tan egoísta de quererla solo para mí, que incluso intente por todos los medios apartarla de cualquiera que quisiera arrebatármela, de cualquiera que ella quisiera.
Que perdido estaba. Agarre con fuerza la mesa al reprimir un gruñido. Estaba celoso, furioso y quería destrozar algo, lo que fuera. La frustración me tenía lleno de mi amarga experiencia. La vida nunca creí que fuera buena pero ahora…
¿Ahora que haría sin ti? Mi única esperanza de vida.
¿La dejaría ir? Realmente era suficientemente fuerte para verla ahora si marcharse para siempre. El dolor de por si, cada vez mas fuerte, me apretó una vez mas el pecho y las oleadas de amargura me invadieron, tanto, que Jasper me miraba una y otra vez sintiendo mis espasmos.
¿La dejaría ir?
Si es feliz… Que marche con todo.
Suspire y levante la mirada. La reunión se estaba tornando aun más dolorosa de lo que estaba dispuesto a soportar. Todos reían y hablaban entre ellos comentando sus diferentes situaciones que ni una sola me interesaba.
Estaban demasiados clanes ahí mismo. Muchos de ellos los había visto, Carlisle también conocía algunos de ellos junto con Emmett y Rose. Pero no podía poner atención a nada, no me concentraba en nada, ni siquiera pensaba… No quería ni estar ahí.
-Ahí esta Tia—señalo Alice a Carlisle. Este asintió levemente.
-¿Por qué estarán aquí? Siempre quieren estar ocultos bajo la mira de los Vulturi—comentó extrañado Carlisle.
Junto a ellos, había un clan de facciones asiáticas. Estos observaban a todos con diferentes expresiones y algunas veces intercambiaban comentarios entre ellos. Eran nuevos por lo que observaba y deberían ser ocho, de baja estatura y solamente cuatro, parecían ser un poco más grandes de edad. Y la otra mitad era de mujeres mas bajas de estatura y miraban alrededor algo aburridas.
Tuve un extraño presentimiento sobre ellos.
Aro camino sobre los clanes con los brazos extendidos y fue abrazando algunos de ellos con Renata de su lado con el brazo extendido a su hombro. Cayo y Marco en cada lado de Aro junto con Jane y Alce. Suspire fuertemente porque mas que bienvenida, lo hacia para conocer sus pensamientos.
Pasaron junto a las mesas que estaban.
-Clan Denali—saludo Cayo con una de sus sonrisas modestas—Es agradable volver a verte Eleazar.
-Igualmente maestro—contesto Eleazar levantándose de la mesa junto con las demás—Nos alegra haber venido
-Siempre son bien recibidos—le hizo una clara advertencia con la mirada Cayo. Eleazar bajo la mirada.
Llegaron donde estaba aquel Clan de facciones asiáticas y solamente levantaron sus miradas. Aro los examino con la mirada y después les sonrió cálidamente.
-Bienvenidos queridos míos. Volterra abre sus puertas a nuevos clanes que están dispuestos a unir lazos con nosotros…
Broto un gruñido entre ellos.
Las mujeres dieron un respingo y sus expresiones fueron de nervios, a claras miradas de susto. Los otros parecían satisfechos y solamente miraban con recelo a Aro. Cayo, fue el que se aproximo más cerca e ellos.
-¿Que fue eso?—pregunto con apatía.
En un momento se escucho un ruido sordo de parte de atrás del castillo. Fue fuerte como si estuvieran derrocando las paredes. Todos contuvimos el aliento ante varios sonidos y viendo como la guardia se dirigía hacia las escaleras bajando a los siguientes pisos.
Pero Cayo aun quería ver que fue el sonido que los asusto. Se adelanto unos pasos y Jane con Alec.
Entre aquel clan vampirico se abrió entre ellos una pequeña figura…
Un niño.
Aquellos ojos tiernos que parecían a los de un querubín, eran rojos carmesí junto con la franja dorada que adornaba la pupila, haciéndolo mas misterioso y llamativo. Su cabello negro corto se veía muy brillante. Debería de tener al menos 5 años cuando lo convirtieron.
Fijo los ojos en Cayo y sonrió mostrando sus pequeños dientes en forma de pico.
Y escupió a la máxima velocidad como si fueran unas balas de líquido que salio de su boca. Varios vampiros gruñeron pero no me había fijado bien.
Jane grito enfurecida y arañándose la cara con sus manos, mientras que Alec se retorcía igual llevándose las manos con la cara. Aro los miro sorprendido mientras que Chelsea se interponía para proteger a sus maestros.
-¿Que demo…?—grito de repente Cayo pero fue interrumpido por gritos.
Los vampiros que tenían delante de ellos se abalanzaron sobre la guardia y pelearon más veloces de lo que alguna vez me hubiera imaginado. Pronto llegaron mas para ayudarlos, pero de pronto, los clanes que estaban sentados alrededor de la mesa de los asiáticos, se levantaron haciendo maniobras impresionantes de combate. Todos comenzaron a luchar.
El niño era el más ágil. Cuando se iban a preparar para atacarlo, no corría, si no brincaba a varios metros de altura y caía a una longitud extremadamente lejos. Escupía tal y como lo hizo con Jane y Alec mientras varios vampiros de la guardia caían adoloridos.
Carlisle se levanto de inmediato y nos ordeno que nos marcháramos. Emmett y Jasper abrazaron a sus esposas, y las iban cubriendo junto con Carlisle y Esme. Yo rodee con mis brazos a Annabelle, mientras esta intentaba con todas sus fuerzas no voltear a ver aquella lucha que la atormentaba. Era increíble los diferentes dones que vimos y a la vez eran tan fuertes.
-Edward—llamo Carlisle agachándose—¿Como paso todo esto?
Intente concentrarme en todos los pensamientos.
"¡Corran! ¡Corran!" era el pensamiento de una voz femenina .
"Son demasiados poderosos… Están acabando con la guardia"
"Son demasiados…"
-Carlisle parece una treta entre los clanes—fue lo que pude decir en voz baja. Estábamos ocultos entre mesas y sillas alrededor de nosotros porque no encontrábamos la salida.
-Felix y Demetri se llevaron a Aro, Marco y Cayo. Bueno los están protegiendo más que nada—decía Jasper asomándose levemente sobre las mesas.
"Solo maten a la guardia… Uno de los amos pidió que dejaran vivo a Aro"—parecía el líder y además su pensamiento llegaba a varias cabezas.
-¿Y los demás clanes mi señor?—pregunto una mujer dirigiéndose a Amun.
"Mátenlos… Ellos apoyaran a los Vulturi"
-Tenemos que salir lo rápidamente—rugió Alice aun sumergida en su espasmo. Sus visiones se concentraban en los ataques de la guardia.
-Bien. Edward localiza una salida rápidamente. Emmett Jasper y yo cubrimos a las mujeres. Solamente manténganse agachados e intenten no ser visibles. Intentaran atacarnos, pero no les daremos motivos.
-Bien—Todos susurramos a la vez.
Comenzamos a caminar acuclillas sobre algunas mesas que estaban volteadas y que algunas servían perfectas para ocultarnos. Tuvimos que agacharnos varias veces y retroceder al encontrarnos con varias peleas entre vampiros y que por poco nos descubrían a nosotros.
"Mami… ¿Donde esta mami?"
Me pare en seco… completamente.
Los fulminantes ojos rojos de aquel niño, observaban con deleite un punto fijo, donde sus pensamientos se dirigían al cogette, al percibir aquel delicioso olor que era tan infinitamente atrayente, como nunca antes lo hubiera creído. La ponzoña ardiente se pozo sobre su paladar, impaciente de probar esa dulce sangre.
Sentí como se me iba la vida. El mundo, totalmente muere al ver como esos ojos rojos se fijaban en aquella figura pequeña que miraba sorprendida y aterrada todo lo que sucedía en ese castillo.
Con su mente dulce e infantil.
Mi abruma, mi corazón: Reneesme estaba ahí parada totalmente indefensa con caminando ante toda la mutilación de vampiros. Ante la desesperanza de todo lo que había visto, ella estaba en un mortal peligro.
Mi hija estaba en peligro
El niño empezó a brincar de la misma manera en que lo hizo para atacar a la guardia y a máxima velocidad. Temblé al ver su sonrisa y sus intenciones fijas en la pequeña.
-¡Edward!—grito Annabelle cuando me vio correr.
Porque moriría quizás en el intento… Pero a ella, no la tocaban.
En cuanto llegue, la abrase con el intento de protegerla a costa de que nada le suceda. Leí las intenciones de ese demonio en su mente, al querer atacar a mi hija. Sabia que como la anterior vez; daría un salto para abalanzarse sobre de mi y atacarme para arrebatarme a Reneesme.
Me gire sobre el piso, para llegar al extremo del salón y poderme cubrir del niño que lanzaba su saliva ponzoñosa. Este aun me perseguía y oía sus gruñidos frustrados. Reneesme se asusto al instante y sus pequeñas manitas se aferraron mas a mi pecho y ante eso, sentí más la necesidad de protegerla.
Llegue al extremo del salón y aferre mas a mi pecho a Reneesme pero ya había puesto la mesa para protección. Si aquel niño llegaba, intentaría luchar con él, pero dejando a la niña aquí. Me asome lentamente, pero sabia que ya no había peligro, porque aquel demonio estaba tirado sobre el piso aullando de dolor y retorciéndose. Jane estaba parada enfrente de él, con sus ojos inexpresivos.
La mitad de sus rostro estaba magullada… prácticamente destruida ante el potente acido que seria la ponzoña de ese niño.
Su don probablemente.
Una mano me toco el hombro, haciendo que Reneesme y yo brincáramos algo asustados.
-Lo siento—se disculpo Emmett—Encontramos una salida y tenemos que irnos ahora. Son demasiados.
Asentí levemente mientras apretaba mas hacia a mi a Reneesme. Emmett la miro con su burlona curiosidad.
-Mas a ti no podía parecerse—dijo más para si mismo. Lo silencie con una mirada.
Nos encaminamos a lo más fondo del salón y lo último que vi, fue a Felix llevando en brazos a Heidi a alguna parte.
Entramos a una puerta distinta y en cuanto salimos. Reneesme se removió en mis brazos.
-Mami, mami ¿Donde esta mi mami?—pregunto la pequeña con su increíblemente hermosa voz y sus tiernos ojos brillosos.
Me partió el corazón verla así, pero no podía contestarle. Ni yo mismo sabia donde estaba su madre y aquello me removió la conciencia. Había explotado prácticamente una guerra y Bella no la había visto desde que bese a Belle. Me estremecí al pensar que algo malo le podría pasar.
-Clan Cullen—exclamo Alec sosteniendo a Cayo. Este estaba exhausto y parecía que no tendría mucho tiempo en recuperarse—Tienen que irse de aquí.
-Danos alguna salida Alec—pidió Carlisle desesperado. Esme pasó su mano sobre la cara demacrada de Cayo.
-Hasta el fondo del pasillo, debajo de la alfombra, hay una trampilla. Es un túnel donde los guiara hacia el bosque y ahí están los demás de la guardia. Estarán por el momento a salvo ahí.
"Se llevaron la libreta y todo el registro de clanes que tenia Gianna. Saben a quienes tenemos de nuestra parte… No pueden seguir aquí"
"Carlisle Cullen"
La mente de Alec procesaba rápidamente toda la información que venia en esa libreta, pero la daba por perdida. Esa libreta estaba perdida al momento en que mataron a Gianna y tenían de rehenes a dos personas de la guardia en el momento en que estaban con ellas.
Corrimos rápidamente hacia el lugar, donde Alec nos había dicho. Reneesme tenía su cabeza acurrucada en mi pecho y eso, a pesar de que estábamos en una guerra. Me hacia sentir realmente bien. Su calor era relajante haciendo una increíble fusión con su exquisito olor.
Me recordaba a su madre.
Nos transportamos a una especie de túnel, donde corríamos rápidamente. Paso a ser en vez de túnel, un acantilado. Alice tuvo algunas incomodidades al igual que Rose. Belle estaba asustada por las ratas que pasaban por nuestros pies pero intentaba mantener la calma.
-Olvídalo—rugió Alice de pronto—Estos zapatos me costaron carísimos. No pienso seguir arruinándolos en estas asquerosas aguas y roedores. Cárgame Jasper.
Jasper inmediatamente la obedeció y la sostuvo en sus brazos.
-¡Emmett! ¡Recógeme a mi también!—Rosalie grito su orden completamente enojada. Emmett se apresuro con sus enormes brazos sostener a su esposa.
-Bueno creo que todos hemos hecho lo mismo—dijo Carlisle sosteniendo también a Esme—Caminemos
Belle me miraba aterrada.
-Querida… Tu comprendes—intente que viera mi apuración.
Reneesme descansaba cálidamente sobre mis brazos con sus ojos cerrados. La sentía tan cerca que me era imposible alejarme de ella. No quería separarme de su hermosa imagen descansando en mis brazos.
-Claro Edward—me sonrió para darme ánimos.
Cuando llegamos al bosque, vimos que había huellas de lodo en el pasto. Los seguimos al llegar a un sendero y ver a varios de la guardia. Sentados entre los arbustos para cubrirse.
-Somos los Cullen. No vinimos a atacarlos—aclaro Carlisle enfrentándose a Demetri.
-Esta bien Demetri—la voz de Aro resonó—Los Cullen son amigos y aliados. Nunca nos harían daño.
-¿Que sucedió Aro?—pregunto Carlisle sentándose con el en el pasto-¿Que fue todo eso?
Aro suspiro.
-Eso ni yo lo se con exactitud. Cuando el niño intento atacarme, todo se volvió confuso. Juro que había tocado a Amun. Jamás creí que me traicionaría de esa manera—su voz sonaba frustrada y cargada de odio—Después se rebelaron otros clanes… Esto ya estaba armado y obviamente fueron muy bien entrenados.
-¿Pero como pudieron entrar al castillo?—pregunto Carlisle consternado.
-Bueno no tuvimos suficiente seguridad en abrirle las puertas a aquellos clanes que mintieron—aclaro Aro una vez mas bufando—Atacaron en varias partes. Incluso algunos entraron por una entrada subterránea donde nada mas Sulpicia daba ordenes de quien podía entrar y quien no. Eran puertas de metal muy fuertes… No consigo creer como pudieron derrumbarlas.
-Algunas fueron abiertas con llave—susurro Renata jugando con una planta verde—Atacaron a la señora Sulpicia.
-Ohh Dios mió—susurro aterrada Esme llevándose las manos a la cara.
Todos nos sentamos.
-Atacaron en la entrada principal. Mataron a Gianna y se llevaron también a alguien muy especial para nosotros—y en eso, Aro fijo sus ojos en mi.
Lo vi tan claro.
"Bella esta en sus manos"
-¡NO!—grite levantándome de un salto junto con la niña en mis brazos. Belle intento calmarme y lo único que pude hacer, fue darle a la niña—¡¿COMO ES POSIBLE ESO?
-Nos tomaron desprevenidos—justifico Demetri. Gruñí ante eso—No pudimos llegar a tiempo.
-¡¿PORQUE? ¡¿QUE HACIA ELLA AHÍ?—Seguía frustrado, pero gritarles no solucionaría nada—No puedo estar aquí.
-¡No Edward!—exclamo Alice brincando e intentando detenerme—No puedes volver ahí ¡Te matarían!
-Prefiero que me maten—le di la razón a Alice—Pero a ella no
-Ella esta bien—aseguro Alice—Ella saldrá con vida, pero no puedes ir ahí. Si algo te pasara todo se vendría abajo.
-No me puedo quedar aquí—susurre una vez mas dispuesto a correr ahí.
-No puedes Edward—la voz calida de Aro me hizo una vez mas enojarme.
"Si vuelves allá te mataran. A Bella la tiene como rehén, no la mataran; eso lo tengo por seguro. Pero tu no puedes volver ahí"
-Prefiero morir a no hacer nada—le dije despectivamente.
Aro levanto una ceja.
"Si algo te llegará pasar a ti y a tu familia… ¿Que pasaría con la pequeña? Eres su padre y como responsabilidad, tienes que protegerla. No se cuando duremos nosotros, pero si de algo estoy seguro, es que la niña no esta a salvo con nosotros… ¿Comprendes?"
Me voltee de inmediato y vi a Belle con sus brazos alrededor de la niña. Le hice señas para que me la devolviera y me aleje de ellos solamente un poco para quedarme quieto. Me quede solo con Reneesme dormida.
-Ni tu ni tu madre les pasara algo…—prometí con un potente dolor—Quizás ella haga su vida… Pero yo nunca dejare de querer a tu madre.
La apreté más contra mí.
Y supe que no viviría en paz hasta ver que ellas estén completamente bien
Que estupida fuí, se me olvido comentar en el cap anterior y publique como fue.
Bien gracias a las nuevas lectoras por sus review, sean bienvenidas. Gracias tambien a algunos grupos de FF que leen Eternel con mucho entusiasmo y me elevan el animo. (Solo quiero decirles que soy autora ^^ no escritora) Aeee en verdad las aprecio mucho.
Nuevamente el blog tiene problemas! Lastima ya tengo el cap 19 y estoy a una velocidad de terminar el cap 20. Mi querida Beta Reader y yo estamos tan alegres de poder terminar el FF, hablamos mucho acerca del final del FF y decididamente estamos trabajando mucho en eso. Faltan cinco capitulos para terminar Eternel! SOY TAN FELIZ!
Gracias tambien por leer mi nuevo FF: El susurro del viento. Cuando escribia este FF me emocionaba descubrir las situaciones mas "humanas" en un universo alterno. No es completamente un lemmon, pero les puedo asegurar que si tiene tema, trabajo mucho en el desenvolvimiento de los personajes y mas aparte ahora leyendo mas para poder agregar al FF :S
Nuevamente les daré aviso de cuando estará el blog!
Besos, gracias a todas!
Elle
